"¡Harry!" Harry escuchó la voz emocionada de Ron desde uno de los compartimentos del tren. Acababa de subir y estaba buscando a Daphne, Theo y Luna.
"¡Ron!" dijo, retrocediendo hasta el compartimento y asomando su cabeza. Hermione y Seamus estaban a ambos lados del pelirrojo. "¿Qué tal las vacaciones?"
"Ha sido increíble Harry, deberías ir a Egipto algún día" comentó su amigo con una gran sonrisa.
"¡Y mira esto, Ron me trajo un chivatoscopio!" exclamó Seamus feliz, mientras Hermione negaba con la cabeza exasperada. Harry se metió por completo a la pequeña cabina para ver mejor dicho objeto.
"¿Qué es eso?" preguntó curioso lo que parecía ser un trompo.
Ron agarró el chivatoscopio para que pudiese explicar mejor su función, pero en ese momento el pequeño trompo decidió empezar a agitarse y emitir un silbido.
"Se supone que debe encenderse cuando hay alguien sospechoso cerca, alguien de quien debes desconfiar... pero creo que está malogrado" dijo encogiéndose de hombros, con una mirada de disculpa a Seamus.
"No importa, está genial. Además, todavía no sabemos si ese es de fiar..." dijo el castaño apuntando frente a él. En ese momento Harry notó que en el asiento frente a sus amigos se encontraba un hombre dormido.
"¿Quién ese ese?" preguntó sorprendido.
"Hermione cree que será el nuevo profesor de defensa" comentó Seamus.
"Bueno, es lo lógico ¿no?, en su maleta dice que es el profesor R. J. Lupín y solo hay una posición disponible"
"Y ya sabemos que nuestros profesores de defensa pueden ser de lo peor, así que es probable que el chivatoscopio esté así por él" concluyó el castaño, guardando su regalo dentro de su baúl.
"O puede ser que esté así por ti, Seamus, con tu tendencia a explotar todo lo que tocas" bromeó el pelirrojo. Harry se rio junto a sus amigos, Seamus era muy conocido por eso en Hogwarts.
"Bueno, fue un gusto verlos chicos, nos vemos en el castillo" dijo despidiéndose. Hubo un coro de despedidas y Harry le dio una última mirada al hombre durmiendo antes de partir.
Así que ese era el nuevo profesor de defensa. Seamus tenía razón, no se debía fiar del hombre... además, Snape había dejado muy claro su disgusto por él. 'Aunque... si fuese una amenaza, estoy seguro de que hubiese advertido mucho más...'
De todos modos, Harry decidió no bajar la guardia a su alrededor. Siguió caminando, buscando a sus amigos hasta que los encontró reunidos en un compartimento, riendo por algo que había dicho Astoria.
"¡Al fin, los encontré!"
"¡Harry, mira, mira, le hice esto a Farid!" Gritó la menor Greengrass emocionada al verlo, mientras sacaba algo de su bolsillo.
Farid, que se encontraba enroscado en su brazo derecho, debajo de manga, sacó la cabeza al escuchar su nombre. Astoria mostró animada lo que parecía ser un calcetín naranja, con puntos amarillos, con un hueco al final.
"Wow, Astoria... eso es... ¿qué es, exactamente?" preguntó con incertidumbre, mirando el extraño cilindro de lana.
"Tori ha estado aprendiendo a tejer estas semanas" Daphne se veía divertida con todo el asunto "Ha hecho un calentador para Farid"
"¿Un traje?... es... interesante. Me lo probaré" siseó Farid, inspeccionando el objeto. Harry le comentó a Astoria que Farid quería probárselo y dejó que ella misma se lo pusiera. Farid se movió un poco, acomodándose a la nueva prenda.
"Parece un payaso" dijo Theo, aguantando la risa. Harry notó cómo Luna, que estaba a su lado, le dio un codazo en el abdomen. La rubia no dejo de sonreír tranquila en ningún momento. Harry tragó saliva, su amiga podía ser peligrosa. Theo hizo un sonido estrangulado de dolor. "Pero se ve hermoso, Tori, realmente hermoso" comentó apresurado. Luna asintió satisfecha.
