"Apúrense, llegaremos tarde" Gritaba Theo mientras corrían hacía el gran salón. Daphne resoplaba irritada a su derecha y Harry intentaba seguirles el paso. Luna los seguía alegre, riendo y saltando, mientras jalaba a Neville y Astoria por cada brazo.

"No estaríamos así si no me hubiese tomado tanto tiempo en encontrarlos" gruñó Harry, insatisfecho. Había querido encontrar a sus amigos con el mapa, solo para descubrir que no aparecían por ninguna parte del castillo. Al final los pudo encontrar y, tras analizar todos juntos su reciente adquisición, descubrieron que la habitación que habían encontrado los chicos no aparecía en el mapa. De hecho, la habitación en sí no había vuelto a aparecer hasta que Luna descifró cómo funcionaba, maravillando al resto con el descubrimiento.

"Solo date prisa" gruñó Theo "me muero de hambre"

"¡Por Merlín!" dijo Tori, deteniéndose repentinamente.

"¿Qué?" gritó Theo impaciente, dándose la vuelta. Harry también se detuvo y volteó a mirar qué sucedía.

"¿Qué pasa Tori?" preguntó Daphne, extrañada por el grito de su hermana.

"Miren" susurró la menor "un trozo de queso"

"¿Qué?" preguntó Theo, sin comprender el asunto. Harry tampoco podía entender cuál era el drama con el queso... ¿tanta hambre tenían sus amigos como para andar buscando comida en los corredores?

"Creen que esté con veneno?" preguntó Tori, acercándose al trozo infractor, para inspeccionarlo de cerca "ya saben, ¿creen que Malfoy lo haya dejado ahí para la rata de Weasley?"

Harry recordó lo que Theo les había comentado y entendió a qué se refería la pequeña castaña. Theo, más calmado, se acercó al trozo de queso para analizarlo. Se arrodilló y empezó a olisquearlo sin pudor. Harry vio a Neville agrandar los ojos con temor.

"Parece que sí está con veneno" sentenció Theo, poniéndose de pie.

"¿Lo dejaremos ahí?" preguntó Neville, preocupado por la mascota de Ron. Harry no sabía qué era lo correcto en estos casos, así que se encogió de hombros, inseguro. Los demás tampoco parecían saber qué responder y, restándole importancia, volvieron a caminar hacia el gran salón. Pero, al parecer, Neville no estaba contento con su falta de acción y, con un fuerte pisotón, detuvo a todos.

"¿Q-qué pasaría si fuera Farid?" le preguntó directamente a Harry "o si fuese su mascota?" le preguntó a los demás, con el ceño fruncido. "La rata de Ron puede ser muy irritante y torpe, t-tal vez no sea nada especial, pero Ron la quiere y no está bien solo dejar esta trampa acá" terminó, firme. Harry sentía que había algo más en todo el asunto, sobre todo con la mirada distante que tuvo Nev brevemente cuando decía que la rata no era especial. Miró a los demás, sintiéndose algo culpable y notó que el resto también parecía avergonzado, excepto Luna, que sonreía alentadoramente a su amigo.

"Bueno, está bien, vamos a sacar esto de acá, pero no creo que eso detenga a Malfoy... esa rata va a caer tarde o temprano" dijo Daphne, sacando un trozo de tela de su bolsillo para recoger el pedazo de queso en el suelo.

"¿Por qué tenías eso en el bolsillo?" preguntó Harry perplejo. Daphne lo miró sin comprender, antes de resoplar divertida.

"Es un pañuelo, inculto" le dijo, rodando los ojos. Theo y Tori lanzaron risitas divertidas. Harry sintió que enrojecía, pero Luna desvió el tema.

"Creo que deberíamos apresurarnos, el banquete está por comenzar" dijo amablemente. El estómago de Theo gruñó con la noticia y todos decidieron que debían buscar dónde botar el queso envenenado. Al final lo lanzaron por una ventana lo más lejos que pudieron.

"Tal vez un dementor lo encuentre y se envenene" concluyó Tori, mientras se dirigían al comedor. Harry se entretuvo imaginando cómo sería eso. Todavía no quería ver a un dementor de cerca nuevamente, aunque cada vez mejoraba más con el encantamiento patronus. Snape lo estaba haciendo practicar con un boggart y se sentía orgulloso del progreso que estaba haciendo.

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"¿Qué está pasando?" dijo Daphne con preocupación evidente en su voz. Theo estaba a su lado, todavía algo adormilado y muy confuso. Tori también se veía preocupada.

