NOTA DEL AUTOR

¡Por fin! Tras 10 meses prácticamente en blanco, he conseguido terminar este capítulo. Perdonad que haya tardado tanto...


- ¡Buenos días!
- Buenos días, Clara… - digo mientras me pongo las gafas y me incorporo en la cama.
- Ka, pikaaa... - me saluda Pikachu, todavía medio dormido y bostezando.

Mientras Clara y yo estamos poniendo la mesa para desayunar, se oye que llaman al timbre de la puerta:

- ¡Correo urgente!
- Ya voy yo - me dice Clara - ves preparándole el desayuno a Pikachu.
Asiento la cabeza y cojo un pequeño bol y la bolsa de galletitas saladas que me estaba indicando segundos antes.
Miro por la ventana y veo que Clara está hablando con un Machamp, que llevaba un traje de cartero y portaba una mochila del tamaño de un coche.
- Aquí tiene, señora. - le dice a Clara, entregándole un sobre.
- ¡Muchas gracias!
- ¡Que pase un buen día! - dice Machamp, saludando.
- ¡Igualmente! ¡Adiós! - dice Clara mientras cierra la puerta.
- ¡Toma! ¡Esto es para ti! - me dice, dándome el sobre.
Mientras lo abro, Clara va preparando el resto del desayuno y Pikachu enciende el televisor con el hocico.

Aparece en la tele el inicio del Telediario. Como en el día anterior, tuve un gran dejà vu:

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Tras la careta del Telediario, se ve un edificio en ruinas mientras se oye una voz en off que dice:
- Concluyen las tareas de investigación de la explosión que destruyó la Mansión Pokémon en Isla Canela. Tras una semana de buscar puebas, los investigadores no han conseguido saber quién o qué produjo dicha explosión...

- Oye Clara... - digo.
- Dime.
- ¿En qué año estamos?
- Pues... en el 2019... ¿Por qué lo preguntas?
- No, es que... viendo la tele... parece que haya viajado también atrás en el tiempo... Estoy viendo cosas que no veía en quince años...
- ¿Como por ejemplo?
- Pues... el aspecto del Telediario, que se parece al que había en mi mundo en el 2004... o el programa que vi anoche con Pikachu...
- ¿Pi Ka Pi? - Preguntó el pequeño Pokémon.
- Sí, exacto. En mi mundo no lo dan desde hace más de diez años...
- ¿En tu mundo también hacían el Gran Prix? - pregunta Clara. - ¿Y cómo hacían la prueba del Pokémon, sin Pokémon?
- Pues... con animales. Con una vaquilla, para ser más exactos. - respondí.
- ¡Por el amor de Arceus! ¡Qué horror! - exclamó Clara.
- Sí, lo sé... Por eso finalmente lo quitaron. Bueno, por éso y por otras cosas... - digo, recordando el cierto machismo que había en la ropa de las mujeres.

Una vez abierto el sobre, cojo mi flamante Carné de Entrenador.

- No puede ser... ¡Esto es increíble! - pienso mientras miro la tarjeta, con mi foto y mis datos personales.

Después de desayunar, vuelve a sonar el timbre de la puerta.
- ¡Buenos días! ¡Soy el Profesor!
Abro la puerta.
- ¡Hombre, Profesor Oak! ¡Buenos días!
- ¿Qué tal has dormido en tu primera noche en el Mundo Pokémon?
- Todavía pienso que estoy en coma o algo...
Nos reímos.
- ¿Tienes ya tu Carné de Entrenador?
- Sí, lo he recibido antes de desayunar. - se lo enseño.
- Pues cuando quieras, pasa por mi laboratorio, que lo tengo todo preparado para que elijas tu primer Pokémon.
- ¡Genial! Pues ahora iré para allá.

