Remus Lupín meditaba en su oficina, mientras corregía unos ensayos. Había pasado un par de semanas dictando clases de manera exitosa, podía oír los susurros de los estudiantes entusiasmados con la materia. Se sentía bien saber que disfrutaban las lecciones, pero le preocupaba el pobre nivel que tenían varios alumnos, aunque era de esperar teniendo en cuenta el historial de maestros que habían tenido.

"Oh por favor, esto es ridículo" murmuró cuando leyó uno de los ensayos. Un estudiante había puesto como ejemplo a dos estudiantes de Slytherin, afirmando que eran trolls y que debían ser eliminados.

Estaba leyendo con el ceño fruncido la parte en la que el niño afirmaba haber visto a estos estudiantes comer carne cruda cuando escuchó que tocaban su puerta suavemente.

"Adelante" dijo, formando una sonrisa amable en su rostro. Se sorprendió al ver entrar a un rubio Slytherin de tercer año, pero no lo mostró.

"Malfoy, ¿hay algo en lo que pueda ayudarte?"

El niño lo miró con ojos decididos. Remus se preguntó qué podría querer el niño, siempre parecía estar concentrado en clase, pero distante a la vez. Por su mente pasó brevemente la imagen de dos estudiantes que lo acompañaban algunas veces y recordó el ensayo que estaba leyendo unos momentos antes... casi resopla al darse cuenta de quiénes eran los estudiantes que estaban siendo acusados de ser trolls.

Malfoy pareció darse cuenta de que su mente estaba en otra parte y lo miró extrañado por un segundo, antes de sacudir su cabeza y mirarlo decidido nuevamente.

"Enséñeme a lanzar un patronus"

"¿Disculpa?" tuvo que volver a preguntar. Cualquier cosa que haya estado esperando, ciertamente no era eso. ¿Por qué quieres lanzar un patronus?"

"No creo que eso sea importante" dijo el rubio, levantando la barbilla. "Usted es el maestro de defensa ¿cierto? Debería poder ayudarme"

Remus alzó una ceja, nada afectado con esa conducta.

"Toma asiento" dijo tranquilo "necesito saber tus motivaciones para poder ayudarte" continuó cuando el niño se hubo sentado, algo rígido.

"¿Por qué?"

"¿Has intentado lanzarlo?" preguntó, sin responder la pregunta anterior.

El rubio pareció desinflarse y Remus pudo ver frustración e impotencia parpadear brevemente en sus ojos.

"Malfoy... Draco, puedo llamarte Draco, ¿verdad?, el patronus es un hechizo muy potente que no muchos magos adultos son capaces de lanzar con éxito" dijo tratando de infundir tranquilidad.

"Soy un Malfoy, puedo hacerlo" refutó tercamente.

Remus pudo vislumbrar un poco de esa altanería típica del mayor Malfoy. Le había parecido curioso ver que su hijo se mostraba más callado y menos pretencioso que su padre. Incluso ahora, que mostraba cierto grado de altanería, había algo diferente y no lograba entender qué era, pero hacía que quisiera ayudarlo.

"Muy bien, muéstrame tu progreso hasta el momento"

Draco lo miró con ligera sorpresa, antes de asentir, tratando de controlar su entusiasmo. Remus sonrió, sin importar los pecados de su padre, ante él se encontraba solo un niño queriendo aprender. El rubio tenía los ojos concentrados con la varita sujeta firmemente en su mano derecha. Los abrió unos momentos después, pronunciando el hechizo y haciendo los movimientos correctos.

Remus sospechó cuál podría ser el problema, Draco no parecía estar pensando en nada más que lanzar el hechizo, como si solo se enfocara en su fuerza de voluntad para lanzarlo.

"Necesitas usar un recuerdo que te llene de alegría, mientras más potente el recuerdo, mejor será el patronus... debes concentrarte con todas tus fuerzas en ese recuerdo, sentir esa emoción y transmitir todo ese sentimiento positivo a través de tu hechizo" mientras hablaba, el rubio abrió los ojos con súbita comprensión, antes de volverlos a cerrar para centrarse en lo que Remus le decía. "vuelve a intentarlo" alentó.

El niño volvió a cerrar los ojos con concentración, buscando en su memoria tal vez, luego Remus lo vio el momento exacto en el que se centró en su recuerdo. Sus rasgos se suavizaron y una sonrisa lenta se formó en sus labios.

"¡Expecto Patronum!"

Draco abrió los ojos y vio con ojos asombrados cómo de su varita salió una bruma plateada.

