"¡Harry!"
"Neville ¡Feliz cumpleaños!" Harry saludó a su amigo con entusiasmo y le tendió el regalo que tenía envuelto.
"Gracias, pasa, pasa, mi abuela quiere saludarte"
Al oír eso se puso nervioso, pero continuó sonriendo. Neville lo guio hacia un gran salón desde donde se podía apreciar una enorme chimenea. La decoración era claramente superior a todo lo que Harry había visto en su vida, pero no era nada escandalosa. De alguna manera, Harry podía sentir una calidez en el ambiente, no era tan notoria como en la casa de Ron, pero tampoco era nada frío como en su casa.
"Joven Potter, bienvenido" Una mujer mayor de aspecto severo lo saludó.
"Buenas noches, señora Longbottom" intentó sonar lo más educado posible.
La abuela de Neville sonrió y asintió con la cabeza elegantemente. Harry sintió que le sudaban las manos, no sabía si debía decir algo o hacer alguna especie de inclinación como lo hacían en las películas. Neville pareció notar su inquietud y tomó la palabra.
"Le mostraré a Harry el invernadero"
"Esta bien, yo me quedaré aquí para poner todo en orden"
Harry no supo a qué se refería, el lugar se veía en perfecto orden a su parecer, pero no dijo nada. Neville asintió y se lo llevó por un pasillo hasta llegar a la parte trasera de la mansión. Había tres grandes invernaderos, Neville lo hizo entrar al más cercano. 'Bueno... ahora siento pena por mi jardín' Harry pensó con asombro, al ver el hermoso lugar. En Privet Drive, aunque Harry no le tuviese cariño al lugar, había un pequeño jardín delantero que Harry había cuidado a lo largo de los años. Era parte de sus tareas, pero se sentía orgulloso de su trabajo.
"Este es mi invernadero personal, los otros son usados para proyectos mayores o negocios familiares, pero acá puedo cuidar mis propios especímenes solo por diversión" Neville le contó alegremente.
"Es precioso, Neville, realmente eres increíble con las plantas" Neville se sonrojó con placer.
"¡Gracias!"
Estuvieron caminando alrededor por un tiempo y Harry se empezó a relajar. En algún momento perdió de vista a Neville y siguió caminando solo, admirando todo. Se detuvo por un rato a contemplar una maceta aparentemente vacía que, en lugar de tierra, contenía agua. Justo cuando iba a meter un dedo, Neville volvió a aparecer y lo detuvo.
"No querrás hacer eso, es ácido" Harry abrió los ojos con horror.
"¡¿Por qué tienes eso acá?!"
"Mira" Neville cogió unas pequeñas semillas que se encontraban a un lado y las roció en la maceta llena de ácido. Las semillas se desintegraron al tocar el líquido y, poco a poco, unos pequeños tentáculos delgados empezaron a salir a la superficie. Eran como hilos moviéndose alrededor, enredándose entre sí, pareciendo absorber lo que quedaba de las semillas.
"Esta es una especie muy rara, no es una planta carnívora, ni es nociva, pero solo puede crecer en estas condiciones. Increíblemente, es muy potente en pociones regenerativas"
"Increíble" Dijo Harry, todavía absorto con la extraña planta.
"Bueno, volvamos al salón, ya es hora"
"¿Ya es hora de qué?" preguntó confuso.
"Ven, solo sígueme" Neville empezó a caminar sin dar más respuestas. Harry, algo extrañado, lo siguió.
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"¡SORPRESA!"
Harry estaba atónito. En los últimos años habían ocurrido cosas que habían cambiado completamente su anterior estilo de vida: descubrió que era mago, hizo amigos, había un adulto que parecía preocuparse por él... pero nunca imaginó que llegaría un día en que tuviese un grupo de amigos que se preocuparan tanto por él. Un grupo de amigos que le habían hecho una fiesta sorpresa...y ¿eso era justo? Es decir, su cumpleaños era el día siguiente ¿no deberían estar gritándole 'sorpresa' a Neville en vez de a él? Harry se empezó a sentir culpable, hasta que sintió una mano tranquilizadora en su espalda.
"Celebraremos ambos cumpleaños" dijo el niño simplemente.
"Yo..."
