¿En qué momento las cosas se le habían escapado de las manos? ¿Cuándo había bajado la guardia? Soltó una maldición al tiempo que se recriminaba a él mismo otra vez. ¿Cómo pudo ser tan descuidado? Había cometido un error fatal. No se imaginó que Naraku iría contra Kagura.

Lion condujo hacia el pent-house donde estaban Kagura y Kikyo. Sesshomaru entró al salón donde las dos mujeres mantenían una conversación, detuvo su respiración al ver a la violinista, esta tenía un enorme cardenal en el lado derecho del rostro, su brazo estaba vendado y dejaba ver varios cardenales. Por un momento le dejo de importar lo que Rin estuviese pensando de él y solo le agradeció a Dios con una carga de remordimiento que ella estuviera sana y salva en la mansión. Prefería eso mil veces a que ella fuese la dueña de todas esas heridas. Maldijo de nuevo, no podía permitir que Rin dejase la mansión, ya el personal tenía órdenes de no dejarla ir y los agentes de Lion estaban cerca por si se le ocurría escaparse.

— ¿Cómo estás? —le pregunto a la mujer de ojos escarlata.

—No fue nada—trato de parecer despreocupada.

—Fue por mí, cierto—Kikyo se dirigió a los dos hombres—. Lo mejor será que me vaya.

—Tu no iras a ningún lado —replicó Lion.

—La culpa es mía — profirió Sesshomaru —. Cuando se me ocurrió la idea de que te hicieras pasar por ella, Kagura y yo no nos habíamos visto y pensaba que se iría al terminar las funciones.

—Fue una buena idea —dijo Kagura —. Era la mejor opción para protegerla— ella y Kikyo habían gozado de una buena amistad antes de que ella desapareciera, por ello sentía un aprecio real por la mujer—. Mi vuelo es dentro de cinco horas y...

—Tu tampoco vas a salir de aquí — el tono de Sesshomaru fue implacable. No había manera de que ninguno de los presentes réplicasen a su orden—. Si Naraku se atrevió a atacarte quiere decir que sabe que Kikyo está conmigo. No tengo idea como se enteró. Pero ninguna de las dos va a poner un pie fuera de este edificio — y Rin tampoco pondría un pie fuera de la mansión.

Profirió otro juramento antes de contractar al jefe de seguridad para asegurarse de que Rin aún estuviera en la casa. Una vez llegó el mensaje de confirmación volvió a la conversación.

—¿Puedes contarme lo que pasó?

La violinista asintió y comenzó su historia.

—Fui al teatro a despedirme de los miembros de la compañía que aún estaban en la ciudad, estuvimos hablando un rato cuando de repente un dolor agudo se cubrió mi cuerpo, no supe más de mi hasta que me despertaron en el hospital.

—Sus compañeros dicen que alguien dejo caer una de las escotillas sobre ella —agregó Líon.

—¿Ya lo investigo Mioga?

—Está en eso, pero podrías creer que en la escotilla habían huellas digitales.

—¿saben de quien son?

—Aún no, mis hombres están trabajando en ello.

Sesshomaru se quedó retraído en sus propios pensamientos, la imagen de Rin del día del accidente no se borraba de su mente. Ya había corrido peligro por el una vez, no volvería a dejar que pasara de nuevo.

Su error había sido catastrófico, había ido al hospital con Kagura sin protección, tres días antes había estado en el funeral de su madre de la misma forma. Eso era lo que había estado haciendo y que necesitaba hablar con Rin, estaba seguro de que ella lo entendería. Le madre de Kagura había muerto y su padre no dejaba que se acercara a darle el último adiós, por eso fue con ella para asegurarse de que Reed dejase despedirte a la violinista de su madre. De allí se había ido con ella al departamento que tenía rentado. Sin siquiera entrar regreso a su casa. Lo que Rin había visto en el hotel era sólo otro mal entendido, se había citado con Kagura para entregarle algunas cosas que ella dejó en el pent-house antes de desaparecer. Le dio un abrazo si, solo como despedida, ella se iría a Escocia el día siguiente. No hubo ningún beso ni nada que se le pareciera y si estaban hablando tan cómodamente era solo por la amistad que alguna vez tuvieron, además de las cosas que él había hecho por ella. La mujer sólo estaba agradecida.

