Rin se despertó al sentir que se había quedado sola. Abrió los ojos para comprobar que, en efecto, Sesshomaru se había levantado. La habitación estaba oscura. No tenía idea de qué hora podrá ser. Se sobresaltó un poco al escuchar que tocaron la puerta, al cabo de unos segundos alguien abrió. Escucho a Sesshomaru darle las gracias al recién llegado y luego volvió a cerrar la puerta. Inmediatamente después, apareció en su campo de visión. Estaba vestido solo con sus pantalones, su abdomen estaba descubierto y su cabello caía suelto en su espalda. De nuevo, ella, se quedó sin aliento.
Sesshomaru, parecía divertido ante su asombro. Más aún, porque no era la primera vez que eso ocurría y, para terminar, porque ella sostenía las sábanas firmemente contra su pecho.
—No hay nada que ocultes que ya no haya visto— le dijo divertido. Al mismo tiempo su pudor lo enterneció. Jamás espero que la muchacha rebelde que vivía retándolo se comportará de esa forma—. Trajeron la cena —informo.
— ¿Qué hora es? —pregunto ella sin moverse.
—Un poco más de las ocho.
Ella le devolvió una mirada de asombro.
—Dormí tanto tiempo — dijo incrédula.
—Los beneficios del sexo — la estaba molestando.
La expresión que tenía Sesshomaru era algo totalmente nuevo. Parecía feliz.
—Supongo que no solo hacen efecto en mí — le sostuvo la mirada.
Él, le dio una sonrisa burlona.
Ella tenía razón, lo que paso ese tarde también había tenido efecto en él. Se sentía relajado, todo lo que le interesaba en ese momento era disfrutar de su compañía.
Camino hasta la puerta, y se detuvo en el umbral — ¿Vendrás a comer o te quedaras ahí toda la noche?
Una vez que estuvo sola, busco su vestido en el piso. Se ajustó su ropa interior y se enfundo en su vestido. Salía de la habitación y se encontró a Sesshomaru esperándola sentado en la mesa de comedor. Junto a él la cena yacía servida.
El hombre, se levantó inmediatamente al verla y la invito a tomar asiento. Ella, se sentó y dejo que él corriera la silla tras ella.
La cena transcurrió con normalidad. A pesar, de que no hablaron durante la comida no era incomodo estar juntos. Ella estaba feliz y el parecía haber recuperado la calma que hace mucho tiempo había perdido.
Cuando terminaron de comer se levantaron de la mesa, ella hizo el ademan de recoger los platos a lo que él le dijo que lo dejara así. Más tarde lo recogería un empleado del hotel.
Se sentaron juntos en el sofá junto a la ventana, la ciudad a esa hora estaba iluminada por millones de luces. Era algo surreal. Rin dejo que él jugueteara con su cabello, mientras su cuerpo recaía sobre el suyo. Las manos de Sesshomaru eran expertas y pronto se descubrió ronroneando ante él.
— ¿No piensas responder? — pregunto sin romper su contacto.
El teléfono de Sesshomaru, como cosa rara, llevaba sonando bastante rato.
—Seguro es Inuyasha, no le lleve los papeles.
Ese comentario hizo que ella se sonrojara. No había ido por estar con ella.
—Parece bastante molesto. Deberias responder.
Sesshomaru se levantó de mala gana y fue a recoger el aparato. En efecto era Inuyasha.
—Ya vuelvo —dijo luego coger el teléfono.
Rin se dejó caer en el sofá y su cuerpo formo un ovillo. Su cuerpo en seguida noto la ausencia de Sesshomaru inundándola de frio. Estaban empezando diciembre, en cualquier momento caería la primera nevada.
Al cabo de un rato Sesshomaru volvió a su lado, se sentó hundiendo su cabeza entre sus manos y apoyando sus brazos en sus rodillas.
—¿Paso algo malo? —dijo Rin, preguntando lo obvio.
Sesshomaru soltó un largo suspiro antes de mirarla a los ojos.
—Es una larga historia— respondió.
Ella permaneció en silencio. No debería sorprenderse, él siempre había sido reservado con su vida.
Sesshomaru pensó en si debía contarle o no. No porque no confiara en ella, sino, porque no quería preocuparla. Al final se decantó por decirle, después de lo que había pasado entre ellos era hora de que se abriera más con ella.
—Inuyasha tenía una novia con la que iba a casarse, ella lo engaño— recostó su cuerpo en el sofá atrayéndola con él, hasta que quedo sobre su pecho— . Hace poco se casó con ese hombre.
-La boda a la que Inuyasha y Kagome habían ido- pensó. Rin.