"¡Elegí esos colores, porque resaltan en él!" dijo Astoria feliz. Todos se quedaron mirando a la pequeña serpiente azul, envuelta en naranja y amarillo. Tenía incluso una especie de apertura mágica para sus alas. Farid expandió sus alas un poco, para probar, y una vez satisfecho, volvió a retraerlas.
"Sí que resalta, está muy bien diseñado Tori" dijo Neville, con una sonrisa amable.
"Es agradable, se siente muy cómodo, me encanta" Farid siseó con gusto, regodeándose de su nueva adquisición.
"Dice que le encanta" comentó Harry, encogiéndose de hombros "Gracias Tori" le sonrió a la menor.
"¡Genial!, haré otro cuando tenga tiempo" dijo Astoria con una sonrisa feliz. Harry solo pudo desear que la siguiente prenda sea con colores más discretos. Theo parecía que iba a empezar a reír, pero lo pensó mejor al ver a dos rubias mirándolo con advertencia.
"Neville, por cierto, te quería pedir un favor" Harry comenzó a explicarle a su amigo sobre la planta que le había llegado, preguntándole si podía cuidarla en su invernadero.
"Sería un honor Harry, se la enviaré a mi abuela una vez que lleguemos al castillo, ahí los elfos se encargarán de su cuidado hasta que llegue a casa"
"¡Gracias!"
"No hay problema" dijo su amigo feliz. Harry notó que se veía menos nervioso que el año anterior.
En ese momento, la señora de los dulces pasó por el pasillo y todos compraron algo para comer. Pasaron un momento agradable entre dulces y bromas hasta que decidieron que era hora de ponerse sus túnicas. Los hombres hicieron guardia mientras las mujeres se cambiaron y viceversa. Theo hizo unas cuantas bromas sobre tener un mejor cuerpo y empezó una "competencia" con Harry, posando mientras flexionaba sus músculos. Neville, que se había sentido algo avergonzado al inicio, no pudo evitar reír ante las payasadas de sus amigos.
Cuando todos estuvieron listos, se volvieron a acomodar dentro del tren.
"¿Le podrías hacer una pequeña túnica a Farid?... con los colores de Slytherin" Preguntó Theo de repente. A Astoria le brillaron los ojos de emoción ante la siguiente idea de diseño y, cuando iba a responder, el tren empezó a trastabillar.
"Qué extraño... todavía no llegamos" Daphne dijo, mirando a la ventana con curiosidad. El tren empezaba a detenerse. Harry sacó la cabeza con cautela, curioso y notó que muchos hacían lo mismo desde sus compartimentos. De pronto la luz se fue.
"¡¿Qué está pasando?!" Se escuchó la voz de Tori, asustada.
"Tranquila, no va a pasar nada" Dijo Luna tan calmada como siempre, pero Harry notó una pequeña inflexión de duda en su voz.
"Harry, ¿sientes eso?" Daphne susurró a su derecha, un frío penetrante se empezaba a sentir en la atmósfera. En ese momento Farid salió de la manga de Harry y se subió hasta su hombro. El compartimento se iluminó de nuevo con sus llamas azules, todos miraron sorprendidos y con algo de alivio de poder ver de nuevo.
"Siento que algo peligroso se aproxima"
Harry notó con asombro que su pequeño traje no se había incendiado ni se había congelado, pero no tuvo mucho tiempo para pensar en ello. Se escuchó un ruido sordo por la ventana y todo pudieron ver una mano huesuda golpear el cristal.
Tori gritó espantada, acurrucándose en el abrazo férreo de Luna. Theo cerró las cortinas de golpe. Neville se levantó de un salto y sostuvo su varita fuertemente. Podían escuchar gritos a lo largo del corredor y Harry notó que una figura encapuchada parecía acercarse. Daphne, a su lado, lo tiró dentro del compartimento con una mano y cerró la puerta con la otra.
"¿esos son...?" Comenzó a preguntar Theo, alerta.
"Dementores" confirmó Daphne, todavía agarrando fuertemente a Harry. Pero él empezó a oír sus voces lejanas. A medida que la sombra parecía acercarse, Harry se fue perdiendo. En unos instantes, la sombra llegó a la puerta y empezó a arañarla.
