Rin cerró las puertas de madera cuidadosamente. La música de la fiesta era a penas audible en aquella estancia. Encendió las luces y fue hasta los muebles beige que adornaban el centro. Koga se sentó junto a ella.

—Rin, pareces un fantasma ¿Qué locura pasó con ese tipo?

—Según entendí ese tipo me quiere porque piensa que Sesshomaru me ama.

—No me jodas, el tipo que te dejo por otra. No lo entiendo.

Rin le contó todo lo que había pasado en la última media hora.

—¿Quieres irte con él?

—No, no estoy segura. Quiero estar en mi cama y pensar en todo tranquila.

—Entonces hazlo—sugirio Koga

—El no me dejara—Sesshomaru.

—Solo será una noche, ese sujeto, Naraku, dijo que esperia una semana. Supongo en ese tiempo estarás bien, además tenemos tres exámenes importantes. Sabes que yo puedo cuidarte, mis padres también son poderosos.

—Lo sé, también estaba pensando en los exámenes. He trabajado muy duro hasta ahora, si falto perderé el semestre. Pero no quiero involucrarte en esto.

—Rin, estoy involucrado contigo desde hace mucho... —eso lo afirmó con un roce a sus labios —. Entonces, ¿nos vamos juntos? Podemos ir a tu apartamento o a mi casa. Es tu decisión. Yo le diré a los chicos que se queden vigilando.

—Si, solo por esta semana, después no creo que pueda librarme de él.

—Esa es mi chica— dijo con una sonrisa.

Sesshomaru había explicado la misma historia más de tres veces y aún las mujeres le seguían preguntando cosas. Estaban comenzando a fastidiarlo. A decir verdad estaba fastidiado desde mucho antes de que lo llamaran. Lo estaba desde que llegó y vio la mano de ese sujeto en la espalda de Rin. ¿Por qué se tenían que tardar tanto? No dejaba de mirar hacia el pasillo que daba a la biblioteca. Ellos llevaban más de un cuarto de hora allí. Todo lo que quería era ir y sacar a Rin de allí.

La música cambió una vez más, Rin apareció por el pasillo seguida de Koga. Sesshomaru casi brinco de su asiento por ella, la pareja tenía otro plan. De nuevo se fueron a bailar. ¿Qué demonios pasaba por la cabeza de Rin? Naraku la había amenazado con secuestrarla y ella estaba feliz bailando.

—Será mejor que te relajes—Inuyasha le ofreció un trago de wisky —. Técnicamente esa relación la comenzaste tú.

—¿No vas a matarme?

—No, si ella no lo hizo. ¿Por qué iba a hacerlo yo?, lo único que te pido es que me cuentes la verdad de por qué estás protegiendo a Kikyo.

—La protejo porque la necesito. Su testimonio ante las autoridades es valioso para mi.

—¿Quieres que crea que estás a punto de arriesgar a la mujer que amas por un testimonio? —inuyasha negó con la cabeza —. Se que hay algo más y voy a averiguarlo.

—Eres libre de hacerlo, no encontrarás nada.

—Estoy exhausta —dijo Kagome cuando el último de los invitados se fue.

Rin y Koga aparecieron en el vestíbulo.

—Nosotros también nos vamos —anunció Koga.

Sesshomaru casi lo asesina con la mirada. —Rin no se va a ir contigo —Ladró

— ¿Quien va a impedirlo? , ¿Tu? — replicó desafiante.

—No quiero hacerte daño — dijo Sesshomaru cuidadosamente.

La tensión era casi palpable, todos estaban casi paralizados observando aquella escena. Ninguno de los dos hombres parecía querer dar su brazo a torcer.

Koga comenzó a desabotonarse las mangas. Rin lo detuvo por el pecho cuando quiso dar un paso hacia adelante.

—Basta —dijo ella en un tono autoritario—. Sesshomaru voy a irme con Koga quieras o no.

—Rin, Naraku esta detrás de ti. Puede hacerte algo en cualquier momento— Sesshomaru estaba a centímetros de perder la calma.

