Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Y una nueva entrega, de esta historia que deseaba escribir desde hace mucho, sigo escribiendo no sé a dónde me llevara, tanto como tu desconozco el final. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (26 de julio de 2017) si todo sale bien publicare el tercer capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega. Ya descubrí que por más que publique nunca se deja ese nerviosismo, o más bien esa ansiedad.
Espero disfruten tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.
Créditos al final.
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
2. Aceptación
El pueblo había entrado en la mansión Noroeste en una verdadera estampía, algunos de los invitados lo habían tomado como ofensa y se habían marchado, otros más entre el alivio, luego de sentir el aliento de la muerte en sus cuellos, se estaban relajando disfrutando como cualquier otro invitado o invasor a la fiesta. Frente a una de las puertas que daba al jardín en uno de los costosos sillones de cuero Pacifica Noroeste y su acompañante disfrutaban de la velada algo apartados del resto de los comensales.
Dipper solo la quería relajarse esa noche, Había descubierto una nueva categoría de fantasmas, que superaba la 10, lo había atrapado, se le había escapado y casi había muerto convertido en cenizas de madera, salvado gracias a la chica con quien compartía el sofá. En serio se sentía cómodo platicando con Pacifica, sorprendido era una chica valiente, inteligente. Ahora no parecía ser para nada a la chica arrogante que había ido a buscar su ayuda esa mañana. Luego de que pacifica acabalara con la maldición se había tomado el tiempo para saber cómo estaba su hermana y sus amigas, había visto a Mabel y sus amigas, bastante animadas platicado con un tipo al cual parecía faltarle con urgencia un corte de pelo y atuendo algo… pasado de moda algo así como 100 años, pues le recordaba el uniforme de gala, charreteras incluidas, del Ejército Imperial Austro-Húngaro. Según recordaba de las clases de historia de la Primera Guerra mundial. Pero quien era él para saber de moda o de decir que se veía mal o no.
-"Así que te llamas Elizabeth, con eso no hay que preocuparse en geografía." Le dijo a la rubia, continuando la batalla verbal en curso. "Si hubieras nacido niño te habrían puesto Oregón o Idaho, no supongo que serias un Washington, suena bien Washington Noroeste."
-"Al menos no me escondo tras un apodo, no creo que tus padres te nombraran Dipper o eran fanáticos de la astrología?" Acometió la rubia, lo que casi le da la ventaja. Usualmente, para Dipper, llegar a hacerle una broma con su nombre hacia que ella perdiera los estribos y se fuera molesta, dándole el triunfo por abandono. Aunque Dipper no quería prescindir de la compañía de la rubia, cosa que lo intrigaba y quería descubrir razón.
-"Eso es por mi marca de nacimiento." Dijo con un leve titubeo en la voz. "Siempre me han dicho así." Se aventuro a responder.
-"Demuéstralo, o esa supuesta marca es en algún sitio incomodo?" Respondió rápidamente la rubia, había sentido el titubeo en la voz de Dipper y le encantaba el saber que lo había puesto contra las cuerdas. A lo que Dipper simplemente se le quedo mirando a los ojos, Pacifica sintió que se ruborizaba un poco al ver esos profundos ojos cafés. Mientras Dipper perdía un poco la intención de su gesto, al descubrir el cálido y bello tono azul de los ojos de la Noroeste, recuperando un poco la compostura levanto su flequillo…
Los ojos de Pacifica se abrieron desmesuradamente. Marcada como si fuera en una noche clara de invierno se veía siete lunares en una disposición casi perfecta. Adosando a esto unas marcas de un rosado fuerte unían los lunares en la conocida figura celestial.
-"Wow, pero es increíble. Ursa Menor, verdad? De Ahí Dipper… claro." Dijo Pacifica dejando de lado la batalla verbal, asegurando el primer empate contra Dipper.
-"Contenta? No me gusta mucho mi nombre, así que prefiero Dipper." dijo Dipper acomodándose el flequillo. Pacifica miro a Dipper de una forma que este encontró agradablemente inquietante. "No me mires así eres la segunda… persona en el pueblo a la que le muestro mi marca."
-"Ah y quien más tiene ese honor?" Dijo Pacifica esperando reanudar la batalla verbal.
-"Wendy." Dijo Dipper sin inmutarse.
-"Y quién es esa Wendy?" Le respondió con un tono que aunque tranquilo, hizo que el preadolescente se estremeciera.
-"Ella trabaja en la Cabaña del Misterio, es una buena amiga. Posiblemente la hayas visto por el pueblo pelirroja, como así de alta, delgada…" Al ver la expresión de Pacifica, Dipper pensó que sería muy… incomodo seguir por ese camino. Así que cambio de rumbo. "Bien no importa… es solo una amiga." Digo desaprovechando, sin saber, la ventaja en la batalla verbal en curso.
-"Entonces cómo se llama Sr. Pines?" Ataco Pacifica, mientras hacia una nota mental de averiguar todo acerca de esa tal Wendy y su relación con Dipper. Poniéndole una post data: 'porque me importa?'
-"Que mi nombre pues… mi nombre… no me agrada mucho."
