"Aquí tienes" Draco dejó todo lo que había comprado en el escritorio empolvado.
Estaban en un aula vacía, aparentemente abandonada por un buen tiempo.
"Tenemos los dulces" dijo Crabbe, mostrando la bolsa que traía en la mano. "No pudimos encontrar los polvos para eructar" añadió con tono de disculpa, mientras acomodaba los dulces a un lado del montón que había dejado Draco.
"Oh, ¡gracias, Vincent!" respondió la pelirroja, abriendo una varita de regaliz. "y no te preocupes, creo que le puedo robar algo a los gemelos" dijo masticando.
Draco hizo una mueca por la falta de modales. Estaba seguro de que ella lo hacía solo para fastidiarlo y sus sospechas se confirmaron cuando Ginny volteó con una sonrisa descarada, sacándole la lengua. Crabbe y Goyle soltaron unas risitas al notarlo. A pesar de su reticencia inicial, esos tres habían llegado a congeniar bastante bien.
"¿Para qué quieres todo esto?" preguntó fastidiado, analizando la caja de gritos que había conseguido esa tarde.
"Uno nunca sabe cuando puede necesitar vengarse" Ginny respondió divertida. "Además, le he estado dejando algunas cosas a Ron en su cama esta semana"
Draco alzó una ceja interesado. Le hubiera gustado ver como reaccionaba la comadreja con esas sorpresas.
"¿Todavía sigue haciendo berrinches?" preguntó con tono indiferente.
Sabía que Weasley había querido prohibir su amistad con la menor y, aunque no quisiera, le preocupaba que llegara a tener éxito. La pelirroja era la única que podía entender realmente lo que había pasado y se estaba convirtiendo rápidamente en su confidente. Temía perder aquello.
"¿Quieres que le demos alguna lección?" preguntó Goyle, tronando los puños. Crabbe asentía a su lado en una posición similar.
Ginny suspiró.
"Es un idiota, pero sigue siendo mi hermano" dijo "gracias por la oferta, igual" sonrió. "Bueno, ya se acerca el toque de queda, deberíamos irnos" añadió unos segundos después, recogiendo todo lo que le habían dejado.
Los tres salieron del aula vacía sin prisa. En el pasillo encontraron a Greengrass, Nott y Longbottom enfrascados en lo que parecía una conversación seria. Tenían el ceño fruncido y susurraban constantemente.
"Oh, qué casualidad" susurró Ginny divertida a su lado. Draco conocía ese tono de voz... no auguraba nada bueno. "Bueno, ¡muchas gracias, Draco!" dijo más fuerte, abrazándolo sin previo aviso. Draco abrió los ojos confundido y miró a Crabbe y Goyle en busca de ayuda, pero ellos solo sonreían divertidos.
El escándalo atrajo la atención de los otros tres. Greengrass los miró con una ceja alzada con molestia y Longbottom solo parpadeó ante ellos, sin prestarles mucha importancia. Parecía que su mente estaba en otro lado, preocupado por algo. Nott, por otro lado, parecía incluso más molesto y se había puesto ligeramente rojo. A Draco le pareció que había dado un paso hacia ellos, pero no estaba seguro.
Ginny soltó una risita antes de soltarlo. En ese punto, Draco sabía que también estaba sonrojado por la vergüenza.
"¡Nev! La persona perfecta, ¿te importaría hacerme un favor?" preguntó animada, como si recién hubiese notado a los otros. El chico la miró algo consternado, antes de sonreír amablemente.
"Si quieres que deje algo en la cama de Ron, creo que tendré que negarme... no hemos podido dormir tranquilos con él gritando cada dos segundos" dijo exasperado. Draco miró curioso. Longbottom parecía diferente este año... más relajado.
Ginny hizo un puchero ante la negativa "Bueno, él se lo buscó" dijo alzando la cabeza. "Gracias igual, ya encontraré la forma, hoy es la última noche en el castillo antes de las vacaciones de navidad y quiero que sea algo especial" sonrió oscuramente. "Vamos muchachos" dijo, dirigiéndose a ellos. Crabbe y Goyle se apresuraron a seguirla y Draco lo hizo más lento, todavía malhumorado.
