Las sábanas se enredaban en su piernas pesando se a su cuerpo. Odio el calor, pensó mientras seguía intentando dormir. Las bocinas de los autos junto con su vecina de arriba le dificultó la tarea aún más. Fue la luz del son que se colaba por la ventana la que la forzó a tomar la decisión de abandonar la cama. Refunfuñando se levantó, no se molesto en ponerse los short, ni en colocarse una blusa. Andar solo en pantys se le antojaba un montón. De igual forma estaba sola y ese era su apartamento.
Abrió la nevera y sacó un vaso con agua, maldito calor, pensó. La temperatura en verano solía ser una molestia, daría cualquier cosa por estar en una playa paradisíaca. Miro el reloj que en ese momento marcaba las 2:15pm. Si el día anterior sus amigos no hubieran insistido en irse de juerga, ella definitivamente no tendría sueño y su humor sería otro.
El sonido del apartamento de arriba la ponía de peor humor, su vecina tenía al menos ocho hijos y tenían la energía de un equipo de fútbol. En resumen, otro domingo arruinado. Si conseguía librarse de la jaqueca, tal vez podría estudiar.
Su vida como Universitaria parecía la de otra persona, un sueño que nunca se atrevió a soñar. El primer año de clases lo vivió en la mansión Taisho, la Sra Lee y las gemelas habían sido de gran ayuda, hoyo siempre se ocupaba de llevarla a donde ella quisiera aunque a veces se escapaba y se iba sola. En ese tiempo también había conseguido un trabajo de medio tiempo en una cafetería, al principio Jaken e Inuyasha habían protestado un montón, al final terminaron entendiéndola y aceptaron que era algo que ella necesitaba.
Kaede se había ido a vivir a la mansión junto con ella, su cáncer estaba tan avanzado que solo vivió por un año más. Si tenía que hablar de momentos tristes, ese sin duda llevaba la delantera. La muerte de Kaede fue un duro golpe, tanto que si no fuera por la familia prestada, como ella solía decirles, se habría derrumbado. Ellos la habían apoyado tanto. Ahora hacia año y medio de eso. Por la propia petición de Kaede, había vendido la casa y comprado un apartamento. A decir verdad, ella tampoco quería ir a vivir a esa casa sin Kaede y mucho menos tener que ver a Kohaku casi a diario. Como buena huraña se había guardado una buena parte del dinero y comprado algo mucho más barato, cómodo, pero mucho más pequeño. El resto intento dárselo a Sesshomaru como pago por su universidad y las medicinas y el cuidado de Kaede, en respuesta tuvo una cuenta a su nombre con todo el dinero en ella. Jaken le dijo que si volvía a transferirle el dinero le iba a regresar el doble y que se convertiría en una cadena infinita hasta que toda su cuenta se vaciara. Ella no quiso intentarlo así que dejó el dinero allí.
Ella había vivido en la mansión hasta que cumplió sus 20 años. Después se mudó a su apartamento, 55 metros cuadrados de su propiedad. El lugar decorado al más puro estilo nórdico, contaba con una habitación con un pequeño balcón; sala, cocina y comedor de concepto abierto; Un baño y medio y un pequeño estudio de menos de 7 metros cuadrados. Los pisos de madera clara y las paredes blancas brindaban una sensación de amplitud, los muebles grises con cojines blancos y celestes le transmitían paz. La cocina con encimeras blancas era el tique final de aquel lugar. Sólo suyo.
Vivir sola a veces tenía sus ventajas, como andar con los pecho al aire sin que nadie la moleste. Y sus obvias desventajas como sentirse sola algunas veces. Era algo paradójico que su razón por estar sola fuese la misma por la que deseaba seguir en la mansión. Su lado lógico se imponía sobre el tonto deseo de seguir en aquel lugar donde había pasado los días más felices y tristes de su vida.
Ella noto que si seguía pensando tantas cosas caería en depresión. Fue a cocina y puso todo en marcha para preparar un café, cuando estuvimos listo, se sento en el desyaunador, cogido la tablet y su taza de café y actualizo la página de noticias.
Hubo una noticia en especifico que llamó su atención.
"Grupo corporativo Big Wales envuelto en un escándalo.
A raíz del aparente desfalco a la compañía y los múltiples problemas que ha tenido con su último proyecto, la empresa liderada por Naraku Yamada –ella había escuchado ese nombre antes –va de mal en peor y es que el último descubrimiento sobre el Ingeniero deja mucho que desear...
...la esposa del ingeniero de Big Wales ha solicitado el divorcio en público alegando que mientras vivió con él fue víctima de la violencia del hombre. No obstante, el veredicto del caso de hace dos años concluyó con que el ingeniero Yamada no tuvo nada que ver y fue el amante de la mujer quien la golpeó... "
Ya lo recordaba, ella era la ex de Inuyasha y el hombre era el que intento hacer que los inversionistas abandonarán el proyecto de Sesoko. Ella había visto el caso hace dos años, la mujer había tenido un idilio con la mano derecha de Naraku y al querer amenazarlo él hombre, del cual no recordaba el nombre, la golpeó. Después de eso dicen que se consiguió otro amante. Desde allí no supo más de ella hasta ese momento.
