Un nuevo capítulo para mis adorados lectores. Este capítulo va dedicado a SViMarcy y a Saremi- San 02. Si quieren una dedicatoria, solo necesitan comentar, algo rápido y fácil.


El joven miró a su bella compañera con unos ojos adormecidos e intentando poner en marcha su cerebro, porque con ella encima de él, podía hacer la peor de las cosas. Sentir su femenino cuerpo sobre él, ese era el principal problema. Se sentía tan bien que no podía pensar con claridad.

"Se siente tan bien que desearía poder parar el tiempo y quedarme en esta posición para siempre. Ella tiene algo que me reconforta, sabe cómo calmar mi corazón y cómo acelerarlo"

— Videl, ¿qué te parece si te das un baño para despejarte? Creo que tu cabeza no está en perfecto estado después de los excesos de anoche— se controló todo lo que pudo para poder hablar con claridad, si esa situación perduraba durante más tiempo. Él perdería todos sus estribos a merced de sus instintos saiyanes.

— Tomaría un baño gustosamente si tuviera ropa que ponerme, pero como no es así, ¿por qué no me llevas a casa?

— Mira el reloj que está frente a tus ojos, comprobarás nuestra delicada situación— expresó con una sonrisa complicada y algo avergonzado, ella se había movido de nuevo y no sabía lo que su cuerpo experimentaba cada vez que se movía levemente.

Gohan creía que era el único que se encontraba en esa peculiar situación, pero se equivocaba, Videl estaba igual que él, o quizás peor. Podía sentir sus firmes y duros músculos tan bien trabajados, la respiración algo acelerada del joven pelinegro justo en su oído, sus alborotados cabellos rozando con su cuello. Todo en ese momento la estaba haciendo estremecer.

"Estar en esta posición con un hombre el cual no es mi novio, ¿qué diablos pasa por mi cabeza? ¿por qué no quiero alejarme de él?"

— Veo que queda menos de una hora para entrar a trabajar. Parece que nos hemos dormido— protestó inútilmente, no podían retroceder en el tiempo así que eso no servía para nada.

— Creo recordar que mi madre tiene algunos de sus atuendos aquí, después de todo, esta fue su casa. Déjame buscar algo adecuado mientras estás en la ducha, si entro al baño no te preocupes, la ducha está diseñada para que no se pueda ver nada desde fuera, pero sí desde dentro. Te llevaré toallas y una ropa, no podemos perder el tiempo— le ordenó con suavidad y comenzó a incorporarse una vez que la joven se levantó— Te llevaré al baño— informó, mientras bostezaba y rascaba su cabeza con pereza y desgano.

Una vez que la joven entró al enorme baño del "señor Son", se quedó maravillada, probablemente esa habitación era como la mitad de su apartamento. Contaba con una amplia y sofisticada ducha, una enorme y magnífica blanca bañera impoluta, la cual tenía funciones de hidromasaje y toda esa habitación tenía una excelente y revitalizante luz natural.

— ¡Todo esto es maravilloso!, pero pensándolo bien, no tengo tiempo que perder— se dijo a sí misma, antes de comenzar a desnudarse y entrar a la ducha.

El agua gélida despertaba su mente y su adormecido cuerpo, también encontró un recipiente de jabón femenino, olía a vainilla y algodón. Jamás pensó encontrar algo femenino en el apartamento de Gohan y por alguna extraña razón, sintió como su pecho le dolía, jamás había experimentado ese singular dolor, y eso la extrañó.

— Aquí tienes Videl, me parece que también mi madre se dejó un frasco de jabón, utilízalo. No creo que te siente muy bien el jabón masculino. Oye, ¿te encuentras bien? ¿Por qué estás apoyada contra la pared?

"Ah claro, que idiota he sido, el apartamento antes era de su madre. Es normal que queden cosas suyas. Pero, ¿por qué me siento así?... ¿¡Por qué está todavía en ropa interior!?"

