Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
-Perdón por el retraso-
Se me complico la semana. Me haría seppuku, pero las espadas están muy caras y más si es solo para usarla una vez, además quiero saber en qué termina la historia de Pacifica.
Una nueva entrega. La primera visita a donde una amiga sigue su curso, Pacifica en el dilema de su inminente castigo apronte mas sobre ese maravilloso nuevo mundo que es la amistad. Mientras el Padre de Grenda aprende más sobre ese aterrador nuevo mundo que es tener una hija adolescente, con un 'amigo' rico y además de la nobleza. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (8 de Noviembre de 2017), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.
-A Joseph: Yo también lo espero, si golpea a Marius imagina seria un incidente internacional además que feo para Grenda.
Créditos al final
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
17. Favores.
Pacifica no supo cuanto tiempo paso, pudo ser un minuto, una hora, un día. Sus lágrimas no dejaban de salir. Se había permitido desentenderse del mundo desahogándose, nada mas importaba, pero no en un vacio como antes, ya no se sentía sola… Grenda la estaba acompañado. No era que el miedo a sus padres, la preocupación por su plan, los métodos que se había visto obligada a usar y todo lo demás que le había provocado esa ansiedad que la había atormentado todo el día ya no existiera. Pero no encendía la razón del porque que esa ansiedad había pasado, la presión que había tenido que soportar, el papel que había tenido que representar, cada vez la oprimían menos. Con cada gota que salía de sus ojos se sentía mejor, más relajada… Era como si el peso que había estado soportando se hubiese aligerado.
Se dio cuenta que en algún momento había acomodado su cabeza en el regazo de Grenda, también sentía las grandes manos de su amiga acariciarla suavemente el cabello, su gorra también había desaparecido. Pero las gentiles manos de tu amiga no permitían que las horquillas y presas de su cabello lastimaran su piel. Dejo de llorar pero quería sentir más esa sensación de compaña, mientras Grenda la arrullaba suavemente. Se sentía tan relajada luego de pasar tensa todo el día que empezó a sentirse adormilada. Poco a poco se levanto mientras Grenda dejaba de arrullarla.
-"Ya te sientes mejor Paz?" Dijo sonriéndole.
-"Eh." Dijo confusa. En verdad se sentía mucho mejor. Sabía que era gracias a Grenda que de nuevo la había ayudado. Fue cuando noto que Grenda también tenía los ojos hinchados. "Si gracias… no sé que me paso… no me sentía bien."
-"No tienes que decir nada, pero la próxima vez que necesites alguien con quien llorar sabes que puedes confiar en mí, amiga." Eso era todo ocupaba… llorar? No lo pensó de nuevo no ocupaba solo llorar. Muchas veces se había sentido así, pero 'un Noroeste nunca pierde,' así que tampoco llora, le habían dicho. No… no solo ocupaba llorar, ocupaba alguien, con quien llorar. Por primera vez se sintió desprotegida… No, no era cierto, llego a su mente como un golpe… el Fantasma… el hacha… Dipper. Si, su abrazo, esa era la misma sensación que en el jardín antes de la fiesta o más bien una muy parecida. Se sentía confusa.
Había abrazado a Dipper en un reflejo, de repente se sintió muy pequeña y asustada y ahí estaba el feliz luego de salvarla. Fuerte, valiente, con su tonta cara de nerd, con esos hermosos ojos cafés. Pero igual que ahora se había sentido protegida por él. Pero Grenda era una sensación distinta no tanto de protección, era de comprensión.
-"Gracias..." No supo que mas decir mientras intentaba organizar sus pensamientos.
-"Paz, somos amigas. Así que va siendo tiempo que lo entiendas si te sientes mal yo me siento mal, si te sientes bien yo me siento bien." Dijo justo cuando se abrazaban de nuevo.
-"Gracias por ser mi amiga." Fue lo único que pudo agregar la rubia.
-"Podría decir lo mismo." Dijo Grenda mientras, ocultaba la ira que sentía por los padres de Pacifica, sin poder imaginar lo que su amiga habría tenido que sufrir. Por años había detestado a Pacifica Noroeste. La presuntuosa, la mimada, años en que no había pensado un instante la razón de ese comportamiento, años que resentía. Ahora se daba cuenta que esa actitud, ese comportamiento. Eran los gritos de ayuda y de pena de esa niña gentil, hermosa. Que debía seguir lo que le habían enseñado esos dos monstruos que eran sus padres. Por años sintió incluso envidia por ella, pero ahora sabía era solo un papel. Como ella misma decía, tenía que ser la perfecta Pacifica Noroeste cada vez que estaba con sus padres. Y Dipper Pines lo había descubierto en una sola tarde.
Nadie nunca siquiera había imaginado eso de Pacifica, siempre tan confiada y prepotente, pero aparentemente tan autosuficiente, tan segura de sí misma. Incluso Dipper había llegado a odiarla por lastimar a su hermana, pero él había ido más allá. Había visto más allá de lo evidente. Y había descubierto un tesoro oculto en esa estatua de barro que era Pacifica Noroeste. Él había sido el primero en todo el valle en ver a la verdadera Paz.
-"Y que en verdad pensé en arrancarle la cabeza." Dijo tan suave que ni Pacifica la entendió.
