Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Una nueva entrega, cuando se me ocurrió esta historia en verdad no pensé que se volviera así de larga, en serio me pongo a escribir y las paginas empiezan a salir como si tuviesen vida propia. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (9 de agosto de 2017) si todo sale bien publicare el quinto capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.
Créditos al final.
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
4. Amistad
Cuando Pacifica había convencido a Jacky de que la dejara sola en verdad no estaba cansada, pero ocupaba estar sola por un momento, no le gusto mentirle, pues en realidad la apreciaba. Pero tenía un asunto más urgente del que preocuparse. Sabía muy bien que no había imaginado ni alucinado. Ella había visto al hacha moverse sola y los vidrios destrozarse además de la voz del fantasma ella había podido hablar con él.
-"Fantasma estas ahí?" susurro, tampoco quería que la escucharan en el peor de los casos podrían llamar a emergencias pensando que tenía alguna conmoción o sentirse mal porque los había engañado. Espero unos segundos antes de repetir. "Leñador estas ahí?" Con lo grande de la mansión no podía oír a ninguno de los empleados, ni siquiera la discusión que se estaba llevando a cabo en la cocina mientras alistaban su almuerzo. Pero también gracias a ese silencio logro oír un muy leve ruido.
-"…fica…."
-"Leñador?" Repitió casi inaudiblemente.
-"…fica… mi… ña"
Se acomodo la ropa de nuevo pues la habían puesto 'cómoda' después de su desmallo, lo que explicaba el porqué los mayordomos habían mantenido su distancia. Una vez arreglada de nuevo decidió seguir esos murmullos. Se acerco a la puerta y con el mayor sigilo salió de su habitación, esperando no encontrar a nadie.
-"…mi niña…" Logro oír más claramente la voz que suponía era del fantasma.
-"Sigue hablando así podre encontrarte leñador."
-"El …cha… estoy en el a…" Cada vez se oía más cerca mientras se acercaba a la escalera. Paso a paso empezó a bajarla esperando que no la viera algún empleado.
-"El hacha mi pequeña." Logro oír nítidamente pero muy bajo al llegar al descanso de la mitad de la escalera.
-"Estas en el hacha?" Dijo asombrada bajando el último tramo de escalera.
-"En el hacha aparecí y de ella moverme no puedo." Decía el fantasma con voz un poco lastimera. Poco a poco la chica llego al hacha esperando que nadie apareciera.
-"De otros no te preocupes, pues sentirlos puedo y tranquilo por ahora este lugar han dejado."
-"Entonces gracias por lo de hace un rato." Pacifica se dio cuenta que aun murmuraba.
-"No te preocupes por hablar, que mientras pienses en mi, te puedo escuchar."
-"No te creo." pensó Pacifica.
-"Créelo mi pequeña, pues para eso he venido, ya no soy ni venganza o maldición."
-"Entonces que eres?" Siguió pensando un poco sorprendida Pacifica.
-"Antes te lo he dicho. Lo último que recuerdo es a ti cumpliendo la promesa, tanto tiempo esperada y mi alma, el peso… la fuerza del odio perdió, me sentí libre y cerré los ojos, pues mi descanso final esperaba. Pero al abrirlos lo que vi fue a ti, mi pequeña, a punto de ser golpeada estabas. Que en peligro te hallaras fue la causa de mi despertar."
-"Así que estas para protegerme o fue casualidad?" Pregunto la rubia hincada junto al hacha.
-"Protegerte debo, pues a ti mi paz te debo. Mi pequeña. Si bien no conozco el porqué, sé que ahora a ti ligado estaré. Como si de ti mi paz dependiera y por ti mi respeto y amor cubrieran, anoche no solo la maldición rompiste, sino que mi descanso final me diste. Ahora mi espíritu un nuevo retoño es y de ti necesita para su madurez. También sé es que en tus manos el hacha debes tener, para yo de mi prisión salir ser capaz."
-"Seguro que no te vas a posesionarte de mi cuerpo, no quiero hacerle nada a nadie, mucho menos que piensen que me volví sicópata y ataque a mis padres con un hacha… tomar sin pensar un hacha mágica no creo que sea buena idea." Dijo Pacifica aun decidiendo si el fantasma era confiable o no. Por más que sintiera que era sincero, conscientemente sabia que debía tener cuidado.
