Holaaaa...
Prometí actualizar pronto y aquí estoy cumpliendo...
Les comento que cuando comencé a escribir este capitulo me dije; «escribiré esta escena, esta otra , y el final será tal» y, ¿Adivinen que pasó? Al principio vi la cantidad de texto y fue como oh 5 páginas, voy bien. Luego lo leí y comencé a agregar cosas y continuar donde lo dejé. Anoche cuando estaba por terminar (faltandome aún el final) con «La escena» Conté las páginas s y madre mía! . Eran 17 y con lo que me faltaba pasaría las 20 de seguro.
Así que decidí cortarlo y darles hoy esta parte mientras me doy tiempo de dedicarme al final del siguiente capítulo.
Espero que lo disfruten.
¿Cuantas veces había imaginado visitar ese lugar?
El mar que observaba desde su lugar, le recordaba cada una de sus palabras.
En aquellos momentos estuvo bajo una burbuja de felicidad, frágil e inestable. Sólo basto un pequeño soplo para romperla. Recordar las noches en las que él le describía como serían los caminos, los lugares comunes, incluso la manera en la que la zona del faro sería reacondicionado. Siempre era en la noche, bajo las sábanas, cuando él le impedía irse hablándole de lo que le gustaba.
¿Por qué?
Si tan solo no hubiera pasado todo aquello, si tan solo él pudiera olvidar a Naraku.
¿Por qué tenía que seguir obsesionado con un fantasma?
—Rin... Rin...
—Eh.
—Tengo rato llamándote, ya estoy lista — anunció Kagome desde la salida al balcón.
—Claro, vamos — asintió despegando su mirada del paisaje azul índigo.
La playa privada del hotel era por mucho la más hermosa que Rin hubiera visto. A ambos extremos tenía rompeolas, lo que causaba que se creará una bahía tranquila de aguas casi transparentes.
Lo mejor era la temperatura, en Tokio ya el verano había terminado hacia más de un mes, pero en Okinawa la temperatura seguía siendo cálida, perfecta para un día de playa.
Kagome de quito su vestido de playa.
—¡Vamos!— grito.
Inuyasha no necesito otra invitación para quitarse la franela y correr hacia ella. La cogio en sus brazos y se la llevó entre risas y quejidos adentro del agua.
Koga, que estaba al lado de Rin extendió su mano hacia ella.
Rin nunca había ido a la playa así que sintió algo de pena cuando se quito su franelilla, sintió más pudor aún cuando se quito los shorts. No es que tuviera complejos con su cuerpo, es solo que no se sentia del todo cómoda usando traje de baño.
—Eres hermosa — le dijo Koga quien la miraba con demasiada intensidad.
Por un momento se sintió incomoda así que decidió ocultarse bajo el agua. Camino lo más rápido que pudo hasta alcanzar a la pareja de juegos que estaba con ellos.
Inuyasha y Kagome lucían cómodos el uno con el otro. Ella sin embargo, quería taparse, no quería que Koga la tocase o la mirase de aquella forma. Para su suerte él pareció entender su mensaje, puesto que en las horas siguientes mantuvo distancia.
No fue hasta casi el medio día que salieron del agua. Rin había disfrutado cada caricia del mar, le había encantado como la arena se colaba por sus dedos cuando el agua volvía. En ese momento estaba en una competencia con Koga y Kagome sobre quien hacía el mejor castillo de arena.
Los tres estaban tirados en la arena, uno más sucio que otro. Después de terminar tendrian que volver a bañarse, eso era seguro.
Inuyasha estaba acostado en la tumbona cuando sus sentidos reaccionaron, eso le pasaba algunas veces. La sensación de opresión y reconocimiento solía venir acompañada de alguien. Se sentó lentamente para no causar alarma y vio en la dirección que iba hacia el hotel.
Kagome, quien vio que la actitud de Inuyasha era extraña busco que era lo que llamaba la atención de su prometido. Entrecerró los ojos cuando la vio.