-"Como?"
-"No nada solo pensaba en alguien… que me hizo un favor." Dijo con una sonrisa cómplice.
-"Pero…" Dijo pacifica mientras peonia esa expresión de niña perdida. "Hablando de favores no creas que era solo una escusa, en verdad quiero que la modista mas talentosa que conozco me haga un falda." Dijo ignorando lo demás.
-"Entonces, empecemos." Dijo Grenda mientras dejaba a Pacifica para ir a su rincón, con su máquina de coser volviendo con unas revistas, un cuaderno de dibujo y una cinta de medir alrededor del cuello.
-"Empezar?"
-"Pues claro me sorprendiste con lo de la tela y la ropa, pero ahora me gusto la idea, además que uses algo hecho por mi me encantaría." Respondió la castaña, mientras le pasaba las revistas. "Las demás no se pueden dar el lujo de mandar a hacer ropa o comprar los materiales, lo más que he hecho es un dobladillo, una aplicación o una extensión." Dijo desalojaba al osito de su silla. "Así que tu serás mi primer gran proyecto aparte de mi ropa." Dijo sonriente. "Levántate y ponte recta, debo tomar tus medidas. Pero también debes decirme cómo quieres la fala o no sé que quieras con esa cantidad de material. Tienes algo en mente?"
-"Pero… mañana vuelven mis padres." Dijo la rubia triste. "De seguro no me van a permitir salir de la mansión."
-"Por eso mismo." Dijo la Castaña mientras media la espalda de la rubia. "Quiero que esté lista cuando eso que hiciste hoy pase y te quiten el castigo." Poniendo tanta seguridad en sus palabras como si fuera un hecho, una seguridad que Pacifica aun no se podía permitir sentir. Peo la rubia se permitió sentirse segura.
-"Bien había pensado en una falda no muy larga con cintura ancha como un fajín liza pero…"
-"No por nada eres la diva de la moda que te parece una como esta, pero…" Dijo pasando las páginas de la revista.
-"Si podría ser así de larga y ese corte…."
Después de usar la cinta de medir, e ir anotando en la libreta los resultados Grenda hizo un bosquejo de Pacifica. No era un retrato solo una figura que tenia las finas proporciones de su amiga. Luego con trazos más finos, que le permitieran borrar y rehacer fácilmente, empezó a dibujar sobre este las ideas que le daba su amiga.
Para Pacifica que había visitado los salones de los modistas de su madre, ya fuera acompañándola o encargando alguna prenda, lo que solía ser el simple trámite pues lo que a ella le gustara siempre estaba de ultimo al elegir el estilo o el diseño. Fue una experiencia nueva y deliciosa, ya había olvidado la tensión del día mientras seguían en esa labor. Lo único que podía notarse de lo que había pasado ahí era la leve hinchazón en los ojos de ambas niñas, pero entre sonrisas bromas y comentarios eso también fue desapareciendo. Mientras Pacifica miraba las revistas, dando ideas y sugerencias, Grenda seguía con sus bosquejos, sin permitirle ver nada a su amiga.
-"Creo que ya está." Dijo Grenda mientras Pacifica se levantaba del piso desde donde veía a su amiga dibujar, luego de que Grenda la aprovechara como modelo para refinar su dibujo haciéndola posar.
-"Puedo verlo?"
-"Claro tu eres la que debe dar la última palabra." Dijo Grenda con un leve tono de orgullo. Dijo mientras le daba la libreta de dibujo a Pacifica.
-"Esta hermosos Grenda eres una artista." Exclamo la rubia al ver el bosquejo de ella misma con una falda de corte recto, ligueramente sobre sus rodillas, con pretina ancha y algunas líneas que indicaban una aplicación bordada, que se detallaba a un lado, junto con varios botones decorativos.
-"No es para tanto Paz, es simple." Dijo la castaña ligeramente sonrojada.
-"No se es linda y me gusta ese diseño de bordado, nunca se me habría ocurrido. Me gusta tener una amiga así de talentosa."
-"Solo porque eres tú te creo."
-"Como dijiste soy una experta en modas y me encanta." Dijo con el tono que ligeramente altanero que a veces solía usar. "Y esos botones, no me digas que diseños usaras quiero que sea sorpresa."
-"Lo que diga madame." Dijo riendo. "Además tu eres la interesada, y no podría desear alguien más que tu para que sea mi primera modelo."
-"Cuando seamos adultas y seas una diseñadora famosa. Con tu propia casa de modas, será un orgullo decir que fui tu primera modelo." Dijo sonriendo Pacifica, con la misma seguridad que Grenda la apoyaba.
-"Paz, no soy tan buena para decir eso."
-"Grenda cualquiera desearía tener tu talento." Dijo la rubia de repente seria. "Nada mas necesitas pulirlo, y veras que convertirte en mi modista personal también ayuda. Al menos mi apellido servida para algo bueno." Dijo mientras le daba un abrazo.
-"Se que prometí no preguntarte nada de esto, además se que es duro para ti decirlo, pero debo saber cuando crees acabe tu castigo, digo para que tener lista la falda." Pacifica se ensombreció un poco, porque había logrado apartar todo eso de su mente, pero la forma en que Grenda confiaba que acabaría su castigo le dio las fuerzas.
