Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Una nueva entrega. En definitiva esta historia está viva, solo empiezo a escribir y se escribe por sí sola, al punto de que escribo algo y yo mismo me sorprendo de lo que paso en la historia, incluso salvo una muy vaga idea no sé como vaya a terminar. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (16 de agosto de 2017), si todo sale bien, publicare el sexto capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.
Créditos al final.
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
ón
Dijo sonrojándose, olvidando todo lo que había pasado ese día. "Me gustas Dipper." Repitió, su corazón quería salirse de su pecho, respiraba fuerte. "Estoy sola ven conmigo Dipper." Dijo dejando salir la frustración del día junto con unas lágrimas de alivio. Abrazo fuerte esa corbata como símbolo de lo que sentía, de lo que quería llegar a descubrir. Dejándose caer en la cama susurrando su nombre. Sorprendida ella Pacifica Noroeste sintiendo eso por un pueblerino. Pero ese pueblerino se había enfrentado a su padre y a un monstruo sobrenatural el día anterior, y no recodaba cuantos más durante el verano. Por primera vez se dio cuenta que para algunas cosas no importaba el estatus o la clase social.
-"Me gustas…" Pero que sentiría él? Aun pensaría que era una niña malcriada mas, las dudas la llenaron y no dejaron que su conciencia llegara a la verdad que su subconsciente ya sabía, que no era un simple 'me gustas'. Quedo inmóvil en la cama, abrazándose a sí misma, apretando la corbata en sus manos, quería saber qué hacer, pero no podía, no sabía cómo, o no se atrevía su mente estaba confusa. Demasiados sentimientos nuevos para una niña. Demasiados eventos en solo dos días para cualquiera.
Nunca había hablado con una mujer que le ayudara, como ese día con Jacky, así se había dado cuenta de muchas cosas. Pero sabía que no podría hablar con ella de lo que recién había descubierto.
-"Que te pasa pacifica." Dijo un recuperado Archivald.
-"No sé si lo entiendas Archivald, es cosa de chicas." Sintió como si la esfera que aun se mantenía en su tocador se sonrojara.
-"Mil disculpas te pido pues como ayudar a una Señorita nunca se me ha ocurrido."
-"No me leías la mente?" Dijo alarmada pacifica.
-"Por eso no te preocupes, no nos leemos la mente o acaso has pensado en los retoños del bosque, o en comer asado de ciervo. Nosotros solo conversamos sin necesidad de usar la voz." Pacifica dejo salir un leve suspiro de alivio.
-"Te parece si dejamos la práctica por hoy? Tengo algunas cosas que hacer y en que pensar."
-"Estoy cansado de eso no hay duda. Fue muy interesante para ser el primer día."
Pacifica busco en el mismo bolsillo de su guante, sacando tres hojas de papel, y decidió agregaros a la agenda de su teléfono móvil. El primero fue el número en América de Marius, el joven aristócrata, con quien su familia la quería casar. Sonrió al recordar como miraba a la chica que le hacía compañía la velada anterior. El siguiente fue el de Dipper, por un momento deseo llamarlo, pero con solo pensarlo se enrojeció, sabía que si llamaba en ese momento con el más joven de los Pines, lo más seguro era que no podría decir ni hola, de solo pensarlo su lengua se le trababa. Luego leyó el de Grenda y luego de anotarlo, se fijo en el 'llámame!' escrito tras el número. Ocupaba hablar con una chica, no podía pensar en nadie más que en ella. Sus 'amigas' del pueblo seguro volverían viral por internet y periódicos amarillistas cualquier conversación privada que tuviera con ellas. Además, aunque apenas la conocía a Grenda, Dipper le había dicho que podía confiar en ella y no negaba que eso influenciaba mucho su decisión.
El problema fue que ella misma dijo que pasaba más tiempo donde los Pines. Debía llamarla ahí, dudo un momento y dio marcar al número de Dipper ensayando que haría si era el chico quien le contestaba… Al menos así tenía una escusa para llamarlo, preparándose para sonar lo más casual al preguntar por Grenda. Aun algo insegura dejo sonar el teléfono una y otra vez hasta que la llamada se cortó. Dipper habría dado mal su teléfono? Lo habría anotado mal? Reviso la memoria de su móvil y ambos números eran el mismo, algo extrañada decidió llamar al número de Grenda. Pero podía hablar con ella acerca de lo que recién había descubierto? Si no ella con quien, pero… Antes de poder arrepentirse contestaron su llamada.
