Capítulo 11
A veces sientes que toda tu vida pasa delante de ti en un solo segundo.
Sesshomaru supo que algo estaba mal desde el momento en que Jaken le dijo que Inuyasha se había ido a la boda, a pesar de que estaba agotado por el viaje del que acaba de regresar sabía que su hermano cometería una estupidez, aunque, a decir verdad lo que más le preocupaba era que volviera a atentar contra su vida. La primera vez que vio a Inuyasha después del horror que se convirtió su propia boda, su hermano estaba a punto de usar un arma de fuego contra sí mismo. Fue demasiada la decepción de darse cuenta que su futura esposa era la amante de uno de los enemigos de la constructora Taisho y que su único interés era el ser dueños de ella. Inuysha paso por momentos muy difíciles luego de ello, vio a su hermano convertirse en un total cadáver viviente hasta que un dia decidió irse del país y cuando volvió, aunque, si bien, ya no era una calavera, definitivamente, no era el mismo de antes. De la misma manera que él no era mismo después de Kagura. Esa boda sería un espejismo de lo que la suya hubiera sido y no tenía idea como Inuyasha reaccionaria a ello.
El camino hasta el salón de eventos le pareció interminable. So corazón latía extremadamente rápido. Estaciono su auto una cuadra antes y camino hasta la entrada, lo más probable seria que no le permitieran entrar ya que se había olvidado por completo de la ropa que vestia en ese momento. Sin embargo ese pensamiento se perdió por completo cuando vio a su hermano salir, él estaba del otro lado de la calle. Y justo en ese momento vio el auto encendido esperando Más que por una acción propia fue por un acto de reflejo que se abalanzo sobre Inuyasha para quitarlo del camino. Lo primero que sintió fue un golpe en el costado derecho, luego vueltas, dolor y nada.
Rin rezo en todo el camino hacia el hospital, rezo y luego pidió perdón por desearle la muerte a Sesshomaru. Ella no quería que se muriera, quería que cambiara si, que dejara de ser tan arrogante, pero, no esto. Cuando llegaron al primero que vio fue a Inuyasha, estaba sentado con los codos apoyados en sus piernas y su cabeza era sostenida por sus manos. Jaken estaba parado a su lado mirando hacia la puerta de urgencias.
-¿Co-cómo está?- les pregunto a los dos hombres titubeante.
-No sabemos mucho- respondió Jaken con un encogimiento de hombros, saco sus manos del bolsillo y miro su reloj-. Hace tres horas y treinta y cinco minutos nos avisaron que entraría a quirófano por varias fracturas, pero no sabemos nada más.
-Entiendo- dijo Rin para sí misma.
-¿Cómo llegaste aquí?- Pregunto Inuyasha al ser consciente de su presencia.
-Vine sola. Nadie en la mansión está pendiente de mí en estos momentos.
-Bah, pudiste irte a tu casa y te viniste hasta aquí. Qué extraña eres.
Irse a su casa. Hasta ese momento no lo había pensado, todo lo que Rin quería era ver a Sesshomaru y disculparse. Saber que estaba bien y curiosamente se había olvidado por completo de su casa y de la hermana Kaede. Sin embargo, no podría irse. Algo dentro de sí misma sentía la necesidad de estar cerda de ese hombre. Quería abrazarlo, verlo sonreír, quería que volviera a pelear con ella. Quería quería quería tantas cosas que le daba miedo. ¿Desde cuándo se sentía así por sesshomaru? ¿Desde cuándo le preocupaba tanto su bienestar? ¿Desde cuándo quería que fuese feliz? Se sentía tan culpable de que él estuviera dentro de esa habitación que quizás la culpa era la que alentaba esos sentimientos.
