Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Una nueva entrega. Y ahora vemos como es la escapada de Pacifica, cuando se me ocurrió era solo eso, luego de alguna parte salieron varios capítulos. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (30 de agosto de 2017), si todo sale bien, publicare el octavo capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.
Créditos al final.
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
7. Grenda.
Grenda esperaba frente a la estatua de Nataniel Noroeste, esa era el sitio de reunión usual con Candy y Mabel. Pero aparte de esperar ahí y por muchas razones el día era bastante raro, aun tomando en cuenta el nivel de normalidad del pueblo, y el punto que, desde que era amiga de los Pines, había superado esos niveles. Esa mañana muy temprano ella y Candy habían salido para sus casas desde la casa de Mabel, dejando a Mabel divertida registrando puertas al azar y a Dipper dormido luego de despertarse temprano para cortar la leña. La supuesta pijamada que tenían pensado hacer se vio imposibilitada por el cansancio general y la leve intoxicación de chocolate y queso de sus dos amigas. Así que había salido de la Cabaña antes que el gobierno llegara. Aparte de eso la tierra parecía tener hipo, de repente la gente y las cosas empezaban a flotar. Y lo más extraño era que estaba esperado a Pacifica Noroeste, la chica mas insufrible de todo el pueblo, para ir con ella a pasar la tarde.
Aun le parecía divertido como había cambiado todo tan rápido. Menos de un día había pasado desde que se estaba vistiendo para ir a la gala de los Noroeste, bien la parte de convertirse en madera no le pareció gracioso en su momento. Pero eso también ayudaba a que todo pareciera un sueño loco. Más aun si el día anterior alguien le hubiese dicho que hoy invitaría a la pesada, malcriada y mimada de Pacifica a ir por ahí, le habría dicho que estaba loco. Pero Pacifica le había parecido distinta, no tan ella, o tal mas bien mas ella misma, según le había dicho Dipper, de lo que nunca la había visto antes y para su sorpresa era chica muy agradable. Aunque le había prometido a Dipper que haría lo posible por mantener la mente abierta, haciendo y borrón y cuenta nueva con Paz, esa promesa había durado menos de una hora. Ahora quería conocer más a esa nueva Pacifica y no por una promesa a otro, ya no la veía como la niña mimada que todos conocían, sino la que se escapaba de su mansión para ir a pasar el resto de la tarde juntas.
-"Que tendría que ver Dipper en todo eso?". No habían tocado los detalles de lo que había pasado antes de encontrárselos y pasar casi toda la velada con ellos, junto con casi-novio Marius. Pero la forma en que había cambiado Pacifica, no solo su forma de ser, sino que salvando a todo el pueblo quitándole las ínfulas de superioridad a sus padres, sabía que debía de ser causado, al menos en parte, por el chico Pines. "Y que habrá hecho pacifica." Pacifica había impactado a Dipper, pasando de ser la 'Peor chica del Pueblo', a hacerse ojitos mutuamente mientras el otro no los veía, para apartar la vista cuando parecía que los iban a atrapar. También ocupaba ver a Pacifica y descubrir todos los detalles de lo que parecía ser el chisme más suculento de toda su vida. En eso empezó a sentirse más ligera, pero como estaba acostumbrándose solo se sujeto de la escalera donde se había sentado a esperar.
Pacifica abrió los ojos cuando Jackie le dio una pequeña sacudida en el hombro. Estada totalmente desubicada al ser sacad de ese espacio mental, donde había estado hablando con Archivald, por lo que había parecido horas. Pero al ver el camino se dio cuenta que apenas habían pasado solo unos minutos, apenas estaban por entrar al pueblo. Mientras las dos mujeres que la acompañaban habían tomado ese lapso por una liguera siesta.
-"Despierte Señorita ya casi estamos ahí." Le decía Jackie, mientras se lograba concentrar.
-"Gracias, Jackie." Dijo aun un poco desorientada. Mientras mentalmente volvió a hablar con Archivald
-"Gracias por tu ayuda Archivald."
-"Tu gratitud agradezco aunque no la merezco." Dijo pasa dejar salir un bostezo.
-"Como te encuentras? te sientes bien? Pasa algo por haberte separado tanto?" Dijo algo preocupada.
-"Si no mal me encuentro pero exhausto me hallo." Dijo el fantasma. "Además que la separación de la practica siento el efecto."
-"Deseas descansar?"
-"Como descansar podría, dejar indefensa a mi protegida?"
-"Descansa un poco. No creo que ocupe defenderme de alguna cosa en el pueblo además cualquier cosa que te necesite solo te llamare y estarás en mi bolsillo no?"
-"Pero protegerte es mi deber y eso voy a hacer."
-"Que tanta protección puedes darme estando exhausto? Descansa un poco, además me veré con una amiga y creo que no me sentiría muy cómoda contigo ahí presente, vamos a hablar cosas de chicas. No creo que te incomode aprovechar el tiempo para descansar."
