Capitulo 45
Desde hacía más de tres años no caía en sueño profundo, se había hecho común para él, despertarse por cualquier ruido, movimiento, cambio de temperatura. Sin embargo, esa noche, se había quedado dormido tan profundamente que no había notado el momento en el que el calor a su lado se había ido, tampoco noto los pasos en la habitación y, mucho menos, noto cuando la puerta se abrió y cerró.
Tal vez se debió al cansancio físico por la actividad que había tenido lugar, o tal vez fue la sensación de seguridad de tener aquello que más deseaba proteger a su lado, justo debajo de sus brazos. Quizás fue la liberación de endorfinas que lo sedaron haciéndolo caer rendido. Por el motivo que fuere, solo valía el resultado del mismo:
No se había dado cuenta que su acompañante había dejado la habitación.
Lo primero que hizo al darse cuenta de que ella no estaba en la cama fue buscarla en la suite. Nada. No estaba su ropa o algo que le perteneciere.
Lo siguiente fue llamarla a su teléfono, fue directo al buzón de voz. En ese momento comenzó a temer que algo le hubiera pasado.
Le envió un texto dándole los buenos días y preguntándole donde estaba. A lo mejor solo se había ido por vergüenza con Kagome, durante el tiempo que mantuvieron relaciones en la mansión, ella solo había amanecido una sola vez con él, siempre se escabullía en la madrugada para que nadie notara que dormían juntos. Era probable que eso fuere lo que había sucedido.
Sin ducharse se vistió con lo primero que encontró y salió a buscarla. No quería perder tiempo.
Eran las 9:17am cuando llego a uno de los restaurantes donde servían el desayuno. No estaba. Busco en el segundo y no había rastro de ella a la que si vio fue Giselle que lo miraba de manera inquisitiva desde la mesa donde desayunaba.
— ¿—Vas a contarme lo que paso? — pregunto ella con picardía una vez que se sentó en su mesa.
La noche anterior se habían separado justo cuando vieron a Rin caminar sola por la playa hacia el faro. Desde donde habían estado, ella claramente habría podido ver como caminaban juntos de regreso al hotel.
— Por la hora en la que apareces, supongo que algo bueno— agregó ella al ver que él no respondía.
— Nos reconciliamos — dijo al fin.
— Felicidades — comento Giselle dándole un mordisco a su tostada —. Un momento, si se reconciliaron ¿Qué estas haciendo aquí? No me malinterpretes, no me molesta tu compañía es solo que no le veo sentido.
— Se durmió conmigo pero no amaneció a mi lado. ¿Has visto a mi hermano?
— No, ni a ninguno de su grupo. Se supone que regresan hoy a Tokio, quizás están organizando su partida.
— Su vuelo es a las 5, tienen tiempo de sobra para venir a desayunar. Iré a buscarlos a la playa.
Media hora después estaba en las mismas circunstancias; sin saber nada de Rin y sin haber visto a Inuyasha. Los mensajes seguían sin ser contestados y las llamadas seguían cayendo al buzón. Era posible que ella siguiera durmiendo, lo que no cuadraba era que el grupo entero hubiese desaparecido.
Tras consultar en la administración confirmo que el grupo seguía en el hotel,
Ninguno había hecho el check out.
Al diablo, iría a buscarla a su habitación.
Toco con los nudillos sin conseguir respuesta. La llamo. Nada. A esas alturas estaba comenzando a preocuparse. Se arrepintió de no haber configurado su tarjeta para que abierta la puerta de esa habitación.
Antes de hacerlo y quedar como un maniático decidió llamar a Inuyasha. Pasaron unos cuantos segundos antes de que su hermano menor respondiera.
Inuyasha estaba envuelto en las sabanas cuando su celular lo despertó.
— Hola — su voz se escuchaba adormilada.
"No digas quien soy"
— Ok— afirmo confundido aun por el sueño.
"¿Sabes dónde está Rin?" escucho preguntar a su hermano.
— Eeeehh en su habitación, supongo — en realidad no la veía desde anoche.
"¿Supones?"
— Anoche se quedó hablando con Koga… No lo sé, no la he visto hoy— admitió.
"No la has visto. Maldición Inuyasha se supone que ella está viajando contigo" el tono de Sesshomaru era como un regaño, justo como le hablaba cuando lo reprendía por alguna
— Rin no es una niña, deja de pensar en ella como tal.
"¿Podrías llamar a tu novia y preguntarle donde esta Rin?" agregó ignorando olímpicamente su sugerencia.
— No lo sabe — respondió de inmediato.
"Pregúntale."