-"Hola aquí yo allá quien?" Dijo una voz por el teléfono.
-"Perdón es la casa de Grenda soy…"
-"Paz? Pequeña mimada! Llamas en un buen momento, aunque no esperaba que me llamaras ahora. Me alegra oírte amiga."
-"Que Grenda… Como estas" Respondió algo cohibida, pues no se aperaba una respuesta de esa forma.
-"He estado mejor."
-"Que pasa. Pensé que no estarías, como dijiste que solías estar con los Pines."
-"Pues si estaría ahí. No te has enterado? Es la comidilla de todos en el pueblo?"
-"Enterarme de qué?"
-"Pues a ciencia cierta nadie sabe, pero parece que el tío Stan hizo algo. Y el FBI, la ATF, la Tesorería o la protectora de animales fueron a su casa, con la mitad del ejército, y la clausuraron. Nadie sabe nada de los Pines desde la mañana. Solo rumores parece que el tío Stan está preso. Pero nadie ha visto a Mabel o a Dipper."
-"No puede ser, pero que podría hacer el viejo Stan." Dijo Pacifica preocupada.
-"No conoces bien a Stanford Pines, la cosa es que no podría hacer. Humm... lo raro es que lo atraparan."
-"No estás preocupada por Mabel y… Dipper?" Dijo la rubia.
-"En verdad no mucho, ya están acostumbrados. Deberías conocer mejor a los Pines." Dijo la chica en un tono bastante delator. "Oye no han sentido nada raro en la colina?"
-"Llame primero a la Cabaña, como no respondieron iba a preguntar dónde estabas." Dijo ignorando el tono de la chica aunque sonrojándose. "Sentir que cosas?"
-"La tierra ha estado extraño hoy, como con un ataque de hipo."
-"Hipo?"
-"Si, no sé cómo explicarlo las cosas flotan un momento y caen. Nada de que sorprenderse, solo hay que tener cuidado cuanto las cosas caen. Pero volviendo a lo importante qué harías si te contesta Dipper, o esa era una de las razones de llamarme? Me abría gustado saber cómo reaccionabas." Dijo riendo. "Pero eso puede ser otra vez, a que debo la llamada? Que tal va la vida de los ricos y famosos?"
-"No muy glamurosa, por decirlo de alguna forma." Dijo sonrojada.
-"No me digas, a tus padres no les gusto como termino la fiesta?" Si algo había notado Pacifica de esa chica era que no tenía pelos en la lengua. "Bien eso ya lo sabíamos, quieres hacer algo Paz?
-"Como hacer algo?"
-"Pues Mabel está desaparecida, Candy en practicando el violín, hasta que llamaste mi único plan para la tarde era ver TV y comer helado, pero pasar un sábado así, es un desperdicio. Ya tienes planeado algo o quieres saber cómo nos entretenemos los pueblerinos?"
-"Como?" Repitió la rubia aun sin entender.
-"No soy la de los planes, pero no se te antoja un pastel caliente y helado donde Linda Susan?
-"Quieres decir ir nosotros solas? A comer algo?" Dijo feliz.
-"No pensé que fueras así de lenta Paz, para que están las amigas?" Pacifica quedo fría, así de fácil, ella se había estado quebrando la cabeza pensando como invitarla para hablar en privado.
-"Claro me encantaría…" Pensando en que invitarla a la mansión estaba totalmente fuera de lugar. Cómo podría ir al pueblo, la distancia desde la mansión era casi imposible para ir caminado, ir en limosina o podría pedir un taxi. En eso recordó que sus padres estaban enfadados con ella, pero explícitamente no le habían prohibido salir. Aunque que les habían prohibido a los empleados hablar con ella, eso contaba también para los choferes? Antes de hacerse más líos decidió ser franca. "Grenda encantada acepto tu oferta, me alegro de hecho quería hablar contigo… pero espera a ver si puedo ir y así lo arreglamos."
-"Te llamo o me llamas?" Respondió Grenda sin inmutarse. "No creo que pueda ir por ti, aunque podría ir cerca de la tu mansión."
-"No te preocupes por eso, veré como logro salir de aquí y luego me dices donde es ese local de la Linda Susan. Te llamo en veinte minutos." Dijo emocionada Pacifica.