Unos minutos más tarde, me dispongo a ir hacia el laboratorio del Profesor Oak. Pikachu me acompaña hasta la puerta para indicarme el camino.
Una vez dentro, me encuentro en una gran sala. Cerca de la puerta de entrada, una serie de estanterías colocados junto con las paredes laterales del edificio, llenas de libros sobre los Pokémon. Más adelante, varias mesas con sillas en las que veo sentadas a varias personas (que supongo que serán ayudantes del Profesor).
Y al fondo de la sala, antes de llegar a las puertas del final, se hallan unas grandes máquinas junto con un par de mesas de escritorio y varias sillas, donde se encuentra sentado el Profesor Oak.

- ¡Oh! ¡Ya estás aquí! Ven. - se levanta y se dirige a una de las máquinas, del tamaño de una lavadora y con una especie de cúpula en su parte superior.
El Profesor aprieta un botón y la cúpula se pliega, descubriendo una bandeja con tres Pokéball.
- Guau... nunca había visto una Pokéball de verdad... - digo.
- Y seguro que no has visto ninguno de los tres Pokémon que vas a tener que elegir como tu Pokémon inicial...
- ¿No serán Bulbasaur, Squirtle y Charmander, por casualidad? - pregunto.
- Eh... sí... ¿Cómo lo has sabido? - dice el Profesor, atónito.
- Es que... esos son los Pokémon iniciales de los primeros juegos... Por eso lo digo... - digo, sonriendo.
- ¡Anda, mira qué casualidad! ¡Je, je, je!
Entonces me quedo un rato pensativo y le pregunto:
- ¿Puedo sacar a los tres un momento, para verlos?
- ¡Por supuesto! ¡Adelante!
Cojo una de las Pokéball. Son muy pequeñas, aunque pesan un poco, y tienen un tacto a medio camino entre el plástico duro y el metal.
- Vale... ¿Y cómo se abre ésto? - pregunto.
Pulso el botón que hay en la parte central del frontal de la Pokéball y, de repente, se hace más grande: si antes era algo más grande que una pelota de ping-pong, ahora era igual de grande que una naranja.
- ¡Hostia! - digo sorprendido.
- ¡Adelante! ¡Lánzala! - me dice el Profesor.
- Pero... ¿cómo la lanzo?
- ¡Tal cuál! - dice.
- Vale... - digo, lanzando la Pokéball, no muy convencido.
Cuando la Pokéball toca el suelo, se abre y se oye un ruido que me recordaba el de la serie:

youtu . be/kAmkLHLTeE0

Y de repente aparece un gran punto rojo, que poco a poco va cambiando de color y de forma hasta que...

- ¡Bulba! ¡Saur! - dice el pequeño Pokémon de tipo Planta que había salido.

Entonces noto algo que me golpea la mano. Me la miro y volvía a tener a la Pokéball en la mano.

- Esto... ¡Esto es una pasada! - exclamo, alucinando.

Me acerco a Bulbasaur para acariciarlo y éste saca una rama verde de su bulbo y me la acerca a la mano. La cojo y empieza a agitarla suavemente.

- Vaya... ¡Encantado de conocerte, Bulbasaur! - le digo, sonriendo.
- ¡Saur! ¡Bulba, saur! - dice, también sonriendo, como salutación.
- ¡Toma! - dice el profesor, dándome los otras dos Pokéball. - ¡Abre también éstas!

Lanzo las otras dos Pokéball y aparecen Squirtle y Charmander.

- ¡Squirtle!
- ¡Char!

- ¡Hola, Squirtle! ¡Hola, Charmander! - digo mientras se me acercan los dos Pokémon.

Durante unos minutos, el Profesor Oak me explica algunas de las peculiaridades de cada Pokémon. Hay algunas que ya me sonaban (como lo de tener cuidado con la llama de la cola de Charmander), pero hay muchas otras que desconocía totalmente.

Finalmente, llega la hora de decidir.

- Bueno, ¡ya sé qué Pokémon elegir!
Me quedo pensando, mirando a los tres Pokémon.
- Voy a elegir a...

- CONTINUARÁ -