Inuyasha estaba perdido en una mujer, no era japonesa o incluso asiática. Su piel estaba bronceada, sus curvas demasiado marcadas, lo más llamativo era su cabello; ondas rojas despampanantes. Ella quiso lanzarle arena en los ojos para que dejara de mirarla.
La tensión de Kagome fue clara para Rin y Koga, quienes en seguida voltearon. Rin paseo su mirada de la mujer a Inuyasha y de Inuyasha a Kagome, sonrió por lo bajo al darse cuenta de que su amiga estaba celosa y que Inuyasha estaba en problemas. Volvió a mirar hacia la mujer y su garganta se seco al ver quien venía tras de ella.
No podía ser.
Abrió más sus ojos y deseo que él no estuviera con la pelirroja. En efecto, lo estaba.
La mujer se volteo con su sonrisa a decirle algo.
De repente, sintió tres pares de ojos clavados en ella. Busco la mirada de Kagome en forma de reproche.
—Yo no sabía, lo juro — se excusó suplicante —. Se suponía que tu hermano estaba fuera del país.
—Eso también pensé yo — respondió Inuyasha.
—¿Y? ¿Qué importa si esta aquí o no? —agregó Koga —. No tienes porqué esconderte, además tu estas conmigo no con él.
¿Qué hacía Sesshomaru en Okinawa? ¿Por qué?
La pelirroja despampanante caminaba a su lado, iba pegada a su brazo como una garrapata, se había quitado las sandalias y ahora iba descalza luciendo sus espectaculares piernas con su minúsculo vestido de playa.
No es que fuera tan hermosa, aparentaba más de 21, la edad que ella tenía en esos momentos. Era alta, aún yendo descalza alcanzaba casi su nariz. Tenía el cuerpo tonificado con más curvas que una chica nativa de Japón tendría, lo peor es que nada resultaba exagerado. No respetaba el límite del espacio personal, tocaba a Sesshomaru con demasiada familiaridad y a él no parecía molestarle.
Bien, se dijo a sí misma. ¿Esto es lo que querías, no? Que comenzará a superar el pasado y mirase hacia el futuro.
—¿Quien es esa mujer? — pregunto Kagome a nadie en específico.
Fue Inuyasha quien respondió: —No tengo la menor idea. Todo lo que se es que estaba en Europa por un asunto de trabajo.
Europa, así que allí era a donde había viajado.
—Que asunto — inquirió su novia.
—No quiso decirme. Ya sabes como es. No estamos en los mejores términos últimamente.
Al igual que ella, Inuyasha tampoco estaba de acuerdo con la obsesión de Sesshomaru con Naraku. Según tenía entendido ellos habían discutido justo antes de que ella abandonará en el penthouse.
—Ay no, vienen para acá — advirtió Kagome.
En efecto, la pareja estuvo frente a ellos antes de que Rin pudiera sacarse el exceso de arena. Perfecto, pensó. De todas las maneras en las que podían encontrarse era esta la peor, ella revolcada en la playa con arena hasta en las orejas y él, acompañado de otra modelo de turno.
— Así que este es el famoso Inuyasha — exclamó la mujer, su acento francés se colo en sus sentidos —. No tienes idea de cuánto he deseado conocerte, Sesshomaru me ha hablado mucho de ti.
—Lástima que en mi caso no tenga idea sobre ti, ni siquiera sabía que mi hermano había vuelto — respondió Inuyasha.
—Que mal hermano eres Sesshomaru — lo reprendió dándole un ligero golpe en el brazo, brazo al que seguía pegada como una sanguijuela —, pero si llegamos hace días.
—Inuyasha, ella es Giselle Beaulieu — presentó Sesshomaru.
Rin sintió un vacío al escuchar su nombre y como la presentación iba dedicada al único Taisho.
Inuyasha estiro su brazo para coger su mano, aunque ellos no acostumbraban a saludar de esa manera, no hacerlo sería una descortesía de su parte.
