Naraku condujo satisfecho, sus dudas habían sido resueltas. Desde hace un tiempo tenía la sospecha de que la violinista no estaba en Tokyo, la había estado buscando hasta que la encontró en Escocia, su sorpresa fue que vivía con otro hombre. No le sorprendió que Sesshomaru hubiera alejado aquella mujer de su lado, era un hombre decidido que haría lo que fuera para proteger a quienes le importan.

Su sorpresa había sido otra, un registro donde se le otorgaba la tutoria de una jovencita de 17 años. Eso había atraído su curiosidad y más cuando vio que Sesshomaru no mantenía contacto con ella. En su investigación la había seguido varias veces. La jovencita aún visitaba la mansión de vez en cuando.

Así que, cuando supo del compromiso de Inuyasha se le ocurrió ir a averiguar por él mismo hasta que punto llegaba el interés de Sesshomaru por ella.

Y tuvo éxito.

La anterior jovencita era ahora una mujer despampanante, casi estuvo de acuerdo con Sesshomaru en su atracción. Sólo necesito verlo por un momento. El hombre estaba ardiendo de celos al ver la mujer con otro. Ahora solo le faltaba hablar a solas con ella.

Naraku le entregó unos billetes a una mujer para que vaciar a la copa de vino en su vestido. Con éxito consiguió que ella se quedara sola dentro de la casa, escabullendose llegó a donde estaba ella.

No podía culpar a Sesshomaru por caer a sus pies. Si no le devolvía a Kikyo se quedaría con ella.

Inuyasha llevaba a Sesshomaru casi a rastras bordeando la casa, Kagome y ella iban tras ellos. Justo como se imagino iban a la sala donde estaban los recuerdos de de su padre

Inuyasha sacó un juego de llaves y entraron con ellos. Que ni en sus sueños pensaran que ella se iba a quedar fuera de eso.

Entraron en aquel museo donde el tiempo parecía haberse detenido. Inuyasha cerró la puerta con llave tras él. Sesshomaru fue hasta el fondo y se sento al borde de las escaleras.

—Comienza a hablar— ordenó Inuyasha.

Sesshomaru exalo una buena cantidad de aire, apoyo sus codos sobre sus rodillas y metió la cabeza entre sus manos.

—Naraku está cabreado porque sabe que fui yo quien ha estado investigandolo, sabe que he estado hablando con Kurama. Sabes que no puedo permitir que eso quede impune.

Eso, eran los dos intentos de asesinato en su contra. No, había algo más. Naraku había dicho que quería que la flor fuera devuelta a su jardín.

—¿Quién es la flor? —Sesshomaru no respondió —. Vas a hacer que vaya a tu maldito pent-house para averiguarlo.

—Hazlo, no te dejaran subir.

Inuyasha maldijo de nuevo.

—Te dije que no hicieras esta maldita fiesta —bramo Sesshomaru levantándose para quedar frente a él. En altura superaba a Inuyasha—. Como siempre no me escuchaste.

—No tengo el poder de ver el futuro y tampoco tengo el de adivinar tus pensamientos.

—Pero si tienes el cerebro para mirar al pasado y saber que Naraku ha intentado asesinarte dos veces. Y en una de ellas arrastro a Rin contigo.

Rin y Kagome se sorprendieron ante las palabras de Sesshomaru.

Rin, sabía que Sesshomaru en su momento se había culpado por eso. Ahora que sabía que había sido Naraku podía entender por qué el había actuado de esa forma.

—Por eso decías que era tu culpa — mustio Rin.

—Inuyasha, ¿Por qué me ocultaste eso? — Kagome parecía dolida.

—No quería preocuparte — su tono con Kagome era suave.

—Estoy más preocupada ahora que se que por culpa de nuestra fiesta hemos puesto a alguien en peligro

El rostro de Sesshomaru parecía abatadido.

—El me miró cuando dijo que buscaría un reemplazo— dijo Rin sabiendo que la persona en peligro era ella. Naraku, tenía la convicción de Sesshomaru estaba a sus pies. ¿Era así?

—Es Kikyo— dijo Inuyasha. Las dos mujeres se giraron a él sin entender —. Le quitaste a Kikyo a Naraku —Inuyasha no lo podía creer—. Eres el amante de Kikyo.