-"Por cosas de chicas te refieres a ropas peinados y relaciones con algunos jóvenes varones."
-"Eso creo."
-"Si de repente me doy cuenta que mi cansancio es demasiado, pero a un llamado de ti estaré listo."
-"Gracias Archivald descansa." Pacifica sabia ya que Archivald unido a su fuerza, así que cuando él se 'durmió', se sintió más ligera. Solo había durado un par de segundo en su plática con Archivald. Por lo que las mucamas seguían hablando.
-"... ya todo listo entonces prepárese señorita la vamos a dejar en la calle, de forma que solo deba caminar un par de cuadras, no queremos que vean bajar de una de las limosinas de la casa." Agrego Kristen.
-"Si aunque es un poco incomodo caminar con eso que me dio el señor Kimble."
-"Pero al menos tuvo razón, la Señorita no camina como una señorita." Dijo Jackie riendo.
-"Bien lista para bajar, recuerde no llamar la atención Señorita." Dijo la Señora Kristen abriendo la puerta.
Brenda no noto la limosina, ese día que todo le daba por flotar, estaba más interesada en mantenerse sujeta a algo y cerca del suelo mientras esperaba que las cosas dejaran de flotar. Pero la pérdida de peso si afecto a Pacifica, que se encontraba a un poco más de una cuadra, cuando sintió que sus pies se despegaban del suelo, por instinto se impulso para sostenerse de un buzón postal que, afortunadamente, estaba cerca y bien sujeto a piso, mientras las cartas intentaban salir, aun mas confundida que asustada volvió a ver a los demás viandantes y autos. Algunos, los menos afortunados a varios metros del suelo. Se preocupo por las mucamas y el chofer, aunque no conocía, pero logro ver a unas cuadras de distancia como el auto estaba fuera de la zona de ingravidez. Eso además de tranquilizarla por sus amigos de la mansión, le permitió sobreponerse, en definitiva no era lo más extraño que había visto.
En eso recordó la conversación con Granda, le había dicho algo que la tierra tenia 'hipo', seguramente ese sería uno de sus 'hipos'. Algunos de los peatones más acostumbrados a los 'hipos' de la tierra y algo más atrevidos hacían piruetas en gravedad cero, otros eran impulsados por el viento contra tejados, autos o otros peatones, los menos afortunados aun se habían sostenido de autos o de otros peatones incluso uno estaba enriado entre las ramas de un árbol. Sin soltar su agarre Pacífica agradeció tener pantalones ese día pues estaba de cabeza lo que la habría hecho pasar una vergüenza con las faldas que solía utilizar y, afortunadamente el trabajo de Jackie con su cabello y la gorra, evitaba que el cabello le saliera volando y quedar con su disfraz expuesto. Pero así al menos podía mantenerse sujeta al buzón sin preocuparse por eso y ya racionalizado ese 'hipo', no se asusto solo era otra de las rarezas del pueblo.
Sin embargo pensaba si sería mejor dejar la salida con Grenda para otro día logro verla, era difícil no reconocer a Grenda aun de cabeza. Se sujetaba de una de los pasamanos en la escalera de la estación de policía y hacia lo posible por dejar sus pies apuntando al piso y flotar lo más bajo posible jalado su propio cuerpo con la escalera. Pacifica pensó que eso sería la mejor manera de esperar que la gravedad volviera. El que de repente salgas flotando no es nada bueno, pero tampoco era bueno cuando volviera la gravedad seria mil veces mejor aterrizar de pie y desde baja altura. Así que imitando a Grenda se hizo un ovillo juntando sus rodillas en el vientre, con lo que le era más fácil bajar el cuerpo y extender las piernas apuntando al suelo. Recién había acabado la Grenda la importaba mas su reunión que el sufrir de las pérdidas de gravedad, no podía decepcionarla, además que sabía que ocupaba hablar con una amiga de su edad. Continuo su camino esquivando los destrozos que la el 'hipo' había provocado.
Brenda también cayó sin complicaciones luego del 'hipo'.
Mientras se acomodaba pensando si sería buena idea llamar a Pacifica, noto que alguien cruzaba la calle y se dirigía directamente a ella. Distraídamente lo volvió a ver mientras se volteaba para limpiar un poco el escalón donde se había acomodado, pensando que ese 'Hipo? había sido el más largo, hasta el momento. Volvió a ver recordando que Pacifica iba a ir 'disfrazada' para pasar desapercibida, pero como podría pasar la chica más conocida del pueblo desapercibida? Se intrigo un momento mientras sentía que alguien estaba frente a ella.