-"Si eso es lo que te aflige, déjame intentar que lo rectifique." Dijo el fantasma mientras la hoja del hacha empezaba a perder la forma goteando hasta formar pequeños chorros de metal fundido, aunque Pacifica no sintió ningún calor. En menos de un segundo el mango se desprendió, dando un golpe seco en el piso, de la masa de metal que había sido el hacha. Que se había convertido en una esfera de metal parecida a una gota de mercurio, de un poco más del tamaño de su puño.
-"Con esta forma creo que no habrá problema pues del hacha ya ni el filo queda." Agrego el fantasma luego de la transformación. "Al metal estoy unido y su forma yo defino"
Pacifica se inclino mirando a la espera, que permanecía sobre el punto donde se había clavado el hacha, al salvarla de su padre unas pocas horas más temprano. Aun estaba intrigada del cambio en la actitud del fantasma, pues le habría sido igual de fácil el matar a su padre, aunque esa idea la estremeció, que solo asustarlo.
-"Ya te he dicho mi niña, que mi venganza se ha cumplido. Contra los Noroeste mi ira se ha ido."
-"Entonces que se supone que eres?"
-"El simple recuerdo de un viejo leñador, que sin más se ha convertido en tu protector."
-"No pareces peligroso y no creo que lo seas." Dijo Pacifica inclinándose y levantando la esfera. La sintió anormalmente fría al tacto, pero apenas pudo hacerse una idea de eso la esfera empezó a calentarse e iluminándose de repente. Mientras Pacifica parpadeaba para recuperar el enfoque, justo frente a ella estaba la imagen translucía que la había perseguido la tarde anterior.
Era el enorme fantasma, aunque lo suficientemente distinto. Ahora no se adornaba con las mismas flamas azules que conformaban su cabello y barba, ahora parecía cabello y barba normales, al menos le parecieron normales para un fantasma. En vez de la oscuridad sin fondo del ojo faltante mantenía, ese ojo cerrado. Y para cubrir la herirá que tenía en el cráneo, que le había causado la muerte, llevaba un sombrero negro de ala ancha. Al ver la aparición inconscientemente Pacifica soltó la espera y tratando de dar un paso atrás perdió el equilibrio. Cayendo hacia atrás. Las fuertes manos del fantasma, lograron evitar que se golpeara.
Agradeciéndole al fantasma Pacifica decidió no tentar más a su suerte. Tomando la espera volvió a su habitación. Al cerrar la puerta coloco la esfera en su tocador, sentándose en el mismo mientras trataba de comprender. La noche anterior es fantasma enfurecido la había tratado de matar a todos en la mansión y ahora decía que era su protector? Además protegerla de qué? Por un momento pensó en sus padres. Debía aceptar que nunca había pensado que su padre se atreviera a golpearla.
También estaba el hecho que en ese pueblo hablar de cosas simples y normales era… difícil por decir poco. Además de que el cansancio con que había estado lidiando desde la mañana, tampoco lo podía achacar a la impresión que había tenido cuando su padre la iba a golpear. Demasiadas preguntas y casi ninguna pista. Sabía que le sería difícil, si no imposible, descubrir que pasaba. Pero al pensar en otras soluciones al problema del fantasma, cuando se dio cuenta de la mejor opción sin desearlo soltó un suspiro y sintió como un estremecimiento le subía por la espalda.
-"Si Dipper estuviera aquí." Sintió ese calorcito dentro de ella que la había guardado hasta que se durmió la noche pasada. Conscientemente intento apartar la imagen del pueblerino, pero sabiendo que seguramente el encontraría alguna respuesta en ese libro nerd suyo. Sintió como un vacio al notar la ausencia del chico, lo que la llevó a sentirse más inútil que antes, en vez de solucionar sus problemas solo había logrado confundirse más. Usando un poco mas su lógica y dejándose engañar por su subconsciente se dijo a si misma que no podía llamar al chico, pues no era nadie que le importara que le sucediera, por lo que sería su último recurso. Aunque no lo deseaba aceptar por dentro sabía que no se atrevía a tomar su móvil y telefonear al chico. Volvió a ver el reloj, era casi la una de la tarde pronto volverían los empleados con su almuerzo y era preferible que la encontraran en la cama.
-"Primero presentémonos." Dijo a la esfera frene a ella. "Estarte diciendo Fantasma no me gusta mucho, además es maleducado que no me digas tu nombre si sabes cómo me llamo."