-"Si todo va bien para la próxima semana, o a lo más la siguiente. Para el 18 o el 19."
-"Hmm… deberé apurarme para tenerla lista, pero no dudes que te la daré apenas te quites ese castigo de encima." Dijo pensativa.
-"No sé qué decir."
-"Di 'gracias' y luego yo diré 'de nada' y todos contentos."
-"Gracias."
-"De nada". Dijo para que ambas empezaran a reír. Y con ese chiste, Grenda logro disipar la atmosfera sombría que había rodeado a Pacífica. "Una cosa más, ya que serás mi primer modelo me harías un favor?"
-"Claro, sería un honor para mí ayudar a una modista tan dotada." Dijo Pacifica sin hacerle caso a la sonrisa ligeramente maliciosa que tenía su amiga.
-"Pues que como es ropa para chica ocuparía la opinión masculina." Dijo con un tono ligeramente malicioso.
-"Claro que lo hare. Me parece muy buena idea, posiblemente el señor Kimble o el señor Ritter podrían darte su opinión, hablando de eso también la señora Kristen…" Pacifica se calló al ver la forma seria en que su amiga negaba.
-"No servirían, porque ellos son mayores, debe ser la opinión masculina de alguien de nuestra edad."
-"Pero a quien conozco que pueda darme su opi…" Pacifica quedo muda, al ver la trampa en que su amiga la había hecho caer.
-"Exacto cierto chico de gorra azul." Dijo Grenda con lo que Pacifica se sonrojo y antes que pudiera decir algo la castaña agrego. "Si, sé que él menos que nadie, tendrá alguna idea de moda, pero solo quiero saber si te ves linda en esa falda o no."
-"E... En... Entonces solo quieres que vaya donde él y le pregunte si estoy linda?"
-"Hum no, también podrías decirle que te invite al cine o a comer helado." Dijo ya con una sonrisa alegre, aunque que bordaba en la malicioso. "Pero será mejor que tu le digas donde, porque creo que si lo dejamos a él, acabarías recorriendo alguna cueva o el bosque en busca de pie grande o algún monstruo dientón, de ojos saltones y verde o en el peor caso algún platillo volador. Y una falda no es lo mas practico en esas ocasiones." Acabo con una pequeña risa.
-"Creo que te estás aprovechado de mi." Dijo pacifica aun sonrojada con un mohín.
-"Piensa que solo estoy presionado un poco, ya con ese castigo perderás al menos una semana. Así que mejor será que seas más… agresiva."
-"Y eso lo dice la chica que piensa que coquetear es golpear al chico en la nariz." Dijo pacifica ligeramente a la defensiva. "Aunque debo aceptar que funciono." Agrego pensativa.
-"Eso solo confirma que a veces es bueno ser un poco intensa." Dijo ahora un poco roja. "Pero no te voy a obligar… si no quieres." Dijo entrecerrando los ojos.
-"Te prometo que voy a pensarlo." Y un poco más roja agrego. "…A pensarlo mucho."
Con el diseño acabado, los ojos secos y el espíritu de Pacifica más tranquilo ambas niñas siguieron platicando un poco más, como esperando a que las marcas de su llanto desaparecieran. Por una vez Pacifica se alegro e estar disfrazada, habría sido un caos el arreglarse el maquillaje, después de llorar. Luego de un tiempo, como si lo hubieran acordado se levantaron para salir de la habitación. Por las ventanas se podía ver las sombras largas que traía el atardecer.
Eran pasadas las 7 de la tarde, ninguna tenía de que les había llevado tanto tiempo aunque Pacifica se sentía feliz, no solo por el desahogo que sentía sino que era la primera vez que había visitado la habitación de una amiga.. Seguían comentando sobre la falda, los diseños de moda de ese verano y opiniones de Grenda sobre algunas de las declaraciones de Pacifica y su predilección por el cuello redondo, gustos aficiones y demás. Llegaron a la escalera.
-"Pero entonces no sabes nada de Pato Detective?"
-"No mis padres no me permiten ver casi nada de televisión." Dijo algo entristecida. "Aun así si dices que el final de temporada es el viernes no creo que pueda ir. El comentario hizo que ambas continuaran en silencio mientras empezaban a bajar las escaleras.
Cuando las niñas subieron las escaleras la expresión y la atmosfera alrededor del señor Faurolo dio un vuelco de 180 grados, como si fuera reemplazado por su gemelo maligno, esa expresión y sensación gentil desaparecieron por completo, siendo reemplazadas por la una expresión de ansiedad y una mirada vacía de alguna clase de ogro, o al menos eso pensó la señora Kristen. Mientras que Richardson paso del modo 'tranquilo' a 'alerta' calificando a Faurolo como amenaza y preparándose para entrar en acción y de ser necesario incapacitarlo. Ambos eran expertos en leer lenguaje corporal, algo que no se podía precisar los había puesto en alerta.