Era el mismo chico que había cruzado la calle ahora estaba frente a ella como si pensara en hablar o no, lucia como uno de esos skater, pantalones algo anchos camiseta, un poco grande y zapatillas de deporte muy usadas y una gorra. Mirándola con las manos en los bolsillos y una bendita en el mentón. Así que la distrajo un momento, hasta que vio sus ojos de un azul profundo…
-"Paz…" Empezó a decir casi que en voz de grito, el 'chico' le hizo una seña para que no continuara, pero era tarde ya varias personas habían vuelto a ver a su dirección. "…ercival." Termino su grito. "Primo Percival, ya pensaba que te habías espantado y no ibas a venir." Dijo abrazando a Pacifica, susurrándole. "Has como si fueras mi primo. Sígueme la corriente" Demostrando que no era solo una cara bonita.
"Grenda! Tiempo sin verte." Continuo Pacifica en un tono de voz alto, mas por los nervios que otra cosa habría acabado así de rápido su disfraz? Pero al hablar ambas fuerte y abrazarse la mayoría de los peatones, por reglas sociales, no les prestaron más atención una cosa que salvo a Pacifica aunque ella no lo sabía. Y a los que si les intereso estaban en demasiado lejos o en mal ángulo para poder fijarse bien en el primo de Grenda.
Luego del abrazo y que los demás peatones, algunos levemente incómodos se alejaran, sin prestarles más atención o simplemente siguieran caminado. Ambas chicas se sentaron en los escalones.
-"Chica que disfraz es ese, si no supiera que eres tú no te reconocería."
-"Perdona por el disfraz, Grenda." Dijo pacifica con su refinada y femenina forma de hablar pero con una voz algo mas grave o como la de un chico que en pleno ataque hormonal. "Pero era la única forma de estar seguros que mis padres piensen que estoy en la mans…" Pacifica no pudo seguir pues Grenda está en medio de una carcajada. La cual acabo dándole un cariñoso golpe en el hombro a Paz.
-"Increíble hasta lograste cambiar la voz."
-"El mayordomo de la mansión salió muy… habilidoso en esto… en verdad increíble."
-"Ni que lo digas casi ni te reconocí."
-"El señor Kimble, el mayordomo, dijo que esa era la idea, que no me viera como yo misma. Al menos lo suficiente para evitar que alguien se fijara en mi." Dijo sonriendo. "Tú misma no tuviste más que verme para saber quién era."
-"Pues vaya tipo ese Kimble. Seguro será uno de esos estilo película de espías, con acento inglés y todo." Mientras miraba a Pacifica que la veía extrañada.
-"De hecho el señor Kimble es inglés, creo." Dijo como si de repente cajera en cuenta. Poniendo una expresión tan sorprendida, que le contagio a Grenda y ambas empezaron a reír al verse sus caras de asombro.
-"Ya, ya que luego la gente nos va a ver y me reconocerán." Dijo Pacifica dejando de reír, pero feliz de que compartir una risa con su amiga, recordando a la velada anterior. Grenda dejo de reír pero con un esfuerzo más notable.
-"Yo que pensaba que iba a ser un sábado aburrido hasta que llamaste Paz. Ahora parece que estamos jugando a los espías con todo el pueblo."Dijo secándose una lágrima de los ojos. "Pero creo que para evitar a tus padres era lo menos que podías hacer." Y con una voz un poco mas conmovida agrego. "Todo eso solo para verte conmigo?"
-"Grenda tu misma lo dijiste para algo están las amigas." Grenda sonrió levemente sonrojada, Las dudas, si le quedaban alguna, de que esa chica no era para nada como lo creyó por tanto tiempo se le despejaron. Tenía, por suerte, grandes y valiosas amigas: su vieja amiga Candy, que la conocía desde había olvidado cuando y su nueva amiga Mabel, que había logrado hacerse su amiga en unos instantes luego de conocerla. Pero ahora que conocía mas a Pacifica pensó que había encontrado otra amiga, de otro tipo, no una amiga de toda la vida o una chica que era terriblemente simpática, su nueva amiga Pacifica era como tomar un vaso de agua fría luego de pasar con sed una semana, solo que ese vaso de agua fría haría lo imposible para poder estar ahí. La personalidad de pacifica seguía siendo fuerte, solo que a la inversa. La fuerza que antes le había hecho apartarse de Pacifica era la misma con que ahora irradiaba esa confianza, esas ansias de ser su amiga.
-"Entonces vamos?" Dijo Grenda levantándose. "Tienes que probar el pastel que hacen donde Linda Susan. Solo andar un poco y listo."
-"Como haces para no caminar como caminas siempre?" Continuo mientras pacifica la seguía.
-"Y como camino siempre?" Le respondió la rubia.
-"Algo así." Dijo Grenda empezando a caminar como lo hacía Pacifica o al menos de una cómica y exagerada forma. "Como si fueras en una tabla en medio de un acantilado con algo amarrando tu cabeza". Pacifica vio la parodia de sí misma y fue tan graciosa que se rio.