"¿Por qué hiciste eso?" preguntó molesto cuando estuvieron a una distancia prudente.
"¿Viste su cara?" respondió "Te lo dije... ¡le gustas!" agregó con diversión.
Draco gruñó frustrado. La menor lo había estado fastidiando con ese tema desde hace unos días. Seguro, Nott a veces se comportaba de manera sospechosa, pero apenas intercambiaba palabras con él, era imposible lo que insinuaba Ginny. Además, ni siquiera tenía tiempo para pensar en eso... ni le apetecía hacerlo.
"Cállate" dijo con un chasquido. Ginny le guiñó un ojo e intercambió una sonrisa con Crabbe y Goyle.
"No te preocupes Draqui, nosotros planearemos la boda, no tendrás que preocuparte por nada" terminó de decir con sorna. Solo bastó eso para que los otros dos rompan en risas. Draco se metió la mano en los bolsillos malhumorado. Estaba con un trío de chiflados.
Harry se sentó en el lugar que siempre ocupaba cuando bajaba a las mazmorras. Su cuerpo se movía casi en automático y su mente daba vueltas con todo lo que había escuchado. Era vagamente consciente de que sus manos temblaban.
"Bebe un poco" Snape se había sentado frente a él, con el rostro completamente estoico.
Notó dos tazas de té en la mesita de centro. El pocionista debió haberlas convocado en algún momento. Agarró la más próxima a él y dio un sorbo. Enseguida sintió que su cuerpo se calmaba y podía pensar más claramente. 'Correcto' pensó 'una pócima relajante'. Respiró profundamente y miró a su mentor, expectante.
"Bien" comenzó "creo que debería empezar diciendo que conocía a tu madre..."
Harry alzó las cejas con sorpresa y escuchó. Sabía que Snape había conocido a su padre por las múltiples referencias que hacía de él en primer año y tenía la impresión de que lo odiaba. El hombre había dejado de hablar de él, ahora que lo pensaba... hace mucho que no lo comparaba con su padre y lo arrogante y perezoso que era. Sin embargo, estaba seguro de que nunca había mencionado su madre. Enterarse ahora que había conocido a su madre incluso antes de llegar Hogwarts fue casi un shock... habían sido vecinos.
Al inicio no entendía muy bien a dónde iba todo esto. Él quería saber sobre Black... ¿qué tenía que ver todo esto con ese traidor? Pero no interrumpió. Aunque no le encontrara sentido, el anhelo de escuchar algo sobre su mamá era más fuerte, sobre todo al notar el obvio cariño que Snape le tenía. Así que se dedicó a escuchar... el primer encuentro, las historias, la expectativa de la llegada de la carta... incluso tía Petunia aparecía en la historia y Harry pudo reconocer a su tía en aquella niña engreída que Snape describía.
"Peleamos desde el inicio... una disputa infantil sobre las casas de Hogwarts..." Snape hizo una mueca amarga al mencionar a su padre.
Harry pudo notar amargura en su voz a medida que la historia avanzaba. Sospechó que el pocionista se estaba guardando detalles para sí, pero aún con el esfuerzo evidente que hacía intentando no manchar tanto la memoria de James Potter, detestó lo que escuchó. Si no fuera por la poción que había tomado, estaba seguro de que se hubiese puesto enfermo cuando Snape contó brevemente el incidente en la casa de los gritos.
"Q- ¿qué? ..." susurró. "El profesor Lupín es un hombre lobo?"