Cada cual por su cuenta, había aprendido a poder anticiparse uno o dos segundos a las acciones de otra persona. Basados en su cosas como cambio en el tono o ritmo de la voz, dilatación de los ojos, sudoraciones, ticks nerviosos, postura, una serie de reacciones involuntarias que toda persona tiene , que era llamado lenguaje corporal. Richardson había sido policía de caminos, cada vez que detenía un auto podría ser un chico que había tomado el auto sin permiso o un auto robado, tenía que decidir, en instantes, si el conductor o pasajeros convertirían el poner una infracción en algo mucho más peligroso. En el caso de la señora Kristen tuvo que aprender, llevaba casi 10 años conociendo a Kimble.
Y ese cambio fue desencadenando por la mención del barón Von Fundshauser. Para el chofer, que no estaba muy al tanto de los rumores de la mansión, era solo era poco más que un apellido extranjero. Y mientras se daba la gala del viernes pasado, había intercambiado unas palabras con su chofer, además de que en algún momento había oído ese en la mansión. En cambio para la señora Kristen era distinto, sabia de la posibilidad de que se hiciera un arreglo matrimonial entre el clan Noroeste y la casa Von Fundshauser, ella estaba al tanto de tanto la familia noble, como sus negocios y las tradiciones austriacas. Así que oír las palabras 'Marius' y 'delincuente' en una misma, oración le parecieron extrañas.
Si bien Marius Von Fundshauser tenía buena apariencia y la riqueza, también la educación y madurez del joven Barón lo hacían de los pocos aristócratas que, en verdad, merecían el titulo. No era raro que algunos se aprovecharan de su estatus. No podría decir si fue por haber sido huérfano, o por la educación que la casa Von Fundshauser había dado, pero lo importante era que había recibido el visto bueno como posible pretendiente de la Señorita por parte del mismo Kimble. Quien era, por mucho, mas 'quisquilloso' que los mismos señores Noroeste.
Pero también recordó que en la gala de ese año, se esperaba que ambos herederos rompieran el hielo y se conocieran mejor. Pero la gala había sido cualquier cosa menos como se esperaba, y no solo la señorita había conocido a alguien más, si bien no se podría decir pretendiente, otro 'interés', distinto del joven austriaco. Sino que además, según lo pudo ver en la misma noche de la reunión, el Barón había encontrado otro interés también. Y que en ese momento estaban frente al padre del interés del joven Barón. Quien estaba más que algo incomodo por las atenciones que su hija había recibido. Tampoco sabía muy bien que había hecho el señorito Marius para recibir el tratamiento de 'delincuente.' Y más aun sin saber muy bien porque se decidió a ayudaba al barón y a la amiga de la Señorita. Y que lo mejor era indagar sin mostrar nada más que un interés casual.
-"Si señor Faurolo, el barón Marius. He tenido el gusto de atender algunas fiestas donde ha estado y además he oído mucho sobre él." Dijo la señora haciendo una pausa, esperando que su anfitrión llenara ese silencio. Uno de los trucos que había aprendido de Kimble era que el sonido es como el vacio y la naturaleza detesta el vacio e intenta llenarlo, era igual que usar una aspiradora esta causaba un pequeño vacio y al tratar de llenarlo el aire también llevaba el polvo. Al dejar que la discusión muriera intencionalmente, y con Richardson al tanto de esa técnica, el único que quedaba para llenar ese vacío auditivo era el mismo Marco Faurolo.
-"Creería que se paso todo el sábado llamando a mi princesa?" Dijo claramente ofuscado.
-"En verdad? Luego de un viaje tan largo."
-"Si, el pequeño rufián dijo algo que estaba en el aeropuerto y luego en su casa, que creerá que soy?"
-"Si tuvimos que arreglar las cosas en el aeropuerto de Medford para que recibirán su avión y le dieran mantenimiento." Dijo la señora Kristen minimizando el asunto como fuera como pasarlo a recoger a la parada de autobús. "Su limosina vino desde las oficinas de su casa en California. Y por razones familiares debiera estar el lunes en Austria así que no podía más que viajar el viernes."
-"Así que no es solo un rufián, sino también un mimado niño rico." Dijo el hombre en el mismo tono y sin cambiar de expresión. La señora Kristen se dio cuenta que ese acercamiento era del todo inapropiado, al parecer había subestimado el paternalismo del señor Faurolo. Decidió otro acercamiento.
-"No tanto el Joven Barón fue invitado a la gala para que se hiciera amigo de la Señorita."
-"Y fue tan valiente que, en vez de acercarse a una chica que pudiera defenderse como Pacifica, se acerco a mi princesa, menudo… señorito." Al parecer cuando habían repartido las cabezas duras al señor Faurolo, le había tocado la más dura por su insistencia. Ya sin armas que esgrimir, la señora Kristen, incómodamente intercambio una mirada con el chofer, al darse cuenta que la atmosfera abiertamente hostil hacia el Barón Von Fundshauser y por extensión a todos los de clase alta, de 13 años e interesados en su hija o los conocidos de estos, con la excepción de la Señorita. Mientras dejaba otro vacio auditivo.