-"Entonces te espero, hablamos luego Paz." Dijo colgando el teléfono. Salió emocionada de su habitación, hasta ese día todas sus amigas habían sido evaluadas por sus padres y de ellas no podía distinguía cuales eran amigas de interés y cuales solo fingían serlo. Para ella la amistad era algo que le ocurría a otra gente. Dejando a Archivald para que descansara Pacifica bajo a la cocina en busca del señor Kimble.
Se encontró con la señora Yang quien al verla le pidió que se tranquilizara. Le ofreció otro plato de galletas, mientras por el interfono de la casa localizaba a Kimble. Algo agitados por la urgencia de la llamada tanto Kimble como Ritter y Jackie aparecieron en la cocina, pero antes de que Pacifica pudiera empezar a explicar sus intenciones apareció también la señora Kristen.
-"Necesito ir al pueblo." Dijo Pacifica. Obligándose a tranquilizase.
-"Pero Señorita no puede salir." Dijo el señor Kimble. "Sin el permiso de sus padres, además los señores han estado desde la mañana… 'ocupados' y prefiero no interrumpidos. Supongo, ya que no han almorzado, que los señores estarán a la hora de la cena." Un silencio sepulcral rodeo la cocina, mientras Pacífica pensaba que hacer. Kimble mientras tanto empezó a ordenar la vaguilla de fiestas, en una de las cajas para ese fin. Señalando a los presentes que le ayudaran.
-"Debo ver a una amiga en media hora, es muy urgente." Insistió la chica.
-"Si nos deja saber que amiga es, nosotros la traeremos con gusto. Tenemos las direcciones de las señoritas aceptadas por los señores como sus amigas." Esas eran las órdenes de sus padres, ellos habían seleccionado a dos chicas del pueblo, hijas de ejecutivos de las empresas Noroeste, como todos los años, para que se mantuviera ocupada y los dejara pasar el verano. "O pero olvide la orden del amo de no hablarle. Si traemos una las señoritas amigas suyas los señores podría molestarse."
-"Pero no es ninguna de ellas."
-"Entonces no podremos hacer nada los señores fueron muy estrictos al indicar las amigas adecuadas para usted, y más ahora con la orden de no hablarle." Continúo Kimble, mientras seguía acomodando la vaguilla. Pacifica sentía que no podía hacer más. Pero no sería una prisionera en su propia casa.
Si era lejos no le importaba, iría caminado hasta el pueblo. Dio media vuelta sin ver a los empleados de la mansión. No los culpaba, sabía que dependían de sus empleos. "Entiendo no se preocupen, creo que no es un mal día para caminar." Y así habría sido de no ser que Kimble le hizo un giño.
-"Señora Kristen ya termino e hacer el inventario, supongo que con los… invitados sorpresa de anoche tendremos que hacer algunas compras de emergencia?"
-"Si señor Kimble." Respondió la señora Kristen. "Podría durar unas cuantas horas, pero creo que todo lo podremos encontrar en el pueblo."
"En tal caso vaya en uno de los autos, seguro podremos acabar de ordenar la mansión sin usted y creo que la Señorita Buscarino podría ayudarla."
-"Nunca están mal un par de manos extra." Respondió la señora Kristen. Mirando primero a Jacky y luego a Pacifica.
-"Hare que uno de los autos esté listo para llevarlas." Dijo Kimble mientras seguía con su labor con la vaguilla. "Señorita Buscarino acompañe a la Señorita y este segura que este cómoda." Con lo que Jacky acompaño a la aun confundida Pacifica fuera de la cocina. Dejándola en el comedor mientras la llamaba de vuelta el señor Kimble.
-"Pacifica ve a tu habitación estaré ahí en un momento." Dijo Jackie.
-"Pero Jackie…" Dijo Pacifica.
-"Tranquila, no te dijo en la mañana el señor Kimble, la única dama de la casa, para nosotros, eres tú. Ve a tu habitación y espérame." Para agregar en voz baja. "Tienes que cambiarte, no sería bueno para nadie reconociera Pacifica Noroeste en el pueblo, cuanto cualquiera puede saber que está castigada en casa, o decírselo a tus padres." Dijo sonriendo cómplicemente a Pacifica. "Deja que el señor Kimble se encargue." Unos instantes después, con una sonrisa, Pacifica volvía a llamar a su amiga.
-"Quien es?"
-"Halo Grenda? Soy Paz." Se sintió extraña pero le había gustado la forma en que abreviaba su nombre.
-"Un momento… Grenda te llama una tal Paz!"