-"Es algo difícil de recordar, después de tantos años muerto, que nombre al vivir solía usar." El fantasma quedo en silencio ante la penetrante mirada de la chica. El pobre fantasma no mentía, su mente concentrada en solo venganza por tantos años había dejado despacio para poco más, pero aun así poco a poco esa niebla, que lo enturbiaba todo, se aparto lo suficiente. De repente recordó como lo llamaban sus compañeros… " Archivald… si Pacifica mi niña, Archivald me llamaba."
-"Mucho mejor fácil así Archivald, y no tienes que agregar nada solo llámame Pacifica. Encantada entonces." Dijo sonriendo, desde que había tocado la esfera sabía que no debía temerle al fantasma aunque al estrechar su mano la sintió fría al tacto, la sonrisa en la cara del espectro la alegro. "Solo Archivald, no recuerdas más?"
-"Nada mas recuero, aunque siguiera sé si quiero más de mi vida recordar, tanto tiempo ha pasado ya. Que no se qué sería de mi, si en mi pasado me perdiera, si en la aflicción de mi muerte me sumiera." Dijo en tono triste el fantasma.
-"Tienes razón, no insistiré mas en eso, si debes recordar algo lo recordaras y si te sientes mal puedes contar conmigo. Me defendiste así que te lo debo."
-"Te agradezco mi niña."
-"Ahora explícame cómo es que te volviste mi protector?" Dijo Pacifica, directo el punto, debía apresurarse, sabía que por costumbre el almuerzo se serviría en media hora y tenía que decidir qué hacer con Archivald para entonces. También deseo llamar a su nueva amiga, pero eso lo dejaría para después y también llamar a… Dipper, le resulto incomodo por un momento. Si empezaba a pensar en él, era como una canción pegajosa, no le era fácil dejar de hacerlo.
-"Explicarme no puedo solo digo lo que siento, es extraño pues ni yo mismo sé. Pero supe que algo te podría dañar, proteger a la heredara que me salvo, es mi deber."
-"Pero, no te ves igual, o sea tu mismo has dicho que cambiaste y que no puedas separarte mucho de esa esfera, deja mucho que desear. Sigues controlando ese fuego azul? o el bosque o los animales disecados, en fin todo lo de anoche?"
-"No a duras penas mi forma conservo y atado al metal que tienes así me he vuelto. De hablarte solo a ti puedo, al menos eso creo y por más que lo intente solo algunas de mis antiguas fuerzas conservo." Dijo creando una pequeña flama blanca en una de sus enormes manos. Pacifica sin querer dejo salir un pequeño bostezo. "Sentir presencias puedo y algo semejante a ver su espíritu logro, también como huellas en el bosque puedo saber donde ha pasado alguna persona e incluso seguirlo si es oportuno."
-"Pasaste de categoría 10 o más a categoría 1?" Dijo recordando de nuevo al chico Pines.
-"Si según lo que le oí al joven cazador, en eso la razón te doy." Luego de que el fantasma mirara al suelo agrego. "O menos, si es que cabe pues ni un fantasma completo soy, mi fuerza era la ira que la promesa rota causaba, pero al cumplir con la palabra por tu clan empeñada ahora mi fuerza…" El fantasma que callo mirando a la rubia con cierta incomodidad.
-"Que me ocultas Archivad?" Dijo la chica notando algo en el fantasma.
-"Que como vengador la ira e 150 años fuerza me daba… pero ahora de protector."
-"Perdiste la fuerza?" Dijo pacifica entendiendo e cambio en el fantasma. Además pensó el odio aunque un pensamiento negativo era fuerte y el llevaba 150 años odiando a su familia. "Que fuerza te mantiene ahora Archivald?"
-"Si pequeña, descubierto mi secreto y mi vergüenza, has logrado ya mi fuerza por la venganza disipar." Y suspirando el fantasma continuo mirando a los pies de Pacifica. "La gratitud hacia ti Pacifica Noroeste es la que ahora me da fuerzas."
-"Pero la fuerza de un día de gratitud no se compara a 150 años de venganza, verdad?" Continúo la chica.
-"Más que eso mi pequeña, me avergüenza seguir, pero tú lo debes de comprender. Porque el perdón a este viejo debes de conceder." Dijo el fantasma con la voz más triste aun.