"Chicos ¿qué ha pasado?" preguntó Luna mientras se acercaba a ellos, más curiosa que preocupada.

"S-Sirius Black" susurró Neville, pálido. Harry notó que todos despertaron súbitamente con esa respuesta. Incluso Luna se veía algo alarmada.

"¿Están bien?" preguntó Daphne, mientras los inspeccionaba detenidamente, intentando encontrar algún rasguño imaginario.

"Atacó a la señora gorda... el retrato que cuida la entrada a nuestra torre" comunicó Harry, dejando que Daphne levantara sus brazos para ver mejor si había alguna herida. "Al parecer quería entrar... pero como no tenía la contraseña, rasguñó el cuadro frustrado".

"Tienes un hematoma" Daphne lo interrumpió, con una mirada acusadora. Harry dejo de hablar y la miró confundido. Inspeccionó su brazo de cerca y notó el pequeño moretón.

"Oh, no es nada, fue durante una práctica de quidditch" Daphne no parecía contenta con la respuesta.

"¿Entonces Sirius Black está en el castillo?" preguntó Theo, volviendo al tema importante. Harry asintió mirando alrededor. Todos habían sido llevados al gran comedor sin explicación. El director había dicho brevemente que inspeccionarían todo el castillo con el resto de profersores, dejándolos a cargo de los dos Premios Anuales. Percy Weasley, con el pecho levantado de orgullo, estaba mandando a todos a dormir.

"Debríamos acostarnos" sugirió, acercándose a unas colchonetas vacías "mañana pensamos qué hacer" los seís se dirigieron a una esquina y se acomodaron para dormir. Harry, aunque lo intentó, no pudo pegar el ojo en toda la noche.


Severus caminaba por el castillo, nada satisfecho con lo ocurrido. Acababa de reportarse con el director en el gran salón, donde pudo comprobar que Harry se encontraba a salvo junto a sus compañeros. El director había desestimado sus sospechas sobre Lupín, pero él no se quedaría con los brazos cruzados... seguramente el lobo estaba involucrado en todo el asunto. Lo vigilaría más de cerca y no permitiría que se quede a solas con Harry, si el director no pensaba escucharlo, él mismo se encargaría de desenmascarar al traidor.

"Ah, Severus, disculpa" Hablando de la bestia...

"Lupín" dijo con los dientes apretados. El hombre acaba de doblar una esquina y casi choca con él.

"Lo siento, estuve haciendo guardia en la torre oeste, estoy algo cansado" Severus no dijo nada, limitándose a mirarlo con dureza "Bueno... seguiré mi camino.. gracias de nuevo por la poción" y con eso, el lobo siguió su camino.

Severus suspiró mentalmente. Por órdenes de Albus, tenía que proveerle a Lupín de la poción matalobos. Aunque la idea de trabajar para el hombre no le hacía gracia, era mejor que dejar suelto al tipo transformado cerca de los estudiantes. ¿en qué pensaba el director al dejar tal peligro cerca de los niños?... De todos modos, aunque detestara al lobo, la poción en sí era un trabajo muy interesante y la había estado estudiando para ver si podía elaborar dosis más potentes y mejoradas. La planta que Harry había adquirido en un inicio para Longbottom era un ingrediente que podría ser clave en su investigación... Tal vez podría usar a Lupín como conejillo de indias, de todos modos, no podía importarle menos si algo salía mal. Con una sonrisa algo tétrica, Severus siguió su camino, haciendo guardia.


"Sí, sí, busqué en el mapa toda la mañana y no encontré a Black" Harry confirmaba en susurros. Toda la semana había estado buscando indicios de Black en el castillo. No quería estar cerca por si el peligroso hombre decidía causar otra masacre. Tampoco habían vuelto al aula que los chicos encontraron aquél día, ya que no se podía ver en el mapa y no podían estar cien por ciento seguros de que Black no estuviera ahí dentro, aguardando.

"Harry... ¿crees que deberías darle el mapa a un profesor? Tal vez les sea útil para encontrar a Black" Neville sugería, todavía nervioso con todo el asunto.

Harry lo había considerado y, con todo lo que estaba pasando, pensó que era oportuno mostrárselo a Snape. Incluso ir a Hogsmeade a escondidas parecía peligroso ahora si ya estaba confirmado que Black estaba cerca. Harry se estremeció imaginando lo que el loco podría hacer en una calle llena de personas. Con un suspiro interno, tuvo que concordar con Neville. Aún así, apretó en mapa fuertemente entre sus manos, había algo en el viejo pergamino que lo llamaba, que gritaba porque lo conservara... lo hacía sentir seguro y tenía la ventaja de poder revisar si los pasillos estaban libres de asesinos.

