— Rin — volvió a estar serio—hay algo más que quiero decirte.
— ¿Es algo malo? — algo en su semblante no le gustaba.
— No—le dio un corto beso — vamos, te vienen a buscar para cenar.
Justo como Sesshomaru dijo Ayame había venido por Rin, si se sorprendió de ver allí también a Sesshomaru no lo dijo.
— ¿Dónde vas a cenar?
— Lee llevara mi comida a la habitación, últimamente no he descansado mucho.
— ¿Aun te duele?
— Un poco — demasiado para su gusto.
— Hasta mañana onii-san — Ayame se despidió antes de bajar por las escaleras hacia el comedor.
Sesshomaru sostuvo a Rin hasta que Ayame salió de su campo de visión. Rin pensó que volvería a besarla y se preparó mentalmente para volver a sentirse en las nubes pero para su decepción no lo hizo.
— Si quieres, puedes venir a mi habitación después de cenar — quería hablar con ella, no pensaba decirle nada pero después de ver a Kagura sentía la necesidad de ser completamente sincero con ella.
Rin abrió los ojos a modo de sorpresa y los nervios la invadieron por completo. La última vez que estuvo en su habitación fue cuando se besaron por primera vez, el rubor subió por su rostro al recordar todas las partes que la boca de Sesshomaru había tocado ese día.
Él pareció darse cuenta de todo lo que ella estaba pensando y por eso aclaro — solo quiero que hablemos sin que nadie moleste —acaricio su rostro — si prefieres que hablemos en otro momento no voy a molestarme — seguía dibujando círculos en su mejilla—como estés más cómoda.
Ella asintió. Por Dios como podría negarle algo si la trataba así.
— Onii-san deja de molestar a Rin — gritaron las gemelas desde el rellano.
— Esas dos voy a terminar matándolas un día de estos.
Rin sonrió, sabía que no lo decía en serio. De todas las cosas que había aprendido durante su estadía en la mansión era que Sesshomaru se preocupaba por todos aunque estos no se dieran cuenta.
— Nos vemos en un rato — no le dio el beso que le hubiera gustado pero ella tampoco quería tener a las gemelas interrogándola sobre su intimidad, no hasta que estuviera segura.
Durante la cena ella e Inuyasha fueron la sensación, todos se desvivieron por ellos. Hasta Ayumi había aceptado compartir su postre con él. Todos habían estado muy preocupados y lo demostraron. Se quedaron un rato más en la mesa hasta que Inuyasha decidió irse. Rin aprovecho la oportunidad para retirarse con lo que no contaba era con que las gemelas también se irían con ella y de nuevo insistirían en dormir en su cuarto. Rin no sabía qué hacer, quizás Sesshomaru pensaría que ella no quería ir, se mortifico solo de pensarlo. Justo cuando ya se había resignado recordó que ahora le podía enviar un mensaje.
Se disculpó un momento para ir al baño, por suerte llevaba su celular en el bolsillo del sweater y nadie sabía que lo tenía. Una vez dentro le escribió un texto. Que buena decisión había sido guardar su número.
"Las gemelas están conmigo en mi habitación, no quieren irse. Rin"
La respuesta llego enseguida
"¿Se quedaran a dormir?"
Rápidamente tecleo la respuesta
"Creo que sí. Rin"
"Quiero besarte. Córrelas"
Besarla, no se suponía que quería que hablaran.
"¿Besarme?Pensé que querías hablar. Rin"
"Me descubriste, ven. Di que vas a la cocina"
En qué momento una conversación por mensajes de texto le producía tanto calor. Rin sentía que se desmayaría.
"Lo más probable es que digan que van conmigo, sabes como son. Rin"
"Por un beso vale la pena intentarlo."
"Veré que puedo hacer, ¿será solo un beso? Rin"
"Ven…"
— Rin ¿Te sientes bien? ¿Quieres que te traiga algo para el malestar? — pregunto Ayumi al verla salir del baño.
— No estoy bien — rayos, tanto así se le notaba. No estaba enferma, estaba caliente por la conversación que acababa de tener con Sesshomaru. Una simple promesa de un beso y ella ya estaba caliente — iré a buscar un poco de agua.