"¡Harry!" escuchó a lo lejos, sin sentir nada más que un frío penetrante. Fue vagamente consciente del dije en su pecho calentándose. 'Snape' fue lo último que pensó antes de caer en la inconsciencia, con los gritos de terror y súplica de una mujer resonando en su mente.
Draco suspiró y miró de nuevo a sus acompañantes. Si quería ser un mejor mago, tenía que dejar de rodearse de idiotas como Crabbe y Goyle. Mientras los aludidos se llenaban la cara de dulces, Draco volvió a suspirar y decidió salir a caminar. Necesitaba pensar. Tenía que encontrar la forma de atrapar a Black, pero antes de aventurarse por ahí, debía prepararse. Dobby le había estado ayudando el verano a entrenar, llevándole libros y animándolo. Draco pensó con cariño en el extravagante elfo, quien lo alimentaba las tardes que perdía la noción del tiempo. Su madre lo había mirado con sospecha cuando lo encontraba estudiando, pero al final le sonreía con dulzura y lo dejaba tranquilo.
Draco siguió caminando sin rumbo hasta que sintió que el tren se detenía. Extrañado miró alrededor, varios estudiantes empezaron a asomarse poco a poco, curiosos hasta que se fue la luz. Empezó a sentir que la temperatura bajaba y escuchó las puertas cerrarse. Todos se volvían a refugiar en sus compartimentos... él era el único estudiante en el pasillo. Antes de que pudiese hacer un movimiento para regresar, lo notó. Unas sombras acechaban el lugar y una se acercaba directamente hacia él. Quiso moverse, pero estaba paralizado. Asustado, no pudo evita mirar a la monstruosa figura, sin apartar la vista.
Horror, asco, miedo. Se empezó a llenar de un profundo temor, sus huesos temblaban de frío y su mente se llenó de imágenes. Su padre mirándolo con desprecio, su padre siendo indiferente, escuchó a su mamá gritar, se vio a si mismo con la mirada vacía, caminado a la cámara secreta, matando a los gallos. Sintió el mismo asco que tuvo al enterarse de la posesión. Sintió asco de sí mismo, se sintió sucio... era demasiado, el miedo, el disgusto... sintió que empezaba a perder la conciencia.
"¡Draco!" Escuchó la voz de Crabbe desde algún lugar a su izquierda ¿o era Goyle? "¡Draco, aguanta!" Todo era muy lejano, pero las voces se oían cansadas, como si estuviesen luchando para continuar. Draco se dio cuenta de que también estaban siendo afectados por la criatura y se sintió avergonzado. Hace unos minutos había estado pensando mal de sus acompañantes, pensando en lo idiotas que podían ser... y ahí estaban ellos ahora, luchando para llegar hasta él. Habían ido a buscarlo a pesar de peligro... o tal vez, solo eran muy tontos para notar la situación. Sea como fuese, lo cierto era que ambos estaban haciendo lo posible para llegar a ayudarlo.
Justo cuando creía que se iba a desmayar, una luz pasó a su costado y ahuyentó a la criatura. Los gritos se detuvieron poco a poco. Draco notó que una cabeza pelirroja salía de uno de los compartimentos y miraba asustado. Ron Weasley lo miró con los ojos abiertos, a su lado, un hombre sostenía su varita en alto. Draco estaba de rodillas, pálido y sudoroso. Vincent y Gregory lo habían alcanzado y lo ayudaron a pararse. Ninguno de los dos se veía mejor. Draco volvió a mirar al pelirrojo, su hermana también había sacado la cabeza, se veía algo verde. Draco recordó el asco que lo llenó, el recuerdo del señor tenebroso todavía fresco en su mente. Seguramente la niña estaba rememorando algo similar. Se miraron unos segundos con comprensión.
"¿Estas bien?" preguntó el hombre. La luz que había notado Draco ahora estaba a su lado. Tenía la forma de un lobo.
"Sí" dijo secamente. Se sintió algo impotente, todavía tenía mucho que aprender, no podía permitirse volver a estar tan indefenso.
"Ten, come esto, te ayudará" El hombre le tendió una barra de chocolate. Vincent y Gregory también recibieron unas barras, que comieron con gusto. Draco la aceptó algo renuente, pero se empezó a sentir mejor luego de comerla.
