—Lo que me haces no es de humanos, eres horrible. Deberías arrepentirte—Rin, se quejaba mientras caminaba, o más bien se dejaba llevar, perezosamente. Sesshomaru se limitaba a sonreír detrás de ella.

—No deberías quejarte tanto — la cargo en sus brazos —. De igual forma planeabas irte a esta hora.

— No tan temprano, ni siquiera se que hora es. Aún esta oscuro y ni siquiera me dejaste vestirme.

—Me gustas así—declaró. Él tampoco se había vestido, después de todo no sería necesario.

Hizo caso omiso a las quejas de la joven y continuo con su camino. Rin se acurrucó en su pecho buscando su calor. Sesshomaru la había llevado al baño y estaban parados ahora frente al hidromasaje. Con cuidado la puso de pie dentro, ella dio un respingo al tocar el agua.

—Está caliente —dijo mientras se hundía en el agua.

Sesshomaru le paso una liga para que recogiera su cabello y el hizo lo mismo con el suyo antes de hundirse en el agua con ella.

—Te dije que te daría una sorpresa si te quedabas—la atrajo a su cuerpo haciendo que se sentará a horcajadas sobre su regaso.

—¿Tenía que ser tan temprano?

—Si, no me quería arriesgar a quedarme dormido.

—No entiendo.

—Espera unos minutos y verás por qué tenía que ser así de temprano.

Ella asintió no muy convencida, eso parecía más bien una treta para que ella no se fuera.

Se quedaron un largo rato en silencio, sintiendo el cuerpo del otro y relajándose con el bombeo del agua.

—Esto me parece tan irreal —dijo ella saliendo de su trance.

—Esto, es lo más real que he tenido en años—declaró haciéndola estremecer. ¿Hasta que punto llegaban los sentimientos de Sesshomaru por ella? Por su parte estaba segura de que estaba perdidamente enamorada, pero y él.

—Date la vuelta—le ordenó Sesshomaru al tiempo que la sostenia por las caderas.

Rin soltó una exclamacion al ver lo que la sorpresa significaba. A través del ventanal que tenían al lado podía verse un perfecto amanecer. La combinación de colores, blanco por la nieve que había cubierto el suelo esa noche y los tonos azul, lila y amarillo del cielo hacías que la vista fuera magestuosa. Era una escena digna de un cuadro.

—Es hermoso — dijiste casi sin palabras—. ahora entiendo porqué tenía que ser tan temprano.

—Podrías tener esta vista todos los días, a mi lado.

—¿Esta usted sobornando a su pupila para que se acueste con usted todas las noches? —preguntó ella con una indignación notablemente fingida.

El se encogió de hombros claramente divertido.

—Creo que mi pupila, no es quien para indignarse—eso fue un golpe bajo—. Le recuerdo que fue ella quien se metió a mi habitación y me beso—y ese fue otro golpe más bajo aún.

Rin se quedó sin palabras, después de todo él decía la verdad. Ella fue quien inició todo con ese beso.

—Me resultaste irresistible —admitió. Él, sonrió triunfante.

—Tu también me resultas irresistible—declaró con su voz armoniosa—.¿Vas a quedarte de nuevo esta noche? —insistió.

—¿Que pasaria si algun supervisor se entera de esto?

—Eres mayor de edad, solo sigues conmigo por los antecedentes penales.

Auch, eso había dolido. En el pasado ella no era más que una delincuente, mientras que el a su edad se había hecho cargo de toda su familia y de la empresa de su padre.

—Quisiera borrar todo mi pasado— dijo con sinceridad —es algo que me avergüenza.

—Yo no, sin ese pasado no te habría conocido. Pero... puedes estar segura de que en el futuro nadie te molestara por ello. Cuando seas una Taisho, nadie se atreverá a ir en tu contra—¿Qué? ¿Una qué? ¿Qué era lo último que él había dicho?