— No es nada Gohan, simplemente me dolía un poco el pecho. Nada por lo que preocuparse— tranquilizó la joven de ojos azules.

— ¿El pecho?, no creo que la resaca afecte al pecho, pero tómate la medicina que he dejado al lado de tu desayuno, no quiero que te duela la cabeza. Necesito que estés al cien por cien.

— ¿Gohan?— lo llamó con una voz casi inaudible, pero, aun así, él pudo reconocerla.

— ¿Sí?

— ¿Crees que podremos resolver hoy el asesinato?

— Por supuesto que sí, no te desanimes. Solo han pasado dos días, hoy lograremos meter al culpable entre las rejas— ahora era Gohan quien tranquilizaba a Videl, no había que preocuparse demasiado o su rendimiento se vería afectado negativamente.

"¿Por qué he tenido que mirar su cuerpo?, maldición, a pesar de que no pude ver nada con claridad, pude contemplar sus curvas y su estilizada figura a la perfección. Debo irme, o terminaré haciendo algo malo"

Tras esas últimas palabras, el joven saiyan salió de la habitación, dejando intimidad a su compañera y decidió que era hora de vestirse. La verdad, en ese ámbito era bastante despreocupado, después de todo, algo tendría que heredar de su padre. A parte de su gran corazón, también heredó su costumbre de ir con poca ropa al estar en casa.

"Mierda, la imagen de su figura no desaparece de mi mente. Jamás pensé que tendría que tomar una ducha fría en estas circunstancias"— pensó para sí, mientras que su respiración agitada cada vez era más fuerte. Sin duda alguna se había excitado, su corazón latía tan rápido que parecía querer explotar.

Al salir de allí subió corriendo hacia su baño privado y metió la cabeza bajo la fría corriente de agua y acto seguido el cuerpo entero. Intentaba controlar su respiración y borrar esa imagen de su mente, eso lo estaba matando de placer.

Después de varios minutos comenzó a hacer efecto, por tanto, salió de la ducha, contempló su reflejo en el espejo, su barba de pocos días estaba presente, pero tampoco podía perder el tiempo afeitándose. Salió rumbo a su habitación, secando su cabello e intentando no pensar en nada.

Debido a su trabajo, no solía ponerse el uniforme de la policía, era bastante difícil camuflarse entre la población llevando eso. Echó un vistazo rápido a su armario, seguido de un suspiro pesado.

"Odio tener que escoger una ropa todos los días. Me gustaría tener a alguien que me aconsejara de vez en cuando"

Tras pensar eso, seguía sin ninguna idea sobre cómo iba a vestir. Entonces recordó que probablemente tendrían que ir a hablar con el principal sospechoso, así que. ¿Qué mejor forma de vestir que la de un rebelde?

Esa quizás fue una de sus mejores ideas, no tendría que vestirse con trajes completos ni con formalidad, estaba algo cansado de mantener las apariencias. Con una simple mirada a la sección que guardaba su pasado, sabía qué ponerse. Se trataba de uno de sus atuendos favoritos, un chaleco de cuero negro con detalles y botones dorados, rasgado y apegado al cuerpo, una camiseta sin mangas negra con la silueta de una calavera, presa entre dos sables piratas y en llamas, un pantalón corto blanco y unas converse negras. Para complementar el aspecto fiero, llevaba un cinturón negro, con una clavera blanca y una muñequera en el brazo izquierdo con el mismo patrón.

— Gohan, ¿puedo pasar? — preguntó Videl desde el otro lado de la puerta de su habitación.

— Claro, pasa— le dijo mientras se convertía en ssj y con una leve ojeada a sus aposentos, comprobaba que todo estuviera ordenado.

— La ropa me queda perfecta... — la joven habría seguido hablando, si no hubiera mirado al pelinegro, mejor dicho, rubio en estos momentos. Su compañero nunca dejaba de sorprenderla, con esa ropa mostraba aún más su musculatura, dejaba cubiertas las partes estratégicas, lo que provocaba a la curiosidad y a la imaginación. Él comprendía como ser sexy sin revelar demasiado.

