Harry todavía se sentía cansado. Miró alrededor cuando llegaron y notó que muchos estudiantes se veían pálidos y sudorosos.

"¿Estás bien?" preguntó Daphne a su derecha.

"¡Sí!, ¿de acuerdo? ¡Estoy bien!" respondió algo irritado. Sentía todas las miradas en él, aunque sabía que no le estaban prestando más atención de la habitual. Aún así... sus amigos lo habían visto desmayarse... ¡Malfoy lo había visto desmayado!, se sentía frustrado y solo quería dejar atrás todo ese asunto.

"Calma amigo, solo estamos preocupados" dijo Theo, con un tono comprensivo.

Harry se frotó el rostro con sus manos y suspiró. Tenía razón, sus amigos solo estaban preocupados por él, solo desearía no haberles dado ningún motivo para preocuparse. Giró su cabeza ligeramente y abrió la boca para disculparse con Daphne, pero antes de que pudiese decir algo escuchó la voz de la profesora McGonagall.

"¡Potter!, acompáñame" dijo severamente, con ese tono que le hacía sentir que lo habían atrapado en plena travesura. A su lado estaba Hermione, quien parecía algo ansiosa. Confundido, miró a sus amigos sin saber si había hecho algo malo. Vio a Neville encogerse de hombros, tan confundido como él.

"Te guardaré un asiento" susurró su nervioso amigo.

"O algo de comida, si no llegas a tiempo" dijo Theo. Harry se preguntó brevemente cómo podrían enviarle los slys algo de comida a su sala común.

"Bueno... mmm, nos vemos" comenzó a caminar hacia la profesora, quién se veía algo irritada por su demora. Antes de llegar se giró brevemente y le gritó unas disculpas apresuradas a Daphne. En el apuro, su pie izquierdo se deslizó y terminó cayendo a plena vista de un grupo de Ravenclaws que estaba cerca. Sintió que su rostro se calentaba rápidamente y se levantó de un salto. Vio a Daphne y Astoria reírse disimuladamente, mientras que Theo se carcajeaba con gusto. Al menos Neville y Luna parecían aguantarse un poco.

"De prisa, Potter, no tenemos todo el día"

Avergonzado, se apresuró a McGonagall. Al menos sus amigos no lucían molestos. Hermione tenía una mano en su boca, en un intento de cubrir su risa.

"¿A dónde vamos?" le preguntó, todavía con la cara roja, pero antes de que la castaña abriera la boca, McGonagall habló.

"A mi oficina" dijo su profesora sin dar más detalles. Cuando llegaron al castillo Harry escuchó una voz familiar.

"Potter, te estaba buscando, acompáñame" Harry inmediatamente sintió que sus hombros se relajaban.

"Severus, estaba guiando al señor Potter a mi oficina para hablar del incidente en el tren"

No podía ser... sintió que la molestia lo volvía a invadir y unas ganas de gritar a todo pulmón que estaba bien, pero la mano de su profesor se posó en su hombro y se obligó a respirar lentamente para calmarse.

"El director me ha enviado para surtir de pociones a su chico maravilla" respondió Snape y sin decir más, lo guio por otro pasillo. A lo lejos escuchó a McGonagall suspirar y dirigirse a Hermione, para discutir algo sobre su horario.

"Estoy bien" susurró unos momentos después.

"No. No lo estás" le dijo el mayor y, de alguna manera, Harry no sintió molestia esta vez. Dejo de luchar internamente y agachó la cabeza, derrotado. No estaba bien ¿Era tan débil? Apretó los puños con impotencia.

"Detente" dijo Snape con voz autoritaria "Lo que sea que esté pasando por esa cabeza tuya, simplemente detenlo"

Harry levantó la mirada. Le ardían los ojos y muchos pensamientos se agolpaban en su mente. Sin darse cuenta, llegaron a los aposentos del pocionista.

"¿Por qué me afectó tanto?" preguntó sin saber si quería oír la respuesta.

