Hola...

Se que he tardado un poco en actualizar, pero la historia si continuara. Ahora mismo estoy terminando el capitulo 27, asi que no se preocupen, habrá Dulce tentación para rato...

Por mi tardanza subiré 3 capis hoy. Disfrútenlos

Capitulo 6

A veces la vida era completamente injusta, te entrega cosas para luego arrebatártelas de la manera más cruel y luego cuando piensas que puedes encontrar un equilibrio entre tus carencias y las cosas que tienes y no necesitas aparece nuevamente para arrebatártelo todo. Sesshomaru nació con su vida resuelta, su padre, dueño de una de las empresas constructoras más grandes de Japón, su madre heredera de una cadena hotelera a nivel mundial, cualquiera que lo viese desde afuera pensaría que Sesshomaru lo tenía todo, pero no era así, lo único que tenía era dinero nada más. Pero él no era un hombre que se lamentara de su suerte, jamás pensaría en el mismo con lastima o renegaría de su vida. Nunca lo hizo, nunca hasta ese día.

Sesshomaru tenía claro su futuro, tenía claro quién era y a donde quería ir. El proyecto en que estaba trabajando era el más importante de su vida por así decirlo. Era el primero realizado totalmente por él. Los demás que se habían hecho desde la muerte de su padre hasta ahora, en su mayoría, los había hecho su padre, él solo se había ocupado de sacarlos de los papeles y llevarlos a la realidad, quedando todos con la firma particular de su padre. El Resort de Sesoko era totalmente diferente, una obra salida totalmente de su cabeza, y era por ello que se volvió tan importante y tan inestable.

Los inversionistas estaban acostumbrados al particular diseño de su padre, este último fue quien levanto la constructora Taisho al puesto donde estaba. Los inversionistas confiaron en Sesshomaru luego de su muerte ya que a pesar de que algunos estaban incompletos, todas eran ideas del fallecido. En cambio esta vez Sesshomaru tuvo que hacer que cada uno confiara en él, tuvo que buscar nuevos inversionistas y presentar su idea ante cada uno. Parecía que todo estaba bien, parecía que el proyecto iba a ser construido, él como arquitecto cumpliría una de sus metas. Pero no fue así.

Esa mañana los Tres inversionistas principales solicitaron una reunión con él, al parecer querían aclarar algunas dudas, sin embargo Sesshomaru jamás se imaginó que aquella reunión era una trampa. Los inversionistas habían sido sembrados con la duda de que dicho proyecto no era fiable, alguien estaba tratando de desprestigiarlo y él sabía perfectamente quien era. Ahora solo le quedaba actuar rápido, darles confianza a los inversionistas.

Se quedó hasta tarde en su oficina con Inuyasha, dos de sus asistentes y el irremplazable Jaken discutiendo sobre cuál sería la mejor manera de abordar las trampas ocasionadas por Naraku, quien no tenía otra idea que no fuera dejarlos en la calle. Si bien Sesshomaru heredaría parte de los hoteles de su madre Inuyasha no, puesto que solo eran medios hermanos. Y eso Naraku lo sabía perfectamente, su plan era hundir a Inuyasha.

Esa noche llegaron más tarde de lo común a la mansión, sin embargo Sesshomaru prefirió quedarse en la biblioteca para revisar las partes de la inversión y el capital mínimo necesario para comenzar la construcción del resort. Cuando entro lo primero que sintió fue ese suave aroma de coco que Rin llevaba usando desde hace una semana, ella debió de aquí allí temprano pensó mientras seguía su camino hacia el improvisado escritorio que destacaba sobre la decoración del lugar, el despacho de la mansión tenia demasiados recuerdos así que en lo posible prefería evitarlo.

Una mujer salió de las sombras proyectadas en la terraza a través de las puertas de cristal

— Lo siento yo no debería estar aquí a esta hora — No esperaba que ella estuviera todavía en la estancia — yo me quede dormida estudiando… —tampoco esperaba sentirse tan… tan… ¿Aliviado? — … ya me voy.

— Quédate — hasta ese momento no sabía porque lo hizo.

Pero, lo que más sorprendió a Sesshomaru fue cuando se vio a si mismo preguntarle si lo acompañaría también al día siguiente. Solo hasta ese momento en que ella abandono la habitación fue cuando la sensación de soledad se apodero de su mente. Nunca se permitió cuestionarse y mucho menos después del abandono de Kagura, si ella aun estuviera con él sería tan distinto, si tan solo pudiese hablar con ella… En ese momento lo entendió. Él, a pesar de toda su fortaleza, se sentía solo.

