"¿Estás segura de esto?"

Daphne suspiró. Su madre había estado preguntando aquello desde que estaban en la tienda.

"Por millonésima vez, sí mamá" dijo, pero no pudo evitar sonreír divertida. Entendía la reticencia de su madre.

"Es solo que no puedo creer que una serpiente sea el mejor regalo para el pequeño orgullo de Gryffindor"

"Querida, a los niños a esta edad les encanta toda clase de cosas peligrosas, ¿recuerdas tu fascinación por los hipogrifos en cuarto año?" Su padre comentó tranquilamente, haciendo sonrojar a su madre ante la pregunta. Él solo se había encogido de hombros cuando les comentó qué planeaba regalarle a Harry.

"Pero Daph, ¡él mató una serpiente!" Su hermana tampoco entendía, pero veía al huevo que custodiaba al reptil con ojos curiosos.

Cuando tomaron el expreso de Hogwarts para ir a la estación, los cuatro se habían sentado juntos en un vagón. Su hermanita, que acababa de comenzar ese año en Hogwarts, se había acercado una media hora más tarde buscándola y cuando notó a Harry no dudó en preguntarle si todos los rumores eran verdad o no. Harry se había abochornado por todo el interrogatorio, pero unos minutos después ambos se encontraban hablando animadamente sobre toda clase de temas. Daphne estaba satisfecha de que se llevaran tan bien, aunque su hermanita parecía congeniar mejor con Luna, con quien tenía las conversaciones más extrañas.

"Bueno, eso era un basilisco que estaba tratando de matarlo, esto será diferente, por eso elegí un huevo. Harry y él o ella crearán un vínculo" Daphne lo había planeado todo cuidadosamente. Theo apoyaba su idea y Luna no podía esperar a conocer al nuevo miembro del grupo "Créanme, Harry amará este regalo"

"Y más vale que así sea, ese huevo no ha salido barato" Su padre se había sorprendido al oír el precio y había regateado con el dueño, pero solo había conseguido una ligera rebaja. Daphne sonrió algo apenada, había estado juntando para ese regalo, pero lo que tenía no había sido suficiente y requería de la ayuda financiera de sus padres.

"De todos modos, ¿cómo se lo piensas dar? No creo que enviar a una lechuza con un paquete tan delicado sea lo ideal" Su madre preguntó curiosa.

"Tengo una idea, pero necesito arreglar algunos detalles. Si todo sale bien, se lo entregaré en persona" Daphne sonrió misteriosamente.

Cuando sus padres se enteraron de su nueva amistad con Harry Potter se miraron algo alarmados. Daphne había creído que no aceptarían a su amigo y estaba dispuesta a luchar por él, pero resultó que sus preocupaciones fueron en vano. Sus padres habían oído de la loca aventura en la que se había metido en primer año y los nuevos rumores sobre la cámara secreta y estaban preocupados de las próximas peripecias en las que se podría meter el niño. Ambos concordaron en que Daphne necesitaría más entrenamiento en defensa, solo para que puedan estar un poco más tranquilos cuando la enviaran a Hogwarts el siguiente año.

Daphne había pensado que tal vez esa no era una mala idea y su hermanita también había querido unirse a ella en las nuevas clases. Con todo arreglado, sus padres comenzaron a bromear que, si el niño era algo como su padre, a Daphne le esperarían largos años de dolores de cabeza aprendiendo a controlar al pequeño pillo. Daphne, que había oído algunas historias de James Potter, no creía que su amigo fuese tan impulsivo o fanfarrón, aunque podía ser algo juguetón. Sin embargo, lo que sí tenía claro era que, aunque lo quisiese evitar, los problemas parecían perseguirlo. Suspiró, tal vez sus padres tenían razón.

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"¡Sí!" Daphne saltó feliz.