"Sigo sin entender por qué mi corazón late con tanta fuerza. Gohan, ¿qué pretendes? Si continúas así, moriré de una taquicardia"— pensaba la joven, aún boquiabierta, cuando el hijo del comisario hizo algo inesperado.

— Hey, cierra tu boca o entraran moscas en ella. Si me veo tan bien, dímelo— susurró con una voz grave y dulce en su oído, tomando su mentón con delicadeza y cerrando su boca. Él comenzó a acercarse a sus labios, y ella cerró sus ojos instintivamente. Él sonrió de una forma tan sexy que Videl se arrepentiría toda su vida de no haberla visto. El rubor cubría su rostro, dándole un aspecto adorable.

— Tenías una pestaña— explicó, aprovechándose de la situación y recorriendo su suave y terso rostro con la punta de sus dedos, deleitándose a su paso— Realmente te vuelves tan vulnerable en estas circunstancias— expresó con una sonrisa y miradas algo complicadas, desde la diversión hasta la frustración. Ella no supo cómo responder a eso, al abrir los ojos y encontrarse con esa expresión, volvió a cerrarlos, sintiendo las grandes manos del Son, acariciar y jugar con su cabello.

"Olvídalo, no quise incomodarte, solo espero que no sea con todos los hombres, pero si solo es conmigo, ¿por qué yo? ¿qué pasa por tu mente en estos momentos?"— tras pensar eso para sí mismo, se alejó de ella.

"Eres un idiota, ¿cómo te atreves a llamarme vulnerable cuando eres tú quien lo provoca? Odio que seas el único que tenga ese efecto sobre mí y por culpa de mi curiosidad quiero saber más de ti"

— ¿Bajamos a desayunar?, a este paso se enfriarán las tortitas— propuso, cambiando el tema de conversación bruscamente e intentando no incomodar a Videl.

— ¿Tortitas?

— Parece que te encantan, tus ojos han brillado cuando he dicho tortitas. Es bueno saberlo, cuando tengas ganas de ellas, dímelo y te invitaré a desayunar— dijo con una sonrisa cálida y encantadora, que provocó que la joven se olvidará de todo lo que había hecho antes.


— Bueno, ¿qué te ha parecido el desayuno?

— Estaba delicioso, la próxima vez, me gustaría un desayuno tradicional japonés. ¿Lo harías?

— Claro que lo haré, pero atente a tus palabras, si hay una próxima vez, volverás a dormir aquí— bromeó, intentando avergonzar a su acompañante.

— ¡Cállate! — exclamó molesta, apartando la mirada y disimulando su evidente rubor.

— ¿Qué has imaginado?, tus orejas están completamente rojas— volvió a provocarle, era muy divertido verla así.

— ¡El pervertido eres tú! ¡Tú eres el que ha imaginado que yo estaba pensando en eso!

— Si soy pervertido, es porque tú me provocas a serlo.

— ¿¡QUÉ!?

— ¡Era broma! — exclamó, estallando en sonoras carcajadas y cayendo con la silla al suelo, montando un buen escándalo.

"Tampoco mentí al decir que ella me provocaba. Pero es demasiado incómodo"

"Gohan, estás provocándome para vengarme de ti, ¡nadie se ríe de mí!"

Después de su mutua ayuda para limpiar la vajilla, pusieron rumbo a comisaría. Allí, rastrearían la llamada y podrían apresar al principal sospechoso. Con la habilidad de Gohan para hackear y rastrear todo sería pan comido.


— ¿Preparada?, apunta todo lo que consideres importante— advirtió antes de marcar, para después, comenzar a rastrear la señal. Todo apuntaba a una de las zonas más céntricas de la ciudad, en un aparente almacén abandonado, Videl apuntó todo eso en su blog y con una mirada, ordenó al pelinegro a cortar la llamada. A pesar de haberla hecho desde un número imposible de rastrear y reconocer, no quería arriesgarse.