"Bueno, Daph, mira eso... ya sabemos cómo callarlo" Theo dijo con su tono juguetón de costumbre y, de pronto, todo estaba bien. Harry empezó a reír y no le importó sentir que algunas lágrimas habían salido sin su permiso.
"Feliz cumpleaños joven Potter" dijo un señor de apariencia amable pero algo estricta. Era el padre de Daphne. La señora que estaba a su lado sonrió cálidamente y le dio un abrazo.
"Muchas gracias" dijo Harry tímidamente. No estaba seguro de cómo actuar, los Dursley siempre le habían hecho sentir que era un estorbo y su presencia era inadecuada para las visitas sociales, así que todo lo que sabía era lo que había observado de las prácticas de Dudley antes de una reunión importante.
"¡Harry! Toma, toma, tus regalos, ya les dimos los suyos a Neville cuando vino hace un rato" Astoria dijo alegremente, mientras le tendía un obsequio. Harry se sonrojó algo avergonzado por tanta atención.
"Déjalo respirar" dijo Theo divertido "Harry, te presento a mi tía Katherine y el tío Louis"
Harry sonrió hacia la joven pareja. Ambos tenían sonrisas amables y desprendían jovialidad y cierta picardía que le recordaron a Theo. Harry supo al instante que ellos eran la influencia principal de su amigo.
"Ah, así que eres tú el chico de las historias descabelladas que cuenta este bribón. Debo decir que creí que estaba exagerando hasta que estos señores acá me convencieron de la veracidad de los hechos" Dijo el joven con un claro acento francés.
Harry abrió los ojos con temor y volteó a ver a Theo. El niño sonreía burlonamente, plenamente consciente de que su amigo detestaba ser el centro de atención y, sobre todo, que se contaran historias de él. Daphne resopló por las payasadas de su amigo.
"Señor Potter, Luna me ha hablado mucho de usted, quiero agradecerle por ser un buen amigo para mi hija" dijo el que supuso era el señor Lovegood. El señor ciertamente tenía el aspecto de ser el padre de Luna... a Harry le agradó de inmediato.
"Soy yo el que tiene que agradecerle a Luna por ser tan buena amiga, señor" dijo Harry mientras recibía el abrazo de la mencionada.
"Bueno, Astoria tiene razón es hora de que abran sus regalos, Neville no quiso abrir los suyos hasta que tu vinieras"
Harry miró a Neville y ambos sonrieron. Una vez que todo el mundo se hubo acomodado en algún lugar, empezaron con los regalos. Neville abrió primero los suyos y se sorprendió al ver que Theo le había conseguido aquella planta que tanto quería. El tío Louis, como Theo lo llamaba, había hecho algunas llamadas en Francia y habían conseguido una muestra con anticipación. Daphne le consiguió un kit de cuidado especial para dicho espécimen y Neville estaba radiante de felicidad con ambos regalos.
El siguiente fue el regalo de Luna y Harry se quedó maravillado con el obsequio. Era una pequeña estatuilla sin forma que a simple vista no tenía nada de especial, hasta que Neville la agarró. Enseguida un pequeño león se formó, rugiendo con fiereza y determinación.
"Lo sabía" dijo Luna sonriente, pero con tranquilidad "Es un detector de esencias... esto muestra tu ser interior... tu alma... eres fuerte Neville, nunca lo olvides"
Neville miró con asombro al pequeño león en sus manos. Harry notó que su abuela también se quedó observando el obsequio con una mirada pensativa hasta que dio un suave suspiro y le sonrió a su nieto. Harry sentía que algo había cambiado en su mirada, pero no sabía muy bien qué. Astoria agarró la estatuilla unos momentos después, asombrada y en sus manos se transformó en un pequeño erizo. La niña miró al erizo juguetear en su palma con un pequeño puchero, mientras sus padres se reían.
"¿Por qué soy algo tan pequeño?"
"Es un erizo, eso demuestra que tienes una personalidad juguetona y agradable, pero capaz de infundir temor a tus enemigos" Dijo Luna con esa voz que parece fuera de este mundo. Astoria la miró con admiración y sonrió con cariño a su pequeño erizo, luego le devolvió la estatuilla a Neville y volvió a adquirir su forma de león.