-"O sea que tienes uno, tan malo es?" Respondió la rubia, luego de todo el verano había descubierto un punto débil. Parecía que la batalla verbal por fin le daría una victoria.
Esto se estaba poniendo serio pensó Dipper, dos de sus secretos expuestos en cinco minutos, desde que haba acabado la parte sobrenatural de la velada Pacifica estaba muy animalada y con la lengua más acertada de lo normal. Quien podía culparla, casi había muerto media docena de veces ese día, al menos, y además se había enterado de un horrible secreto familiar. Pero nada del mundo haría que le revelara su nombre. O al menos eso pensaba.
-"Todos tienen nombre." Dijo tratando de ganar tiempo mientras su cabeza trabajaba a toda velocidad.
-"Si, pero cuál es el suyo Sr. Pines?" Dijo la Noroeste con una sonrisa en los labios, entrecerrando los ojos. Una expresión que Dipper encontró aterradora, por varias razones: ella no lo dejaría ir fácilmente y era extrañamente encantadora.
El chico sabía que debía hacer algo, miraba a todos lados, pero volviendo a los ojos azules y profundo de su acompañante. Tenía que encontrar una salida.
"Tan malo es Sr. Pines." Pacifica no era como el resto de familia, aunque desde chica había sido educada para ganar y eso no podía evitarlo, veía la meta cerca así que seguía presionando.
"Mi nombre… espera que desconsiderado soy." Dijo Dipper. "He dejado que el vaso de mi acompañante quede vacio en una fiesta formal, creo que eso no es de caballeros." Dijo suspirando mentalmente de alivio, no sabía cuánto tiempo podría soportar esa mirara azul.
-"Co… Cómo?" Fue lo único que había dicho Pacifica, mientras Dipper tomaba su vaso y se encaminaba a una de las mesas. Lo había hecho Dipper se retiraba, al fin había ganado. Sonriendo por el triunfo miro a su acompañante. "Conozco tu debilidad Dipper Pines." Pensó satisfecha. En eso noto la una corbata de lazo, era la que le había dado a Dipper algunas horas antes, en un impulso que ni ella pudo entender la tomo y la guardo en el pequeño bolsillo, adosado a los guantes de su vestido.
-"Mi primer nombre es Mason." Susurraba Dipper mientras caminaba con ambos vasos en la mano. No le gustaba, nunca le había gustado, aun así era tan difícil decirlo? Sintió un escalofrió subiendo por su espalda para alojarse en su nuca, no quería voltear, sabía que la chica sequia mirándolo.
Dejando escapar un suspiro, pensó que así se sentía pacifica cuando había perdido por abandono. Mientras le pedía a uno de los mayordomos dos vasos de ponche. Aun confundido por su reciente derrota y recordando sin querer esos profundos ojos azules. Descuidadamente dio un paso atrás. Sin notar al otro invitado que llevaba dos vasos del mismo ponche, con quien tropezó, derramando unas gotas.
-"Entschuldigen Sie mich bitte." Dijo una voz a su espalda. "Vielmehr… Discúlpeme." Era una voz de su edad agradable y educada, pero según pudo deducir Dipper mas cortes que nada pues la culpa había sudo suya.
-"No discúlpeme usted fue mi culpa estaba distraído." Dijo mientras se daba la vuelta, dejando los vasos en la mesa y tomando una servilleta. Se encontró al chico con uniforme de caballería austrohúngara que había visto junto a Mabel y sus amigas.
-"Nichts geschah… no paso nada señor…?" Dijo el europeo extendiendo la mano.
-"Dipper Pines, un gusto…" Dijo extendiendo la mano. Luego tomando uno de los vasos del alemán, austriaco, húngaro? Pasándole la servilleta. "Espero que no se manchara su uniforme… traje."
-"No se preocupe por pequeñeces Sr. Pines, El placer es mío, barón Marius von Fundshauser de Austria, a su servicio." Dijo chocado los talones de sus botas y dando una leve referencia. "Pines de los Pines de Chicago?" Agrego el aristócrata. Sorprendentemente falto de acento alemán.
-"No Pines de California, estoy pasando las vacaciones en el pueblo." Dijo algo incomodo, era su primer encuentro con un barón.
-"A es de los invitados inesperados? Un poco toscos, pero le dan vida a una fiesta. En verdad estas reuniones suelen ser muy… langweilig… hmm Aburridas?" Dijo el aristócrata.
-"Es algo que no podría saber es mi primera gala formal." Respondió Dipper pensando que ese tipo no era el clásico rico o al menos no del tipo de los Noroeste. "Y no aunque soy del pueblo no soy exactamente un invitado, más bien tenía un compromiso con los Noroeste."
-"Trabajo?"
-"Pues… no… es algo difícil de explicar." Pensando que aunque los Noroeste no se merecían ninguna consideración había hecho un trato con ellos y era mejor mantener un perfil bajo.
-"Hmm… es extraño, se ha dicho mucho del señor Preston. Aun así… porque contrataría a un niño? Dijo Marius con una expresión bastante más seria.
