"¡Expecto Patronum!" La voz de Ginny hizo eco en el salón vacío.

Draco hizo una mueca, hastiado.

"¡No! ¿cuántas veces debo repetírtelo?" suspiró frustrado. Se levantó de la mesa en la que se había apoyado se acercó a la pelirroja "Estás haciendo mal el movimiento de varita, no pongas tu brazo tan tenso" realizó el movimiento él mismo, para mostrar cómo se hacía "¿ves? Es más fluido, ya deberías hacerlo bien, por Merlín, ¿acaso no eres una sangrepura?" empezó a decir irritado, pero terminó de hablar en un susurro, al darse cuenta de sus palabras.

Ginny lo miró con molestia.

"Sabes tan bien como yo que eso no importa" le recordó en un tono duro.

Draco miró a otro lado, algo avergonzado. La pelirroja suspiró, antes de volver a hablar.

"No debes dejar que las enseñanzas de tu padre se metan en tu cabeza"

"Es toda una vida de lecciones, no es tan simple" se cruzó de brazos, pero giró su cabeza para encarar a la chica. "Mira, lo siento" dijo de mala gana "Tal vez todo sea basura, pero es difícil aceptarlo..."

Ginny suspiró y guardó su varita.

"Bueno, tal vez debamos dejar la lección por hoy y descansar un rato"

"No" Draco negó tajantemente "prepárate, no saldremos de acá hasta que tu pronunciación y movimiento de varita sean impecables"

"¡aargh! Juro que puedes ser peor que Percy" La pelirroja se quejó, mientras volvía a sacar su varita.

Draco levantó su nariz indignado al ser comparado con un Weasley. La menor era aceptable, pero cualquiera de los varones Weasley era, sin duda, inferior a él.

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"Bueno, han sido las horas más agotadoras de mi vida" dijo Ginny, mientras se estiraba. Draco rodó los ojos por el dramatismo.

pop!'

"El joven amo tiene una carta de su madre" Draco miró sorprendido a Dobby, quien acababa de aparecer en medio del aula, con su traje desalineado y plumas por todos lados.

"Por las barbas de Merlín, Draco, ¿tu elfo te envía el correo? Los ricos tienen costumbres tan raras" Ginny miraba con sorpresa a Dobby.

"¡Cállate, no uso a Dobby como mensajero" arrebató la carta de las manos del elfo, algo molesto.

Era su madre. Había enviado una carta cuando se recuperó del accidente, para contarle a su madre todo lo que había ocurrido y su necesitad de una nueva escoba. Esperaba que ella pudiera arreglarlo sin que su padre se involucre. Su madre estaba horrorizada con lo que había leído, según lo que podía ver, tanto que se dirigía a Hogwarts para hacer un reclamo.

"¡¿Está viniendo?!" preguntó alarmado

"¿y por qué tu elfo trae el correo?" siguió preguntando Ginny.

"Dobby vio a la madre del joven maestro enviar la carta con su lechuza, pero Dobby creyó conveniente traer la carta él mismo"

Draco comprendió. Si la lechuza hubiera enviado la carta, no le llegaría hasta dentro de unos días. Eso también explicaba la apariencia de Dobby, seguramente se había peleado con la lechuza para quitarle la carta.

"Entonces todavía hay tiempo, mi madre debe estar a punto de llegar" concluyó "Debo ir a verla, si hace un reclamo mi padre se va a enterar" dijo, alistando sus cosas para salir corriendo.

Ginny lo siguió, sin comprender todo el asunto.

"¡Espera!" gritó, siguiendo los pasos del rubio "¿de qué reclamo hablas y por qué no quieres que tu padre se entere?"

"... No confío en él" dijo simplemente. Su padre había sido el culpable del desastre del año anterior... no solo él había salido herido, sino la chica que ahora lo estaba siguiendo. No, no quería que él se inmiscuyera en sus asuntos este año. Estaba seguro de que el mayor encontraría la forma de usar lo ocurrido a su favor y él no quería ser parte de eso.