"Gracias Luna... esto significa mucho para mí" dijo su amigo.
"Bueno, el mío no es tan sorprendente, pero espero que te guste" dijo Astoria mientras Neville abría su último regalo. Era una chalina marrón de aspecto muy fino, tenía bordado en una esquila el nombre de Neville en color verde hoja. Debajo de la chalina se encontraba un hermoso gorro de lana de un color marrón más claro.
"Gracias, es hermoso" dijo Neville son una sonrisa sincera, probándose ambas prendas.
"¡Bien! Ahora es tu turno" le dijo Daphne algo impaciente. Sus padres se miraron divertidos con sonrisas cómplices que Harry no supo interpretar.
"Primero el mío" dijo Astoria, sacándole la lengua a su hermana.
Harry abrió el regalo de Astoria tranquilamente. Era una chalina como la de Neville, pero de color negro y con el bordado verde esmeralda. Debajo había un gorro color plomo oscuro. Harry sonrió, le encantaba. Luego siguió el regalo de Neville y Harry miró curioso el juego de carboncillos y otros utensilios en la pequeña caja.
"He visto que sueles dibujar cuando estás aburrido... es un kit de dibujo, creí que te podía gustar..." Neville lo miraba inseguro hasta que Harry sonrió enormemente. Era un regalo increíble. Cuando llegase a casa dibujaría algo especial y se lo enviaría a Neville... aprovecharía en hacer otro dibujo para Snape, no podía esperar.
Luna le empezó a tender su regalo luego, pero se detuvo.
"Creo que esto tendrá más sentido después" dijo simplemente. Theo dijo lo mismo respecto a su regalo y sonrió misteriosamente. Daphne aplaudió con alegría entonces y le tendió delicadamente su regalo. Harry podía ver la anticipación en su rostro y no sabía qué esperar. Con cuidado desenvolvió el paquete y se quedó mirando un... ¿huevo? Era un hermoso huevo dentro de lo que parecía una caja de cristal.
"Son barreras mágicas, solo empuja hasta llegar al huevo" Harry lo hizo y las barreras desaparecieron. Estaba a punto de preguntar qué más hacer cuando sintió un tirón mágico. Miró asombrado al pequeño huevo en sus manos y, como si le susurraran al oído, supo lo que debía hacer. Los demás vieron con asombro cómo el niño cerraba sus ojos con concentración. Sus manos empezaron a brillar y su cabello se movía ligeramente, como si el viento lo estuviera empujando. De pronto abrió los ojos, que se veían más verdes de lo normal, y todos contuvieron la respiración al ver al huevo empezar a moverse.
"¡Está naciendo!" dijo Astoria con entusiasmo. Luna sonreía con emoción a su lado. Theo miraba con asombro junto a Neville y Daphne seguía mirando con anticipación.
"Wow" susurró Harry.
El huevo comenzó a descascararse y una pequeña criatura se empezó a notar. Una pequeña cabeza algo dragoniana apareció primero. Era de un azul hielo increíble. Unas pequeñas alas aparecieron después, aleteando con esfuerzo hasta destrozar por completo el cascarón. Con el camino libre, el pequeño ser se pudo deslizar su serpentino cuerpo fácilmente. Todo su cuerpo era azul hielo, con líneas interesantes de un azul más oscuro. Harry la admiró absorto hasta que abrió los ojos. Eran plata pura. Ambos se miraron intensamente por unos segundos, hasta que la pequeña serpiente alada estornudó y unas pequeñas llamas azuladas cubrieron todo su cuerpo.
"Admirable" dijo el señor Lovegood y Harry salió del trance en el que se encontraba.
"Es una Guivre candens glacies... una serpiente muy rara que puede generar un fuego ambivalente con la capacidad de quemar o helar a su gusto" Dijo Daphne con rapidez.
"Es... esto es increíble Daphne" Harry no sabía que decir "Es hermoso" dijo volviendo a mirar a la pequeña serpiente.
"Hola" le susurró, hablando en pársel sin notarlo. Algunos adultos en la sala se estremecieron al oírlo, pero no se dio cuenta. La serpiente recién nacida lo miró con curiosidad y empezó a deslizarse hasta llegar a su brazo. Harry vio como su pequeña boca se abrió, pero supo que no representaba ningún peligro. Sentía como se había empezado a formar un enlace entre ellos cuando le transfirió su propia magia. Unos segundos pasaron y Harry sintió cómo el pequeño le mordía suavemente la muñeca. Seguidamente, ambos brillaron. El enlace estaba completo.
