Bueno queridos lectores, este capítulo cumple una doble función, entreteneros y ser el regalo de cumpleaños de Saremi-San 02. Sin más dilación espero que disfruten leyendo, ah, hay un lemon bastante subidito de tono, no me hago responsable de lo que pueda provocar.


La mañana estaba decorada con un bello cielo azul careciente de nubes y coronado con un radiante y cálido sol. Los pájaros cantaban y revoloteaban alrededor de la casa del joven y junto con los rayos de sol que entraban por las ventanas consiguieron despertarlos de una forma placentera y suave.

Si mal no recordaba, Gohan prometió llevarla a montar a caballo, estaba ansiosa de ver el paisaje y sentir el viento contra su cara alborotando su cabello y de ver a Gohan tan apuesto y sexy sobre su montura con todos sus músculos en tensión y una gran sonrisa en su rostro.

Todavía estaba revolviéndose entre las suaves y frescas sábanas de lino, cuando sintió un leve golpe en su puerta, se trataba de Gohan y le estaba trayendo el desayuno a la cama, el sueño de cualquier persona hecho realidad.

— ¿Puedo pasar? — preguntó con prudencia y suavidad en su voz.

— Claro, pasa, aunque no pienso salir de la cama.

— Tranquila, por eso te traigo el desayuno. Mereces descansar todo lo que quieras y necesites— dijo divertido pasando a su habitación, llevaba dos bandejas repletas de platos típicos de un desayuno japonés, lo cual sorprendió a la pelinegra, estaba cumpliendo su promesa.

— ¿Recordaste nuestra promesa? Como verás, soy un hombre de palabra, prometí preparar un desayuno japonés tradicional la próxima vez y aquí lo tienes. Está a la temperatura perfecta para comer— Gohan se acercó a ella y plantó un beso en su frente y más tarde, en sus labios, dejó con delicadeza ambas bandejas sobre la cama y comenzaron a desayunar con cuidado.

— Eres tan perfecto, aunque veo que uno de tus defectos es andar siempre con poca ropa.

— Tú también lo eres, gracias a ti he superado la monotonía del día a día, el que estés a mi lado día a día provoca que me levante todos los días con una sonrisa y, sobre lo de la ropa, algo tendría que heredar de mi padre aparte de su fuerza y gran corazón, ¿no crees?

Después de desayunar y limpiar los platos ambos fueron a vestirse, una vez preparados subieron al coche y Gohan los llevó al lugar en el que se situaba el club hípico. Era un lugar repleto de pastos verdes, frescos y humedecidos gracias al rocío de la mañana; algunos caballos pastaban, otros bebían y otros, simplemente galopaban a su propio ritmo, se veían felices y además eran algo distintos a los que se acostumbraban a ver.

— La diferencia entre estos caballos y el resto es que estos son una especie protegida, viven a sus anchas aquí y reciben todo tipo de cuidados, su hábitat se extiende a toda esta montaña y sus faldas. No te preocupes, este club cuenta con muy pocos miembros y todos son amantes de los animales, por lo que los respetan y cuidan— el empresario narraba mientras se dirigían a la recepción para poder montar a caballo.

La familiaridad con la que el jefe y Gohan se trataban extrañaba a Videl, una vez que estaban totalmente preparados, los llevó a donde se encontraba el caballo de Gohan, un majestuoso e imponente caballo de pelaje negro y crines lava, sus ojos eran dos ónix tal y como los de su dueño. Destacaba por su musculatura y el brillo de su pelaje, además se veía muy feliz de ver a su dueño tras tanto tiempo separados.

— ¿Quieres acariciarlo? No te preocupes, es muy noble— dijo tomando la mano de la joven, guiándola a tocar el morro del caballo y su lomo, había que destacar la suavidad de su pelaje. El caballo relinchó feliz por su caricia. — Su nombre es Kuro.

El caballo de Videl era un maravilloso ejemplar de capa cremello y ojos azules.

Ambos subieron a su montura y comenzaron a galopar, Videl seguía a Gohan, la velocidad de esos caballos era vertiginosa y la sensación que experimentaban era indescriptible.

Los llevó a un pasto alejado que era atravesado por un riachuelo en el que beberían los caballos algo fatigados.

— ¿Te diviertes? — preguntó curioso, ayudando a bajar a la señorita de su caballo, tendiendo su mano como apoyo.

— Por supuesto que sí, todo es tan perfecto que parece irreal.

