Capítulo 6
Saben que miré el conteo final del capítulo anterior y si tenía más que el pasado así que… :P de cierto modo, les cumplí, no solo con la entrega sino también con la extensión del capítulo.
Yazmin Snape: jaajaja lo siento pero no más spoiler, es un punto en donde debo decisiones que puedo cambiar justo cuando este escribiendo así que no puedo. Gracias por tu comentario, espero que te guste este capitulo.
Sara: Que bien que te guste, espero que sigas disfrutando de la historia y gracias por tu comentario :*
tenshin anime: :D Escribir este capitulo requirió un poco de investigación para construir la explicación espero que te halla gustado.
Les voy a pedir que si ven que he dejado algo sin responder con la expliación de Albus me lo dejen saber para resolverlo a lo largo de la historia, ya ven que hay cosas que se le pueden pasar a uno.
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Hermione se quedó perpleja frente a la "huida" de su profesor. Por un momento era muy amable y cuidadoso y de repente se alejaba, se comportaba huraño y volvía a menospreciarla. Recordó lo que él le había dicho hacía unos segundos "solo hago lo que me corresponde" ella asintió y se decidió a no prestarle demasiada atención.
Tomó la ducha dejando recorrer el agua tibia por su cuerpo, se le relajaron los músculos y cuando su cabello estuvo lo suficientemente mojado, sus crespos se domesticaron. Pasó el jabón por su cuerpo sintiéndose una afortunada intrusa. Nunca había esto en los aposentos de la profesora Mcgonagall y se podría decir que eran amigas ¿Quién diría que terminaría justamente en los aposentos del único profesor que la odiaba en todo el colegio?
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Pov Severus
-¿Sabes quién fue el creador del Felix felicis?- pero que pregunta
- Claro que lo sé- le dije casi como si la pregunta fuera un insulto- Fue Zygmunt Budge
-Bien, pero ¿Sabes cómo lo hizo?
-Sabes que no, nadie lo sabe realmente porque lo que él cuenta suena muy similar a cuando se está bajos los efectos de la poción- algo dentro de mi cabeza empezó a hacer click
-Así es, y ¿por qué crees que fue eso?
-Creí que había dicho que iba a contarme la historia, señor, no que iba a ponerme a construirla de la nada- le dije cruzándome de brazos.
-Está bien, Severus- dijo sonriéndome- Zygmunt estuvo trabajando en la elaboración de una poción que potenciara esa autoconfianza que permitiría a los magos aprovechar sus habilidades y tomar las mejores decisiones para lograr sus objetivos "suerte liquida" que buen sobrenombre- se movió un poco en su cuadro y yo me acerqué- El punto es que después de muchos intentos fallidos consiguió hacer que los ingredientes, el clima, el tiempo de reposo y todo fuera el indicado pero ¿cómo lo hizo?- seguí su discurso con cuidado para poder empezar a encajar algunas piezas de todo este rompecabezas- Bien, antes de conseguirlo realmente, también pensó haberlo logrados antes y en muchas ocasiones pero dime ¿Cómo se sabe si una poción recién creada funciona, Severus?- dudé un poco
-La única forma es probándola- dije
-Así es, pero Zygmunt estaba muy asustado para hacerlo ¿Y si lo que consigo es matar a alguien? ¿Y si embotellé la mala suerte? Pensaba. Lo que supongo es que al igual que la señorita Granger, él mantuvo la poción intacta por mucho tiempo, tal vez no tres años, pero si el necesario como para cargarla del suficiente deseo como para que ésta cambiara en pro de su más profundo anhelo: embotellar la buena suerte
-¿Cómo sabe que eso…?- empecé
-¿Que ocurrió así?- yo asentí y el dejó salir un suspiro- Tuve la oportunidad de conseguir su bitácora de investigación, pues también tuve curiosidad sobre su historia- No estaba realmente convencido de que lo que me decía tuviera sentido pero era mejor que nada-Así que cuando tuvo el valor suficiente para probar la poción, ésta misma tuvo la utilidad de una felix felicis sin serlo.