El la miró divertido, la cara de Rin era un poema. Sus ojos eran más grandes que de costumbre, sus labios estaban ligeramente abiertos y su piel estaba sonrosado de pies a cabeza. Sesshomaru aprovecho su desconcierto para plantarle un beso. Cuando terminaron ella estaba jadeante y él estaba duro.

— La construcción de resort me tomará a lo sumo unos tres años, en ese entonces ya no serás mi pupila y habrá pasado un tiempo prudente. Para ese entonces quiero convertirte en mi esposa.

—Yo... — seguía muda, su proposición la había cogido completamente por sorpresa.

—No tienes que decir nada en este momento, solo quería que conocieras mis verdaderas intenciones contigo. Responderme cuando te haga una proposición decente.

Rin negó con la cabeza.

—Yo, quiero estar a tu lado por toda mi vida. Eres lo mejor que me ha pasado—hablo sin poder contener sus palabras.

—Me da gusto saber eso—sonrio mientras volvía a besarla—. Quiero saber todo de ti, tus sueños, tus miedos, tus deseos... Quiero que seas mía más allá de físicamente.

—Lo sabrás, tendrás todo de mi. No hay nada que quiera más en el mundo que pertenecerte y que me pertenezcas—detuvo el beso para mirarlo a los ojos—. Ese día, en casa de Kaede — metió su cabeza en el hombro de Sesshomaru—, me dio miedo de que creyerás que...

—Nunca creería algo así de ti — la sinceridad con las que emitió sus palabras la sorprendió.

—Si tu no hubiese llegado en ese momento tal vez — se abrazo con fuerza al hombre al que le había confiado su vida—. No quiero ni pensar en eso.

—No paso nada— la saco de su escondite haciendo que lo mirara de frente —. Te prometo que te protegeré siempre.

Ella perdida en las orbes doradas no pudo evitar que una lagrima se escapase de sus ojos. Enamorarse de él, era lo mejor que le había pasado.

—He estado dándole vueltas al asunto — agregó Sesshomaru —. ¿Te gustaría traerte a Kaede aquí?

Rin abrió grandemente sus ojos.¿ Había escuchado bien? De verdad el le estaba diciendo que podía traer a la hermana a su casa.

—¿Lo dices enserió? — pregunto aun en shock.

—Por qué no, estaría cerca de ti y tu serias feliz.

—Gracias —se dejo caer sobre su pecho y le dio un fuerte abrazo —, Gracias. Pero ¿Que pasará con Kagome?

Él la miró sin entender.

—Kagome es la enfermera que cuida a Kaede. Si ella se viene, Kagome se tendrá que ir a otro lado.

—Si ella quiere puede venir también. Y.. también quiero llevarte a que conozcas el lugar donde se construirá el hotel.

De nuevo el rostro de la joven era un poema.

—¿No quieres?

—Es que yo nunca he ido a Okinawa.

—Entonces tu primera vez será conmigo.

Sin poder contener más sus emociones, unas gotas saladas comenzaron a bajar por sus mejillas. Él, limpio su rostro con besos.

—Yo nunca soñé con ir hasta allá, ni siquiera pensé que tendría una oportunidad de ir a la universidad. Cuando mis padres murieron yo era demasiado pequeña, ni siquiera recuerdo sus rostros. Todo lo que he tenido es a la hermana Kaede—él la escuchaba atentamente —, ella siempre me pidió que estudiara para ir a la universidad, y yo nunca le hice caso porque necesitábamos el dinero para otras cosas. Nunca pensé que realmente llegaría el día en el que estaría esperando la fecha para presentar el examen de admisión.

—Yo tampoco pensé que terminaría viviendo en esta casa. La casa de mi padre—Rin recordó lo que le había dicho la Sra Lee —. Cuando me fui tenía cinco años y no entendía como mi padre llenaba esta casa de gente y a mi me dejaba por fuera. No me gustaba venir aquí.

