Capítulo 40
Rin sacudió la cabeza y se obligó a mantener la calma. Sesshomaru, continuaba mirándola fijamente.
Ella se mordió los labios, le dio la espalda y preguntó: — ¿Estás seguro de que esos hombres no podrán entrar?
— Completamente— respondió, él. Sin dudar.
La respuesta de Rin quedó ahogada por la intromisión de alguien más.
— ¡Por Dios! ¿Qué te pasó?, No me digas que te volviste a pelear con tu hermano.
La voz femenina hizo que ella se volteara por la curiosidad. La mujer delgada, un poco más alta que ella, estaba con sus manos puestas sobre la frente de Sesshomaru. Rin, quiso arrancárselas y gritarle que dejara de tocarlo con tanta familiaridad.
La mujer giro su rostro hacia ella y luego hacia él.
— ¿Qué pasó? — preguntó alarmada.
—Naraku envió unos mensajeros a asustarla.
— ¿Estas bien? — preguntó la mujer. Esta vez a ella.
Rin asintió. No tenía ganas de hablar.
—No, no estás bien para nada. Tienes cara de que vas a vomitar— Kikyo, se acercó a ella y la cogió por los brazos—. ¿Qué te parece si vamos a la cocina y te preparamos un té relajante, mientras le curamos esa herida al cabezotas?
Rin, no pudo evitar ceder ante su petición. Antes de darse cuenta estaba frente al desayunador, bebiendo una taza de té. Mientras Kikyo expandía el contenido de un neceser con pomadas, alcohol, algodón, gasas y otros insumos de primeros auxilios.
— ¿Lo hago yo o prefieres hacerlo tú? — preguntó, Kikyo al tiempo que mojaba el algodón.
Rin negó con la cabeza. No quería curarle la herida que se ganó por golpear a Koga. Pero, tampoco quería que ella, la mujer con la que él había estado viviendo lo tocase. Lo trataba con tanta confianza que hacía que algo en ella se calentara e hirviese por dentro. Quería matarlo y regar sus pedazos a lo largo de toda la ciudad.
Sin protestar Sesshomaru se dejó curar por Kikyo, quien sutilmente le coloco una pomada para evitar que apareciera un moretón. Finalizó estirándole una curita.
—¿Realmente te golpeó con el puño? – Kikyo tenía el ceño fruncido por la brecha que acababa de tapar.
— El maldito tenía una navaja como anillo.
Rin lo fulmino con la mirada.
— Si tú no lo hubieses golpeado, él tampoco te habría golpeado a ti con su navaja de anillo.
—Si él no te hubiese besado yo no lo habría golpeado—respondió conteniendo la furia de su voz.
— Tú no tienes derecho de hacer eso. Te recuerdo que me abandonaste.
—Si, y pudiste vivir tranquila mientras estuve lejos de ti. No lo hice porque me dio la gana, o crees que esto ha sido fácil para mí. El estar lejos de ti y saber que podía haberte perdido para siempre.
—Rin – la calmada voz de Kikyo hizo que los dos bajaran la guardia, habían estado a punto de adentrarse en una batalla que ninguno podía ganar -. Sesshomaru fue un tonto por no decirte la verdad, en eso estamos de acuerdo. Solo que él no tuvo la culpa de todo esto.
—Kikyo…— él intento callarla.
Kikyo negó con la cabeza.—Déjame terminar, cuando conocí a Naraku pensé que era un ángel. El ayudo tanto a mi familia que mi agradecimiento no tenia media. Me di cuenta demasiado tarde que su ayuda siempre tuvo un precio. La noche de tu accidente, cuando Naraku quiso matar a Inuyasha yo lo supe y traté de advertirle, Onigumo me descubrió y me golpeo – hizo una pausa para tomar aire —. Si Lion no hubiera estado allí cuando me escape esa noche, probablemente Naraku me habría encontrado. Y sin la ayuda de Sesshomaru yo estaría muerta o en manos de Naraku que sería peor.
Sesshomaru se había levantado y estaba ahora de espalda a ellas mirando por el ventanal de la cocina, tenía los puños apretados a los lados. Ella por un momento deseo entenderlo, pero no era justo, no, todo el sufrimiento que le causo no había sido justificado, por lo menos para ella. En su mente nunca hubiese podido abandonarlo de aquella manera, hacerle creer que se iba con otro y que había jugado con él.
