Capítulo 23

—Hay algo más que quizás deba saber.

—Dime Lion.

— Pues se trata de la señorita Kagura — dijo cuidadosamente.

—Creo que te deje dicho que ya no quería más información sobre ella.

— Si, en efecto lo hizo pero dadas las circunstancias me veo obligado a advertirle que la señorita dejó Escocia hace unos meses y ha estado de gira con la compañía de teatro Blue Wings en Japón.

Sesshomaru abrió sus ojos, Kagura estaba en Japón.

—Se presentarán este fin de semana en Tokyo.

—Kagura en Tokyo. — susurro Sesshomaru. —basta —ordenó al ver que el investigador estaba a punto de brindarle más información — no quiero saber nada más. — sentenció.

Si ella no había ido hacia el en estos días, o mejor dicho años, el no iría hacia ella. Después de esa desastrosa noche donde desnudo su alma ante ella y fue rechazado ella se encargo de poner kilómetros de distancias entre ellos y no volvió a responder sus llamadas ni mucho menos sis correos. Poco después de haber contratado a Lion para un asunto de la empresa le encargo que le informara del paradero de la violinista, no paso mucho tiempo para que este le informara que estaba en Europa, había cambiado de país 3 veces y no tenía una residencia fija. Lo último que supo es que llevaba más de un año en Edinburgo y ahora lo había dejado para venir a Japón. Si tan solo ella lo hubiera dejado él habría sido el hombre más feliz de acompañarla por el mundo.

Lion se despidió y acto seguido salió de la oficina, Sesshomaru regocogio las carpetas que este le había traído e inmediatamente salió. Cuando estaba en su auto el móvil sonó, miro el aparato con desdén pero al tratarse de Jacken decidió responder.

—¿Que quieres? — fue directo, no tenía ganas de responder sobre su salud.

—Saber por qué vino y se fue sin decirnos nada, tiene a medio mundo preocupado por usted.

—Medio mundo puede arreglárselas bien sin mi.

—Medio mundo estaba feliz hasta que usted salió así. ¿Fue por ese hombre cierto? —Sabía que Sesshomaru ocultaba algo.

—No es de tu incumbencia.

—Por favor cuídese, algo en todo esto me da mala espina. —advirtió Jacken

— Todo esta bien — lo tranquilizo — confía en mi.

—Bien supongo que ya me puedo ir a la mansión a comer pastel. — se resigno,

—¿Pastel? — pregunto con curiosidad.

—Ah si, la señorita Rin esta de cumpleaños hoy... Sesshomaru.. Bah ya colgó.

Si Rin cumplía años quería decir que ya sería mayor de edadsik embargo no sería libre de irse a la a menos que el quisiera. En el documento donde se manifestaba como tutor de Rin se había establecido que debido a los orígenes de la adopción, por así decirlo, tendría su custodia hasta los 20 años o hasta que algo de fuerza mayor lo impidiera, en otras palabras hasta que ella se casara. También se especificaba que si el quería abandonar su responsabilidad antes de este tiempo ella sería enviada a un reformatorio de menores hasta los 20 años de edad.

Estacionó su auto frente a una bonita pastelería, cuando vivía con su madre solía venir mucho a este lugar color rosa, todos sus adornos eran delicados, elegantes, se parecía en todos los aspectos a Irasue. Escogió un pastel de chocolate y ordenó una de las cajas troqueladas favoritas de su madre, si a ella le gustaba tenía que ser bonita. Cuando la empleada le preguntó que color quería para la cinta se descubrió escogiendo una morada, exactamente igual al color del vestido que Rin llevaba, la empleada le preguntó si quería escribir el la nota a lo que él asintió.

Maldijo por lo bajo al encontrarse con la tarjeta y el bolígrafo frente a su auto. Debió dejar que la empleada escribiera algo. No podía arriesgarse a dañar la tarjeta así que debía saber lo que iba a escribir antes de comenzar, al final opto por solo escribir "Rin, Feliz Cumpleaños 18" quizá dejar la nota en anónimo, pero un deseo de posesión lo obligo a poner sus iniciales, quería que ella supiera que había sido él, no quería que nadie más se llevase los créditos.

—Rin..

Al llegar a la la mansión estacionó el auto y le entregó la cajita junto con un billete y le ordenó mantener la boca cerrada a uno de los guardias antes de que todos llegarán. Inuyasha fue el primero en llegar y cuando se disponía a bajar utilizando las muletas Inuyasha se lo impidio diciéndole que el le ayudaría. Seshomaru estaba bastante molesto por la actitud sobreprotectora que tenían todos y aunado a eso la noticia de que Kagura estaba en Tokyo y para terminar su molestia Rin escondida en un rincón al fondo de todos como si le tuviera miedo, miedo que se merecía, lo terminaro de cabrear.

—Estoy bien —afirmó mientras lo empujaba —no fastidies.

— Nos tenías a todos preocupados, por lo menos ten un poco más de consideración.

— Bien ya estoy aquí. De nuevo encerrado en esta maldita casa. ¿Felices?

Todos retrocedieron ante su actitud y le agradeció al infierno de que así fuera, temía que si su hermano seguía indagando iba a terminar desarmandose. Si tan solo pudiera olvidarse de todo. Se encerró en su habitación y sacó una botella de Wisky si iba a in olvidar lo haría a lo grande, si no olvidaba por lo menos el alcohol lo haría sentir mejor. O eso pensaba.

Comenzó tomandose un vaso de golpe, si, lo sabía, eso esa malo, pero al mal paso darle prisa. Su mente estaba inundada de pensamientos, sobre todos de esa nefasta noche, realmente la odiaba, si tan solo pudiera borrarla de su mente, para su sorpresa cuando dejó que su mente vagar a por sí sola se descubrió pensando en ese vestido color morado, para cuando la botella se terminó el solo podía pensar en todas las formas posibles de hacer que Rin se quitara el vestido para él.

Se levantó para buscar otra pero en su intento de volver a acomodarse sus reflejos fallaron y el junto con el vaso terminaron impactados en el piso. Cuando se disponía a recoger el vaso la puerta de su habitación se abrió y el suave olor que había estado imaginando llegó a sus fosas nazales. Era ella.

—Rin— mustio.