-"Me quise oponer a que Grenda fuera a esa endemoniada gala, pero mi esposa me convenció de dejarla ir, además iba con sus amigos. Así que le podría pasar? Nada más que ser convertida en madera y casi volverse cenizas." Dijo ironizando en el mismo tono hostil. "Ella es muy buena hija nos cuenta todo. Así que el sábado por la mañana nos conto del incidente, además algunos vecinos estaban entre los que invadieron la mansión. No quiero ni imaginar que habría pasado de no estar ahí el chico Pines." Un leve cambio de expresión, un parpadeo y una dilatación de las pupilas le dio un indicio a la señora Kristen. "Y al final para que a ese delincuente le vinieran ideas 'raras' con mi princesa." Dijo bajando los ojos.
-"No se ponga así, Si los hubiera visto a los cuatro, parecía natural que se reunieran, parecían conocerse de toda una vida." Ese comentario hizo que el anfitrión levantara la vista.
-"Se refiere a Grenda, Candy y los gemelos Pines?" Dijo en un tono de voz más suave. "Grenda y Candy se conocen desde bebes y los sobrinos del viejo Stan, bien son de un material muy especial si me entiende." Dijo mientras se servía más café y un bocadillo salado. "La niña Pines es un sol, debo aceptar que es difícil de entender… a veces, pero nunca he visto nadie tan animada y tan… llena de vida. Debo aceptar que al principio no me parecía que Grenda fuera amiga de los sobrinos de ese viejo de Pines. Pero la sobrina es única. Y el chico… el chico, se sale de todo lo visto en este pueblo o, para lo que se, de todo Oregón. La primera vez que lo vi parecía solo ser la sombra de su hermana, el clásico nerd. Pero sí que me equivoque no sé si usted escucho lo que paso con ese farsante de Gedeón." Con referencia al escáldalo que había estremecido el valle hacia medio mes. "Como todos creían en ese estafador y entre todo el pueblo solo el chico Pines logro ver cómo era en verdad." La señora Kristen tuvo ganas de sonreír, sin querer Faurolo, había caído en la trampa que le había enseñado Kimble y dándole un tiro más para probar.
-"No me refiero a las señoritas Candy y Mabel, me refiero a la Señorita Pacifica, la señorita Grenda, el joven Barón y el señor Pines."
-"Se refiere al viejo Stan?" Dijo Intrigado.
-"No." Dijo riendo débilmente. "Sonara raro pero en la mansión, por respeto a nuestros compañeros, tratamos a Dipper Pines de señor o de joven Pines."
-"Y como es eso?" Dijo extrañado. Pero como si se hubieran puesto de acuerdo de antemano, fue Richardson quien le respondió.
-"Como se sentiría en decirle señorito al único que se atrevió a enfrentarse un monstruo como el que hechizo la mansión, más bien el único hombre en toda la mansión que se atrevió a enfrentarlo?" Dijo con su 1,80 de alto y casi 100 kilos de peso. "Le digo que afortunadamente yo estaba en el estacionamiento. Pero por lo que he oído fue algo épico."
-"Si ese chico Pines esta hecho de una madera muy especial."
-"Usted lo ha dicho, señor Carlo." Confirmo el chofer. "De una madera muy dura y especial." La Señora Kristen mentalmente sonrió de nuevo, dándole en silencio las gracias al chofer.
-"Si el señor Pines o Joven Dipper, para no confundirlo con su tío, congenio casi de inmediato con el joven Barón. Ellos dos su hija y la Señorita siguieron platicando toda la velada, luego del incidente… como si fueran amigos de toda la vida."
-"Así que el ruf… el barón es amigo de Dipper Pines?"
-"No podría asegurar cual sea su relación, pero el barón los llevo a su casa al terminar la velada. Así que al menos deben estar en buenos términos."
-"Esa noche mi hija haba pedido permiso para quedarse donde los Pines, luego de la fiesta." Dijo pensativo. "Así que no sabía que al chico Pines le caía bien el barón..."
-"Como dije, no sé cual sea su relación." Dijo la señora Kristen. "Solo puedo decir cómo se veían en el salón de la mansión."
-"Señora Kristen, y usted Richardson." Dijo seriamente, pero ya sin esa sensación de hostilidad. "Ayer, cuando mi Grenda nos pidió permiso para salir con Pacifica Noroeste, en un principio se lo negamos." Dijo minándolos a los ojos. "Si supiera las veces que Pacífica Noroeste hizo llorar a mi princesa me entenderían. Pero luego nos dijo que era una promesa que le había hecho al chico Pines. Bien ya entonces era algo que considerar, además recuerden como estaban las cosas ayer." Dijo terminándose su café. "Entonces al hablarlo mi esposa y yo llegamos a la conclusión de permitirle ir. Con esos 'hipos' igual estaba segura en casa que afuera, el sobrino de Stan Pines si bien es un imán para los problemas también lo es para solucionarlos y, además, era mejor que Grenda se desencantara de Pacifica de una vez, si era el caso."
-"Lo entiendo perfectamente." Dijo la señora Kristen. "A mi misma me ha sorprendido el cambio de la Señorita."
-"Aun no me creo por completo que la misma Pacifica Noroeste que atormentaba a mi hija, ahora este en su habitación como amiga. Que incluso se disfraza para escapar de esos terribles padres para poder verse. No creo que sepan cómo se siente cuando una hija está más feliz y eso es lo que ahora le da Pacífica al ser amigas, veo más feliz a mi hija y todo debido al joven Pines, como le dicen ustedes." Volvió a ver a la señora Kristen y agrego. "Ahora que lo noto usted sabe lo que se siente… y que se siente la misma gratitud al chico Pines."