-"Creo que… decir contratar… es demasiado era más bien como un favor personal." Pensando que si decía mas Pacifica podría verse en más problemas de los que tenia.
-"Barón?" Dijo una voz detrás de Dipper, como si la hubiera llamado con la mente." Es un placer verlo." Dijo levantando el vestido con sus dedos y haciendo una grácil reverencia.
-"O Fräulein Pacifica, tan bella como siempre." Dijo el barón repitiendo el saludo de golpe de talones, pero esta vez con una reverencia algo más pronunciada. "Ya veo el Compromiso… por eso escolta a la bella señorita." Dijo sonriendo, de una manera significativa. Ante la cual ambos aludidos se ruborizaron.
-"No es eso." Reacciono pacifica, ante una mirada intrigada del barón.
-"Estamos juntos por casualidad… juntos no… digo nos hacemos compañía." Agrego Dipper. Ante ambas respuestas el barón no dijo nada, pero se intensifico su mirada.
-"Déjeme explicarle su Excelencia." Puntualizo Pacifica. "Aun con su corta edad el Sr. Pines es el mayor experto en la región sobre temas sobrenaturales."
-"Nein, Fräulein Pacifica. Solo Marius por favor. Estamos entre amigos, no necesito cargar con títulos aquí." Agrego con un leve gesto de cabeza a la rubia. "Lo mismo va por usted señor Pines."
-"Dipper es más cómodo, Barón." Agrego el aludido.
-"Marius es más cómodo también, Dipper." Dijo en tono amigable mientras digería lo que recién le habían dicho. "Entonces si entiendo bien, todo eso del fantasma gigante fue real…" Perdiendo su compostura aristocrática y el color en sus mejillas agrego. "Necesito sentarme..."
Los dos americanos se miraron angustiados, mientras conducían a un alterado Barón a la silla más cercana. Ante la sorpresa de Pacifica, Dipper le señalo que le dejara a él explicarle al barón.
-"Lamento que se alterara Marius." Aun así la chica no le comprendió.
-"Déjame manejarlo, se lo que le pasa." Le susurro Dipper, no pudo evitarlo y olio el sutil aroma de su cabello. Sin desearlo imagino un bello campo de flores y una copa de champagne.
-"Está bien, tu eres el experto en eso." Respondió Pacifica devolviéndolo a la realidad.
-"Mira Marius, si fue real, puede que ahora estés confundido y asustado, estabas en un estado de negación y ahora estas en shock. Es normal." Empezó Dipper. "Hay cosas que la mente humana no puede asimilar bien, por eso busca alguna respuesta más fácil." Decía mientras Marius recupera el color y el ritmo respiratorio poco a poco, después de tomarse casi en un sorbo cada uno de los vasos de ponche que llevaba en las manos. "Lo importante es que ya paso." El austriaco se levanto y con el acostumbrado choque de talones se inclino, doblando su cuerpo desde la cintura en un ángulo de casi 90 grados frente a Dipper, quien sorprendido tuvo que dar un paso hacia atrás.
-"Entonces Dipper le debo mi vida. Pida lo que desee, cualquier cosa, si está en mis manos. Sería poco para demostrarle mi gratitud…" Mientras Dipper más abochornado que cualquier otra cosa negaba con la cabeza y con las manos.
-"No Marius, a decir verdad hice un pésimo trabajo, si le debes gratitud a alguien es a Pacifica, de hecho todos se la debemos." Dijo mirando a la rubia que se ruborizo. "Ella nos salvo del fantasma."
-"No Marius Dipper es demasiado humilde el habría detenido al fantasma, incluso lo atrapo una vez, si fallo fue culpa de nuestra familia, quisimos ocultarle cierta… información bochornosa para la familia y eso termino casi en un desastre." A lo que Dipper quiso replicar, siendo detenido por el mismo Marius.
-"No expliquen más. Solo me importa que les debo mi vida a ambos." Dijo repitiendo la pronunciada reverencia ante Pacifica. "Si alguna vez están en Austria no olviden llamarme, me encantaría que visitaran mi castillo."
-"Gracias por la invitación, lo recordare la próxima vez que vaya a Europa." Respondió Pacifica.
-"Si alguna vez voy a Europa, ten por seguro que lo recordare, gracias." Respondió Dipper. Con lo que se gano una intrigada mirada de Marius. Dándose cuenta de la confusión del austriaco continúo. "Soy un chico simple de clase media, un viaje a Europa está fuera de mis expectativas."
-"Solo eso?" Dijo Marius minimizando la escusa. "Ambos están invitados a un viaje por mi cuenta todo pagado. Incluso como están de vacaciones los invito una semana a mi casa de verano, podríamos partir tan pronto consigan los pasaportes, así podríamos pasar los cuatro una semana en el mar Adriático."
-"Como nosotros solos?" Dijo Pacifica, con un ligero sonrojo.
-"Como los cuatro?" Dijo Dipper mas intrigado que acongojado. No podía evitar recordar haber visto a Marius hablar con su hermana y sus amigas.