—Y yo necesito tiempo para asimilar todo lo que esta pasando.

—No voy a permitir que te alejes de mi.

—Eso es justo lo que yo necesito. Me lastimaste, me hiciste creer que estabas con Kagura, te la llevaste a nuestro viaje. Tu vienes y sueltas que me amas y no estuviste a mi lado cuando Kaede murió. Me dejaste sola... sola. Te necesite en todos esos malditos días y no estuviste ahí— ella había comenzado a llorar. Las lágrimas contenidas en toda la noche comenzaron a salir sin control.

—Rin, yo... — el se acercó a ella con la intención de abrazarla.

Ella dio un paso hacia atrás y se escondió detrás de Koga.

—Creo que eso ha sido suficiente para ti —la rabia era parte de Koga ahora—. No te preocupes, yo también tengo influencias y se perfectamente como cuidar a mí chica — eso último lo dijo acentuando la palabra mí.

—Voy a ir a buscarte en cinco días. Quieras o no— dijo Sesshomaru antes de dejarlos ir.

Koga condujo hasta el apartamento de Rin, ella le había dicho que quería quedarse allí. El la acompaño hasta la entrada.

—¿Segura de que no quieres que me quede?

—Si, con los vigilantes que trajiste esta bien. Recuerda que esperará una semana.

—Esta bien, pero si necesitas algo llámame. Vendré corriendo a buscarte.

Ella sonrió.

—Gracias por todo.

—Estoy a tus órdenes—sus ojos azules brillaron en la oscuridad antes de darle otro casto beso.

Rin se quedó inmóvil ante aquello. Él sabía como llegar a ella sin presionar.

—Sea lo que sea que escojas, sabes que te apoyaré y defenderé tu decisión.

Ella asintió y en un impulso devolvió su beso. Era tan diferente de los besos que había compartido con Sesshomaru, sin embargo con Koga sentía la paz que hace mucho había perdido.

Ella se deshizo del vestido y se metió a la ducha, eran casi las cinco de la madrugada. El agua caliente relajo su cuerpo, cogio una toalla y como lo había hecho tantas noches se fue a dormir así.

Odiaba a su vecina y sus hijos ruidosos. Odiaba los autos, la luz del sol. No quería abrir los ojos, no quería salir de su cama, igual que todos los domingos. La sensación de ser observada la puso en alerta, casi dando un brinco cubrió su cuerpo con las sábanas.

Creo que fue mala idea dormir desnuda, pensó mientras buscaba algo que ponerse. La ventana que daba al balcón estaba abierta, era común hacer eso en verano. Luego de vestirse cerró las ventanas con seguro.

Estaba comenzando a ponerse paranoica, reviso su teléfono y tenía dos mensajes. El primero era de Koga. "Preciosa, avísame si quieres que vaya", quizás más tarde, se dijo a sí misma. El segundo era de un número desconocido. "Rin, estoy a punto de volverme loco. Por favor, deja que vaya por ti. TS"

No respondió ninguno de los mensajes. Fue a la cocina a prepararse el desayuno, si es que a esa hora se consideraba un desayuno. La ventana volvió a sonar. Agarro con fuerza un cuchillo y fue hasta la habitación. Todo seguía igual. Las ventanas de los baños eran muy pequeñas como para que alguien pasara por ahí. La de la cocina estaba cerrada con seguro. Esto comenzaba a estresarla.

Tres días fue el tiempo que Rin llevaba en suspenso y en paranoia. Cada sonido la asustaba. No se atrevía a salir más allá de la Universidad. A medida que los días pasaban la sensación empeoraba, esa mañana en particular no tenía ganas de salir. Koga insistía en quedarse con ella pero ella sentía que era lo mismo que irse con Sesshomaru, este último no dejaba de enviarle mensajes para que se fuera con él.