-"Años de prácticas de buenos modales, andar equilibrando libros en la cabeza y esas cosas." Dijo poniendo cara de desagrado, sonriendo de repente al preguntar. "Pero ahora como camino?"
-"A ver para decirlo claro...C como un chico con dolor de pies, que tiene que ver donde pone los pies para no caerse. Ni pareces chica si te veo dese atrás." Ampliando la sonrisa de Pacifica.
-"O sea es difícil distinguirme por m forma de andar?" Dijo alegre. "Al menos esas cosas en mis pies sirven, pero podríamos ir un poco más despacio, a veces duelen."
-"Que cosas?". A lo que Pacifica empezó a contarle sobre las bolsitas que traía en sus zapatos y de todo lo que el Señor Kimble había planeado para ese disfraz.
-"Pues si ese tipo debe ser un ex agente secreto." Dijo Grenda pensativa. "Y esa pastilla que te dio te hace doler la garganta o algo así?"
-"Ahora ya no, mientras la chupaba me dolía y picaba la garganta un poco, luego me dejo un sabor estaño y después como insensible la lengua, pero creo estoy bien, solo siento una pequeña picazón, solo un poco molesta." Dijo mientras tosía un poco. "Aparte de esa tos."
-"Pues mejor, sería una lástima que no pudieras saborear el pastel de la cafetería."
-"Y donde queda esa cafetería, creo que oí hablar de él, pero nunca me intereso." El tono cortante de Pacifica habría molestado antes a Grenda, pero mientras platicaban de camino, ella entendió que no era por ser mala persona ni despectiva, era que hablaba así de la única forma que sabía, así que.
-"Pacifica re puedo dar un consejo de amiga?"
-"Claro Grenda tu eres la que sabe más de las costumbres pueblerinas que yo."
-"Es a eso a lo que me refiero, dices costumbres pueblerinas como si fuera algo malo, o que no sabias de la cafetería porque no estaba a tu nivel." Dijo seria. "Esa forma de hablar era lo que peor me caía de ti, además es tu carta de presentación, todos saben que Pacifica se cree mucha cosa como para estar con los pueblerinos ya sea conozcan en persona o no."
-"Perdona Grenda sabes que no es así" Dijo sonrojándose un poco, pensado si había ofendido a su amiga.
-"No tienes que disculparte conmigo, te conozco, o sea conozco a la verdeara tu." Dijo sonriendo y haciéndole un giño. "La tu que se pasa tanta molestias solo para probar un pastel, si luego te engolosinas y aumentas de peso no me heces la culpa, he?"
-"No te preocupes si supieras los postres que me dan en la mansión te sorprenderías, como las galletas de la señora Yang… un sabor tan delicado que un paladar poco sofisticado apenas lo podría reconocer hasta que explota en tu boc…" Pacifica que quedo callada el notar el tono de su voz. "…Perdón."
-"No debes disculparte conmigo, somos amigas Paz. Pero es bueno que sepas cuando empieza a salir la Pacifica de antes así la puedes controlar, además solo te pasa cuando te emocionas, eso me hace en verdad querer saborear esas galletas o esos postres."
-"No olvidare pedirle algunos a la señora Yang la próxima vez que nos veamos, o incluso podría mandarte unos a tu casa si así lo prefieres."
-"Mejor me espero a que estemos juntas la comida sabe mejor con amigos." Dijo Grenda negando con la cabeza, para luego cerrándole un ojo. "Puede que el pastel de Susan no sea tan bueno como los que hacen en tu casa, pero espero que la compañía valga la pena."
-"Claro que vale la pena, crees que habría pasado por tantos líos si no lo creyera?" Dijo la más baja mientras extendía las manos para mostrar su disfraz.
-"Ves son esas cosas la que hacen salir a la verdadera Pacifica." Dijo la castaña sonriendo. Y con un poco de malicia agrego. "...Seguro fue eso lo que Dipper vio en ti."
-"Que Dipper… verme… como anoche… no solo quedamos hablando por eso nos…" Dijo antes de notar la suspicaz sonrisa de su amiga. "Si, posiblemente." Dijo recuperando la compostura. Mientras Grenda la veía sonriendo, con los ojos entre cerrados.
-"Si te digo que te pusiste roja… te haría ponerte más roja, Paz?" Como de hecho sucedió.
-"Por que me pondría roja…" Sentía su cara arder hasta las orejas. "En serio se nota?"
-"Pongámoslo en esta forma si tuvieras esa reacción frente a Mabel, ocuparíamos ir al hospital con los oídos sangrando. Pero tranquila aquí estamos solo tú, yo y el pueblo." Lo que Pacifica sintió que el piso se movía, pero se recupero rápidamente. Ese día en verdad al piso le había dado por moverse. Pero también dándose cuenta que estaban en un callejón. "Algo bueno de tener amigas, es que puedes hacerles bromas." Se limito a responder al ver la leve cara de enfado de Pacifica, mientras ella sonreía plácidamente.