-¿Qué hay del efecto de la poción? ¿Le duró los seis meses que requiere la preparación?- Pregunté escéptico
-Así fue, hasta que la poción no cumpla su objetivo el efecto no se acaba-eso quiere decir que si a Granger le pasó lo mismo que Zygmunt, estará presentando todo tipo de síntomas hasta que la poción le haga hacer lo que ella quería.
-Así que solo debo darle a Granger un poco de felix felicis para que …
-No, muchacho- dijo interrumpiéndome- Es de vital importancia que primero sepas que es lo que ella quiere ¿qué te hace pensar que las pociones distinguen entre buenos y malos anhelos?- hizo un pausa esperando mi respuesta pero guardé silencio y le hice señas de que continuara, tenía razón- Dudo que haya querido algo malo pero imagina que lo que quisiera es regresar a la batalla y haber salvado más vidas, si le das el felix felicis podría llevarla a conseguir un giratiempo para regresar y que lo que hiciera cambiara el curso de nuestro presente
-Entiendo lo que dice, Señor y todo parece ir encajando pero ¿Qué hay de los cambios?
-¿Alguna vez has querido algo y a la vez no?- el viejo dio en el clavo y callé- lo que ha causado es como un división. La parte dividida de la señorita Granger hará lo posible por cumplir el anhelo de la poción mientras que la señorita Granger hará lo posible por que eso no ocurra. Ahora bien, muchacho, escúchame con atención, es imperioso que no solo averigües cual es el anhelo sino que también identifiques cuando te habla la división o cuando te habla la señorita Granger- yo asentí. Y solté un suspiro, nunca me imaginé que algo así pudiera pasar.
-Necesitaré aparecer y desaparecer del castillo- le dije
-Ya lo había imaginado- dijo sonriendo- toma el broche de siempre, yo le haré saber a Minerva- Yo asentí y lo tomé. Aunque no soy muy de usar joyería, ese broche siempre me había gustado. Era de color plateado y su forma era la de una serpiente que justo tomaba la posición de una letra S, además tenía por ojos un par de pequeñas esmeraldas y media como 3cm.
-Antes de que lo uses y te vayas Severus- dijo cuando estaba por irme- quería decirte que me alegra ver que por fin te has quitado la levita- abrí los ojos un poco ¿Qué? Luego me miré el torso y contuve las ganas de soltar un gruñido y asentí haciendo una reverencia al salir de oficina.
Empecé a caminar en dirección a mi despecho. Por haber ayudado a la estúpida de Granger había olvidado terminar de vestirme, noté que algunos estudiantes se me quedaban viendo pero al mirarlos salían corriendo. Sonreí. Volviendo al problema que tengo durmiendo en mi cama, arrugué el entrecejo, si hubiera utilizado el Mobilicorpus en lugar de ponerme de cuidadoso, nada de esto hubiera pasado. Miré el broche en mi mano y me sentí como un idiota, era tanta la costumbre de no poder aparecerme que a pesar de poder hacerlo ahora, ahí estaba caminando.
Busqué un corredor vacío para poder aparecerme en mi habitación. No me tomó mucho trabajo pues la mayoría de los estudiantes y profesores estaba en el gran comedor desayunando.
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Pov Hermione
Salí de la ducha envuelta en una toalla y empecé a buscar algo que ponerme entre la ropa de mi profesor. Mi cabello mojado dejaba gotas por toda la alfombra. Tomé una camisa blanca de botones, justo como la que él llevaba y me quité la toalla. Abotoné la camisa dejando los primeros dos abiertos y me puse la toalla en la cabeza y empecé a secarme el cabello.
-¿Tiene hambre, Granger?- me fui de espalda del susto,con todo y toalla cubriéndome la cabeza ¿Cómo había entrado? No lo escuché. Me quité la toalla de la cabeza y lo miré. Él se había cruzado de brazos- Sigo esperando.