— El tiempo pasa muy rápido cuando te estás divirtiendo, ha pasado más de una hora desde que salimos con los caballos, creo que tu yegua está algo cansada, así que, ¿qué te parece si ambos regresamos en Kuro? Él es un caballo de élite, no está nada cansado y necesita liberar sus nervios, tu yegua regresará por sí misma cuando se recupere. Vamos— habló para subirla con delicadeza sobre su caballo y él se colocó tras ella, envolviendo sus brazos en su cintura para agarrar las riendas y poner rumbo al establo.

El corazón de Videl latía con fuerza al sentir los perfectos músculos de Gohan en tensión contra su espalda, su respiración en su oído y al sentirse embriagada por el perfume cítrico del joven, jamás pensó que un perfume sería capaz de hacerla suspirar.

— Tu cabello huele demasiado bien al igual que tú, tendrías que tener algo de piedad conmigo, debo hacer el doble de esfuerzo para no dejarme arrastrar por mis instintos, no te olvides que no solo soy humano— susurró con una voz cargada de sensualidad, oliendo su cuello y cabello, haciendo cosquillas con su alborotado cabello en el cuerpo de Videl.

"Veo que los dos nos sentimos igual, me alivia saber que no soy la única"

Tras dejar el club hípico fueron a comer a uno de los mejores restaurantes típicos de la zona, sorprendiéndose por el ambiente, la familiaridad, el aspecto y la complejidad y mezcla perfecta de sus sabores en total armonía.


Los días como ese se fueron sucediendo día tras día y para su desgracia llegaron al último día, ninguno quería regresar y mucho menos mantener las cosas tal y como estaban, necesitaban, deseaban avanzar y profundizar en su relación, ansiaban llegar al siguiente nivel, habían esperado y reprimido tanto sus deseos que les era imposible detenerse.

En aquella noche se celebraba un festival típico que marcaba el ecuador del verano, era la oportunidad perfecta para mezclarse con el folklore, las costumbres y la gente de aquella ciudad, así que no perdieron la oportunidad y fueron a divertirse.

— Te ves preciosa con tu kimono y el cabello recogido, me tienta a besar tu cuello— halagó con dulzura, dirigiéndose a dicha parte para besarla con lentitud, recibiendo como respuesta un escalofrío por todo el cuerpo de su bella acompañante.

— ¡Gohan! — protestó con su rostro cubierto en rubor, lo que provocó que una sonrisa muy sexy se dibujara en el rostro de su novio.

— ¿Sabes que es lo mejor de los kimonos?

— ¿Qué puedo ver la mayoría de tus músculos quieras o no? — Videl tenía razón, gracias al kimono la mayor parte de los pectorales de Gohan era visible, junto con su fuerte cuello y su clavícula.

— Eso también puede ser, pero lo mejor sin duda es contemplar como quien lo lleva se estremece de placer mientras es despojado de él con lentitud— advirtió con una voz sugerente, antes de besarla fugazmente, para después tomarla de la mano para no perderla entre la gente y comenzar a visitar todos los puestos.

El ambiente festivo se contemplaba en toda la ciudad, unida bajo unas mismas costumbres y con un mismo propósito, pasarlo bien. La pareja probó la infinidad de la comida que se mostraba en los puestos y ganaron todos los premios que llamaban la atención de uno o de otro, desde un peluche de un lobo hasta una pulsera de cuero trenzada. Charlaron, rieron y coquetearon.

La noche estaba llegando a su fin, ambos se encontraban sentados en un banco, esperando al gran momento del festival, los fuegos artificiales. Mientras Videl estaba sentada contemplando el estrellado cielo nocturno, Gohan colocó alrededor de su cuello un precioso colgante de plata con un corazón decorado con un enorme zafiro y cristales, de tal forma que cuando se percató de su toque lo primero que vio fue su regalo.

— Es una prueba de nuestro amor, el zafiro padparadscha es el más bello, delicado y valioso, cuando vi este colgante me quedé embelesado con su belleza, por lo que pensé que si tú lo llevabas serías aún más hermosa.

Tras la confesión del joven, ella se incorporó y lo besó con pasión, en el mismo momento en el que los fuegos artificiales se hicieron presentes, el beso subía de intensidad y se acompañaba de caricias a medida que los fuegos artificiales se dirigían a su fin y, con el último de ellos separaron sus labios y unieron sus frentes con ternura, conectando sus miradas.

— Gohan… eso no fue suficiente— susurró con una voz temblorosa, cargada de pasión y excitación. El joven tragó saliva cuando esas palabras fueron procesadas por su mente, sabía lo que quería, sabía que lo deseaba tanto como él la deseaba a ella, así que, ¿por qué no conceder su deseo? La noche era joven y no podían marcharse así.