— Te acompaño — salto Ayame.
—No es necesario — negó — puedo ir sola.
— Te acompañare, no puedo dejarte sola así, pareciera como si fueras a desmayarte.
— Creo que ella está bien sola — Ayumi le guiño un ojo.
— Pero…
— Pero nada, ven desenredémoste la selva que tienes como cabellera.
Gracias Ayumi. Rin camino hacia el pasillo donde estaba la habitación de Sesshomaru, trato de no hacer ruido. A medida que se acercaba los latidos de su corazón se aceleraban. Cuando llego se quedó paralizada, debería tocar o simplemente entrar. Decidió entrar. Se le corto la respiración con solo abrir la puerta, que rayos estaba haciendo. Sesshomaru pensaría cualquier cosa de ella.
— Pensé que no vendrías — esa voz gutural casi hace que sus piernas se aflojen.
— Escaparme fue más fácil de lo que pensé.
— No perdamos el tiempo.
La beso, lenta y tormentosamente. Recorría cada uno de sus labios con extremada paciencia, deteniéndose a saborear cada rincón. Rin se perdió en sus deseos y se pegó vergonzosamente a él, cada parte de su cuerpo lo deseaba, ansiaba su contacto y él no se lo negó, la apretó a él tan fuerte como pudo. Antes de darse cuenta estaban en su cama. La mirada de Sesshomaru era de lujuria y la de ella se compenetraba perfectamente con él. Sesshomaru siguió besándola de esa manera a pesar de los intentos de Rin de que aumentara el ritmo.
El teléfono de Sesshomaru comenzó a sonar. Lo ignoro.
Rin sentía que Sesshomaru la torturaba, dejo de besarla para acariciarle de nuevo la mejilla pero a diferencia de en el pasillo esta vez dejo que su mano bajara por su cuello y se quedó acariciándolo por un rato cuando tuvo suficiente bajo a su garganta depositando suaves besos en los lugares donde había estado su mano, lentamente rodeo sus pechos sin tocar el lugar que Rin tanto ansiaba. Quería volverla loca.
De nuevo el celular. Volvió a ignorarlo.
La mano de Sesshomaru siguió bajando imitando el mismo movimiento, donde pasaba dejaba un beso. Cuando llego al dobles del sweter introdujo cautelosamente su mano debajo, examinando su reacción. Lo levanto lo suficientemente alto para ver su cintura y lo suficientemente bajo para tapar sus pechos.
El celular otra vez.
— Maldición.
—Deberías ver quién es.
—Si — dijo de mala gana
Era Lion. Si insistía tanto y lo llamaba a esta hora debía ser algo importante.
— Dime — respondió sin soltar a Rin, no quería dejarla ir todavía— ¿Qué?—se levantó de un brinco.
-Lo que escuchaste — dijo Lion al otro lado del teléfono — Estoy con Kikyo, el bastardo de Onigumo la golpeo.
— Ese mal nacido — no sentía cariño por la mujer pero tampoco apoyaba la violencia contra el género femenino — ¿Te dijo porque lo hizo?
— Si, pero no es seguro hablar por aquí.
— Entiendo.
— Te molesta si la llevo al lugar.
— No, hazlo. Iré para allá en cuanto amanezca.
— Bien.
— ¿Es algo malo? — pregunto Rin preocupada al ver como se había puesto Sesshomaru
— Nada de lo que tú debas preocuparte.
Rin se removió incomoda — será mejor que me vaya, aún tengo una jarra de agua que buscar.
No podía creer que Naraku hubiera sido capaz de golpear a Kikyo, tenía que hablar con ella, convencerla de que tomara acciones legales contra su marido, si lo hacía podrían tener ventaja sobre Naraku, todos los medios estarían sobre él y quizás podrían conseguir las pruebas necesarias para enjuiciarlo contra los dos intentos de asesinato.
Cuando Rin llego a la cocina todo su cuerpo temblaba, sus labios estaban hinchados por los besos, su rostro estaba peor que un tomate. Necesitaría muchas jarras de agua para poder recobrar su compostura.