"Lo sé... lo entregaré esta noche" respondió Harry al fin, guardando el pergamino en su bolsillo.

"Vamos chicos, molestemos un poco al calamar gigante, hace mucho que no lo hacemos" dijo Theo, pasando un brazo por sus hombros. Harry sonrió, siempre podía contar con Theo para aligerar el ambiente. Daphne se cruzó de brazos a su derecha, negando con la cabeza, pero siguiéndolos.

"Yo no puedo ir, acompañaré a Luna y Tori a ver algo que encontraron el otro día" se disculpó Neville. Harry sonrió. Mientras Daphne, Theo y él habían formado un lazo inusual, pero fuerte de amistad, Neville se había pegado cada vez más a las dos chicas de segundo año. Su amigo se veía más seguro de sí mismo últimamente.

"Está bien, nos vemos más tarde" se despidió, sonriendo.

Los tres se dirigieron al lago, pero justo cuando salían del castillo la profesora McGonagall lo llamó. Harry volteó confundido... él no había hecho nada malo ¿o sí? Inseguro, se despidió de sus amigos y siguió a su jefe de casa hasta su despacho.

"Siéntese Potter" dijo escuetamente. Se veía pálida y tenía enormes ojeras bajo los ojos. Harry se sentó y se quedaron en un incómodo silencio unos segundos. De pronto, la profesora McGonagall suspiró tan profundamente que Harry casi se sobresalta con el sonido. Parecía que la mujer había envejecido 100 años más y lo veía de tal manera que Harry pensó que anunciaría su muerte.

"No hay razón para que te lo ocultemos por más tiempo" comenzó. Harry tragó, esperando su condena. "Verás... Sirius Black te está buscando"

De todo lo que podría haber dicho, no se esperaba eso.

"¿Qué?" preguntó, parpadeando, sin comprender completamente.

"Sé que esto es difícil de procesar, pero sabemos que es muy probable que Sirius Black te esté buscando... antes de escapar, se le escuchó repetir 'está en Gryffindor, está en Gryffindor' y luego dijo tu nombre varias veces"

"Yo... no entiendo, profesora, ¿por qué este asesino iría tras de mí?" Nada de eso tenía sentido. Harry estaba seguro que no le había hecho nada al hombre... ¿tal vez era un fanático de voldemort? Eso podría ser... y buscaba a Harry para vengar a su líder. Miró a la profesora buscando respuestas.

"Black es muy peligroso, Potter... se dice que fue uno de los seguidores más fieles del que Quién Tú Sabes y ..." La voz de su profesora falló un poco, afectada por algo. "Es imperativo que te pongamos a salvo" dijo, de repente. Harry frunció el ceño... sintió que había algo que no se le estaba diciendo. "Todo el personal ha estado al tanto y te hemos estado vigilando" continuó "pero me parece prudente que sepas el peligro que te acecha"

Harry se detuvo un momento, procesando la información. ¿El personal al tanto de ello? Eso significaba que... Snape sabía que Black iba detrás de él, sabía que ese asesino lo seguía todo este tiempo ¿por qué no se lo dijo? ... ¡y el regalo! Su regalo de cumpleaños cobraba un nuevo sentido ahora. Harry levantó la mano hacia su pecho, donde estaba el dije, resguardado debajo de su camisa. Sintió que su pulso empezaba a aumentar. Necesitaba respuestas, ¿por qué no se le había dicho la verdad? odiaba que le ocultaran cosas... y ¿qué era eso que todavía estaban escondiendo? Porque estaba seguro de que había algo más. Sintió que la ira se acumulaba dentro e intentó controlarla.

Levantó la cabeza, la profesora McGonagall seguía hablando, ignorando su estado interno. Harry solo logró oír las últimas palabras que dijo.

"creo que debes dejar de asistir a los entrenamientos de quidditch"

"¡¿Qué?!" Harry se levantó de un saltó, exaltado y todavía sintiendo la ira anterior. La mujer lo miró severamente, algo sorprendida por su arrebato. "Pero el sábado es nuestro primer partido"

La profesora, fiel fanática del deporte, tampoco se veía satisfecha. Harry aprovechó eso y, discutiendo por unos minutos más, logró convencerla de dejarlo seguir entrenando, aunque con supervisión. Con todo, Harry salió del lugar algo más tranquilo por su pequeña victoria, pero todavía molesto. Sin darse cuenta, sus pasos lo llevaron hasta las mazmorras, fuera del despacho de Snape. Miró la entrada por unos momentos, antes de volver a la realidad y fruncir el ceño. Una parte de él quería oír las explicaciones de su profesor, pero otra muy grande todavía se sentía disgustada. Metió su mano en el bolsillo donde tenía el pergamino... ¿Snape quería guardarle secretos? Bueno, pues, él también lo haría. Con eso en mente, dio media vuelta y se fue al lago, para ver a Daphne y Theo, necesitaba distraerse.