-"A si Grenda y que fue todo eso que me dijo tu padre sobre si era amiga de Marius?" Acoto Pacifica, la habían educado para no perder, así que uso una forma para al menos quedar empatada, o un poco de revancha, con su amiga.
-"A eso, Marius es demasiado intenso a veces, creerías que me llamo anoche donde los Pines y dos veces esta mañana una desde su avión y la otra desde el aeropuerto, por no decir que, antes de poder hablar con él, le pidió a mi padre permiso para visitarme. Eses pequeño austriaco puede ser muy insistente." Dijo Grenda con voz molesta, pero sus ojos la desmentían. Sin pena, sin sonrojarse solo hablando de las cosas tal y como eran, Pacífica vio que en vez de tomar revancha por la broma sentía envidia, no esa era un sentimiento negativo, más bien admiración por la seguridad de la Grenda.
-"Pero es muy alemán de su parte, hizo lo correcto según las buenas costumbres. Es que si le interesa una señorita, primero debe intentar obtener el permiso de la familia de ella para cortejarla." Dijo Pacifica como si recordara una lección de alguno de sus cursos de buenos modales.
-"Cortejarla?" Dijo Grenda dubitativa.
-"Pues es esencialmente pedir permiso para invitar a salir a una dama, o ir a su casa, pasar tiempo con ella, conocerla o más bien conocerse mejor todo con miras a un futuro. O sea fundamentar un noviazgo y luego, si se da todo bien para ambos, un compromiso y ya sabes boda y eso." Dijo de nuevo recitando algún manual de buenos modales y etiqueta. Al volver a ver a Grenda esta estaba con los ojos muy, pero muy abiertos, las pupilas dilatadas, los brazos doblados y los puños a la altura de su pecho fuertemente cerrados. Con una sonrisa de oreja a oreja. Poniéndose levemente azul, sin que pareciera respirar. Mientras empezaba a perder la verticalidad.
"Grenda, Grenda reacciona… Grenda anda respira." Decía la pequeña Pacifica mientras trataba de hacer reaccionar a Grenda y al mismo tiempo sostenerla para que no perdiera su apoyo en la pared en la que, afortunadamente, se había recostado antes de que pacifica definiera 'cortejarla'. Mientras Pacifica pensaba que no podía aguantar más y, preocupada, estaba a punto de llamar por ayuda, aunque eso significara perder su disfraz. Cuidar a su amiga ahora era su única preocupación, manteniendo el cuerpo de Grenda aun en pie. Empujándola contra la pared con todo su peso, pero perdiendo terreno poco a poco. En ese momento Grenda dio un gran suspiro. Quitándole el peso de encima a la rubia, mientras recuperaba el color y demás funciones vitales.
Al momento ambas estaban apoyadas contra la pared de una tienda, totalmente exhaustas, Grenda volvió a ver a la rubia con un poco de pena.
-"Perdona… Paz… pero… cuando… me… emociono… mucho… a veces no… puedo respirar."
-"No… te… preocupes… ya… ya te sientes mejor? Amabas esperaron unos instantes a recuperar el aliento antes de seguir. Ninguna noto al motociclista que las había estado vigilando desde el otro lado del callejón y que se había acercado lo suficiente para de ser necesario ayudarlas. Ritter sabía que era indispensable para la Señorita el prensar que esta escapada era ella sola, enfrentando al mundo con sus propios medios, era más que una simple escapada, era una declaración de parte de la Señorita, fundamental para su desarrollo como persona. Pero también era consciente que por ningún motivo Podrían dejar a la señorita sin protección alguna, lo mismo había pensado el Señor Kimble y por eso había organizado esa 'vigilancia'. Tan disimuladamente como había aparecido volvió tras sus pasos, mientras observaba de lejos a la Señorita y su amiga. No pudo evitar sonreír al ver la forma en que la Señorita lograba mantener a su amiga en pie, parecía que al fin la señorita tenía una amiga de verdad.
Y por lo que sabía de la chica Grenda, no tenía ninguna razón en pensar que era solo la señorita quien había conocido a una amiga. Había aprovechado bien el tiempo antes que dejaran a la Señorita en el pueblo, había arreglando que le enviara los papeles de la motocicleta por correo electrónico y también tenía pensado pasar un rato, aprovechando la encomienda, en la taberna 'Fractura de Cráneo", averiguando todo lo posible sobre ese tal Dipper Pines. Ahora todo lo que tenía eran rumores. Por mas que había intentado le había sido imposible encontrar la fuente de los rumores, en ese pueblo aun con lo pequeño que era, parecía que siempre era que alguien se lo había oído a alguien más, formando una corta cadena de rumores que era fácil seguir y hasta llegar al 'testigo presencial', que al final no recordaba ni haber visto algo y mucho menos contado el rumor. Aunque ese día estaba extraño, aun tomando en cuenta ese pueblo. Hoy aparte de todo las calles y el cielo estaban llenos de automóviles y helicópteros del gobierno.