"Sospeché que había algo raro en sus desapariciones... Black había dejado escapar información sobre el sauce y el túnel que llevaba a la casa de los gritos ... pensé que tramaban algo y mis ganas de meter a Potter en problemas superaron mi sentido común, debí saber que lo había planeado. Eran Gryffindors idiotas... eran jóvenes y no se dieron cuenta de la gravedad de la situación... para cuando se dieron cuenta del peligro en el que me habían metido, tu padre entró en razón y logró salvarme"
Lo último fue dicho con los labios apretados, como si las palabras se rehusaran a salir a la luz. Harry soltó un bufido sarcástico, sin creérselo realmente. ¿Entrar en razón? Snape no lo quería decir y podía maquillar la historia todo lo que quisiera, pero el hecho era que su padre atormentaba a Snape tal como Dudley vivía atormentándolo o incluso peor... y Black, el traidor casi había matado a Snape, porque eso era ¿no? Su profesor pudo morir esa noche, aunque el hombre lo haya contado de tal manera que uno pensaría que estaba hablando de una simple molestia. Harry pudo ver el terror brillar en sus ojos brevemente cuando habló de esa noche y todo tenía sentido... el evidente desprecio que el hombre mostraba por Lupín ¿y por qué no? Si las cosas no hubiesen salido bien, pudo haber sido su asesino. Se estremeció de solo pensarlo.
Harry siguió escuchando atento. Snape contó sobre sus malas decisiones, sus ambiciones y su estupidez juvenil, como él la llamó. Harry no supo qué sentir cuando escuchó sobre la confrontación con su madre. Por un lado, quiso gritar, ¿cómo se atrevía Snape a llamarla sangre sucia?, pero luego... ¿acaso no había estado él en la posición de Snape una y otra vez? Sabía muy bien lo que era sentir la impotencia de ser atacado sin poder hacer nada. No sabía si él hubiese gritado lo mismo en su lugar, pero podía entender que las palabras habían sido pronunciadas en el calor del momento. Snape no se excusó y siguió su narración con una voz que irradiaba arrepentimiento profundo.
Imaginó a un joven Snape. Solo, aislado del mundo, perdiendo a su única amiga real... saber que al final se dejó influenciar por falsas promesas de poder y reconocimiento hizo que sintiera una combinación de pena y rabia. Rabia hacia la situación, hacia las malas decisiones, hacia Voldemort y, un poco, hacia aquella estupidez juvenil de su profesor. Snape se detuvo un momento en su discurso y lo miró. Sus ojos brillaban con una súplica silenciosa de perdón y Harry sabía que lo siguiente que escucharía no le iba a gustar.
"Una tarde me encontré en el momento y lugar indicados para oír algo que me haría enfrentar a la realidad más adelante. Dumbledore estaba realizando una entrevista para el puesto de adivinación. Sybill Trelawney intentaba impresionarlo con falsos presagios, hasta que en un momento entró en trance y dijo una profecía. Tienes que entender Harry, que en ese momento yo estaba cegado por mi ambición y era, por todos los efectos, leal al señor tenebroso... solo pude escuchar la primera parte de lo que dijo, pero era lo suficientemente revelador como para ir a contárselo esperando recibir una recompensa, un reconocimiento especial. La profecía hablaba sobre el nacimiento de un niño a finales de Julio que sería el responsable de su caída. Estúpidamente, como un perro faldero, le conté cada palabra y fui felicitado por ello" Había asco en su voz.
Harry sintió el pulso latir en sus oídos. Una profecía. Una profecía que indicaba el fin de Voldemort.
"La profecía... ¿era sobre mí?" preguntó con la voz temblando. En ese momento lo único que lo mantenía sereno era la poción relajante, pero sentía que los efectos se desvanecían poco a poco. Si la profecía hablaba de él entonces... entonces Snape había marcado el destino de sus padres al contarle todo a Voldemort.
"Sí" hablo Snape con voz estoica. "El señor tenebroso llegó a la conclusión de que la profecía podía referirse a Longbottom o a ti. Cuando escuché sus planes sobre ir tras los Potter rogué por la vida de Lily... era egoísta y no pensaba en nada más que mantenerla con vida... no podía vivir con la idea que fue gracias a mí que su vida corría peligro" Snape miró a otro lado, avergonzado de sí mismo.
El frágil control que la poción tenía sobre él se rompió en ese momento. Con un estallido, Harry se levantó y golpeó la mesa con sus palmas. El juego de té tembló ante el golpe con un sonoro tintineo.
