Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Una nueva entrega. Pacifica empieza a descubrir la vida de la mansión, nuevas puertas se abren frente a ella, descubre hasta donde llega ese descubriendo eso nuevo llamado amistad y las preparaciones para sus padres. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (11 de Octubre de 2017), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.
Créditos al final
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
13. Domingo.
Pacifica estaba en lo alto de una torre, sabía que estaba encerrada y que el aterrador dragón amarillo de dos cabezas, que estaba enroscado en la base de la torre no la dejaba salir. En eso el dragón levanto ambas cabezas. Escalando la colina, pues como toda torre estaba en la punta de una colina. Se distinguía una figura en cota de malla, casco abierto, con una capa azul ondeando al viento, un espada al cinto y bajo la capa un escudo en la espalda. Una de las cabezas del dragón dejo salir una columna de llamas mientras la otra un aire tan frio que helo la mitad del prado en la base de la torre de la torre, desplazándose pesadamente, con unas pequeñas patas, el dragón fue al encuentro de la figura.
Pacifica aun no podía distinguirlo bien, pero si noto que tomaba la espada en una mano mientras sacaba el escudo de debajo de la capa con la otra, tranquila, pero rápidamente tomo guardia con la espada, cubriéndose con el escudo mientras este recibía el primer embate del la cabeza de fuego del dragón. Moviendo con una sola mano, como si fuera una rama, la espada claymore, que era más alta que él. Increíblemente el escudo resistió el ataque de dragón. Mientras la segunda cabeza, la de hielo, se prepara para congelar al caballero, este avanzo rápidamente, dándole estocada tras estocada a la cabeza de fuego, pero la pesada espada parecía no hacerle más que rasguños al escamoso cuero del monstruo, le caballero se coloco de entre ambas cabezas, agachándose y subiendo el escudo, evitando que el aliento de hielo lo golpeara y en vez de eso impactara en el cuello de la cabeza de fuego. Fue cuando lo logro ver bien era… Sir Dipper Pines, había llegado a rescatarla.
Golpeando la parte congelada del cuello de la cabeza de fuego, la claymore empezó a hacerle daño al dragón, pero ahora oía que entre golpe y golpe Dipper gritaba algo.
-" …cifica er… …bre, el …gón es …te co… …que …es."
-"No puedo entender que me dices." Le gritaba desde la ventana. Ahora que se fijaba más en la pelea mientras el caballero luchaba veía al dragón amarillo, parecía extraño reconocía sus caras, la cabeza de fuego con que Dipper luchaba y atacaba con su espada, de alguna forma le recordaba a su padre, la cabeza de hielo, que Dipper engañaba para atacarse a sí mismo le recordaba a su madre, pero ambas con unos malévolos ojos amarillos que le helaban la sangre. Poco a poco el dragón empezó a perder terreno ante los embates de la espada y la agilidad sobrehumana del caballero, la cabeza de hielo sangraba en varias partes una sangre azul. Aun con su aparente ventaja el caballero seguía gritando
-"…fica eres …bre el …gón es tan fue… como …as que lo es."
Cada vez Dipper se acercaba más y podía oírlo mejor, pero estaba empezando a cansarse, el luchar con el dragón estaba haciéndolo perder fuerzas. Podría parecer que estaba ganando, pero la pelea se había vuelto una lucha de desgaste. Debía ayudarlo, sabía que no podría soportar por mucho tiempo más el ataque del Monstruo Amarillo. Se empezó a desesperar no sabía cómo. Pero al parecer él sí, y continuaba gritando lo mismo una y otra vez, sin detener su ataque. La cabeza de fuego con el cuello manchado de azul por la sangre y congelada por los ataque de hielo de la segunda cabeza parecía perder fuerzas por instantes. Pero, aun si la derrotaba quedaba la segunda cabeza. De alguna forma Dipper llego a la base de la Torre, donde pacifica pudo verlo respirando fuertemente, apoyándose contra la pared, tratando de recuperar el aliento mientras el dragón lo encaraba de nuevo, la mano que sostenía la espada estaba quemada y ampollada mientras el hombro del otro brazo mostraba el daño que provocaba el frio.
