Capítulo 25

Un silencio sepulcral inundó el vehículo que hacía unos segundos se había detenido. La cabeza le daba vueltas, sentía que estaba a punto de vomitar, la bolsa de aire que tenía al frente, responsable de amortiguar el impacto se desinflaba poco a poco permitiéndole tener una mejor visión de lo que había sucedido. Miró a su compañero que parecía igual de aturdido que ella. Estaba despierto.

Gracias a Dios.

– ¿Estas bien? — Inuyasha fue el primero en hablar.

Rin asintió. Él se giró hacia ella para examinarla.

—Mierda, estas sangrando.

Un hilo de sangre bajaba por el lado derecho del rostro de la joven.

Rin se tocó el lugar que Inuyasha le señaló y el líquido caliente se adhirió a sus dedos.

— ¿Te duele? - pregunto.

—No.

—Tratemos de salir.

Inuyasha abrió la puerta y forcejeo para liberarse del cinturón y la bolsa de aire.

—La mía no abre — le notificó Rin.

— Te ayudare a salir por este lado.

Rin se soltó el cinturón y tomo la mano que le brindaba Inuyasha, él la halo suavemente hasta poder tomarla por los hombros. Luego de ponerla en pie la llevó hasta la parte delantera del auto donde las luces aún seguían encendidas.

— No parece ser tan malo —Inuyasha la examinaba cuidadosamente — necesitarás puntos pero no parece una herida profunda.

— ¿Tú te sientes bien?

— Sí, creo que golpee un poco pero no es nada de que preocuparse—le entrego un pañuelo y le indico que se lo colocará en la herida para menguar la sangre.

–Fuiste muy inteligente esperando a llegar hasta esta parte para disminuir la velocidad poco a poco.

–Si lo principal en este tipo de situaciones es mantener la calma y pensar en frío.

Inuyasha dejó a Rin para buscar su teléfono – Maldita sea – juro al ver la Lisa pantalla de su teléfono vuelta añicos.

–Ay no –se lamentó Rin – ¿Funciona? — Inúyasha negó.

–Creo que se dañó el táctil, enciende pero no responde.

El aparato se iluminó mostrando una llamada entrante, Sesshomaru, luego Jacken. Así estuvo durante un rato. Rin mientras le hacía seña a un auto.

–Nos ignoró.

—Ya se detendrá alguien.

— ¿Es Sesshomaru?—le pregunto al ver como su teléfono se ilumina mostrando una foto del mismo.

—Si, a este punto debe estar desesperado.

Unos minutos después un vehículo se detuvo junto a ellos, tras hablar con ellos y preguntarles que les sucedió llamaron una emergencia, Inuyasha les pidió su teléfono para llamar, llamo primero a su hermano. Respondió enseguida.

–Soy yo… si, somos nosotros, estamos bien... ya viene una ambulancia junto con una grúa... ella está bien... si hablamos cuando estés aquí. - colgó.

Inuyasha entrego el teléfono a la pareja y les dio las gracias, ellos se quedaron hasta que los oficiales junto con los paramédicos llegaran. Primero examinaron a Rin, le revisaron la herida y le dijeron que se llevaría cinco puntos. Su compañero en cambio no tenía heridas visibles pero sin embargo se los llevarían para hacerle rayos x para descartar cualquier hueso roto.

Sesshomaru llego a la escena casi 10 minutos después, primero vio a su hermano que hablaba tranquilamente con un oficial. Camino hacia él, se horrorizó al ver al bonito auto con las llantas estalladas, rayado y desfigurado por las ramas. Inuyasha se veía muy bien de hecho, fue un alivio verlo así.

—Joven Inuyasha —grito Jacken — ¿Estas bien?

—Si estoy muy bien, se necesita más que esto para acabar conmigo.

Jacken sonrió aliviado. Sesshomaru en cambio permanecía serio, esto había sido su culpa, si él no hubiera sido tan estúpido como para dejarse engañar esto jamás habría sucedido. El corazón le dio un vuelco cuando por fin vio a Rin, estaba acostada en la camilla y apretaba los puños con fuerza.

—Le están colocando unos puntos.

— ¿Que? — bramo sesshomaru — me dijiste que estaba bien — le recrimino.

—Si lo esta es solo que... ah maldición — no termino de hablar puesto que su hermano ya no estaba allí. Miro a Jacken y este asintió.

Seshomaru juro y blasfemo una y otra vez, quería matar al maldito de Naraku, quería ir y hacerlo trizas, se había atrevido a lastimar a Rin, alguien inocente a todo este lío. Al llegar a la ambulancia se topó con los suaves ojos de Rin, estaban llenos de lágrimas contenidas. Aún en un momento así era fuerte. Sesshomaru quiso abrazarla y consolarla. Pero solo se limitó a ofrecerle su mano para que se bajara, no merecía su abrazo, no merecía estar con ella, él la había puesto en esta situación. Maldición su hermoso vestido se había ensuciado de sangre, él lo hubiera dado todo porque esa sangre fuese de otra persona y no de ella.

—Estoy bien —Rin vio la necesidad de decírselo, el solo asintió.