-"Contesto en mi habitación Pa, gracias." Logro oír Pacifica.
-"Ella ya contesta, no tienes nada que ver con ese chico alemán verdad?"
-"Con Marius?"
-"De donde conoces a ese delincuente de voz aflautada?"
-"Lo he visto un par de veces."
-"Si lo ves por, muy marqués que, sea dile que…" Dijo la voz.
-"Que te he dicho Pa…" Interrumpió Grenda en la línea, mientras su padre colgaba. "Paz que paso lograste convencer a tus padres?"
-"Pues no exactamente." Dijo reconociendo a su amiga. "Pero estaré ahí en media hora, ahora donde te puedo localizar?"
-"Conoces la cafetería?"
-"Mmm… no."
-"Da igual ve al parque frente la estatua del fundador, estaré ahí en unos 15 minutos."
-"Ahí estaré pero mmm… puede que no vea igual, o que a primera vista no me reconozcas, pero no es por gusto." Respondió algo incomoda Pacifica.
-"No reconocer a la chica más conocida del pueblo? Eso sería difícil Paz."
-"Perdona pero es la única forma de que los empleados que me va a ayudar a salir estén a salvo. Así nadie podrá decir que me vio."
-"Y como vas a estar disfrazada?"
-"Ni yo sé aun, uno de los empleado de la casa me dijo que esperada y aproveche para llamarte."
-"Ya veo parece que la perfecta Pacifica Noroeste se va a ir de pinta sin permiso por unas horas?" Dijo Grenda en un tono de voz seria para luego reírse animadamente. "Pero creo que con unos padres como los tuyos, haría lo mismo Amiga." Dijo con su tono normal. "Créeme que si pudiera los obligaría a ser mas… humanos contigo, pero solo soy yo y ellos son los Noroeste."
-"Obligarlos… creo que no es tan imposible, pero mejor seguimos halando en persona, nos vemos Grenda."
-"Te espero Paz."
Al colgar fue hasta su librero, detrás de unos libros, justo donde los había dejado luego de que Dipper se los diera hacia casi dos meses, los había puesto en un sobre, varios folios de papel amarillento, con el sello 'Top Secret' y otros sellos que hacían incuestionable su veracidad, junto con otras pruebas y sus certificados, con el título de 'Encubrimiento Noroeste'. Nunca supo porque no lo había destruido. Eran las pruebas, que el mismo chico Pines había descubierto, acerca de la falsa historia de su familia, y el encubrimiento oficial que el gobierno había hecho al rededor de su ancestro y fundador del clan Nataniel Noroeste.
-"Que es lo que con tanta ansia observas, mi niña?" La voz del fantasma la sobresalto un instante, esos papeles que había escondido tanto tiempo, podrían ser la clave para evitar más consecuencias por su comportamiento en la fiesta y lo ocurrido el día de hoy. Pero debía ir con cuidado, como una Noroeste sabia como debían manejarse los negocios, que según su padre entraban en la zona gris de la moralidad, como por ejemplo el chantaje. Lo primero era guardar esos documentos en un sitio seguro, lo segundo seria como prepararlos para que fueran lo más escandalosos y divulgados posibles, para que fueran el equivalente periodístico de una bomba, si no se cumplían sus demandas. Sabía que no era algo muy moral, pero también que era la única forma que tendría de poder frenar a sus padres, además que el prestigio familiar era una cosa que a ella no le importaba.
-"Solo algo sucio sobre Nataniel Noroeste, que me puede ayudar mucho." Dijo Pacifica con una voz calculadora. "Ahora solo debo usarlo bien."
-"Ese estercolero?"
-"Esa es la idea." Respondió Pacifica, ahora donde podre llevar esto, pensaba mientras descartaba llevarlos en uno de sus bolsos, pues no sabía aun como la disfrazarían. Mientras decidía dejarlos en el sobre para mantenerlos más seguros, esos papeles viejos se habían convertido en su tesoro más preciado. Y esta vez acepto que no era por quien los había conseguido, con una hermosa sonrisa.
-"Archivald tienes idea de que tan lejos pueden estar alejadas dos partes de tu cuerpo?"
-"De la esfera dices, pues aunque preguntes no sé, pero cuando me separaste, difícil no fue acostumbrarme."
-"Te parece que probamos con ir de aquí al pueblo?" Dijo la chica para aprovechar la salida y matar varios pájaros de un solo tiro.