— ¿Con quién hablo? — preguntó la voz poderosa y llena de seguridad, perteneciente al hombre del día anterior.

Después de asegurarse de que era él, cortó la llamada y mandó a imprimir el mapa que se reflejaba en la pantalla de su ordenador.

— Videl, quiero que te quedes aquí. Puede ser peligroso y no quiero ponerte en peligro, no sé si podré protegerte en todo momento. Ese mundo es totalmente diferente, si te ocurriera algo, jamás podría perdonarme.

— ¡Soy tu compañera! ¡No puedes abandonarme e ir solo!

— Sí que puedo, no voy a escuchar protestas. Llevaré un micro y un transmisor con GPS, así sabréis todo lo que pasa en todo momento.

— Pero...

— ¡No hay peros que valgan! Videl... me especializo en operaciones encubiertas, jamás me descubrirán. ¿Has escuchado a todo lo que se dedica mi tío Raditz y Nappa, y a lo que se dedicaba el teniente Vegeta? Yo les he acompañado a todas sus misiones, ¡yo he sido el que se ha manchado las manos con el caliente líquido carmesí! ¡Yo soy quién ha hecho desaparecer a miles de personas peligrosas sin dejar ningún rastro!

"Ahora que recuerdo, el capitán me dijo que me convertiría en su protegida y que jamás haría algo que me pusiera en peligro. No voy a poder ganar contra él, no en esta situación"

— Papá, Vegeta, os necesito. Voy a infiltrarme, llevo micro y transmisor, tenéis que estar con Videl, no quiero que me siga.

— ¿Lo ves Vegeta?, te dije que se convertiría en su protegida— dijo Goku con su típica personalidad risueña.

— Bueno, ahora me voy. Espero no tener que derramar sangre.

— ¡Espera! — lo llamó la pelinegra, tomándolo por el brazo.

— No vas a venir conmigo.

— Solo me quedaré si llevas una cámara, quiero asegurarme de que estás completamente seguro— rogaba, apretando aún más su agarre en el cálido y fuerte brazo del pelinegro. La expresión en su rostro conmovió al joven, lo que provocó un suave golpe en su frente.

— Ni que fuera a morir, relájate. He estado a punto de morir cuatro o cinco veces y no he muerto, puedo considerarme inmortal— le contestó, bromeando y mirándola a los ojos para transmitirle su serenidad.

— ¡No me digas que no son adorables! ¡Mi hijo mayor, se hace mayor! — decía el atolondrado comisario, mirando a su mejor amigo.

— Se nota la química entre ambos, no tardarán demasiado en enamorarse.

— Tal y como tú con Bulma— provocó con un tono pícaro y dándole leves golpecitos en el brazo.

— ¡No hables de MÍ Bulma! — exclamó furioso, agarrándole por el cuello y comenzando a zarandearlo, hasta que se cansó de eso y lo soltó sin cuidado. — Por lo menos yo no me casé por una estúpida promesa, yo realmente la amaba cuando me casé con ella.

— Yo me enamoré de ella al convivir día a día, la prueba de ello son mis dos hijos. Amo a Milk, eso es lo que importa. No importa como llegué a sentirme así, su carácter, su gran corazón y el conocerla desde pequeño es lo que importa.

— Toma hijo, es mejor no desobedecer a una mujer— y le lanzó una cámara minúscula.

— De acuerdo, ahora, sí que me voy. No os preocupéis, regresaré sano y salvo.


Después de un tiempo de conducción, estaba frente al almacén abandonado en apariencia. Los enormes portones de hierro estaban algo oxidados, pero nada demasiado importante o imposible de abrir gracias a mi fuerza saiyan. Antes de proceder a entrar, preparé mi pistola y me aseguré de que estuviera cargada, comprobé las cuchillas de mis zapatos y la daga de mi muñequera.

