Un nuevo capítulo para mis adorados lectores. Este capítulo va dedicado a SViMarcy y a Saremi- San 02. Moni y todos mis lectores mexicanos, espero que todo se arregle pronto, ánimo, no puedo hacer mucho, pero este capítulo tiene mucho amor y dedicación.
Un mes ha pasado desde que Videl y yo resolvimos el asesinato de Hikaru, desde entonces, he estado tan ocupado con formularios, nuevos proyectos y reuniones de suma importancia, que he sido incapaz de hacer tiempo para ir a comisaría y verla. Extraño su sonrisa, es cierto que desde que el puesto de asistenta quedó vacante, mis descansos fueron aumentándose.
Pero desde que pude poner a prueba mi intelecto con el asesinato, desde que me puse en la mente del criminal y desde que trabajé con Videl codo con codo, mi mente y mi cuerpo no pueden soportar la monotonía de la oficina. Todo me resulta tan sencillo que termino casi al instante, esto es algo frustrante, ni siquiera me ha llamado. Aunque puede ser que ella esté demasiado ocupada, no puedo ser egocéntrico.
Ahora mismo, estoy terminando con el café de la mañana y me dirijo a la reunión más importante del mes, probablemente. Los representantes de uno de nuestros mejores inversores, quieren ver nuestros proyectos en curso y nuestro estado bursátil.
Estoy llegando a la reunión, pero hay algo que me extraña, no fui informado de otra reunión en esta hora, entonces, ¿por qué está la sala de reuniones 12 ocupada? Con todo el sigilo digno de policía que poseo, me oculto y apego un oído a la puerta, intentando escuchar lo que dicen mis empleados. Como buen jefe, debo de saber en lo que están metidos mis cargos inferiores, esa es la clave del éxito.
— Oye, al final, ¿qué vas a hacer con todo el dinero que recibirás este mes?, después de tantas horas extras y juzgando tu cargo, la cifra debe rondar los cuatro ceros.
— Muy sencillo, todo va a ir a mis paraísos fiscales, ¿qué mejor forma de ahorrar, que evadir impuestos? Supongo que tú harás lo mismo, después de todo eres el más próximo a la mano derecha del jefe y uno de los que más dinero recibe.
— Por supuesto, yo llevo blanqueando dinero y evadiendo impuestos desde que entré aquí, ¿de dónde crees que saco el dinero para costearme todo lo que tengo?
— Esperemos que gracias a este proyecto podamos ganar aún más, no me canso de leer ceros en mis tarjetas de crédito. Es una sensación maravillosa.
— ¿Señor Son? ¿qué hace? — me preguntó Shinya con curiosidad, se puso a mi altura e imitó mi posición, percatándose de la charla que estaban teniendo dos de mis mejores hombres. Unos de los pocos de los que llevaba tiempo sospechando, parece que se olvidan de que los micros siempre están conectados en las salas de reuniones y no hay ninguna forma de desconectarlos. Solo yo puedo hacerlo.
— Estoy recogiendo las pruebas necesarias para echarlos, una vez que el proyecto en el que están al mando finalice. No puedo perjudicar a la empresa por dos idiotas ambiciosos sin escrúpulos. Te dije que eran sospechosos y no me creíste.
— Tu instinto nunca falla, no me extraña que tengas tanto éxito en los negocios— me alabó con una sonrisa orgullosa y tocando mi hombro.
— Bueno, dejemos a estos hombres tranquilos y vayamos a la reunión— le ordené, volviendo a ponerme en pie y comenzando a caminar rumbo a mi reunión.
Una vez que llegamos, todos están ya presentes. El ambiente era seguro y profesional, tal y como siempre, no había ninguna relación a parte del dinero. Tampoco saldría con ellos a tomar unos tragos, no me inspiran "confianza", una vez que suspiro ligeramente, entro con la faceta de seguridad, profesionalidad y agresividad digna de mi personalidad de negocios.