Siguió corriendo en dirección a la puerta, sin notar nada a su alrededor, por lo que fue sorprendido cuando su acompañante lo detuvo abruptamente.

"¿Pero qué...?" se giró molesto.

"Shhh... mira allá"

Draco miró en la dirección señalada. 'Oh no' pensó. Ya era muy tarde. Su madre acababa de entrar a la oficina del director.

"Bueno, tanto correr para nada" comentó Ginny. "¿de qué se trata todo esto, de todos modos?" preguntó con curiosidad.

"Es sobre el accidente... lo que ocurrió con los dementores" dijo, desanimado, todavía mirando a la gárgola que custodiaba la oficina. Acababa de cerrar el paso hace unos instantes.

"¿Y qué puede hacer tu padre si se entera?" dijo Ginny "de todos modos, eso ya pasó... no hay mucho que se pueda hacer al respecto y los dementores no se volverán a acercar tanto al castillo por un tiempo"

"Sí... supongo que tienes razón" Draco suspiró. Era verdad... no es como si su padre pudiera hacer algo como aliarse con los dementores o algo así... tal vez estaba siendo muy paranoico.

Un pop silencioso atrajo su atención. Draco y Ginny parpadearon hacia el pasillo, donde Dobby acababa de aparecer.

"El joven amo no debe preocuparse... Dobby ha estado vigilando y el Señor Malfoy no ha hecho ningún movimiento sospechoso" De hecho, no había hecho nada remotamente interesante los últimos meses, Dobby se aburría de solo verlo algunas veces.

Eso hizo sentir mejor a Draco.

"¿Ves? Tranquilo... además, no creo que tu padre se entere de lo que estén hablando"

Draco tuvo que estar de acuerdo con eso, era poco probable que eso suceda, el hombre estaba indiferente a muchas cosas desde que perdió el diario.

"Y la próxima vez, en vez de correr, podríamos pedirle a Dobby que nos aparezca directamente" comentó la pelirroja, viendo desaparecer a dicho elfo.

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Draco casi quería estrangular a Ginny a la mañana siguiente, mientras veía su cara en las noticias. Casi. Estaba seguro de que su padre ya estaría al tanto de la discusión que tuvo su madre con Dumbledore. Estaba en todas el profeta.

Al final, resultó que su madre no solo había reclamado por los dementores, sino también por los daños ocurridos hacia su escoba. Había pedido una indemnización completa por el daño material, el cuál, según sus palabras, no compensaría el daño psicológico, pero podría aplacar el trauma. Draco no estaba realmente molesto con cómo había resultado el asunto. Tanto él como Potter habían sido compensados con el nuevo modelo que estaba en el mercado, el cual, de alguna manera, había sido pagado por el ministro.

Miró la portada otra vez. Potter y él aparecían recibiendo sus escobas por parte del ministro, quien sonreía y saludaba falsamente, mirando a la cámara.

"Harry se ve incómodo" dijo una voz divertida, unos asientos más allá. Greengrass Junior miraba el periódico divertida.

"Todavía no puede creer que tenga una saeta de fuego" respondía su hermana con una sonrisa. "Él y Theo han estado poniéndola a prueba toda la tarde ayer"

"Es... increíble" decía el aludido, con una sonrisa boba. Draco se burló de su apariencia despeinada y volvió a su propio desayuno.

Ese día irían de visita a Hogsmeade y quería aprovechar para comprarse unos libros de defensa y el regalo de navidad de sus amigos, ya había encargado el de su madre con Dobby. Ginny le había encomendado que comprara una tanda de dulces y algunos artículos de broma, aunque Draco dudaba sinceramente que le alcanzara para comprar todo lo que le pedía con el dinero que le había dado. '¡Busca rebajas!' había insistido la menor, como si Draco fuera un experto en regateo. Terminó de comer su tocino y se fue a alistar. Le esperaba un día tedioso.