El timbre sono y ella recogió su mochila. Koga venía a buscarla todas las mañanas e insistía en subir por ella. Ella en lo profundo lo agradecía, la idea de bajar quince pisos sola no le agradaba en lo absoluto. Eso era algo que anteriormente había disfrutado, le gustaba encontrarse con otras personas y conversar sobre cualquier cosa. Eso era algo que ella ya no podría disfrutar.

Abrió la puerta puerta sin verificar quien era, pronto se dio cuenta de su error. Quien estaba allí no era Koga. Trató de cerrar la puerta, pero el puso la mano antes de lo hiciera.

—¿Volvemos a lo mismo? —preguntó el.

—Dijiste que esperarías cinco días.

—No has respondido ninguno de mis mensajes— reclamó.

—No era mi obligación hacerlo— replicó con voz decidida—.Te dije que necesitaba tiempo.

—Si, para gastarlo con otro.

¿Celos?, Sesshomaru estaba celoso de ella. No espero que eso la hiciera feliz.

—Puedo gastar el poco tiempo libre que me queda con quien yo quiera.

—¿Estas enamorada de él? —fue una pregunta desesperada.

Rin se quedó sin palabras. No, no estaba enamorada de Koga. Todavía lo amaba a él. Pero, Sesshomaru no se merecía saber eso.

—No—respondió tampoco quería mentirle.

—Lo sabia— dijo acercándose a ella. La puerta estaba cerrada y ellos estaban en el pasillo dentro de su apartamento.

Ella no supo en qué momento él se había acercado tanto o cuando había pasado la cerradura a la puerta. Sesshomaru estaba frente a ella sin tocarla.

—Te necesito —dijo casi en un susurro, sus manos acariciaron su rostro, su boca rozaba sus mejillas. El la abrazo, como ella había soñado tantas veces en todo el tiempo que estuvieron separados —. Por favor, no me rechaces —suplico a su oído —. Me estado volviendo loco todo este tiempo sin ti. Sólo déjame abrazarte, quiero sentirte—sus labios fueron a su boca—. Te amo Rin, te amo tanto — decía mientras rozaba sus labios con los suyos.

La tentación de corresponderle estaba comenzando a ganarle, ella también lo amaba y deseaba besarlo más que a nada en este mundo. Su corazón estaba desbocado, sus cuerpo temblaba. Todo lo que ella podía pensar era en lo segura que se sentía en sus brazos y al mismo tiempo su mundo temblaba por él. Esa era la clase de sentimientos que el le provocaba.

El timbre sono de nuevo.

—No abras — le pido el.

—Tengo que ir a clases, hoy me toca presentar un examen muy importante —no entendía por qué le dio tantas excusas.

—Yo puedo llevarte, no tienes que ir con él.

—Sesshomaru por favor. En dos días estaré encerrada contigo, mi vida te pertenecerá — se arrepintió inmediatamente después de decir eso. Él la soltó impasible, ella supo que eso lo había herido desde que su semblante volvió a adquirir el de ninguna explicación.

—Lo siento—se disculpo y se quito de la puerta, dándole espacio para que ella saliera. Desde donde estaba Koga no podría verlo.

Sesshomaru se quedó dentro de aquel apartamento, todo en el tenía el olor de Rin. Quería quedarse allí absorber su olor. Ella tenía razón, él le quitaría su libertad.

Rin volvió para encontrar su apartamento vacío. Eran casi las siete, dejó la mochila y fue a darse una ducha, se puso unos short de algodón con una franela sin mangas. Cuando fue a la cocina se quedó paraliza.

—Estoy en son de paz —Sesshomaru alzó ambas manos.

—¿Como entraste?

— Por la puerta —dijo como si fuera obvio—.Tu seguridad es un asco.

—Nadie había entrado antes sin mi permiso.

—¿Qué tal te fue en tu examen? —preguntó cambiando de tema.

—Bien—respondió sabiendo que era caso perdido.

—Traje algo para cenar —dijo él mientras que colocaba los platos.

—¿No vas a irte cierto?

El negó con la cabeza, no iba a decirle que sus hombres estaban repartidos por la zona porque habían visto a los hombres de Naraku esa mañana. No se sentiría tranquilo dejándola sola.