-"Pacifica …es …bre …dragón es …erte …mo cr… que lo es."
Sin pensarlo mucho volvió a tomar guardia tas el escudo, corriendo para poner la cabeza de hielo entre él y la cabeza de hielo. Al acercarse con todo el impulso de la carrera salto, golpeando con la claymore el cuello del monstruo, el corte fue profundo haciendo que la cabeza de fuego aullara en agonía, pero por la misma herida una ráfaga de fuego casi atrapo a Dipper en el aire. Lo que le hizo perder el equilibrio al tocar suelo, se ponía de pie aun manteniéndose tras el escudo. Parecía que era el final de Dipper, mientras la cabeza de hielo se levantaba sobre la agonizante cabeza de fuego. Levantando la cabeza justo antes de que la cabeza enviara su aliento congelante contra él, grito de nuevo.
-"Pacifica eres libre, el dragón es tan fuerte como creas que lo es."
Pacifica lo recordó, la campanilla fue a tomarla de su altar en medio de la habitación de la torre, sabía que era lo único que podría usar como arma contra el Monstruo Amarillo. Al volver a la ventana estaba asustada y enojada, enfadándose más aun por lo que vio. Dipper increíblemente había puesto una rodilla en el suelo y cubriéndose con el escudo, y poco a poco, con toda su determinación se ponía en pie. Si perdía, perdería de pie como un verdadero hombre, pedrería luchando. Se mantenía firme sosteniéndose de la espada clavada en la tierra, usándola como un bastón, mientras mantenía el escudo frente al ataque de hielo, pero el frío lo rodeaba, su cabello ya estaba congelado y su piel seguía el mismo camino, incluso su ropa se volvía blanca al congelarse el sudor de la batalla. Sus pies le temblaban ante el esfuerzo. Ya no gritaba mas, solo lo oía como la llamaba.
-"Pacifica, Pacifica… Pacifica…" Ella tomo la campanilla y con todas sus fuerzas la lanzo hacia la Bestia Amarilla…
-"Pacifica, Pacifica. Pacifica mi niña. Despierta." Abrió los ojos, ya no había torre, Monstruo Amarillo o Dipper vestido de caballero, ni nada. Quedo confundida unos instantes, poco a poco fue consciente que todo eso había sido un sueño, mientras notaba la alarma de su reloj en la cómoda de la cama, y a Archivald llamándola. Parpadeo hasta estar segura que estaba despierta, sentía aun el sabor amargo de ver a Dipper en ese estado, una mezcla entre una preocupación increíble y un sentimiento de orgullo, de admiración. No, debía aceptarlo, de amor hacia ese caballero, ese príncipe que se enfrentaba al Dragón Amarillo.
-"Si me permites decir, un sueño más pesado que un oso en invierno pareces tener." Comento el fantasma.
-"No soy nada buena despertándome, vas a tener que aprender a vivir con eso, Archivald." dijo mientras se restregaba la cara y se daba unas cuantas palmadas en las mejillas. Para luego apagar el despertador, eran poco mas de las siete, aun algo temprano, pero no le gustaba desayunar sin limpiase, aunque si todo iba desacuerdo con el plan tendría que volver a disfrazarse. Cuando noto la figura de Archivald frente a su cama. "Archivald?"
-"Si mi niña?" Dijo inocentemente el fantasma.
-"Que hacían en tus días, si entrabas en la habitación de una chica de mi edad?"
-"Cuando yo respiraba, en casi todas las casa, todos los niños de la familia, la misma habitación usaban."
-"Bien es que ahora debo alistarme, ya sabes bañarme y vestirme todas esas cosas de mujeres." Dijo usando el mimo toco con que había descubierto el fantasma obedecía sin chistar. La imagen fantasmal se le quedo viendo mientras parecía pensar, y uno o dos instantes después abrió los ojos e intento decir alguna cosa, pero no pudo decir nada mientras se 'sonrojaba' aunque por su tono de piel era pasar de un gris claro a un gris más oscuro e inmediatamente desapareció.