"La reunión se hará larga... y pesada, no seré capaz de concentrarme si sigo pensando en Videl y en la policía"
"El señor Son se ve distante y algo molesto, me pregunto qué le pasará. Solo espero que eso no afecte al resultado de la reunión. Bueno, está claro que no lo hará, antes que nada, es todo un profesional. Un profesional al que adoro"
Tal y como había supuesto, la reunión era tan monótona y aburrida como siempre, de hecho, parece que solo saben hablar de eso, lo cual, hace que me hierva la sangre. Hacer perder el tiempo, a MÍ, una persona tan influyente y ocupada. Debería de caérseles la cara de vergüenza, lo mínimo que debes hacer antes de una reunión es prepararlo todo. No importa si es con tu vecino o si es con el mismo rey.
El tiempo pasa tan lentamente que creo estar muriendo, mi cuerpo está presente, pero en cambio, mi mente está deambulando en mis pensamientos, desde lo que voy a comer hoy o cuándo voy a tomar las vacaciones, hasta lo que estará haciendo mi padre, o incluso mi hermano Goten. Solo existe una palabra para definir mi situación y es "aburrimiento".
Creo que Dios me manda una señal de escape cuando escucho la vibración de mi teléfono móvil en mi bolsillo, al leer la pantalla y ver el nombre de Videl, una sonrisa se dibuja en mis labios, pero no dura mucho porque recuerdo mis últimas palabras." No dudes en llamarme si te encuentras en peligro, estés donde estés, iré a rescatarte inmediatamente"
Esa oración resonaba en mi mente, ¿estaría bien, o quizás estaría en grave peligro? Solo hay una manera de comprobarlo, y es contestando a la llamada.
"Tendré que sacar mi mentiroso nato para escapar de aquí"
— Disculpen señores, tengo que atender esta llamada, es de suma importancia. Mi abuelo se encuentra en una operación muy arriesgada y tengo que estar al tanto de la situación.
— ¿El anterior presidente ejecutivo?
— Así es, parece que me demoraré bastante. Señor Sakurai, cuénteme todo con detalle una vez que la reunión haya terminado— me excusé educadamente, pasando el testigo a mi mano derecha Shinya, el cual estaba tan aburrido como yo, pero gracias a su permanente "cara de Póker" era innotable.
— ¿Qué ocurre Videl? — pregunté una vez fuera de la oficina. Que cómo llegué tan rápido, muy sencillo, salté por la ventana, mientras atendía la llamada.
— Gohan, te necesito. Me ha secuestrado un asesino en serie, fui encargada de patrullar la zona en donde había sido visto por última vez y me cloroformó y metió en su coche, cuando desperté me encontré aquí. Una habitación oscura, con mala ventilación y humedad. Tengo miedo a la oscuridad y creo que me han drogado, tengo la marca de una jeringuilla en el brazo— me relató, con una tenue voz entrecortada.
Estaba completamente atemorizada y apenas respiraba con normalidad.
— ¿Cómo has podido llamarme?
— Escondo mi móvil dentro de uno de los sitios diseñados para eso en el zapato del uniforme. Date prisa y rastrea la llamada, he estado investigando la habitación y hay una especie de cofre lleno de cuchillos y artilugios de tortura. No tengo ganas de probarlos.
— Tranquila Videl, ya voy a por ti— intenté tranquilizarla, me metí en mi coche, comencé a quitarme la corbata, el chaleco y la chaqueta, la comodidad era lo primero. Busqué mi portátil y comencé a rastrear la señal del móvil de mi compañera, estaba muy alejada de mi posición actual, pero no le di importancia. Tenía que rescatarla.
En esos momentos no pensé ni por un momento en llevar armas conmigo, ¿quién podría con el ser más poderoso de toda la Tierra?, ellos no, seguro.
Comencé a acelerar, orientándome a su paradero, tomaría algunos atajos. Acto seguido, comencé a marcar el número de mi abuelo, él se encargaría de venir en persona, acompañado de mi tío Raditz y Nappa, si necesito a alguien para intimidar, nadie mejor que ellos.