"¡¿Por qué?!" gritó "Yo.. t.. ¿cómo pudiste?... ¡Era tu amiga!" emitió un sollozo lastimero entre sus balbuceos y volvió a golpear la mesa, pidiendo una explicación. Sabía perfectamente por qué, Snape se lo acababa de contar... sabía todo lo que lo había llevado a cometer esa traición y era consciente de que, en ese momento, Snape ignoraba que estaba condenando a la única persona que significaba algo para él. En el fondo, sabía que Snape no había querido que eso pasara... que no entendió lo que estaba haciendo hasta que fue demasiado tarde, pero la idea de que sus padres hayan muerto por eso lo superó.
No se dio cuenta de que su magia había reaccionado ante su arrebato mientras seguía pensando en todo lo que acababa de escuchar. ¿Por qué? Se repetía una y otra vez... Si tan solo no hubiese corrido a su amo ansioso por contarle las noticias... si no se hubiese unido a los mortífagos en primer lugar, si se hubiese alejado de las artes oscuras... si solo... si tan solo su padre hubiese detenido sus burlas... si no lo hubiera alienado y humillado a tal punto de perder a quien lo mantenía con los pies en la tierra. Snape no era inocente, pero su padre tampoco. Sintió asco. Y él... su propio nacimiento había puesto a sus padres en peligro, todo por una estúpida profecía.
"¡Harry!" Un samaqueo lo trajo a la realidad bruscamente. Snape lo sostenía por los hombros y lo miraba preocupado. "Respira" instruyó y Harry se dio cuenta de que le costaba hacerlo. Un dolor en sus manos lo hizo bajar la mirada. Estaba sangrando. Snape siguió susurrándole que respirara lentamente. Cuando pudo volver a respirar, Snape dio un paso al costado. Harry miró alrededor, notando el desastre en la habitación. El juego de té había salido volando en una aparente explosión y el líquido se había esparcido por todo el lugar. Pequeños fragmentos de porcelana se habían incrustado en su mano, cortando la piel.
"Déjame ver eso" el pocionista agarró su mano y procedió a curarla sin hacer más comentarios. Harry notó que el hombre tenía una mejilla cortada. Sintió algo de culpa y vergüenza por su pérdida de control. Toda la energía que había irradiado antes se había drenado de su cuerpo.
"Lo siento" susurró.
"No" su voz sonaba derrotada. "El que debe disculparse soy yo" terminó de curar sus manos y con un movimiento de varita limpió la habitación.
Una vez ordenado todo, Snape lo miró a los ojos. Estaban rojos y emitían tormento. Harry sintió el impulso de gritar de nuevo, de culparlo por la muerte de sus padres... Al fin y al cabo, su padre ya no estaba ahí para darle explicaciones sobre sus actos, pero el hombre frente a él sí... y él solo quería una fuente para depositar los pecados, pero el arrebato anterior lo había agotado. Encorvó los hombros y miró a otro lado, buscando aplacar el sentimiento de traición que sentía. Snape era lo más cercano a una figura paterna que había tenido en mucho tiempo, pero también era, en parte, responsable por la falta de figura paterna en su vida.
"¿mis padres sabían que él iba tras de mí?" preguntó para terminar de saber la historia.
"Cuando supe que mi súplica no haría mucho para salvar la vida de tu madre, acudí a Dumbledore en busca de ayuda. Él no confiaba en mí por obvias razones y yo no era su más grande fan" Harry entendió... Dumbledore no había hecho mucho tras el continuo acoso que sufría Snape... y aquella broma que pudo acabar en asesinato... No, Dumbledore tenía un claro favoritismo hacia Gryffindor que pudo haber puesto en peligro la vida de Snape. Sintió que la imagen que tenía del hombre se resquebrajaba un poco al pensar en ello. El director debió poner un pare a la situación, debió castigar con severidad las acciones imprudentes que pudieron acabar con la vida de uno de sus estudiantes. Suspiró con pesar, mientras Snape seguía hablando.
