"¿Un... bebé?"

Theo miró a sus tíos a los ojos detenidamente. Estaban en la casa que tenían en Inglaterra esta vez, sentados en la mesa del comedor. Tía Katherine lucía una mezcla de felicidad y nerviosismo, mientras que tío Louis se veía feliz y calmado. Aunque podría estarlo engañando: sabía que su tío había aprendido a lucir tranquilo en su experiencia como duelista. Theo parpadeó y giró levemente la cabeza hacia la derecha, un gesto inconsciente que hacía cada vez que necesitaba analizar alguna información.

Ahí, con su plato de huevos y tocino a medio masticar, se dispuso a procesar la noticia. Un bebé... sus tíos iban a ser padres. Tragó el bolo alimenticio que había creado y alcanzó su vaso de jugo de naranja. ¿Sería niño o niña? Alcanzó su tenedor para coger otro pedazo de tocino. ¿sus tíos ya no lo querrían alrededor para poder enfocarse en el nuevo miembro de la familia? Masticó un pedazo en especial crocante y frunció el ceño. ¿Estaría siendo una molestia? Levantó la mirada 'Uh, oh' sus tíos seguían mirándolo a la espera de una respuesta.

"Ugh... Felicidades" sonrió, algo nervioso. ¿Qué se dice en estos casos? Se preguntó vagamente si debía empacar su ropa... ¿su papá se daría cuenta de que pasaría más tiempo en la mansión? Alcanzó su jugo nuevamente para tomar otro sorbo.

"Theo..." habló su tía suavemente. "Serás prácticamente su hermano mayor" le dedicó una mirada tierna y tranquilizante.

"Su hermano mayor" susurró. Parpadeó un par de veces tratando de imaginar aquello.

"Ni se te ocurra pensar que te desharás de nosotros, pequeña serpiente" su tío lucía una sonrisa infantil y pícara mientras le robaba el último trozo de tocino. "Estarás atrapado acá cuidando al pequeño"

"o pequeña" refutó su tía. "todavía no sabemos qué será"

"Será un niño, puedo sentirlo" dijo el rubio guiñándole un ojo y alzando el pecho de forma pretenciosa.

"¿Entonces me puedo quedar?" preguntó Theo con una pizca de incertidumbre, interrumpiendo la disputa sobre el sexo del bebé.

"¡Pero claro que te quedarás, cariño!" exclamó su tía, casi horrorizada por atreverse a pensar lo contrario.

Theo soltó un suspiro de alivio. Un bebé. Ahora que estaba seguro de que no sería expulsado de la familia, pensó con tranquilidad en ello. Tendría un hermano... ¡o una hermana! Theo siempre se había preguntado cómo sería tener a alguien que siga sus pasos, alguien que lo admire... a veces deseaba poder tener algo como lo que tenían Tori y Daphne, y ahora tenía la oportunidad. Le enseñaría sobre pociones, le enseñaría a volar, saldrían comer helado, le leería cuentos... No pudo evitar formar una sonrisa ante todo lo que podrían hacer juntos.

"¿Cuál será su habitación? ¿cuándo sabremos el sexo? ¿estudiará en Beauxbatons o Hogwarts?" ¡Tenía tantas preguntas!

Su tía soltó una risita antes de contestar.

"Calma, querido" dijo en un perfecto francés. "hemos pensado en usar la habitación que está frente a la tuya... el sexo lo sabremos en un mes más y, en cuanto a la escuela" miró a su esposo con incertidumbre "todavía no lo hemos decidido" sonrió.

"Creo que dependerá de cómo estén las cosas en ese tiempo" habló el tío Louis. "He oído algunos rumores y no pronostican nada bueno para Inglaterra si son ciertos" Se oía preocupado. Theo frunció el ceño. ¿Era sobre el señor tenebroso?

"Pero no te debes preocupar por eso ahora, cariño, termina tus huevos, saldremos de compras en un rato... nos ayudarás a decorar la habitación" su tía terminó la conversación golpeando sus palmas de manera animada.

Theo terminó sus huevos y su jugo de naranja lo más rápido que pudo y se fue a cambiar. Lo que dijo su tío todavía estaba en su mente. Si el señor tenebroso regresaba... no, no iba a permitir que esa bestia se acercara a su familia. Protegería a su hermanito o hermanita a toda costa. Determinado, se prometió estar preparado para lo que llegara.