—Debió ser duro para ti.

—Lo fue al principio. Luego dejé de pensar en ello y me enfoque en ser mejor que mi padre. Espero algún día lograrlo.

—¿Es por eso que este proyecto es tan importante para ti? —el asintió.

—Este proyecto es la prueba de que puedo ser mejor que él.

—Lo serás — declaró con convicción —. Estoy segura de ello. Además terminaste viviendo aquí al final de todo.

—Eso... fue otro asunto—ella permaneció en silencio esperando por sus palabras, él parecía estar meditando lo que iba a decir —, no quería estar solo—admitió por primera vez, esa era la verdadera razón por la que había terminado viviendo en la casa de la familia de su padre, no quería sentir la soledad de su apartamento —. Hubo una mujer con la que compartí mi hogar—Rin no se dio cuenta de que había estado conteniendo la respiración hasta que sus pulmones reclamaron por aire—, ella se fue un día después de haberle pedido que se casara conmigo. La soledad que sentí fue tanta que necesite rodearme de gente para poder mantenerme en pie.

—¿Aún la quieres? —pregunto temiendo su respuesta. Ella ya sabía de la existencia de esa mujer, lo que no esperaba era que al escucharlo de su boca resultará terriblemente doloroso.

El la miro a los ojos e hizo que ella también lo viese a él.

—Te quiero a ti. Mi pasado es algo de lo que debes preocuparte. Si te lo conté es porque quiero ser sincero contigo. Quiero que tengas claro que a la única mujer que quiero y deseo eres tu.

Ella se inundó de regocijo con sus palabras, él no podía estar mintiendo. La quería a ella y eso la hacía tremendamente feliz.

Durante los siguientes días Rin se mantuvo en una especie de extasis, en el día se preocupaba por estudiar para su próximo examen y en las noches terminaba en la cama de Sesshomaru, donde él le hacía el amor con hambre insasiable. Luego, se quedaban hablando sobre ellos hasta que el sueño los vencía. No sabía si alguien había notado ya sus aventuras nocturnas y poco le importaba, a decir verdad quería gritarle al mundo que se había enamorado de Sesshomaru Taisho, pero, estuvo de acuerdo con él cuando le dijo que esperarán a la fiesta de navidad para dar la buena nueva. Sacó la cuenta en su mente y se dijo a sí misma que solo serían tres semanas más, y la primera de ella estaba a punto de terminar, dentro de dos días iría a Okinawa con Sesshomaru,aunque también irían Inuyasha y Kagome. Sesshomaru le había mencionado que su hermano llevaria también a una mujer y esa no era otra que Kagome. Con las pocas ganas de disimular que tenía Sesshomaru, lo más probable es que Inuyasha notará su relación antes de volver a ía le faltaba decirle a Kaede que podría venir a vivir con ella, eso pensaba hacerlo ese mismo día, de manera que le permitiese a Kagome poder ir al viaje ya que Kaede estaría segura con bastante compañía en la mansión.

Ayumi apareció en su campo de visión sacándola de sus pensamientos, tras una disculpa de su parte por tardar tanto las dos rieron y subieron al auto que las llevaría a ella a la universidad y a Rin a casa de Kaede.

—Hoyo, y necesito que pases por el hotel un momento—pidió Ayumi en tono de disculpa —¿No les importa retrasarnos un poco?

Ambos negaron. Antes de darse cuenta estaban en el estacionamiento del hotel de la. madre de Sesshomaru, el mismo donde ella había hecho el amor por primera vez. Un leve rubor cubrió si rostro al recordar lo que había sucedido dentro de ese edificio, por suerte sus acompañantes estaban bastante distraídos para Notarlo. Ayumi le pidió a Rin que la acompañara a la excursión. Subieron al piso de la administración, donde Ayumi hacia sus pasantias universitarias. Tras recoger las cosas que necesitaba le cogiio unas carpetas para ella y una caja a Rin. Bajaron rápidamente Ayumi delante y Rin siguiendo su paso. Ataviada con el tamaño de la caja, Rin tropezó con Ayumi quien se había quedado petrificada en la salida del pasillo.