Severus tomó su té lentamente mientras contemplaba el diario. Habían sido semanas de discusiones con el director para poder hacer que el viejo compensara la pérdida de Harry. Sabía que el niño se había sentido devastado con el destrozo de su escoba y había buscado la forma de que el director se haga cargo del asunto, ya que el calamar de la escuela había sido el responsable del daño. Al final, había sido la matriarca de la familia Malfoy la que lo había ayudado a inclinar la balanza a su favor y había conseguido lo que buscaba.

Narcisa había entrado en una de sus discusiones con el director y, con un reclamo justo, había hecho responsable no solo al director, sino también al ministerio, ya que ellos habían puesto a los dementores en el castillo. El ministro se había puesto pálido cuando lo contactaron para inculparlo del accidente de dos menores, ¿cómo se vería aquello ante el público? Lo menos que podía hacer era compensar a los pobres niños, por supuesto.

Severus había sonreído secretamente, satisfecho con los resultados. Harry de alguna manera se dio cuenta de que él tenía algo que ver y había ido a visitarlo el día anterior, después de recibir su escoba. Severus no sabía lo que había pasado para que el niño estuviera de mal humor las últimas semanas, pero todo parecía haberse olvidado en ese momento... al menos un poco. Harry lo había abrazado, agradeciéndole cálidamente, pero Severus notó que todavía parecía algo tenso... como si, por más que quisiera, algo todavía estuviese en su mente. Esperaba que el ojiverde le dijera de una vez lo que pasaba, porque no le gustaba esa tensión en el ambiente.


Sirius no entendía mucho de lo que pasaba en el castillo. Su ahijado pasaba demasiado tiempo con Slytherins para su gusto, pero eso cambiaría una vez que pudiera hablar con él... solo tenía que encontrar a la rata primero... Peter era muy escurridizo... ¿y qué pasaba con el chico rubio que dejaba comida por todos lados? Sin duda, era un Malfoy... y nada bueno se espera de un Malfoy... el niño le estaba tendiendo una trampa, no había duda... y por más hambriento que estuviera, no iba a caer en sus garras... ¡no señor!

Sirius se rascó la cabeza con una pata, antes de volver a caminar altivo... tan altivo como un perro famélico y greñudo podía caminar. Su paso tambaleó un poco, pero ignoró con presteza el trozo de comida que el chico rubio había dejado en una esquina. Sería navidad en unos días, tenía que concentrarse en el regalo de su ahijado... ¿qué podría ser? Pensaba en una escoba al principio, pero el ministro se le había adelantado... ¿qué le hubiese gustado a James? Su cola se movió rítmicamente mientras pensaba, hasta que una idea vino a su mente. Con un ladrido de victoria, volvió a andar, olisqueando de cuando en cuando, debía encontrar a la rata.


"Óigame bien, le ofrezco 10 sickles y 20 knuts por este artículo y esa es mi oferta final, ¡sabe tan bien como yo que nadie le comprará esta chatarra a mayor precio!"

Draco estaba enfrascado en su discusión con el vendedor que intentaba estafarlo. Era obvio que esa caja de gritos no valía un galeón. ¿para qué quería Ginny eso, de todos modos? Soltó un gruñido frustrado por tener que estar ahí regateando artículos de broma con ese hombre. ¡Él! ¡un Malfoy! Tenía las mejillas sonrosadas por la vergüenza, pero no se detuvo en su misión. Desearía que Crabbe y Goyle estuvieran con él en ese momento para infundir algo de miedo, pero ellos estaban en su propia búsqueda de rebajas, para obtener todo lo que la pelirroja quería en el menor tiempo posible y poder comprar también sus regalos de navidad.

"Ahora, escúchame tú mocoso" el señor lo agarró de un brazo – el brazo con el que sostenía la bolsa de dinero – y lo samaqueó ligeramente "no seas miserable y paga lo que corresponde, ¡tu familia puede pagar eso y mucho más!" ah, entonces el señor lo conocía.