-Tú eres mi maestro- Harry sintió a la serpiente hablar en su mente -Acabo de adquirir todos los conocimientos que tu tienes, maestro, ahora podré entender tu idioma y comunicarme contigo, incluso a través de la mente-
"Wow"
"Wow" hizo eco su serpiente en lengua pársel. "¿Con qué nombre se me conocerá, maestro?"
"mmm primeo, llámame Harry"
"Está bien... Harry" dijo la serpiente, probando su nombre.
"¿Qué nombre debería ponerle?" Dijo Harry mirando al resto.
"Bueno, he venido preparada para esto" dijo Astoria con tono presumido, sacando una lista de su bolsillo. Daphne se la arrebató rápidamente.
"Ni se te ocurra" le dijo a su hermana. "Harry, debes hacerlo tú mismo, piensa en algo que tenga significado para ti" le dijo alentadoramente. Astoria hizo un puchero en su sitio y Luna le dio una palmaditas en su espalda.
"¿Es hembra o macho?" preguntó Theo curioso.
"Es macho" respondió pensativo.
"Creo que ya lo sé" le dijo al pequeño reptil "¿Qué te parece Farid?" Harry había visto ese nombre en una de sus muchas lecturas de la infancia y creía que era digno para el pequeño: significaba incomparable.
"Farid... me gusta" dijo el recién nombrado.
"Bien, entonces, así te llamarás" sentenció contento.
"¿Entonces?" dijo Daphne impaciente.
"Farid, se llamará Farid... Gracias Daphne, prometo que lo cuidaré con mi vida" Harry abrazó a su amiga, quien sonrió complacida al ver que le gustó el regalo.
"Bueno, ahora sí, puedes abrir nuestros regalos" habló Theo, tendiendo sus paquetes.
El regalo de su amigo era una especie de pecera cuadrada que contenía un pequeño habitad para su serpiente. Luna le regaló un libro con indicaciones de la especie y su cuidado y una gran provisión de ratones que duraría tres meses. Farid solo comía una vez a la semana.
Cuando terminaron con los regalos los adultos se juntaron en un rincón a hablar, mientras dejaban que los niños disfrutaran de su tiempo tranquilos. Hubo risas, juegos y diversión... Harry no se había sentido tan feliz en su cumpleaños, aunque técnicamente todavía no era su día. Disfrutó con sus amigos el resto de la noche hasta que una campana empezó a sonar. Todos sonrieron y los adultos los llamaron, eran las 12, oficialmente era su cumpleaños.
"Es hora de cantarles, en estos momentos termina el cumpleaños de Neville y comienza el de Harry, me pareció una buena idea cantarles a los dos justo ahora" Dijo Daphne contenta.
Harry miró maravillado el pastel de dos pisos que cargaron los tíos de Theo. La decoración era increíble y combinaba los gustos de Neville y de él perfectamente. Harry no podía pedir más. Todos se agruparon y les cantaron alegremente. No eran las mejores voces y definitivamente había oído un par de gallos aquí y allá, pero para Harry fue la mejor canción de su vida.
Casi a la una de la madrugada todo había terminado. Los demás se despidieron y se fueron vía chimenea a sus casas. Harry agradeció profusamente una vez más a todos, con Farid bien acomodado en su hombro derecho, cerca a su cuello.
"Supongo que es hora de que me vaya también" dijo al final, cuando solo quedaba él, inseguro de cómo proceder.
"Podrías quedarte a dormir si quieres" dijo Neville encogiéndose de hombros y mirando a su abuela. Esta miro su postura y parecía a punto de decir algo, pero luego cambió de opinión.