-"O si es que, por mas traumatizante que fuera esta noche debo decir que también es una de las veladas más afortunadas que he tenido. He conocido a la chica mas especial y única que podría imaginar." Dijo ensoñadoramente el austriaco.
-"No me dirás que…" Dijo Pacifica dejando una insinuante pausa.
-"Recién la conozco, pero estoy ansioso por descubrirlo." Dijo con una confianza que el propio Dipper envidio. "Ya lo sé, como somos tres es un mal número para una charla, mejor que iré a pedirle que se nos una. Me harían el favor de esperar ahí." Indicando el mismo sofá donde se hallaban antes de que iniciara el incidente con el austriaco.
Mientas el aristócrata austriaco iba en busca de su acompañante, Pacifica y Dipper volvieron al sofá, en silencio a no ser de los murmullos de Dipper.
-"Dipper?" Interrumpió la rubia. "Que tanto refunfuñas?"
-"Como?" respondió el aludido.
-"Desde que Marius se alejo has estado farfullando y es muy desconsiderado de parte de un caballero." Dijo levemente molesta.
-"A Perdona es una mala costumbre mía, gracias por avisarme."
-"Y cual de tus muchas malas costumbres seria esa?" Dijo Pacifica deseando volver a la batalla verbal. Pero inexpertamente Dipper acepto el comentario.
-"A veces pienso en voz alta, como dices me pongo a farfullar."
-"Y en que pensabas si se puede saber?"
-"En que a las únicas que vi hablándole a Marius fue a Mabel y las chicas." Al oír esto a chica sintió una ligera incomodidad.
-"No me digas que eres un hermano celoso." Dijo con media sonrisa.
-"No lo creo. Pero no puedo negar que Mabel entra en la definición de 'chica especial y única', pero también estoy seguro que si un chico como Marius se hubiese interesado en ella, todos en la fiesta, nos habríamos enterado. Aun así queda la duda Mabel, Candy o Grenda?"
-"No dudo que Mabel pueda ser especial y única, pero la chica iguana y la chica…" Pacifica se interrumpió a media frase al ver la mirada de Dipper.
-"Grenda y Candy." Dijo Dipper en un tono incómodamente frio. "Pacifica sé que no has tenido una educación modelo. Tampoco soy nadie para educarte, pero al menos te pido que respetes a mis amigas." Mas que acongojada la chica se quedo en silencio, como recordando todas las veces que había humillado a las amigas de Mabel, el grupo no-populares. Su cara desmosto su arrepentimiento, al sentirse mal Dipper no pudo hacer otra cosa que acercarse a ella.
-"Como dije no soy nadie para educarte, pero si te puedo ayudar con un consejo, la mejor manera de aprender sobre la amistad y el respeto es siendo amistoso y respetuoso." E inconscientemente para enfatizar esas palabras tomo la mano de la chica. Pacifica sintió un hormigueo subiendo desde su mano por su brazo mientras Dipper parecía no darse cuenta, pero tampoco tenía la intención de retirar su mano. Lentamente empezaron a buscar la mirada del otro…
-"Dipper?" Interrumpió una voz. Como un resorte ambos chicos se separaron sobresaltados. Mientras veían a los recién llegados.
-"Grenda?" Dijeron al unisonó. Sin evitar notar os números que tenía en la frente y que se habían empezado a borrar.
-"Debí suponer que se conocían." Dijo Marius.
-"Claro es una de las mejores amigas de mi hermana."
-"Mabel? Debí darme cuenta, el parecido es asombroso."
-"No por nada somos gemelos."
-"Si… ya tengo… el gusto Marius." Dijo Pacifica evitando la mirada de Grenda.
-"Todos en el pueblo conocen a Pacifica Noroeste." Dijo Grenda ligeramente confundida e Irritada.
-"Marius, te incomodaría que hablara un momento en privado con Grenda?" Dijo Dipper por una vez leyendo el ambiente. "Puede ser que aun este alterada por ese asunto que platicábamos antes." Decía mientras, miraba a Grenda quien hizo un sutil movimiento de aprobación con la cabeza.
-"Suéltalo Pines, que es lo que debo saber. El fantasma que venías a cazar hechizó el salón, reanimo los animales disecados, nos convirtió en madera, de alguna forma lo detuviste y en medio del alboroto la gente entro a la fiesta. Eso no me extraña. Pero que de repente te pongas así de… amistoso con la peor chica de Gravity Falls, según tus propias palabras, en verdad me confunde." Dijo la chica, más confusa que intrigada, en el jardín a unos cuantos metros de la puerta, donde sabían que no serian interrumpidos ni oídos.
-"Veras… si… pero no… Para empezar yo también termine convertido en madera."
-"No querrás decir que…"
-"Si, fue Pacifica quien detuvo al fantasma. Y de paso dejo entrar a los del pueblo." Grenda no dijo nada, Dipper no necesitaba más, la cara de la chica mostraba su sorpresa. Él había resistido las malas pasadas de Pacifica desde inicio del verano y aun así se había sorprendió por todo lo que había descubierto de ella ese día. Para Grenda, quien había vivido toda su vida en el pueblo, debía ser muy difícil de asimilar la actitud de la rubia.