-"Mil perdones te pido, a una señorita mi deseo incomodar no es, en mi defensa recuerda que muchas cosas han cambiado desde que mi época ha pasado."
-"No te preocupes, Archivald. Pero espero no descubrir que me espías, o algo así." Dijo, parte en broma parte en serio. Casi pudo jurar oír un golpe en su cómoda pero podía ser su imaginación.
-"Mi honor empeño, en que esos deseos no poseo, de eso jamás te deberás de preocupar, pues aunque un simple leñador como caballero a una damisela se tratar." Pacifica más tranquila salió de la cama y empezó a alistarse, en lo poco que conocía a Archivald sabía que era o había sido un buen hombre pero de otra época, y como tal muchas cosas se le pasaban sin mala intención, además siempre había sentido que podía confiar en él.
Mientras se alistaba para el desayuno no dejaba de pensar en ese sueño, sabía que era casi un ejemplo de libro de psicología, si algo tenia de bueno el internado en Maine era que tenían clases casi personalizadas, donde habían sabido cultivar la capacidad intelectual de la rubia. Su interés por Dipper era algo que su subconsciente gritaba a más no poder en ese sueño, el dragón con los rostros de sus padres, y además manteniéndola encerrara era también un ejemplo clásico. Lo que más la extrañaba del sueño era el mismo dragón, ella siempre había imaginado a los dragones con la clásica forma occidentales como los de las películas un cuerpo de reptil, de piel escamosa y con una o varias cabezas, y casi siempre alas, pero eran usualmente verdes, porque ese tono de amarillo, que además por alguna razón la llenaba de miedo? Además el sueño era recordando la gala, cuando desobedeció a sus padres. O era por la preocupación por el castigo que sus padres le habían prometido, o por el plan que deseaba alistar ese mismo dia. Pero poco a poco como la mayoría de los sueños fue dejando de pensar en el.
Ya estaba lista unos minutos antes de las 8, una falda simple zapatillas, medias y una camiseta, se sentó a arreglarse el cabello antes de bajar, decidió ponerse un poco de brillo en los labios, abriendo la gaveta de su tocador para tomar el brillo, y ahí junto a la esfera de Archivald estaba la corbata de Dipper, por un momento olvido que la tenia ahí y la rozo con sus dedos olvidando el brillo de labios, sintió ese calor que había aprendido relacionar con él, mientras dejaba la corbata junto a Archivald, no le había dicho nada al fantasma de sus sentimientos y estaba segura que el fantasma no se daría cuenta, pero con la corbata cerca de su esfera podía estar segura que no le pasaría nada. Recordó el labial y se lo estaba aplicando cuando alguien toco a la puerta. Antes de responder, se concentro, todas esas lecciones de cómo ser una dama no dejar que la preocupación te controle, guardar todo eso y esconderlo en alguna parte de tu cabeza donde no fuera molestar. Respiro un par de veces y estaba lista.
-"Paz? Ya estas despierta?" Dijo Jackie del otro lado de la puerta. "No sabes lo estricto que es el señor Kimble."
-"Ya estoy lista." Dijo antes de abrir la puerta. "Buenos días Jackie."
-Buenos días Paz." Respondió Jackie, mientras se caminaba seguida de la rubia. "Que se te antoja desayunar hoy?"
-"Tengo tanta hambre que, de lo que sea, pediré otra ración." Respondió, mientras ambas reían bajando la escalera.
-"Nunca me imagine que fueras a despertar con tanta energía, o tanto animo." Dijo Jackie. "De todas formas hoy es el turno del Señor Ramos de cocinar el desayuno, espero que te guste la comida mexicana.
-"El es mexicano?."
