Capítulo 22
Miró con tristeza el hermoso jardín que la rodeaba, era magestuoso, impactante, frío, carente de magia, parecía haber sido creado para recordarle lo que era su vida ahora. Sonrió con ironía mientras recordaba lo que una vez tuvo y que lastimosamente había perdido para siempre.
El viento gélido soplo una vez más, recorriendo su blanquecina piel. Sus vellos se erizaron. Faltaba muy poco para que comenzará el invierno, un mes quizás. La primera nevada seguramente llegaría antes de eso. El color de los árboles le recordó a los ojos del hombre que una vez la había amado, pasaba todos los días tratando de no pensar en él, quería olvidarlo y seguir adelante pero le era imposible arrancar de su corazón ese preciado sentimiento. Al principio pensar que podrían volver a estar juntos la mantuvo en pie, pero esa esperanza ya había desaparecido por completo, muy a su pesar sabía que por más que lo amara nunca volvería a ser de ella y eso le destrozaba el alma.
Rin sentía que estaba dentro de un sueño, no solo por lo irreal de los besos sino también por lo maravilloso del lugar en donde estaba. Se imagino muchas veces la oficina de Sesshomaru sabía que tenía que ser lujosa y tener grandes ventanales como en las novelas pero la realidad rebasaba con creces la ficción. Sabía que parecía una tonta por su cara de asombro cuando entraron y más aun por haber pasado todo el rato pegada a las ventanas perdida entre la vista de la ciudad.
Estuvieron allí por el resto de la tarde. Almorzaron en un comedor privado allí mismo y luego Sesshomaru se había dedicado a revisar documentos, hacer llamadas y envíar correos. Le había dicho que quería presentar el proyecto se Sesoko oficialmente antes de la primera nevada. Para cuando termino de enviar correos
Para cuando termino eran las 5 de la tarde, el le preguntó si quería ir a algún lugar a lo que ella respondió que estaba bien que fueran a la casa porque el debía descansar. Después de un largo beso regresaron a la la mansión, durante todo el trayecto el no soltó su mano. Parecía tan paradójico que fuese la misma persona que hasta hace unos días no la soportaba cerca.
Llegaron a la mansión y se obligó con pesar a despedirse de él aunque solo fuera por unos minutos no quería separarse suyo.
—Tomaré un baño caliente y nos vemos en la biblioteca. —Le dijo tras darle un beso.
—No me quiero separar de ti — se quejo Rin.
—Yo tampoco, pero solo vas a torturarme si te quedas.
La cara de Rin se torno de un tono carmesí.
—Dame unos días y te juro que no te dejaré en paz ni un segundo.
Rin asintió. Y permaneció expectante por aquella promesa. Sabía a lo que se refería. Unos días más para recuperarse por completo y poder hacerla suya.
Subieron cada uno por su lado para evitar habladurías no quería que comenzarán a imaginar o comentar cosas.
Sesshomaru entró a su habitación y se dejó caer en la cama. Estaba cansado. Ese día había hecho demásiado esfuerzo y por ende su espalda lo sentía vivamente. Trató de acomodarse para evitar el dolor pero fue en vano.
El olor de Rin llegó vagamente a el reconfortandolo, sabía de dónde venía. Esa pequeña nota que le había asegurado que su ilusión había sido tan real como la cama que lo estaba sosteniendo. Su mente vago nuevamente por ese momento donde sintió la piel caliente de Rin, ese momento donde su voluntad cedió completamente y lo puso a merced de la muchacha que había entrado en desesperación a su casa. Había estado tratando de evitarlo, no quería sucumbir a su deseo por ella. No porque la menospreciase sino todo lo contrario era una joven con decisión, enérgica, llena de vida y el no quería arruinar con sus demonios nada de aquello. No quería lastimarla.
A decir verdad desde Kagura no había sentido algo así por ninguna otra mujer y sin embargo sabía que lo que sentía por Rin era en cierta forma diferente. No sabía exactamente en qué se diferenciaba pero si sabía que lo sentía no era igual.
Le agradeció al cielo que Rin lo hubiera sacado del mediocre estado en el que había caído esa noche. Sabía que lo venía a continuación sería difícil, no era fácil enfrentarse al pasado y más si fue hermoso y doloroso al mismo tiempo. Falta muy poco para que ella se apareciera, sabía que en su estancia en la ciudad se enteraría de su accidente y vendría a verlo. Durante los primeros días en cama deseo que fuera así. Deseo con tantas ganas que Kagura apareciera, pero ahora no estaba tan seguro de ello, ahora que sabía que estaba cerca estaba más que seguro de que necesitaba a Rin a su lado más que nunca. Confiaba en qué fuera ella quien curará todas sus heridas.