-"No lo digas Archivald, eso encaja con todo como me he sentido todo el día desde que apareciste y esa unión entre nosotros. Tu gratitud es conmigo. Como antes tu venganza era con mi familia" Dijo la chica con tono neutro. "Mientras cada generación de mi Familia hacia que tu ira aumentara, ahora solo yo puedo darte fuerza a tu gratitud. Por eso me he sentido cansada…
-"Si pacifica al poca fuerza tener, de tu energía debo disponer."
-"Entonces me robas mi fuerza?" Dijo la chica sorprendida.
Tocaron a la puerta mientras Pacifica trataba de comprender que significaba todo el fantasma desapareció y la esfera de metal se derritió y recorrió su tocador hasta entrar en una de gaveta. El fantasma solo asintió, mientras su silueta desaparecía. Mientras el señor Kimble seguido de Jackie, entraban con su almuerzo.
Pacifica comió la deliciosa sopa especial de la señora Yang, pensando que nunca la había probado antes una sopa mejor, había decidido no pensar por el momento en Archivald y sus problemas con él, para poder disfrutar del almuerzo. Para distraerse, impidiendo que los problemas que tenía desde el día anterior la ahogaran. Además de que no quería quedarse sola, empezó a platicar con Jackie y Kimble. Aun le parecía extraño porque podía platicar tan fácil con ellos, si hasta el día anterior solo eran la servidumbre, sin desearlo volvió a oír 'la mejor manera de aprender sobre la amistad y el respeto es siendo amistoso y respetuoso'. Debía de darle la razón a Dipper, de nuevo. Parecía que cada vez le costaba menos el pensar en el chico, su forma de ser franca, valiente y desinteresara. En sus ojos cafés… de repente se empezó a imaginar cómo se vería Dipper en unos cuantos años, empezó a ruborizarse cando mezclo las formas de Stan Pines y su sobrino, pensando que seguramente Dipper tendría una espalda ancha como su tío, recordando cuando le anudo la corbata el día anterior y 'sin desearlo' rozo sus hombros. Dejando salir un suspiro.
-"... el vive en el pueblo y es un chico agradable." Dijo Jackie.
-"Muy agradable..." Dijo Pacifica aun con su mente en otra parte. Se había olvidado que Jackie le estaba platicando acerca de su novio, aprovechando que Kimble había salido. "Digo seguro es agradable Jackie, debe serlo si sale contigo." Logro corregirse a tiempo, pensando que la mucama no habría notado que estaba pensando en 'otra cosa'.
-"Pues eso espero. Trabaja en la fabrica de los señores, pero quiere abrir su propio taller." Continúo Jackie. "Esperamos que le vaya bien." Dijo con una mirada ensoñadora. "Y usted Señorita habrá algún chico que le guste?" La pregunta casi atraganto a Pacifica. "Perdone Señorita está muy condimentada la sopa?" Dijo confirmando que sus sospechas eran reales.
-"No fue nada solo que me distraje un momento. Dile por favor a la Señora Yang que es la mejor sopa que he probado. Además en qué quedamos con lo de señorita?" Respondió Pacifica sinceramente.
-"Perdón Pacifica." Dijo Jackie ocultando una sonrisa. "Es la costumbre…"
"Habrá que cambiar la costumbre." Un poco confusa agrego. "Jackie como supiste que te gustaba ese chico?"
-"Hay señort… Pacifica, eso es difícil de decir." Dijo la mujer levemente sonrojada. "Son cosas que pasan. Lo conocí de vista poco después de llegar al pueblo, y lo veía de vez en cuando, en mis fines de semana libres. Empezamos hablar un día, luego una cosa llevo a otra y me invito a salir." Dijo animada. "A veces los hombres son como niños, costo que me invitara a salir, pero logre hacerle pensar que era idea suya." Termino mirándola de forma algo cómplice. "Aunque no todos los hombres son iguales algunos son más atrevidos, otros menos. Puede ser el más valiente, pero al ver a la chica que le gusta se pone como nervioso o el más listo no sabe que decir." Dijo recordando un antiguo amor. Sabiendo que debía ayudar a la joven señorita.
Tomando la ultima cucharada de sopa y mojando un pedazo de pan con el resto del contenido del plato. Tal como años de clases de etiqueta le habían enseñado a no hacer, pero la sopa estaba deliciosa y solo la acompañaba su amiga Jackie. Luego acomodo la cuchara, indicando que ya había terminado. Mientras hacia ese procedimiento casi automático, Pacifica no pudo evitar sonreír al recordad la forma en que se comporto Dipper al irse de la fiesta, luego de atrapar al fantasma la primera vez.