Pasando desapercibido, como solo una persona entrenada para eso podía hacerlo, espero a que ambas niñas se recuperaran del extraño percance de la más grande. Mientras seguía ojeando los alrededores detrás de un par de gafas oscuras, según había averiguado por alguna razón el gobierno había asaltado la Cabaña del Misterio, tomando en custodia a los Pines y ahora una unidad especial estaba registrando la Cabaña del Misterio. Tomando en cuenta el expediente de Stanford Pines, no era extraño que lo apresaran. Lo verdaderamente extraño era que fueran de una agencia 'oscura' del gobierno y más aun que dieran tal despliegue de operativos de operaciones especiales, como si el tal Stan Pines fuera un espía, líder mafioso o algún científico que había descubierto algo que no debía.
Ese era el perfil más acertado, pero el mayor de los Pines había dejado sus investigaciones hacia treinta años, aunque todo podía ser una cobertura o bien se estaba poniendo un poco más paranoico de lo que debía por tratarse de la Señorita. Como iba ese refrán: 'Sé que soy paranoico, la pregunta es será suficiente?'. De todas formas era algo que también debía investigar. La Señorita se tenía que interesar en un chico, de la familia más extraña del pueblo más extraño que había conocido, y eso que se había criado en los suburbios de Los Ángeles.
Su disfraz no era improvisado, como el de la Señorita, disfrazado así podría toparse con su madre y esta, lejos de reconocerlo, cruzara la calle para evitarlo. Un bigote falso, una barba de dos días igualmente falsa y lo mejor una cicatriz muy notable en látex, indistinguible de una verdadera. Recorría su cara desde sobre la ceja izquierda en diagonal pasando por su ojo para acabar en su mandíbula. El viejo truco haz que se algo atraiga mucho la atención, será lo único en que se figaran y que notarían al verte y, eventualmente, que recordarían. Además esa cicatriz le ayudaba a andar con anteojos oscuros sin que nadie lo viera extraño, aun de noche.
-"Mejor no hablar de… chicos hasta… estar cómodas?" Dijo Pacifica ya recuperada.
-"De acuerdo." Dijo su amiga asintiendo con la cabeza. Mientras se voltea a y señalaba el otro lado de la calle. "La cafetería." Dijo la castaña, señalando un raro edificio que parecía un gigantesco tronco.
-"Siempre me pareció extraño ese edifico dices que es un restaurante?"
-"…Podrías decirle así." Respondió. "Es el más popular del pueblo, y no sólo por sus pasteles." Al oír esto Pacifica entra en cuenta. Y de una ojeada se dé cuenta que el estacionamiento esta casi lleno.
-"Pero si esta tan lleno… no me podrían reconocer?" Dijo deteniéndose de repente.
-"No había pensado en eso… hay un par de mesas al fondo, del lado del aparador, así que la ventana no da a la calle." Con eso pacifica noto que desde fuera podía ver a los clientes mientras comían, no había pensado en esa posibilidad. "Creo que si nos sentamos en una y le das la espalda a la puerta sería difícil que te reconozcan. Aunque veo que no había pensado en eso, si prefieres podemos ir a otro lado o solo dar una vuelta por ahí." Dijo Grenda a su lado.
-"No! Si dije que iba a comer el pastel de ahí contigo, no me voy a ir del pueblo sin hacerlo, que clase de persona rompe una promesa así de fácil, más con una amiga." Dijo mientras se encaminaba a la puerta.
-"Espera Paz." Dijo mientras la alcanzaba. "Déjame entrar primero así veré cual mesa esta mas… privada." Dijo entrando en el local. Mientras pensaba, luego de ver la cara determinada de Pacifica, el lío en que se había metido Dipper. Pacifica seguía siendo como antes en muchas casas unas buenas otras malas, Lo que antes la volvía malcriada, mimada y caprichosa ahora lo veía como decidida y determinada aunque algo confusa. Si quería algo parecía que no había poder en este mundo que la detuviera. Ahora la pregunta era que tanto estaba interesada Pacifica en el hermano de Mabel?
-"Hola Grenda, ya se me hacia raro o ver a ninguna de ustedes." La saludo Linda Susan al verla. "Y quien te acompaña?" Mientras ambas niñas sintieron el roce de hielo deslizándose por su espalda. Pero ya estaban en el agua así que no les quedo más que nadar.
-"Hola Susan, es mi primo." Mientras agregaba en un susurro. "Se llama Percival, pero no le gusta mucho su nombre." Dijo recurándose rápidamente con su aptitud normal.
-"A bueno… bienvenido y un gusto."
-"El gusto es mío señora." Respondo Pacifica, algo nerviosa. Pero Linda Susan no la conocía lo suficiente para identificarla, con una sola mirada como Grenda. Además tenía que seguir atendiendo las mesas.