—La cuestión es que hace una semana puso una denuncia en contra de su marido. El maldito le dio una paliza —Rin se llevó las manos a la boca ahogando un gemido—. El tipo acaba de salir de la cárcel por medio de una fianza. Inuyasha acaba de enterarse de todo esto y tiene miedo de que el marido le haga algo drástico a su antigua novia.
—¿Y dónde está ella?
—No lo sé —mintió. No podía decirle que estaba arriba, en su Penthouse, mas por decisión de Kikyo que por él mismo—. Solo el detective tiene contacto con ella.
—No sé qué decir. Ella engaño a Inuyasha marcando su destino. Estoy segura de que tú hermano jamás sería capaz de ponerle una mano encima.
En eso estaban de acuerdo, Inuyasha no seria capaz de golpear a una mujer. Pero, ahora que había hablado con KiKyo, no estaba seguro de que las cosas sucedieran como ellos creían. Si bien, no veía a su hermano capaz de cometer las acusaciones que ella le hacía, tampoco la veía a ella como la mujer que Inuyasha creía.
Tambien estaba el hecho de que ahora más que nunca debía mantener oculta a Kikyo, a estas alturas la búsqueda de Naraku por su esposa debía de ser desesperada. Por otra parte, Onigumo estaba donde él lo quería, en la cárcel. Tambien, tenía que encontrar la forma de mantener calmado a Inuyasha, no se esperaba que Mioga se fuera de bocas tan rápido.
—Sera mejor que nos vayamos.
Rin, hizo una mueca de tristeza. Pensó que se quedarían allí a pasar la noche.
Los amantes salieron del ascensor tomados de la mano y fueron rumbo al auto.
—¿Sesshomaru?— pregunto una voz femenina, bastante conocida para ambos.
—Madre —respondió estoico.
Rin quiso apartar su mano pero Sesshomaru se lo impidió, apretándola mas fuerte.
—Que sorpresa —la dama le dedico una mirada escudriñadora a la pareja. Después de terminar su examen, sonrio.
—Que tengas buenas noches, madre.
—Lo mismo digo.
—¿Por qué hiciste eso? —le preguntó Rin una vez dentro del auto. Refiriéndose a por qué no la había dejado soltarle la mano.
—Qué más da.
Ese lunes Sesshomaru e Inuyasha se preparaban para la gran presentación a la prensa, tenían todo a su favor: el proyecto era sólido, los inversionistas de su padre estaban con ellos y participarían abiertamente su colaboración con ellos, Naraku tenía una mancha sobre expediente y a nadie en su país les agradaban los hombres violentos con sus parejas. Gracias a eso los hermanos Taisho se habían terminado de meter en sus bolsillos a los pocos hombres que aun dudaban de ellos. Naraku, les había dado la victoria sin ni siquiera tener que pelearla.
La presentación seria en la sala de conferencias del edificio. Su padre se había tomado la molestia de agregar una sala lo bastante grande para ese tipo de ocasiones.
Los hermanos llegaron antes de la hora pautada, a pesar de que aun faltaba mas de media hora para comenzar, el lugar estaba abarrotado de gente.
La influencia del apellido Taisho bromearon entre si.
Si bien Inuyasha estaba un poco resentido con su hermano por no contarle que su ex había denunciado a Naraku. Eran lo bastante profesionales para actuar con normalidad, después de todo, ese proyecto era la vida de Sesshomaru.
La conferencia comenzó a las 9 en punto. A juzgar por la reacción de los reporteros y el público en general, fue todo un éxito. Todos se aglomeraban a su alrededor con preguntas sobre este nuevo resort. A todas luces, una futura maravilla. Sesshomaru, continuaba respondiendo preguntas de algunos y agradeciendo la asistencia de otros.
Inuyasha por su parte se encontraba sentado en una esquina del salón. Jacken se acomodó a su lado.
—Lo lograron —lo felicito.
—Aún no está construido replico Inuyasha, no quería cantar victoria tan fácilmente.
— ¿Pensó sobre la idea que comente temprano?
Si Jacken le había dicho que en la mansión querían hacer una celebración si todo salía bien, no creo que a Sesshomaru le agrade una fiesta en la casa.
—También es su casa, y creo que sería una buena idea para olvidar todo el estrés de estos últimos días.
Inuyasha sabia que se referia a ambos accidentes y el tormento en el que se había convertido la mansión durante esos dias. Para su suerte, Sesshomaru estaba casi recuperado y él había salido ileso. Aunque algo le hacia pensar que el cambio en su hermano era por otra cosa.
—No se diga mas, vamos a comprar las cosas.
Jacken sonrio y tras despedirse, abandonaron el recinto.