Una vez que todo estaba preparado, me teletransporté, atravesando la puerta y comencé a levitar para no hacer ruido, la verdad, todo era mucho más fácil si estaba solo. Estaba acostumbrado a trabajar en solitario y tampoco sería nada bueno revelar mis poderes frente a ella...no, todavía era muy pronto. Ella inspiraba mucha confianza, pero tenía que asegurarme de todo con cuidado, mi gente está en juego, y con las vidas no se juega.

No fue muy difícil encontrar el despacho del sospechoso, puesto que, a pesar de su inmensidad, estaba completamente desierto, a excepción de unas escaleras de metal que llevaban a una especie de habitación con cristaleras, gracias a ellas pude ver al misterioso hombre de cabello plata, era algo muy raro, pero mi instinto no decía nada malo, y mi instinto nunca falla.

No tardé nada en subir esas escaleras y quedar a unos escasos centímetros de la puerta de la habitación, no vacilé y entré con seguridad, el perímetro estaba asegurado, por lo que guardé mis armas y me limité a sacar mi cartera. En ella guardaba mi placa de policía, la necesitaría.

— ¿Quién anda ahí? — cuestionó levantándose de su mullido asiento, y quedando cara a cara con mi rostro— ¿El corredor? ¿Cómo has llegado aquí? — expresó su sorpresa y suspiró relajado, volviendo a tomar asiento.

— Bueno, exactamente no soy un corredor, ya dejé ese mundo. Ayer solo estaba infiltrado, soy policía— le informé, mostrando mi placa identificativa.

— ¿Qué te trae por aquí, joven?, toma asiento, me facilitarás las cosas. Iba a informar a la policía de la desaparición de mi hija adoptiva.

"¿Podría tratarse de Hikaru?"

— ¿Podría facilitarme su nombre y una leve descripción? — sugerí, tomando un boli y comenzando a escribir.

— Será todo un placer, mi amada hija tenía una mirada cálida, de orbes marrones, su cabello era como el oro, muy rizado, su piel era como las perlas y su nombre es Hikaru, Hikaru Shimizu.

El color de piel de mi rostro se desvaneció, al escuchar todo eso el boli cayó de mi mano, esta temblaba, mejor dicho, todo mi cuerpo temblaba. Este giro inesperado no era nada sano.


— ¿¡QUÉ!? — dijeron los tres policías, cayendo sobre la mesa, esa noticia no era la esperada.

— Hemos desconfiado de su padre... ¿qué clase de idiotas somos? — Vegeta estaba frustrado, él sabía que el amor de un padre era inmenso y, por tanto, era imposible que fuera el culpable.


— Señor...no sé cómo decirle esto. Su hija ha muerto y yo soy el encargado de resolver su asesinato.

— Así que ha muerto, supuse que le había pasado algo. Llevaba sin saber nada de ella desde hace cuatro días, pero jamás hubiera imaginado que no se encontraba entre nosotros. Esto no es bueno para mi problema de corazón, creo que me va a dar un infarto— decía entrecortadamente, llevándose la mano al pecho y haciendo muecas de dolor.

— Relájese señor, ¿tiene alguna idea de quién puede ser el asesino?

— El maldito de mi hijo, él quería toda mi fortuna para él. Sabía que no le iba a dejar nada por sus problemas con las drogas. Nunca se han llevado bien, pero jamás creí que llegaría a asesinar a mi niña, mi ángel, la luz de mi vida. Cuando la vi en una cesta un día frío y pasado por agua, no dudé en acogerla, ella era solo un bebé, su sonrisa me recordó a mi difunta esposa. Así que creía que Dios me había quitado un amor, para darme otro.

— ¿Dónde puedo encontrarlo?