—Es ella—susurro la muchacha.

Rin llevada por la curiosidad siguió su mirada al sitio que mantenía ocupada a Ayumi. Reconoció casi de inmediato a la violinista del teatro, estaba parada en el hall como si estuviera esperando a alguien. De repente se movió, Rin no supo que hacer cuando vio que Ayumi dejaba las carpetas en el piso para seguir a la mujer, sin pensarlo mucho y con un muy mal presentimiento la imito. Aprovecharon la gruesa columna para cubrir su presencia. Rin no entendía el comportamiento de Ayumi. La mujer entró en una habitación, debía ser un área administrativa o...

—¿Que demonios hace ella allí?

—¿Quién es? — aunque ella sabía su nombre algo le decía que su relación con la familia no era precisamente la que Inuyasha le había dicho.

—Es... —su voz denotaba duda—eer... —las palabras de Ayumi quedaron en el aire cuando Sesshomaru apareció, entró en la misma habitación que la mujer.

El corazón de Rin dio un vuelco doloroso. Trato de tranquilizarse a sí misma, eso no quería decir nada. Quizás era una reunión o... Mierda, quien le había dicho Ayumi que era esa mujer. La mente de Rin le comenzó a lanzar pitidos de alarma —¿Quien es esa mujer? —volvió a preguntar tratando de mantener la calma.

—Es una amiga de Irasue—mintió —. Hace mucho tiempo no la veíamos, ella no quedó en buenos términos con la familia por eso me sorprendió tanto verla aquí. Será mejor que nos vayamos.

—¿Como se llama?

Ayumi se arrepintió de haber caído ante su curiosidad y seguir a Kagura. No le podía decir la verdad a Rin sin crear un caos, Sesshomaru debía tener una explicación lógica para eso. No podía dejar que Rin pensara cosas que no son.

¿Sesshomaru, tienes una explicación para esto cierto?

—Salieron—susurro Rin, halando a Ayumi con ella.

La pareja abandono la habitación y se quedaron parados en el hall, estaban hablando muy cerca, demasiado bajo, demasiada confianza. Esa mujer no era una amiga de la familia, no era una amiga de Irasue. Solo podía haber un motivo por el cual ellos le habían mentido. Kagura era la mujer a la que Sesshomaru había amado cinco años atrás. Las lágrimas se deslizaron por sus mejillas cuando los dos amantes se abrazaron, el dándole la espalda y ella cubierta por su cuerpo en lo que parecía un beso. Estuvieron así un largo rato hasta que ella se aparto para llamar al ascensor, menos de un minuto después habían abandonado el lugar.

—Es ella—dedujo Rin.

—Lo siento —dijo Ayumi —. Te juro que tiene que haber una explicación para esto, Sesshomaru no es el tipo de hombre que acostumbra a jugar con las mujeres. El no es asi—eso último se lo había dicho a ella misma.

Rin trato de normalizar su respiración, limpio sus lágrimas con la manga de su abrigo y preguntó —¿Estas segura de ello?

—Si—contento ella sin pensarlo—. Yo también estoy sorprendída, pero tenemos que confiar en él.

—Puede que la halla besado cuando se abrazaron.

—Puede que no también, quizás solo querían aclaran las cosas o ella apareció de repente y..

—Ella tiene más de un mes aquí.

—¿Qué? —chilló Ayumi.

—La vi en el teatro el otro día, Inuyasha me dijo que era una amiga de la familia, por eso supe que mentias.

—Estoy segura de que hay una explicación.

—La pediré.

—¿De verdad?

—Si, el confío en mi en una situación peor que esta y por lo menos yo tengo que hacer lo mismo.