Kagome volvió de su casa con comida para Inuyasha y el Sr. Jaken a quien conoció esa madrugada. Ella se había ido cuando Sesshomaru entro al quirófano y ahora regresaba, a pesar del cansancio para estar al lado de Inuyasha en un momento como ese. Inuyasha no había dicho más que monosílabas desde que vio a su hermano tirado en la carretera. Ella fue quien llamo a emergencias y quien había llamado a Jaken por órdenes de Inuyasha. Este último, aun llevaba el traje de noche, aunque el bléiser y la corbata estaban tirados en la silla de al lado y gran parte estaba manchado de sangre. Era aterrorizante verlo así, aunque sabía que no era su sangre, sentía una punzada en el corazón de solo verlo y pensar que pudo haber sido él. Si sus sospechas eran ciertas, el conductor de ese auto intencionalmente quiso arroyar a Inuyasha, y presentía que él también sospechaba lo mismo que ella, sin embargo, este no era el momento de hablar sobre ello. Más tarde, cuando llegasen los investigadores les contaría todo lo que pensaba.
-¿Alguna noticia?- pregunto Kagome esperanzada al tiempo que saludaba a Rin con una mediana sonrisa.
-Nada- respondió Inuyasha taciturno.
-Te traje algo de comer y a usted también -dijo haciendo referencia a Jacken-, y tú también puedes comer Rin.
Los tres negaron con la cabeza.
-Por favor, coman aunque sea un poco suplico a nadie les van a servir desmayados por el hambre.
Volvieron a negar.
Pero Kagome no se rindió y destapo la primera taza, cogió una porción y se la ofreció Inuyasha,- di ahh.
-Kagome, por favor.
-Ahhh.
Y no tuvo más remedio que comer.
-Si no quieren que haga lo mismo con ustedes coman por si mismos.
Temiendo que Kagome cumpliera su amenaza cogieron las tazas que esta les ofrecía.
Las horas pasaban y los cuatro seguían sin noticias, varias veces Kagome intento conseguir información en vano. Su carrera apenas comenzaba por lo que no tenía muchos contactos. La espera era una agonía, lenta y despiadada y con cada minuto que pasaba peor eran los pensamientos que tenían, la incertidumbre estaba carcomiendo cada uno de sus nervios.
Tras más de ocho horas de operación salió por fin el cirujano junto con el traumatólogo.
Todos se levantaron y acudieron al llamado.
Inuyasha fue el primero en hablar -¿Cómo está mi hermano? pregunto temeroso.
-Fue una operación muy dura, hubieron varias fracturas, una a nivel femoral, varias costillas rotas, otra en la cadera derecha hizo una pausa para que los presentes asimilaran la información afortunadamente ninguna afecto ningún órgano principal, no hubieron perforaciones ni laceraciones de ninguno pausa Sin embargo su semblante cambio hubo un golpe a nivel lumbar que si bien no fue la más grave podría traer consecuencias.
-¿Qué tipo de consecuencias? -pregunto Inuyasha.
-No lo sabemos con certeza, tenemos que esperar a que despierte para evaluar los resultados de la operación que acabamos de practicar, con suerte podría necesitar una o dos operaciones para reestablecerse por completo.
-¿Y si no tiene suerte?- Pregunto Rin cautelosa.
-Si no la tiene podría no volver a caminar.
No volver a caminar. Era su culpa. Sí. Era su maldita culpa.
-¿Podemos verlo?- pregunto Jaken.
-Por los momentos el paciente aún no se ha despertado, mientras tanto estará bajo observación y no es recomendable que reciba visitas. Cuando despierte les informaremos para que pasen solo sus familiares más cercanos.
-No. Yo exijo ver a Sesshomaru Taisho en este mismo instante.
Una voz femenina, desgraciadamente familiar llego desde atrás, Inuyasha sabía que era cuestión de tiempo para que apareciera, solo que no se imaginó que fuese tan pronto.