—Beaulieu... De Francia, supongo. Es un placer conocerte.
—Ella es la nieta de Jerome Beaulieu, el dueño del Grand Powers de París —agregó Sesshomaru —. Esta interesada en ampliar su cadena y ha venido a ver nuestro trabajo.
— Debo decir que estoy impresionada, este hotel me está pareciendo magnífico. Es un excelente trabajo por parte de ambos.
—Sesshomaru es quien merece todos los créditos por ello —admitió Inuyasha.
Inuyasha tendió su mano a Kagome para que se levantase.
—Ella es mi prometida, Kagome Higurashi.
Kagome hizo una reverencia sin detenerse a ver si la mujer había extendido su mano o no, no le importaba quien fuera, no la soportaba.
—Mis felicitaciones, atrapar a semejante bombón no debió ser nada fácil.
Se hizo un silencio incomodo e Inuyasha agregó. :— Ellos son unos amigos, Koga y Rin.
Ambos hicieron una reverencia.
—¿Continuamos?
—Si. Nos vemos — se despidió.
La pareja continuo su camino por la playa,
—Puedes recoger tu baba — espeto Kagome.
—Ni siquiera la estaba mirando, estoy sorprendido porque no se que mierda hace Sesshomaru aquí. No tenias porque ser descortés con ella.
—No fui descortés, solo seguí nuestras costumbres — replicó Kagome.
—El Grand Powers es uno de los hoteles más importantes de París, si ha venido la nieta de Jerome a ver este hotel en específico es porque quieren que Sesshomaru participe en el diseño de su nuevo hotel. ¿Sabes lo que eso significa? — hizo una pausa para respirar, paso sus manos por su cabello y continuó —. Serás mi esposa Kag, este negocio también será tuyo. No decidimos la apariencia de nuestros socios.
— Lo siento, es solo que no me gustó como la mirabas.
—Fue solo por la sorpresa. No me esperaba que Sesshomaru apareciera aquí con una mujer.
—Ninguno se lo esperaba. Sólo espero que esto no arruine el fin de semana —susurro para que solo él pudiera escucharlo.
— Yo también lo espero no solo por ella, sino también por Sesshomaru.
Después del incidente del medio dia habían ido a almorzar, al terminar decidieron subir a cambiarse. Tras darse un baño Kagome le aviso que irían al spa.
—Tarde de chicas, necesitamos unos buenos masajes relajantes.
—Y un respiro —añadió Rin.
Kagome arqueo las cejas, sin embargo no hizo comentario alguno.
Tres horas después Rin sentía que pudo tocar el cielo. Dios tenía que haber bendecido las manos de la mujer que le dio su masaje. Ahora sentía como si una carga se hubiera quitado de sus hombros y espalda.
Los chicos habían ido a a practicar windsurf, tenía curiosidad de saber como les había ido.
Por recomendación de Kagome de dejo puesto el traje de baño debajo de su vestido azul eléctrico, le llegaba un poco más arriba de las rodillas. Kagome llevaba unos pantalones de flores rosa, y una blusa blanca.
Los chicos estaban esperando por ellas en cuanto salieron de la habitación. Ambos iban vestidos de manera informal. Le era raro ver a Koga en franela, puesto que siempre llevaba camisa. Por el contrario de Sesshomaru, que aún en este ambiente, había usado una camisa temprano.
¿Lo vería en la cena?
Tal vez y saldría a comer con la francesa a otro lado.
Bajaron al restaurante, escogieron una mesa para 4. Desde donde estaban, tenía vista a la piscina y a las habitaciones. Rin pensó si ese día también habría show de luces.
Koga se sentó a su derecha, mientras que Kagome se sentó a su izquierda, Inuyasha quedó frente a ella. Ordenaron e Inuyasha pidió una botella de Champagne aludiendo que esa noche era para celebrar que se iba a casar con la mujer más hermosa del mundo, Rin supuso que en algún momento habían arreglado su pequeño altercado de la mañana.