— Ya me siento mejor – Rin, dejó la taza sobre la mesa y se levantó, bordeo el mesón y le paso el brazo por los hombros a Kikyo —. Muchas gracias —le dijo con sinceridad, algo en ella le transmitía una especie de paz y le decía que no estaba mintiendo.
Kikyo agradeció su gesto y dijo:— Si lo deseas podemos dormir juntas, los primeros días que estuve aquí Lion tuvo que quedarse en el sillón para que yo pudiera dormir.
— Puedo arreglármelas sola — respondió mirando hacia donde estaba Sesshomaru —. No puedo dormir contigo toda la vida.
Rin subió las escaleras y desapareció por la puerta que iba a su habitación.
— Te dijimos que debías decirle la verdad.
— No tú también por favor — Sesshomaru se pasó las manos por la cabeza y se arrancó la curita que Kikyo le había puesto.
— Eres insufrible. Rin tenía razón, no tenías por qué golpear al muchacho.
—Él muchacho me provoco, ¿Qué querías que hicieras? – grazno. Kikyo rodo los ojos.
—Aguantar tus decisiones — le dijo como si fuese obvio.
El inconforme con su respuesta abandono la cocina. No llevo la cuenta de cuantas maldiciones profirió durante el camino a su cuarto, solo sabía que si Koga volvía a acercarse a su mujer, iba a matarlo.
— Necesito que traiga a la joven para declarar, la amenaza es contra ella.
—No voy a exponerla trayéndola aquí—él no iba a llevar a Rin a una comisaria que no servía para nada —. Lo que usted necesita es encontrar a Naraku.
— Mis hombres están dispersados por la ciudad, en cuanto se acerque al pent-house lo atraparemos— esa mañana habían encontrado la prueba faltante para demostrar los crimines que Naraku había cometido a su empresa. Ahora Naraku era un prófugo de la justicia y la amenaza que había hecho públicamente el día de la fiesta de compromiso tenía mucho más peso ya que había pasado a ser sospechoso de los intentos de asesinato a Inuyasha, Sesshomaru, Kagura y Rin - Si pudiéramos darle una carnada sería mucho más fácil.
— Ya le dije que no las pondré en riesgo, a ninguna de las dos.
— Taisho tiene que entender que Naraku no aparecerá fácilmente, es un hombre inteligente, sabe cómo moverse y encubrir sus huellas. Sin algo que lo atraiga no podremos conseguir que aparezca.
— Ya escucho a mi hermano, sin riesgos.
Sesshomaru se quedó perplejo mirando a Inuyasha. El detective Mioga resoplo.
— ¿Qué proponen los dos hermanos entonces?
— Podríamos darle una carnada falsa —sugirió Inuyasha.
— No puedes engañar a alguien con tantos ojos en la ciudad, sus manos están metidas en muchos negocios, eso negocios son sus ojos—replico Míoga—. Si quieren atraerlo, la carnada tiene que ser real.
Ambos hermanos se miraron entre sí. Sesshomaru sabía que él no podría en peligro a Rin, ¿sería capaz de Inuyasha de pedirle a Kikyo que se arriesgara por capturar a Naraku?
— ¿Qué propone hacer usted, detective? — preguntó Inuyasha.
—Mostrarse en un lugar público, claro sería un lugar que pueda ser controlado por nuestros agentes. Esperaríamos a que el ataque, aprovechamos su sorpresa y pan comido.
—Tengo más de dos años escondiendo a Kikyo, si sale justo ahora Naraku se dará cuenta de inmediato que es una trampa— agregó Sesshomaru.
—No si es su novia la que se escapa.
Por un momento casi estuvo seguro de que lo golpearía, solo por tan solo insinuar en utilizar a Rin se esa manera.
—¿Qué parte de que no voy a arriesgar a Rin no ha entendido? — bramo Sesshomaru —. Invente otra cosa y ponga a su gente a trabajar.
Rin despertó con la sensación de que había dormido por días. La habitación aún estaba a oscuras, estiro el brazo para buscar su celular, lo encendió y vio que eran las tres de la tarde. Se sentía algo mareada, nunca había dormido hasta tan tarde. Claro, en su apartamento su tierna vecina y sus demonios nunca la dejaban pasar de las 12.
Se levantó y fue hasta el baño. ¿Por qué se sentía así? El cansancio parecía no querer abandonar su cuerpo. Su móvil comenzó a sonar inmediatamente después.