-"No señor, no debería yo solo soy parte del personal de la mansión…" Respondió ligeramente turbada, cosa que Richardson fingió no notar.
-"Entiendo ella es la Señorita, la hija de sus jefes." Interrumpió Carlo. "Pero uno como padre aprende anotar algunas cosas... Pero volviendo al barón me gustaría hablar con Pines, pero por el momento le daré el beneficio de la duda. Sonara extraño que un hombre de mi edad respete a un mocoso de trece años, pero si supieran como salvo a este pueblo de ese rapaz de Gedeón. O lo que me ha contado Grenda, que pensé que eran exageraciones, cada vez que salía en el diario eran los mismos rumores de siempre aprovechando que es un fuereño. Pero entonces todo el pueblo lo vio mandar a la cárcel a Gedeón y destruir esa máquina infernal. Creo que lo menos que puedo hacer es darle una oportunidad a ese Marius." Inconscientemente la Señora Kristen sonrió, una vez el padre de Grenda le diera una oportunidad al joven barón, sabia que el mismo Marius encontraría la forma de acabar con la coraza del hombre, que a fin de cuentas solo quería proteger a su hija, además de pensar en lo feliz que se pondría la Señorita por su amiga.
Era increíble, justo como había ocurrido con el personal de la mansión, ese chico Pines se había ganado el respeto de el padre de Grenda, a tal grado que por solo mencionarlo había dejado una abertura que Marius podría utilizar. No por primera vez desde que conoció al chico se sorprendió de ese don. Sin ir muy lejos le había dado la fuerza a la Señorita de enfrentarse a sus padres, o era que le enseñado a usar una fuerza que siempre había estado dentro de ella? La Señorita había cambiado para mejorar, pero más allá de lo que una niña enamorada podría cambiar, o al menos eso creía. Cuál sería el límite de esa misteriosa habilidad, ese don que tenía el chico Pines, ni siquiera sabía si quería llegar al punto de descubrirlo.
-"…Señora Kristen?" Decía el señor Faurolo.
-"Perdóneme estaba pensando en algo."
-"No se preocupe, pero le quería pedir un favor." Dijo el hombre volviendo a su animada forma de ser. "Por años supe que llegaría el día en que algún chico se interesara en Grenda o que ella se interesara en alguno. No diré que estoy contento, pero al menos se que esperar." Tenía una expresión que parecía que estaba pidiendo agua en el desierto. "Pero en el caso de ese chico, el barón. No solo es extranjero, sino que es rico y noble. No sé ni como decirle o como hablar con el sin que parezca que le quiero arrancar la cabeza. Me podría ayudar?"
El repentino cambio en la aptitud de Faurolo la tomo desprevenida. Era un padre preocupado que de repente se encontraba ante que su princesita estaba creciendo, y, más aun, de alguna forma había entrado en un mundo más allá de su comprensión, el mundo de el jet set, de la clase alta. De la aristocracia, de títulos nobiliarios y casas reales, de Herencias y ordenes de sucesión. Para alguien como ese hombre de clase media, un trabajador. Encarar eso que solo salía en algunas revista o en noticieros debía ser aterrador. Con una sonrisa amistosa, la señora Kristen, comprendió
-"Me permite que le llame Carlo?" El hombre solo acato a asentir con la cabeza. "Carlo puede asustarse un poco, pero no debe de hacerlo, son personas como cualquier otra. Si ellos tienen más dinero y no niego que algunos se les suba a la cabeza eso. Pero dígame que siente con que la Señorita y su hija se hicieran cercanas?"
-"Pues si al principio acepto me incomodaba, pero ahora sé que es una niña normal, una pobre niña por mas millonaria que sea."
-"Y que conoce del barón?"
-"Aparte de su nombre y que es austriaco no sé nada. Ayer luego que Grenda salió con Pacifica, nos intento explicar algunas cosas, pero en verdad, no podría decir que le entendimos. Dijo cosas de cortejos, de matrimonios arreglados, de pedir permiso de visitarla, de pedir su mano." Se le tenso un poco la voz al decir eso. "Que podría imaginar yo si mi niña, aun en primara me dice eso?"
-"Carlo, debe entender que Marius está educado de una forma distinta, con costumbres regidas por tradiciones de más de 200 años. En su círculo social no es extraño que se den aun matrimonios arreglados, que la generación de Marius un debe de cargar con el peso de la caída de la aristocracia. Podría pensar que la vida de la clase alta es más fácil, pero vea a la Señorita, y a su hija, son niñas normales…" Y así la señora Kristen continúo hablando sobre lo distinto y lo semejante que era la vida de alguien como Marius, o la misma Señorita. Que su intención de 'cortejar' a Grenda era una forma sofisticada de pedir permiso para invitarla a salir o visitarla. De las normas de las buenas costumbres de la aristocracia austriaca. De la cual solo quedaban los títulos sin siquiera un Rey, abolido desde hacía casi un siglo.