"No eres débil" le aseguró Snape de forma contundente. Harry abrió los ojos sorprendido. "Eso piensas, ¿verdad? No eres débil, ya puedes quitar esa idea de tu cabeza. Además, apenas tienes 13 años, vas a encontrar miles de criaturas a las que no te podrás enfrentar. A tu edad todos creen ser fuertes y poderosos, creen la que fuerza bruta lo es todo... quita esas ideas tontas de tu mente, Harry, todavía estás aprendiendo... descubrirás que muchas batallas se ganarán con astucia e inteligencia, antes que con la fuerza... Y todavía estás en formación, ya irás juntando experiencia con el tiempo... e incluso el mago más capaz y experimentado tiene límites. Debes tener en cuenta eso ¿me escuchas? Debes aprender cuáles son tus límites y fortalezas, no eres inmune al peligro. Solo un idiota se cree capaz de todo sin considerar aquello, así que no te sientas mal si en un momento descubres que no puedes hacer algo, no está mal pedir ayuda y no culpes a tus amigos que solo quieren estar ahí para ti, acepta tus límites y acepta su ayuda" La voz de Snape parecía algo afectada con la última declaración.

Harry sintió que cada palabra se quedaba marcada en su mente. Sus amigos habían estado ahí y él solo se había irritado con ellos... quiso salir corriendo y disculparse con ellos nuevamente, agradecerles por estar ahí mientras él estaba incapacitado.

"¿Entonces los Dementores son mi punto débil?"

"Uno de muchos, quizá. Pero recuerda lo que te dije, no eres débil. Luchaste con un Basilisco a los 12 años, por Merlín" Harry sonrió, era cierto, aunque los gallos habían sido los verdaderos héroes.

"Quiero mejorar, quiero poder defenderme de ellos, no quiero que sigan siendo una debilidad"

"Entonces vamos a mejorar, pero no será fácil, muchos magos adultos no pueden lanzar el encantamiento contra ellos. Sé que eres uno de los pocos que podrá hacerlo, pero vas a tener que practicar muy duro y aceptar cuando te diga si ya ha sido suficiente por un día, no quiero que te sobre exijas... irás mejorando poco a poco"

"De acuerdo" se sintió más tranquilo al saber que Snape lo ayudaría a practicar.

"Muy bien, toma, bebe esto, te hará sentir mejor" Snape le tendió una poción violeta y se la tomó de un trago. "Ahora toma asiento y cuéntame lo que oíste antes de perder la conciencia"

"Era una voz" recordó "una mujer, gritaba, estaba rogando" tragó saliva "luego todo se vuelve verde y ya no oigo nada"

"Harry..."

Cuando levantó la mirada, notó que Snape estaba sentado frente a él. Se veía pálido y tenía el ceño fruncido levemente, parecía que un recuerdo doloroso se había asentado en su mente. Harry supo entonces que sus sospechas eran ciertas

"Era mi madre ¿no?"

Lo había estado pensando en el tren, pero no se había atrevido a decirlo en voz alta.

"Es probable que el dementor haya sacado a flote ese recuerdo de tu inconsciente"

Harry no dijo nada, no había nada que decir. Se quedaron unos minutos en silencio, ambos contemplando tranquilamente.

"Le grité a Daphne" dijo de repente, todavía se sentía algo culpable y más aún con el discurso de Snape. "Todos me seguían preguntando si estaba bien y me desquité con ella"

"¿Te disculpaste?"

"Sí... creo que entiende. Theo parecía entender... no parecen molestos, al menos"

"Estoy seguro de que ya te perdonó"

"No me gusta, a veces soy muy impulsivo. La meditación está ayudando, creo... ¿lo seguiremos haciendo?"

"Por supuesto, debes acostumbrarte a pensar antes de actuar como un Gryffindor idiota"

Harry sintió que las esquinas de su boca se curvaban con una sonrisa. Era refrescante tener un adulto con quien hablar de todo lo que pasaba por su cabeza.

"¿Dónde estamos?" Farid preguntó confuso, saliendo debajo de su manga. Se había quedado dormido en algún momento antes de llegar a Hogwarts, cuando el peligro ya había pasado.

Snape se quedó mirando un rato a su serpiente antes que un ligero tic se apoderara de su ojo.

"¿Me puedes decir qué es esa atrocidad que está usando?"