Rin bajo las escaleras y fue directo a la biblioteca con suerte Sesshomaru ya estaría allí, Se sintió un poco decepcionada al notar que la estancia estaba vacía, no era una sorpresa, se había apresurado lo más que pudo. No pudo evitar sonreír al recordar como hacía unos meses lo había esperado en ese mismo lugar e inclusive un día se había quedado dormida. En ese momento no sabía por qué le gustaba estar cerca de él, debió de haberselo imaginado pero no fue así. Ahora sabía por qué lo esperaba y eso le gustaba y la hacía muy feliz. Estaba enamorada como una tonta al más puro estilo de La bella y la Bestia, aunque este último solo tenía el carácter por fuera era el hombre más guapo que había visto en su vida.
Escucho un par de voces desde afuera e inmediatamente después las figuras de Inuyasha y Sesshomaru aparecieron ante ella. Parecía como si estuvieran discutiendo sobre algo, sin embargo ambos hicieron silencio al verla. Inuyasha la miró de forma incrédula, como si le costará creer que estuviera allí en lugar de en otro lado, ella se lleno de nervios al pensar en que se pudiera estar imaginado lo que estaba pasando.
—¿Qué estás haciendo aquí? — le preguntó Inuyasha sin disimular su asombro e indignación.
Rin no entendía el porqué de su actitud.
—Deberías estar arregladonte, la función es a las 8.
—Es cierto, perdóname — Se disculpo— lo olvide por completo.
—Pues por suerte aun estas a tiempo, Kagome me mataría si no te llevo.
Rin estuvo a punto de asintir hasta que la presencia de Sesshomaru la hizo dudar, había quedado antes con Kagome para ir al concierto y había quedado de verse con él olvidándose por completo de Kagome y oh rayos, no sabía que hacer.
Inuyasha pareció darse cuenta de su duda aunque no por las razones que el pensaba. —Por Dios Sesshomaru vamos a salir juntos, no cometeremos ningún crimen y en dado caso el asesinado sería yo si no la llevo.
Inuyasha estaba igual de tenso que Rin aunque no por las razones que ella pensaba —Vamonos —le indicó.
—Yo había quedado con Kagome para ir a un concierto hoy y lo olvidé por completo, lo siento —Esta vez le hablaba a Sesshonaru. Rin sentia la necesidad de disculparse por tener que irse.
Sesshomaru miró a Inuyasha y parecía como si compartieran sus pensamientos. Inuyasha asintió en señal del confirmación.
—Yoo.. Si tu quieres puedo quedarme o puedes venir con nosotros — el remordimiento la calcomia
Un sonoro No salio de Inuyasha a lo que su hermano respondió con una sonrisa, la primera expresión que veía desde que había llegado a la biblioteca.
— No, no quiero ir con ustedes. Y no tienes por qué disculparte — Su voz sonaba suave, calmada— Ve a cambiarte, no querrás llegar tarde al teatro. — su mirada la tranquilizo en un abrazo invisible, no estaba enojado sino todo lo contrario, la estaba dejando ir sin hacer preguntas.
— Está bien, ya vuelvo. —les dijo a ambos con una sonrisa en los labios.
Una Rin con una agridulce felicidad salio disparada a su habitación, la bestia estaba cambiando. Pero muy a su pesar por un momento deseo que dijera que no y se quedara con ella.
—No tengo nada contra ti ni deseo que no vengas pero...
—Se que ella esta en la ciudad — lo interrumpió Sesshomaru —. Es por eso que no quieres que vaya.
Maldición no esperaba que su hermano lo supiera.
—No esperaba que estuviera enterado.
—Se más de lo que crees, hoy se estrena la obra pero tienen cuatro días en la ciudad... La hermosa Kagura y su violin.
— ¿ Iras a verla?
—No.
—Comprendo.
Se quedaron sentados en silencio, compartiendo ese extraño sentimiento de compenetración. Cada uno a su manera parecía entender lo que el otro sentía.
— Ya estoy lista. — Rin llegó al salón con una enorme sonrisa y un vestido azul que le corto la respiración al mayor de los hermanos.
Ambos se levantaron y se dirigieron hacia donde estaba ella.
—Te ves muy bonita —le dijo Inuyasha —tendré que llevarme una escoba para espantar a los lobos.
Sesshomaru solo la miró, sin embargo fue todo lo que ella necesito para que sus piernas se aflojaran—Será mejor que los acompañe a fuera, no sea que la luna afecte a Inuyasha y sea el quien se convierta en lobo.
—Bahh no te preocupes, Kagome me regresaría rápido a la tierra.
Rin no pudo evitar sonreír mientras se dirigían hacia el estacionamiento de la casa.
