Capitulo 9
Las palabras luego de ser pronunciadas llevan consigo un gran peso, al que no importa cuántas veces te arrepientas de ello, nunca podrán ser borradas de la mente de quien las haya escuchado.
Inuyasha seguía conduciendo mientras trataba de entender porque había actuado tan impulsivamente, pero, por más que lo pensaba, no encontraba una reacción coherente, o al menos no una que le gustara. Había ido a ver Kagome, quería compartir un rato con ella y definir bien su diferencia a Kikyo, y lo había hecho. Kagome era totalmente diferente a su ex prometida, pero, no se sentía disgustado por ello, todo lo contrario, el ver la reacción de la joven había despertado su lado más primitivo y carnal. Y justamente por ello fue que termino con la marca de una mano en su mejilla izquierda. Se había dejado llevar y antes de que pudiera hacer algo al respecto Kagome había estampado su mano derecha en su mejilla haciéndolo voltear la cara y soltar más de un improperio en su contra. Después de eso hubo otra discusión hasta que Kaede despertó y apaciguo a las bestias.
Sin embargo eso no fue motivo para que Inuyasha dejara de visitar a Kagome, más bien fue un impulso para seguir compartiendo con ella cada vez que podía. El asunto con la constructora no iba muy bien, él y su hermano se encontraban buscando más inversionistas para Sesoko, ya que algunos fueron convencidos de no invertir, cada día era peor que el otro y sus momentos con Kagome lo aliviaban en sobremanera.
Sabía que solo había dos motivos, el primero que Kagome le gustaba y el segundo que estaba tratando de revivir su relación con Kikyo en ella. A decir verdad ninguno de los dos le gustaba, pero de lo que estaba seguro era de que tenía que aclarar sus sentimientos por la enfermera y la única manera de hacerlo era enfrentando a Kikyo.
Estaciono su auto y recorrio el camino que conducia a la entrada de la casita, toco varias veces hasta que Kagome le abrió. Saludo con la cortesía de siempre y por protocolo pregunto primero por Kaede, aunque sabía bien que a esa hora estaría durmiendo.
¿Quieres un poco de te? Le ofreció Kagome.
No respondió mirando fijamente sus ojos mi visita hoy es corta.
¡Qué bueno! fingió alegría.
Gracias dijo sarcástico Yo vine a invitarte a un lugar.
Kagome se sorprendió.
¿Qué harás este sábado?
Yo creo que nada.
Bien, vendrás conmigo a una boda.
¿Una boda?
¿Si, una vieja amiga se casa y a esas cosas es aburrido ir solo y se me ocurrió que tu querrías ir conmigo? un leve deje de nerviosismos se hacía presente en su voz ¿Qué dices?.
Yo no tengo ropa para ese tipo de cosas y además
Eso no es problema, yo te comprare un vestido..
No negó con su cabeza no vas a comprarme nada, no soy ese tipo de mujer - hizo una pausa pensándolo bien, creo que si tengo algo que podría ponerme.
¿Quiere decir que si vas?
Si, Inuyasha. dijo con una sonrisa Iré contigo.
Tras su afirmación se sintió feliz, a decir verdad se sentía como un adolescente y a jugar por el rostro tan animado de Kagome él no era el único.
Cada periódico que llego a la mansión fue examinado por Rin, en cada uno buscaba el nombre de sus amigos o alguna mención hacia la banda, sin embargo fue en vano. En casi un mes que llevaba buscando nada había aparecido sobre ellos. Quizás era mejor así, se decía a sí misma, aunque la incertidumbre la estaba carcomiendo por dentro. No sabía hasta qué punto Sesshomaru estaba involucrado, si bien Inuyasha le había dicho que su mención en el diario era solo una treta del mismo para doblar sus ventas ella no estaba convencida de ello. Ella se lo reclamo y él no se lo negó, Sesshomaru admitió que había enviado a sus amigos a la cárcel así que no tenía mucho que pensar sobre eso.
Rin soltó el último diario de ese día y se dispuso a ir a su habitación, era sábado y se suponía que estaba sola. Las gemelas tenían una excursión con sus compañeros de la universidad, Inuyasha había salido muy bien vestido a una boda, o eso era lo que recordaba que le dijo, mientras que Sesshomaru llevaba casi tres semanas quien sabe dónde y a ella no le interesa aclarar su ubicación. Si se moría en el camino sería lo mejor para ella.