Harry se estiró perezosamente en su cama. No sabía cuánto había dormido, pero parecía que ya era hora de almorzar. Su estómago retumbando estaba claramente indignado de haberse perdido el desayuno. Se frotó los ojos y estiró su mano para alcanzar sus lentes en la mesita de noche. Palpó un par de veces hasta dar con el objeto. Una vez que pudo ver el mundo, sus pensamientos empezaron a ordenarse. Se había quedado despierto hasta tarde el día anterior, tratando de procesar todo lo que había escuchado. Suspiró y se levantó de la cama, lo mejor era darse una ducha y salir del cuarto. Un poco de aire no le vendría nada mal.

"-scansar, te estás matando!"

Estaba bajando las escaleras cuando escuchó voces. Con curiosidad, terminó de bajar los escalones restantes y miró alrededor. La sala común estaba prácticamente desierta: todos se habían ido a casa por navidad. En una de las mesas junto a la chimenea estaba Hermione enterrada en libros y pergaminos. Se había quedado para estudiar seguramente. Seamus la miraba con los brazos en las caderas de tal forma que pondría orgullosa a la señora Weasley.

"¡No entiendes! Tengo que terminar de leer este capítulo ¡y todavía no empiezo con la asignación de aritmacia!" Hermione lucía histérica, garabateando en un pergamino.

"Al menos come algo" insistió Seamus, colocando unos bocadillos envueltos en una servilleta que tenía en la mano, probablemente del almuerzo.

"¡No tengo tiempo para comer!" gritó Hermione, recién levantando su mirada del pergamino "¿quieres que falle?" preguntó molesta.

"Creo que Seamus tiene razón, Hermione" Harry decidió intervenir, acercándose a sus amigos. "Te ves muy cansada ¿hace cuánto no duermes?" preguntó preocupado.

"No puedo descansar, hay muchas tareas que debo completar antes de los exámenes" respondió molesta.

Harry frunció el ceño y compartió una mirada preocupada con Seamus. El castaño lucía exasperado. Se acercó un poco más para leer los títulos de los libros que había esparcidos sobre la mesa. ¡Esta foto no se mueve!, muggles: un estudio comparativo – volumen 1. ¿estudios muggles? ¡pero si Hermione era una nacida de muggles! Movió la cabeza de un lado a otro tratando de entender este sinsentido.

"Tengo que terminar" repetía Hermione irritada, respondiendo lo que sea que haya dicho Seamus mientras él no prestaba atención.

"Hermione, ¡Basta!" habló con dureza "Te estás haciendo daño, a este paso sufrirás un colapso antes de acabar el año" Hermione abrió la boca para replicar, pero Harry no se lo permitió "No, ya fue suficiente, ¡mírate! ¿para qué necesitas estudios muggles?, esto es demasiado y estás siendo muy grosera con los que se preocupan por ti"

Su amiga miró a otro lado, algo molesta, pero Harry pudo ver que sus ojos se llenaban de lágrimas contenidas.

"Mione... Por favor, necesitas un descanso... tienes que retirarte de algunos cursos" dijo Seamus despacio, como si temiera que la castaña explotara en cualquier momento solo por sugerírselo.

"Hazle caso, Hermione... todos sabemos que eres una bruja brillante, no necesitas todo esto para demostrarlo... ¡la mayoría de estas asignaturas ni siquiera te serán útiles! Y si necesitas aprender algo en algún futuro, estoy seguro de que podrás aprenderlo sin mayor problema" Hermione había vuelto a mirarlos, se veía insegura.

"Es cierto, ¡eres la más inteligente! No necesitas saturarte de cursos, lo harás bien donde sea que decidas trabajar" apoyó Seamus, asintiendo fervientemente.

Hermione movió la cabeza, considerando aquello.

"Lo harás bien, Hermione... no necesitas ganarle al tiempo ahora" dijo por si acaso, para terminar de convencerla. Sabía que Hermione captaría lo que había dicho.

Como previó, su amiga lo miró sorprendida y se llevó la mano al pecho. Seguramente tenía el giratiempo debajo de la túnica, resguardado. Se veía algo culpable.