Rin decidió que ese día no quería ir a casa de Kaede y le dijo a Hoyo que regresaría a la mansión, también quería hablar con Sesshomaru lo antes posible. La noche llego con paso de tortuga y Sesshomaru seguía sin llegar a casa. Ella se canso de estar sola y bajo a la cocina donde estaban Ayumi y la Sra Lee. Un rato después llego Jaken, Hoyo y Ayame. Esta última venía como si hubiera visto un fantasma por el camino, su habitúal carga de energía se había multiplicado y agitaba una revista por encima de su cabeza como si su vida dependiera de ello.

La joven tiro la revista en el medio del mesón. Lo primero que Rin vio fue una foto de Sesshomaru.

—Ha ocurrido algo terrible — exclamó en un tono melodramático.

Los presentes la miraron expectantes.

—Mire lo que dice aquí—se situó al lado de la que había ejercido como su madre, abrió la revista en la página deseada y se la dio a leer—.¿Lo entiende?

La mujer se llevó ambas manos a la boca. Rin de inmediato brinco indecorosamente hasta la revista. Lee trato de impedírselo, ella con decisión le quito la revista de las manos. Hablaba sobre el. nuevo proyecto de Sesshomaru, daba detalles sobre el resort y... su vida privada. Lo siguiente que leyó le arranco el corazón "... a pesar de que se reserva su vida privada, se le ha visto acompañando a una de las violinistas a sus ensayos en el teatro, también han sido vistos juntos en varios lugares en situaciones un tanto comprometedoras... "

—Eso no es cierto— dijo Ayumi.

—Yo los vi juntos —susurro Hoyo—. Esta mañana salieron juntos del hotel de la sra Irasue y se fueron en en su auto. Los dos.

—Yo también —dijo Jaken—. En la conferencia de prensa, también se fueron juntos. A demás de eso, creo que ella está viviendo en el Penthouse.

—Que barbaridades están diciendo —los reprendió Lee.

—No son barbaridades — replicó Jaken—. Hay una mujer viviendo ahí, incluso le he llevado ropa, tiene al menos un mes viviendo en ese lugar. Hasta la sra Irasue sabe que Sesshomaru últimamente visita bastante el Penthouse. ¿Donde creen que está en este momento?

—Con su hermano en el trabajo, por supuesto.

—Se te olvida que yo también trabajo allí—replicó Jaken—. No sé de qué se sorprenden, todos sabemos lo que siente Sesshomaru por esa mujer, era algo obvio que cuando volviera el caería de nuevo a sus pies.

Jaken y Lee se adentraron en una extensa discusión, a menudo los demás intervenían. Rin sólo quería hacer una cosa, salir de allí y nunca más volver. Sin que lo notarán se escabullo hacia su habitación, Ayumi fue detrás de ella.

—¿Aún piensas que puede haber una explicación? — preguntó amargamente colocando su mano sobre la manilla de la puerta de su habitación.

—Sólo opino que deberías hablar con él antes de hacer cualquier cosa.

— Hace unos días me habló sobre ella, pudo haberme dicho que ella había regresado, que se han visto. No lo hizo ¿Por qué? —sollozo. Ayumi entró con ella a su habitación.

—No lo sé pero... —Ayumi trataba aún de creerle a su hermano —. Rin por favor, no te vayas — suplico al ver a la joven buscando entre las gavetas sus cosas.

—No quiero verlo — gimió —. En verdad no quiero.

Ayumi la reconforto con un silencioso abrazo, no quería ver a Rin sufrir y mucho menos a Sesshomaru. Ella había notado la atracción de ese par desde un principio y junto con la Sra Lee había deseado que por fin su hermano mayor pudiera ser feliz.

—Rin, por favor habla con el antes. Temprano me dijiste que el había confiado en ti... Por favor.

