"Entonces este hombre es realmente peligroso" Harry acababa de escuchar la historia del prófugo que mató a 13 personas: 11 muggles y 2 magos.

"Y será mejor que estés alerta en todo momento, Merlín sabe que los problemas te persiguen"

"¡Hey!" Harry se sentía un poco ofendido por eso, aunque sabía que era verdad.

Se encontraban caminando apresurados por la concurrida calle del Callejón Diagon, ambos con hechizos de cambio de apariencia. Su profesor tendría que partir esa tarde para atender unos asuntos en Hogwarts y él se quedaría solo hasta el fin de semana.

Los últimos días habían sido las mejores vacaciones de Harry, incluyendo la vez que se quedó con los Weasley. Habían creado una rutina tranquila y poco a poco estaban limpiando la casa. Todavía quedaba mucho por hacer y las habitaciones seguían destacando por su desnudez, pero Harry se sentía contento... se sentía como si estuviese ayudando a construir un hogar. En su imaginación eran como padre e hijo amueblando el lugar y no podía evitar sonreír al pensar aquello.

"Quita esa sonrisa, te estoy hablando en serio, no vayas a ser imprudente este año y correr al peligro con un asesino suelto por ahí"

"Lo siento, me perdí en mis pensamientos"

Snape le lanzó una mirada sospechosa sin dejar de caminar.

"Será mejor que no estés pensando en causar problemas"

"Me ofende, señor, mi comportamiento puede ser comparado con el de un ángel"

El pocionista solo suspiró ante el comentario. Harry sonrió presumido.

"Te quedarás acá comprando tus libros, mientras yo adquiero tu suministro de pociones, vendré cuando termine. Hagrid ya te dio el libro para tu clase de cuidado de criaturas mágicas, ni se te ocurra comprar otro, ya tenemos suficiente con el que tienes"

"¡¿Me estás diciendo que ese extraño libro salvaje es para ese curso?! ¿En qué estaba pensando el profesor?" Harry estaba espantado ¡el libro había intentado morderlo! Ahora estaba en el fondo de su baúl, aunque logró escaparse hace unos días, mientras acomodaba sus cosas en el pequeño estante que había conseguido Snape de su época de escuela. Afortunadamente, su profesor sabía cómo calmar a la bestia.

"Me temo que tendrás que preguntárselo tú mismo cuando empiecen las clases, ten, esto será suficiente para tus libros y por si quieres comprarte un par más"

"Está bien, nos vemos en un rato"

Harry se adentró a la tienda y notó al pobre señor exhausto con un centenar de jaulas. Por un momento creyó haber entrado a la tienda equivocada.

'Sigo pensando que se deberían quemar esos libros' Farid le comunicó a través de su enlace mental. Seguía molesto porque el libro intentó comérselo.

'Tranquilo, todavía no controlas tus llamas'

'Pero lo hare... muy pronto esa bestia sucumbirá ante mi poder' Farid se empezó a reír malévolamente y Harry quedó asombrado de que una serpiente pudiese expresar tal risa.

"¡Oh no! Otro cliente" El señor se veía resignado.

"No se preocupe, no quiero ese libro, pero le puedo decir cómo calmarlo"

"¿En serio?" La esperanza parecía haber vuelto a él.

"Solo debe acariciarle el lomo, mire" Harry le mostró cómo hacerlo con un ejemplar y muy pronto el libro parecía se un manso cachorro.

"Increíble" susurró el hombre con reverencia "Dime muchacho, qué quieres, te daré los libros que desees a un precio especial"

Harry le dio la lista que tenía y se puso a caminar alrededor de la tienda, buscando algún libro que le llamase la atención.

"Este libro te puede interesar" dijo una voz cantarina a su lado.

"¿Luna?"

"Hola Harry, ¿de quién te escondes?"

"¡¿Cómo supiste que era yo?"

Su rubia amiga solo sonrió misteriosamente. Harry estaba convencido de que Luna podría desenmarañar todos sus secretos con una sola mirada.

"Traes puesta la gorra y la chalina que te regaló Tori"

"Oh, claro" Eso tenía más sentido. Harry había decidido estrenar ese día el obsequio de cumpleaños de Astoria.

"Debo irme, mi papá me está esperando en la tienda de al lado y me parece que ya van a venir por ti, fue un gusto verte" Dijo la rubia de repente "Nos vemos en el tren" y con un abrazo rápido, su amiga se había ido. Unos instantes después, Snape (disfrazado) atravesó la puerta.

Harry estaba sorprendido ¿cómo sabía Luna que alguien iría por él? ¿qué más sabía su amiga?

"¿Ya terminaste?"

"Yo..." Harry estaba ahí parado con un libro en mano, el libro que le había dejado Luna.