Sesshomaru fruncio el ceño al ver que su hermano y su asistente abandonaban el lugar. No le quedo de otra mas que ignorarlos, al fin de cuentas sabia que era lo que estaban planeando; hacer una fiesta.
Si no hubiera estado tan ocupado respondiéndole a la mujer que tenia en frente por qué había escogido como destino de su futuro hotel la ciudad de Okinawa, habría notado que desde hace un rato había alguien mas observándolo. Cuando ya no quedaban mas preguntas que responder, reparo en la delgada figura que aun continuaba sobre su asiento. Ya no habían reporteros o inversionistas. Solo quedaba él, el personal de limpiesa y aquella figura de la silla.
Cuando estuvo dispuesto a preguntarle quien era, la figura se levanto, dejando ver asi su rostro. La reconoció al instante.
—¿Qué haces aquí?
—Tan sutil como siempre— respondio. Tranquilamente. Kagura.
—Lo siento —se disculpo . Me sorprende que estes aquí.
—Yo solía acompañarte a tus conferencias, sentí curiosidad de ver tu nuevo proyecto.
—¿Qué te parecio?— pregunto por cortesía.
—Magnifico— respondió ella. —. Con el tiempo, no tengo dudas que superas a tu difunto padre.
—Gracias.
Un silencio incomodo se instaló entre ellos. ¿Qué se supone que iban a decirse después de todo?
—¿Podriamos hablar? —pregunto ella inquieta.
Sesshomaru pudo ver claramente el temor en su pregunta.
El, se sentó en la silla contigua a la que ella ocupaba hace unos minutos. Ella entendio por ese gesto que su respuesta era afirmativa.
—Tenias razón, yo no volví por la compañía.
Sesshomaru la miraba inquisitivamente.
—Hay otro motivo, o bueno, creo que es el único —su ex, continuaba en silencio. Kagura casi había olvidado lo intimidante que podía llegar a ser Sesshomaru —. Mi madre esta muriendo.
— ¿Cuánto tiempo?— pregunto haciendo referencia al tiempo de vida que le quedaba a la mujer. Si ella había vuelto, era porque ya no habían esperanzas.
—Dias, semanas. No lo se exactamente —una lagrima comenzó a deslizarse por su mejilla —. No se me permite verla.
—Tu padre.
Ella asintió.
—Ese bastardo —Sesshomaru recordó exactamente porque nunca le había gustado el padre de Kagura. Era un psicópata que las maltrataba a ella y a su madre. Por suerte ella había podido alejarse de él, cosa que no paso con su madre—. ¿tu madre sabe que estas aquí?
—No, él no permite ningún tipo de contacto entre nosotras. Quiero verla —solloso. —Pero no se si ella quiera verme a mi.
Sabia a lo que se referia Kagura, su padre le había asegurado a la mujer que Kagura era quien propiciaba aquello.
—No perdemos nada con intentarlo.
El rostro de la mujer se transformo en un poema.
—¿Por qué hablas en plural?
—¿No es eso lo que viniste a pedirme?—Kagura lo miro con asombro, no acudió a él por eso. Solo quería que supiera su verdadera razón para estar aun en la ciudad.
—¿Harias eso por mi?— enfrentarse a su padre no es algo que se sentía capaz de hacer. Pero, con Sesshomaru todo era diferente. El homre no se atrevería a desafiarlo.
—Vamos —le dijo mientras se levantaba.
De todos los motivos que pudiese tener la mujer, este lo sorprendio. No era algo extraño, la mujer había sido abusada por su esposo desde antes de que Kagura naciera, ella tenia 26 en estos momentos. Toda una vida de tortura. La joven se había refugiado en su violín, para sobrellevar los abusos. Hasta que él la conoció, su padre jamás se atrevio a alzarle la voz, Sesshomaru hasta podía jurar que le tenia miedo y, justamente de eso, iba a aprovecharse para que dejase pasar a Kagura a la habitación de su madre.
—¿Sucede algo?— Inuyasha tenía los brazos llenos de licor.
—Nada —respondió.
—Jacken, acaso... ¿Te estas volviendo loco?
—No digas tonterías, muchacho irrespetuoso.
No, no se estaba volviendo loco. Solo le parecio ver a Sesshomaru con una mujer, una que se parecía mucho a Ella.
Después de mucho tiempo actualizo, no es que el capítulo no estuviese escrito. Es que desde mi celular es complicado actualizar porque se me borran los guiones al pegar el documento. Es un completo fastidio y tengo que agregarlos de nuevo. No puedo hacerlo desde la laptop porque el panel táctil se daño y no tengo un mouse.
Aprovecharé para dejarles otro capitulo aparte de este.
Besos, gracias por leer y más gracias aun por dejarme un review.