Sintió un poco de nostalgia cuando paso frente a la puerta que conducía a la biblioteca, allí había sido donde la capturaron, también fue por allí donde conoció a Inuyasha, dentro tuvo una noche maravillosa con Sesshomaru, allí lo había esperado muchas veces hasta que el látigo de la verdad la golpeo de frente y se dio cuenta que ese hombre no tenía sentimientos y lo único que quería era hacerla sufrir.
¡Sesshomaru eres un imbécil sin corazón! le grito a la puerta sintiéndose con libertad ya que nadie la escucharía. O eso pensó puesto que no esperaba que le respondieran.
A juzgar por la sangre que sigue corriendo por mis venas si tengo corazón y soy mucho más inteligente que tú, así que eso te deja en una situación nada favorable. su mirada era penetrante, como si quisiera desnudar su alma y conocer cada secreto de ella.
Rin busco sin éxito un hueco donde meterse.
¿No me vas a contestar? pregunto con ese tono de voz tan aterciopelado que hacía que su corazón se detuviera.
A decir verdad por el susto de su interrupción no se había percatado de la manera en la que estaba vestido Sesshomaru, iba con unos jeans desgatados y una franela azul que hacía que se viera aún más perfecto. Rin se odio a si misma por pensar en Sesshomaru como perfecto No tengo nada que decirte respondió al fin.
Sesshomaru curvo ligeramente sus labios dejando asomar un gesto de algo que se podría llamar como sonrisa. Eso quiere decir que me das la razón quería provocarla.
Tendrás un órgano al que llaman corazón pero los sentimientos que se llevan en el ama no los tienes.
¿Y si te dijera que alguna vez los tuve? Sesshomaru se acercó peligrosamente a ella ¿Si te dijera que amé a alguien con todo mi ser?
No te creería dijo nerviosa por su proximidad.
A veces yo tampoco me creo a mí mismo se alejó de ella para prestarle su atención a la persona que se asomaba por el pasillo. Dime Jacken. Te dije que te podías ir a descansar.
Es que el Joven Inuyasha no está. Los de seguridad me dijeron que lo vieron salir hace unas horas.
Inuyasha fue a una boda aclaro Rin a los dos hombres que conversaban frente a ella. Eso es lo que creo que él me dijo. agrego con un tanto de nerviosismo al percatarse del cambio en el rostro de los hombres.
¿Lo que crees que él te dijo o lo que te dijo? pregunto amenazante.
Joven por favor no asuste a la señorita Jaken trataba de calmar la mirada asesina de su jefe.
¿Cómo iba vestido? su tono volvió a ser sereno.
Llevaba un traje, como si fuese a un sitio elegante.
Maldición si Inuyasha se había ido al matrimonio de Kikyo y Naraku tenía que impedir que cometiera una locura.
Sesshomaru desapareció de su vista de la misma forma en la que llego.
¿Ocurre algo malo señor Jaken?
Demasiado malo pequeña Rin.
El rostro de Jaken era sombrío y en ese momento Rin entendió que algo malo estaba a punto de pasar.
El despertador de Rin sonó un poco más tarde que de costumbre, le costó bastante levantarse ya que durante la noche no pudo dormir bien pensando en los hermanos Taisho. Alrededor de las 2:15 tuvo una pesadilla en la que se encontraba caminando por una carretera oscura, luego unas luces nublaban su visión y un dolor insoportable recorría todo su cuerpo, cuando las luces se apagaban podía ver su cuerpo lleno de sangre, pero no era de ella, al mirar hacia abajo vio el cuerpo de un hombre con el cabello plateado, él era el dueño de toda esa sangre. Ella grito tratando de despertar y cuando por fin lo hizo su cuerpo estaba sudado y su corazón latía muy rápido, a partir de ese momento se le dificulto terriblemente volver a conciliar el sueño.
Perezosamente salió de entre las sabanas y se dirigió al baño, lavo sus dientes y cepillo su cabello, se puso el primer vestido que alcanzo y se miró en el espejo. El vestido era negro con unas franjas grises, era realmente sombrío, pero así era como ella se sentía. Bajo a la terraza donde acostumbraban a desayunar los fines de semana. Pero la escena que vio hizo que su estómago diera un vuelco.
¿Qué sucedió? le pregunto a las gemelas que se encontraban junto con la Sra. Lee y el resto del personal de servicio alrededor de la terraza. Todos los presentes lloraban sin consuelo y Rin lo supo, su corazón lo sentía. ¿Quién? pregunto haciendo referencia a los hermanos.
Sesshomaru, fue Sesshomaru La Sra. Lee respondió envuelta en un mar de lágrimas. Y el mundo de Rin se vino hacia abajo.
Fue mi culpa dijo entre lágrimas Fue mi culpa. Yo le dije que se muriera.