-"No tengo idea de que pueda ocurrir, por eso una mejor prueba no podía pensar."
-"Divídete sepárate en algo pequeño que pueda llevar en un bolsillo o aquí dijo mostrando su pequeña mano." Acto seguido una gota en forma de espera se separo de la esfera mayor. "Ahora anuda la parte chica como un anillo en mi dedo." La gota quedo como una cinta alrededor de su dedo índice. "No así lizo no que parece de matrimonio." Entonces e anillo formo un pequeño escudo al frente con dos hachas en forma de X. "Perfecto, pero cualquier cosa que sientas extraño me dices."
-"Como ordenes" Dijo el fantasma justo en el momento en que Jackie toco la puerta, al abrirle Pacifica noto una muda de ropa, junto a un par de zapatillas no exactamente nuevas o limpias y a una gorra para su disfraz.
-"Dice el señor Kimble que te pongas esto, mientras el termina de alistar algunos cosas. Ya sabes dónde va estar esa amiga?"
-"Me va a estar esperando en la estatua de Nataniel" Dijo apresuradamente Pacifica. Mientras ella empezaba a cambiarse Jackie uso el teléfono para comunicar el lugar del encuentro.
Un poco extrañada pacifica se vistió con el improvisado disfraz.
-"Afortunadamente hay muchos empleados en la mansión, y de todos los gustos y casi de todo tamaño, así que pude conseguir todo lo que el señor Kimble me pidió." Comentaba Jackie mientras la ayudaba a cambiarse. "Aunque creo que los zapatos son un poco grandes al señor Kimble le parecieron perfectos." En eso tocaron a la puerta. Al recibir permiso entro el Señor Kimble.
-"Perfecto." Dijo al ver a Pacifica con su disfraz. "Solo un par de detalles más y estará lista señorita." Sacando una pasilla de su bolsillo. "Déjela que se deshaga en su boca como una menta. Puede que esto la incomode un poco, es una pastilla irritante. Causara que su voz suene más grave por unas horas, aunque puede sentir escozor en la garganta. Espero que o sea un inconveniente."
-"Lo dudo creo que es una buena idea, muchos en el pueblo conocen mi voz."
-"Si Señorita, además podría ponerse esto en los zapatos, bajo la planta de los pies." Dijo mostrando dos pequeñas bolsas de tela, con costuras ligueramente irregulares. "Perdone la presentación, pero fue un trabajo algo improvisado."
Al ponerse las bolsitas en las plantas de los pies, Pacifica sintió que le incomodaban hasta que las acomodo bajo su empeine. Pero al caminar se sentía algo extraña. Deduciendo que las bolsas de tela contenían pequeñas piedras. Mientras caminaba volvió a ver al señor Kimble.
-"Eso hará que usted camine distinto Señorita. Podrá sonar extraño pero la Señorita camina como… bien como una señorita. Sería difícil para ella el cambiar la forma en que camina y su cuerpo se mueve…" Dijo ligeramente incomodo el señor Kimble. "Ejem… moviendo las caderas. Con esas bolsas molestándole los pies, para poder caminar más cómodamente tendrá que cambiar la postura de sus pies y con eso no podrá… desplazar sus caderas como acostumbra hacerlo." Termino de explicar ligeramente sonrojado.
Pacifica se miraba en el espejo de su vestidor caminado de frente y espalda y de lado. Se encontraba muy distinta a unos minutos antes.
-"De hecho tiene razón…" Dijo notando que su voz había enronquecido un poco y el ligero picor en su garganta al hablar. "Si mi voz suena extraña, creo"
-"Señorita si no supiera que es usted no creería que esa es su voz." Le confirmo Jackie.
-"Señorita recuerde." Agrego Kimble. "Este disfraz es una improvisación, si alguien se fija en usted notara que esta disfrazada, así que no llame mucho la atención ni se confié. El disfraz solo hará que cualquiera que la mire de pasada no la reconozca. Ya si es necesario, para otra ocasión, creo que podre hacer algo más elaborado, pero por el momento y si es solo por unas horas, estoy seguro que funcionara." Luego mirando detenidamente a Pacifica agrego. "Sería bueno que se quite toda la joyería."
Pacifica se congelo un instante pensando que debería dejar a Archivald, pero igualmente podía llevarlo en un bolsillo no como anillo. "A señor Kimble, podría levar algún maletín o algo así?"