Acababa de leer la carta de Luna, su plan se había puesto en marcha. Solo esperaba que todo salga bien, faltaba una semana para el cumpleaños de Harry y el huevo estaba en un estado suspendido, esperando a que su dueño hiciera contacto para poder llegar al mundo. Astoria había estado entusiasmada creando una lista de posibles nombres para presentársela a Harry, aunque Daphne no creía que "Pequeña bola de escamas" sea algo que Harry elegiría para su familiar.

"¿Qué pasó?" Su hermana preguntó curiosa al oír su grito.

"Luna dice que todo está listo para el cumpleaños de Harry" respondió, mientras su hermana se colocaba detrás de ella para leer la carta en sus manos. Daphne le entregó el pergamino y se levantó de su silla para estirarse. Ahora solo tenía que escribirle a Theo para confirmar la entrega del traslador.

El plan en sí no era tan complicado, o eso pensaba ella. La idea se le ocurrió cuando escuchó a Luna decirle a Harry que el cumpleaños de Longbottom era un día antes del suyo, ella ya tenía claro qué le pensaba regalar y solo le faltaba una manera de poder entregárselo en persona. Conversó con Theo y Luna y los tres pulieron los detalles. Luna, que era más cercana a Longbottom – Los dos Slytherins no habían tenido oportunidad de hablar con él realmente – le comentaría la idea y dependía de si aceptaba o no para que todo funcione.

Longbottom había tenido que consultar con su abuela y esta solo en estas semanas había aceptado, por lo que el niño recién había podido confirmarle a Luna su disponibilidad y Luna recién le había podido escribir a Daphne. Todos habían estado en una tensa espera, ahora solo faltaba que Daphne le confirmara a Theo. El plan consistía en hacer una doble celebración para ambos niños, usando la excusa de que ambos cumpleaños eran en días consecutivos. Daphne y Theo no conocían al Gryffindor, pero Luna solía mencionar una que otra vez al niño y parecía ser una persona amable, por lo que sería una buena oportunidad para conocerlo.

Longbottom al inicio había estado reticente de celebrar su día con dos serpientes, pero al ver a Luna abogar por sus amigos había decidido aceptar. Según Luna, el chico solía pasar sus cumpleaños con su abuela y se había sentido nervioso ante la perspectiva de tener invitados, pero ella podía decir que estaba emocionado al respecto. Theo y ella le habían tenido que preguntar qué podían regalarle al chico, ya que estaban perdidos en ese tema. Al final decidieron algo en conjunto: Theo conseguiría alguna planta exótica y Daphne buscaría las herramientas para su cuidado, con eso arreglado, solo faltaba la confirmación de la abuela del niño para proseguir.

Ahora que tenían luz verde, Theo se encargaría de conseguir un traslador hacia la casa de Longbottom. Luna les había dado las indicaciones que le había dado el Gryffindor y Theo buscaría la ayuda de su tía – con quien tenía una relación más cercana – para la fabricación del traslador. Theo le enviaría el traslador a Luna, quien se lo enviaría a Longbottom y este se lo enviaría a Harry con una invitación a su cumpleaños. Sospechaban que Harry vivía con parientes desagradables que no lo llevarían con buena disposición hacia el lugar, así que habían pensado en enviarle esa forma de transporte. Solo el Gryffindor se comunicaría con Harry ese día, la visita de los otros tres integrantes sería sorpresa.

"¿Luna irá? ¡Entonces yo también quiero ir!" Su hermana había terminado de leer la carta.

"Claro, no veo por qué no podrías ir" Astoria se llevaba muy bien con Harry y Luna después de todo y a Theo ya lo conocía.

"¡Bien! Le diré a mi mamá que necesito un nuevo vestido" y con eso dicho la pequeña niña salió de su habitación corriendo. Daphne bufó, su hermana tenía una obsesión con la ropa. Se encogió de hombros y volvió a ponerse frente a su escritorio para escribirle a su amigo.