Capítulo 12
No fue difícil para los presentes adivinar el parentesco que tenía con Sesshomaru la mujer que acaba de llegar, solo con ver su cabello plateado y sus rasgos finos casi idénticos a los de su hijo, aunque se veía bastante joven para ser su madre, sabían que no solo eran dos hermanos así que esta señora debía de ser la madre de Sesshomaru.
Después de una extensa conversación con el cirujano donde la mujer no paro de preguntar hasta el último detalle del caso de su hijo y tras lograr convencerse de que no eran convenientes las visitas en estos momentos, la mujer dejo ir al pobre médico que estaba desahuciado ante tantas preguntas. Sin embargo, su excursión no termino allí e inmediatamente después Jaken era la victima de sus preguntas. Para fortuna de Inuyasha cuando fue su turno los interrumpieron dos investigadores policiales a los cuales haba llamado Jaken personalmente para que fuesen totalmente discretos en el caso. Si se llegaba a saber el accidente de Sesshomaru, todos los inversionistas que había conseguido en su viaje se retractarían, en cambio sí retrasaban la noticia hasta que estuviera por lo menos consiente podrían continuar con la confianza de los mismos. El proyecto era demasiado importante para su hermano como para permitirse algún error, ya había cometido uno yendo a esa boda, no cometería un segundo.
Eran las 10 de la noche cuando Inuyasha y Kagome terminaron de dar sus declaraciones, si bien ninguno pudo ver la matricula del auto, ni al conductor, ambos estaban seguros de que fue intencional y seguramente estaba entre los invitados de la boda de Naraku y Kikyo. Sin embargo, Inuyasha se atrevió a ir más lejos y sin que Kagome ni nadie más se diese cuenta les dijo antes de irse puede que si investiguen uno de los autos de Naraku o de sus hombres encuentren alguna pista. Ese es el único hombre que me odia tanto como para intentar asesinarme.
Ambos investigadores asintieron y con un gesto de despedida abandonaron el lugar.
-Ya es hora de que yo me vaya también -Dijo Kagome estirando sus brazos dejando salir un bostezo.
-Yo te llevo -Dijo Inuyasha de forma protectora.
-No te preocupes, puedo tomar un taxi.
-De ninguna manera. Déjame llevarte, ese asesino esta suelto todavía y puede que quiera hacerte daño.
Inuyasha se preocupaba por ella. El corazón de Kagome dio un vuelco de alegría con esa afirmación.
-Bien, supongo que no puedo negarme a eso -recogió su chaqueta y las tasas que había traído temprano con el desayuno. Desde que llego en la mañana se había quedado al lado de Inuyasha y no se arrepentía de ello.
-¿Rin quieres que te lleve o prefieres irte con Jacken?
-Yo me gustaría quedarme por si algo se ofrece- miro al suelo puede que si se despierta quiera ver a alguien y
-Si mi hijo se despierta vera a su madre- afirmo la peliplata que desde que llegaron los inspectores había permanecido callada.
-Sra Irasue por favor no pelee con Rin rogo Jacken.
-Rin, así se llama esta mocosa ¿Por qué mi Sesshomaru querría verla a ella y no a mí?
-Pues cállense las dos- dijó Inuyasha quien se quedara con Sesshomaru seré yo.
De todas las cosas Kagome jamás se imaginó que se formaría una guerra por ver quien pasaba la noche en el hospital, aunque si seguían así por experiencia, sabía que los desalojarían a todos, y efecto, eso fue lo que sucedió. Tres minutos después llegaron un par de enfermeras pidiendo que se calmaran, cinco minutos más tarde, todos estaban siendo conducidos por la salida más cercana.
Ella se fue con Inuyasha, Rin con Jaken y la madre de Sesshomaru se fue en su propio auto.
Un leve toque en su hombro la hizo volver a la realidad, estaban frente a su casa.
-Perdóname, yo me quede dormida- Dijo Kagome disculpándose.
-No, es a mí a quien tienes que perdonar, yo debí traerte antes dijo sin soltar el volante.
Kagome negó con la cabeza.