-"Veras Grenda es más fácil si te cuento todo desde el principio…" Dipper le resumió sus vivencias de esa tarde tanto con Pacifica, con los Noreste y con el Fantasma. Lo que habían descubierto del Clan Noreste y lo que él había descubierto de las actitudes de Pacifica y los despreciables métodos que usaban padres para educarla. Minutos después cuando acabo de narrar los hechos de la velada. Su amiga volvió a ver al salón. Apretando sus puños.
-"Esos Noroeste, casi nos matan de no ser por Pacifica. Pero como podríamos hacer algo por ella, no creo que la tenga fácil. Si vuelvo a ver a Preston o a Prisilla…" Dijo enojada, pero a Dipper le gusto la sutil distinción que hacia entre los Noreste y Pacifica.
-"No podemos hacer nada, al menos a mi no se me ha ocurrido nada. A fin de cuentas son los Noroeste, y nosotros solo somos nosotros. Pero Pacifica no es tonta ella se las podrá arreglar de alguna forma, espero. Pero…" dijo mirando seriamente a la castaña.
-"Aquí viene." Dijo Grenda con la sonrisa que la caracterizaba.
-"Como, que viene?" pregunto Dipper.
-"Dipper, Dipper, Dipper. Como te dice Mabel. No puedo decir que te conozco como tu hermana, pero te conozco lo suficiente. Sé que no dejarías que algo, como que 'ellos son los Noroeste', te impida hacer lo correcto. Sé que estas o vas a pensar en algo. Siempre piensas en algo, aunque aun no sepas como, ni cuándo. Ya estas planeando como salvar a tu chica de sus padres." Dijo con una sonrisa cómplice.
-"Que mi chica… no ella solo… ella solo…es una amiga" Dijo el Chico acongojado.
-"Perdona quise decir 'a la chica', mi error, no soy buena hablando" Dijo Grenda, mientras Dipper se tranquilizaba. "Pero en algo querrás que te ayude, verdad?"
-"Pues ayudarme a mí, no es exactamente a mí, es a ella, a Pacifica." Respiro hondo. "Yo sé que es que te estén molestando, mírame soy un nerd, cobarde y además debilucho, esa ha sido la historia de mi vida, por eso creo entender lo que has pasado con Pacifica."
Ella había estado con Mabel y su hermano todo el verano. Mientras el chico tomaba un segundo para acomodar sus ideas, ella se decía a sí misma. "Dipper podrá ser todo lo que dijo, pero cuando en verdad cuenta, cuando se necesita. Lo nerd se vuelve conocimiento y sabiduría, olvida esa cobardía para dar paso a un corazón valiente y lo de debilucho, ok sigue siendo un debilucho, aunque un poco menos de cuando lo conocí. Ya debía ser tiempo que se diera cuenta el mismo de eso. Pero no soy como Dipper, lo mío no es pensar, no puedo encontrar la forma de hacer que aprenda a valorarse como es. Bueno, el querer ayudar a Pacifica es un cambio." Volvió a mirarlo mientras sonreía sin querer. "Tal vez lo que ocupa es una novia por la cual preocuparse."
-"Sé muy bien que ella es abusiva, estirada, sarcástica, arrogante, insolente y egoísta." Continúo Dipper. "Pero no es su culpa. Nadie le ha mostrado nada mas, podrías ser…" Miro a la chica que le llevaba bastante más de una cabeza. "Más bien, podrías intentar ser su amiga?" Dijo el chico perfectamente consciente que Pacifica había hostigado a todo el pueblo y en especial a las que llamaba las 'no-populares' desde hacía años y que lo más probable era que Grenda la odiara por eso. Y que le arrancara la cabeza por su sugerencia. Mientras la chica lo miraba sin perder la sonrisa.
-"Piensas que te voy a arrancar la cabeza, verdad?" Dijo la chica.
-"No sé, lo harás? Dijo con voz temblorosa.
-"Si lo hare..." Dijo mientras Dipper se ponía pálido, pero sin dar un paso atrás. "No lo de arrancarte la cabeza, intentare ser amiga de Pacifica, pero no prometo nada, de acuerdo." Dijo escupiendo en su mano y extendiéndosela a Dipper. Visiblemente aliviado el chico imito el gesto para cerrar un pacto de saliva con Grenda.
-"Eso es lo que quiero, no pido que te obligues a ser su amiga, quisiera que solo le dejes abierta la puerta, que ella decida intentarlo y si merece que sean amigas, que lo sean. Ya debe tener muchos falsos amigos y muchos amigos por interés. Alguien como tu seria un cambio muy bueno para ella."
-"Si como tu digas, además que es lo peor que puede pasar?" Nunca le había dado la mano de esa forma a Dipper, era un buen apretón de manos confiable y firme. En ese momento no le pareció el chico que se había pasado medio verano detrás de Wendy, o él que le había roto el corazón a Candy…
-"Espera, Dipper podríamos dejar esto entre los dos?" Dijo pensando que revelar lo que había visto entre Dipper y Pacifica podría ser, a lo menos, impactante para su amiga Candy o mas aun en el caso de Mabel.