-"Si buena idea, así podrá llevar un abrigo, aunque dudo que haga frio es esta época del año, además de llevar su teléfono, por su seguridad, recuerde necesitamos saber dónde está, para traerla rápidamente, si los señores preguntan por usted." Dijo sacando una especie de macuto de tela impermeable.
"El efecto de las pastilla es de dos horas." Agrego Kimble dándole una pastilla más. "Puede repetir la dosis, pero ya más de dos es seguro que mañana tenga faringitis, lo siento pero por ahora es lo mas que puedo hacer. En 5 minutos pondremos un auto en la entrada de forma que bloquee la vista desde la ventana del estadio del señor, así que aproveche y entre en él lo más rápido que pueda. La señora Kristen y la Señorita Buscarino, la acompañaran y estarán de compras esperando por su llamada, un vez que acabe su visita solo llámelas y la traeremos de vuelta. Con su permiso debo ir a organizar el vehículo."
Luego de eso Jackie acomodo su largo cabello con ayuda de algunos pasadores y le cubrió la cabeza con la gorra.
-"El señor Kimble es sorprendente, parece que es un experto en estas cosas."
-"Si Pacifica, él ha sido mayordomo en diversas casas por más de veinte años, según dicen ha visto de todo, se graduó en una academia para mayordomos en Londres, además de las tareas normales de un mayordomo también es él se encarga de seleccionar el personal tanto de la casa como los choferes y guarda espaladas. Aun así a cada tanto nos sorprende con algo."
Mientras Pacifica terminaba de alistarse, metiendo el sobre con las pruebas del encubrimiento junto con su suéter y celular en el macuto, Kimble bajo a las dependencias de los empleados para encontrarse con Ritter. Este estaba frente a su computador, aunque ahora no llevaba el uniforme usual de mayordomo, un traje de 3 piezas, lleva puestos unos jeans una camiseta de tirantes y con una chamarra de cuero en la silla, y los tatuajes, que solían estar ocultos por el saco, eran bastante más que notables en sus hombros y brazos.
-"Parece que tu afición nos será útil esta vez Jasón." Le dijo Kimble.
-"Oigo cierto deje de incomodidad e tu voz Jonathan?" Dijo Ritter dejando de lado su educada voz y entonación de mayordomo. Mientras dejaba de teclear en su ordenador, Kimble noto en la pantalla una foto del chico Pines, no era resiente, al menos no la maximizada, debajo podía ver las miniaturas de otras imágenes cada una más reciente, incluso varias en traje de fiesta, era la 'ficha' que mantenían de 'Pines, Dipper', atrás de la ventana con la ficha del chico podían verse imágenes de otros residentes del pueblo, en orden de modificación los primeros de la lista, los últimos que habían modificado eran los demás invitados de ayer de la Señorita. En lo que estaba trabajando Ritter era el 'Archivo Farley' de los Noroeste.
La idea de era el legado de un tal J. Farley, que había sido jefe de campaña del presidente F.D. Roosevelt, la gente importante mantenía archivos de absolutamente todo el mundo que conocía durante toda su vida. Así, por ejemplo, el chico que le lustraba las botas al padre de algún industrial podría volverse, treinta años después, en un jefe sindical, político o incluso posible socio. Para el alguna vez lustrabotas, el lustrarle los zapatos a una celebridad era un acontecimiento que posiblemente recordaría toda su vida, pero para el otro era solo algo que hacia lo en las mañanas, sin mayor significado que lavarse o vestirse. Pero si de repente el hijo del industrial se encontraba con el lustrabotas y decía algo como 'Tú no trabajabas en el hotel Ritz?' era una forma muy buena de quebrar el hielo y, además, podía inclinar un poco la conversación a su favor. Y con el uso de computadores los archivos Farley, contaban con varios niveles desde el caso del lustrabotas a amigos de la infancia o compañeros de estudio, incluso anécdotas de amigos que en treinta años podían olvidarse, además de correlaciones entre los miembros del Farley. En este caso bajo todos los datos de la entrada 'Dipper Pines' aparecía tres espacios en blanco, donde debía poner en qué forma se relacionaba con cada miembro de la familia Noroeste.
-"Jonathan tú tienes más experiencia en esto que yo, sinceramente no se que poner en Relación." Dijo Ritter, el Farley era compartido, los servicios de seguridad y relaciones públicas tenían acceso a él, pero pocos eran los que tenían permitido el modificarlo. Ritter y Kimble eran de los pocos en ese estrecho círculo.
