"¿El joven maestro quiere su loción capilar ahora?" La voz chillona de Dobby hizo eco en la habitación.
Draco estaba parado frente a su espejo, mirando quietamente su reflejo. Desde su regreso a casa había notado la diferencia en la dinámica familiar. Su madre se había enterado de lo ocurrido y había hecho notorio su descontento. Draco sabía que la relación de sus padres había sufrido un cambio que, tal vez, no se podría arreglar. Su padre; sin embargo, seguía igual que siempre... altanero y engreído, sin mostrar una pizca de remordimiento. Aunque, a veces, Draco creía notar que su mirada se perdía en el espacio, pensativo... y Draco realmente no quería saber en qué meditaba tanto. No. De hecho, él quería estar lo más lejos posible: todavía no había logrado perdonarlo.
"¿señor?" Dobby inquirió con tono preocupado.
"No, Dobby... ya no la pienso usar" Draco se enfocó en su reflejo nuevamente. Rostro pálido y puntiagudo, cabello rubio y reluciente... era como una versión miniatura de su padre y, con esa loción que acomodaba su cabello hacia atrás sin dejar ningún pelo fuera de lugar, solo se parecería aún más a él. Draco ya no quería eso, se alejaría de su padre tanto emocionalmente, como en apariencia. Era hora de empezar a formar su propia persona. 'Al menos sé que siempre tendré a mi madre de mi lado' pensó. Lanzó un último suspiro hacia su imagen y se giró. Tenía mucho que aprender si quería superar a Potter el año que venía... incluso podría atrapar a Sirius Black y sería reconocido por todos como un héroe... sí, atraparía al prófugo primo de su madre y superaría a Potter.
"Vamos Dobby, tenemos mucho que hacer"
"Sí, joven maestro"
Draco sonrió, el pequeño elfo era el único amigo con el que podía contar. Había estado espiando a su padre por él, pero al parecer, hasta el momento, solo se dedicaba a meditar si hacer nada sospechoso.
"¡¿Por qué a mí?!" Harry gritó mientras se tiraba en su cama.
El día había empezado tan bien. Había recibido cartas de Ron y Hermione deseándole feliz cumpleaños. Ron le había contado las maravillas de Egipto y había adjuntado un recorte del periódico de hace un par de días donde salía con su familia. Harry estaba contento por él y había sonreído con cariño al ver la foto. Las cartas de ambos en sí decían muy poco, pero eso no lo molestaba, sabía que ellos se habían unido más a Dean y Seamus el año anterior. En especial a Seamus, con el que habían vivido la aventura de la poción multijugos. Harry no pudo evitar sonreír al recordar lo que Snape le contó sobre la transformación de Hermione.
Todo estaba tan bien, estaba de buen humor... hasta que bajó a preparar el desayuno. Que los Dursley no lo saludaran por su cumpleaños oficial no había sido ningún problema, realmente... pero enterarse de que la tía Marge iba a llegar y quedarse por una semana había desatado su alarma interior. Harry tenía la peor relación del mundo con la tía Marge que, para empezar, ni era su tía.
"Ululeo" Hedwig inquirió preocupada
"¿Qué pasa, Harry?" Farid preguntó al mismo tiempo.
Harry suspiró y los miró a ambos. Farid estaba cómodo en la pecera que le regaló Theo, mirándolo con ojos preocupados. Hedwig, desde su percha, lo miraba igual.
"Farid... ¿dónde están tus alas?"
"Son retractiles, ya las puedo dominar"
Harry se maravilló aún más con su serpiente. Hedwig hizo un aleteo y parecía orgullosa del logro de su nuevo compañero. Harry sonrió... era casi seguro que ella le había estado dando ánimos a Farid para lograr aquello.
"Ululeo" Volvió a preguntar Hedwig.
Harry suspiró triste.
"La tía Marge viene... ella me odia y sus perros me odian aún más... esta semana será una tortura"
"¿Deseas que la envenene?"
"¡No!" Por más que detestara a la mujer, no quería ser responsable de su muerte "Además, para envenenar a esa mujer tendrías que usar todo tu veneno para que haga efecto...o peor, podría causarte indigestión"
"Bueno, si cambias de opinión, estaré aquí para ayudarte"
"Ululeo" concordó Hedwig.