-"Lo de ser amiga de Pacifica, no creo que la mejor forma de iniciar una amistad sea…"
-"Esa Parte no, solo prométeme que no le dirás a nadie que me lo pediste." Antes de que pudiera protestar continuo "A nadie menos a ella."
-"No entiendo bien, pero si así lo deseas lo hare… gracias Grenda."
-"Ya que terminaste de explicarme el incidente, volvamos que no sé cuánto más me vayan a dejar a solas con Marius." Dijo mientras se encaminaban de nuevo al salón.
-"Por cierto Grenda tu cara." Dijo Dipper mientras le pasaba su pañuelo. "Parece algo la mancho de azul."
-"Era el teléfono de Marius. Yo no tengo móvil, y como no tenia donde apuntarlo, pensé que sería buen lugar en mi cara." Algo que le había caído bien de la más alta de las amigas de su hermana era su sentido práctico, y algo alocado.
-"No te preocupes he oído que en estas fiestas de ricos, los mayordomos están listos para casi todo, así que será fácil conseguir algo con que apuntar. Además si quieres puedo decirle a Pacifica que los dejemos solos."
-"No, con ustedes no hay problema, si están ahí evitamos que algo pase."
-"Marius… no lo creo el parece un chico muy formal para que pasara algo." Dijo Dipper pensativo.
-"Quien hablaba de Marius?" Dijo con mirada soñadora, pero una sonrisa demasiado culpable.
-"… entonces salto desde el acantilado y entro en la cabina del robot. El robot empezó a moverse, y convulsionar, parecía que luchaba contra el mismo, luego se despeño, pero él ya había logrado rescatar a su hermana y salir. Y bajaron juntos desde el acantilado, mientras el robot explotaba al caer al suelo." Oyeron la voz de Pacifica algo exaltada.
-"Das ist erstaunlich!" Respondió Marius emocionado.
-"Creo que mejor me apresuro." Dijo Dipper, apurando el paso, al oír una historia que había aparecido recurrentemente en sus pesadillas.
-"Chicos son siempre tan lentos." Dijo Grenda en voz baja, mientras Dipper entraba al salón. Sabía el más suculento chisme del verano o del año, tal vez de la década, pero no podía contárselo a nadie. Al menos aun no. "Como iba eso de que del amor al odio hay un solo paso o era del odio al amor." Agrego pensando que si Pacifica había puesto en ese estado a Dipper Pines en un solo día. De seguro era mucho más interesante y mejor persona de lo que podría haber imaginado nunca.
Grenda entro al salón mientras Dipper trataba de contar la verdadera historia del encarcelamiento de Gedeón. Sentándose junto a Pacifica pues ambos chicos, en forma de algún tipo de camaradería preadolescente, se habían sentado juntos. Durante más o menos una hora los cuatro pasaron platicando. Asombrando a Marius, con algunos de los extraños eventos en los que habían estado mezclados en el verano. Con Dipper interrumpiendo cuando pensaba que se exageraba un poco o que no se era exacto. Así el austriaco se hizo una idea de lo que era el vivir en ese extraño pueblo americano. Hasta que Marius se ofreció en traer bebidas para todos y le ofreció el brazo a Grenda para que lo acompañara.
-"Pacifica." Dijo Dipper, recordando de repente cierto asunto con Grenda. "Sabes donde podríamos conseguir papel y lápiz o algo así?"
-"Si claro, donde crees que estas pueblerino?" Dijo la sonriente rubia.
-"En la casa de la mas mimada chica del pueblo, por?" Respondió sin inmutarse. Riendo mientras compartían el chiste. A una señal de Pacifica se acerco uno de los mayordomos que les dejo una libreta y un lapicero con el escudo de armas de los Noroeste. "Ni siquiera es un bonito diseño, porque se empeñan en ponerlo en todo?"
-"Costumbre quizás, tal vez alguno de nuestros invitados tiene una colección de lapiceros o cerillas de cada fiesta a la que ha asistido." Respondió la rubia aun en tono de broma. La imagen hizo que ambos empezaran a reír. "Pero para que ocupas la libreta?"
-"Es que se me olivado lo del número de teléfono"
-"Esta es alguna forma sutil de pedirme mi número de teléfono? Dijo Pacifica olvidando que estaban solos, para de nuevo sentir ese cosquilleo y sonrojarse, sin saber aun el porqué. Aun no entendía. Pero recordando que mientras platicaban los cuatro, la forma en que el austriaco y la chica castaña se miraban, haciendo sutiles comentarios, pequeños roces. También que por la personalidad, ligeramente brusca, de la chica castaña Marius había acabado ya una vez en el suelo y otras dos veces, Dipper lo había logrado sostener a tiempo.
Se notaba a simple vista que tanto el barón como la pueblerina se gustaban. Así de simple. También sabía que ahora ya no solo veía a Dipper como a un amigo, pero qué más podía hacer, luego de comportarse por tanto tiempo como lo hizo. A la única conclusión a la que podía llegar era que necesitaba hablar con alguien, ocupaba algún consejo, estaba sintiendo cosas que no entendía y parecía que ella sola no podría tener una solución. Le habría gustado ser como Grenda no tan brusca, pero sincera.