— Yo le entregue mi alma, desnudez por completo mis sentimientos y él se ha estado burlando de mi. Debió ser divertido reírse de la pobre huérfana ladrona. El no confío en mí, simplemente le era más conveniente hacerlo de esa forma para poder llevarme después a la cama.

—Sesshomaru no es así — la contradijo—. El nunca haría algo como lo que dices, tienes que creerme.

—Entonces como explicas que ha estado en apartamento con esa mujer, que han estado juntos varias veces, como explicas el beso de hoy.

—No estás segura de que se besaron

—Bien pudieron hacerlo.

Rin terminó de recoger lo que había traído a la mansión, cogia uno de sus jean gastados y se puso una franela negra. Justo como se sentía su alma en ese momento. Recogió todo en un morral, el bonito teléfono que le regalo Sesshomaru yacía en la mesita de noche. No pensaba llevarlo con ella, así como tampoco toda ropa que el le había comprado. Se puso el morral sobre los hombros se terminó de calzar sus tenis y salió de la habitación rumbo a la salida.

La respiración se le corto una vez que estuvo en el pasillo, los dos hombres de cabello plateado venían hacia ella en una lenta tortura.

El mayor la escudriño detenidamente, ella tenía el pelo recogido en una coleta, su ropa era por mucho la menos apropiada para una noche de invierno, sus ojos estaban rojos y por debajo se asomaba una sombra morada. Algo muy malo le había ocurrido a Rin. Instintivamente fue hacia ella ignorando por completo a Inuyasha y Ayumi. Rin retrocedió como su contacto resultase doloroso.

—¿Que pasa? —inquirió con voz melodiosa.

Rin permanecía estática, su dura vida le había enseñado a afrontar las desdichas con aplomo.

—¿Hace cuanto tiempo ves a Kagura?

—¿Qué? —su mirada era de total desconcierto.

—Lo que oíste ¿Desde hace cuanto tiempo estás con ella? —repito con furia en su voz.

Inuyasha se había quedado helado ante tal declaración, Ayumi en cambio suplicaba porque Sesshomaru tuviera una explicación convincente.

—¿De donde sacaste eso?

—Te vi esta tarde con ella en el hotel de su madre. Se veían bastante a gusto el uno con el otro— su mano volvió al picaporte de la puerta—. ¿Disfrutaste besarla?

—Desde que entraste a mi habitación no he besado a ninguna mujer más que a ti—declaro con rabia ante su duda, si lo que estaba viendo era cierto, ella planeaba dejarlo.

—La mujer que vive en tu apartamento, a la que acompañas a la compañía de teatro, ¿Tampoco la has besado?

¿Que demonios decía Rin? la única mujer que acompaño al teatro fue a Kikyo. Si ella sabía que Kikyo estaba viviendo en su apartamento tal vez Naraku también. Mierda. No podía decirle quien era esa mujer frente a Inuyasha y no sin decirle que era él quien la estaba protegiendo.

—Rin, no se de que hablas.

—No lo sabes o no lo quieres decir.

El vio como apretaba ella la manecilla de la puerta, lo mejor sería hablar en privado, solo de esa forma podria explicarle cada una de sus malditas preguntas. Hizo el ademán de tocarla a lo que ella lo aparto.

—No vuelvas a tocarme.

—Vamos adentro y hablemos—ordenó tácitamente.

—No iré a ningún lado contigo. Debiste reído tanto de mi, de lo estúpida que fui, de cómo me dejé engañar por ti.

—Yo no te he engañado.

—Entonces por qué no respondes.

—Vamos adentro —volvió a decir.

Ella abrió la puerta y antes de que el pudiera entrar la cerró de golpe.

—Rin, no seas infantil. Habré la maldita puerta— ella tenía que abrirle, tenía que escucharlo.

—Si no vas a contestar, no tiene sentido estar afuera contigo.