"¿Vas a llevar ese también?" Preguntó su profesor curioso. Harry leyó el título. Mi mente y yo: Aprendiendo a alejar a mis enemigos.

"¿Esto es para aprender oclumancia?" preguntó interesado

"Veo que estás algo informado"

"Los chicos me hablaron sobre eso... dijeron que podía confiar en ellos si quería hablar algunas cosas"

"Ya veo... teniendo en cuenta su formación, estoy seguro de que tus secretos estarán a salvo, aún así debes mantener en secreto dónde te has estado quedando y con quién ¿entendido?"

"Sí señor...aunque ni siquiera sé dónde estamos... ¿algún día me dirá por qué debo mantener todo en secreto?"

"Primero tendrás que leer ese libro y demostrar que puedes mantener a un intruso alejado de tu mente, empezarás tus lecciones de oclumancia conmigo este fin de semana"

"¡Genial!" Eso sonaba increíble, no podía esperar, ya se moría por leer ese libro.

"No te entusiasmes tan rápido, será una práctica dura"

"Me esforzaré, lo prometo"

Snape sonrió de medio lado y juntos fueron a pagar por el libro. Al final, el señor cumplió su palabra y le dio todo a un precio especial.


Severus salió de la oficina del director sintiéndose cansado. Le había contado al mayor la situación de Harry y habían tenido un debate muy movido al respecto. Albus quería que el chico regresase de inmediato con su familia, teniendo en cuenta el peligro que representaba Black. Severus se había opuesto fervientemente y al final había logrado ganar la partida. El niño se quedaría con él hasta que las clases empezaran.

Se apareció afuera de la casa segura. Era una casa mediana de dos pisos y un sótano cerca a un bosque con un lago. Estaba ubicada en un pueblo tranquilo con pocos habitantes y había un pequeño centro comercial a unos pocos kilómetros. Era el sitio perfecto para vivir en opinión de Severus.

"¿Todo en orden?" preguntó cuando entró, el niño estaba sentado en el mueble de sala – recién adquirido – frente la chimenea.

"Ron me ha escrito, se está quejando de la nueva mascota de Hermione, dice que ha intentado comerse a su rata"

"Será una terrible pérdida cuando lo logre" dijo mostrando su evidente desinterés por la salud del animal.

"Sshhssshsss"

"Oh Merlín, ¡no!, no puedes comerte a la rata de Ron antes que el gato de Hermione"

Severus sonrió. Farid le agradaba más cada día. Harry había decidido hablar en pársel solo cuando estuviese a solas con Farid, por respeto a Severus que no podía entender la conversación cuando hablaban así. Su serpiente igual podía entenderlo de todos modos.

"No sonrías, lo estás alentando" dijo el muchacho con los brazos cruzados.

"No te preocupes, probablemente esa rata le cause indigestión, lo mejor será que se mantenga alejado" dijo divertido "¿Terminaste tus deberes?"

"Sí, estuve adelantando algo de lectura de este año, el nuevo libro de defensa es interesante, espero que el profesor no sea un inepto"

Severus borró la sonrisa de sus labios. El nuevo maestro de defensa estaba en su lista negra, pero no podía hacer nada al respecto.

"¿Lo conoces? Parece que no te grada"

"Digamos que no tenemos la mejor relación"

"¿Debería mantenerme alejado de él?"

"Intenta no familiarizarte tanto" Sabía que no podía ocultarle al niño la identidad de Lupín y su amistad con James Potter, pero no podía dar su libre bendición para que se conozcan. Esperaba que Harry no se moleste con él cuando se entere.

"Bueno, por cierto, ya terminé de leer el libro de oclumancia"

"Empezaremos con eso entonces ¿qué preguntas tienes?"

El chico comenzó con sus preguntas y Severus fue respondiendo cada interrogante. Practicaron con la meditación por un rato hasta que fue hora de cenar. El estómago se Harry retumbando fue la señal de alerta.

"Prepararé algo"

"Está bien, iré al jardín trasero a trabajar un rato, está quedando muy bien" Harry se había dedicado a darle vida al jardín que había detrás de la casa.

Severus asintió y empezó a preparar la cena, estuvo en ello veinte minutos hasta que un alarido abismal interrumpió sus pensamientos.

"Merlín... de todos los dones que le has dado al niño, el canto en definitiva no es uno de ellos"

"Shssshshsssh" Farid siseó desde la ventana de la cocina que daba al jardín.

"Me imagino que acabas de concordar conmigo" sonrió.

"¡Harry, deja de simular a una cabra muriendo y entra, la cena está lista!"

"¡Hey! ¡No canto tan mal!" dijo el menor entrando, limpiándose las manos en sus pantalones.

"Shhhssshsshsssss"

"¡Ululeo!"

"¡Hedwig, ¿tú también?!"