"Es un regalo de Astoria"

"Solo estás celoso de no verte tan bien como yo" Farid parecía ofendido de que alguien haya insultado su preciada prenda y siseó directamente en la cara de Snape

"Farid no está complacido con tu comentario" dijo divertido

"Bueno, yo no estoy complacido con lo que tengo que mirar" Snape suspiró "creo que ya es hora de que regresemos, la clasificación está a punto de empezar.

"Esta bien" Se moría de hambre y no quería perderse el banquete.

Antes de salir, el pocionista le lanzó un encantamiento a Farid y Harry vio asombrado cómo su serpiente parecía desaparecer, aunque todavía se podía ver algo borroso dónde se encontraba.

"Es lo mejor que puedo hacer por ahora, ¿lo ha visto alguien?"

"Creo que cuando me desmayé lo vieron Ron, Seamus, Hermione y Malfoy"

Snape resopló frustrado. Harry sabía que debió haber sido más cuidadoso, pero con todo el ajetreo de los Dementores no pensó mucho al respecto. Luego recordó lo que había pasado.

"¡Farid, ya puedes controlar tus llamas!" dijo con emoción.

Su profesor levantó una ceja, algo admirado.

"Por supuesto" se pavoneó Farid, claramente orgulloso "Soy asombroso, después de todo" Harry sonrió con cariño.

"Creo que su traje tiene un hechizo, no se quemó con las llamas" le informó a Snape, recordando haberse sorprendido.

"No eran llamas de calor, solo era para iluminar"

Eso tenía sentido, Harry tampoco se había quemado.

"Aunque fuera el caso, no te habrías quemado"

Harry recordó que su serpiente podía saber que estaba pensando. Era interesante saber que él no saldría afectado por las llamas de Farid.

"genial" dijo con una sonrisa y le informó a Snape lo que el pequeño reptil había dicho.

Snape pensó un rato antes de asentir para sí mismo.

"No es mala idea poner encantamientos a su... 'atuendo', de todos modos, me parece que tendremos que hablar con el director sobre tu nueva mascota. Es obvio que no puedes ocultarlo ahora. Recuerda que no puedes comunicarte en pársel, le dirás a los demás sobre el enlace y que solo por eso puedes entenderlo"

"Está bien"

"Muy bien, andando, lidiaremos con eso después del banquete"


Theo miró a los nuevos estudiantes amontonarse al frente, guiados por el profesor Flitwick. ¿eran tan pequeños cuando ingresaron también? Por el rabillo del ojo vio una sombra pasar por la puerta lateral cerca a la mesa de profesores y su corazón se detuvo por un segundo, pensando que era un dementor.

"El profesor Snape casi me da un infarto" le susurró a Daphne, que se encontraba observando atentamente la mesa de Gryffindor. "Pensé que un dementor se había metido al castillo"

La rubia soltó un resoplido divertido, antes de que sentara más erguida.

"Ya llegó Harry, se ve un poco mejor" informó.

"¿Por qué crees que lo han llamado?"

"Tal vez se enteraron de su desmayo"

"Me imagino que no le habrá gustado ser interrogado por eso" Su amigo realmente parecía alterado con toda la situación. Daphne suspiró a su derecha.

"Entonces... ¿qué crees que esté tramando Malfoy?" preguntó su amiga, cambiando de tema.

Habían visto al rubio engreído más tranquilo en el tren, ni siquiera se había burlado de Harry. Theo giró la cabeza para mirar mejor al niño y justo en ese momento el otro levantó la mirada, haciendo contacto visual brevemente.

Theo apartó la mirada y se encogió de hombros. Notó que el rubio había dejado de usar gel. 'le queda bien' pensó fugazmente.

"¿Qué dijiste?"

"¿Qué?" al parecer había susurrado lo que pensaba sin querer.

Su amiga le dio una mirada sospechosa, pero en ese momento Dumbledore empezó a hablar y su atención se desvió. Sin embargo, una risita frente a él lo alertó. Astoria lo miraba divertida, levantándole una ceja insinuante. Theo sintió que sonrojaba y le dio una ligera patada debajo de mesa.

"Oh no" susurró Daphne a un costado. Theo pensó que lo había atrapado pateando a su hermana, pero cuando giró para disculparse se dio cuenta de que la rubia seguía enfocada en Dumbledore.