— Está durmiendo a mi lado, pasamos la noche juntos. Deja la maldita paranoia, anoche se quedo con Koga, tal vez está con él y no ha salido por eso.
"No se quedó con Koga, no esta en su habitación o en alguna área común" repuso con certeza.
Inuyasha supo en ese momento que Sesshomaru estaba seguro de lo que estaba diciendo
Si Rin no estaba con ellos entonces ¿Dónde estaba?
Dos horas después en el área de vigilancia de cámaras del hotel a Inuyasha le supo cómo un dejavu, Sesshomaru estaba pegado a las pantallas buscando a Rin en las pantallas. La probabilidad de encontrarla no era muy alta puesto que no todas las áreas tenían cámaras de video. Como había pensado en los videos no la registraban.
— Détente ahí — ordeno Sesshomaru—. Acércalo.
— Es ella— grito Kagome.
— Que rayos hacia Rin a las cuatro de la mañana en el Lobi.
— Todo indica que salió por su propio pie del hotel— hablo un oficial que trabajaba para el resort—. Sera muy difícil que la policía inicie una búsqueda. Tendrán que esperar las horas reglamentarias.
Por la cara que puso Sesshomaru aquello no le gusto para nada, él se imaginaba lo que estaba pasando por la mente de su hermano mayor y, a decir verdad el también estaba comenzando a preocuparse. No era normal que ella hubiese salido sola del hotel. La noche anterior solo había pensado en pasar la noche con su prometida, por ello no repararon en dejar a Rin sola con Koga e irse a una habitación diferente de la que estuvieron compartiendo. Kagome le había enviado un texto a Rin diciéndole que no dormiría en la suite, él hizo lo mismo con Koga quien decía que la había dejado en la playa alrededor de la media noche y ahora estaba afuera del cuarto puesto que su hermano no lo había dejado entrar.
Afuera, no quedaba mucho rastro de la joven. Ninguno de los trabajadores la había visto volver, ningún taxista creía haberla llevado a algún lado. Tal y como lo había dicho el oficial, la policía local alegaba que tenían que esperar el tiempo reglamentario para hacer una denuncia. Para ese momento él estaba al borde de la desesperación, si no tenia noticias de Rin pronto, iba a volverse loco.
¿Por qué se había ido de la suite?
En el video había un elemento que resaltaba; Rin estaba viendo su móvil cuando caminaba por el lobi. La pregunta era; ¿Quién era la persona con la que hablaba?
— ¿Crees que fue el chico?— le pregunto Giselle cuando se lo comento.
—No creo que fuera directamente él — respondió sabiendo que ella se estaba refiriendo a Koga —. Podría resultar obvio porque es la persona que sospechamos que tiene un contacto con Naraku.
— Tal vez se dio cuenta de su pequeña aventura, de igual forma estamos a pocos minutos de averiguarlo.
— Lo más probable es que haya creado algún tipo de engaño para hacerla salir.
—Golpear eso no va a regresártela — observo Giselle —. Ahora más que nunca necesitar tener la cabeza en frio sobre todo después de enterarnos que la fiesta fue cancelada.
La fiesta, casi había olvidado la verdadera razón de su visita a Okinawa.
Unos metros más allá, Kagome luchaba por hacer que su celular emitiera una llamada. Después de reiniciarlo por tercera vez un mensaje llegó. La hora; 4:26 am "Voy para allá espérame"
—Inuyasha… acaba de llegarme un texto de Rin, mira la hora.
—Mierda. Sesshomaru… — su hermano dirigió su atención a él de inmediato—. Creo que ya se a quien le estaba escribiendo Rin.
En ese momento todo cuadro, Koga sabía que Kagome estaba con Inuyasha, así que se aprovechó de eso.
— Entrégalo al oficial — ordeno Sesshomaru —. Si tenemos suerte esa será la prueba que necesitamos para iniciar el protocolo de búsqueda.
— Lo siento— se disculpó Kagome.
— No es tu culpa — respondió su novio envolviéndola en sus brazos.
Eran mas de la seis de la tarde cuando el pequeño niño se le acerco. En ese momento cada una de las personas a su alrededor eran conscientes de lo desesperado que estaba, todos estaban preguntándole a cada persona que veían si habían visto a Rin esa mañana. El niño era parte de un grupo de Pescadores del área, su aspecto desaliñado y desgarbado hizo que Giselle retrocediera cuando se paró a su lado. Sin embargo, él se quedó quieto escuchando la voz infantil.
— En la madrugada la lancha de los carroñeros llevaban a una chica con ellos — señalo el muchacho debajo de la maraña de cabello pelirrojo.