—El juicio contra Naraku es en quince días, hasta entonces ninguna se moverá de aquí.

Tras dar esa última orden, sacó de un armario un juego de llaves. Las llaves de un auto que tenía más de cinco años sin conducir el mismo.

—Iré a hablar yo mismo con Mioga— le informo a Lion—. Mantengas a salvo.

El detective Mioga no se sorprendió de ver a Sesshomaru cuando llegó. Más bien parecía como si lo hubiera estado esperando.

—¿En que puedo ayudarlo? — le pregunto por cortesía, él ya sabía porque estaba allí.

—Anoche hubo un percance en el teatro con una violinista, quiero saberlo todo al respecto.

—No puedo darle esa información, el teatro quiere mantener el asunto bajo perfil.

—Me parece una excelente elección, pero dado que la mujer que atacaron es mi prometida, me veo en la obligación de molestarlo con mis preguntas — si Naraku pensaba que Kagura era su mujer que Michael también lo pensara entonces. Solo de esa forma podría convencerlo de que los incidentes estaban conectados.

—¿Kagura Reed es su prometida? — preguntó con fingida sorpresa — ella no lo mencionó.

—Si lo hizo y usted lo sabe.

—Encontramos a un chico — dijo resignado —. Dijo que un hombre le había dado dinero para que le avisara cuando la mujer llegara a sus ensayos.

—¿Saben quién fue?

—Hay una huella que no pertenece a ningún miembro de la compañía, no está en los registros. Estamos haciendo la búsqueda manual.

Sesshomaru le lanzó una hoja arrugada en su escritorio. La razón por la cual Lion fue a buscarlo a su casa esa mañana.

—¿Qué es esto? —preguntó el hombre mientras leía aquel deteriorado papel.

"Te quitaré lo mismo que me quitaste a mi"

—No entiendo que tiene que ver esto.

—Eso llego a mi apartamento anoche— Mioga seguía sin entender —. Yo fui quien ayudo a Kikyo a escapar. Naranjo intento quitarme lo mismo que dice que yo le quite a él.

—Entonces es usted la persona que la está protegiendo.

Sesshomaru asintió.

—En ese caso le recomiendo que mantenga a la Srita Kagura bajo su vigilancia—Mioga medito sus palabras —. Hay algo que no le habia dicho, encontramos una huella en el auto de su hermano. Coincide con la que encontramos anoche.

Sesshomaru permaneció impasible ante lo que acababa de escuchar, era la confirmación de lo que ya sabía.

— Cuide a las dos mujeres — volvió a decirle Mioga—. Naraku será declarado inocente, el caso ha sido pasado a una delegación superior. La defensa alega que Kikyo tenía una relación con Onigumo y cuando ella amenazó con contarle a su marido, el amante se desquite.

—Eso es mentira—bramo.

—Esa será la unica verdad que aceptara el juez.

Sesshomaru tuvo que controlarse para no destruir lo primero que se le atravesara. Naraku iba a salirse con la suya y él no podía hacer nada para evitarlo.

Kikyo dirigió resignada las palabras de Sesshomaru, su única esperanza de volver a tener una vida normal se había perdido.

—No puedo creer que ese hombre se haya atrevido a tanto— mencionó Kagura—. ¿haz considerado salir del país?

—El me buscaría—respondió ella.

—No sabemos como se entero de que yo te estoy ayudando. Tampoco sabemos si sabe que eres tu quien está en el penthouse—agregó Sesshomaru.

Ambas mujeres asintieron. Kikyo después de un rato se disculpo y se retiro al cuarto que estaba ocupando. Lion hacia rato que se había ido. Kagura miró en silencio a Sesshomaru mientras que estaban solos en el comedor.

—Te preocupa ella, cierto— él no respondió —. Si lo que dijiste es cierto, entonces ella está a salvo. Naraku piensa que tu Kikyo soy yo.