"¿Qué pasó?" susurró

"Los dementores estarán rodeando el castillo"

Theo sintió que una bola de hielo pesada se asentaba en su estómago al oír aquello. Ansioso, se giró para escuchar el discurso del director. Astoria también había dejado de sonreír. Dumbledore advirtió sobre no salir solos del castillo y que nadie estaría a salvo si hacían enfadar a un dementor. Era oficial, esas bestias estaban para quedarse.

Miró alrededor de la mesa y notó que nadie parecía muy contento con la situación. Su mirada volvió a enfocarse en Malfoy, se veía pálido... casi verde y se preguntó si los dementores lo afectaban tanto como a Harry. Vio fascinado cómo sus ojos parpadeaban con temor brevemente, antes de que una fiera determinación se apoderara de ellos. El rubio levantó la vista al sentirse observado y cuando lo notó, lo miró con sospecha. Theo sintió que se volvía a sonrojar y apartó la mirada con aparente indiferencia.

"... presentarles al profesor Lupin, que amablemente ha accedido a enseñar Defensa Contra las Artes Oscuras" escuchó decir al director.

"Ese es el hombre que nos ayudó" notó su amiga.

"Parece amable" comentó Astoria, mirando al hombre con curiosidad. "Aunque al profesor Snape no parece gustarle"

Efectivamente, Snape miraba al hombre con acidez. Theo supuso que el pocionista nuevamente había aplicado por la posición de Defensa, como todos los años, según los rumores.

"¿Cuándo le ha gustado algún profesor?" preguntó Daphne divertida.

"¿Crees que enseñe bien?, parecía saber lo que hacía en el tren... sería bueno un profesor competente al fin" comentó.

"Eso esp-" su amiga fue interrumpida por lo último que dijo el director, mirando con asombro la mesa de profesores "¿escuchaste lo mismo que yo?"

"Hagrid... profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas" susurró, igual de asombrado.

"Bueno, eso explica tu libro" Dijo Astoria divertida, mirándolo directamente.

"Esa bestia casi me come" recordó "Pero... ¿acaso ha terminado sus estudios? ¿está calificado para enseñar? Creí que había sido expulsado"

Las hermanas se encogieron de hombros, sin hacer caso de sus preocupaciones.

Refunfuñando, se levantó con el resto. Ya era hora de ir a sus habitaciones. Volvió a buscar a Malfoy con la mirada y lo encontró siguiendo al resto, callado, con la mirada pensativa.

"Deja de babear por Malfoy y presta atención por dónde vas" susurró Astoria de repente.

Theo se giró bruscamente y la fulminó con la mirada. Él no estaba babeando por nadie.

"¿Qué tanto comentan ustedes dos?" preguntó Daphne curiosa, había estado distraída viendo a Harry y Neville, quienes se habían apresurado a la mesa de profesores a felicitar a Hagrid.

"Nada" dijo con rapidez. "Astoria se quejaba de cuánto extraña a Luna" agregó con sorna. La pequeña castaña jadeó y lo pisó con fuerza.

Daphne los miró con suspicacia, pero luego se encogió de hombros, decidiendo que no tenía importancia, aparentemente.


"¡Hermione, esto es imposible"

La voz de Ron resonó en la mesa de Gryffindor.

Neville observó curioso. Ron estaba hablando espantado de cómo el horario de la castaña estaba mal y que era imposible que llevara todos los electivos. Seamus asentía a su costado, fervientemente de acuerdo con él.

"No hay ningún error, ya he arreglado todo con la profesora McGonagall"

"¿Era posible llevar todo?" preguntó Harry a su costado, masticando un pan tranquilamente.

"No lo creo... hay cursos que son a la misma hora"

"Tal vez hayan hecho otro horario para ella ¿crees que le deba preguntar a la profesora McGonagall para meterme en otros electivos también?"

Su amigo estaba considerando aquello con seriedad. Neville sabía que Harry se había vuelto muy aplicado en sus estudios, pero lo sorprendió saber cuánto.

"¿No estás llevando tres?, creo que eso es suficiente" sinceramente, no sabía cómo Hermione iba a lograr llevar todos los cursos sin desmayarse.