-"Pareces más animada ahora, Pacifica." Dijo Jackie, haciendo que la sangre de Pacifica inundara sus mejillas. "Sobre eso de las relaciones, si me preguntas lo más importante es ser sincera con una misma, los chicos, y algunos hombres, son algo… lentos. Por eso una debe estar segura de sus propios sentimientos. A veces es difícil, pero eso evita el esperar por nada o el sufrir cuando no le corresponden." Dijo mirando a la niña mientras le tomaba las manos. "También ayuda a saber cuándo es necesario darles un pequeño empujón para averiguar si ellos sienten lo mismo que una." Por un momento pensó en la Señorita como una hermana pequeña, que no se atrevía a pedir consejo. Para luego recoger el servicio.
-"Nos vemos luego Pacifica, le pasare tu cumplido a la señora Yang seguro se alegrara de saberlo."
-"Gracias Jackie, y si dile a la señora Yang y a todos que gracias, y en especial gracias a ti." Dijo Pacifica entendiendo que tenia cosas muy importantes que pesar. Y estaba dispuesta a hacerlo, de no ser que al terminar de comer y quedarse sola tenía que averiguar bien que se refería Archivald cuando los interrumpieron, que exactamente significaba el utilizar su fuerza. Abrió la gaveta y ahí estaba la misma esfera de Metal que había visto en la entrada de la casa.
-"Archivald?" Pensó.
-"Si mi niña?"
-"Que tan en privado estamos?"
-"En la segunda planta ya solo tu estas." Respondió el fantasma.
-"Ahora explícame bien y despacio, que a veces cuesta entenderte, que es eso de que usas mi fuerza?"
-"Por muchos años de la venganza y la ira subsistí, hasta que mi maldición con tu bondad destruiste, por eso mi espíritu te agradece. Cuando desperté al verte atacada mi fuerza quise usar, pero sin saberlo tú me la tuviste que dar."
-Esta mañana me sentí cansada por eso? Pero porque?
-"Se que te debo proteger, tu gratitud es mi fuerza ahora, el porqué tu fuerza mis actos devora, misterio para mí lo es ahora."
-"Quieres decir que por alguna razón estamos como ligados, que eres como un vampiro?"
-"Pues mi pequeña, no es mi voluntad, pero para defenderte así debe ser, ahora que mi antigua fuerza tuvo que desaparecer." Dijo el fantasma disculpándose.
-"Y que es esa fuerza me quitas… mi fuerza vital, muero un poco cada vez que apareces?" Dijo dando u paso atrás algo asustada.
-"No mi niña preferiría el purgatorio antes de tu vida hacer peligrar, cuando a tu fuerza me refiero es eso tu fuerza, más allá de hacerte dormir o cansarte no puedo llegar. Así que por eso tu salud no llega a peligrar." Dijo preocupado el fantasma. "Aunque debes comer un poco más para tu energía recuperar, perdona mi niña que esa es la única forma que te puedo ayudar."
-"Si entendí eso de lo que hablamos antes. Por gratitud te volviste mi protector, pero de que me sirve un guardaespaldas espiritual si cuando me tenga que defender me desmallo?" Dijo la rubia molesta.
-"Si bien mi fuerza solo en emergenticas querría usar, entre más te acostumbres más fácil mi forma podría usar, ahora solo a tu lado puedo estar, pero creo que en poco tiempo más podre moverme, sentir puedo a quienes estén cerca, además de que intensiones o sentimientos puedo notar. Y más en el metal mi fuerza se pude almacenar. Además como contenedor de mi ser ese metal puedo manipular. Y la sabiduría de un leñador a tu alcance te puedo brindar."
Pacifica no pudo ocultar su preocupación, por lo que podía suponer pocas de las habilidades del fantasma le serian de ayuda y el costo podría ser muy alto. Aun así no se sentía molesta con el fantasma, la había salvado esa mañana. Tal vez sería cosa de pensar en cómo aprovechar las habilidades del fantasma, por ahora solo le encontraba utilidad a su habilidad de sentir presencias. Mentalmente reviso lo dicho por el fantasma tratando de encontrar alguna otra habilidad útil.
-"Archivald dices que puedes manipula este metal?"
-"Hoy mismo viste, que el control de su forma tengo."
-"Dices que ocupas que este cerca del metal para tener tu forma, que en verdad estas dentro de metal. Pero que tanto puedes controlar esa esfera?"