—Varias personas conocen mi relación ella. Un desliz de una de ellas y podría llegar a oídos de Naraku.

—Tu puedes protegerla—agrego.

—No quiero que ella termine como Kikyo— enterró su cabeza en sus manos —. No podría vivir sabiendo que convertí su vida en una prisión. No destruiré sus sueños.

Kagura respiro hondo ante su declaración. Casi se pudo ver a sí misma en el pasado diciendo esas palabras. Le resultaba algo irónico escucharlas de él refiriéndose a otra mujer.

— Quizás sus sueños están a tu lado. Si no le explicas lo que está pasando no le darás la oportunidad de elegir.

—Me eligira a mi. Se quedará a mi lado así todos sus sueños se pierdan — en su voz no había ni un atisbo de duda. Él sabía que ella lo amaba y que abandona su oportunidad de entrar en una universidad y hacer su propia camino por él—. Lo mejor para ella es estar lejos de mí. Por eso quiero pedirte algo.

—¿Quieres que ella piense que estamos juntos?

El asintió.

—Viaja conmigo mañana a Okinawa regresaremos en una semana. Después de eso te conseguiré un vuelo privado hasta Escocia. Naraku no sabrá que abandonaste el país.

—Sesshomaru, no seas cabezota. Dile.

—No.

—No vas a cambiar de opinión —fue más una afirmación que una pregunta. Él negó con la cabeza mirándola fijamente —. Esta bien. Iré contigo. Pero no estoy de acuerdo con esto. Tienes que decirle la verdad.

—¿Te sientes mejor? — preguntó Ayame, quien le acaba de dar un té relajante.

Rin asintió al tiempo que dejaba la taza sobre la mesa. Ayumi estaba a su lado, mientras que la Sra Lee estaba sentada frente a ella. Llevaban más de una hora en la cocina. A pesar de que no quería salir ellas la arrastraron hasta allá.

A las 2 en punto Inuyasha había abierto la puerta de su habitación de un golpe. Ella había temblado ante la espectativa de enfrentar a Sesshomaru. Con alivio y desilusión contemplo que él se había ido. En ese momento ya no sabía que le dolía más, si su traición o el que se hubiera ido cuando dijo que no se movería hasta hablar con ella. Eran casi las 10 y él seguía sin llegar.

Inuyasha apareció ante ellas, Rin dio un respingo al pensar que Sesshomaru estaría con él.

—¿Sesshomaru no está aquí?

Las gemelas negaron.

—No me responde el teléfono, tengo un mal presentimiento.

—¿Sabes quien era ese hombre? —preguntó Lee.

—No, nadie lo conoce. Ni siquiera Jaken.

Rin seguía en su silla sin participar en la conversación. No quería pensar en que Sesshomaru pudiera estar en peligro, no quería compadecerse de él.

Jaken llegó unos minutos después.

—¿Qué pasó? — preguntó asombrado ante las caras largas de todos.

—Sesshomaru aún no aparece y me esta desviando las llamadas— además de lo obvio tonto. A veces no entendía como el hombre podía ser tan despistado.

Jaken pareció pensar un buen rato sus palabras.

—No va a venir—dijo al fin—. Me dio instrucciones de que preparase su equipaje para el viaje de mañana.

Rin sintió como si un balde de agua fría hubiera caído sobre ella.

— ¡Será idiota! — Juró Inuyasha— ¿Dónde está? Voy a ir a buscar a ese idiota en este momento.

—No creo que eso sea conveniente.

Inuyasha lo miro extraño.

— ¿Está en el hotel de Irause?

—En el pent-house —soltó Jaken—. Me dijo que llevará toda su ropa allí.

— ¿Esta con ella verdad? —se atrevió a preguntar, Rin.

Jaken no respondió.

Inuyasha volvió a maldecir. ¿Qué diablos estaba pasando con Sesshomaru?

Rin, que no aguantó más salió de la casa, Inuyasha fue tras ella.

— ¿Vas a defender lo tú también? — el dolor se reflejaba en sus palabras.

—No, Sesshomaru está actuando como un completo idiota. Pero también estoy seguro de que algo más está pasando.