Kagome se veía feliz, ella en cambio era un desastre. Estaba nerviosa, ansiosa y mil cosas más. El apetito brillaba por su ausencia, no tenía idea de como haría para comer. La expectación la estaba consumiendo. Lo peor era que ni siquiera estaba segura de que Sesshomaru apareciera con su futura socia.
—¿Qué tal les fue esta tarde? —preguntó tratado de entretenerse en otra cosa.
—Genial— respondió, no muy convencido, Koga.
Rin echo la cabeza a un lado, ¿había escuchado un gruñido de Inuyasha?
—¿Fue fácil? — preguntó Kagome.
Inuyasha se encogió de hombros.
—He tenido retos más difíciles.
Koga negó con la cabeza.
Era idea de ella o Inuyasha y Koga se mostraban tensos.
Paseo su mirada de uno al otro sin encontrar nada.
La cena continuo, cuando la comida se terminó Inuyasha comenzó a servir más champagne. Koga tenía mala cara, sabía que no le gustaba la gente borracha, pero tampoco era para que molestara la felicidad de sus amigos.
Ay, y ella la perfecta lámpara durmiendo con Kagome. Por lo pronto , eso se tenía que quedar así, la única opción era dormir en el mismo cuarto con Koga, lo que derivaría al moreno intentando ir más allá o reservarse otra habitación. Ninguna de las dos era viable.
Llevaban más de una hora allí cuando decidieron cambiar la celebración hacia el área de la piscina cubierta, allí podrían estar hasta tarde y allí estaba la francesa.
El cabello rojo fue lo primero que vio cuando entraron. El corazón de Rin comenzó a bombear al punto de que sus sienes palpitaron. Sesshomaru no se veía por ningún lado, antes de aliviarse alguien salió del agua. Rin reconocería ese cabello donde fuera.
Sesshomaru volteo un poco y clavo sus orbes doradas sobre ella.
Rin, cogidas por la sorpresa, desvío su mirada hacia otro lado. Un minuto después, sentada sobre la tumbona vio como salió del agua. Ella trató lo más que pudo de no mirar, incluso Koga volteo y se puso en su campo de visión cubriendo por completo a Sesshomaru y la pelirroja.
Si Kagome e Inuyasha se dieron cuenta de su reacción, no dijeron nada, o por lo menos, no todavía.
Lo cierto es que ella tenía la garganta seca y no estaba prestando atención en lo más mínimo a la conversación que estaban teniendo sus acompañantes.
Cierto tiempo después, el suficiente para que cerraran la piscina, salieron al jardín exterior. Sesshomaru y su francesa desaparecieron y ella se puso de mal humor. Probablemente ya habrían llegado a su habitación y estarían... No, no quería pensar en lo que estaban haciendo ahí dentro.
Por más que lo intentaba no podía hace que su sonrisa saliera de forma natural, incluso estaba pensando en decir que sentía mal para subir.
La pareja enamorada seguía hablando de la decoración de la recepción de la boda, Koga agregaba una que otra idea.
—¿Rin?
—¿Eh?
Los tres la miraron como si esperan una respuesta de ella.
Para su suerte, no tuvo que responder. El celular de Koga la salvo de la penosa situación de pensar en una mentira coherente, sin mencionar, por supuesto, que eso haría más grande su pecado con Koga. Su escape no estaba funcionando.
Rin no noto la forma en la que Koga fruncio el ceño al ver la pantalla, mucho menos noto como apreto un puño.
—Lo siento, debo responder. Es de parte de mi padre.
Los tres asintieron y observaron a Koga apartarse para responder.
—Yo voy un momento al baño— anuncio Kagome en forma de disculpa.
—¿Quieres que te acompañe? —se ofreció Rin.
—No es necesario — respondió antes de desaparecer.