"Encantada, tomen un regalo de bienvenida Per… chico." Dijo entregándoles una galleta a cada una, chips de chocolate para el Pacifica y una de jengibre para Grenda, ambas aun ligeramente tibias. Mientras Ambas chicas respondían con un 'gracias.'
Afortunadamente otro cliente llamo a Susan dejándolas solas. Pacifica siguió a Grenda por el Local hasta la mesa mas apartada y justo como dijo Grenda dijo estaba del lado apartado de la calle. Mientras Grenda e sentaba de frente a la puerta Pacifica quedo oculta por l propio asiento, mirando la galleta como si no supiera que hacer. Mientras Grenda empezaba a disfrutar el regalo.
-"No te gustan los de chocho chips?"
-"No es que no entiendo porqué me dio la galleta."
-"Así es Susan, le debiste parecer simpático. "Dijo riéndose dejando car algunas migas de galleta en la mesa." Mientras Pacifica se sentaba con la espalda muy recta y pegada a la silla la cabeza en alto, las piernas rectas y ambos brazos pegados al cuerpo uno sosteniendo una servilleta de papel y con el otro dando pequeñas mordidas a la galleta. Hasta que noto que Grenda la miraba divertida. Hacia nos instantes había acabado con la galleta.
-"Esa forma de comer, también es la forma de 'buenos modales.'"
-"Pues si es la forma correcta, siempre como así." Dijo algo cohibido, sabía que se estaba comportando como chica rica, de nuevo.
-"Hmm… trata de dar mordidas más grandes, deja que mientras masticas el chocolate se mezcle con el resto de la galleta. Y no seas quisquillosa que caigan una o dos migas no es la gran cosa." Así lo hizo, no deseaba resaltar y sus modales podían llamar la atención. Quitando la mano con la servilleta y aun con la espalda recta dio una mordida grande. Pensó que sería raro hasta que sintió como el chocolate se derritiera y se mezclaba con la galleta.
-"Hammm…" Dejo escapar aun con la boa llena. "Luego de eso al tragar agrego. "Deliciosa Es como el mismo sabor pero más… más…" Dijo comiéndose la mitad de lo que quedaba de la galleta. Por la excitación de su escapada había olvidado lo hambrienta que la dejaba el haber practicado con Archivald.
-"Ves nosotros los pobres no témenos malos gustos." Y antes que Pacífica malentendiera la broma sonido guiñándole un ojo. Apoyada en la mesa acabando con su galleta. Intenta esto en tu casa come una galleta y leche con chocolate pero deja que el chocolate se mezcle con la galleta en tu boca o sopea la galleta en el chocolate, luego me cuentas que te pareció." Ya ambas habían acabado con el regalo. "Y espera a probar el pastel."
Pacifica de nuevo en su posición correcta se sentada con la espalda resta, ante la mirada de Grenda sosteniéndose cabeza entre las manos con los codos sobre la mesa.
"Dime Paz aun en casa debes comer así siempre?" Comento Grenda. "Pareces incomoda, relájate un poco chica"
"Es la costumbre siempre desde que recuerdo he estado en clases de buenos modales." Relájate un poco anda sol suéltateeee." Dijo la castaña mientras dejaba deslizar su cuerpo en la mesa apoyada en sus codos. "A Propósito que esperas?"
-"Que la camarera nos traiga la carta?" Dijo Pacifica mientras ojeaba hacía la cafetería disimuladamente. "Por todo el ajetreo no me había dado cuenta pero en serio tengo hambre. Además huele muy bien aquí."
"A eso no lo ocupamos aquí." Dijo algo divertida Grenda. "En las cafeterías de pueblo no se usan menús, o bien ya aves que vas a pedir o le preguntas a la camarera. También puedes ver las fotos de la comida sobre el aparador y escoges que se te antoja." Y levantando la malo Grito. "Susan?"
-"Ya decidieron que van a comer? Voy para allá."
-"Que pie me recomiendas hoy Susan?" Pregunto Grenda.
-"Hoy tenemos Manzana, limón, arándano y pera". Respondió la mujer frente a ellas. Mientras apuntaba en una libreta.
-"Pero su soy una buena cliente, dime cual hiciste tu?" Agrego Grenda guiñándole el ojo. "Le dije a mi primo que probaría el mejor pastel del estado y cual sería mejor que el de la campeona de la feria estatal, he Susan?
-"Quieres que tenga favoritismo entre mis clientes Grenda? Eso no es ser muy buena profesional." Dijo mientras levantaba su parpado caído un par de veces su parpado izquierdo con los dedos. Repitiendo Guiño un par de veces. "Pero de ser yo compraría el de manzana, dicen que está hecho con manzanas silvestres frescas."