"Prometí espiar para él, haría lo que quisiera siempre y cuando la salvara, los salvara. Prometió que los escondería a todos y los mantendría protegidos" su voz tembló un poco antes de continuar. Harry parpadeó ante la noticia, sintiendo algo de esperanza ¿un espía? "Se escondieron bajo el encantamiento fidelius y pusieron a Black como su guardián secreto" Eso Harry ya lo sabía, lo había oído esa misma tarde en las tres escobas.
"Y él los traicionó" dijo oscuramente.
"Nadie creía que Black sería capaz de aquello" dijo Snape con repulsión. Se miraron a los ojos y compartieron brevemente su aversión hacia el hombre.
"¿T... Todavía?... Tú dejaste de serle leal, ¿verdad?" preguntó con incertidumbre "..a Voldemort, quiero decir" Snape hizo una mueca ante el nombre.
"Por supuesto" dijo de manera tajante. "Cometí un error al seguirlo y me arrepiento a cada instante por ello" Su mano se movió para acunar su antebrazo izquierdo ante esa declaración.
Harry suspiró con algo de alivio. Miró alrededor de la habitación por unos minutos, intentando ordenar sus pensamientos. Tenía mucho que procesar.
"Creo que me iré a mi habitación" dijo luego de un inquieto silencio.
"Harry" Snape lo llamó cuando llegó a la puerta. Harry giró la cabeza para verlo. "Tu padre maduró en algún momento. Luchó hasta el final intentando protegerlos a ambos" Snape lo miró intensamente. Harry asintió con seriedad y se giró nuevamente. Snape intentaba que la imagen que tenía de su padre no se desmoronara por completo y apreció el gesto. El sacrificio que su padre había hecho por él merecía respeto y Harry honraría aquello, aún cuando su opinión sobre él hubiese caído en picada. Pensar que llegó a aprender de sus errores fue un gran consuelo. Lo mismo aplicaba para Snape y el conocimiento de que se había vuelto un espía. Ese día, la imagen de sus dos figuras paternas se había derrumbado y tomaría un tiempo en volver a reconstruirlas.
Theo suspiró por quinta vez. Estaban haciendo guardia fuera del retrato que custodiaba la torre de Gryffindor. Daphne y Tori se miraron y rodaron los ojos al escucharlo. Habían buscado a la menor y a Luna para contarles brevemente lo que había sucedido luego de dejar a Harry en la torre. Neville se excuso a medio relato para ir a chequear a su amigo, solo para volver minutos después, alarmado, para avisarles que Harry había desaparecido. De no ser por la noticia, Theo hubiese hecho algún comentario sobre la serpiente que el Gryffindor llevaba en los hombros.
"Si está con su capa, no lo veremos llegar" volvió a replicar por quinta vez ese día.
"Pero veremos al retrato abrirse"
"¡Pilluelos desgarbados ¡venid a mí! ¡retadme en duelo!" gritó Sir Cadogan. En ese punto, el grupo había aprendido a ignorar sus bramidos.
Luna había abierto su boca para decir algo, pero la cerró rápidamente y se volteó a mirar el pasillo. Segundos después, Harry apareció caminando. Se veía... descompuesto.
"¿Harry?" Daphne se acercó lentamente. Theo la siguió, examinando a su amigo con preocupación. Los otros tres les dieron espacio.
Harry levantó la vista algo confundido y centró su mirada en sus amigos.
"¿Chicos? ... ¿qué hacen acá?" preguntó extrañado. Daphne resopló y se cruzó de brazos.
"¡Desapareciste!"
Harry parpadeó y sonrió un poco.
"Solo necesitaba pensar, salí a caminar un rato" susurró. Theo miró a Daphne y ambos sabían que había algo que no estaba siendo dicho. Sin embargo, era decisión de su amigo contarles aquello.
"La próxima vez debes avisar" dijo Daphne, todavía preocupada "los dementores siguen merodeando por ahí y Black..." su amiga perdió la voz un momento "no es seguro dar paseos solo, Harry" terminó.