Ahora estaba sola con Inuyasha, agradeció por una parte sentía que Kagome estaba siendo demasiado intuitiva y, por primera vez, ella era plenamente consciente de que aún sentía algo por Sesshomaru. ¿Qué tan complicado era eso? No lo sabía. Kagome no era del tipo que juzgaba, más bien era de aquellas personas que te hacía sentir en paz solo con su presencia. Pero en aquel momento, el conocimiento de Kagome la hacía sentir desnuda, tanto así que era incapaz de mirar a Koga o tan siquiera besarlo. Pasó ayer por la noche, pasó en la mañana y estaba segura de que esta noche volvería a pasar.
—Rin... —Inuyasha mencionó su nombre, tal y como si estuviera entonando una melodía.
Ella giró su atención a él, su cuerpo adquirió un tono frío. Rin se imaginaba lo que él iba a decirle.
—Sabes... —vacilo —. No sé si debería decirte esto... Sabes que te quiero, desde ese momento en el que chocaste conmigo en la mansión supe que eras una chica excelente. Y se que mi hermano se equivoco y no fue nada justo para ti lo que hizo. Es solo que no creo que Koga sea la solución.
Silencio.
—No estoy diciendo que Sesshomaru lo sea o que debas volver con él. Sin embargo, no eres la misma chica feliz que vivía con nosotros.
—No, no lo soy — dijo al fin—. Es difícil ser feliz después de que la persona que amas te destroza.
—Entonces, aún lo amas.
Rin no se dio cuenta de sus palabras hasta que Inuyasha las repitió.
—¿Es tan difícil para ti perdonarlo?
—No se trata de perdonarlo o no. Inuyasha, Sesshomaru sigue obsesionado con Naraku, cree que aún sigue vivo y quiere hacerme daño. ¿Qué pasaría si cree que debe alejarse de nuevo de mi por mi seguridad? Me aterra eso Inuyasha, volver con él, pensar en formar una familia y que de repente me abandone de nuevo. No podría soportar eso.
— Sesshomaru ya aprendió la lección.
—Sesshomaru ni siquiera esta arrepentido de lo que hizo — replicó recordando el momento en el que ella lo había enfrentado y él no había mostrado arrepentimiento alguno, por el contrario había manifestado que haría cualquier cosa por mantenerla a salvo.
—No creo que eso sea del todo cierto. El sabe bien que lo que hizo no fue lo correcto.
—Pero no está arrepentido — repitió —. Y aún sigue convencido de que...
—De que Naraku esta vivo — completo Inuyasha —. Tienes que saber que los registros de Naraku no salieron a la luz pública. Mi hermano vio cosas... —el parecio pensar lo que estaba diciendo —... Cosas horribles, que no tienen perdón o explicación. Si lo ves desde su punto de vista tiene algo de lógica pensar en que no pudo morir de esa manera.
—¿Aún con un ADN que lo confirma? — cuestiono exceptica.
—Si. Aún con un ADN que lo confirma — exhalo un largo brote de aire, como si pensara que lo siguiente que diría fuera algo guardado muy adentro de si—. La historia de Kikyo con Naraku, no la escuchaste completa — ambos cruzaron sus miradas, como si un secreto estuviera a punto de desvelarse —. Hay mucho más detrás de lo que ella contó y Sesshomaru sabe cada una de esas cosas —Inuyasha cogio sus manos en un gesto fraternal —. Escúchame Rin, yo no pude proteger a Kikyo. Incluso ni siquiera fui capaz de salvarla. Por favor, deja que mi hermano te proteja, así no haya ningún peligro. Quizás esa sea la única manera de hacerlo olvidar el trauma que Naraku nos causó y continuar.
—Yo...
—Creme cuando te digo que pase lo que pase, él no volverá a mentirte cruelmente o a alejarse de ti.
—¿Interrumpo?
Rin casi dio un salto por el susto, pero Inuyasha ni siquiera se movió o hizo el intento de soltar sus manos.
—Por supuesto que no — respondió ella soltandose.
Koga los miraba con cara de pocos amigos.