"Bien entonces" Theo habló para sí mismo. Dobló la carta de Daphne y fue en busca de su 'tía'.

Hace casi ocho años, cuando el tenía cinco, su madre murió. Theo había visto cómo poco a poco su gentil madre decaía lentamente, hasta que un día, mientras él estaba acurrucado a su lado en la cama, escuchando atentamente el cuento de los tres hermanos que ya se sabía de memoria, su madre dejó de hablar. Theo la estaba mirando, bebiendo de cada palabra y notó el momento exacto en el que la vida se fue de ella. Aún a tan corta edad sabía lo que eso significaba, lo habían estado preparando para ese día.

Su padre nunca había estado ahí realmente. Ignoraba a su esposa y salía casi todas las noches. No volvía hasta el día siguiente, con la ropa desarreglada y el cabello revuelto. Su madre tenía una amiga que siempre la iba a visitar y era quien se había encargado del cuidado de Theo desde que falleció. A su padre no parecía importarle y como pasaba casi todo el tiempo fuera de casa, ni siquiera se daba cuenta de que su hijo prácticamente no vivía ahí. Las pocas veces que veía al hombre este solía darle charlas sobre el lado 'correcto' de la vida, usando la filosofía de un buen mortífago, pero Katherine – la amiga de su madre – había hecho un buen trabajo incentivando a Theo a ser su propia persona y tener una mente abierta para formar su propia opinión en el asunto.

"Tía Kathy" Theo fue hacia la pequeña sala de estar de la casa. Cuando Theo era niño no podía pronunciar bien el nombre de la distinguida dama, por lo que su mamá le había enseñado a llamarla 'tía Kathy' y Theo rápidamente le agarró cariño tanto al apodo como a la mujer que había visto por él desde tan temprana edad.

"Querido ¿por qué no estas vestido ya? Louis y yo te llevaremos de compras hoy, la ropa que tienes ya no te queda" Cierto, hoy saldrían de compras, se había olvidado.

Louis era el esposo de la tía Katherine. Era un mago francés de un origen humilde, cuya habilidad en duelo lo había llevado a acumular una buena fortuna para sí mismo. Él y su tía se habían conocido allá y, aunque al inicio no intercambiaban nada más que insultos, ambos demasiado orgullosos para ceder ante el otro, muy pronto el disgusto había dado paso a una gran amistad llena de burlas mutuas y diversión compartida. Unos años después, su tía había sido la que diera el primer paso a su relación y poco después Louis, quien no quería quedarse atrás, fue el que le propuso matrimonio. Se llevaban muy bien y Theo admiraba la buena relación que tenían.

Louis le había enseñado todo lo que un buen francés necesitaba saber a Theo y lo había preparado para encantar a las damas desde una temprana edad. Al enterarse de que él prefería más la compañía masculina– algo que había tenido claro desde una tierna edad – ninguno de sus autodenominados tíos reaccionó mal y los papeles en su tutela se invirtieron, siendo ahora su tía la que le enseñara todo lo que debía saber para encantar a un muchacho. Su tío; sin embargo, siguió siendo el que se encargara de la moda, alegando que los hombres franceses tenían mejor gusto en esas cosas.

"Me cambiaré en unos momentos, pero me gustaría pedirte un favor primero"

"¿De qué se trata, cariño?" preguntó mientras dejaba su taza de té en la pequeña mesa para centrar su atención en él. Estaban en una pequeña casa de campo a las afueras de Francia estas vacaciones. Theo le explicó todo el plan a su tía y esta encantada aceptó ayudar.

"Aquí tienes" le tendió la moneda con la que había estado trabajando "se activará con la palabra 'vulpis boy', como pediste" Theo supuso que era una buena palabra clave, el chico solía andar siempre con su artefacto muggle que evocaba la imagen de un zorro corriendo cuando lo usaba. "Ahora ve a vestirte, Louis no tardará en llegar" el tío Louis se había ido esa mañana a llenar un papeleo sobre la próxima competencia de duelo a la que asistiría. Theo fue corriendo a cambiarse y enviarle el traslador a Luna.