—Te ves hermosa —le dijo Sesshomaru al oído —tanto que estoy dudando entre dejarte ir o secuestrarte en mi habitación.
El rostro de Rin se puso del color de un tomate.
—¿ Pasa algo? —preguntó Inuyasha al darse cuenta de que Sesshomaru decía algo.
—Absolutamente nada. Que disfruten la función.
El teatro Shinbashi Enbujo fue destruido durante la segunda guerra mundial, posteriormente fue reconstruido de nuevo remodelandolo para fusionarse en el complejo de las oficinas centrales de la compañía Nissan, lo que le otorgaba un aire moderno a pesar de su antigüedad. En sus tres plantas predominaban los colores rojo y negro. Era la primera vez que Rin iba al teatro, eso la hacía sentirse bastante emocionada.
Habían estacionado el auto en un parking de un edificio cercano e ido caminando hacia el teatro ya que este no tenía estacionamiento propio. Rin no pudo evitar darse cuenta de que sus acompañantes iban tomados de las manos.
— Es hermoso — dijo Kagome mientras veía hacia el edificio terracota.
—Si, magnífico— respondió Rin.
—Si, ahora tenemos que hacer la fila. — les recordó inuyasha.
Ambas asintieron y se formaron en la fila para entrar. Rin se encontraba sumamente feliz aunque deseaba que Sesshomaru hubiese venido. Pero claro, sólo habían tres entradas y con todo el ajetreo de ese día debía dolerle bastante la espalda ya tendrían tiempo de ir juntos en el futuro.
—Lo siento, no quise llegar tarde. —dijo una voz conocida para ella.
— No te preocupes, has llegado justo a tiempo—respondió Kagome sonriente.
Kohaku hizo una reverencia para luego dirigirse a Rin.
—Espero no incomodarte.
Rin negó.
—Para nada— mintió. El animo de Rin decayó considerablemente. Que tonta había sido para no darse cuenta. Kagome la mujer que quería ver a todo el mundo feliz no la habría traído a hacerle de lámpara con Inuyasha. Como no se dio cuenta antes, sólo esperaba que Sesshomaru lo entendiera, que los dioses de las explicaciones le ayudarán.
Para su tranquilidad, Kohaku era todo un caballero, mantenía la distancia y no llegaba más allá de lo que ella permitía. Durante la primera parte del teatro presentaron una mini obra Kabuki, lo más resaltante de este tipo de arte era que todos los actores eran hombres eso sumado a los vestuarios y maquillajes. Gracias a que fue una comedia Rin se permitió relajarse, quizás la compañía de Kohaku no resultaría tan mala después de todo.
Luego de un corto interludio comenzó el primer acto de "The Holy Pearl". Los protagonistas llevaban atuendos japoneses, pero a diferencia del acto anterior en este participaban tanto hombres como mujeres, la protagonista viaja en el tiempo y descubre que es la reencarnación de una sacerdotisa para luego encontrarse con el demonio que fue sellado antes de morir por su antecesora.
En el primer interludio largo decidieron quedarse en sus asientos discutiendo sobre la obra, Inuyasha había dicho que la protagonista le parecía ridícula por hacer tanto drama a lo que ella respondió que quizás el demonio era un inmaduro. Rinde y kohaku solo se miraron desconcertados.
El segundo acto trató de como el demonio perdió y se quedó junto con la chica para estar cerca de la joya que llevaba en su cuello, al parecer más demonios querían apoderarse de ella.
Para el tercer acto otro demonio los atacó secuestrando a un niño y en un acto de desesperación la protagonista lanzó una flecha unida a una pata del animal dando justo en el blanco y salvando al niño.
Durante el interludio a Kagome se le ocurrió que ella e Inuyasha tenían algo que hacer fuera, por más que Rin quizo ir con ellos fue imposible. Bien ahora estaba sola con Kohaku y por más que quisiera no hacerlo estaba a punto de romperle el corazón.
Y no se equivoco el comenzó a decirle lo maravillosa que le parecía, le dijo sobre cuanto la admiraba, le contó como la extrañaba y le contó sobre cómo quería que fuese su futuro - no tienes que responder ahora mismo, si quieres solo seamos amigos... pero quiero que sepas que lo que siento por ti es sincero, desinteresado y que no haría jamás nada para lastimarte. - ella no sabia que palabras decir para que doliera lo menos posible, al final era Kohaku, su amigo, su hermano, su familia, la única que recordaba.
Kagome e Inuyasha volvieron antes de que ella pudiese responder algo y casi enseguida el telón se alzó. Más tarde se habían dicho, más tarde le rompería el corazón.
En el acto final descubren que la joya se rompió en pedazos y culmina con la promesa de buscar unidos todos sus fragmentos.