— Te amo— contestó en un susurro fugaz, envolviéndola en sus brazos y teletransportándose a su habitación. En una situación normal jamás se teletransportaría frente a ella, pero esa situación superaba lo ordinario, temía que, si prolongaba más la espera, toda la pasión quedara en nada.

La joven se sorprendió, pero comprendió que no quería hacerla esperar, algo extraño viniendo de él, quien disfrutaba poniéndola contra las cuerdas, seduciéndola y dejándola en un estado complicado siempre que podía y la situación lo permitía.

Con una mirada comprendió que él tampoco se encontraba en una condición para jugar mucho con ella, su mirada estaba repleta de pasión, tanto que sus ojos negros reflejaban un matiz plata, podía contemplar su respiración agitada y como sus ojos comenzaban a desnudarla con la mirada.

No tardó demasiado en abalanzarse sobre ella, comenzó lamiendo su cuello con una lentitud devastadora, la piel de Videl se derretía con el paso de las caricias de Gohan, su lengua recorría su cuello, hombro y oídos dejando a su paso un hilo de saliva acompañado con un sinfín de besos que la hacían estremecer deliciosamente.

Volvió a tomar sus labios con una pasión nunca antes experimentada, la inspectora separó sus labios dejando que su lengua entrara a su boca y le produjera una oleada de sensaciones, acompañando a ese beso las caricias de Gohan habían hecho que el kimono de Videl cayera directamente a sus tobillos, revelando su ropa interior sexy y negra, sus senos tan perfectos y su abdomen tan plano que pedía a gritos que le acariciaran. Con la punta de sus dedos acariciaba toda su espalda sin descanso, su boca volvió a besar su cuello y las zonas más próximas a sus senos provocando que ciertos suspiros salieran de su boca.

Con sus habilidosas manos consiguió desabrochar el sostén de la joven, despojándola de la única prenda que la separaba de la desnudez de cintura para arriba. Se detuvo en seco para contemplar la perfección de la imagen que se postraba ante él, su novia generalmente sexy y nada tímida, su diosa personal se encontraba desnuda frente a él, con sus mejillas sonrosadas y una mirada en llamas fruto de la pasión. Jamás pensó que podría ser excitado hasta ese punto solo con contemplar a alguien. Sintió el impulso de tumbarla en la cama y descender para prestar atención a esos perfectos senos que conseguían hacerle suspirar.

Comenzó de abajo arriba, su lengua recorría desde un punto muy próximo a la zona prohibida, recorriendo su abdomen provocando la curvatura de su espalda, llegando a su objetivo principal. Empezó con una suave caricia, deleitándose con la textura, suavidad y calidez de su piel, podía sentir como sus latidos se aceleraban y veía como ella se mordía el labio para contener y retener el placer que estaba sintiendo, él sonrió y aplicó un poco más de fuerza en sus caricias, pellizcando sus rosados botones y para su sorpresa, ella gimió, su objetivo había sido completado.

La miró con lujuria, ese sonido era lo más sexy y erótico que había escuchado en toda su vida, no dudó en proseguir con sus caricias, esta vez besando, lamiendo y mordisqueando uno de ellos mientras masajeaba el otro y recorría todo su cuerpo con sus dedos. El cuerpo femenino temblaba y se estremecía a cada movimiento, nunca había sentido eso, nadie había conseguido darle tanto placer con solo unas caricias, Gohan era único.

— Go…han, te amo— suspiraba jugando con su cabello mientras él jugaba con sus pechos, ella lo estaba despojando de su kimono, maravillándose con su anatomía y percatándose del estado en el que se encontraba, ella era el motivo por el que se sentía así, el simple hecho de pensar en que ella era el por qué, le hacía sentirse poderosa y provocaba que mordiera y lamiera sus labios instintivamente.

Con sus manos comenzó a acariciar su perfecto físico, no importaba las veces que lo hiciera, siempre le sorprendería por su dureza y suavidad, estaba esculpido por uno de los mejores artistas clásicos, todo en él era digno de la perfección. Sus uñas comenzaban a dejar un rastro rojo, sus caricias iban desde su cuello, pectorales, abdominales a la parte posterior, su espalda perfectamente dividida en dos mitades, deteniéndose justo en el lugar en el que el semi-saiyan había tenido su cola, acarició esa zona y él se separó bruscamente, gruñendo animalmente, rozando el gemido y curvando su espalda.