"Tal vez tengan razón... le diré a la profesora McGonagall que me retire de algunos cursos" enrolló su pergamino y cerró los libros antes de levantarse de la mesa. Seamus se apresuró a seguirla, probablemente para asegurarse de que hiciera exactamente lo que había dicho y no regresara, por el contrario, con aún más cursos sobre su cabeza. Antes de salir, el castaño se volteó y gesticuló un "gracias" silencioso, mostrando su pulgar arriba.

Una vez solo, el estómago de Harry volvió a rugir. Mirando alrededor, se dio cuenta de los bocadillos que Seamus había dejado. Tragó saliva y miró alrededor. Seguramente nadie se daría cuenta si comía uno ¿verdad? Hermione ni siquiera parecía interesada en aquellas galletas que lo llamaban con promesas de azúcar y chispas de chocolate. Lamiéndose los labios, estiró su brazo para coger una.

"¡Ladrón!" llegó un grito desde las escaleras. Harry soltó la galleta soltando un chillido alarmado. Miró hacia la fuente del grito, solo para encontrar a Farid arrastrándose de forma presumida.

La serpiente medía ya casi un metro.

"Eso no fue gracioso" dijo Harry frunciendo el ceño. Farid solo siseó divertido y se arrastró sobre él hasta llegar a su cuello. Su cola daba una vuelta por su pecho.

"Vamos, tengo hambre, no he encontrado ratones últimamente... quiero ir a ver a Hedwig, ella siempre guarda algo para mí" Harry suspiró y miró con un puchero a las galletas. Derrotado, se giró para salir. Dejaría a Farid en la lechucería y daría una vuelta por las cocinas por algo de comer.

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Con el estómago lleno y la mente más despejada, se puso a pensar. Snape... luego de analizar toda la historia, llegó a una conclusión: Si debía culpar a alguien por la muerte de sus padres, era única y exclusivamente a Voldemort. El hombre era la representación del mal que había en el mundo y Harry se negaba pensar lo contrario. Claro, todavía se sentía herido y hasta un poco traicionado, pero consideraba que su profesor ya había pagado por sus errores y de la forma más cruel posible. Además, el pocionista se había decidido a ser honesto y contarle a Harry todo lo que sabía. Él valoraba mucho la honestidad y apreciaba el gesto, aunque haya llegado tarde... sobretodo viniendo de un adulto.

Dejando eso de lado, todavía había dos cosas que le preocupaban. Por un lado, Black seguía al acecho, bien campante y traicionero. Sentía el deber de ir tras él y vengar el agravio cometido hacia sus padres y lo haría, de no ser por aquella voz que Snape se había encargado de insertar muy bien en su cerebro: 'Tu vida es valiosa' ... sabía que sería muy tonto de su parte correr hacia el peligro sin pensar en las consecuencias. Ese loco había matado a varias personas en un callejón concurrido ¿de qué no sería capaz si viese a un niño corriendo hacia él con varita en mano? Dudaba mucho que un expelliarmus pudiera hacer mucho antes una explosión. Sin alternativas o un plan, dejó su venganza contra Black descansar por el momento.

Lo otro que estaba en su mente era la profecía. Snape no había dicho mucho al respecto, pero entendía lo esencial: él debía derrotar a Voldemort. ¿Todavía seguiría vigente o ya había cumplido la profecía aquella noche? Arrancó un poco de yerba y la tiró hacia el lago mientras pensaba. Teniendo en cuenta lo sucedido en los años anteriores, era obvio que Voldemort todavía era una amenaza. Tragó duro al pensar en un enfrentamiento. Si un expelliarmus no podría hacer nada contra Black, no podía imaginar lo ineficiente que sería frente al mismísimo demonio. Miró al cielo con una mueca preocupada. Tendría que estar mejor preparado si quería salir vivo... aunque tal vez se estaba preocupando por nada, tal vez él ya había cumplido su parte de la profecía y ahora le tocaba a otro enfrentar lo que quedaba de aquel mago. Asintió con la cabeza ante ese pensamiento y miró hacia el lago. El frío que se asentó en su estómago fue el único indicativo de que no creía completamente en ello.


Severus estaba sentado en el sofá intentando concentrarse en el libro que tenía en sus manos. Había pasado una noche llena de pesadillas y recuerdos. Harry no se había presentado en el desayuno y había faltado también al almuerzo y Severus no había querido responder a las preguntas del director. De alguna manera sabía que el mayor no aprobaría que le haya dicho a Harry sobre la profecía, pero se había prometido ser honesto con el niño.