Fijo su atención en el mensaje que acababa de llegar a su teléfono.
"Vamos a casa de Grace, ¿te apuntas o tienes una idea mejor?"
¿Se cansarían estas personas algún día de estar de juerga?
Estuvo a punto de teclear la respuesta cuando el siguiente mensaje llegó.
"Me gustaría solo verte"
Bueno, ir a casa de Grace con todos se le antojaba menos ahora. En realidad solo quería quedarse en casa.
"Quiero descansar, mañana hay clases"
"¿Puedo llevarte comida entonces? Solo la llevo, comemos y me voy"
Koga era un buen chico y ella misma se regañaba muchas veces por rechazarlo.
"Mejor otro día" respondió.
Apagó la tablet y se sentó frente al escritorio. Medía hora después se dio cuenta de que no estaba funcionando, seguía con la cabeza en otro lado. Se fue hasta el cuarto cogio unos jeans y una camiseta. Estuvo a punto de salir cuando otro mensaje hizo vibrar su teléfono.
"¿Estas en casa? Quiero darte algo. Kagome"
"Si, ven" Kagome seria una visita mucho más cómoda que Koga.
Kagome llegó casi quince minutos después, Rin le abrió la puerta y sus nervios traicioneros hicieron que temblará un poco al ver el cabello plateado tras ella. Era Inuyasha por supuesto. Los tres estaban ahora sentados en los muebles grises de Rin.
—¿Cómo has estado? — pregunto Kagome.
—Tratando de sobrevivir al caos, ya sabes. Profesores locos y compañeros an más locos, una vecina con más hijos de los que puede contar, horarios de muerte— Kagome río ante sus ocurrencia—. ¿Y ustedes, que tal van?
—Voy a casarme con Inuyasha.
Rin, sintió alegría por sus amigos. Ambos se querían tanto y merecían ser felices juntos. Pero no pudo evitar recordar la mentira que Sesshomaru le hizo creer.
—Felicitaciones a los dos —dijo con una sonrisa —. ¿Tienen alguna fecha?
—Queremos que sea en unos tres meses. Cuando Inuyasha este de vacaciones
—Bien pensado —dijo.
—Rin, queremos pedirte algo — dijo Kagome suavemente —. No tienes que aceptar si no quieres, no quiero que lo veas como una obligación—Inuyasha la alentó a continuar con un movimiento casi invisible. Rin tuvo el presentimiento que no le gustaría lo que ella iba a pedirle —. Nosotros nos conocimos gracias a ti y te has convertido en mi mejor amiga, por eso queremos que seas nuestra madrina de bodas.
Rin se había quedado muda, su invitación de hecho la emocionaba y no entendía por qué le había dicho que no estaba obligada a aceptar. A menos que...
—¿Quién será el padrino? — preguntó con suspicacia.
Kagome e Inuyasha se miraron. Este último fue quien habló
—Mi hermano.
¿Qué tan terrible podía ser? En algún momento tendría que volver a ver a Sesshomaru. Tendria tres meses para prepararse.
—Por qué no—batio sus manos en el aire—. Que clase de persona soy si no puedo estar en los momentos importantes de mis amigos.
Kagome se lanzó sobre ella en un abrazo.
—Gracias por aceptar, la fiesta de compromiso será este fin de semana.
¿Qué? No, menos de siete días no eran suficientes. Por qué tenía que seguir siendo tan condescendiente con las personas que quería.
—Puedes traer a alguien si quieres —continuo diciendo —. Será en la mansión.
Más tarde antes de dormir, repaso la visita. Oh por Dios, no podría ser tan malo o si. En algún momento iba a tener que volver a ver Sesshomaru, no lo hacía desde aquel horrible día en el que se encerró en su habitación para no hablar con él. A veces se sorprendía a sí misma pensando en que habría pasado si lo hubiera dejado entrar esa noche. Si no se hubiera ido con ese hombre que fue a buscarlo. A veces le parecía tan extraño el hecho de que un hombre como él hubiera mentido con sus sentimientos de aquella forma. A veces tenía la tonta idea de que si la amaba pero que algo le pasó a Kagura y por eso volvió con ella. ¿Era tan cobarde Sesshomaru para no darle la cara? Si, lo era. Porque nunca volvió a la mansión, inclusive después de que ella se mudará. Ella solía ir de visita algunos fines de semana y la situación con Sesshomaru era igual, el no había vuelto a pisar aquella casa desde esa noche.
Había solo una cosa que la confundía como mío demonios, en el entierro de Kade lo había visto. Él, estaba dentro de un auto. Había estado estacionado cerca de ellos. Ella percibió el momento exacto en el que intento acercarse, su contacto nunca llegó. Y cuando volteo el auto ya no estaba.
Un enigma más en la lista de aquel hombre al que aún seguía amando y la había herido como nadie más en este mundo.
—No entiendo por que no estas de acuerdo —dijo Inuyasha molesto.
—Solo te digo que esperes un poco más —Sesshomaru mantenía su habitual tono sereno—. Uno o dos meses.