— Buscando droga en alguno de los lugares frecuentados por camellos. Jamás perdí la fe en él y nunca dejé de quererle, él era mi hijo y el de mi amada. ¡Pero después de esto, no hay forma de perdonarle! Llévate esa foto y lo encontrarás. Hace cuatro días fue otra carrera, Hikaru corrió en ella y al terminar no la encontré, solo encontré su coche, por lo que decidí guardarlo. Creía que fue a celebrar su victoria, pero me equivoqué. ¡Si la hubiera buscado ella seguiría entre nosotros! ¡Soy un fracaso como padre y como persona!

— ¿Me dejaría registrar el coche de Hikaru?

— Si eso ayuda a detener más rápido a mi hijo, adelante. Está al final del almacén, te acompañaré.


Al registrar el coche, pude darme cuenta que la tapicería tenía señas de haberse resistido y agarrado con fuerza, pude ver algunos cabellos de Hikaru y encontré un anillo en un colgante, tenía tallado el nombre de Kuro Shimizu. Esa era la prueba que necesitaba para meterlo entre rejas.

— ¡Atención a todas las unidades! ¡Quiero a todos los hombres de la división antivicios y antidrogas, buscando a Kuro Shimizu! Cuando lo encuentren, díganmelo y la inspectora Videl y yo, procederemos a su detención. Yo he recogido las pistas y regresaré a comisaría.

— No tengan piedad con él y por favor, de hombre a hombre. Golpéale cuando lo veas, intenta que sea durante la persecución.

— Da por hecho que le voy a dar un buen puñetazo que le desplazará alguna que otra vértebra— dijo con tranquilidad y una escalofriante sonrisa en su rostro — Mis condolencias, desde el punto de vista de la policía, como por el punto de vista de mi empresa, soy el presidente ejecutivo de OX&SON, ella fue mi asistente y jamás podré reemplazarla.


Después de despedirme de ese padre destrozado, regresé a la comisaría y recibí la llamada de un oficial, diciendo que ahora mismo se encontraba en uno de los parques cercanos a la comisaría. Videl y yo pusimos rumbo a dicho lugar e hice lo que prometí como hombre de palabra.

— ¡Quedas detenido por el asesinato de Hikaru Shimizu, tu hermana! ¡Todo lo que digas a partir de ahora, será utilizado en tu contra frente a un tribunal! — dije severo, después de haber fingido una persecución y haberle golpeado en el abdomen con toda mi fuerza y mi furia, dejándolo inconsciente.

— ¿No crees que te has pasado? — me reprimió con las palabras, pero con sus ojos me decía que había hecho lo correcto.

— Lo dudo mucho, Videl, me despido, no sé cuándo volveré a la comisaría. Me necesitan en el trabajo, no dudes en llamar si necesitas ayuda, iré corriendo a tu rescate, porque somos compañeros— dije algo apenado, pero sin dejar de sonreír, era un hasta luego, no un adiós.

— Ha sido un placer trabajar contigo, espero que no te sea muy pesada la oficina, adiós— se despidió con un aura de misterio envolviéndola.

— Te equivocas— llamé su atención jalándola con delicadeza por el brazo — Es un hasta luego— susurré fugazmente, para después besar su mejilla y alejarme, desapareciendo entre la gente.

"Este idiota...será aburrido no estar con él"


Bueno y eso es todo, perdonadme por la tardanza, he estado muy ocupada y no pude ponerme a escribir. ¿Qué les ha parecido el capítulo? ¡Vaya giro de los acontecimientos! Vayan acostumbrándose, conmigo nunca está todo claro. No olviden, que antes de nada...me encanta trollear y dejar con la intriga XD.

Vaya,vaya con Gohan, qué travieso es, parece que desconoce que si juegas con fuego, terminarás quemándote o en su caso, terminará ardiendo.

No les puedo prometer ninguna fecha fija de actualización, pero lo que intentaré en actualizar al menos cada dos meses, ya casi comienzo con segundo de Bachillerato y no puedo jugarme mi futuro ^-^U

Ahora, adiós, bueno, mejor un hasta luego. No se olviden de comentar o aportar sugerencias ;v