Kagome apareció justo después salvando la noche de una posible pelea. Durante los siguientes minutos reinó la tensión entre los dos hombres. No fue hasta que Kagome decidió llevarse a Inuyasha a dar un paseo por la playa que Koga preguntó:
—¿De qué estaban hablando? — cuestiono sentándose a su lado en la tumbona.
—De nada en particular, sólo me recordaba que sigo siendo como una hermana para él — respondió con tranquilidad.
—Supongo que no le agrado.
—No estaba hablando mal de ti.
—Claro, seguramente quiere que vuelvas con su hermano.
—Inuyasha no... —bueno, no le había dicho eso exactamente. Solo le pidió que dejara que la cuidara, como si pudiera hacer lo contrario. El servicio de vigilancia de Sesshomaru era gratis y sin falta.
—¿Vas a negarlo? Ni siquiera dejas que te bese.
—Nos hemos besado en varias ocasiones.
—¿Y eso es suficiente? Para mi no lo es, quiero estar siempre contigo — su mano acaricio su rostro —. Eres tan hermosa —un beso —. Te amo —otro —. Quiero todo de ti.
Sus manos fueron a sus piernas. Su peso cada vez más sobre ella, su beso cada vez más profundo.
No había nada de aquello que le provocase placer, su mano era una invasión incomoda, su boca demasiado mojada, su peso asfixiante.
Tenía que parar.
—Koga, estamos en un lugar público — musito en medio de sus besos.
Él, se retiro de inmediato.
—Así estuviésemos solos en una habitación, no me lo permitirías— espeto sin ocultar su frustración —. Me canse de esta noche, iré a mi habitación, te acompaño a la tuya.
—Yo... Preferiría quedarme un rato más.
—Como quieras. Buenas noches.
Eso había sido difícil, incómodo y mil cosas más. Debía parar esto, Koga no se lo merecía.
Miró la pantalla de su teléfono, faltaba poco para la media noche. Tal vez esa era la razón de que la playa se encontrase vacía. No había viento, decidió quitarse las sandalias para sentir la arena en sus dedos. Camino por un rato hasta que se vio en el limite de la playa. Sólo podía continuar por la península que llevaba primero hacia un faro y después se conectaba a dos islas por medio de puentes de madera.
El faro era mucho más grande de lo que se veía desde lejos. Era intimidante, estar allí, ver el océano y saber que eran sólo una pequeña porción en todo aquello.
Mañana sería su último día en Okinawa pero ya lo había decidido, no volvería siendo novia de Koga. Esa relación tenía que terminar, no podía seguir jugando con sus sentimientos solo por tener una compañía medio tiempo. Debía enfrentarse a lo que consideraba como su destino.
Estar sola.
Con respecto a Sesshomaru... Bueno esa era otra historia... Tal vez ella debía evitar que se volviera loco, o tal vez, era su nueva socia francesa quien lo haría. Quien sabe si en ese momento no estaba ya con ella, juntos, enredados el uno con el otro debajo de las sábanas.
Inuyasha la estaba haciendo pensar demasiado, sus palabras recorrían una y otra vez vez su cabeza. "... Deja que mi hermano te proteja... " Como si pudiera impedírselo.
—Las chicas como tú no deberían estar solas por la noche— esa voz.
Rin quiso voltearse, él no la dejó.
—Está vez no te voy a dejar escapar
Omg
¿Quien llegó?
Como ya les dije, el siguiente capitulo tambien esta casi a punto de terminar, podría subirlo el domingo o lunes. No falta mucho pero si quiero esmerarme, al principio pensaba narrar eso por encima, pero ya que separe los capítulos lo haré con detalle.
También anteriormente había dicho que esta historia estaba ya por terminar, tenía pensado dos o tres capítulos más a parte de este que ya se volvió dos. Así que como máximo podrian ser 5 capítulos para el final (eso previendo que tenga que dividir mas capítulos)
De más esta darle las gracias por leerme.
Besos..!
Cuídense!