Harry sonrió y se volvió a acomodar en su cama, hasta que escuchó el sonido de un papel arrugarse. Se había echado encima de una carta sin abrir. En una inspección más detallada notó que era la carta de Hogwarts. Con una sonrisa abrió el sobre y leyó los nuevos materiales que tendría que comprar. Se había inscrito en tres asignaturas optativas: Aritmancia, Runas Antiguas y Cuidado de Criaturas Mágicas. Snape lo había ayudado a elegir los cursos y estaba emocionado por todo lo que podría aprender. Theo se había metido con él a Runas Antiguas y Cuidado de Criaturas Mágicas, mientras que Daphne llevaría con él Aritmancia y Runas Antiguas. Luna todavía no podía llevar los electivos, ya que recién entraría a segundo año, igual que Astoria.
"Le preguntaré al profesor cuándo podemos ir a comprar todo" comentó en voz alta, mientras se dirigía hacia su escritorio a escribirle una nota. La envió a través de Vulpis y volvió a leer la carta de la escuela. Entre los papeles notó algo que no había visto antes, era el permiso para ir a Hogsmeade. Harry parpadeo... ya estaba en tercer año... ya se le permitiría visitar el pueblo. Si tan solo... '¿cómo puedo hacer que mis tíos firmen esto?'
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'Bueno... las cosas podrían haber ido mejor' pensó con amargura.
Harry caminó cojeando por la acera, arrastrando su baúl. Todo había ido tan mal tan rápido y aún no entendía cómo había llegado a eso. Cansado por todos los eventos, decidió sentarse un rato en el suelo. Su pierna le palpitaba de dolor, pero la sangre ya se había secado. ¿Ahora qué iba a hacer? Era muy tarde y ningún ruido se podía escuchar por ahí, pero el silencio no hizo nada para tranquilizarlo.
"¡¿Me puedes explicar qué ha pasado?!" Harry se sobresaltó al escuchar la voz de Snape resonar en la calle.
"¡Profesor!" sintió la tensión abandonar sus hombros. Le había enviado de manera apresurada una nota al pocionista antes de salir. Estaba molesto en ese momento, lleno de ira y dolor y no recordaba exactamente qué había escrito.
"¡Por Merlín! ¿qué te pasó en la pierna?" Snape no le dejó tiempo a responder y se puso a emitir encantamiento tras encantamiento.
"No es nada grave, me mordió el perro de la tía Marge" dijo con los hombros encorvados. Sentía que el dolor se iba poco a poco.
"Explícate"
Harry suspiró y comenzó a contar todo lo ocurrido. Todo había empezado muy bien: había conseguido que el tío Vernon le firmara el permiso para salir a Hogsmeade sin que se diera cuenta, colocándolo entre unos papeles oficiales de su empresa que tenía que firmar. Su tío era tan tonto como para no leer exactamente lo qué estaba firmando y Harry aprovechó eso a su favor. Estaba tan feliz que, cuando llegó la tía Marge, se comportó impecablemente, aún cuando esta se esmeraba en insultarlo. Harry pudo durar un par de días con su buen humor, hasta que los insultos de su tía empezaron a escalar. Escuchar una y otra vez lo inútil que era y cómo sus padres eran lo peor de la sociedad una y otra vez era demasiado, hasta que esa mañana algo se rompió dentro de él.
Harry sabía que no era el niño más paciente del mundo y que, a veces, sus emociones tendían a explotar, pero se había esforzado en aguantar a esa señora lo suficiente... Harry no podía aceptar más ¡su vida era valiosa! ¿verdad? Había empezado a creerlo poco a poco y no iba a dejar que esa mujer dijera lo contrario... y ¡decir que nadie se preocupaba por él! Snape había demostrado que eso no era cierto, que él sí tenía a alguien que se preocupaba por él...y tenía amigos que le habían hecho una fiesta sorpresa... no iba a dejar que lo siguieran menospreciando.
Sin siquiera saber cómo, sintió una ráfaga de magia atravesarlo. Había hecho que todas las cosas en la mesa explotaran. La tía Marge se sobresaltó, al igual que el resto de la familia, pero la satisfacción de haber hecho callar a la mujer duró poco. Ripper, el viejo perro de la tía Marge, de alguna manera juntó fuerzas y se abalanzó contra él. La bestia peluda se clavó en su pierna y su dueña, sin saber exactamente qué sucedía, lo animó con una sonrisa malvada. Nadie hizo nada. Su tío, que al inicio se veía espantado de que su hermana descubriese el secreto de la magia de Harry, se veía satisfecho de que esta desviase su atención de lo sucedido y la tía Petunia, que se veía algo horrorizada por la sangre que goteaba de su pierna, prefirió quedarse callada y enviar a su primo a su cuarto... incluso Dudley parecía algo asustado por la pequeña bestia.