Draco daba vueltas fuera del despacho del profesor Lupín ansioso. Habían pasado dos días y el hombre no estaba en ningún lado. Estaba preocupado, ya había pasado eso hace un mes y, cuando regresó, lucía tan mal que Draco creyó que se iba a desmayar en cualquier momento. Aquella vez desapareció por un fin de semana, pero ahora había desaparecido justo cuando le tocaba dictar clases. Dio otra vuelta más, preocupado, hasta que oyó pasos.

"¿Draco?" preguntó Lupín, quien se acercaba casi cojeando hasta su puerta "¿qué haces acá?" preguntó curioso.

"Snape ha estado reemplazando sus clases" le comunicó. Tal vez sonaba algo acusador, pero necesitaba saber qué le pasaba al hombre.

"Lo sé" respondió afable, todavía mirándolo interrogante "¿Por qué no pasamos?" le dijo, cuando era obvio que Draco no se movería.

Cuando estuvieron dentro, Lupín se acomodó en un sofá, exhausto. Draco lo miró atentamente, esperando que su análisis revelara qué estaba mal con él. ¿Estaba enfermo? Snape no había dado detalles, limitándose a impartir la clase. Draco había notado que el pocionista parecía ausente, pero no le prestó mucha importancia.

"¿Cómo vas con tu patronus?" preguntó el hombre, de repente, haciendo que Draco volviera su atención al momento presente.

"Creo que puedo ver una pata" dijo, algo emocionado. Había progresado inmensamente desde que el profesor le estaba dando las lecciones, aunque todavía no había intentado hacer frente a un dementor real.

"Eso es increíble, Draco, te felicito" dijo el castaño con una sonrisa de orgullo. Draco sonrió complacido. Su padre nunca le había felicitado tan abiertamente, ni parecía sentirse orgulloso de él. Se sentía bien ser reconocido. Aclarándose la garganta, intentó disimular su sonrisa y volvió a mirar al hombre, todavía preocupado por sus repentinas ausencias.

"¿Está enfermo?" preguntó, sin tacto. El hombre soltó una risa cansada.

"Se podría decir... no es nada grave, no tienes que preocuparte"

"No estoy preocupado" negó "solo me interesan las clases" dijo, aunque no sonaba convincente.

"Mañana es tu primer partido de quidditch, ¿cierto?" su profesor cambió de tema, notando su incomodidad. Draco asintió con la cabeza y empezó a quejarse de todo su equipo. No sabe cuánto tiempo estuvieron ahí, mientras el mayor lo escuchaba atentamente, haciendo un esfuerzo por permanecer despierto, hasta que Draco escuchó un ronquido. Sobresaltado miró a su profesor y se dio cuenta de que se había quedado dormido. Algo avergonzado por no notar que el hombre se encontraba tan cansado, pensó en irse sin hacer ruído, pero al final decidió pasarle la voz al castaño... no parecía agradable quedarse a dormir en una posición incómoda en el sofá. El mayor se disculpó, pero Draco le restó importancia y se despidió.

"Buena suerte mañana, no creo que pueda asistir al partido, pero sé que lo harás bien" fue lo último que le dijo. Draco se sintió más ligero con eso y se fue a su sala común. Mañana jugaba contra Gryffindor. Su capitán había intentado que Hufflepuff tomará el lugar de Slytherin, no queriendo jugar con el pésimo clima que había, pero no lo había logrado. Con una sonrisa, se prometió que le patearía el trasero a Potter.

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"¡Vamos!" susurró Draco, temblando de frío y con un fuerte agarre en su escoba. No podía ver mucho a través de la espesa niebla y la pesada lluvia que caía en el lugar. ¿A quién se le ocurría continuar el partido en ese clima? Por el rabillo del ojo creyó ver a Potter avanzar hacia un punto ciego, más arriba. ¡Seguro que el pelinegro había encontrado a la Snitch! Determinado, se dispuso a seguirlo.

"¿Pero qué?" el ruido parecía haberse detenido y un frío inquietante se había apoderado de él... un frío que recordaba muy bien. '¡Dementores!' gritó internamente. Habían dementores en el lugar. Miró alrededor y logró vislumbrar a Potter a su izquierda.