También aprovecho para hablar de Marius como persona de cómo había perdido a sus padres, de su vida bajo la tutela de familiares o internados, de su madurez al querer estar al tanto de la empresa familiar, de los negocios de su casa que iban desde industria pesada, a moda como en el caso del padre de Marius, como los von Fundshauser habían vestido al ejercito, desde tiempos del Imperio austro-Húngaro, y con su padre se habían extended a telas y líneas de ropa.
-"Así que él me pide permiso a mí para poder salir con mi hija?" Dijo luego de un tiempo.
-"Eso dictan costumbres, y creo que el joven barón, cumple esas reglas."
-"Me gustaría saber más de eso, pero incluso yo de chico nunca me preocupe mucho por la familia de una chica, hasta ese terrible momento en que debía de presentarme como 'su amigo' o peor si decía 'su novio.'" Dijo sin ocultar un cierto escalofrió nostálgico. "Entonces cree que en ese Marius va en serio con mi princesa?"
-"El pidió permiso solo para poder conocer más a su hija, que pasara después nadie lo sabe. O dígame usted solo salió con su actual esposa de joven?" La expresión y el silencio del hombre fueron las únicas respuestas que necesito. "El joven Marius está siendo lo que cualquier otro joven de su edad, pero a su modo."
-"Hay que ser valiente." Dijo recordando su adolescencia. "Creo que me deje llevar y lo prejuzgue. Aun así me gustaría saber más de esas costumbres y esa etiqueta, incluso estoy seguro que a mi esposa podría entender mas de eso que yo."
-"Pues Carlo, para mi seria un gusto ayudarlos en lo que pueda. El joven barón es buen chico, si llegan a conocerlo se darán cuenta." Decía mientras sacaba una tarjeta de visita de su bolso. "Mi trabajo me mantiene ocupada, pero creo que les podre ayudar, aquí tiene para que se pueda poner en contacto conmigo." El hombre aun recelaba del barón, para estar mas seguro debía hablar con el chico Pines. Pero parecía cierto que había prejuzgado y, lo más seguro, mal entendido al chico austriaco. Si bien se resistía a que su princesita ya saliera con chicos, era reconfortante saber que Marius se adhería a lo que llamaban buenas costumbres y tradición.
De alguna forma satisfecha por haber ayudado a Grenda, la Señora Kristen, empezó a lentamente cambiar el tema. Para hablar de cosas más mundanas, aprovechando los acontecimientos del día anterior le fue fácil. Pero mientras platicaban no pudo evitar pensar que ese buen hombre, ese padre preocupado le había ayudado a ella también, al reafirmar sus ideas sobre el Chico Pines. Esperando que fuera lo suficientemente listo para ver a la Señorita, como la Señorita lo había empezado a ver a él.
Las voces de las niñas, desde arriba de las escaleras interrumpieron su conversación, llegando a atacar lo quedaba de los bocadillos en mesa. Con la Señorita relajada, al fin sin el peso que la había oprimido todo el día. La señora Kristen se había dado cuenta que por más que la Señorita cambiase, era aun una niña y como tal ocupaba a una amiga de su edad para poder desahogarse del destino que la espera el día siguiente, con la llegada de sus padres. Pero ya con las niñas ahí era hora de acabar la velada y volver a la mansión. Con promesa de volverse a reunir pronto, una promesa que, según pensó la Señora Kristen, era más que una mera formalidad. Las niñas se despidieron al igual que los adultos. Sin antes pedir al dueño de casa que mantuviera su visita en secreto.
Al llegar a la mansión la señorita los sorprendió de nuevo con su buen apetito al tomar una cena algo tardía, pues la estadía donde los Faurolo se había extendido bastante. Pero para ambas había sido muy fructífera. Poco después de cenar mientras Pacifica se encontraba en su habitación, comprobando las habilidades de Archivald las cuales habían crecido en increíblemente desde la vez en que para salvarla del cinturón de su padre había dejado casi inconsciente. Podía mover objetos pequeños y mantenerlos sin cansarla, y no solo se limitaba a sentir a los demás de la casa podía recorrer la casa y gran parte de los jardines. Cuando estuvo satisfecha y cansada tomo unas galletas que tenía listas para reponerse, y justo cuando iba a cambiarse para dormir La llamo su amiga.
-"Grenda?"
-"Paz a que no adivinas que paso?" dijo la castaña exaltada.
-"En este pueblo preguntar eso es muy difícil de responder." Dijo repentinamente seria mientras terminaba riendo.
-"En eso tienes razón Paz. "Dijo la niña al otro lado de la línea. "Pero no se que le dijeron esos amigos tuyos a mi papa pero dijo que mañana quería hablar con Marius. Y sin poner cara amargada."
-"Seria que la señora Kristen le dijo algo?" Dijo la rubia sonriendo emocionada por su amiga.
-"Si veras luego que ustedes se fueran papa me pidió que llamea a casa de los Pines." Decía en la línea. "Ya eso era extraño, pero se puso más aun cuando pidió hablar con Dipper."
-"Con Dipper?" Dijo Pacifica a medias sorprendida a medias emocionada y alegre de oír su nombre.