"¡Eso es!" gritó Remus, felicitando al rubio. El niño lo miró y Remus no pudo comprender todas las emociones que pasaron por sus ojos con rapidez. No sabía qué estaba pensando el chico, pero sabía que se encontraba feliz de haber hecho un progreso sustancial. "Debes seguir practicando, enfócate en tu recuerdo más feliz... en dos semanas vuelve para ver cómo vas"

"¿Por qué en dos semanas?" preguntó con el ceño fruncido.

"Tengo unos asuntos que atender" dijo sin dar más detalles. Parecía que el niño iba a refutar, pero al final solo asintió y se despidió. Remus notó que sus pasos parecían más ligeros.

Lo cierto era que en una semana ya era Luna llena y tendría que estar en reposo por un tiempo luego de la transformación. Emitió un suspiro cansado y volvió a su escritorio a calificar ensayos.


"Entonces, le llegó un paquete a Malfoy esta mañana" le decía Theo al grupo, mientras comía una manzana. Luna había recibido todo un cesto de manzanas por parte de su padre y todos las estaban compartiendo en una de las torres del castillo. Estaban en una parte poco habitada y la sala parecía no haber sido usada por años.

"Muy pendiente de él, ¿eh?" susurró Astoria, con voz socarrona, para que solo su amigo lograra escuchar. Theo se tensó, pero decidió ignorarla.

"¿Qué era?" preguntó Harry, con curiosidad, mientras levantaba la vista del libro que tenía en sus manos. Theo notó la imagen de un caldero chispeando en la portada. Harry se la pasaba estudiando pociones últimamente.

"Era una poción" dijo Daphne aburrida, mientras ojeaba el libro que tenía Harry a su costado. La rubia frunció en ceño levemente en un momento, tal vez encontrando alguna palabra extraña o una oración confusa. Theo volvió a hablar.

"era veneno para ratas" dijo divertido "estoy seguro de que se la piensa dar a la rata de Weasley después de lo que pasó la otra vez" comentó con una sonrisa.

El grupo no pudo evitar sonreír al recordar lo sucedido. Malfoy había estado entrando al gran comedor con las manos en los bolsillos y una mirada seria, sin prestarle mucha atención a los demás. Todos habían estado desayunando tranquilos, hasta que se escuchó un estruendo y una discusión. Weasley y Granger habían estado peleando, al parecer, sobre algo que involucraba a sus mascotas. Nadie sabe muy bien qué pasó, solo que la rata de Weasley salió corriendo despavorida de sus manos mientras el gato de Granger la perseguía y, en medio de la huida, la rata había logrado saltar a la cara de Malfoy, arañando su cara en el proceso.

"Pero no creen que la mate de verdad... ¿cierto?" preguntó Neville, con un toque de preocupación.

"No lo sé, se veía muy molesto y estuvo con una marca en su rostro por días" respondió Theo, encogiéndose de hombros.

"Ron ha estado muy sensible por Scabbers, si algo le sucede, seguramente culpará a Crookshanks" meditó Harry, volviendo su atención a su libro.

"Estas manzanas son muy buenas" dijo Astoria de repente, terminando de masticar "¿De dónde las consiguió tu papá?" preguntó, todavía sonriendo ante el sabor de la manzana.

"De nuestro árbol especial" dijo Luna, sonriendo amablemente.

"pero... ¿cómo le dará el veneno?" preguntó Neville, todavía preocupado por el animal.

Harry cambió de página antes de regresar su atención a la conversación. Theo notó divertido cómo Daphne fruncía el ceño y regresaba la página a su lugar para terminar de leer, sin que su amigo se de cuenta.

"Probablemente solo deje alimentos envenenados por ahí" dijo Harry, considerando la situación.

"Shhh shhhhh ssshssseeeshee" siseó la serpiente del ojiverde, que hasta ese momento se encontraba descansando en su hombro tranquilamente. Había credido unos centímetros y Astoria había tenido que agrandar su traje.

"¿Qué dijo?" preguntó curioso.

"Dice que lo puede ayudar con mucho gusto" sonrió su amigo. Era obvio que a Farid no le agradaba el roedor. Harry volvió su atención hacia su libro y Theo lo vio mirar con confución la página en la que estaba, antes de encojerse de hombros y volverla a voltear.

"Bueno, no importa, ya sea envenenada o comida, es obvio que no le queda mucho tiempo a esa fea rata" dijo al fin, restándole importancia al asunto "me aburro, vamos a caminar un rato"

Todos se empezaron a levantar con pereza para salir del lugar. Astoria agarró la canasta con frutas contra su pecho antes de salir con Luna y Neville a su costado, mientras conversaban sobre el árbol especial. Harry movió su varita para marcar el lugar donde se quedó y guardó el libro en su morral. Theo sonrió y abrazó a sus dos amigos por los hombros mientras salían. Era un buen día... claro, sin contar con el hecho de que era Halloween y era la primera visita a Hogsmeade. Habían decidio quedarse y hacerle compañía a su amigo, que había perdido su autorización en la casa de sus familiares (mencionó algo sobre ser destruída por un perro endemoniado) y a Luna y Astoria, ya que ellas todavía no podían ir hasta el año siguiente.