"Tal vez... lo pensaré de todos modos"

El sonido de una explosión los distrajo y ambos levantaron la mirada. Seamus estaba con el cabello parado y la cara cubierta de hollín. En su mano estaba lo que alguna vez fue el horario de Hermione. La susodicha lo miraba con horror puro. Todos se quedaron en silencio por unos segundos, antes de que Ron empezara a carcajearse sin pudor. Seamus soltaba risitas nerviosas, intentando disculparse.

"Te voy a matar" susurró la castaña. Seamus se levantó de un salto, corriendo por su vida, mientras Hermione lo perseguía, buscando venganza. Ron soltaba lágrimas de tanto reír.

"C-creo que deberías pedirle a la profesora McGonagall otra copia" Neville le dijo a Ron, con una sonrisa tímida. Todavía no se sentía tan cómodo hablando con los demás.

"A menos que quieras que asesine a Seamus" añadió Harry, divertido.

"Solo un rato más, desearía tener una cámara" comentó el pelirrojo.

"Yo te puedo ayudar" dijo Colin Creevey emocionado, sacando una cámara de la nada y tomando fotos de la persecución. Ron volvió a carcajearse con ganas, hasta que decidió que era suficiente. Fue a pedirle una copia a su jefa de casa y se la entregó a una Hermione más calmada.

"Bueno, creo que debemos ir a clase ¿qué tienes primero?" preguntó Harry a su lado, terminado su jugo de calabaza.

Neville observó su horario, tenía Adivinación.

"Debo ir al último piso de la torre norte" dijo con desgano "¿tú qué tienes?"

"Aritmancia" su amigo sonaba entusiasmado y Neville no puso evitar sonreír, su emoción era contagiosa.

"Espero que te vaya bien"

Ambos se levantaron y salieron del comedor, separándose para ir a sus respectivas clases.

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"Espera... ¿dices que Hermione estuvo en tu clase?" preguntó Harry curioso.

Neville estaba contando sobre lo ocurrido en la clase de adivinación. Estaban en un aula vacía los 6, no queriendo salir a pasear con los dementores merodeando alrededor.

"Sí... Ron y Seamus se rieron cuando la profesora le dijo que no percibía ningún aura de adivinación en ella"

"Pero ella estaba en nuestro salón esta mañana, en Aritmancia" su amigo estaba perplejo, mirando a Daphne, que asentía junto a él.

"¿Estaba en dos lugares a la vez?" comentó Theo con sospecha.

"Eso no tiene sentido"

Todos se quedaron callados unos segundos.

"¿Qué, acaso nadie más va a comentar sobre la predicción de muerte a este chico, el que siempre hace explotar cosas?" dijo Astoria con horror, mirando al resto.

Neville estaba nervioso por eso también. Pero recordó lo que dijo la profesora McGonagall.

"Aparentemente hace una predicción de muerte cada año" comentó inseguro.

Daphne resopló.

"No creo que esa mujer pueda adivinar el futuro, ni aunque su vida dependiera de ello"

"El tiempo es una cosa curiosa" comentó Luna de repente, quien se había quedado pensativa.

"¿A qué te refieres?" preguntó Theo, extrañado.

La rubia volvió a centrar su mirada en ellos y sonrió tranquila. Neville se preguntó, curioso, si podía ver a través de todos los secretos del universo. Su mirada ciertamente parecía contener sabiduría, aunque había una tristeza y un ligero temor encerrado en ellos, un temor con el que Neville estaba familiarizado: soledad. Podía entender por qué Harry era tan protector con la pequeña rubia, aunque parecía segura de sí misma en muchas ocasiones, era obvio que también había sido intimidada muchas veces por los demás.

"Todavía no estoy segura, tengo que despejar algunos nargles primero"

Theo parpadeó y asintió tranquilo, aceptando aquella respuesta sin mayor reparo.

"Tengo hambre, vamos a almorzar" dijo Astoria, apartándose de un salto de la mesa donde había estado sentada.

"Sí, yo igual" añadió Theo "Tenemos Cuidado de Criatura Mágicas después del almuerzo" dijo alegre, rodeando a Harry por la espalda "por favor, dile a tu amigo que no nos mate"

"Hagrid será un buen profesor" defendió Harry, aunque no sonaba tan convencido.

"Yo también estoy en esa clase" comentó Neville feliz. Al menos tendría a sus amigos cerca, por si algo salía mal. "¿Han descubierto cómo calmar su libro?"