Amante de Kikyo. La persona que estaba con Kikyo era Sesshomaru. La había dejado por Kagura y ahora tenía otra amante.

Inuyasha le dio un puñetazo a Sesshomaru en la barbilla. Este ni siquiera se defendió y se quedó estático esperando el siguiente golpe. Kagome dio un salto y se abrazo a Inuyasha por la cintura en un intento por calmarlo.

Rin se interpuso entre los dos hermanos. Sesshomaru acaba de escupir sangre. Ella contuvo de tocarle el lugar donde había aterrizado el puño de Inuyasha.

Para Sesshomaru estaba mejor así, Inuyasha no sería capaz de hacerle nada a él. En cambio si sabía todas las cosas que Naraku le había hecho a Kikyo, sería capaz de ir a matar a Naraku el mismo.

—Dame la clave — exigió Inuyasha.

—No— respondió el mayor de los hermanos—. Golpearme todo lo que quieras pero no te dejaré verla.

Inuyasha salió dejandolo solo con las dos mujeres. Kagome ni siquiera se movió de donde se había quedado. Rin era incapaz de mirarlo. Todo aquello era doloroso. Mirarlo y comprobar que prefería ponerla en riesgo a ella Ante que a la otra mujer la destroza.

Fue Sesshomaru quien se acercó a ella — Ese hombre no va a poner un solo dedo sobre ti — Sesshomaru parecía leer sus preocupaciones.

Inuyasha entró de nuevo y se dirigió hacia su hermano. Lo cogio del brazo y antes de que pudieran reaccionar, lo había dejado esposado en el soporte las escaleras.

—¿Qué demonios?

—Sólo me aseguro de que sigas aquí cuando se termine la fiesta.

Sesshomaru intento halar su brazo. Imposible.

—Deja de hacer eso. No vayas a destruir las obras de nuestro padre— agarro a Kagome por la cintura y tras abrir le tiro la llave a Rin. Ella las atrapó e el aire—. Todo tuyo.

—¿Qué vamos a hacer? — le preguntó Kagome tras cerrar la puerta.

—Regresar y terminar de celebrar nuestro compromiso, luego se me ocurren varias ideas donde nos podemos quedar a solas y...

El estaba hablando con la cabeza en su cuello y las manos en sus nalgas.

—No me refería a eso — lo detuvo Kagome.

—Con lo otro, bueno aun no lo se. Todo depende de Rin.

— Eres un idiota, lo de Kagura lo entendí. La amabas, pero con Kikyo. La mujer con la que tu hermano iba a casarse.

— Kikyo no es mi amante —el se estiro para alcanzarla pero ella retrocedió—. Ven.

—No. No vas a tocarme ni a estar cerca de mi. Y en el tiempo en el que te vas a quedar aquí solo deberías aprovecharlo para reflexionar.

—Rin, después de lo de hoy no voy a alejarme de ti. Naraku te quiere y no voy a permitir que se te acerque.

—Claro porque le quitaste a Kikyo.

—No se la quite —replicó —. Él la golpeó y ella huyó. ¿Qué quieres, que le diga donde está para que el pueda violarla de nuevo y golpearla a su antojo?

—Eso es lo que ella dijo.

—Eso es lo que el médico confirmó cuando hizo la denuncia por maltrato. Naraku le pago a un juez para que lo declararan inocente. Onigumo apoyó su teoría, no tengo idea de cuanto dinero le haya ofrecido para hacer eso.

—¿No era su amante?

—Onigumo fue el hombre que me arrolló. Kikyo no era su amante, así como tampoco era amante de Naraku antes de casarse con Inuyasha.

—¿Por qué Inuyasha dice eso entonces?

—Naraku engaño a Kikyo para hacerle creer que eran amantes.

—¿Por qué no se lo contaste a Inuyasha?

—Por qué yo mataría a cualquiera que se atreviera a hacerte la mitad de las cosas que Naraku le hizo a Kikyo. Lo mismo va con Inuyasha. No quiero decirle la verdad hasta que Naraku este tras las rejas.

—No entiendo por qué Naraku me quiere a mi.

—Porque se dio cuenta de que me importas.

Rin permaneció en silencio, el había dicho que mataría por ella. —¿Por qué? — no se dio cuenta de que lo había dicho en voz alta.