Frustrado, cerró el libro con un golpe. No llegaría a nada esta noche. Miró hacia su puerta con pesar, esperando que Harry entrara por ahí como siempre lo hacía, hablando de su día o quejándose de alguna trastada de sus amigos. Estaba tan concentrado en su imaginación, que casi se pierde el hecho de que su puerta se acababa de abrir, dejando pasar al pelinegro en cuestión. Severus parpadeó y movió la cabeza, pensando que necesitaba un buen descanso si su imaginación se había vuelto tan vivida. ¿estaba alucinando debido a la preocupación?

"Hey" sonrió el niño, nervioso, moviéndose de un pie a otro.

"¿Harry?" preguntó, frunciendo ligeramente el ceño.

"Yo.. mmm.. dejé mi capa ayer" dijo el niño, luciendo avergonzado.

"Oh... sí, la dejé ahí" respondió, señalando el mueble frente a él. Se había tropezado con dicho objeto la noche anterior, cayendo de bruces sobre el mueble. Había tenido la tentación de quedarse ahí tirado, maldiciendo su suerte ¿no había tenido suficiente sufrimiento? Pero al final, decidió levantarse y doblar la capa con cuidado. No serviría de nada quedarse tumbado en su miseria.

Harry se acercó al mueble y recogió la prenda para guardarla dentro de su capa, en uno de los bolsillos interiores. Severus pensó que se iría luego de eso, pero el niño lo sorprendió sentándose en su lugar de siempre.

"¿Tienes hambre?" pregunto luego de unos segundos, queriendo prolongar la estadía y llenar el incómodo silencio.

"No, fui a las cocinas por algo esta tarde, estoy lleno" Silencio de nuevo. Severus iba a decir algo, pero Harry volvió a hablar. "Así que..." dijo. Severus esperó. Cuando no hubo nada más, levantó una ceja.

"Así que..." repitió él.

"Estuve pensando" dijo el ojiverde. Severus se tensó. Harry lo miró directamente a los ojos de manera intensa. "Creo que... creo que entiendo. Te entiendo. No digo que me guste, todavía me siento algo dolido, pero puedo entender" se volvió a callar y Severus sintió una pequeña luz de alivio y esperanza colándose en su interior. "No quiero..." Harry se detuvo, aparentemente buscando las palabras correctas y moviendo su mano entre ellos con un gesto "No quiero perder esto" dijo al final "Yo..." se sonrojó un poco antes de volver a hablar "Tú eres como un padre para mí" soltó y desvió la mirada "y sé que tal vez yo solo sea un niño más al que tienes que enseñar, pero... creo que también te importo" sonaba inseguro "y me gusta esto" volvió a hacer un gesto entre ellos "me gusta poder contar con un adulto y saber que alguien se preocupa por mí... me gusta saber que no tengo que lidiar con todo solo" Lo volvió a mirar "y quiero que todo vuelva a ser como antes... bueno, no... quiero... quiero que me prometas que ya no me ocultarás nada más..."

Severus se quedó en silencio unos momentos, contemplando todo lo que Harry había dicho.

"No eres un tonto estudiante más" fue lo primero que dijo, obligándose a mirar al niño a los ojos para que viera que lo decía en serio "Aunque me cueste admitirlo, he llegado a pensar en ti como un hijo y te prometo que, en la medida de lo posible, seré honesto contigo" sabía que habría cosas que no podría decirle a Harry, pero evitaría tener secretos entre ellos.

"Gracias" Harry sonrió. Se oía sorprendido y conmovido por la declaración anterior. Severus sonrió de regreso y solo así, sintió que algo empezaba a repararse. Podrían arreglar aquello. El niño tenía una gran capacidad de perdón. Sintió que no se lo merecía e hizo un voto silencioso para no defraudarlo de nuevo.

"Entonces, creo que convencí a Hermione de dejar algunos cursos..." Harry empezó a hablar, cambiando de tema, contándole a Severus sobre el altercado de esa tarde. Él se acomodó en su lugar y escuchó atentamente, el libro en su mano completamente olvidado.


Daphne se tiró en su cama con un sonido seco. Tori la miró desde la silla de su escritorio.

"¿Estás preocupada por Harry?" preguntó su hermana, con preocupación.