Harry sonrió y les comentó el truco. Neville y Theo no estaban contentos con la idea de acariciar a ese libro bestial. ¡Casi se había tragado a Trevor!

"Oí a Malfoy quejarse de ese libro" dijo Astoria, mirando directamente a Theo "Tal vez agradezca saber esa información"

Neville notó que Theo le hacía una mueca y Astoria se veía divertida. Se preguntó qué pasaba entre ellos.

"Malfoy... ¿ha comentado algo sobre... ya sabes, lo que pasó en el tren?" preguntó Harry, en voz baja. Todos se miraron preocupados.

"No realmente... ha estado muy tranquilo"

Harry suspiró, pero luego pareció recomponerse.

"Bueno, no ha sido tan engreído últimamente, creo que..." se detuvo, antes de mirarlos con asombro "Es verdad, no les llegué a contar"

Neville se preguntó a qué se refería. Harry los miró atentamente, antes de asentir para sí mismo, como tomando una decisión.

"Les contaré lo que pasó el año pasado, pero deben prometerme que guardarán el secreto... yo, les quería contar sobre algunas cosas también. Theo y Daphne dijeron que sabían algo de oclumancia, así que sé que pueden guardar esto"

"Yo también sé algo" dijo apresurado, queriendo tranquilizar a su amigo. "Mi abuela hizo que un tutor me enseñara, algo sobre el honor Longbottom y los deberes que debo cumplir"

"Bueno, Luna es natural y Astoria empezó sus lecciones hace poco" comentó Daphne "no somos expertos, pero podemos asegurar cierto grado de protección" Neville notó que la rubia se veía contenta ante la perspectiva de que Harry confiara en ellos.

Sonrió, era bueno sentirse parte de este grupo, sentirse incluido.

"Muy bien entonces... bueno, por dónde empezar..."

Y así, Harry empezó a hablar. Contó brevemente sobre su infancia, algo incómodo de hablar de ello. Neville sintió injusticia en nombre de su amigo ante lo que escuchaba. Harry no dijo mucho, pero era obvio para todos que sus tíos no eran exactamente una familia amorosa. Luego comentó sobre alguien que lo ayudaba, no dijo el nombre ni nada que pudiese delatar quien era, pero se alegró de que Harry tuviese a alguien en quien confiar. Se preguntó si conocía a esta persona o si era alguien del mundo muggle. Harry luego empezó a contar sobre su segundo año y todos soltaron un suspiro sorprendido.

"Todavía no entiendo por qué bajaste" dijo Daphne irritada.

"Tenía qué... saben que soy pársel, era el único que podía llegar ahí"

"No debes ser un héroe, Harry" argumentó la rubia. Era obvio que se preocupaba por su amigo.

"Lo sé, es solo que... tenía que ir ¿de acuerdo? Tal vez algún día entiendan por qué"

Los demás solo tuvieron que aceptar eso, no podían forzar a Harry a dar sus razones.

"La próxima vez que decidas ir al peligro, asegúrate de llamarnos"

Todos los demás asintieron a lo que dijo Theo.

Harry sonrió y luego siguió su relato sobre lo que encontró en la cámara.

"¿Malfoy?" soltó Theo con voz aguda. Se había puesto pálido.

"Sí... creo que de alguna manera Voldemort lo poseyó... al igual que a Ginny"

"Qué horror" susurró Astoria, preocupada.

Harry continuó luego, contó cómo se encontró con el profesor Snape, que también había bajado para intentar salvar a Malfoy y cómo usó unos gallos para derrotar al basilisco. ¡Un basilisco! Todos escucharon atentos hasta el final.

"No es de extrañar que esté tan callado" dijo Daphne después de un rato.

De repente, un ruido interrumpió el silencio. Todos se giraron a ver a Astoria, que tenía la cara roja.

"¿Qué? Dije que tenía hambre" dijo a la defensiva, cruzando los brazos. Su estómago había empezado a gruñir. Luna se rio entre dientes y le palmeó la espalda. Neville intercambió una mirada divertida con la rubia.

"Creo que debemos irnos, si corremos, alcanzaremos a comer algo antes de la siguiente clase"

Y con esto, todos partieron, de acuerdo con Harry.