-"Ni yo mismo lo sé."
Pacifica empezó a probar la habilidad del fantasma, haciendo que su esfera cambiara de varias formas. Un cubo, una caja, una pequeña vara. Con cada esfuerzo del fantasma sentía un liguero cansancio físico, pero empezó a adaptarse. Quiso bajar por algo para comer y recuperar energía, fue cuando se le ocurrió otra idea.
-"Archivald puedes dividir el metal?"
-"Como mi niña?"
-"Si lo piensas bien no podre andar por ahí con esa esfera de en todo momento. Pero si la divides en varias partes podría hacerse. Además también podrías no necesitar que este cerca de todo el metal."
-"Pensado no lo había hecho, pero intentarlo deseo Ya había imaginado quedar en esa gaveta encerrado, cada vez que tú fueras de mi lado."
Pasaron un par de segundos y ante el esfuerzo que provoco que debiera desaparecer su imagen. La espera volvió a derretirse formando una segunda esfera ambas del mismo tamaño. Provocando que la Pacifica se sintiera como si hubiera corrido toda la longitud del jardín de su casa.
-"Archivald?" Dijo respirando pesadamente.
-"Si mi pequeña, fue como subir una montaña."
-"Creo que te entiendo." Mirando ambas esferas pregunto. "En cuál de las dos estas?"
-"En ambas creo, me es difícil de entender, pero cuando te ver es como mirar tu reflejo desde dos espejos distintos." Ahora probemos separarte, dijo tomando una esfera y metiéndola en su bolsillo mientras la otra la guardaba en su tocador, te sientes bien?
-"En dos lugares me siento, también confuso, algo mareado." Dijo con un sentido de desagrado en su voz. "Pero sé que es necesario, así que en tus manos me pongo."
-"Bien Archivald dime si te sientes mal. Voy a probar ir a la cocina." Diciendo esto Pacifica se fue a la cocina donde la señora Yang se complació con darle un vaso de leche y galletas. Algo extrañada pues la Señorita no solía comer entre comidas.
-"Espero que no sea molestia señora Yang." Se disculpo Pacifica, mientras se sentada por primera vez en la mesa de la cocina y recuperaba energía con las galletas y la leche. Preguntándole mentalmente a Archivald como se sentía. Aliviada al enterarse que poco a poco se acostumbraba a esa extraña sensación
-"Seguro la Señorita está creciendo." Dijo la señora con una sonrisa. "No se preocupe aquí siempre tendremos algún bocadillo cuando lo necesite." Dijo animada.
-"Gracias señora Yang." Dijo acabando con el plato y terminado la leche. "Le incomoda que me lleve algunas para la habitación?" Decía mientras la mujer asiática sonreía.
-"Señorita no se preocupe como le dije siempre podrá confiar conmigo." Mientras ponía otro puñado de galletas en una pequeña fuente. "Tome señorita." Mientras pensaba que la Señorita ya dejaba de ser niña y pronto se volvería una jovencita.
Mientras subía Pacifica iba conversando con Archivald. Y sintiéndose extraña pues casi que al tragar la comida, se sentía repuesta y de nuevo con energía.
-"Tal como he cambiado para subsistir por tu fuerza, será que tu también cambiaras para darme sustento? Tu alimento se vuelve fuerza más rápido."
-"Eso espero, quisiera saber si deberé ponerme a dieta o hacer ejercicio, no quisiera perder la figura."
Pasaron probando las habilidades de Archivald, logrando descubrir que se podía dividir en al menos 10 partes que cada parte podía ser de distinto tamaña aunque le era difícil concentrarse luego de llegar a 5, también que cada parte podía cambiar a voluntad de Archivald, luego de cerca de una hora. Pacifica y Archivald estaban exhaustos, y agotada la reserva de galletas. Pacifica decidió tomar un descanso.
-"Ya que probamos que tanto podías cambiar de forma." Le dijo a la esfera pues Archivald había decidido no tomar forma de fantasma. "Deberíamos probar tus otras habilidades."
-"Que insistencia tienes, parece que darme un respiro no puedes." Se quejo el fantasma. "Pero me gusta que tengas carácter, así más fácil será para mi protegerte." Y un poco indignado agrego. "Continuar quiero pero con mis fuerzas no puedo. Te incomodaría que intentara dormir un momento."
-"No sabía que los fantasmas necesitaran dormir."