Sesshomaru maldijo su suerte, como demonios había llegado Rin al lugar donde se había despedido de Kagura y lo más preocupante era lo de Kikyo. Si bien ella se había hecho pasar por Kagura al principio y el la había acompañado al teatro cada vez que necesitaba ir a declarar. Ahora quien la acompañaba era Lion.

Rin arrastro la pesada cama hasta la puerta, eso le dificultaría la entrada si optaba por tirar la puerta. Sesshomaru escucho claramente como un mueble era arrastrado dentro de la habitación.

—Rin, no voy a irme de aquí hasta que abras la puerta y me dejes entrar a explicarte lo que realmente paso.

—Pierdes tu tiempo. No voy a dejarte entrar nunca.

La compostura de Sesshomaru amenazaba con irse al piso. Fue su propio cuerpo el que aterrizó en la fría madera. Se quedaría allí hasta que ella le abriera.

Inuyasha y Ayumi veían la escena como si fuera parte de una novela bastante dramática. Sesshomaru en el piso recostado a la puerta y Rin del otro lado.

—Hay una revista abajo que dice que sales con una Violinista, Rin asumió que era Kagura. Nosotras los vimos en el hotel, vimos como entraron juntos a una habitacion y después de que salieron vimos como hablaban y como se abrazaban y...

Sesshomaru proceso las palabras de Ayumi. Si Rin supo de la mujer que vivía en su penthouse por una revista entonces Naraku a estas alturas ya debería saberlo. Kikyo estaba en peligro, pero el no podía irse hasta hablar con Rin y explicarle todo. Tendría que contarle sobre Naraku y sus intenciones, también tendría que contarle sobre la madre de Kagura y su novio West. Si lo hubiera hecho antes, no lo hizo. No quería que ella sufriera por algo que ya no era importante para él y mucho menos quería que ella se preocupara por Naraku. Él sólo quería protegerla.

Pasó toda la noche vigilando la puerta, su espalda le dolía como mil demonios, a estas horas ya la vida en la mansión comenzaba a despertar. Inuyasha se coloco a su lado.

—En algún momento tendrá que salir—dijo el menor de los hermanos.

—Tengo miedo de que no lo entienda.

—Rin es una buena chica. Estoy seguro de que entenderá lo que sea que tengas que contarle.

Cuando llego el medio día Sesshomaru comenzaba a cabrearse ante la testarudez de Rin, no había cenado ni tampoco desayunado y ahora estaba a punto de perder su almuerzo.

—Rin por amor lo que más quieras abre de una vez la puerta.

—Vete— fue su corta respuesta.

—Tienes hasta las dos, si para esa hora no has abierto voy a entrar por ti y seré todo menos amable—aunque intento sonar amenazador la realidad es que su mundo estaba a punto de derrumbarse, si ella no lo escuchaba iba a perderla. Un dolor agudo punzón sobre su pecho con el solo pensamiento de perderla. Incluso más fuerte que el que sintió la mañana de la partida de Kagura.

Justo cuando faltaban quince minutos para cumplir su amenaza, Lee apareció frente a él con la mirada sombría.

—Hay un joven afuera que quiere hablar con usted.

Los hermanos se miraron inquisitivamente, nadie venía a ver a uno de ellos a la mansión a menos que fuese una estricta emergencia.

—¿Dio su nombre? —preguntó Sesshomaru aún tirado en el piso, para su comodidad las gemelas le habían dejado varios cojines y una manta para el frío.

—No, solo dijo que era el león de la selva. Es americano.

Lion

Si el estaba aquí significaba solo una cosa.

—Disculpe que me atreviera a venir a su casa. Mis motivos quiera decirlos en privado, en mi auto—dijo el hombre por detrás de la Sra Lee, había sido tan sigiloso que esta no se había dado cuenta de que la había seguido hasta que habló.

Si el estaba aquí y requería que lo acompañará era que algo en verdad malo había ocurrido. Más tarde buscaría a Rin. Si Lion lo buscaba era solo por que era de vida o muerte.