-"En el caso de la Señora, agrega que estuvo presente en la gala y su trabajo con el fantasma." Empezó el inglés. "En el del Señor lo mismo agregando cierta hostilidad no violenta… no creo que en el caso del Señor y la Señorita debes subir el nivel de Pines. En el del Señor ponlo en segundo nivel, será bueno para el señor recordar cómo se comporto con ese chico, pero algo me dice que será difícil que lo olvide, aun así por ahora no creo que llegue a primer nivel del señor Preston. Pero en el caso de la Señorita, ponlo en primer nivel, dudo mucho que la señorita pueda olvidarlo… también a esta." Señalando a una foto de cuerpo entero de una chica, algo sobre desarrollada en un vestido amarillo. "A ella también ponla en primer nivel. Déjalo luego lo revisare yo, debes alistarte."
-"Como tu digas pero… sabes que le pondrá una señal de alerta en ambos casos. Puede que los de seguridad incluso contraten un investigador, ya sabes por las relaciones familiares del Chico."
-"Si te refieres al tío bien ya lo había supuesto." Dijo mientras abría otra ficha, 'Pines, Stanford' donde aparecía desde que los Noroeste le habían vendido el terreno donde se hallaba la Cabaña del Misterio a un largo expediente criminal. "Bien a él lo tenemos archivado desde hace mas de 30 años. Sería bueno que investigaras un poco hay varios puntos que no me gustan de este Stanford Pines." Dijo mandando la ficha a imprimir. "Aprovecha lo mas que puedas, aquí esta lo que tenemos hasta ahora, veamos que mas puedes encontrar." Le dijo pasándole la impresión de la ficha. "Yo me encargare que no interfieran los de seguridad. Que un científico de ese calibre acabe como estafador de turistas siempre me pareció raro, pero cualquiera puede tener aficiones… excéntricas." Dijo mirando de reojo a su antiguo pupilo.
-"No es tanto afición Jonathan, el disfraz es el otro, el de mayordomo. Yo siempre seré un así, aunque acepto que tuve la suerte de conocerte antes de acabar en prisión."
-"Quien tuvo suerte y quien no, no es el asunto ahora, pero con esa… indumentaria dudo que la Señorita te pueda reconocer. No puedo bajo ninguna circunstancia dejarla sin protección, así que toma el scooter para mandados y vete, la Señorita estará en la plaza del fundador. Haz lo posible para que no te vea, pero no le quites un ojo de encima, Jasón."
Jasón se alejo de Kimble mientras tomaba un casco de motociclista, con la forma de un casco alemán de la primera guerra mundial, rematado con una púa. "Debo apurarme no quiero que nadie me ve montado es esa miniatura."
-"Mmm… creo que podríamos arreglar ese asunto del préstamo que me pediste. Creo que esa motocicleta que deseas comprarte nos sería útil e ahora en adelante." Agrego Kimble en tono neutro, mientras los ojos de Ritter brillaban.
-"Te refieres a la Indian? A la Scout?"
-"Si no veo problema en tramitar el préstamo como parte de los gastos de seguridad, ya que dudo que esta sea la última vez que la Señorita necesite salir… sin toda la autorización requerida. Y aunque no me agrada que la Señorita utilice una motocicleta, creo que sería lo más práctico que tengas una motocicleta más versátil, si se llega a dar el caso que ella lo necesite."
-"Entonces podría ir al concesionario hoy mismo, si me doy prisa no habrá problemas con esperar a la señorita."
-"Perfecto entonces Jasón. No olvides llamar cuando estés en tu sitio y de comunicar si la Señorita esta en un apuro, pero te lo repito no interfieras a menos que sea estrictamente necesario."
-"No te preocupes Jonathan, veras que aproveche muy bien esa recomendación que me diste para la escuela en Londres, nadie sabrá que vigilo a la Señorita." Dicho esto fue a su habitación a ponerse su propio disfraz unos pocos minutos después el pequeño scooter de mandados salió hacia el pueblo, pero nadie que lo viera creería que el Mayordomo James Ritter lo conducía. Mientras Kimble recordaba, sonriendo, al jovencito con problemas de disciplina que había conocido hacia años, mientras servía a la familia Hilton.
Unos minutos después una limosina salía de la mansión Noroeste, dentro escondida en el espacio de las dos filas de asientos de pasajeros, Pacifica se sentía excitada y alegre por poder sentir un poco de libertad e ir a visitar a su amiga.
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