Draco empezó a forcejear con molestia "Mire, miserable vagab-" empezó a hablar, pero a media frase sintió que algo lo golpeaba por un costado. Fue empujado con brusquedad por una fuerza invisible y terminó tirado a medio metro de donde se encontraba, rompiendo el agarre que tenía el hombre sobre él.

La gente alrededor miró sorprendida y empezó a murmurar, señalando al vendedor de forma acusatoria. Draco miró alrededor, confundido y ligeramente asustado. Se levantó tan dignamente como pudo y se limpió la suciedad. Todos los presentes seguían murmurando indignados, pensando que el hombre lo había agredido. Draco usó eso a su favor y, fingiendo un dolor agudo, caminó cojeando hasta el señor, mientras hablaba en voz alta.

"¿Me ha golpeado solo por un mísero galeón?" lloró "¡Ya le dije que no puedo pagar eso!" gimió lastimeramente y miró con nostalgia la caja de gritos "supongo que tendré que disculparme con mi amigo por no darle nada esta navidad... el pobre, está tan enfermo y yo solo quería darle algo de alegría a su vida..." terminó con dramatismo, limpiando una lágrima falsa.

Como esperaba, las personas indignadas empezaron a reclamar y abuchear al miserable vendedor. El hombre lo miró con asombro y levantó las manos intentando calmar a la multitud enfurecida, proclamando su inocencia. Al final, no tuvo más remedio que lanzarle el artículo de mala gana a Draco, sin cobrarle ni un knut.

"Solo llévatelo y lárgate de acá" le dijo malhumorado. Draco sonrió encantado.

"Un placer hacer negocios" dijo con una sonrisa petulante.


"¡Harry!" Daphne gritó mientras corría, intentando encontrar a ciegas su amigo.

"Es imposible, está con la capa, no lo podremos encontrar acá" dijo Theo, deteniéndose para tomar aire.

Una ráfaga de viento captó su atención y se giraron justo a tiempo para ver a Draco Malfoy ser arrojado de manera extraña.

"Ese debe se Harry" dijo "debe haber pasado corriendo sin mirar, vamos" terminó y empezó a correr hacia donde supuso que Harry se dirigía. Dio unos pasos antes de darse cuenta de que su amigo se había quedado mirando con preocupación al rubio caído.

"¡Theo! Este no es momento para tu enamoramiento, Harry nos necesita" dijo irritada. El pelinegro la miró con los ojos abiertos, balbuceando y moviendo la cabeza, intentando negar las acusaciones, pero Daphne no tenía tiempo para eso "mira, fingiré que no me doy cuenta de nada en otro momento, pero ahora vámonos, Harry se está yendo"

"Bien, vamos... pero solo para que quede claro, no estoy admitiendo nada" dijo su amigo empezando a correr. Daphne soltó una risita a pesar de la situación.

"Claro, claro" dijo con una sonrisa, pero la borró unos momentos después, tenían que encontrar a Harry.

Theo, Neville y ella habían decidido ir a Hogsmeade para las compras navideñas. Armados con las listas de Harry, Tori y Luna, crearon un cronograma para que pudieran obtener todo sin problemas. Hicieron un descanso para tomar algo de cerveza de mantequilla en un momento, pero Neville había declinado amablemente, diciendo que los alcanzaría luego: había encontrado una tienda de artículos especiales para el cuidado de las plantas y quería analizarla con más detalle. Justo en ese momento Harry los había sorprendido. Se había colado por uno de los pasadizos hasta Hogsmeade y estaba escondido debajo de su capa. Los tres decidieron ir a las tres escobas para tomar algo y conversar.

Lo que había empezado tan bien, terminó de forma desagradable. El profesor Flitwick y la profesora McGonagall se habían acomodado en una mesa junto a Hagrid y el ministro de magia. Harry se mantuvo debajo de su capa, para no ser descubierto y Theo le pasó su vaso por debajo, viendo cómo desaparecía poco a poco. Estaban bromeando sobre ello cuando algo en la conversación de los adultos los hizo detenerse a escuchar. Estaban en una parte algo escondida, por lo que pasaban desapercibidos, pero podían oír perfectamente cada palabra.