"Estuve pensando" dijo luego de un momento, mientras caminaban por un corredor vacío.

"Oh Merlín ¿estás bien? ¿te hiciste daño?" preguntó la pequeña Tori con preocupación fingida, haciendo que los demás lanzaran risitas divertidas... ¡Hasta la serpiente! Theo bufó con molestia e ignoró el comentario "¿Y si les envías una copia de la autorización a tus familiares, pero con un hechizo de camuflaje para que piensen que es un documento importante que tienen que firmar?" preguntó mirando a Harry, a su izquierda. El pelinegro había estado algo triste por no tener la autorización para ir a visitar el pueblo.

"Podría intentarlo" comentó su amigo, considerando el plan.

"No funcionará" dijo Daphne a su derecha, rodando los ojos "La autorización tiene encantamientos especiales para evitar esa clase de engaños"

Harry pareció desinflarse con la nueva información y Theo se sintió mal por su amigo.

"De todos modos, he oído que Black es peligroso, así que tal vez sea más seguro acá" volvió a hablar su amiga, al notar aquello.

"Psss"

Todos miraron alrededor

"Psss Harry" se escuchó desde un rincón.

"Son Fred y George" comentó Neville cuando encontró la fuente del ruido. Theo notó a los gemelos detrás de una columna, haciendo ruidos para llamar al ojiverde. Harry los miró confuso.

"Ve a ver qué quieren, seguiremos caminando por aquí" dijo, cuando los gemelos parecían impacientarse. Harry se acercó a los gemelos, quienes lo llevaron a una esquina más alejada y el resto siguió su camino.

"Entonces, Neville, ¿estás mejor?" preguntó luego de un rato. El gryffindor había estado algo triste las últimas semanas y no solo se debía a lo ocurrido en la clase de defensa... aunque a Theo le hubiese encantado estar ahí para ver de primera mano a su jefe de casa vestido como la abuela de Neville. Suprimió una sonrisa y esperó a que su amigo responda.

"Sí... es solo..." se detuvo de repente y pateó el suelo frustrado. Theo se sorprendió por la expresión de su amigo. Miró alrededor e intercambió una mirada preocupada con Daphne. Luna se acercó y tocó el hombro de Neville, tratando de calmarlo.

"Realmente apesta, ¿saben?" volvió a hablar, caminando en círculos "Era... era el cumpleaños de mi mamá y yo no pude ir a verla, ni mandarle nada, porque.." dio una risa sin gracia "No es como si pudiera realmente entenderlo ¿no?" luego de unos segundos suspiró derrotado "lo siento, es solo que... me gustaría poder hacer algo" Nadie dijo nada, comprendiendo a su amigo.

Theo se sintió mal, todos sabían que Neville estaba distraído ese día, pensando en su mamá, la poción le había salido mal y Granger había explotado, gritándole en frente de toda la clase... ¿qué le pasaba a esa chica de todos modos? No estaba actuando normal y pareciera que cargara el mundo en sus hombros cuando caminaba.

"¿Q-qué es eso?" gritó Astoria de repente, interrumpiendo el silencio. Detrás de Neville se había comenzado a formar una puerta. Todos se miraron sorprendidos. Luna analizó la nueva entrada y la abrió de un empujón, metiendo su cabeza al interior.

"Es una biblioteca" dijo, volviendo a sacar su cabeza. Astoria se acercó detrás de ella y miró alrededor.

"Es agradable" comentó la pequeña. Theo se encogió de hombros y decidió entrar al lugar. A su lado, Daphne suspiró y lo siguió.

"Vaya..." comentó. El lugar era amplio. No sabía si podía considerarse una biblioteca en sí, pero era lo más cercano a una. Habían unos cuantos estantes llenos de libros alrededor, un par de mesas amplias con sillas y algunos cojines para sentarse en el suelo. Se veía agradable, como había dicho Astoria.

"Los libros son extraños"

"Tori, a ti todos los libros te parecen extraños" dijo su hermana, girando los ojos.

"Todos son sobre enfermedades mentales y neuro..nas?... sistema nervioso...bla bla bla" comentó la menor, leyendo algunos títulos. Theo se acercó a inspeccionar y tampoco entendió mucho lo que decían los libros. todos se miraron, sin comprender. Se encogió de hombros y siguió mirando el lugar.