El escenario cerró con un espectacular solo de violin que hizo que los más sensibles derramasen lágrimas y los más duros doblegaran su corazón. Rin admiro a la mujer que interpretaba las melodioss notas algún día le gustaría felicitarla.
—Que hambre tengo —Inuyasha fue el primero en hablar luego de que cerrará el telón.
—No entiendo como mantienes esa figura si solo comes y comes todo el día. Que envidia.
—Tu figura es perfecta — la corrigió —No tienes nada que enviar.
Kagome se ruborizo, Inuyasha no pensaba mucho las cosas solo lanzaba las palabras y ya.
Ella sabía muy poco sobre él, a pesar de su relación el aún no terminaba de abrirse a ella, ese día en particular parecía como si algo le pasase. Estaba más distraído que de común y justo en ese momento lo comprobó. Kohaku le había dicho algo y el había respondido algo sin sentido.
—Inuyasha se que te sucede algo — le susurro — si no quieres decirme esta bien. Solo quiero que sepas que cuentas conmigo.
Para su sorpresa este le respondió con un tierno beso, Kagome se pinto de colores, aun estaban dentro del teatro abarrotado de gente camiando al restaurante.
—No quiero asustarte— le dijo al oido
—Asustarme por qué. — no esperaba eso.
—Creo que alguien nos está siguiendo.
Inuyasa la tranquilizo en un abrazo.
—¿Estas seguro?
—Si.
—¿Pasa algo? —Pregunto Kohaku al ver el rostro un tanto mortificado de Kagome.
Ambos negaron con la cabeza.
Llegaron al restaurante y luego de una charla de Inuyasha con un empleado fueron conducidos a un espacio más íntimo al fondo.
—Wohh, nunca había entrado a esta parte del restaurante — dijo Kagome.
— Ventajas de tenerme como novio.
Todos sonrieron ante su comentario.
—Inuyasha — una voz femenina inundó la habitación.
Todos voltearon hacia donde provenía el suave llamado femenino. La mujer en cuestión era despampanante, Kagome sintió una punzada de celos solo al verla, Tenía el cabello recogido en una cola alta, sus rizos caían en cascadas sobre su espalda, llevaba un vestido rojo hecho para resaltar la sensualidad de sus curvas y el toque final eran sus labios carmesí. Inclusive Kohaku contuvo la respiración cuando la mujer se acercó a saludar a su novio.
Inuyasha parecía tenso ante la presencia de dicha mujer. Hola se dijeron mutuamente.
— ¿Como estas? — pregunto ella.
—No tan bien como tú.
Rin soltó una exclamación —Oh por Dios eres la que toco el violín.
La mujer sonrió ante su entusiasmo. —Si soy yo.
—Kagome, Rin. Les presento a Kagura Reed, una amiga de la familia.
— Un placer conocerlas.
—El placer es nuestro —parloteo Rin— usted toca el violín como los ángeles.
—Me da mucho gusto encontrar gente que les guste mi interpretación.
—Fue magnífica, ojalá y Sesshomaru hubiera estado aquí para escucharla— rayos hablo sin pensar,debió llamarlo señor o bestia o alguna otra cosa, ojalá e Inuyasha no se hubiera dado de cuenta de su metida de pata.
Sin embargo Kagura e Inuyasha no repararon en ello y un deje de melancolía inundaron los ojos de la violinista.
—Sesshomaru, ¿Como esta él?.
—Está bien —respondió Inuyasha tajante.
—Me alegra escucharlo, en verdad me preocupaba que no pudiera seguir adelante.
—Oh, el señor Sesshomaru es muy fuerte —dijo Rin con orgullo — a pesar de lo que decían los doctores el ha estado muy bien y se ha esforzado mucho por recuperarse, tanto así que ya no usa las muletas a pesar de que le dicen que debe usarlas.
—¿Que? ¿De que estas hablando?
Inuyasha trato de hacerle señas a Rin para que se callarse la boca.
Rin miró desconcertada —pensé que a eso se refería.
— ¿A que? ¿por qué Sesshomaru debe usar muletas?
—El tuvo un accidente — respondió Inuyasha. ya no tenía sentido esconderlo, necesitaba tranquilizarla y alejarla.
—¿Que clase de accidente?
—Kagome discúlpame, creo que tendré que hablar con Kagura un momento. Rin, Kohaku por favor acompañenla y no se preocupen por mi. Coman.
Tras darle un beso a Kagome fue con Kagura que Dios lo ayudará, necesitaba convencerla de que Sesshomaru estaba bien y mantenerla lo más lejos posible de ellos y más ahora que había notado que algo pasaba entre Rin y su hermano. No podía permitir que el pasado volviera a arruinar a su hermano.