"Tengo miedo de que decida hacer una locura" respondió mirando al techo. No era que no confiara en Harry, pero sabía que incluso si no lo quería, los problemas lo perseguían... ¿y si se encontraba con Black mientras ellos estaban fuera del castillo? Harry podría no ir tras él, pero nada le aseguraba que si se topaba con él no actuaría de manera impulsiva.

"No creo que eso pase" le tranquilizó su hermana. "Además, si Black se acerca demasiado, estoy segura de que Farid saltará en su defensa" Daphne se consoló con ese pensamiento. Era cierto. Tal vez estaba siendo muy paranoica.

"Solo... no quiero que nada le pase" susurró y se giró para quedar boca abajo. Apoyó su cabeza sobre sus manos y miró a su hermana. Tori estaba sentada con una pierna doblada y tenía una rama en su mano. Daphne levantó una ceja. "¿Qué tienes ahí?"

"Oh, Neville consiguió una ramita del árbol que encontramos el otro día, solo necesitamos eso para que crezca, teniendo los cuidados adecuados... Nos dio una a Luna y mí para intentar plantarlo"

Daphne parpadeó ante su hermana. La imagen de un árbol aullador pasó por su mente e hizo una mueca.

"Ni se te ocurra plantar eso cerca, ve a buscar un lugar en el bosque" advirtió. La ventana de su habitación daba al jardín de la casa. Tori se rio y se levantó de la silla. Daphne presintió que muy pronto terminaría escuchando alaridos por la noche. "¡Hablo en serio, ni se te ocurra!" gritó mientras su hermana se alejaba riendo.


Harry entró a la sala común y encontró a Ron y Seamus jugando ajedrez. Se detuvo y miró confundido. Pensaba que el pelirrojo se había ido a casa... sabía que sus hermanos no estaban en el castillo.

"¿Ron?" preguntó curioso.

"Hola amigo" sonrió jovial, aunque algo cansado. Lucía unas ojeras poco atractivas que destacaban entre sus pecas.

"No es que me moleste verte, pero... ¿qué haces acá?" preguntó extrañado.

"Bueno... pensé que sería agradable quedarme en el castillo... ya sabes, el banquete de Navidad es excelente" su amigo sonrió de medio lado, encogiéndose de hombros. Harry frunció el ceño. Sabía muy bien que Ron amaba la comida de su madre. Miró a Seamus buscando respuestas. El castaño sonrió sin decir nada.

"¡Ugh, debo hacer pis, ¡no vayas a mover ninguna pieza!" advirtió el pecoso rápidamente antes de subir a trompicones.

Harry se sentó en uno de los muebles alrededor, sin entender nada.

"Es por Hermione, ya sabes" habló Seamus "Aunque no lo quiera admitir, se preocupa por ella... incluso cuando está molesto por lo de la otra noche"

Harry recordaba. Ron había pegado un alarido hace tres noches. Todo el mundo había rodado los ojos, ya acostumbrado a sus gritos. Ginny le había estado dejando sorpresas para atormentarlo desde que la amenazó para que terminara su amistad. Sin embargo, esta vez era diferente, Ron se había levantado y había salido furioso llamando a Hermione. Todo el mundo se levantó con confusión para ver lo que sucedía. El pelirrojo había arrastrado sus sábanas y, ante la mirada atónita de todos, señaló la mancha de sangre. En su otra mano sostenía un par de pelos anaranjados. Pelos del gato de Hermione. La castaña se había negado a disculparse y esa noche había sido la última vez que ambos amigos se dirigieran la palabra.

"¿Todavía no se hablan entonces?" corroboró.

"Nop... esta tarde me dijo que debía asegurarme de que 'la insufrible dejara de comerse tantos libros y se pusiera a dormir de una buena vez' antes de irse molesto" Seamus sonrió ante la terquedad del pelirrojo. "No quieren hablarse y tengo que estar de mensajero de un lado a otro" rodó los ojos.

Harry sonrió. No pudo responder ya que Ron regresaba con una sonrisa satisfecha. Harry miró a su amigo... se veía muy cansado. Tal vez debería decirle a Ginny que lo deje en paz por unas noches... esas ojeras no se veían nada bien. Los otros dos volvieron a jugar y él se acomodó en su lugar, sacando un libro de su bolsillo expandido. Bien podría disfrutar de la tranquilidad del lugar y ponerse a leer. 'Como un hijo' repitió mentalmente y no pudo evitar esbozar una enorme sonrisa.