Para el final de la conversación, Daphne no sabía qué decir... Harry se había enterado con lujo de detalles qué papel jugaba Sirius Black en su vida, por qué lo buscaba... y la terrible traición que había cometido. Theo había volteado al espacio en blanco donde suponían que estaba su amigo, tratando de decir algo, pero vieron cómo la puerta se había abierto sola unos segundos después... Harry había salido corriendo.

"¡Ahí están! Los fui a buscar, pero no los encontré" Neville se acercaba a ellos, sudando de tanto correr "los he estado siguiendo hace 10 minutos ¿no me escucharon?"

"Lo sentimos..." empezó a hablar Theo.

"tuvimos una emergencia... Harry escuchó algo sobre Black" terminó de decir Daphne, sin detener su paso.

"¿Fue malo?" preguntó Neville, preocupado por su amigo. Daphne asintió con pesar.

"Ahí está" gritó Theo, señalando una sombra en un árbol. Harry había decidido quitarse la capa en algún momento, al parecer. Al menos esperaba eso y no que se le haya caído mientras corría, era una capa muy útil.

Cuando llegaron, vieron a Harry en el suelo, recostado en el tronco del árbol, sin mirar nada en particular.

"Harry" susurró y se sentó a su costado. Theo ocupó el otro costado y Neville se sentó frente a ellos. Estuvieron sentados en silencio por lo que parecieron horas antes de que Harry hablara.

"Quiero volver al castillo... necesito... yo, no.. no sé" parecía tan perdido. Había estado llorando y tenía rastros de lágrimas secas en su rostro. Daphne sintió que se le partía el corazón de solo mirarlo y empezó a sentir rabia hacia Sirius Black por dejar a su amigo en tal estado. Si ella llegaba a atraparlo... bueno, no, menor no pensar en eso. El hombre todavía representaba un peligro y ella no iba a ir corriendo hacia él como si nada, como un Gryffindor descarriado... y esperaba que Harry tampoco.

"Está bien... vamos" dijo Neville con voz tranquila, antes de levantarse y ofrecer su mano para ayudarlo. Daphne y Theo nunca dejaron su lado, con una mano en cada hombro. Harry se relajó un poco con el consuelo. Neville lideró el camino en silencio hasta el castillo.

Severus estaba sentado en su oficina, corrigiendo unos ensayos, El castillo estaba en relativo silencio ese día. Los alumnos mayores estaban de visita en Hogsmeade y los que se quedaron estaban escondidos en sus salas comunes buscando algo de calor.

Su puerta se abrió sin previo aviso y se cerró suavemente. Levantó una ceja, esperando que Harry se revelara como de costumbre, pero solo hubo silencio por unos minutos. Eso era inusual, incluso las semanas que parecía estar molesto siempre llegaba hablando de algo. Poco a poco Harry se quitó la capa de encima y Severus se asustó con la imagen. Harry se veía desalineado y era obvio que había estado llorando.

"¿Por qué?" preguntó suavemente y tuvo un mal presentimiento. "¿Tú sabías?"

"¿Saber qué exactamente?" dijo, sintiendo temor.

"Sirius Black" dijo y su mirada se volvió oscura, vengativa. Severus quiso borrar esa expresión de su rostro tan pronto como la vio. Se levantó de golpe y se acercó al muchacho.

"Siéntate y hablemos" le dijo, sabiendo que ya no había modo de aplazar esa conversación. Tenía muchas cosas que decirle a Harry sobre su padre... sobre ambos padres. No quería hablar de su pasado, pero Harry merecía la verdad... no solo lo concerniente a Sirius Black, le iba a contar todo, como lo había previsto. Se había prometido hacerlo antes de que acabe el año, pero había esperado tener un poco más de tiempo.

"Ya no quiero más secretos" susurró Harry y Severus lo prometió mentalmente.


¡Hola! espero que les vaya bien :) les dejo otro capítulo... lean y comenten :3