-"Si como lo oyes no se dé que hablaron, pero luego de eso subió a decirme si tenía forma de comunicarme con Marius." Pacifica no sabía porque pero estaba seguro que el cambio de aptitud del padre de Grenda debía ser gracias a la señora Kristen, pero igual que mucho era por causa de Dipper. "Luego dijo que quería hablar con él pero que ya era muy tarde mas para Marius en Europa. Lo llamaríamos mañana a primera hora."
-"Que emoción Grenda te deseo suerte." Dijo la rubia al teléfono.
-"Si y lo mejor era que le decía Marius ni delincuente, ni rufián, ni nada así. Parecía incluso alegre por alguna razón."
-"Me alegro por ti amiga."
-"Y yo mas no se qué le habrán dicho tus amigos o Dipper. Pero diles gracias de mi parte, bien a tus amigos al menos." Dijo sonriendo ante el sonrojo de la rubia.
-"Lo hare no te preocupes."
-"Y no aparate que ahora mismo empezare con esa falda. Así que debes volver rápido para que la estrenes." La forma en que dijo 'estrenes' volvió a sonrojar a Pacifica que no olvidaba la promesa que había hecho de cómo estrenaría esa falda.
-"Espero estar de vuelta lo más rápido posible." Dijo contagiada por la seguridad de la castaña.
-"Entonces buenas noches Paz. Espero me llames cuando puedas."
-"Espero poder llamarte pronto, en el internado tienen un reglamente estricto sobre el uso de teléfonos."
-"Buenas noches Paz."
-"Buenas noches Grenda." Granda seguía con el cuaderno de dibujo y creando, podía imaginar a Pacifica con esa falda, y se enrojecía u poco al pensar que haría Dipper al verla con ella. Ya había decidido todo menos en los botones decorativos. Solía ser fácil poner algo bonito, unos gatitos, flores o un corazón, pero esta vez no, esa falda era algo muy especial, recordando el toro regalo de Pacifica decidió abrir el paquete de abalorios y echares una ojeada. Tenía los usuales, pandas, gatos, animales de todo tipo. También emojis, caritas, símbolos chinos, corazones, etc. aunque había uno que le intrigo, al principio pensó que era un perro pero tenía el cuello muy largo viendo la lista del paquete se sorprendió eran llamas, quien se le ocurriría poner llamas en abalorios para costura. Tomo el botón y por alguna razón le recordaba a pacifica. 'Las llamas son los más grandes guerreros de la naturaleza'… no sabía dónde había oído eso, seguramente de algún documental de la televisión pública de Gravity Falls. Y eso era Pacifica, si una guerrera. Tomo los botones de llamas y pensó en la forma más bonita de ponerlos en su diseño.
Ya eran más de las 10 de la noche de uno de los días más extenuantes que Pacífica podía recordar, casi un sube y baja emocional, pero en fin de cuentas decidió que había sido un buen día. Y pacifica estada acostada. No se sentía como el día anterior, hoy un leve sopor la conducía al sueño, al hablar con Grenda se había desahogado de la presión pero no del cansancio del día. Grenda que tenia ahora el visto bueno de su padre o al menos eso parecía. Y de nuevo Dipper tenía algo que ver en eso. Sonrió al pensar si segaría siendo todas las noches, dormir pensado en él. Mientras esa idea aun rondaba su cabeza cerró los ojos y durmió.
Eran pasadas las 11 cuando el jet se detuvo en la sala de abordaje privada del aeropuerto de Medford, como había sido un vuelo nacional no hubo ningún retraso y pocos minutos después tomaban la limosina en la mansión.
Habían sido dos fiestas y una apresurada carrera de vuelta al valle, pero ya estaba hecho, gracias al cuchicheo de la alta sociedad y las respuestas vagas sobre el compromiso entre Pacifica y Marius Von Fundshauser. Casi habían confirmado el compromiso. Mejor aún, había logrado ser vistos conversando con Brandeis Von Fundshauser, tío y regente de la baronía Von Fundshauser. Y habían acordado los detalles del acuerdo matrimonial, incluyendo la compra por parte de las empresas Noroeste de acciones de la empresa de Brandeis y la inyección de capital que el noble ocupaba para evitar la bancarrota.
Por más que el Espectro había tratado de romper el acuerdo era demasiado tarde, y, por el pacto original con Nataniel, el Espectro no podría hacer nada que dañara la reputación de los Noroeste. Como quedaría dañada si ellos rompían el compromiso. Esa parte de ellos que amaba a su hija sobre todas las cosas estaba feliz, pues la alejarían del Espectro de Ojos Amarillos. Sabían que sería doloroso, pero era la única forma de mantenerla segura de el Espectro y de ellos mismos.
Y ya tenían arreglado todo. Para no lidiar con el fantasma que defendía a Pacifica, el día siguiente la enviarían al internado de Maine. Ya cuando estuviera todo listo, poco más de una semana después, volaría a Austria directamente. Donde ingresaría al internado donde estaría por los siguientes cinco años, hasta tener la edad adecuada. A salvo, bajo la protección de la casa Fundshauser, y alejada del Espectro de Ojos Amarillos. Según el acuerdo en ese internado le enseñarían lo necesario para convertirse en la baronesa Von Fundshauser. La esposa perfecta para Marius.
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