— Abuelo, necesito tu ayuda. Han secuestrado a Videl, ya estoy en camino, rastreé su paraderó y te lo he enviado por correo. Necesito a algunas unidades rodeando el perímetro y a mis antiguos compañeros para buscar y capturar al secuestrador. Si vienes tú también, sería un gran detalle— le relaté rápidamente, él captó todo lo que dije y respondió al instante.
— Ya estoy en ello Gohan, no esperaba menos de ti, pero... ¿no tendrías que estar en una reunión?
— Dejé a alguien muy capaz en mi lugar, el futuro de mi empresa no se verá afectado, tranquilo.
Mientras tanto en la oficina...
— Y gracias a este revolucionario método podremos triplicar el número de ventas sin darnos cuenta— decía uno de los representantes de los inversores.
"Odio la voz que pone, parece un vendedor de teletienda. Es horrible, Gohan, ¿qué he hecho yo para merecer esto? Está dando vueltas en círculos y contradiciendo sus propios argumentos.
— Eso es maravilloso, ¡qué idea tan magnífica! — exclamaba boquiabierto su compañero.
"No sé si es solo idiota, o si es idiota y a la vez quiere motivar a su compañero. Maldición, estando gente tan capaz desempleada y este par de idiotas están representando a nuestros mejores inversores. Si ellos les escucharan hablar, no habrían llegado hasta aquí"
La mano derecha de Gohan iba a hablar cuando un pájaro impactó contra el cristal, provocando una reacción un tanto peculiar de los representantes. El hombre que estaba hablando gritó como en una película de terror y salto a los brazos del idiota de su compañero. El resultado, muy sencillo, ambos cayeron y fueron sepultados por todos sus documentos sin sentido.
— Esto es una señal divina, eres tan malo para los negocios que hasta los animales comienzan a suicidarse, prefieren morir antes de seguir escuchándote— acababa de cansarse y quería divertirse un poco, así que, ¿por qué no burlarse de esos incompetentes sin que se dieran cuenta?
— ¡Eso es mentira! — exclamó el susodicho.
— Ya, ya, claro que sí. ¿Tienes ojos en la cara? — contestó algo malhumorado y sarcásticamente.
— Mmmmmmm, ¿sí?
"Era un sarcasmo, no hacía falta que contestarás idiota. Ahora no sé cuál de los dos es el rey de los idiotas, creo que están empatados"
— ¡Pues mira por la ventana! ¡No paran de estamparse!
— Es demasiado horrible, ¿tan poco talento tengo para los negocios?
— ¿De verdad quieres oír mi opinión?
— Prefiero que te la quedes para ti, ver a los pájaros en el cristal es suficiente.
— El señor Son pospondrá esta reunión y yo hablaré con sus jefes. Tienen dos opciones o se preparan y mejoran o se van de patitas a la calle. Dicho esto, me voy— el joven de cabello azul oscuro les advirtió con una voz gélida y terrorífica antes de salir de la habitación.
De vuelta con el joven Gohan
"Maldición, un atasco. Iré volando"
— Abuelo, voy a ir volando, estoy en un atasco. Verás mi coche fuera de la calzada, condúcelo tú, no es que no me fíe de mi tío...pero es demasiado impulsivo y cambié el coche el año pasado. No tengo ganas de tener que cambiarlo tan pronto.
— Te entiendo, yo tampoco le dejo mi coche.
Dicho esto, salí del coche y comencé a volar a una velocidad supersónica, tenía que rescatarla cuanto antes. Pensándolo fríamente, el atasco es lo mejor que pudo pasarme, llegaría mucho antes y no la pondría en peligro.
En menos de un minuto me encuentro ya en ese lugar tan recóndito, da mala espina solo con verlo. Pero no era el momento de ponerse a reflexionar, ella está en peligro.