-"Eso también pero… mira puedo entender que te moleste. Veras Grenda es una gran chica… digo de gran corazón… y creo que sería fantástico que se llevaran mejor, hace un rato cuando hable con ella le conté lo que paso esta noche, incluyendo la forma en que nos salvaste. Y está dispuesta borrar y empezar de nuevo contigo. Espero no haberme sobrepasado." Esperó a que la chica le gritara o alguna cosa, como no fue así continúo. "Y también están Mabel y Candy, Mabel creo que estaría encantada de ser tu amiga y Candy tiene el corazón de oro, creo que les deberías dar una oportunidad."
-"Porque…" dijo Pacifica, iba a decir 'Porque te preocupas tanto por mi', pero se arrepintió.
-"Porque creo que mereces que buena gente se preocupe por ti y ellas son las mejores que conozco." Dijo Dipper malinterpretando la pausa de Pacifica. "Además no creo que tus padres acepten una llamada mía, mas ahora." Termino el chico.
-"Nunca has oído de un teléfono móvil?" Le respondió la chica en un tono ligeramente arrogante. Para darse tiempo para tranquilizare y pensar un poco en lo que no se había atrevido a decir y porqué no lo había dicho.
-"Debí suponer que una niña mimada, como tú, debía tener un móvil, además con cobertura satelital. Pero mis padres opinan que ni Mabel ni yo somos lo suficientemente maduros para tener uno, además en mi caso sería una pérdida de dinero no tengo demasiados amigos allá en California, y con Mabel seria lo contrario."
-"No importa." dijo la rubia tomando una hoja de la libreta escribo su nombre seguido de su número de telefónico personal. Y se lo entrego sin una palabra, mientras Dipper anotaba ambos el número de la Cabaña del Misterio y de su casa en Piedmont, en otra hoja.
-"O gran idea Dipper." Dijo Marius a su espalda. "Desafortunadamente no tengo tarjetas de visita conmigo, pero me encantaría seguir en contacto con ustedes." Acto seguido les pasó un número de teléfono a los tres. Junto con un número de extensión. "Llámenme ahí, es la central de la filial de una compañía de mi familia aquí en América, con esa extensión no tendrán que preocuparse por la llamada internacional y además podrán localizarme aun si no estoy en Austria."
-"Yo solo tengo el teléfono de la casa, pero creo que no habrá problema en que se los de, de todas formas Dipper ya lo sabe." A lo que una mirada distraída al chico Pines la forzó a decir. "La hermana de Dipper lo sabe." Mientras Pacifica jugueteaba con el papel de teléfono de Dipper Grenda se le acerco y dándole otra hoja de papel le dijo. "Así podremos estar más en contacto, Paz." Mientras le pasaba otra hoja de Papel y con una letra poco femenina decía 'Grenda' seguido de su número y un 'Llámame!'.
"Durante vacaciones casi no estoy en casa durante el día, pero igual si ocupas algo cualquier cosa casi siempre estoy con Mabel o con Candy, así que llama donde Dipper." Le dijo cerrando el ojo con lo que Pacifica se sonrojo.
En eso los relojes empezaron a dar las once de la noche. Aunque no era tan tarde Pacifica se dio cuenta de lo cansada que estaba.
-"Si no volvemos rápido va a venir el tío Stan, por nosotros." Era la hora de queda para los chicos de la cabaña Pines, claro si no querían tener en 20 minutos a su tío, en bata, ropa interior y con pantuflas, sonando la bocina como desesperado a las puertas de la mansión.
-"Además yo y Candy vamos a pasar la noche donde Mabel."
-"Hay que ir por ellas, por cierto no han estado muy tranquilas?" Dijo Dipper.
-"Fuente de chocolate y queso derretido." Respondió Grenda. Explicando la razón de la ausencia de sus amigas.
-"Entonces dejen solo llamare a uno de los choferes y luego los acompaño de vuelta."
-"No debes descansar pacifica, hoy no fue un día muy tranquilo después de todo." Respondió Dipper, al oírlo Grenda dejo ver una media sonrisa.
-"Pacifica para mi seria un gusto escoltarlos a su casa." Acoto galantemente Marius.
El pequeño cuarteto se separo mientras Marius llamaba a su limosina, Grenda, Dipper y Pacifica fueron por las chicas, a quienes encontraron dormidas en un sofá cerca de la mesa de los fondues, con delatoras marcas tanto de queso y chocolate en sus caras. Mientras un repuesto Preston Noroeste, se había unido a la fiesta, excusándose por haber desaparecido temprano por un malestar de su esposa.
Las puertas tanto la de la casa como la principal de la mansión volvían a estar cerradas, parecía que los pobladores de Gravity Falls, aun dentro de la casa no eran molestados, pues varios se habían puesto a platicar con los invitados de 'clase', como los llamaba Preston, por lo que no quería hacer mas escándalo al echarlos mientras sus invitados siguieran en la mansión.