— ¿Por qué está con ella, en lugar de estar aquí?

—No lo sé — se paró frente a ella —. Solo sé que mi hermano nunca ha jugado con ninguna mujer. Sé que jamás hubiera iniciado una relación contigo si planeaba regresar con Kagura.

—Tal vez él pensaba que ella no volvería.

—Rin, Sesshomaru sabía que Kagura estaba en Tokio desde antes que nosotros nos encontráramos con ella en el teatro. Si hablaron después fue solo una maldita casualidad. El no planeo reunirse con ella.

— Inuyasha, yo misma estoy desesperada por creerle—admitio—. Por eso me encerré, sabía que si lo dejaba entrar iba a creerle lo que me dijera. Iba a perdonarle lo que fuera.

Inuyasha la abrazo, permitiendo que ella derramarse sus lágrimas sobre él.

Sesshomaru abordo el avión con Kagura antes del amanecer. Tenía un trabajo que hacer, alejar a Naraku de Rin y por nada del mundo fallaría. Se paseo con Kagura toda la semana, ella era una excelente anfitriona y antes de que se dieran cuenta todos los inversionistas involucrados en el proyecto del Resort estaban convencidos de su relación. Las heridas de Kagura habían llamado la atención de todos y ella lo había convertido a su favor para ganarse la simpatía de los hombres y mujeres. El último día celebraron una fiesta con motivo del inicio de la construcción. La prensa estaba allí. En el momento que pidieron las palabras de Sesshomaru, el se levantó con ella del brazo, bajo la vista de todos y para la consternación de Kagura, él beso sus labios. Ya estaba hecho, a partir de ese momento nadie dudaría de quien era su pareja.

Justo como prometió un avión privado estaba esperando por Kagura cuando regresaron a Tokyo. Pero el avión no venía solo. Kagura soltó un grito ahogado cuando vio quien la estaba esperando para abordar el avión.

—West—grito al tiempo que corría para echarse en sus brazos.

Él hombre la recibió y sin importarle nada la beso allí mismo. Después de un beso bastante apasionado la pareja se separó. Kagura le dio las gracias a a Sesshomaru junto con unas palabras que solo él pudo oír. Mientras que los hombres se limitaron a estrechar sus manos. Tras una promesa de mantenerse en contacto la pareja abordo el avión.

Sesshomaru manejaba en su audi por la ciudad con las palabras de Kagura resonando en su mente. "Dile la verdad" No, no iba a hacerlo.

Mi dulce tentación, nuestros caminos deben serparse.

Rin escuchaba a Jaken hablando a lo lejos. La noticia sobre el romántico momento que el Arquitecto que diseño el nuevo resort vivió con su prometida en Okinawa llegó casi inmediatamente, todas las revistas hablan sobre ello. Todo lo que ella deseaba era golpear a Sesshomaru hasta que su dolor desapareciera.

—¿Qué harás? — preguntó Jaken.

—No te escuche bien.

Jaken suspiro y volvió a repetir su monólogo.

—Puedes irte si quieres, pero te arriesgas a que en una visita noten que no estás viviendo aquí.

—Deberías quedarte — dijeron las gemelas.

—El joven Sesshomaru me dijo que no volvería a la mansión, sin importar la decisión que tomases. Igual que como te dije la primera vez que te vi. Te repito que te quedes, presenta el examen que es unos días y ve a la universidad. No pierdas años de tu vida en vano.

No importa lo que ella hiciera, no lo volvería a ver. Sesshomaru se había ido a vivir con Kagura. Ya no necesitaba a las personas de la mansión.

—También dijo que la anciana se podía venir a vivir aquí. Sólo da la orden e iremos por ella.

¿Cargo de conciencia?

—Si te vas tendrías que estar pendiente de los días de visita y venir todos los días a las clases y...

—Me quedaré. Solo por el tiempo en el que Sesshomaru será mi tutor, luego de eso me iré.

La Sra Lee suspiró con alivio, las gemelas solo se limitaron a mirarla. Rin, solo sabía que estos dos años serían los más largos de su vida.