"¡Usted!" Una voz chilló unos compartimentos más arriba. Astoria Greengrass, Draco reconoció. "Usted fue el que lanzó el patro... patrón... ¡ese lobo! ¿cierto?" preguntó la menor en un apuro.
"Patronus, sí ¿qué pasó?" preguntó el hombre, alerta. 'Patronus' Draco repitió en su mente. Tenía que aprender ese hechizo, sea como sea.
La niña lo miró con suspicacia por un momento. A su lado, Longbottom asomó su cabeza.
"¿Nos podría ayudar?, nuestro amigo se ha desmayado"
Draco notó que se veía igual de pálido que los demás, pero tenía una mirada determinada. La niña parecía haber estado llorando. Se acercó curioso, junto a los demás.
Era Potter.
El chico estaba tendido en un asiento, su cabeza recostada en el regazo de la mayor de las Greengrass. Nott estaba en el asiento de al frente, cansado mientras Lovegood le ofrecía algo de beber.
"¡Harry!" gritaron Weasley y Granger al mismo tiempo.
"Uno de los Dementores se acercó demasiado... parecía querer entrar, estaba muy enfocado en Harry, yo... no pude, no..." Greengrass empezó a hablar apresurada cuando notó al adulto. El hombre lanzó un hechizo de diagnóstico y luego le ofreció a todos chocolate. '¿Cuánto chocolate puede cargar consigo ese hombre?'
"Tranquila, estará bien" y justo en ese momento Potter abrió los ojos.
"Harry" susurró Greengrass.
"¿Qué pasó?" preguntó confundido "¿dónde está la mujer?"
"¿Qué mujer?" preguntó Nott. Draco se hizo la misma pregunta, pero su atención fue desviada por una serpiente alada en el estómago de Potter... vestía algo naranja con lunares amarillos. '¿Pero qué rayos?'
"Una mujer... ¿no la escucharon?"
"Tal vez fue un recuerdo" susurró Greengrass, acariciando su cabello "No había nadie gritando"
"¿Qué era eso?" preguntó, levantándose al fin. Notó a todos los demás amontonados en la puerta y se puso rojo.
"Era un dementor... te desmayaste cuando llegó"
"¿Me desmayé?" miró alrededor "¿fui el único?"
Todos sus amigos lo miraron sin saber qué responder. Seguramente Potter se sentía avergonzado y Draco sintió un ligero impulso de burlarse, pero recordó que había estado a punto de desmayarse también. No, no tenía el derecho de burlarse. Aún así, sintió una pequeña victoria al saber que resistió un poco más que Potter.
"bueno, Ginny empezó a temblar..." dijo Weasley, queriendo aportar algo de calma en su amigo. Draco volvió a mirar a la pelirroja, sabía muy bien lo que debía estar sintiendo. Sintió una punzada de fastidio hacia su hermano, por soltar algo así como si nada.
"Come algo de chocolate, te sentirás mejor" dijo el señor.
"Mmm... Gracias, ¿profesor Lupín, cierto?" Potter veía con algo de suspicacia al hombre, 'interesante', pero comió de todos modos.
"Sí, Harry" dijo el aparente profesor, sonriendo amablemente, antes de salir a revisar a los demás estudiantes.
"¿Qué haces acá, Malfoy?" preguntó Nott de repente.
"Estaba en el pasillo, parecía a punto de vomitar" suministró Weasley. Draco notó que su hermana pasó por su lado, pisándole el pie con fuerza. Lo hizo ver como un accidente, pero él sabía que fue intencional. La pelirroja le envió una mirada de disculpa.
"No sé ustedes, pero a mi me apetece una buena taza de chocolate caliente" comentó Finnigan de la nada y todos asintieron. Draco los ignoró y volvió con Greg y Vincent a su compartimento. El tren se había puesto en movimiento de nuevo.
Severus estaba aburrido. Él y los otros tres jefes de casa estaban en su reunión habitual pre-banquete, puliendo los últimos detalles antes de la llegada de los estudiantes. Estaba a punto de lanzar un comentario sarcástico, cuando lo sintió. El dije en su pecho comenzó a calentarse. '¡Harry!' se levantó de un salto, apresurado, cortando el flujo de conversación.
"¿Pasa algo Severus?" preguntó Minerva con incertidumbre.
"Debo ir a buscar al director"
Los otros tres se miraron atónitos, al verlo partir.