— Shippo — una mujer de mediana edad corrió hacia el niño—. No le preste atención, los niños inventan mucho.
Sesshomaru no la dejo llevárselo.
— ¿Estás seguro?
El niño miro a la mujer.
—Ellos llevaban a una chica dormida con ellos, mi papá dijo que no dijera nada porque los carroñeros se enojarían.
En una lancha, con todo el tiempo que habían perdido Rin podría estar en cualquier parte de Japón.
Balanceo, balanceo, paso, balanceo. Nauseas. Confusión. ¿Estaba dormida o despierta? El suelo raspaba, sus manos dolían, su brazo entumecido ¿Estaba parte de su peso debajo de su brazo? Nauseas, de nuevo. Vomitaría en cualquier momento. Respiraba con dificultad, como si estuviera en un lugar confinado donde el oxígeno era limitado. Intento moverse. El suelo raspo. Olor a mojado, sudor y pescado. Definitivamente era olor a pescado. Balanceo más fuerte. Su cuerpo debilitado resbalo por el suelo rasposo y se golpeó con la pared igual de rigurosa. Era madera, vieja y mojada. Quiso mover su brazo entumecido, enseguida se dio cuenta del motivo por el que su peso recaía sobre él. Sus manos estaban atadas, una ligera sensación de pánico la invadió. Estiro sus piernas para encontrarse con que no podía extenderlas por completo. Más pánico. Provo alzarlas, el resultado fue el mismo. Estaba metida en una caja de madera con las manos atadas a la espalda. No podía ver nada, unos halos de luz se colaban por algunas partes del techo de su caja, sin embargo, no le servía para nada. La oscuridad era su acompañante estrella. Balanceo, más fuerte. Gimió al volverse a resbalar y golpearse la frente.
Con cada segundo que pasaba su lucidez volvía a ella. Su mente se iba aclarando al compás de cada movimiento de lo que ahora estaba segura que era un barco. Escuchaba movimiento por encima de ella, varias veces había sentido las pisadas justo sobre su rostro, lo que quería decir que no estaba en una caja, más bien era un compartimiento bajo el suelo del que obviamente, era un barco viejo. Eran al menos tres personas, lo supo por los diferentes puntos de dónde venían las vibraciones. Se quedó callada, guardándose sus quejidos ante cada golpe. Pego sus rodillas al pecho e intento pasar las manos por debajo de sus nalgas. Bingo, sus manos estaban ahora al frente Ahora necesitaba encontrar la forma de salir de la caja podrida. Espero pacientemente a que los pasos cesaran, su mayor temor era que ellos entraran primero por ella. Si eso sucedía, tendría muy poco tiempo para golpear, patear, aruñar o lo que fuere necesario para crearse un espacio para correr.
La espera termino súbitamente. Rin no había sentido la vibración de los pasos o el crujir de la madera anunciando a alguien acercándose. Solo vio la luz de golpe, directo sobre sus ojos. Brinco por el repentino golpe de aire frio.
—Sabía que la perra estaba despierta — celebró la persona que había alzado la tapa.
A ella le costó adaptar su vista pero en cuanto sintió una mano tocarla, comenzó a patear. Con todas las fuerzas que tenia.
—Maldita.
El hombre ya no estaba sobre ella. Rin aprovecho el momento para levantarse. Correr, todo lo que necesitaba era correr hasta encontrar una salida. Lo más probable era que tuviera que lanzarse al mar, en todo caso, haría lo que fuera necesario para librarse de ellos.
— Déjala — ordeno otro hombre al que Rin no había visto—. Quiero ver lo que va a hacer.
El pasillo estaba vacío, era angosto y oscuro, perfecto para sus ojos. Olía a moho y a pescado. Al final vio las escaleras, las subió con cuidado de no resbalar. La madera crujía a cada paso, su adrenalina disparada. La luz la golpeo como un rayo. La cegó al punto de no ver bien a donde avanzaba. Tropezó con algo. Cayo de bruces al suelo. El dolor, el mareo, su cabeza dando vueltas. No podía quedarse en el suelo lamentándose, debía alcanzar la baranda que la llevaría al agua. La brida que sostenía sus manos lastimo su piel en cuanto se apoyó en el piso, ignoro el nuevo dolor y siguió su camino. Iba dispuesta a arrojarse hasta que un brazo fuerte la cogió por la cintura. El hombre la doblaba en altura y peso.
— Debo decir que me he enamorado de tu voluntad. Patear a Mukotsu y salir corriendo de esa forma… ufff me la ha puesto dura— el aliento lascivo del hombre se situó en su nuca — es una lástima que no pueda hacértelo bombom. Sin embargo, eso no quiere decir que no pueda tocarte un poco.