"Hace tiempo que no me divierto, mejor montar un buen escándalo, quiero combatir con alguien"— pensé para mí, desde el día anterior a mi ascenso no había peleado con ningún criminal.
Con una simple patada tiré la puerta abajo, el sonido del metal rebotando contra el polvoriento suelo resuena por todo el edificio, alertando a todos los presentes. Hoy era el peor día de su vida, alguien había irrumpido en su escondite, y ese alguien, era yo.
— ¡Gohan! — me llamó, pude localizarla con un poco de esfuerzo, mis ojos tendrían que acostumbrarse a la oscuridad. Ella estaba al fondo, sentada en una silla plegable y amordazada.
— Ya estoy aquí, tranquila, todo ha pasado. Sabes...me sentí tan feliz al descubrir que fui el primero en el que pensaste en esta situación— le susurré con serenidad y dulzura, mi voz logró calmarla al mismo tiempo que yo la liberaba de sus ataduras — ¡Estaba tan preocupado! — me acababa de quitar una gran opresión al descubrir que se encontraba perfectamente. La abracé con fuerza, necesitaba sentirla y saber que estaba en mis brazos.
— Gohan...eso duele— me dijo con suavidad, aferrándose a mi espalda y comenzando a llorar, cubriendo mi pecho con sus lágrimas, sin duda alguna tuvo que ser muy duro para ella.
— Perdona...hay momentos donde no puedo controlarme— me excusé algo avergonzado, rompiendo el abrazo, no era el momento de sentimentalismos, estábamos rodeados de psicópatas. — No sé cuándo llegaran los refuerzos, hasta entonces quédate a mis espaldas. Nada malo te pasará conmigo aquí. ¡Preparaos para lo peor, habéis tocado a alguien importante para mí, el ser más peligroso de la Tierra! ¡No voy a tener piedad, hace mucho tiempo que no me lleno las manos de sangre! — solté todo lo que pensaba sin miedo a nada, mi voz poderosa, autoritaria y grave se amplificó gracias a la extensión de ese lugar.
— ¿Has traído armas?
— No, pero no hay nada de lo que preocuparse.
Parece que los criminales estaban deseando escuchar eso para salir de sus escondites, salieron todos armados con cuchillos, cadenas, pistolas o varas de hierro. Nada que pudiera hacerme un rasguño, por lo que sonreí con malicia, no sabían con quién estaban tratando.
Ellos se abalanzaron sobre mí todos a la vez, creyendo que conseguirían asustarme, pero fueron demasiado idiotas, no hay nada que pueda causarme eso. Rápida y hábilmente desarmé a todos ellos.
— Tienes un bicho en la mano, te haré un favor y lo mataré por ti— dije divertido, de una simple patada en su muñeca disloqué su mano e hice que tirara la pistola.
— Tú eres un idiota y te haré un favor entregándote a la justicia— me burlé del hombre de las cadenas, las había lanzado intentando apresarme, pero las atrapé y de un simple tirón lo atraje a mí, lo envolví con su propia arma y lo dejé inconsciente.
— Sería un buen movimiento si no hicieras tanto ruido, sé que estás detrás de mí— el enmascarado del cuchillo quería rajarme, pero le devolví la jugada atrapando su muñeca y haciendo un movimiento no natural con su brazo, lo retorcí e impacté el cuchillo contra su abdomen, rompiendo su brazo y perforando su estómago. Si no recibía un tratamiento médico en poco tiempo, moriría. Pero... ¿qué iba a saber yo dónde estaba apuntando?, solo era en defensa propia.
Eso pensarían todos, todos excepto mi abuelo y mis antiguos compañeros, ellos saben lo sádico y cruel que puedo llegar a ser, además de lo que disfruto manchándome las manos, por ello, soy quien se encarga de los trabajos más sucios. Ellos localizan a las amenazas, y yo las extermino sin dejar rastro de ellas.
— ¡Cuidado Gohan, en tu espalda! — Videl me advirtió, pero, ¿para qué iba a esquivar el golpe del hierro? Se doblará al entrar en contacto con mi piel.