Aprovechando ese momento se intercambiaron las posiciones, ahora ella estaba sobre él, una sonrisa traviesa se dibujó en su rostro antes de besarlo con fugacidad, era su turno de ser la cazadora.

— Voy a devolverte el placer que me has dado, prepárate— susurró con erotismo antes de morder el lóbulo de su oído.

Ahora era ella quien recorría cada centímetro de su cuerpo con sus uñas y lengua, dejando marcas y pequeños mordiscos a su paso, estaba totalmente embelesada por él, no solo su físico, sino su carisma, su seguridad, su carácter protector y juguetón, su gran corazón y su personalidad guerrera y sádica a la hora de pelear, todo en él era un enigma, un cóctel de motivos que provocaban que su corazón latiera a un ritmo frenético.

Sus manos llegaron a su miembro, no vaciló en acariciarlo sobre la tela con la misma lentitud con la que Gohan lamió todo su cuerpo, su cuerpo titánico tembló y su nombre fue gruñido por una voz grave que buscaba sus labios para poseerlos y no dejarlos ir. Se besaron con descaro, acariciando cada rincón de su piel, frotando sus intimidades protegidas por la tela.

Sus cuerpos temblorosos y cubiertos de una mezcla de sudor y saliva eran iluminados por la luz de la luna llena y la tenue luz de noche de esa habitación, creaban un juego de sombras seductor.

— No puedo resistirlo más, por favor, deja de jugar conmigo— dijo entrecortadamente el joven, aunque su voz se perdía entre suspiros y gruñidos.

— ¿Recuerdas que te dije que la venganza se sirve fría? No pienso dejarte ir todavía— susurró posando sus manos sobre sus pectorales y aumentando el ritmo de sus caderas, mentiría si dijera que ella no se estaba derritiendo con cada vaivén de sus caderas, ella estaba en un estado peor que él, pero su orgullo no le permitía someterse con facilidad.

— Parece que tendré que tomar algo de acción— una sonrisa pícara apareció en su rostro, tomando sus caderas y provocando que la fricción y su ritmo aumentasen, al mismo tiempo que mordía uno de sus senos, no podían continuar mucho con este juego, eso los mataría de placer.

— ¡Gohan! — gimió más sonoramente al notar como él metía su mano en su ropa interior y comenzaba a acariciar su clítoris.

— Dije que tomaría algo de acción, ¿podemos pasar ya al siguiente nivel? ¿O quizá quieres que te haga llegar al orgasmo primero? — volvía a jugar con ella, no detenía sus caricias, sino que las aumentaba— Me pregunto qué pasará si hago esto— susurró introduciendo uno de sus dedos en su intimidad, temblaba muchísimo y los gemidos aumentaban— Parece que alguien se aproxima al orgasmo, ¿verdad? — aumentó su ritmo y fuerza, mordiendo de nuevo uno de sus senos y recorriendo toda su espalda con la mano que quedaba libre.

La joven buscó sus labios con avidez y se aferró a su espalda con fuerza, arañando levemente la piel de aquel hombre que la estaba haciendo enloquecer con sus acciones. El orgasmo fue algo digno de recordar y provocó que Gohan deseara aún más volverse uno con ella.

— Lo siento, pero me es imposible contenerme durante más tiempo— advirtió lanzando su ropa interior a otra habitación y comenzando a aprovechar su hipersensibilidad, aún temblaba. Empezó con su exploración, la joven curvó y alzó su cadera dándole una nueva posición en la que profundizaría más.

Videl se retorcía como loca, jugaba con el cabello de Gohan, lo incitaba a continuar, a profundizar y él cumplía sus deseos, aumentando el nivel introduciendo varios dedos, se estremecía deliciosamente y era incapaz de detenerse; ella jugaba con sus senos mientras enloquecía, estaba llegando al orgasmo de nuevo, pero fue sorprendida al notar como el joven abandonó su tarea y se despojó de la única barrera que lo separaba de la desnudez.

— Esta vez, será más intenso— dijo travieso, comenzando a abrirse paso en su interior con cuidado, la joven se aferró a su espalda con fuerza y terminó de introducirse con una estocada directa a su punto g, jamás pensó descubrirlo con tanta facilidad, pero el resultado fue que ella volviera al clímax. Cada vez le era más complicado resistir, su interior ardía y provocaba que en cada movimiento sintiera como se derretía placenteramente.