Cuando el perro se cansó, Harry estaba acurrucado en forma fetal. No hizo nada cuando llegó una carta de advertencia sobre el uso de la magia por menores de edad, no hizo ningún comentario cuando lo mandaron a su habitación y siguió callado cuando su tío le advirtió que si volvía a hacer un truco como ese le costaría muy caro. Las cosas pudieron haberse calmado después de eso, pero la mujer, aún despistada sobre todo lo acontecido, volvió a hacer comentarios despectivos. Harry sintió que su ira volvía a construirse poco a poco y, cuando llego a su habitación, en un impulso guardó todas sus cosas y decidió marcharse. Nadie lo detuvo. Aunque creyó ver a Dudley – que estaba espiando desde su habitación – a punto de decir algo. Harry no se detuvo a ver qué era.
"Yo sé que fui muy impulsivo y que debería regresar, pero no quiero ver sus rostros burlándose de mí cuando lo haga" terminó de decir.
"Ya veo..." su profesor se veía serio y Harry temió que lo hiciera volver en ese instante. "Sostén mi brazo, nos vamos a aparecer"
Suspiró aliviado al saber que no sería enviado de regreso con sus familiares y se apresuró a seguir la orden, agarrando con fuerza su baúl. Hedwig había ido a volar esa tarde y esperaba que pudiese encontrarlo a donde sea que se dirigiesen. Farid dormía en su pecera, dentro de su baúl.
Severus se apareció en la casa de seguridad que tenía. Como espía de la orden, Albus le había recomendado hace mucho tener un lugar seguro y protegido del que nadie sepa, incluyendo al director. Severus sabía que sería necesaria un día, pero no la habitaba realmente: vivía en el castillo la mayor parte del tiempo o iba a la pequeña y maltrecha casa de su infancia en La Hilandera. Ahora, agradecía tener un lugar seguro para ir con el muchacho, Sirius Black estaba rondando por ahí y ningún lugar parecía seguro.
Cuando sintió que su collar se calentaba, sabía que algo estaba pasando y temió lo peor, pero luego le llegó una nota del niño y supo que Black no tenía nada que ver. Eso no hizo mucho para tranquilizarlo y se apresuró a Privet Drive a ver qué sucedía. No había rastros del niño en su casa, pero se podía ver a la familia alterada. Sin molestarse a ver qué les pasaba salió a buscar al niño hasta que lo encontró sentado en medio de la calle.
"Siéntate, te traeré una poción para tu herida"
"Está bien"
Severus vio al niño mirar alrededor y acomodarse en una silla llena polvo. El lugar necesitaba una limpieza urgentemente... y unos muebles. El único lugar que se veía decente era el laboratorio personal que tenía en el sótano, donde pasaba su tiempo las pocas veces que iba al lugar. Bajó por la poción para Harry y volvió a ver al niño. Se veía encorvado, sumido en sus pensamientos, casi... derrotado. Severus se sentía furioso con los familiares del menor en esos momentos y aquel pensamiento sutil que había tenido al termino del año escolar volvió con fuerzas.
"Toma esto"
"Gracias, señor" Harry bebió la poción con rapidez y le tendió el vial vació "¿puedo preguntar dónde estamos?"
"Lo acaba de hacer" dijo, sonriendo con burla "lo único que debes saber por el momento es que estás a salvo"
"Mmm... bueno" El niño se encogió de hombros y se acercó a su baúl. Unos momentos después Severus vio que extraía la pecera que contenía a su serpiente.
"Veo que ya dominó el control de sus alas"
"Sí, ¿no es increíble?" dijo con voz emocionada. "Por cierto, ¿todavía iremos esta semana por mis útiles?"
"Sí, te quedarás acá conmigo hasta que empiece el año escolar, iremos el miércoles temprano por todos tus materiales... y tu cabello nuevamente necesita un corte"
"¿Y qué hay de ti?" dijo el niño con voz pícara "¿también te cortarás el cabello?" y nuevamente, como la vez anterior, Severus no dignó aquello con una respuesta.