"Luna, hay una lechuza aquí que pide tu presencia" La voz de Xenophilius – Xeno – Lovegood se escuchó hasta el jardín, donde Luna estaba cortando algunas flores para hacerse una corona.

Xeno miró a su pequeña hija acercarse a la lechuza y leer el contenido de la carta que llevaba. Sentado en la mesa de la cocina, no pudo evitar tararear feliz, mientras acercaba su taza de té a sus labios. Desde que su esposa falleciera había temido no poder hacerse cargo de su adorada niña como correspondía. Luna era una niña muy noble y tenía una conexión especial con la naturaleza, pero sus peculiaridades al expresarse no habían hecho de ella una niña muy popular y se había preocupado de que no llegase a hacer amigos en Hogwarts. Se alegró de saber que sus preocupaciones fueron en vano. Luna no solo había hecho un amigo, sino cuatro – cinco si se contaba a la pequeña Slytherin que dijo haber conocido en el tren de regreso – buenos amigos que verdaderamente la apreciaban por quien era y no intentaban cambiarla.

"¡Oh! ¡Maravilloso!" Luna gritó, agarrando una pequeña moneda que había llegado adjunta a la carta.

"Asumo que los planes que me comentaste para el cumpleaños del joven Harry están marchando bien"

"Estupendamente papá, le avisaré a Neville" Luna fue a buscar un pergamino y una pluma. Xeno terminó su té con una sonrisa. 'Ella es una niña feliz, Pandora… las cosas están yendo bien, solo me gustaría que estuvieses aquí para verlo... pero sé que la estás cuidando desde el otro lado'


"Entonces... ¿Longbottom le ha preguntado a su abuela, luego le ha escrito a Luna, quien te ha escrito a ti, para que puedas escribirle a Theo, quien luego le escribió a Luna y ella le escribió a Longbottom, para que él al final le escriba a Harry?" Astoria preguntó con el ceño fruncido.

"bueno... sí" Daphne se dio cuenta de que su plan no sonaba tan simple como había pensado, pero ¡hey! Las cosas habían salido bien. Ahora solo quedaba que Longbottom le escribiera a Harry. La celebración sería un día antes del 31 de julio, ya que el 30 era el cumpleaños de Longbottom. Daphne pensaba que podrían cantarles a los dos exactamente a las 00:00 horas del 31, justo cuando terminaba un cumpleaños y empezaba el otro.

"Entonces, ¿qué debería llevarle a Neville?" Su hermana pronunció el nombre de Longbottom de manera tentadora, como probando el nuevo nombre. Daphne se dio cuenta de que también debería empezar a dirigirse hacia el muchacho por su nombre, irían a su cumpleaños después de todo.

"Cualquier cosa relacionada con las plantas estará bien creo" Daphne se encogió de hombros.

"Mmm... le diré a mamá que me lleve de compras ¿vienes?"

"No, quiero terminar de envolver los regalos, todavía no me decido cómo empaquetar el huevo" Había estado un poco frustrada con aquello esos días.

"Está bien, solo intenta no romperlo" su hermana se fue con una risita.

Daphne suspiró, solo faltaban dos días. Miró el huevo y no pudo evitar sonreír. Harry amaría su regalo, ella simplemente estaba segura de ello. Aplaudió y se puso manos a la obra, tenía un regalo que envolver.


¡Domingo! es un capítulo corto, solo para ver un poco más sobre los otros y sus vidas, mientras se preparan para el cumpleaños de Harry. ¡Espero que les guste! Gracias por leer y quiero enviar un agradecimiento especial a los que comentaron... especialmente a "Ana Luisa", quien se tomó la molestia de comentar cada capítulo :3 Espero que sigan disfrutando de este trabajo.