"No lo sé, creo que sería mejor que esté en mi casa cuando todos despierten..." Harry no quería irse, pero sabía que tenía que hacerlo. Si tenía suerte, sus familiares no se habían dado cuenta de su partida... pero era tarde, y no quería aparecer fuera de su casa a esas horas, podría ser peligroso, además ¿cómollegaría a su casa? no podía usar la chimenea por lo que él sabía y sería terrible hacer un escándalo tan tarde. Tomando una decisión, le pidió permiso a Neville para usar su baño y, cuando estuvo solo, le mandó una nota a Snape a través de Vulpis. 'Espero que no esté durmiendo' pensó, pero unos instantes después Vulpis vibró y una nota de Snape llegó. Le decía que lo esperara en la casa de Neville, él iría a recogerlo. Harry estaba asombrado ¿su profesor aparecería para recogerlo delante de Neville?
Salió del baño y se encontró con su amigo y su abuela. Les comunicó que alguien iría a recogerlo, inseguro de si podía decir su nombre o no. Neville parecía curioso, pero la señora Longbottom lo envió a su cuarto y dijo que se quedaría esperando con él. Su amigo se despidió con un fuerte abrazo antes de partir. Así, Harry quedó solo con la mujer mayor esperando en un incómodo silencio. Estaba seguro de que la señora era una buena persona y quería mucho a Neville, pero aún así no pudo evitar sentir cierto temor en su presencia... simplemente tenía esa aura tan severa a su alrededor. Afortunadamente, no tuvo que esperar mucho. Solo un par de minutos después la chimenea cobró vida y Snape salió de ella con paso firme.
"Augusta" saludó el hombre con un asentimiento respetuoso.
"Snape" no parecía sorprendida de verlo ahí, recogiendo a su alumno odiado.
"Potter, ¿tienes todas tus cosas contigo?"
"Sí, señor"
"Bien, entonces es hora de irnos, gracias por tu hospitalidad Madame Longbottom, espero que no haya habido inconvenientes"
"Todo estuvo perfectamente, el joven Potter es un niño encantador y educado" dijo la severa mujer con cierta calidez en su voz.
Harry también agradeció su hospitalidad como había escuchado a su profesor y se despidió de la mujer. Snape lo sujetó fuertemente del hombro y ambos desaparecieron por la chimenea. Cuando alcanzaron su destino Harry todavía seguía sintiendo que todo daba vueltas.
"¿Dónde estamos?" Preguntó curioso cuando pudo abrir los ojos correctamente, fuera de la chimenea. Snape lo había ayudado a equilibrarse al aterrizar.
"Es solo un lugar, sígueme" dijo el pocionista sin dar más detalles. Harry lo siguió hasta que salieron del lugar y caminaron a un parque cercano. Snape lo agarró del hombro de nuevo y los apareció en su habitación. Harry abrió los ojos, sintiendo que ya no podía dar otro viaje más por esa noche.
"Toma" Snape le tendió un pequeño frasco. Harry lo bebió enseguida.
"Uff, me siento mucho mejor, gracias" dijo cuando terminó de beber.
"Veo que tienes un nuevo amigo" dijo su profesor curioso, admirando al pequeño reptil en su hombro.
"¡Sí! Es el regalo de Daphne ¿no es increíble?" dijo emocionado y empezó a contarle todo lo que había pasado ese día. Snape escuchó sonriendo con los brazos cruzados. Asentía en los momentos oportunos y hacía preguntas de vez en cuando.
"No sabía que mis Slytherins iban a ir también" dijo cuando Harry terminó de contar la historia "veo que ha sido una noche alegre"
"Ha sido el mejor cumpleaños que he tenido" Harry no pudo evitar sonreír. "Gracias por dejarme ir, señor" dijo, abrazando al hombre.
"Me alegra que te hayas divertido" escuchó a su profesor decir sobre su cabeza "Ahora, espero que sepas cuidar de Farid adecuadamente, tienes dos mascotas ahora y debes ser responsable, ya tienes 13 años"
"Sí, señor, lo prometo"
Conversó con su profesor unos minutos más, hasta que el cansancio lo venció y se quedo dormido a media frase.
"Feliz cumpleaños, pequeño bribón" fue lo último que escuchó.
¡Espero que puedan disfrutar de este capítulo! Gracias por leer y comentar :D (Sí, sí habrá fuga de Azkaban, como habrán notado). De nuevo, ojalá disfruten del capítulo y me disculpo por cualquier error ortográfico. Espero poder subir el siguiente capítulo la próxima semana.