Rin desvío su mirada hacia la cajita que había dejado sobre el mesón de la cocina, reconoció las formas de inmediato.

—¿Trajiste un pastel? —preguntó ella al recordar el pastel que él le había regalado cuando cumplió 18 . La diferencia era que este tenía una cinta roja y blanca.

—Es mi cumpleaños.

¿Lo era? Ella miró escéptica la fecha. Lo era.

—Entonces solo podrás quedarte por eso.

El sonrió.

—Bien, comamos.

Las ventanas no sonaban esa noche, la persona que la observaba tampoco estaba. Rin se odiaba a sí misma por permitir que la presencia de Sesshomaru tuviera ese efecto en ella. Se sentía completamente segura con él.

El pastel de chocolate fue cortado sin encender las velas. Ambos se quedaron en la mesa mientras que el tiempo pasaba.

El teléfono de Rin sono haciendo que ella se levanta a buscarlo. Era un mensaje de Koga. "¿Qué tal va todo?" Ella se quedó en el medio de la habitación para responder. No alcanzo a terminar de escribir, el celular se resbaló de sus manos al mirar la sombra de alguien en su ventana.

Sesshomaru fue corriendo hasta ella.

—Hay... Había alguien en la ventana.

El se asomo por el balcón, tenía un arma en la mano. Fue hasta ella después de pasar la cerradura a las puertas.

—Tranquila, no hay nadie—el la abrazo.

Ela por primera vez en esos días le correspondió su abrazo, estaba temblorosa.

—No dejaré que nada te pase —Rin podía sentir la decisión en sus palabras, también sintió que apretaba su arma con fuerza y que su cuerpo estaba completamente en guardia.

El la soltó para buscar su teléfono. "El maldito se atrevió a subir" escucho como le decía a persona al otro lado del altavoz. "No, no pudo entrar"... "Bien, no lo dejen escapar"

—Había alguien observándome de verdad—dijo ella al caer en cuenta de que las cosas no habían sido su imaginación.

—Rin, yo estoy aquí y no dejaré que nada te pase—dijo él al percibir su miedo —. Se que esto es mi culpa y te juro que estoy haciendo todo lo posible para que Naraku vaya a la cárcel. Cuando eso suceda podrás volver aquí y hacer tu vida si así lo prefieres. No te obligarte a estar a mi lado después de eso.

»Sin embargo, ahora necesito que nos vayamos al Penthouse. Solo allí podremos estar tranquilos hasta que todo esto pase.

Ella terminó asintiendo. —Recogeré algo de ropa.

Sesshomaru se quedó observándola mientras que metía su ropa en un morral. En otro recogió un par de libros, la cara de Rin era sombría. Ella fue al baño para cambiarse de ropa. Salió vestida con unos jeans y una franela azul.

Para su desgracia Koga apareció antes de que pudieran salír. Ella no pareció sorprendida de verlo.

Koga se abalanzó sobre Rin. —¿Estas bien? Los chicos me dijeron que había alguien aquí arriba. Ahora mismo hay un alboroto abajo.

—Ella está bien y vamos de salida—Koga se volvió a Rin confundido.

—Voy a irme con él, mi apartamento no es seguro. Han estado aquí todo el tiempo.

—Casualmente subes cuando esté idiota esta aquí —Koga lo acusó —¿ No es demasiado conveniente?

—¿Qué estas insinuando? — el maldito estaba diciendo que el había planeado todo para que Rin se fuera con él. Un plan maestro pero ese no era el caso.

—Estoy diciendo que tanto tus hombres como los míos han estado aquí desde el domingo y justamente cuando estas aquí para "protegerla" ocurre esto.

Rin pareció pensar aquello. El maldijo. —Rin, no tuve nada que ver en que ese sujeto subiera.

—Estas armado— acusó ella.

—Si, porque sabía que ese tipo estaba rondandote. Por eso vine esta mañana y por eso volví —la cara de desconcierto de Koga fue un poema para él.