Al ver al grupo de Dipper, Preston lo miro directo a los ojos, mientras este llevaba en brazos a una semidormida Mabel, soportaba su escrutinio. Pacifica se sorprendió al notar como ninguno de los dos apartaba la mirada, era en cierta forma una declaración de guerra entre ambos, Pacífica lo supo ese día habían sido las primeras escaramuzas, de lo que se volvería una guerra sin cuartel. Luego de unos segundos Preston aparto la mirada. Posiblemente convencido que el chico no sabía con quién se enfrentaba y que lo que le podría pasar, decidió ignorarlo como al mosquito que era. Ninguno de los presentes, salvo Pacifica, supo que era la primera vez que su padre perdía ese juego. Los ojos de Preston Noroeste eran famosos en todo el mundo. En una mesa de negociaciones, en un juzgado o en cualquier otro lugar nadie había soportado sin alterarse esa mirada. Y ahí había perdido contra un chico de 13 años.
-"Y esa risa?" Pregunto, Dipper.
-"Nada solo recordaba algo sobre Sun Tzu." Le respondió pacifica.
-"Que tiene que chistoso el Arte de la Guerra?" Dijo intrigado Dipper.
-"Cosas mías… digamos que recordé algo." Respondió la rubia con una sonrisa, por lo que el chico prefirió no continuar, era algo tarde para empezar una de sus conversaciones con Pacifica.
Aparte de un conocido refrán que se le adjudicaba a ese antiguo militar chino, Pacifica, había recordado que ente las muchas cosas que había pensado que Dipper Pines era un enemigo del Clan Noroeste. Se dio cuenta que eso había verdad, el clan Noroeste lleno de estafadores y ladrones se había enfrentado a su peor enemigo y había perdido. No sabía cómo, pero cuando les había dicho a sus padres que iba a reparar las cosas no solo se refería a reparar la promesa con el viejo leñador, ella iba a reparar a los Noroeste, ella sería la última generación en sufrir de la vergüenza de las anteriores.
Una limusina Bentley se estaciono en frente del grupo, sin esperar a que su chofer le abriera, Marius, salió de la limosina. Invitándolos a entrar. Con lo amplio del vehículo, le fue fácil a Grenda el acomodar a la aun dormida Candy, mientras Dipper y Pacifica estaban de pie uno frente al otro con una semiinconsciente Mabel en brazos de su hermano.
-"Increíble sin contar el que me quisiera matar un fantasma, descubrir que hay fantasmas más fuertes que un categoría Diez y que luego me volviera de madera. Me encanto esta fiesta para ricos estirados." Dijo mirando de frente con una media sonrisa y un leve sonrojo al mirar esa mirada azul, que sabía no podría olvidar aunque quisiera. Mientras por su lado pacifica trataba de grabar en su mente cada rasgo el chico frente a ella, sin ocultar su sonrojo.
-"Pues debo admitir que esta es la primera gala de este tipo que disfruto, debería de invitar pueblerinos más seguido." Respondió Pacifica sonriendo.
-"Podrías bajarme Dip…" Dijo Mabel recuperando un poco la conciencia. "Jamás en la vida volveré a comer queso y chocolate." Continúo una vez que su hermano la puso de pie. "Da sueños raros... soñé que le coqueteabas a Pacifica, y que ella te correspondía." Para luego dar un leve bostezo.
Desde la limosina Marius abrió mucho los ojos, solo para ver la seña de Grenda de silencio. La cual entendió, para compartir una leve sonrisa con la chica. Cosa que, a Grenda, le pareció muy interesante en un chico.
Los de la limusina se despidieron una vez que Mabel entro y se acomodara, solo para dormirse de nuevo.
Dipper y Pacifica se quedaron de pie uno frente al otro unos instantes, tenían mucho que decirse, pero no se atrevieron a decir más.
-"Buenas noches Pacifica, al final disfrute mucho la fiesta. Descansa."
-"Buenas noches. Igual disfrute mucho, gracias por venir."
Dipper entro en la limosina mientras Grenda se despedía desde la ventanilla de Pacifica y Marius sonreía. Las puertas se cerraron y el lujoso automóvil empezó a moverse. Pacifica lo vio dirigirse al portón principal, que ya se abría para dejarlo salir. Dio media vuelta y volvió a la mansión. Y así termino la velada más aterradora y magnifica de la vida de Pacifica Noroeste.
Paso junto a su padre a quien le dio las buenas noches, así como a otros de los invitados y de los invasores de la fiesta, mientras se dirigía a las escaleras y a su habitación. Con cuidado se cambio su traje de gala y se puso un cómodo pijama, despierta solo por fuerza de voluntad se acostó y se hundió bajo las sabanas. En ese instante cuando la conciencia dejaba su cuerpo, justo al dejarse vencer por el cansancio de uno de los días más ajetreados de su vida. Su subconsciente fue capaz de decir lo que supo desde esa tarde, cuando habían salido rodando por una ventana. Así las últimas palabras del día de la feliz, aunque dormida, Pacifica Noroeste, fueron "Te amo Dipper".
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier tema musical asociado a este relato es usado de la misma forma. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