La lechuza del niño había encontrado su camino hasta él hace un par de días. Harry se había emocionado al verla fuera de su ventana y Severus había tenido que permitirle el paso, ya que nada podía entrar a la casa, excepto esos murciélagos. El correo era depositado en una bandeja especial fuera de la residencia y revisado mágicamente, solo ingresaban los que estaban limpios: aparecían en la mesita de centro de la sala.

"Deja de quejarte y lávate las manos"

"Mmm... huele muy bien, señor"


"¿Profesor?"

"¿Qué sucede?"

Estaban en la sala leyendo cada uno un libro en silencio, como solían hacer algunas tardes. Harry había encontrado un libro algo antiguo sobre peces y se estaba preguntando algo que pasó por su cabeza la primara vez que vio el lago.

"¿Sabes pescar?"

El pocionista desvió la mirada de su libro y lo miró con una ceja levantada.

"Puedo decir que soy aceptable en tal arte"

"¿Podrías enseñarme a pescar?, parece algo interesante"

"Podría, pero no ahora, más adelante tal vez"

'Más adelante' pensó Harry... ¿más adelante significaba que Harry regresaría las siguientes vacaciones? Ese lugar que rápidamente se convertía en su hogar... Harry esperaba que ese fuera el caso.

"En una semana regresas a Hogwarts, ¿ya estás preparado?"

"Por supuesto" dijo con confianza "Farid se quedará conmigo todo el tiempo, enroscado en mi brazo, debajo de mi túnica"

"Parece una buena idea, cuando puedas baja a mi oficina para añadirle un encantamiento de camuflaje"

"¡Genial!"

"¿Ya has alistado todos tus ensayos?"

"Sí, todos revisados por lo menos dos veces, aunque tengo tantos suministros para estudiar que estaba pensando en mudar todo lo concerniente a lo académico o los estudios a la habitación frente a la mía"

Harry notó que su profesor abrió los ojos en shock brevemente cuando dijo eso y se dio cuenta de que decir algo así era presuntuoso, teniendo en cuenta de que el no vivía ahí. Estaba a punto de disculparse, pero Snape lo interrumpió.

"Esa no es una mala idea... lo pensaré"

Harry no supo qué decir, afortunadamente no tuvo que decir nada. Un manojo de cartas junto a un paquete apareció de repente sobre la mesa.

"¡Vaya!, es la planta que había querido regalarle a Neville"

El pocionista se levantó en ese instante y se acercó al paquete.

"Interesante" murmuró. "¿Se la entregarás ahora?"

"Bueno, Neville me escribió la semana pasada emocionado porque le había llegado esa especie y Theo y Daphne le regalaron una también, así que ya tiene dos"

"Podrías pedirle que la cuide por ti, su familia tiene las credenciales oficiales para su cuidado"

"Sí, le preguntaré al respecto, seguramente él sabrá cómo cuidarla"

-0-0-0-

"¡No es broma! Le juro que creí ver a algo negro siguiéndome cuando fui al baño"

"Sigue caminando, tienes puesto el hechizo de camuflaje, nadie sabrá que eres tú"

"¡Lo sé!, pero ¿si es ese tal Black? ¡el hombre está loco, según me dijo, no le importará si soy un muggle o un mago, solo me matará y se irá riéndose!"

"Harry, mírame"

Harry suspiró y se detuvo a mirar a su profesor

"Nada te pasará mientras estés a mi cuidado ¿entendido? Sabré si estás en peligro e iré inmediatamente"

"Gracias" dijo bajando los ojos. Sintió que la emoción lo invadía al saber que su profesor se preocupaba tanto por él.

"Ahora sigue caminando, me iré en cuanto abordes el tren a salvo, tengo que estar en Hogwarts temprano"

"Sí señor"

"Ululeo" chilló Hedwig indignada. Sus plumas color marrón relucían bajo el sol.

"Tranquila, tú también regresarás a la normalidad cuando entremos al tren ¿verdad señor?"

"Sí, el hechizo se irá tan pronto como suban"

"Listo, entonces, nos vemos señor" Harry se acercó a abrazar a su maestro por última vez antes de partir.

"No causes problemas antes de llegar"

"Me esmeraré, pero no prometo nada"

"¡Mocoso! Ten cuidado, no bajes la guardia y comunícate enseguida si algo pasa"

"Tranquilo, ¿qué podría pasar dentro del tren"

...

Unas horas después de ese enunciado, Harry se enteraría de todo lo que puede ir mal en un tren. Especialmente con un asesino suelto y unos seres monstruosos al acecho.


¡Un capítulo más! Esta es mi ofrensa por demorar tanto. Como siempre, espero que disfruten la lectura (capítulos 18 y 19). En el próximo capítulo se verán a los dementores y cómo afectan a cada uno, incluyendo a Draco.