En su vida se imaginó una situación semejante, a veces pensaba que era lo que había hecho para que la suerte la tratase de esa manera tan cruel, pero lo único cierto es que pensara lo que pensase no iba a poder escapar de lo que estaba a punto de suceder.

Allí estaba ella parada frente a la cama por caprichos del destino y del hombre que había convertido en su verdugo, sobre todo de él, le tocaba hacerle los ejercicios ese día, no eran gran cosa, realmente debido a la operación que le habían realizado en la columna debido al accidente Sesionara aún no podía moverse mucho, principalmente por el dolor, ese tipo de operaciones iban acompañadas de una de una extensa y larga recuperación y si a que se le suman las varias costillas se pues era aún más entendible que el hombre en cuestión se hubiera convertido en una vil bestia peor que la del cuento para niños.

Los ejercicios a su vez no eran gran cosa, pero eran necesarios para que la sangre siguiera circulando con normalidad y no se entumecieran las piernas e hicieran que se agudizar a el dolor.

Una vez más lo vio, esta vez estaba vestido con un mono de algodón y una franela blanca, tonos tan parcos como su rostro en ese momento.

— ¿Qué tanto me ves? —preguntó con desdén.

— Nada — se limitó a responder —comenzamos. — no fue una pregunta.

Rin se acercó a él y tomó sus tobillos, Seshomaru hizo un gesto de dolor. Sin embargo Rin continuo, debía estirar sus pies en punta y luego flexionar los, lo hizo primero con el pie derecho y luego con el izquierdo, primero 10 repeticiones para calentar, la segunda fue de 15 y la última de 20. Aunque Rin sabía que se "la bestia", como le habían apodado en la mansión se estaba conteniendo, sabía que cada movimiento de sus manos le causaba dolor y apenas estaban comenzando.

—Si te duele por favor dilo— dijo Rin con preocupación.

—Continúa.

Sin embargo Rin sentía que lo estaba lastimando cada vez más, puesto que su rostro no era para nada el que estaba acostumbrado a ver, la natural serenidad que siempre mostraba no estaba, ni siquiera el rostro molesto, más bien me parecía angustiado como si estuviera sufriendo demasiado. Rin masajeaba ahora sus pantorrillas. - Debes ayudarme ahora a subir la pierna.

Rin se subió a la cama y le tomó el pie con una mano y procedió a subirlo, pero al ver al ver nuevamente su rostro de dolor —lo siento — se disculpó, mientras se colocaba de rodillas para ayudarse con su cuerpo, realmente Seshomaru pesaba bastante. Continúo subiendo la pierna y coloco su mano libre en la parte posterior del fémur, sin embargo no tuvo el efecto que ella esperaba y tras una larga exhalación Seshomaru ya no pudo aguantar más el dolor.

—Detente —le ordeno—bájate y vete.

— ¿Por qué? — preguntó angustiada.

—Ya no quiero que me ayudes tu— respondió cortante.

—Peroooo…

—Vete ya — dijo mientras trataba de acomodarse.

Rin se apresuró a ayudarlo pero él la detuvo colocando su brazo entre ellos, manteniendo la corta distancia que los separaba.

—Cuando salgas llama a la Sra. Lee y dile que venga a continuar con los ejercicios.

—Pero entonces no me estas echando porque te duele mucho.

—Haz silencio por una vez en tu vida y ve a hacer lo que te dije. — la bestia volvió

—Eres tan... — sin embargo no término la frase y salió de la habitación. No entendía que le había pasado, técnicamente la obligó a ir a hacerle los ejercicios y luego de la nada la corrió. En verdad era fastidioso. Y el apodo de Bestia lo merecía con creces.

Una vez solo Sesshomaru suspiro, le había parecido una buena idea molestar a Rin pero al final quien salió perjudicado fue él. No entendía porque su cuerpo había reaccionado de esa forma pero ver a Rin de rodillas en su cama y que lo tocara de esa forma le había causado una dura excitación y si la muchacha en cuestión no hubiera sido tan inocente se habría dado cuenta de inmediato del motivo por el cual la estaba echando. Quien lo habría pensado, tanto tiempo llevaba sin una mujer como para reaccionar como un adolescente por Rin o acaso ¿sería otra cosa?