-"No que yo sepa, pero le encanta la comida mexicana, así que hoy toca desayunar algo mexicano." Quedándose callada un momento agrego. "Pero si quieres comer otra cosa Paz sabes que…"
-"Jackie eso es lo que más me gusta. Será una sorpresa, me gusta no saber, esperar a descubrir que me dan a desayunar, sonara raro pero es una experiencia nueva." La forma en que lo dijo y su expresión inocente y feliz hicieron que Jackie quisiera abrazarla, pero el señor Kimble le había advertido, a todo el personal, de no hacer esas demostraciones de cariño. No por temor a que el cambio en el carácter de la Señorita fuera pasajero, era más bien preocupación. Si por mala suerte repitieran esos actos en frente de los señores, esos podrían tomar medidas graves tanto como para el personal como con la Señorita, no importaba de quien fuera el desliz de ellos o de la Señorita, las consecuencias podrían ser graves. El mismo hablaría con la Señorita al respecto ese mismo día, pero ellos debían seguir comportándose, lo más posible como con la antigua Señorita Pacifica.
Al llegar a la cocina noto que ese turno de desayuno era para los que tenían libre el domingo o los rezagados, en la mesa estaban la señorita Kristen y la señora Yang vestidas con ropa normal, un hombre de alto, o más bien grande en todo sentido, calvo y tez oscura, en uniforme de chofer, algo en él le hacía creer conocerlo, pero al ser un chofer seguro lo haría visto antes y, su antigua yo, lo tomado como otra pieza del auto. Junto a él había una chica, blanca, con un cabello rubio rojizo, ligeramente rellena, en uniforme de mucama. Aparte del siempre vigilante, aunque ahora con unas ojeras, señor Kimble. Cuando pasó la puerta de doble pivote de la cocina, la conversación que tenían en la mesa acabo de repente, pero no sin antes oír "Ritter" y 'hora de visita'.
-Hola Buenos días." Dijo Pacifica sin perder la expresión animada. Desde el día anterior la aburrida mansión se había vuelto muy entretenida.
Las sonrisas de la Señora Kristen y la Señora Yang junto con sus buenos días Señorita, no tardaron en llegar. Mientras el señor Kimble hacia una pequeña reverencia y la saludaba de igual forma.
-"Bu… buenos días Señorita Pacifica." Dijo la mucama, aun anónima, mientras su cara pasaba de la palidez de la impresión a un leve sonrojo de vergüenza.
-"Buenos días Señorita." Dijo mucho más tranquilo el hombre de uniforme.
Antes de sentarse vio, en la cocina propiamente dicha, a un hombre alto y delgado con uniforme de chef, mientras cantaba alguna cosa en voz baja y se concentraba en su trabajo, no había notado su llegada. Pacifica sin mucha ceremonia tomo un asiento libre, quedando de frente a los demás comensales, mientras los dos desconocidos parecían mostrar muestras de incomodidad. Jackie tomo el asiento de al lado tomando un vaso y sirviéndole jugo de naranja fresco.
-"Gracias Jackie."
-"Ni lo mencione Señorita. Además debes tomar un buen desayuno estas creciendo. A si espera." Y señalando a los dos desconocidos agrego. "Ella es Jennifer Coolidge, es mi compañera de habitación, y él es Kevin Richardson, uno de los choferes, que no te engañe su apariencia. Siempre quiere poner cara de rudo, pero en verdad es como un osito de felpa gigante." Dijo riendo su broma libreando un poco la tensión que tenían ambos empleados. Quienes aventuraron unas tímidas sonrisas. "Ves te dije." Puntuó, cosa que causo que la tensión desapareciera un una disimulada carcajada de todos a excepción del señor Kimble, quien se limito a una sonrisa, todo un logro según se entero después Pacifica.
-"Señorita Coolidge, Señor Richardson un gusto, gracias por haberme cuidado todo este tiempo." Dijo la chica levantándose y extendiendo la mano para agradecerles.
-"El gusto es mío Señorita, quería agradecerle personalmente, yo estaba en servicio el viernes." Le dijo Jennifer, apretando tímidamente su mano.
-"Igualmente." dijo Kevin." Es siempre un gusto manejar un Bentley, mas si va una adorable damita como usted en él." Dijo el hombre mientras su 'cara de rudo' se convertía en una sonrisa. Por lo que Pacifica entendió lo de 'osito de felpa gigante,' mientras su enorme mano le apretaba gentilmente la suya. "Yo estaba afuera y para cuando me di cuenta usted y ese chico Pines ya habían logrado solucionar el asunto." Con lo que se gano una mirada de tanto Jackie, la Señora Kristen y la Seora Yang. Y como conocedor de ese tipo de miraras, aunque no sabía el porqué, prefirió dejar el tema.