—Ya la fecha del compromiso esta decidida —resoplo —. No puedo retrasarlo porque mi hermano al que le acabo de pedir que sea el padrino quiere que espere por algo de lo que no tengo una maldita idea.
—Inuyasha...
—El compromiso será el sábado en nuestra casa —resaltó la palabra nuestra—. Si te da la gana puedes ir. Avisame si aceptaras ser o no el padrino.
Inuyasha fue hasta la puerta con la intención de salir de aquella oficina.
—¿Ya olvidaste a Kikyo? — pregunto Sesshomaru antes de que Inuyasha saliera.
Inuyasha no respondió.
—Eso era todo lo que necesitaba saber — agregó Sesshomaru. Inuyasha salió inmediatamente después.
Las palabras de Sesshomaru se habían quedado grabadas en su mente. Por qué justo en este momento le preocupaba si había olvidado o no a Kikyo. Una mujer que no perdía el tiempo encontrando nuevos amantes. Todo lo que necesitaba saber sobre ella ya lo conocía. Lo había dejado por la fortuna de Naranjo, después se había aburrido del hombre y había encontrado un amante. Por supuesto eso le trajo problemas y terminó siendo golpeada por el amante. Después de eso no volvió con Naraku, más bien se había hecho con un nuevo amante. Ahora cuando veía que la situación de Naraku era crítica quería el divorcio.
Sesshomaru se había encargado de desprestigiar a Naraku ante toda la corporación. El golpe más fuerte lo había dado un abogado llamado Kurama, este había encontrado pruebas de que Naraku estaba estafando el dinero de sus socios, ahora mismo una investigación por fraude estaba abierta y la entonces desaparecida Kikyo estaba intentando sacar provecho de ello. Eso era todo lo que tenía que saber
—Esta bien —afirmó la mujer —. No tienes que hacer nada, fue algo que yo decidí.
—Por su bien, si Inuyasha se hubiera enterado de lo que Naraku hizo se habría vuelto loco y hubiera intentado algo en su contra. Tal vez y en lugar de enviar a Naraku a la cárcel tendríamos que sacarlo a él.
Kikyo sonrió con tristeza.
—Siempre fue tan impulsivo—soltó un largo suspiro —. Tu deberías terminar de arreglarte, llegaras tarde al compromiso—lo regaño—. Quien iba a pensar que al final terminaríamos viviendo juntos.
— Cuando consiga poner a Naraku tras las rejas le diré la verdad. El aún te quiere.
Ella trato de que esa declaración no la afectase.
—¿Piensas hacer lo mismo para ti? —silencio —. Kagura siempre me pregunta si has vuelto a buscar a aquella joven.
—Sólo cuando no exista peligro. Si Rin se hubiera quedado a mi lado habría pasado casi tres años de su vida encerrada, eso era algo que no podía ni puedo permitir.
—Es un avance— sonrió.
Sesshomaru envío unas últimas instrucciones al personal de seguridad de la mansión.
—¿Crees que Naraku intente algo hoy?
—No estoy seguro, solo se que no va volver a tomarme desprevenido.
—¿Tienes miedo de verla hoy? —pregunto ella refiriéndose a Rin. Lo más probable es que ella estuviera en esa fiesta. También por eso Sesshomaru estaba tan preocupado por la seguridad.
—Creo que es algo peor— era más que miedo. Tenía la sensación de que si Rin iba a esa fiesta y él volvía a verla el dolor que había estado oculto saldría a flote de nuevo. Tenía la sensación de que si no fuese por Kikyo y Lion que venía caí todos los días se habría vuelto loco. Kagura también solía escribirle bastante, la mayoría de las veces la ignoraba. La mujer sólo quería que él buscase a Rin. En ese momento ella debería de estar sonriendo. Conociendo su amistad con Kikyo a estas horas ella ya debería saber que muy probablemente volvería a ver a Rin.
Rin se miró en el espejo por última vez, su vestido negro de corte sirena y escote de corazón se ceñia a su cuerpo resaltando sus curvas. En estos años su cuerpo había madurado aún más ganando más volumen en algunas partes y curvaturas de lo más insinuantes. No estaba segura de si ese sería el vestido correcto, Grace su compañera de clases y amiga, la había convencido de comprar aquella pieza.
—Tengo entendido que irá mucha gente importante a esa fiesta así que tienes que lucir perfecta—Grace estaba tras ella contemplando su creación. Ella la había peinado y maquillado para la ocasión.
—No me siento cómoda con estos zapatos—se quejo ella—. Supongo que tendré que discimunal.
—Camina un poco.
Rin recorrió la sala dejando ver aquel toque final del vestido, una abertura que iba desde lo alto de su muslo derecho. Grace la había convencido también de no usar ropa interior. Así que todo lo que había era la capa te tela de su vestido. Las sandalias altas de color plateado, un collar y zarcillos a juegos. Un cinturón en su cintura se dos centímetros plateado, y el cabello recogido en una semi cola cayendo en una cascada de risos en su espalda. Sus ojos delineados perfectamente para hacer marcar su mirada y su boca pintada de carmesí.
Sesshomaru había dejado a una Rin aquel día, hoy se encontraría con otra.