No le dejó tiempo para descansar, volvió al ataque con un baile frenético de caderas que exploraban cada rincón de su interior, no solo iba a centrarse en cierto punto, eso no tendría diversión. Ella lo buscaba con la mirada, jugaba con su cabello, lamía sus labios, acariciaba su torso y arañaba su espalda sin controlar su fuerza; la expresión tan lasciva, pervertida, erótica y sexy que le estaba dedicando lo volvía completamente loco. Hacía mucho tiempo que la cordura lo había abandonado y temía dañarla debido a su fuerza, pero contenerse en esa situación era pedir demasiado. La levantó en sus brazos y alteró las posiciones, ahora lograría una mayor profundidad.

— Sigue…no…no te detengas, vas a hacer que me corra de nuevo. ¡Gohan!

— ¡No puedo más!¡Videl! — aumentando el ritmo de sus estocadas terminó viniéndose por completo en su interior, sus fluidos se mezclaban. — ¿Preparada para una siguiente ronda? — susurró tras haber recuperado la respiración, no era suficiente para estar satisfecho.

— Siempre estoy preparada— ronroneó en su oído antes de lamerlo y hacerle estremecer.

— Espero que no te arrepientas, no me contendré.

La besó y se tumbó en la cama, ella encima de él, cosa que la joven no llegó a comprender, tenía más resistencia de eso, estaba tramando algo.

— ¿Por qué te tumbas?

— Sencillo, así podré como juegas con tu cuerpo mientras te penetro, podré ver tu expresión y podré prestar atención a tus senos, los he tenido descuidados últimamente— contestó directamente, comenzando a moverse con fuerza, agarrando las caderas de la pelinegra para aumentar la penetración.

La joven estaba en el séptimo cielo, nunca imaginó que estaría haciendo esto con su compañero de trabajo, con su príncipe azul y con un sexy director ejecutivo, el cual tenía matrícula de honor en cuestiones de ese ámbito. No solo el intelecto era lo más destacable de él.

La imagen de ella encorvando su espalda, jugando con sus senos, lamiendo sus labios desesperada por él, ansiosa y deseosa de más, todo ello motivaba a Gohan para seguir con el ritmo, las paredes comenzaban a estrecharse y la temperatura a subir. Tan sexy y solo para él en estos momentos, estaba completamente convencido de que era su diosa personal, ella era su Afrodita y él, su sexy y apuesto Ares, su dios de la guerra protector y su amante en la intimidad. Dispuesto a sacrificar su vida por ella y por su felicidad.

— Eres tan perfecta, me asustaría despertar mañana y no verte a mi lado, porque entonces esto solo sería motivo de mi imaginación.

— No voy a marcharme de tu lado jamás, eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, gracias a ti puedo volver a sonreír con naturalidad, cosa que desde la muerte de mi madre era impensable— lo miró con ternura, acariciando su rostro con delicadeza y besándolo con amor y calidez, a veces daba la imagen de ser alguien frágil, a punto de romperse en pedazos.

Parecía extraño conversar en esa situación, pero eso provocó que ambos se excitaran. Una vez que cerró sus ojos, la sensación de sentir sus grandes manos recorriendo cada parte de su cuerpo le provocaba desear más, estaba totalmente hipnotizada bajo el hechizo de ese chico, quien llegó a su vida por sorpresa y revolucionando todo a su paso con sus métodos, ideas y acciones, él la había cambiado. Las fuerzas comenzaban a faltarle, por lo que las empleó en cooperar con él, con sus movimientos pendulares y frenéticos, llegando al orgasmo de nuevo inundando la habitación con sus gritos, gemidos y amor.

— Gohan… no puedo seguir, las fuerzas me han abandonado tras este orgasmo— le informó una vez tumbada junto a él, mirándolo a los ojos.

— No te preocupes, princesa, hay mucho más tiempo que dedicar a esto, no solo esta noche, reconozco que me he excedido un poco, ahora, descansa— la consoló apartando el cabello que tenía en su rostro y besando con ternura su frente, para después arroparse y caer agotado, ese había sido un buen ejercicio.

Los segundos, los minutos y las horas fueron pasando, solo la noche, la luna y el dormitorio fueron testigos del amor que se procesaron durante horas.


¡FELIZ CUMPLEAÑOS, SARAH! Espero poder seguir siendo tu amiga, disfruta de tus 17, no todos los años se tiene nuestra edad jaja. ¿Qué les pareció el lemon? ¿Merece una continuación 7w7? Comenten y expresen sus sensaciones XD. Álvaro, para que veas que soy buena persona lo he subido por la noche para que puedas leerlo.