"A veces actúa muy extraño. No es de extrañar que... " escuchó decir a la profesora Sprout, pero no alcanzó a escuchar lo demás. Su mente corría sin parar, pensando en todas las posibilidades. ¿No se supone que Harry estaba en el tren? ¿qué pudo haber pasado ahí? Su corazón empezó a latir más rápido a medida que el dije en forma de zorro se calentaba aún más en su pecho. Algo estaba muy mal. 'No me puedo aparecer en el tren...' frustrado, llegó a la oficina del director, gritando la contraseña.
"¡Severus! ¿ya acabó la reunión?"
"Algo está pasando en el tren"
"¿Qué?"
"¡El tren!, algo esta pasando, los estudiantes están en peligro"
"Calma muchacho, dime qué sabes" El director frunció el ceño con preocupación, pero antes de que Severus pudiese decir algo, un lobo plateado se apareció en la oficina.
"Dementores en el tren. Situación controlada, ningún estudiante herido" la voz de Lupín se escuchó como un eco.
"..."
Dementores... ¡Dementores en el tren! No era suficiente con dejar sueltas esas bestias rodeando el perímetro del castillo, el ministro había decidido soltarlos en un tren lleno de estudiantes ¡¿en qué estaba pensando?! Sin mencionar que el lobo, de todas las personas, estaba abordo. Severus sintió que se llenaba de ira.
"Lo que me temía" dijo el anciano, "sospeché que el ministro iba a perder el control de los Dementores... envié a Lupín a vigilar por si acaso.
"¿Sabías que algo así iba a pasar y dejaste al lobo a cargo?" Severus no lo podía creer, sentía que un dolor de cabeza empezaba poco a poco.
"Tranquilo Severus, después de todo es el maestro de defensa. Además, como has oído claramente, la situación está bajo control"
Severus estaba a punto de gritar, pero se contuvo. Sintió que su dije se enfriaba y eso lo ayudó a calmarse, Harry ya no estaba en peligro. Unos instantes después sintió el familiar zumbido indicando que Corvus había recibido algo. Frustrado con el director, pero sin nada más que comentar, se excusó.
"Te acompaño, Severus, debo avisar a Madame Pomfrey y al resto de personal para que esperen cuando lleguen los estudiantes"
Suspiró, pero salió de la oficina acompañado del director. El mayor se dirigió a la enfermería y él se dirigió a sus aposentos a revisar a Corvus.
"¿Qué son los Dementores?... Oí una voz gritar en mi mente cuando se acercó uno... era una mujer suplicando... no sé qué pasó... me desmayé ¿es normal? Nadie más se ha desmayado, me siento estúpido... el profesor Lupín me dio una barra de chocolate, pero no estaba envenenada, mi dije no vibró... así que supongo que las náuseas que tengo son por la experiencia. Me siento frustrado ¿soy más débil que los demás?"
El pergamino con la nota estaba arrugado y tenía unas cuantas manchas de chocolate. Severus leyó preocupado lo que Harry describió. Una mujer gritar y suplicar. 'No puede ser... ¿no?, pero era muy pequeño, cómo puede recordarlo' Si Harry estaba escuchando a su madre gritar momentos antes de morir, no es de extrañar que se haya desmayado. Una experiencia tan traumatizante para un menor... Harry estaba ahí esa noche, y si lo recuerda, eso significa que estaba despierto aquella noche... vio al señor tenebroso matar a su madre. 'Lily' Severus sintió que el dolor lo llenaba al recordarla. Pensar que Harry podía recordar esa noche era horrible.
Decidió no responder mediante una nota, los estudiantes ya estaban llegando. Vería a Harry en unos momentos y le aseguraría que no era más débil que los demás, que era perfectamente normal que le haya pasado aquello. Con reticencia, agradeció a Lupín por haber estado cerca y haber aliviado un poco el malestar del niño. Se guardó una poción para las náuseas y se dirigió hacia las puertas del castillo.
¡Mil disculpas! Al fin encuentro algo de tiempo nuevamente. Han sido semanas muy difíciles, pero al fin pude terminar la primera parte de mi tesis. Me disculpo por haberme ido tanto tiempo, espero que puedan disfrutar de este capítulo.