-"Si, no sé qué habría pasado de no estar Dipper en la gala." Comento Pacifica tranquilamente antes de sentarse. Sin poder ocultar un leve tono de orgullo. Todo ese ajetreo en la mesa atrajo la atención del cocinero quien, sin fijarse mucho quien era, puso un plato frente a Pacifica y le sirvió el desayuno.
-"Cuidado, pueden estar calientes por dentro, por ahí tienes la crema y ahí está mi salsa especial de chile secreta, para todo gusto la poco picante, la picante y la suicida." Dijo al servirle. Indicando varios recipientes en la mesa. Mientras reía de su broma, para quedarse callado al darse cuenta que le estaba sirviendo a la Señorita.
-"Gracias." Dijo Pacifica mirando su plato y de repente se sorprendió a si misma pensando en Mabel Pines, y luego en todos los Pines en pleno, incluso en el chico que trabajaba con ellos. "Tacos." Dijo animadamente mientas tomaba uno con una servilleta y empezaba a comerlo, sin agrégale ninguna salsa, pues no le gustaba mucho el picante. Pero se aventuro a ponerle una pizca de natilla y al probar la mezcla, le agrego mas dejándola caer dentro de la tortilla.
-"Y donde irán con el señor Ritter?" Dijo Pacifica mientras terminaba el primer burrito y lo pasaba con un trago de jugo. "El silencio que reino en la mesa le indico que algo no iba bien. "Donde está el señor Ritter, desde anoche no lo veo." Dijo mas intrigada que preocupada. Pacifica sintió un escalofrió cuando todos los presentes se volvieron a ver al Señor Kimble.
"Señorita no hay de qué preocuparse, pero el Señor Ritter estará indispuesto por unos días." Dijo tranquilamente el inglés.
-"Indispuesto?"
-"Si ayer mande al señor Ritter al pueblo… y le ocurrió un accidente por causa de los fenómenos gravitacionales." Y antes que Pacifica se preocupara mas agrego. "No fue nada grave, pero lo llevaron al hospital y tendrá que quedarse unos días en observación, ayer en la noche fui a verlo y hoy más temprano llame al hospital para cerciorarme de su estado." Dijo el inglés sin soltar su té. "Posiblemente un grupo de los empleados vaya a visitarlo, cuando sea el horario de visitas del hospital."
-"Pero entonces está bien?"
-"Si Señorita, seguramente el señor Ritter se va a alegrar de saber que usted pregunto por él." Pacifica se sintió desolada, más que por la preocupación por el señor Ritter, había esperado poder salir de nuevo en una 'ausencia no autorizada' y darle inicio al plan que había detallado la noche anterior. Pero, aparte de que le parecía insensible con el señor Ritter, la ausencia de la gente de la mansión implicaría que no podría salir de ella y menos aun ir a Medford. Y además el tiempo apremiaba ya que el día siguiente sus padres volverían a la mansión. Tuvo que controlarse para que toda la angustia no saliera de donde la tenía encadenada, en lo más profundo de sí misma, pero algo debió de dejar lucir en su rostro.
-"Señorita no debe preocuparse por el señor Ritter si el señor Kimble dice que está bien lo está." Agrego la señora Kristen, luego de que la cara de Pacifica mostrara su consternación.
-"No es eso señora Kristen, no me preocupo por el señor Ritter." Dijo dándose cuenta de que podían malentenderla agrego. "O sea sé que el señor Kimble no jugaría con algo serio. Sé que eñ señor Ritter debe estar bien, aunque me gustaría ir a verlo al hospital, si se pudiera." Dijo roja de la congoja. Pero la mano de Jackie apretó la suya, sonriéndole en una forma que le decía 'tranquila.'
-"No te preocupes Paci..." Dijo Jackie callándose ante los acerados ojos del Señor Kimble. "Señorita creo que todos sabemos que te preocupa el señor Ritter. Pero entonces porque la cara larga?"