-Yo, emm, sí, profesor.- me puse en pie
-Está bien- lo vi agitar su varita- En unos minutos un elfo domestico de la cocina nos traerá algo. Mientras tanto me gustaría que habláramos de su diario de observaciones.- Yo asentí
-¿Lo leyó todo, profesor?- él negó con la cabeza
-Bien, en pocas palabras- empecé a decir mientras caminaba a la salita junto a donde él estaba.- la poción no recobró el color normal nunca, lo olores nuevos se mantuvieron y la consistencia se puso un poco más espesa.
-Sobre lo olores, Granger- yo asentí, tenía el presentimiento de que iba a preguntarme sobre los dos nuevos- Los nuevos olores ¿Cómo sabe que están relacionados y a la vez no sabe por qué aparecieron?
-Es simple, cuando el de manzana verde apareció también lo hizo el de canela, pero la primera vez no pude identificarla- mentí a medias, él no podía saberlo, nadie puede.
-No me convence del todo, Granger- me dijo y tragué en seco- lo único que se me ocurre para saber si miente es usar legerement- me crucé de brazos- no lo haré, no se preocupe. Pero no me mienta, entre más honesta sea conmigo, más rápido se recuperará- Él tenía razón pero esa era un verdad que él no necesitaba.
-No miento, profesor, tengo muy claro lo que puede pasar si no solucionamos esto pronto-El desayuno llegó y nos sentamos a comer en silencio. Me sentía un poco incomoda con lo que llevaba puesto, no tenía ni siquiera ropa interior. Sentí mis mejillas arder, si hubiera llegado solo unos segundos antes... Pero ¿Cómo fue que llegó?- Sabe, Profesor- Empecé a decir nuevamente buscando tentar mi suerte- Sé que es su habitación pero tal vez quisiera tocar la puerta la próxima vez que entre- lo vi hacer una mueca- Pude haberme encontrado sin ropa ¿Sabe?- lo vi tragar y mirar para otra parte.
-Lo tendré presente, Granger- me dijo sin emoción alguna. Acabamos de desayunar y con un movimiento de varita él hizo desaparecer los platos.
-¿Qué hacemos ahora, profesor? ¿Qué le dijo la profesora Mcgonagall?- le pregunté una vez no pusimos de pie.
-Ella dijo que solo debía preocuparme por ayudarla- yo sonreí, eso significaba que había creído la historia y me sentí aliviada.- Con respecto a lo que haremos- hizo una pausa- hablé con Dumbledore- yo abrí los ojos
-Y ¿qué le dijo?- pregunté. Él se pasó las manos por la cara y se llevó el cabello para atrás en señal de cansancio. Él empezó a explicarme lo que Dumbledore le había dicho, al igual que él, no conocía la historia detrás del felix felicis. Escuché con atención tratando de atar los cabos. -¿Entonces lo que debo hacer es tomar un felix felcis para conseguir que ocurra lo que deseo y recuperarme?- pregunté y lo vi sonreír o algo así, era más bien como una mueca de burla.
-Me temo que no, además hay algo que usted no sabe, su caso y el de Zygmunt son diferentes, usted se encuentra dividida.
-¿Qué quiere decir eso?- dije con los ojos bien abiertos. Nunca había escuchado nada igual, las pociones cambiando, ¿yo divivida? Tragué en seco y un miedo absurdo y casi infundado me inundó y tuve que sentarme.
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-¿Crees que es lo correcto, Albus?- preguntó Minerva al retrato de Albus
-Él no se ha dado cuenta aun- respondió- Creo que en realidad no quiere darse cuenta, pero lo que le ha sucedido a la señorita Granger puede ayudarlo, ayudarlos a los dos de hecho.
-¿Y si no logra darse cuenta? ¿Y si es muy tarde para cuando lo descubra?
-Es un riesgo que debemos tomar, Minerva- dijo con un suspiro- Él único que puede ayudarla es él y la única que puede ayudarlo es ella.
-¿Quién lo hubiera imaginado, Albus? Severus y Hermione enamorados. Después de todo lo que él la ha hecho pasar.
-Después de todo lo que él ha pasado- agregó Albus.- Después de todo lo que han pasado
-No deberían tenerlo tan dificil- Dijo Minerva poniendo se una mano en la mejilla en señal de preocupación