Tal y como dije, al golpearme el hierro se dobló completamente y yo sobreactué para que el atacante bajara la guardia. Fingí desplomarme en el suelo, y él, se volvió para atacar a Videl. Todo había funcionado tal y como lo planeé, apoyándome sobre mi mano, hice una patada giratoria en el suelo que golpeó su tobillo, destrozándolo al instante en un millón de trocitos. Perdió el equilibrio y cayó, golpeándose en la cabeza con una fuerza descomunal, terminando gravemente herido.
— ¿Acaso creías que había muerto? — me burlé de él y de su idiotez, tirando de sus cabellos con fuerza para que me mirara a los ojos. No duraría mucho así, porque tuve que atrapar una bala de calibre 50 a unos milímetros del rostro de Videl.
"¿Cómo ha podido atrapar una bala que viaja a tres veces la velocidad del sonido? ¿Por qué el hierro se ha partido al golpearle y él no tiene ni un rasguño? Si no fuera Gohan el que se estuviera comportando así, tendría mucho miedo, pero sé que él es incapaz de herirme y hará cualquier cosa para protegerme. Por algo soy su protegida, ¿verdad?"
— Por fin nos dignas con tu presencia, creo que se te escapó esto— le dije devolviéndole la bala el cuádruple de rápido, la cual impacto en su rodilla, provocando que cayera al suelo. — Has intentado matarla, ahora yo te dejaré en un estado donde no sabrás si estás vivo o muerto. Lo peor es que será hasta el resto de tus días— durante esos momentos me olvidé de la presencia de Videl, la personalidad obstinada, sádica y sedienta de sangre había salido de su letargo y no tenía intenciones de volver a él hasta quedar satisfecha.
En ese momento, las sirenas de los coches de policía se hicieron presentes, mi abuelo estaba aquí y cuidaría de Videl mientras yo me desquito con el psicópata del secuestrador.
— Gohan, Videl, ¿os encontráis bien? — preguntó mi abuelo con preocupación.
— Estoy mejor que nunca, llevaos a Videl, no quiero que vea esto. Que Raditz y Nappa se encarguen de los demás criminales.
— De acuerdo, pero no te pases demasiado.
— No voy a hacerlo desaparecer, estará entre vivo y muerto por el resto de su vida.
— Si fueras humano, serías un psicópata. Pero como eres un mestizo saiyan, eres tan normal y fiero como todos, bueno, exceptuando a tu padre. Él jamás se comportaría como tú o yo.
"¿Saiyan? ¿mestizo?, ahora tengo aún más curiosidad por saber más de ti"
— ¿Has escuchado eso psicópata?, puedes considerarme tu igual. Ahora comprobemos quien de los dos está más loco.
— Está claro que el más loco eres tú Gohan, no pierdas mucho el tiempo. Tienes cosas que hacer— mi tío Raditz interrumpió mi estado, él estaba irreconocible, parecía mucho más joven. Su cabello había sido cortado sin reparos, solo conservaba la forma de su cabello hasta el final de su nuca y había obtenido un simple mechón que cruzaba su frente y llegaba a su mentón. Él era muy impaciente y estaba entretenido jugando con su navaja.
— De acuerdo...no será demasiado largo. Ya escuchaste amigo, mi trabajo va a ser más rápido y por tanto más doloroso, un consejo, no mueras por el dolor.
Dicho esto, comencé a atacar sus articulaciones sin cuidado, con mi mano derecha rompí algunas de ellas y con mi puño izquierdo lo dejé irreconocible, él intentó defenderse y atrapé su puño, gracias a ese motivo terminó con todos los huesos de su mano hechos añicos.
Lo estaba disfrutando mucho, pero viendo que iba a empezar a emplear más del 10% de mi fuerza mi tío detuvo mi puño y con una mirada seria y gélida, me devolvió a mi sensatez habitual.