-"Que mañana vuelven mis padres." Dijo mientras la conversación en la mesa se detenía. "Y quería aprovechar hoy para conseguirle un regalo a Grenda." Cosa que era absolutamente cierta, lo que no dijo era lo que planeaba hacer además de las compras.
-"Que desea comprarle?" Intervino el señor Kimble. "Podríamos hacer la compra por internet o por medio de alguno de los suplidores de la mansión."
-"Pero no sería lo mismo que buscar un regalo y saber qué es perfecto para mi amiga, hacerlo como dice es muy artificial, y ya estoy cansada de amistades y esas cosas artificiales." Respondió Pacifica, un poco desanimada recordando que en sus cumpleaños o navidad recibía una montaña de regalos, pero entre todos, no había ninguno que alguien se hubiese pasado más de 5 minutos buscando o que pensara que era perfecto para ella.
-"Y bien Señorita." Agrego la Señora Kristen con una significativa pero muy rápida mirada al señor Kimble, quien sabiamente decidió no defender su idea. "Que se le ocurrió regalarle a su amiga."
Pacifica tomo aire porque parecía que las cosas se había apresurado de repente y sin dejar de comer su segundo burrito, que en esta ocasión decidió probándolo con una gota de la salsa 'poco picante.' Que la obligo a tomarse lo que restaba de su jugo de un trago. Y con una sensación de hinchazón en la lengua.
Así explico que deseaba darle algo a Grenda, sabiendo que podía pasar mucho tiempo hasta que se vieran de nuevo, pero que a Grenda no le gustaría que le regalara nada. Les dijo a los presentes el gusto y el orgullo que vio que tenia Grenda, al decir que ella misma diseñaba y cosía su ropa, incluso el vestido que llevo a la gala. Una forma disimulada de hacerle un regalo era comprar una tela fina, para pedirle que le conexionara una falda, una blusa o algo, y que 'sin querer' comprara mas tela de la que ocuparan, así podría decirle que se la dejara. Pero que no creía que en domingo y mas luego de los destrozos del sábado pudieran encontrar alguna tienda abierta de ese tipo en el pueblo.
Por lo que en Medford seria más posible encontrar lo que buscaba. Ante la expectación de los demás, las mujeres de la mesa recordaron la gala y comentaron el elegante vestido amarillo que usaba la nueva amiga de la señorita, si bien era sencillo, denotaba calidad y buen gusto. Sorprendiéndose por la habilidad de la niña. La idea para que su amiga no pudiera negarse al recibir el regalo también les pareció acertada, porque en cierta forma al confeccionarle algo a la Señorita, se sentiría como si ambas intercambiaran obsequios.
-"Pero que genial idea Señorita." Dijo la señora Kristen, justo conozco el lugar idóneo, aunque si esta en Medford. Solo que no se si estarán abiertos en domingo… aunque pesándolo bien es en un centro comercial, así que de seguro estarán abiertos." Mientras miraba a señor Kimble quien ya hacia cálculos sobre cómo organizar la seguridad en esa ida de compras. Más aun sin Ritter cerca que sirviera de guardaespaldas.
-"Incluso mire Señorita, tenía pensado ir a Medford a hacer unas compras hoy, así que si no le incomoda ir de compras con una vieja. No veo problema en que me acompañe." Agrego la señora Kristen, aprovechando el momento de vacilación de Kimble. Que, mientras pensaba que decir, recibió una mirada muy convincente no solo de la Señora Kristen, sino de la señora Yang, de Jessica y de Jackie también.
-"Usted no es vieja y me encantaría ayudarle en sus compras."
-"Dado que estará con usted, no creo que haya problema alguno." Capitulo el señor Kimble, aun pensando cómo mantener segura a la Señorita. "Incluso, ya que van a ir ambas, sería buena oportunidad para… aumentar los atuendos para el disfraz de la Señorita. Así que podrían aprovechar para comprar más ropa de niño de la talla adecuada." Como buen inglés, no se rindió sin que pareciera que salía ganando en algo. Ante la sonriente mirada de la señora Kristen. Y de Pacifica.
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
