– Inuyasha, debería ir a descansar. – Le aconsejo Jacken – Agotarse a si mimo no cambiara las cosas.
– No puedo simplemente irme a dormir – se negó.
– No se trata de solo dormir, necesita descansar por el bienestar de su salud.
– Mi salud no importa Jacken.
– Sí que importa – aseguró – a su hermano le importa –esta vez logro llamar su atención. –lleva ya demasiado tiempo encerrado en esta oficina, de igual forma esas cuentas que está haciendo no se terminaran hoy, mejo váyase a su casa a descansar y vuelve en la mañana para terminar.
– la reunión es a las 2 de la tarde no puedo simplemente irme a dormir cuando falta tanto para terminar, además en esa casa no hay quien pueda descansar.
Jacken sabía que él tenía razón, desde el accidente ya sea por una cosa u otra, la mansión Tasio se había vuelto un caos total. Por un lado estaba su hermano, quien tenía a todo el mundo estresado, y no lo culpaba, apenas hace unos días el doctor le había dado permiso para que comenzara a levantarse y anduviera en una silla de ruedas a lo que este se negó por completo diciendo que no se sentaría en esa cosa horrorosa, a duras penas acepto las muletas que también había rechazado al principio, aunque al final tuvo que aceptarlas, sin embargo le era casi imposible mantenerse de pie solo con muletas y debía tener a alguien que lo acompañara si quería ir a algún lugar, cosa que no aceptaba y la persona en cuestión que estuviese en ese momento era sometida a sus descargas de carácter, por lo que Rin era la única que se quedaba con él, aun no lograba entender porque pero allí estaba ella, siempre junto a Sesshomaru a pesar de que este siempre le dijera que se fuera. Ahora por otro lado estaban la Sra. Lee e Irasue en su interminable rivalidad, no se soportaban ni se soportarían nunca, eso estaba claro, pero la segunda era la madre de su hermano e iba religiosamente a verlo cada día y religiosamente cada día tenía algún tipo de altercado con la Sra. Lee. Y por último estaba el mismo, no soportaba el sentimiento de culpa que lo invadía, si tan solo no hubiera cometido la estupidez de ir a esa boda su hermano no estaría en esa situación.
–Y bien ¿va a hacerme caso? – pregunto Jacken nuevamente.
– Está bien Jacken, tu ganas – pronuncio mientas se levantaba de su asiento – pero no voy a ir a la mansión – los ojos de Jacken se abrieron por la sorpresa. – iré a otro lado, por favor no te preocupes – lo tranquilizo – no voy a cometer ninguna tontería.
Cansada no era la palabra correcta para cómo se sentía en ese momento agotada tampoco le hacía justicia. Llevaba las últimas 6 semanas tratando de complacer a Seshomaru, sin embargo, todo era en vano. No existía absolutamente nada que le cambiará el humor de perro que tenía. Si estaba cerca, le molestaba, si trataba de ayudarlo también le molestaba y ay de que se le ocurriera tocarlo, la corría de inmediato. Después del incidente con los ejercicios el no permitía que ella se le acercara, si lo hacía obtenía un lárgate como respuesta, eso lo descubrió una semana después cuando lo abrazo para evitar que perdiera el equilibrio, y si es que a eso se le puede llamar abrazo.
Rin suspiro mientras observaba a la hermana Kaede, se veía mucho mejor de cómo estaba cuando se fue a la mansión, las medicinas y la comida que ella no podía haberle comprado hacían efecto de maravilla, quizás eso era lo único bueno de todo esto.
– El señor que viene a buscarte ya está aquí – le dijo Kagome sacándola de sus pensamientos.
– Tan rápido – se quejó – a veces quisiera que las terapias de la bestia durarán más tiempo.
Kagome sonrió.
– Rin no deberías llamar al señor que nos está ayudando de esa forma.
– Hermana Kaede pero si es que parece una bestia de verdad– respondió sonriendo.
– Quizás solo necesite un poco de amor.
– No creo que eso sea suficiente –deposito un beso en su frente. – nos vemos mañana, gracias por cuidarla Kagome.
– No tienes por qué agradecerlo, ya mejor vete antes de que Seshomaru termine su sesión.
Rin se despidió nuevamente y se dispuso a subir al auto.
– Rin espera. – le grito alguien a lo lejos.
– Kohaku. –Saludo con entusiasmo.
–Hace tanto tiempo que no te veía. –dijo jadeante. – cuando me dijeron que venias todos los días a la misma hora casi no lo pude creer.
– Si, el señor Seshomaru me permite venir todos los días a esta hora –mintió. En realidad Seshomaru no sabía que ella estaba allí. Aunque no quería que Kohaku supiera eso.
–Escuché que tuvo un accidente.
– Si y en estos momentos está en recuperación en su casa.
–Ya veo
–Mr. tengo que ir, tengo clases en media hora y si llego tarde me regañara el profesor – de nuevo mintió. No tenía clases Y quien iba a armar una guerra era Seshomaru si se enteraba que uno de sus chóferes la traía a su casa cada día.
Rin subió al auto y este emprendió la marcha de inmediato, A veces sentía que se estaba aprovechando de la situación pero a decir verdad esta no había sido su idea, fueron el Sr Jacken e Inuyasha quienes se lo habían propuesto y ella acepto, porque no, mientras sesshoumaru estuviera en terapias que duraban entr horas ella podía salir y visitar a su familia. De todas formas no es que Sesshoumaru quisiera mucho su compañía.
Llegaron media hora antes de que la terapia terminará, rápidamente subió a su habitación y se dio una ducha, a pesar del cansancio esa tarde quería verse hermosa, se puso un vestido de color coral con falda de campana cuatro dedos por encima de la rodilla y escote en v. era bastante llamativo, como calzado se colocó unas zapatillas doradas, esta vez Irasue no le diría que parecía una recogida de la calle. Aún temblaba de la rabia cada vez que lo recordaba. Bajo las escaleras y vio a un Inuyasha bastante alegre por así decirlo, ver a alguien con una sonrisa en esa casa era un milagro.
– ¿Sucedió algo? – preguntó con entusiasmo.
– Si, gane una batalla.
– Oh. Pues felicidades.
–Gracias, espero que esto también alegre a mi hermano.
– Rezaré para que así sea – pego sus manos en forma de plegaria.
– Pobre Rin, eres a quien trata peor. – se disculpó. – espero que de verdad esto lo ponga de buen humor.
— ¿Qué cosa debería cambiarme el humor? – preguntó sesshomaru quién al parecer había escuchado toda la conversación.
– Por Dios que haces aquí– exclamó Inuyasha quién de inmediato fue a actuar como soporte quitándole una de las muletas para que se apoyara en él. – Rin por favor agárralo por el otro lado. –ordenó
Rin dudo un poco pero al final decidió hacerlo, frente a Inuyasha Sesshoumaru no se atrevería a ser grosero con ella.
–Puedo caminar bien con las muletas.
– Olvídalo, tú ni siquiera deberías estar de pie.
Rin tomo la muleta y coloco su brazo derecho alrededor de la cintura de Seshomaru, e hizo que descansará su peso sobre su hombro.
–Vamos a ponerte cómodo, tengo algo importante que contarte.