El pánico esta vez fue intenso. Rin comenzó a retorcerse en el momento en el que su captor metió las manos por debajo de su escote apretando uno de sus senos.
—Renkotsu. Basta — ordeno una voz masculina por encima de ellos— suéltala.
— Va a arrojarse al mar.
—No, no lo hará. A menos que quieras morir. No hay tierra firme en kilómetros morirás antes de llegar.
Rin volvió su mirada hacia el frente. Todo lo que veía era agua. Su respiración se agito y sin poder controlarlo vomitó, una, dos, tres veces. Vomito hasta que su estómago le dolió y sin darse cuenta sus ojos de volvieron a cerrar.
De nuevo se sentía mareada, su mente había ido y venido varias veces sin recuperar la conciencia. Percibió un olor a incienso a su alrededor, su espalda recostada a algún lado le indico que estaba sentada, ya no tenía calambres en los brazos pero si en los hombros. Estaba atada de nuevo con las manos a la espalda, el plástico que la lastimaba le confirmo que otra vez habían usado bridas para inmovilizarla, una en las muñecas y otra más arriba, más ajustada para que no pudiera correrla para volver a pasar sus brazos hacia delante. Sus parpados parecían estar pegados. Tenía leves recuerdos de alguien acercándole una pajilla para que bebiera agua, recordaba el líquido en sus labios. No era consciente del tiempo, solo sabía que ya no se balanceaba y que olía a incienso.
La pajilla volvió de nuevo a su boca, esta vez sabía a sopa, sorbió el líquido salado porque su estómago ardía. La pajilla se fue al terminar su propósito. ¿Cuánto tiempo llevaba sin comer? No lo sabía. Su conciencia regresaba a ella progresivamente. Lo primero que noto fue que ya no olía a incienso. Sus parpados se volvieron más livianos. Pronto, pudo abrir los ojos. Estaba en una habitación de estilo clásico japonés, se veía abandonada. Como si hacía mucho tiempo alguien no la hubiese habitado. Una lámpara alta era la que proporcionaba luz. Se sentía débil y mareada. A medida que su mente de activaba se dio cuenta de que la habían despertado a propósito, puesto que lo que la mantenía sedada era el incienso.
¿Por qué estaba en ese lugar?
Trato de recordar que era lo ultimo que había pasado antes de despertarse, en su memoria, se vio en la playa. Había estado en Okinawa con sus amigos, después había discutido con Koga y estaba en el faro. Sesshomaru. Sus ojos dorados iluminados por la luna invadieron sus pensamientos. Habían hecho el amor y ella se había quedado dormida a su lado. ¿Por qué, entonces, estaba ahí? Recordó que se había levantado, el mensaje de Kagome y haber salido al estacionamiento. Después vino una discusión, con Koga. Luego de eso no recordaba mas. ¿Estaría Koga secuestrado también? Quienes estaban en el barco bien podrían ser piratas y este probablemente era su escondite. Tenía que encontrar la forma de soltarse, Koga también podría estar en peligro.
La puerta se abrió. Los piratas habían vuelto.
Para sorpresa de Rin la figura que entro distaba mucho de los desgarbados piratas que había visto en el barco.
Esta persona llevaba un traje de etiqueta negro, impecable a simple vista. Su rostro estaba tapado por una máscara.
—Me alegro que estés despierta — esa voz ya la había escuchado antes.
El sonido de un obturador la distrajo. Le había tomado una foto, para su rescate, tal vez. Oh Dios, Sesshomaru iba a volverse loco. Necesitaba escapar.
— Si sigues haciendo eso terminaras lastimada y no queremos preocupar de mas a Sesshomaru— ¿Cómo? Ese hombre conocía el nombre de su Sesshomaru. Una alarma se encendió en ella como una luz cegadora. Comenzó a hiperventilar al tiempo que trataba de relacionar esa voz con alguien.
—¿Quién eres?— preguntó, sorprendiéndose de que su voz hubiera salido con tanta firmeza.
—Tan rápido se ha olvidado de mí, Rin.
No podía ser. Eso no era posible.
— ¿Sin palabras? — se burló el hombre.
En ese momento se quitó la máscara. Lo primero que Rin vio fueron los extremadamente malvados ojos carmesí.
—Naraku— musito. Incrédula.
Todo ese tiempo Sesshomaru había tenido razón.
Naraku estaba vivo.
Y Sesshomaru tenia razon, Naraku seguia con vida y ahora tiene a Rin.
Actualizare pronto lo prometo.
Besos!
Cuidense.