"Sígueme, te mostraré dónde dormirás" dijo mientras salía de la sala y se dirigía a las escaleras. Las únicas habitaciones estaban el segundo piso, mientras que en piso principal estaba la sala, la cocina, el comedor y un baño, aunque todo estaba casi vacío, sin amueblar. La casa contaba con una chimenea que conectaba a la red flu, aunque esta solo se activaba con la firma de Severus, así podría acceder en caso de emergencia.
Llegaron al segundo piso, donde había tres habitaciones sin amueblar y dos baños: uno conectado a la habitación más grande ubicada al fondo y otro al lado de una de las habitaciones. Severus entró a una de las habitaciones medianas, la que estaba al lado del baño, seguido de Harry.
"Vaya, este lugar sí que está vacío"
"Deja tus cosas acá, transfiguraré una cama por esta noche y mañana veremos qué hacer"
"Gracias, señor, en serio"
"Debemos retomar las sesiones de meditación, esa explosión de magia pudo ser peligrosa"
"Me llegó una carta... me advirtieron sobre el uso de magia fuera de la escuela, no sabía que se podía saber eso"
"Eres menor de edad, todavía tienes el detector del ministerio"
"¿el qué?" preguntó el menor curioso.
"Los magos menores de edad tienen un hechizo detector, el Ministerio sabrá cada vez que haces magia fuera del colegio, hasta que cumplas 17"
"Eso es simplemente perturbador... se siente como una invasión a la privacidad" dijo con el ceño fruncido y Severus no pudo evitar sonreír. Eso era lo que sentían todos los niños al saber aquello.
"Bueno, no puedes hacer nada al respecto" dijo divertido y empezó a trabajar en la habitación para hacerle decente por esa noche. "No podré estar acá todo el tiempo, pero vendré a ver cómo estás, confío en que sepas comportarte"
"Claro, señor"
"Mañana hablaremos mejor sobre todo lo ocurrido, por ahora descansa"
"Buenas noches" Harry se acercó a abrazarlo "pero ¿sabe qué? Un corte de cabello no le vendría mal" dijo antes de alejarse riendo.
Severus se fue de la habitación divertido por las ocurrencias del menor. Se dirigió a la habitación principal al fondo, donde se había quedado las pocas veces que pasaba la noche ahí.
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"¡Profesor!" Severus despertó sobresaltado por un grito a las cinco de la mañana.
Se levantó de un saltó, varita en mano, a ver qué había pasado. ¿Black había logrado entrar? Eso era imposible.
Cuando llegó al cuarto donde se encontraba el niño lo recibió la vista más inusual. Harry estaba en una esquina, en una mano tenía una almohada como escudo y en la otra sostenía su varita, amenazador. En la otra esquina de la habitación había nada más y nada menos que un ¿murciélago? Severus resopló.
"Tranquilo, esta especie solo se alimenta de frutas"
Harry se volteó a mirarlo incrédulo.
"¡¿Es suyo?! Quiero decir, todo el mundo lo compara con un murciélago, pero no creí que realmente tendría uno como mascota..."
"No seas idiota, dejaste tu ventana abierta, debió haber entrado, estamos cerca a un bosque"
"¡Solo quería que Hedwig pudiese entrar si me llegaba a encontrar!"
"No me levantes la voz"
"Lo siento señor... ¿y cómo hacemos que se vaya?" Severus tuvo que admitir que también se había sobresaltado un poco la primera mañana que se encontró con uno de esos animales en su habitación. Había decidido proteger la casa contra toda invasión, pero por alguna razón esos pequeños nocturnos podían seguir entrando. Al menos estaba seguro de que no era ningún animago espiando, había barreras contra aquello.
"Solo déjalo solo, se irá pronto... ahora bajemos a desayunar, ya que estamos despiertos" Tendría que seguir investigando cómo deshacerse de esa plaga.
"Bueno, alimentaré a Farid antes de bajar"
"Ssshssshsss" Severus escuchó siseos desde el suelo, donde estaba acomodado el hábitat de la serpiente. Admiró como el niño le respondía y parecía avergonzado de lo que sea que estuviesen hablando. Los dejó solos y bajó a preparar el desayuno. Sería un largo día.
Hola, lamento mucho demorar tanto :(, he estado muy ocupada estas semanas con una emergencia familiar y la universidad. Espero que puedan disfrutar de este capítulo (en unos momentos colgaré el siguiente). He tenido que volver a subir el capítulo porque el navegador traducía y cambiaba las palabras x( lo siento mucho