— Se acabó, recuerda que tiene que ser capaz de testificar, que haya tocado a ella, no significa que puedas matarlo, al menos no ahora, una vez que esté en prisión, por mí como si quieres hacerle una visita— me estaba regañando con ironía, quizás me había excedido un poco. Era el momento de llevarlo a comisaría.
Un viaje largo y pesado debido al silencio sepulcral que estaba presente en el coche patrulla, un Gohan pensativo y un Raditz curioso sobre su sobrino.
"¿Qué hubiera pasado si yo no hubiera ido? ¿Por qué me siento así? ¡Estoy tan furioso que ni un combate con mi padre será suficiente para calmarme! ¿¡Quiénes se han creído, nadie toca a MI Videl!"
— Agradezco que estés de nuestro lado, me das miedo sobrino. Quizás pueda ayudarte a aclarar tus pensamientos.
— ¡Maldición!, ¿cómo describir y llamar a este sentimiento? Jamás me he sentido así, me irrita.
— Pregúntatelo a ti mismo, ¿qué es esa pequeña para ti?
— ¡No la llames así!
"Estás demasiado ciego para ver que no puedes vivir sin ella, eso es lo que te molesta. Idiota, eso es amor"
— Perdón, señor protector, parece que ya hemos llegado, ahora baja del coche y haz lo que creas necesario. No quiero verte llorar por las esquinas, eres un adulto.
"Mi tío sigue siendo tan molesto e idiota como siempre, aunque esta vez no siento que esté equivocado, ¿qué pasa conmigo?"
Mientras pensaba en eso pude ver a la distancia como ella se dirigía a mí, estaba llorando y parecía estar completamente rota, mi mente se perturbó al ver esa imagen frente a mí. Abrí mis brazos y ella escondió su rostro en mis pectorales, sus lágrimas empapaban mi camisa, ella me necesitaba y por ello envolví mis brazos alrededor de su cuerpo.
— Llora lo que necesites, yo siempre estaré para ti— le susurré en su oído, mientras que con una de mis manos recorría su cabello.
— Estaba preocupada por ti, idiota, ¡somos compañeros! ¿por qué no regresaste conmigo? ¿por qué nunca me cuentas nada, acaso no confías en mí? — me cuestionó, ahogando su llanto y golpeando con fuerza mi pecho. Ella tenía razón, solo pienso en mí mismo y nunca pienso en cómo se debe sentir ella.
— Lo siento, de verdad que lo siento. No quería ponerte en peligro, te has vuelto demasiado importante para mí, no puedo permitir que te ocurra nada malo— confesé todo lo que pensaba y la atraje aún más fuerte a mí, quería sentirla, quería que escuchara el latir de mi corazón.
— ¿¡Gohan!?— me dijo sorprendida y avergonzada, jamás se hubiera imaginado eso.
— No me mires, no quiero que me veas así— le advertí inútilmente, mis lágrimas recorrían mi rostro y el rubor estaba presente, nadie me había visto así nunca, Videl sería la primera y última persona.
Sentí el impulso de terminar de confortarla, mis manos levantaron su mentón y mis labios besaron su frente, no sé el porqué de esa acción, solo sé que funcionó. Ella dejo de llorar y me miró a los ojos con una expresión avergonzada, pero feliz.
Después de eso, decidimos separarnos, y regresé a mi oficina, tuve que escuchar todas las idioteces que dijeron en la reunión y rellenar otra montaña de papeleo.
Cuando regresé a casa era casi media noche, me bañé y me fui a dormir, pero antes de eso, decidí enviarle un mensaje a Videl.
"Videl, para pedirte disculpas y para explicarte lo que quieras sobre mí, aprovechando que tenemos un mes de vacaciones, ¿qué te parece si vienes conmigo a mi casa de la playa? Puedes hacer surf e iremos a muchos festivales y concentraciones, ¿qué te parece? Ahora, descansa bien pequeña"
Después de revisarlo varias veces lo envié y me fui a dormir, ya leería la contestación mañana.