Era Koga.
"Hola cariño, ¿estás bien?"
— Si – respondió ella — ¿Cómo te fue en clases hoy?
"No es lo mismo sin ti, pero me las arregle para prestar atención"
— Saca buenas notas por mi—pidió ella dándole animos.
"Grace me preguntó por ti"
—¿Qué le dijiste?—preguntó con tristeza, cuando pudiera volver a clases ellos ya no serían sus compañeros.
"Le dije que él te obligo a irte. Me regaño durante toda la mañana por no impedirlo."
—Es lo mejor, este lugar parece una fortaleza.
"Ya veo…Quiero verte"
—No creo que sea prudente.
"¿Sabes en cuál de los hoteles están?"
—En el Ascott Marunouchi. Pero no debes venir, no podrás entrar. Hay demasiada seguridad. Además no quiero que Sesshomaru y tu vuelvan a pelear.
"Salío la noticia de que arrestarían a Naraku"
Los ojos de Rin se abrieron con sorpresa.
—¿Cuándo?
"Lo vi hace rato en la televisión. Dijeron que tenían una orden de captura en su contra por fraude, violencia doméstica y posibles intentos de asesinatos"
—Quiere decir que si lo encarcelan podré volver con ustedes — Koga pudo percibir su sonrisa al otro lado de la línea.
"Si ¿El idiota no te había dicho nada?"
—No lo he visto — no le gustó que se refiriera a Sesshomaru de esa manera —. Me acabo de levantar y no he bajado. Será lo primero que le pregunte cuando lo vea.
"Me parece bien, muero de ganas por volver a besarte. La próxima vez nos veamos te daré un beso como se debe"
Los labios de Rin dibujaron una mediana sonrisa, su mente en cambio se hizo una pregunta ¿qué iba a hacer con Koga?
Se quedó un rato más hablando con Koga sobre la universidad y las clases de ese día, era una buena forma de no quedarse atrás. Koga se despidió de ella a regañadientes. Cuándo vio su teléfono eran más de las seis. De un brinco se levantó de la cama y tras un corto baño se coloco un short rosa con franela blanca de flores, se calzo con unas sandalias sin tacon y bajo a buscar algo de comer. Miro su móvil por última vez, siete en punto.
Su mareo era completamente natural, llevaba todo el día sin comer.
Bajo las escaleras para encontrarse con que el apartamento parecía vacío. En la cocina había un plato tapado con un mensaje.
"Dormías tan bien que no quise despertarte. Kikyo"
Su desayuno y almuerzo estaban sobre el mesón, busco el microondas y puso la comida a calentar. Cuando viera a Kikyo le agradecería. Saco los platos y fue hasta el comedor, desde su asiento tenía una vista privilegiada de la ciudad, incluso, mejor que la que tenía la habitación que había compartido con Sesshomaru hace unos años.
Terminó de comer y cuando estaba a punto de levantarse, escucho el sonido del elevador. Si lo que sintió en ese momento se llamaba paranoia se declaraba paranoica. Dejó el plato en la mesa, algo muy estúpido si lo que quería era ocultarse y se escondió detrás de la vinoteca. Desde allí, podrá ver quien entraba.
La primera persona que entró no la reconoció, era un hombre de rasgos americanos. El segundo, era Sesshomaru. Y el tercero la hizo tragarme grueso, Inuyasha.
Salió de su escondite para encontrarse con los ojos de Sesshomaru mirándola directamente. Él desvío la mirada para lo que a ella le pareció, buscar a Kikyo. El hombre que ella no conocía, por su apariencia debía ser Lion, este ignorando a los dos hermanos subió las escaleras. Inuyasha se sentó en los muebles del salón principal. Sesshomaru fue hasta donde estaba ella.
—¿Descansaste? — le preguntó. Su mano fue hasta su rostro, Rin dio paso atrás para evitar su caricia.
—Si, desperté hace un rato — el asintió y ella pudo ver como apretaba la mano en un puño —. ¿Es cierto que hay una orden de captura contra Naraku?
Él, entrecerro los ojos.
—¿Quién te lo dijo?.
—Salió en las noticias — mintió.
—Es cierto, pero el hijo de perra se entero primero. Cuando la policía fue a buscarlo ya había escapado.
—Entonces sigue libre.