El pelinegro sonrió con cariño hacia ellos.
"Lo siento"
"Sabes que estamos acá" dijo Theo casi en un susurro "Cuando quieras, cuando estés listo, puedes hablar con nosotros" vio muchas emociones arremolinarse en los ojos de su amigo ante su declaración. Era obvio que había algo que quería decirles, pero algo le impedía hablar. No había problema, ellos esperarían. Theo le dio un abrazo lateral para transmitirle aquello. Daphne los miró antes de abrazarlos a ambos con fuerza.
"¡Hey! Yo también quiero abrazos" gritó Tori desde atrás, antes de correr a unirse.
Neville y Luna se unieron poco después y Theo se vio envuelto en un abrazo grupal improvisado. Todos formaron un capullo protector con Harry en el centro y, aunque se debían ver graciosos, sabía que no querría estar en otro lugar en ese momento. El momento fue interrumpido por otra diatriba del retrato.
"¡¿Quieren pelear?!" gritó "¡eh, tú!, ¿te atreves a retarme?"
"Qué retrato más molesto" se quejó, mientras se separaban poco a poco. Harry mostraba una sonrisa acuosa.
"Es el único que accedió a cuidarnos" dijo Neville encogiéndose de hombros.
"Seeahhsss shiesshshs ssshsaaheehss"
Theo levantó una ceja hacia Farid, todavía en los hombros de Neville.
"Vaya, recién noto cuánto has crecido" exclamó Harry al verlo.
Daphne miró a la serpiente con curiosidad.
"¿Le pones un encanto de expansión en su ropa, cierto?" le preguntó a su hermana. Farid todavía llevaba puesto su traje de Slytherin. Theo tuvo que admitir que era mucho mejor que el primer traje que le había hecho la castaña.
"Por supuesto" respondió la aludida, jactándose al respecto. "Lo que me recuerda" Theo la vio rebuscar algo en su bolso "ajá" dijo victoriosa, sacando algo rojo "hice esto para las vacaciones" Era un traje navideño.
"Yo ayudé con el diseño" sonrió Luna balanceándose de un lado a otro. Bueno, eso explicaba las figuras estampadas en verde y dorado que decoraban el traje, flotando de un lado a otro libremente. A pesar de la extrañeza, el traje no lucía mal. Tori le dedicó una sonrisa radiante a su amiga y volvió a mirar a Harry.
"pregúntale si le gusta"
"¿Saaheh ssuheed?"
"SSSeheas"
Theo levantó una ceja, deseando entender el lenguaje. Notó que Luna miraba contemplativa el intercambio y se preguntó si ella podía entender de alguna manera aquello. No se sorprendería de ser el caso.
"No hay problema, a Farid le encanta todo lo que le haces" sonrió Harry.
"¡Genial!" dijo Tori satisfecha. Luna dio un saltito a su lado y aplaudió.
Theo sonrió. Harry se veía un poco mejor con toda la interacción.
Esperaba que no sucediera nada grave durante las vacaciones de navidad. Todos iban a regresar a casa por las festividades, pero a Harry le habían advertido que sería más seguro para él que se quede en el castillo, lo que había arruinado los planes de Daphne y Tori de invitarlo a su casa. Theo se había burlado cuando escuchó la advertencia... como si estar acá rodeado de dementores fuera más seguro para alguien. Él planeaba quedarse a hacerle compañía al inicio, pero había recibido una misiva de su tía diciendo que había algo importante que le tenían que decir en persona.
¡Hola! Otro capítulo.. debo decir que planeo terminar esto cuando acabe el tercer año y hacer una segunda parte que abarque el resto de la historia. Al inicio esto empezó con una idea... A medida que avanzo, me dejo llevar por la escritura, pero hay algunas cosas que están claras en mi mente y una de ellas es el final de este año. Espero que disfruten el capítulo, ya se está acercando el final, aunque tengo en mente un par de confrontaciones más en las que Sirius está involucrado.
¡Gracias por leer!