Bien no esperaba un beso pero por lo menos pudo haber sido un poco más caluroso, sin embargo ella entendía que había algo más, algo que no le estaba diciendo y que sus ojos delataban. Había furia en ellos, su amado tenía una mirada que ella nunca había visto, no era para ella por supuesto, al principio pensó que tal vez sería con Inuyasha pero lo descarto una vez llegaron al hospital. Esa mirada le provocaba escalofríos y a pesar de que aparentaba serenidad a ella no podía engañarla. Estaba furioso.

En el hospital les hicieron varias placas buscando heridas internas, cuando por fin les dieron de alta eran las 4am.

—Vamos.

Seshomaru la paso su brazo por sus hombros y la condujo a su auto, su agarre tenía cierto grado de tensión, como si se estuviera controlando.

— ¿Inuyasha no viene con nosotros?

—No, le dieron de alta antes que a ti y volvió con Jacken.

—Entiendo.

Subieron al vehículo en silencio, el mismo en el que andaban temprano. Rin estaba cansada y se quedó dormida. Una caricia la despertó, alguien tocaba su rostro.

—Llegamos. Te habría cargado pero no estoy en condiciones.

Rin se sonrojo al recordar ese momento donde se había quedado dormida en la biblioteca y él la había subido a su habitación. El recuerdo hizo que se despabilara rápidamente, se bajó del auto y camino hacia la puerta, Sesshomaru de seguro estaba cansado y ella también y a decir verdad no sabía que hacer o que decir y moría de vergüenza. También tenía miedo de que Sesshomaru descargará su furia en ella como tantas veces y...

Su cuerpo la traicionó completamente cuando Sesshomaru la halo por el brazo haciendo que se diera la vuelta - A donde crees que vas - escucho Rin a lo lejos antes de sentir sus labios en los suyos, fue un beso urgente, demandante. Ella se relajó en sus brazos mientras el devoraba su boca con voracidad. Él se apartó de repente y puso distancia entre ellos, por un momento Rin se sintió confundida hasta que sintió los brazos alguien más a su alrededor.

—Rin...

—Oh por Dios.

Gritaron las gemelas.

— ¿Estas bien? —Esta vez fue la Sra Lee —ven conmigo, vamos a cambiarte eso— su tono era maternal.

Rin supo que no había modo de librarse de ellas así se dejó cuidar y consentir hasta que ellas hubieran decidido que estaría bien, no sería esa noche, por supuesto. Ayame decidió que Rin no podría dormir sola así que se quedó con ella en su habitación.

Sesshomaru e Inuyasha continuaban en la oficina del detective Mioga de la policía de Tokio.

—No hay ninguna prueba que vincule a Naraku con el accidente de anoche. — el agente volvía a revisar las evidencias recolectadas de la escena.

Seshomaru exhalo con frustración.

—Así como tampoco hay pruebas de que fue él quien intentó asesinarme la primera vez. —agregó Inuyasha exasperado.

—No se encontraron huellas en ninguna de las dos escenas, no hay rastro de quien pudo haber sido el atacante. No podemos detener a alguien por un presentimiento. Sin evidencias concretas no podemos proceder. Ningún juzgado lo aceptaría.

—Esto es inútil—tras esta declaración el mayor de los hermanos abandono la oficina.

—Hasta luego detective — se despidió el menor.

—No por qué te hice caso al venir aquí. — Declaro Sesshomaru —Sabía que sería inútil.

—Teníamos que intentarlo.

—Nadie hará nada contra Naraku sin evidencias contundentes.

— ¿Tienes un mejor plan?

—No, aun no. —admitió— Pero... Naraku no es perfecto. Tiene que tener un punto débil.

—Mientras lo encontramos llévame a comprarme un teléfono nuevo.

—Eres increíble.

Los hermanos se dirigieron a una tienda de teléfonos, Inuyasha se tomó su tiempo para escogerse uno, cuando ya hubo decidido cual quería e iba a pagarlo Sesshomaru lo detuvo.

— ¿Sucede algo?

— Si, pide otro igual al tuyo.

— ¿Por qué iba yo a hacer eso?

—Porque Rin no tiene teléfono y la pusiste en riesgo, míralo como una compensación.

—Bien. Por favor cargue dos teléfonos en la tarjeta.

—No. El de Rin lo pago yo.

— ¿Pero quieres que se lo de yo?

—No.

Inuyasha se sorprendió un poco, pero no dijo nada. Él no le había contado nada acerca de Kagome no tenía derecho a interrogarlo por Rin. Pero, por lo que veía realmente le gustaba.

Al salir de la tienda caminaron hacia donde habían aparcado el auto. Una pequeña multitud se reunía alrededor de unas personas, si Inuyasha no hubiera estado tan distraído imaginando a su hermano cortejando a Rin, se habría dado cuenta de que Sesshomaru había dejado de caminar. Cuando por fin se percató miró a su hermano que tenía los ojos como platos y su rostro era una combinación de sorpresa, confusión, volvió su mirada hacia donde apuntaban los ojos de su hermano y maldijo una y mil veces. Era ella.

—Kagura.