-Yo quería estar a tu lado- afirmo cariñosamente.
Sus ojos se encontraron en ese precio momento. Más tarde se reprocharían y echarían la culpa al cansancio, sin embargo, en ese momento, solo querían hacer una cosa. Y lo hicieron. Inuyasha dejo un pequeño beso en los labios de Kagome y todo su cuerpo reacciono a ello. Una sensación electrificante recorrió sus cuerpos y se intensificaba con cada tierno roce. Las manos de Inuyasha acariciaron el rosto de Kagome y ella se dedicó a abrazar cada parte de su ser. Más tarde pensarían sobre ello pero ahora solo se dedicaban a sentir el uno del otro.
Se separaron lentamente sin dejar de mirar sus ojos.
-No digas nada -se adelantó Kagome al ver que Inuyasha hacia el ademan de hablar- Buenas noches.
Kagome abandono el auto y la sensación de vacío se apodero de Inuysaha. No sabía porque la había besado, pero no se arrepentía de ello.
A las 7 en punto Rin e Inuyasha estaban buscando a un doctor que les indicara la salud de Sesshomaru, veinte minutos después el médico de guardia les informaba que había pasado la noche estable, pero que aún no despertaba, la operación fue fuerte, pero que a su pensar el paciente no tardaría en despertar. Y así fue. A las 8:27 minutos de la mañana les informaron que Sesshomaru había despertado y que esperaban a que el traumatólogo lo viese para que ellos puedan pasar a visitarlo.
A las 10:15 am pudieron pasar.
-Buenos días- dijo Inuyasha al médico y a su hermano- ¿Cómo te sientes?
-Fatal -respondió Sesshomaru a secas.
-¿Cómo lo ve? -le pregunto esta vez al médico.
-Como le indicamos ayer, todo depende de la evolución de su hermano, hasta los momentos con los exámenes que le acabo de practicar, puedo deducir que la sensibilidad en las extremidades no se perdió, sin embargo va a necesitar terapia. Dependiendo de ella se dira si necesita o no una segunda o tercera operación.
-Eso quiere decir que podrá caminar.
-Si, el tiempo que se requiera dependerá solo de la constancia del paciente.
-Gracias a Dios -pensó Inuyasha la idea de que su hermano quedara lisiado lo estaba volviendo loco, ya que pensaba que quien debía estar en esa cama era él.
Tras unas últimas palabras y recomendaciones el doctor salió de la habitación dejando solo a los hermanos.
Quienes hablaron muy poco, no por ganas de Sesshomaru. Este le pidió a Inuyasha que manejara su accidente con discreción, ya que en dos meses era la firma de contratos para la puesta en marcha del proyecto Sesoko y no quería que nada lo arruinase, el en dos meses estaría allí a como dé lugar.
Rin fue la segunda en entrar ya que gracias a Dios la madre de Sesshomaru no se había aparecido por el lugar y Jaken había ido a la oficina a hacer las veces de Sesshomaru.- ¿Cómo estás?- pregunto tímidamente
Sesshomaru le lanzo una mirada de asombro y a la vez inquisitiva. Sorprendido y enigmático de su presencia.
-Mejor de lo que esperaba respondió.
-Me dijeron que dentro de un rato vendría una enfermera así que quise estar para cuando estés en casa poder ayudar.
-¿Tu me quieres ayudar?- levanto una ceja.
-Si, sabes yo siento mucho lo que te dije, todo este tiempo sufri mucho porque si te morias iba a ser mi culpa y y yo no quiero que te mueras yo solo lo dije porque estaba enojada y porque eres un pantan y
-Ya, está bien. Puedes quedarte.
-¿Y me perdonas por decirte que te mueras?
-Te perdono, solo si te conviertes en mi esclava y haces todo lo que te digo bromeo aunque Rin no se dio cuenta de ello.
-Si, si, si Lo hare pero por favor ya no te mueras