—Porque te amo—Rin lo miro asombrada, el se aprovecho de eso y la halo con todas sus fuerzas. Ella cayó sobre su pecho. El la atajo con su brazo derecho—. Te amo y ahora Naraku lo sabe.

—Sueltame — Rin se deshizo de su agarre —. No puedes abandonarme y volver diciendo que me amas... Kagura, Kikyo.

—Esa noche iba a decirte esto. Pero Naraku se entero de que Kikyo estaba conmigo. Y por la misma revista que tú leíste interpreto que Kagura era mi mujer. Le tiro el teatro encima.

—¿Está en Escocia ? — preguntó recordando las palabras de Naraku

—Si, con su esposo y un hijo en camino.

Rin asintió procesando sus palabras.

—Te vieron con ella.

—Si, pero no fue lo que ellos pensaron — él, le contó de todas las veces que se encontró con Kagura, le dijo sobre su madre y lo que su padre le había hecho, también le contó que un día después ella planeaba volver a Escocia.

—¿Por qué no volviste a la mansión? ¿Por qué te fuiste con ella a Okinawa?

—Por qué Naraku me dejó una nota diciéndome que me quitaría lo mismo que le quite a él. Igual que ahora. En ese momento solo pensé en protegerte, si me alejaba de ti y convencía que a quien yo quería era a Kagura te dejaría tranquila y podrías ir a la Universidad y tener una vida normal.

Las lágrimas que salían de los ojos de Rin, no eran ni de felicidad ni de tristeza. Eran más bien amargas, de impotencia, rabia. Quería golpearlo por hacerles pasar por aquello.

—¿Qué piensas hacer ahora? — preguntó casi tan sería como lo era el.

—Protegerte sin importar el costo.

—¿Como piensas hacerlo?

—Te llevare conmigo al penthouse. Es el lugar más seguro. No confío en esta casa. Naraku pudo entrar sin problemas.

—Y si no quiero.

—No estas en posición de escoger.

—¿Qué pasa si ni quiero ir contigo?

—Naraku va a encontrarte, me va a pedir a Kikyo y vas a vivir toda tu vida con la muerte y el sufrimiento de esa mujer en tu conciencia... Y también vas a tener con el hecho de que lo mataré si llega a tocarte. Y créeme que lo hará por el simple placer de joderme— su tono era amenazador.

—Tengo una semana para pensarlo.

—No, tu te vas de aquí conmigo.

—No veo como vas a hacer para detenerme.

—Rin, la seguridad de esta casa está bajo mis órdenes. La única razón por la que sigo aquí esposado es porque quería hablar contigo antes de irnos — el le enseñó el celular —. Una llamada y listo.

—Por lo menos déjame despedirme.

—¿De tu novio? — preguntó con amargura.

Rin no respondió y salió de aquel museo con los gritos de Sesshomaru diciéndole que se detuviera. No sabía que pensar de todo aquello, necesitaba tiempo.

Llegó a donde estaba la familia. Ellos se levantaron en cuanto la vieron.

—¿Estas bien? — preguntaron al unísono.

Ella dijo que si con una inclinación de cabeza. Koga la tomó por la mano y se la llevó a un lugar más alejado.

—¿Quién era el hombre con el que estabas bailando?

—Un enemigo de esta familia, no lo sabía.

—¿Te hizo algo?

—No. Pero me dijeron que no me es conveniente quedarme sola en mi apartamento por un tiempo. Así que me quedaré aquí.

—Puedes quedarte con Grace o conmigo..

—Ella no va a irse contigo — Sesshomaru se interpuso entre ellos. ¿Como es que se había soltado tan rápido?

—No estaba hablando contigo — respondió Koga sin intimidarse —. ¿Rin podemos ir a otro lugar donde podamos hablar sin interrupciones?

—Claro— dijo ella ignorando a Sesshomaru.

El había sido quien decidió que apartarla, ahora tenía que aguantarse.

Sesshomaru maldijo mil veces mientras veía a Rin ir con Koga hacia la biblioteca. Lee lo detuvo antes de que se le ocurriera ir a alcanzarlos.

—Me temo que nos debes una explicación.

El se volteo y soltando míl maldiciones más dejo que ella y las gemelas se lo llevarán.

Solo esperaba que esa fiesta terminara pronto. Lo único que quería hacer era llevarse a Rin de allí y dejarla a salvo dentro del penthouse.