—Si, pero no será por mucho. Estamos haciendo todo a nuestro alcance para encerrarlo. Pronto podrás irte — eso último le dolió decirlo.
—Sesshomaru yo... — demonios, ¿por qué tenía que mirarla de aquella manera? ¿Por qué tenía que seguir provocando que su respiración se cortara? ¿Por qué seguía deseando besarlo? Todo sería más fácil si simplemente no quiera estar con él —. Gracias.
—El arresto de Naraku es un secreto. Supongo que quien te lo dijo fue Koga. O tiene muy buenos contactos en la policía o hay algo más...
—Koga jamás haría algo para perjudicarme — no le gustaba que Koga hablara mal de Sesshomaru pero tampoco le gustaba que él hablara mal de Koga — no insinúes cosas que no son.
—Claro, lo olvidaba. Él sí puede decir que yo te engañe para traerte aquí pero de él no se puede decir nada.
—Esa fue la fama que te ganaste.
Sesshomaru soltó una maldición que ella no pudo entender, un segundo después estaba pegada a la pared con el cuerpo de él amenazandola. Él utilizo un brazo para inmovilizarla y el otro para alzar su rostro y hacer que lo mirara a los ojos.
—Si hubiese sido al contrario. Si Naraku te hubiera amenazado a ti con quitarme de tu lado y hacerme cosas terribles y la única manera de salvarme fuera alejarte de mi haciéndome daño porque sabrías que esa seria la única forma en la que yo no volviera a ti, o llevarme contigo y apartarme del proyecto por el que trabaje toda mi vida. ¿Qué habrías hecho?
Rin era incapaz de responder.
—No, mírame a los ojos — le ordenó él cuando ella intento desviar su mirada —. Mírame y respondeme maldita sea — Rin seguía callada.
¿Qué hubiera hecho ella? No podía pensar en una respuesta coherente. ¿Habría sido capaz de hacerle daño? ¿Lo habría alejado de la construcción del hotel? El seguía sosteniendo su rostro, su pulgar comenzaba a trazar círculos en su barbilla, cada vez más cerca de su boca. Él se inclinó y ella supo que en ese momento no iba a poder resistirse a besarlo.
Una alarma estridente hizo que el se separara.
—¡Qué demonios! — Sesshomaru cogio su mano con firmeza y la arrastro con él.
—No tengo idea — dijo Lion, respondiendo a su pregunta silenciosa.
Inuyasha y Kikyo quienes habían estado en el salón contiguo salieron alarmados.
— ¿Hay un incendio en el hotel? — preguntó Inuyasha a su hermano.
Sesshomaru subió las escaleras sin soltar a Rin. Los demás lo siguieron. Marco un código en una pequeña pantalla oculta detrás de un cuadro, inmediatamente después la pared se abrió dejando ver una puerta, la coraza era de acero con diez centímetros de grosor. Entraron en una especie de cuarto de vigilancia con al menos diez pantallas. El tomó un asiento y Lion el otro, comenzaron a pasar las cámaras buscando alguna que mostrará un incendio.
Nada.
—La alarma se activo en esta zona, pero no se puede ver nada— aviso Lion.
—Alguien provocó su activación — grazno Sesshomaru—. Quiere que salgamos.
—Voy a bajar — Lion se levantó —. No dejaré que se escape.
Sesshomaru asintió y apretó la mano de Rin con más fuerza.
—No voy a dejar que nada te pase —juró dándole un beso en el dorso de su mano.
Su juramento era cierto, no permitiría que algo le pasara a Rin. Ella era su tesoro más valioso y por nada del mundo Naraku la tocaría.
Y bueno, hasta aquí es donde tengo escrito este fic. Es decir, que de ahora en adelante actualizaré ambas plataformas al mismo tiempo. Por otro lado, se que tengo tiempo sin actualizar esta historia y es que llegó a una parte un tanto difícil y admito que le he estado dedicando mas tiempo a Sonata , pero eso ya lo he resuelto ya que en estos momentos mi único archivo de word abierto es el de dulce tentación y estoy trabajando en el próximo capi. Así que a las que me preguntaron por qué no había actualizado pueden estar tranquilas que no voy a dejar las cosas a la mitad y estoy poniendo mi mejor empeño en ello.
De nuevo les doy las gracias por sus reviews, sin ellos no podría vivir...
Besos! Nos leemos muy pronto en un nuevo capitulo.