Al día siguiente, su reloj sonó más temprano de lo común, esa mañana tenía que estar más temprano en su oficina para recoger unos papeles y salir hacia Yokohama, lugar sede de las oficinas del principal inversionista interesado en el Resort. Sesshomaru tenía que hablar primero con él antes que con cualquier otro, debía convencerlo puesto que este inversionista era el líder de los demás, si el invertía los demás también lo harían.

El viaje duro 45minutos debido al alto tráfico de la ciudad, las oficinas del Grupo Yamada estaban ubicada en una zona bastante céntrica por lo cual sus calles eran bastante transcurridas.

Al entrar en la oficina las secretarias lo reconocieron y de inmediato lo anunciaron, al cabo de unos 5 minutos lo hicieron pasar.

— Sesshomaru — lo saludo un hombre de unos 40 años de edad desde su particularmente cómodo asiento — no esperaba verte tan pronto.

— Bankotsu, vine para hablar sobre el proyecto y que me expongas todas las demás dudas que puedas tener del mismo, no quisiera que volviese a pasar un inconveniente como el de ayer en la tarde.

— Taisho tu siempre tan preocupado por el negocio familiar — una tercera vos salió desde el fondo de la estancia, una voz tan familiar que Sesshomaru no tardo en reconocer.

— Naraku — dijo con desdén — verte aquí me confirma mis sospechas. Eres tu quien ha estado difamándome.

— Calma señores — Bankotsu trato de aminorar el clima pesado que había tomado el ambiente — Naraku ha estado brindándome su asesoría, pero en ningún momento ha dicho cosas que no sean la verdad.

— ¿Y a la verdad le llamas llamarme mediocre? — pregunto impasible.

— Yo no he dicho eso — respondió Naraku — solo le he dicho que es mejor fiarse en las firmas más reconocidas.

— La compañía Taisho es una de las mejores constructoras de todo Japón.

— Lo es, pero… ya no posee a su mejor arquitecto. Por lo que invertir en el proyecto es un riesgo muy alto — Naraku seguía en su afán de crear dudas hacia Sesshomaru.

— Tú has visto el proyecto Bankotsu, has visto los números, el diseño, la ubicación. Respondeme ¿Te parece algo que mi padre no aprobaría? — pregunto inquisitivo.

Bankotsu dudo su respuesta.

— No — respondió al fin — aunque no fue hecho por él su diseño conserva el sello Taisho.

— Bien, entonces invertirás.

El poder de persuasión que Sesshomaru tenía era casi increíble. Yamada Bankotsu casi decía que sí.

— Le recomiendo que lo piense muy bien antes de dar una respuesta— Naraku de nuevo interfiriendo.

Si Naraku no hubiese estado en esa oficina ya habría convencido a Bankotsu de invertir.

— Seguiré revisando el proyecto y conversare con mis asesores, al final de la semana tendrás una respuesta.

Naraku y Sesshomaru se despidieron al mismo tiempo y salieron juntos de la oficina obligados a tomar el mismo ascensor.

En la bonita estancia de la recepción donde llegaban los ascensores que daban directamente a las oficinas de grupo Yamada se encontraba ella, sentada en un cómodo mueble esperando a que su prometido bajara. Ella había insistido en venir, quería ver lo que su prometido le diría al dueño de la compañía que estaban visitando, sin embargo este no la dejo que subiera con él aludiendo que era una conversación muy importante que no debía llevar sentimientos de por medio y le dijo que mejor era que se fuese a dar una vuelta por la ciudad cosa que no hizo, al final solo salio unos minutos del edificio para después volver a ese mueble que se había convertido en su mejor amigo en las últimas dos horas.

Por fin vio la pantalla del ascensor iluminarse con el número de la oficina que visitaba su acompañante. Espero impaciente mientras bajaban los números hasta marcar PB. Las puertas se abrieron y con ellas su corazón se desboco en un latido incontrolable al ver ese cabello del tono tan particular que solo podía pertenecer a un Taisho. Su cuerpo la traiciono abandonándose a un temblor incontrolable, no fue hasta que el reconocimiento la hizo mirar hacia el rostro del recién salido que se dio cuenta de que no era Él. No era su amor quien bajaba de ese ascensor, no era ese hombre que había traicionado su amor quien caminaba hacia ella en ese momento. Kikyo se permitió calmarse para así recibir al ahora su prometido que le hablaba sin parar preguntándole si estaba bien. Sesshomaru sin embargo ya hacía rato que había dejado la estancia.

Kikyo pensó que estaría preparada, pensó que el tiempo ya había borrado sus heridas, pero descubrió de una cruel manera que no era así. Sus sentimientos aun ardían por dentro.

Inuyasha, te odio por engañarme, pero me odio aún más a mí misma por no poder dejarte de amar.