-"Sin saber cómo describir mi sensación es esa pues ahora del cansancio y me duele la cabeza."
-"No te puedo pedir más Archivald, creo que te he exigido demasiado."
-"Demasiado no ha sido, pues provecho le he encontrado, pero ahora sin más me despido. Aunque con solo una palabra estará a tu lado."
-"Gracias." Aunque en verdad Pacifica se había concentrado en su 'Guardaespaldas' para evitar pensar en varias cosas que ahora se le acumulaban en la cabeza, y que él tuviera que 'dormir'. Le daba la posibilidad de pensar en todo lo que había pasado. La actitud de sus padres la había alterado y había aprovechado el esfuerzo físico para distraer su mente. Además no podía evitar pensar continuamente en lo que Jackie le había dicho, y en Dipper, no ayudaba a mantener su mente en paz. Y se había decidido desde el día anterior a llamar a su nueva amiga, a Grenda, pues pensaba que debía acercarse más a ella, aprovechar esa puerta que Dipper había abierto, para así salir de esa cárcel donde sus padres la habían encerrado.
Mentalmente hizo una lista de las cosas que debía hacer. Se dio cuenta que había una cosa que deseaba hacer más que nada, pero no se atrevía. Había logrado apartar el terror que había sentido cuando el altercado con sus padres, ahora que ya no tenía más en que distraerse se sintió muy pequeña y sola, sabía que Archivald la defendería, pero no solo quería protección, quería consuelo. Ese consuelo que ahora sabia, había sentido el día anterior cuando abrazo a Dipper, luego de casi morir a manos del mismo Archivald. Tenía consiente la conversación con Jackie y estaba desacuerdo debía ser sincera con ella misma. Pero el hermano de Mabel?
No podía dejar de aceptar que, sin darse cuenta, pensaba en él, mientras pensaba empezó a acomodar su habitación, cosa que solía hacer Jackie, pero ella ocupaba tiempo para pesar. Así que tomo el traje de gala de la noche anterior y con cuidado o coloco en un perchero en su vestidor. Luego en el mismo perchero pensó acomodar los guantes pero en uno sintió un bulto. Al revisar el bolsillo interno del guante se quedo de piedra, quiso moverse pero su cuerpo no le respondió, ahí hecha un puño había una corbata de pajarita.
Recordando la noche anterior que en un impulso, que no supo de donde había salido, la había guardado cuando Dipper la dejo olvidada, antes de encontrarse con Marius. Fue entonces que todo le cayó encima, lo que deseaba pensar tranquilamente le cayó como una cascada de sensaciones. Su valor, su presencia, sus ojos cafés, sin quererlo rozo su mejilla con la corbata. La colonia que le habían dado aun se sentía, pero había llevado esa prenda toda la noche, incluso durante la persecución y cuando la salvo. Si bajo ese aroma de colonia estaba el aroma a Dipper, sonrió a pensar que una de las cosas que le achacaba era tener un problema de sudoración, pero también recordó que esa era una fase por la que los chicos pasaban. Pero ese aroma sutil oculto por la colonia no era de chico, se sintió de nuevo abrazándolo en el jardín. Por primera vez noto, algo distinto, agradable. Sin saberlo era un aroma a hombre.
'Por eso una debe estar segura de sus sentimientos.' Recordó a Jackie, ella lo estaba? Que sentía por el chico Pines. Había admirado o eso creía por la forma en que se enfrentaba a cualquier cosa por sus amigos, por los rumores sobre él, por la forma que no le preocupaba enfrentarse a ella misma, a ignorar sus debilidades para hacer lo correcto. Era admiración lo que sentía por ese pueblerino, por ese nerd, por ese chico que no había pensado dos veces en interponerse entre ella y un hacha, que le había dado el valor para enfrentarse a sus padres, que había abierto sus puertas a la amistad de una chica tan genial como Grenda, que se había hecho amigo en un momento de alguien como Marius...
Empezó a sentir ese calorcillo que la había estado rondando desde el día anterior y confusa, casi al punto del vértigo, se dio cuenta que no era admiración. O, mejor dicho, era más que admiración lo que sentía por Dipper Pines. Y en un momento de claridad lo acepto, no podía definir bien sus sentimientos, pero de algo estaba segura y como para saber que era real lo susurro.
-"Me gustas Dipper Pines."
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier tema musical asociado a este relato es usado de la misma forma. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