-"Entonces dos platos de pastel de manzana." Dijo Grenda imitando el gesto moviendo su ojo izquierdo. "Para acompañar de que tienes helado hoy?"
-"Perdona Grenda, pero aun no ha llegado el pedido de esta semana solo queda de vainilla o de chocolate." Dijo como disculpándose.
-"Una decisión difícil chocolate o vainilla que va mejor con manzana?" Decía Grenda mientras acariciaba su mentón con la mano.
-"Si difícil son duda." Agrego Susan. Poniéndose pensativa también.
-"Porque no ambos?" Pregunto Pacifica. La chica y la camarera la miraron asombradas. "Sería cosa de poner media ración de helado de cada sabor y listo."
-"Pues no sería problema." Dijo Susan. "Dos porciones entonces?
-"Dos porciones de las grandes." Agrego Grenda. "O no Percy?
Pacifica no tuvo que mas que asentir para que Susan se dirigiera a alistar su orden. Y en menos de 5 minutos. En la mesa se encontraban dos platos, parecidos a soperos, con una porción más que generosa de pastel y dos bolas de helado frio. Qué bien no estuvo frente a Grenda cuando ya estaba saboreando ese famoso pastel ganador de la feria estatal. Pacifica la miraba ligueramente perdida, no solía comer postres así. Pero recordó 'en Roma, haz lo que los romanos' y empezó a saborear ese pastel sintiendo como su boca recibía los embates agridulces de la manzana para luego refrescarla con el pastoso frio del helado. Entre Huumms y hammms ambas chicas empezaron a hacer desaparecer el poste.
-"Eres un genio Paz el mezclar la manzana la vainilla y el chocolate fríos con la manzana caliente se merece un premio." Dijo Grenda poco más de un tercio de pastel después.
-"No sé solo se me ocurrió probarlo así." Decía esta mientras lamia los restos del almíbar de manzana de su cuchara para rellenarla de helado.
-"Estos son los placeres de la vida, una buena comida y una buena amiga." Dijo Grenda señalando a Pacifica con su chuchara.
-"Gracias por invitarme." Le respondió esta.
-"Con cada bocado pienso que debí haberte invitado hace años, Paz." Y dijo de repente perdiendo un poco la beatifica expresión de su cara. "Ahora eso me recuerda, volviendo a los negocios. "Desde cuando tú y Dipper son tan… cercanos?
Afortunadamente, Pacifica, había tragado una cucharada de pastel mientras sostenía una de helado en su mano, así que aun con la sorpresa y haberse atragantado con saliva no hubo daños que lamentar. Y sonrojada sabia que debía de ser sincera ahora no podía ocultarle nada a una amiga.
Un poco triste y aun manteniendo la cuchara de helado que goteaba lentamente sobre el pastel Pacifica empezó.
"Desafortunadamente no somos cercanos, pero…"
Y luego de ese 'pero' le conto a su amiga todo lo que había sentido ese verano. Desde la fiesta en la cabaña del misterio y de cómo le había robado a Mabel la corona, de su rivalidad con Mabel y lo que le molestaba la chica californiana, no se dejo nada adentro, su curiosidad por Dipper, como oía rumores, como buscaba saber más de él, esa forma en que lo había empezado a ver después del partido de mini golf. Como fue que primero le desagrado, luego le dio curiosidad y más tarde admiración. Sin desearlo se aprovecho de la buena disposición de Grenda, y de su carácter amable. Para contarle todos sus sentimientos que había estado guardando. Hasta que llegaron al día anterior y al encuentro con el fantasma.
-"… no se en que me enrede y acabe en el suelo. Al volverme vi al fantasma casi sobre mí, con el hacha en las manos." Dijo Pacifica estremeciéndose a recordar. "No creo que pueda explicarte que se siente estar segura que vas a morir." Dijo con los ojos llorosos. "Y al siguiente momento, él estaba entre yo y el hacha, el golpe nos saco por una ventana y terminamos enredados en la cortina, todo se oscureció, por un momento pensé que estaba muerta y pero al darme cuenta logre salir de entre la cortina, fue cuando lo vi… tenia atrapado al fantasma. Lo siguiente que supe era que lo estaba abrazando y el a mi…" Se quedo callada con una sonrisa más bella y tierna de las que había visto en Pacifica, aun así Grenda reconoció. Mascando despacio saboreando el pastel, pero más el recuerdo de sus brazos en su espalda, los de él rodeándola, lo tibia y lo protegida que se había sentido en ese momento… lo viva que se había sentido. Mientras Grenda sonreía frente a ella.
"Chica al menos puedo decir que tienes buen gusto, pero no lo comparto, te gustan del tipo tranquilo… Pero algunas cosas de las que oíste de durante el verano no son muy exactas o las entendiste mal, otras que no te entraste y otras que del todo son falsas o al menos exageraciones. Aun todo eso es cierto, Dipper es el chico más sorprendente que conozco."
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