"Bueno, no sé ustedes, pero este parece un buen lugar para descansar" dijo después de unos momentos "espero que Harry pueda encontrar la entrada"

"Bueno... pero unas cuantas ventanas no estarían mal" comentó Astoria.

"Igual solo se vería el cielo oscuro... los dementores no son el mejor paisaje que digamos..." Daphne se encogió de hombros "¿Creen que la habitación siempre esté acá?"

"Quién sabe, este castillo tiene muchos secretos" se encogió de hombros.

Luna se acomodó en un cojín con Neville y Astoria a cada lado, los tres se enfrascaron en una conversación sobre el árbol especial que daba las deliciosas manzanas. Theo decidió acomodarse en una de las sillas, recostándose en la mesa y Daphne se sentó frente a él.

"Entonces... ¿me vas a decir ya en qué has estado pensando últimamente?" preguntó su amiga.

"No sé a qué te refieres" contestó, sin mirarla. No tenía ganas de hablar de lo que había en su mente. "¿Qué crees que los gemelos le hayan querido decir a Harry?" preguntó en cambio, para cambiar de tema.


"¿Todo el castillo?" preguntó Harry asombrado, mirando el pergamino en sus manos.

"Sí, increíble, ¿cierto?" preguntó Fred, mientras George asentía a su lado, con una sonrisa presumida.

Los gemelos le estaban mostrando un mapa de todo el castillo, con pasadizos secretos y escondites que podrían llevarlo a Hogsmeade sin que nadie se de cuenta. El mapa no solo mostraba a todo el castillo, sino también a los que estaban en él, era simplemente increíble.

"¿Están seguros de que quieren dármelo?"

"Por supuesto, después de todo" comenzó uno.

"Nosotros ya no lo necesitamos" terminó el otro.

Harry los miró, todavía no convencido.

"Mira" suspiró George, al notar su reticencia "Nosotros lo encontramos durante una detención y lo hemos usado todo el primer año y parte de nuestro segundo año"

"Ya hemos memorizado todo el castillo, cada pasizo secreto, cada callejón"

"Lo conocemos todo... lo dejamos de usar poco a poco y lo hemos tenido guardado en nuestro baúl. Si no lo usas tú, seguirá tirado ahí, llenándose de telarañas.

Harry lo pensó unos segundos más antes de sonreír y abrazarlos agradecido.

"Gracias" dijo entusiasmado "será muy útil"

"Esperamos que" comenzó Fred.

"Tus travesuras sean prósperas" terminó George. Ambos con sonrisas idénticas que gritaban problemas para cualquier profesor.

"Ahora nos vamos, debemos volver a Hogsmeade, diviértete" dijeron ambos, antes de salir. Harry no paraba de sorprenderse de su facilidad al hablar al mismo tiempo. Miró el mapa entre sus manos y sonrió... ¡oh, todo lo que podría hacer con eso! No podía esperar para contarle a los chicos... tal vez incluso podría ir a Hogsmeade realmente. Ignoró olímpicamente la voz de advertencia en contra de esa idea, que sonaba sospechosamente a Snape, enfocándose en la emoción de visitar el pueblo mágico junto a los demás... Además, ¿qué podría pasarle en medio de tanta gente?


¡Estaba cerca!

Al fin, ya se estaba acercando a su destino, en menos de una hora llegaría al castillo... y luego buscaría al traidor, ¡claro que sí! Acabaría con esa rata y llevaría a su ahijado lejos, vivirían en Grimmauld Place... o tal vez no, tal vez compraría una casita y... ¿qué es ese olor?

Los ojos desenfocados de Sirius Black inspeccionaron el ambiente, buscando la fuente de tan agradable olor. A lo lejos, un pobre conejo intentaba escapar del peligro que veía venir. Sirius no tardó en transformarse y perseguir a su víctima ¡al fin tenía una buena presa!

Unos minutos después, el hombre maltrecho engullía con prisa a su víctima en un rincón de una casa vieja y abandonada. Un ojo le temblaba y no paraba de rascarse el cuello lleno de mugre. ¿Qué estaría haciendo su ahijado ahora? Pensaba, mientras terminaba de deborar su cena.

"Voy por ti James... y será como en los viejos tiempos" pensó, antes de limpiarse las manos en los trapos que traía puesto. El tic en su ojo se hizo más fuerte y su mirada se desenfocó un poco más y así, emprendió un camino que pudo evocar desde su matratada memoria.


Hola, sé que he desaparecido por mucho tiempo, lo siento mucho :( he tenido muchas cosas que no se podían postergar. Espero que disfruten la lectura