"¡Debemos irnos!" le gritó, pero no sabía si el gryffindor podía escucharlo. Draco iba a repetir sus palabras, pero el otro solo lo miró alarmado, señalando detrás de él. Draco tragó, sintiendo que la felicidad abandonaba su cuerpo y, renuente, volteó a comprobar sus sospechas. Había un centenar de dementores que se aproximaba a ellos, horripilantes e imperturbables. Draco sintió que su fuerza flaqueaba.

"¡Expectó patronun!" oyó susurrar. Detrás de él, Potter repetía el hechizo una y otra vez hasta que emitió una chispa brillante que no duró mucho, pero logró regresarlo a la situación. Asintiendo hacia Potter, sacó su varita y gritó el encantamiento, a la par con Potter, quien pareció ligeramente sorprendido. Juntos repitierón otra vez, concentrados, hasta que una chispa salió de cada varita. No tenían formas, pero eran lo suficientemente poderosas para poder espantar a los dementores que los tenían acorralados. Sin embargo, la victoria duró poco. Una vez que estuvieron libres, Potter pareció quedarse sin fuerzas y empezó a caer en picada. Draco, tuvo el mismo destino segundos después. Fue consciente de la gente gritando alrededor mientras caía, antes de perder la conciencia.


Severus no podía ver el bendito juego, por más que lo intentara. La lluvia torrencial no le permitía ver absolutamente nada. Frustrado, se dedicó a escuchar al comentarista, intentando entender quién estaba ganando, pero no pudo concentrarse. Su mente divagó hacia los últimos días. Harry había estado distante, sus visitas se hacían cada vez más escasas y se veía molesto con el mundo. Estaba preocupado ¿qué había pasado ahora? Sin embargo, dejo de pensar en ello abruptamente cuando sintió que su collar se calentaba. ¡Harry estaba en peligro! Se levantó de un salto e intentó vislumbrar dónde estaba el muchacho. Nadie podía ver nada, el cielo se había vuelto diez veces más oscuro. Alarmado, empezó a moverse para bajar de las gradas y llegar al campo. Ni bien puso un pie en el suelo, escuchó gritos. Levantó la mirada y vio dos cuerpos caer. "No otra vez" se dijo... y lo que es peor, el cielo empezó a despejarse un poco y pudo ver a los dementores alejarse ¡¿por qué estaban tan cerca del castillo?! Se suponía que las mascotas del ministerio debían volar solo alrededor del perímetro, incluyendo el campo de quidditch. Irritado, se apresuró a emitir sobre el campo los mismos hechizos de amortiguación del año pasado. Si esto se volvía una tradición, quizá debían considerar remodelar el lugar con un diseño acolchonado.

La multitud se empezó a amontonar alrededor de los dos cuerpos caídos.

"¡Profesor!" escuchó que lo llamaban. Eran Greengrass y Nott que se acercaban corriendo. Detrás de ellos, no muy lejos, los seguían Longbottom, Lovegood y la menor de las Greengrass.

"¿Harry está bien?" preguntó la chica, cuando lo alcanzó.

"No lo sé" respondió secamente, mientras volvía a caminar, alejando a la muchedumbre. Una vez cerca, logró ver los dos cuerpos. Malfoy y Harry estaban inconscientes, tirados en el piso. Severus se consoló al pensar que, al menos, esta vez no estaba Lockhart para eliminar los huesos de sus estudiantes. Apretando los puños, se acercó a los menores. Harry estaba bien, comprobó con unos hechizos, solo estaba agotado. Emitió los mismos hechizos en Malfoy y notó que estaba igual. Levitó los dos cuerpos y se abrió paso con ellos. Greegrass y Nott lo siguieron todo el camino hacia la enferemería.

"¿Se pondrán bien?" preguntó Nott, mirando a ambos cuerpos con preocupación. Severus levantó una ceja, no sabía que el chico era amigo de Malfoy. Nott pareció avergonzado bajo su mirada. Greengrass no prestaba atención, enfocada en el cuerpo flotante de Harry.

"Ya lo veremos" dijo, sin dar detalles.

"¿Chicos, Harry está bien?" preguntó Longbottom, quien acababa de llegar con la cara roja y sin aliento de tanto correr. Detrás de él se oían unos pasos apresurados.

Severus no se detuvo a escuchar la respuesta y entró a la enfermería, cerrando la puerta detrás de él.


Bueno, un nuevo capítulo, espero que les guste y comenten :)