—Vino esta mañana y no me dijiste nada— reprendió Koga a Rin.

—No me pareció algo importante. — respondió ella. ¿Qué rayos pretendía lograr Sesshomaru con eso.? —. Voy a irme con él solo mientras Naraku este libre. Te prometo que volveré.

Koga la abrazo, el estuvo a punto de lanzarlo por las escaleras.

—Tienes mi número cariño, puedes llamarme para lo que sea. También puedo ir y estar contigo.

—Ni lo sueñes.

—Lo sé, volveré.

Koga la beso y Sesshomaru no aguanto. Un minuto después el pasillo estaba lleno de personas. Ambos echaban chispas por los ojos. Las miradas dorada y azul estaban fuera de sí. Rin no supo de dónde habían salido aquellos cuatro hombres. Cada uno agarraba uno de los brazos de los involucrados. La entrada de su apartamento había quedado reducida a un rin de pelea.

—¿Te volviste loco? —le grito a Sesshomaru mientras que iba al lado de Koga, este tenia un corte en su labio inferior.

—No vuelvas a tocarla —le advirtió Sesshomaru, quien tenía un corte cerca del ojo izquierdo.

—Ella ya no te pertenece —respondió el moreno.

—Yo no le pertenezco a nadie —replicó Rin—. No puedo creer que se comporten de esta manera tan infantil— ella estaba enojada.

Rin cogio su mochila y su dispuso a bajar las escaleras, no miró hacia atrás, no necesito hacerlo para saber que Sesshomaru la seguía. Llegaron a la zona de parking y el le indicó que subiera al audi plateado. Ella obedeció en silencio y obviamente enojada.

El subió y encendió el auto. Sus manos estaban manchadas con la sangre de Koga. Rin suspiro y le paso un pañito.

—Tu frente —dijo ella—.Tendremos problemas si un fiscal de tránsito te ve así.

El se coloco el paño sobre la herida, no se había dado cuenta de que sangraba tanto. Después de limpiarse puso en marcha el vehículo, por fin iba a poder estar tranquilo. A partir de ese momento ella estaría con él.

Rin entendió cuando llegaron por qué Sesshomaru decía que su Penthouse era el lugar más seguro, tuvieron que pasar por tres garitas de vigilancia. El ascensor solo funcionaba con la llave magnética y la clave. Para abrir era la misma historia. Una vez dentro se sorprendió de ver aquel lugar, la sala era cuatro veces la suya, las escaleras metálicas con barandales de cristal resaltaban por su elegancia.

—Te llevare a tu habitación—ella lo siguió por las escaleras—.Este es el cuarto de Kikyo, la conocerás en la mañana. A esta hora normalmente está dormida — pasaron por otra puerta —. Adelante —le dijo colocándose a un lado. Dejó su mochila sobre la mesa.

La habitación no era más grande que la que tenía en la mansión, más moderna si, pero en tamaño no la superaba. El baño estaba al lado derecho junto con un closet.

—Mi habitación está al lado. Si necesitas algo puedes ir por mi, no importa la hora.

Ella asintió.

—Aquí estarás bien —agregó él —Nadie va a escalar ni a violar la entrada. Y si tienes miedo puedo quedarme en el sillón.

—No es necesario, estaré bien.

—Te prometo que esto será por poco tiempo— dijo con arrepentimiento.

—Lo sé — dijo ella.

Sabía que Sesshomaru haría todo lo posible por enviar a Naraku a la cárcel y sabía que la protegería a toda costa. Era era la razón por la que se entiende tan segura a su lado, sin embargo, ella no quería que se fuera. No quería que él la dejase sola, quería pedirle que durmiese con ella.

—Sesshomaru... —lo llamo antes de que saliera.

El se detuvo enseguida esperando sus palabras.

Rin se debatió entre el orgullo y su corazón. Una ardua pelea en su interior, con dos palabras, "Quedate" o "Vete". Su corazón se aceleró ya sabía cuál sería su decisión.