Capítulo 2: Trazar un sueño


Canción: Beatiful day de U2.

Propuesta por Sthefynice.

Personajes: Takeru, Takato.


Era un día hermoso pero Takeru no pensaba que fuera así. Semanas antes había participado en un concurso de literatura y ese día había recibido los resultados pero no los había leído. No sentía la seguridad necesaria para hacerlo, temía que el resultado dentro del sobre fuera negativo, ni siquiera recordaba que lo había motivado a participar en ese concurso y eso lo hacía mucho peor.

Había salido de su casa sin decirle a nadie a dónde iría, quería unos minutos para estar a solas, salir a caminar y poner en claro sus pensamientos. Se dirigió a la estación y tomó el primer tren que encontró, no tenía rumbo y no quería detenerse a pensar hacia dónde iría. En cuanto llegó a la primera estación se bajó, caminó unos cuantos metros y se detuvo al llegar al parque.

Se sentó en una de las bancas y se dedicó a observar a la gente pasar. Vio a niños jugando en los columpios y a parejas intercambiar helado, eso le dio hambre. Se dirigió a la heladería más cercana y compró una copa de fresas antes de regresar a su puesto en el banco pero no lo encontró desocupado.

No conocía a quién estaba pintando pero sentía que lo conocía. Llevaba el uniforme de la preparatoria en la que Yamato estudiaba, probablemente eran compañeros de clases. Se acercó a él, no porque quisiera pedirle que le devolviera su puesto en la banca, sentía curiosidad por lo que estaba haciendo.

Pudo ver que estaba dibujando a los niños sentados en los columpios. Era bueno pero le faltaba mucho por mejorar. Takeru decidió dejarlo continuar en lo que hacía y buscar un lugar donde terminar su helado que comenzaba a derretirse.


Takeru no creyó que volvería a ver al dibujante en el tren aunque si lo pensaba detenidamente no era tan extraño. No había llegado lejos en el tren, ni siquiera salió de Odaiba y ese joven también era estudiante de la preparatoria a la que asistía su hermano. Cuando les avisaron que debido a un problema en la vía quedarían atascados por un largo rato decidió hablarle para hacer más ameno el tiempo que permanecerían en ese lugar, no fue difícil buscar un tema pues había comenzado a dibujar.

—¿Qué es? —le preguntó Takeru mientras señalaba lo que parecía ser un dinosaurio rojo.

—No lo sé —respondió apenado —. Lo he visto en sueños y no he podido dejar de dibujarlo.

Takeru recordó haber soñado también con algo que no parecía real pero en sus sueños la imagen era más difusa y no podía compararlo con algo que conociera. En sus sueños sabía el nombre, no estaba seguro pero cada vez que despertaba tenía la sensación de que lo había olvidado acompañado junto a un sentimiento de angustia y de felicidad, extrañamente los dos estaban acompañados, quizás nostalgia era la palabra más apropiada.

—Quizás te parezca raro —agregó el dibujante después de una larga pausa —, se lo he contado a mis amigos pero ellos terminan creyendo que he mojado la cama… y no lo he hecho.

Takeru notó como las mejillas de su compañero de asiento se teñían de rojo, aquello le causó gracia. Recordó a sus amigos y aunque no habían cambiado sus palabras para llegar a conclusiones un tanto precipitadas no podía negar que ellos podrían llegar a hacer lo mismo. Eran un tanto peculiares pero no los cambiaría por nada.

—No —le dijo temiendo que su reacción fuera mal interpretada —. En ese caso los dos estaríamos locos, no he soñado con un dinosaurio rojo pero sí con una criatura naranja con alas, quizás la haya visto en una película y no la recuerde.

—Supongo que me pasó lo mismo o quizás es mi subconsciente diciendo que debo dibujar manga y ese sería mi protagonista.

—Dicen que para que te publiquen un manga basta con que sea interesante —le dijo Takeru recordando el lema del concurso de novelas en que había participado.

—Eso me dijo Jenrya pero la verdad es que me falta mejorar mucho mis dibujos y la historia no es lo mío.

—Podrías trabajar con amigo —agregó Takeru —. No sería la primera vez que dos mangakas trabajen en un mismo manga y dudo que la última.

—Gracias.

Después de eso ninguno de los dos volvió a hablar. Aquella conversación había bastado para que Takeru sintiera más valor y abriera el sobre con los resultados del concurso. Si bien su inseguridad no había desaparecido del todo estaba cansado de esperar, la incertidumbre le resultaba angustiante.

No había ganado, obtuvo el tercer lugar. Su historia estaba acompañada de varios comentarios, la mayoría positivos pero todos eran importantes para él, especialmente aquellos que le indicaban los fallos que había cometido. No recordaba sus motivos para participar en ese concurso pero sí estaba seguro de que había obtenido más de lo que buscaba.

El tren continuó con su transcurso y su compañero de asiento guardó su dibujo en el bolso. Ambos continuaron hablando de trivialidades durante el recorrido. Al llegar a la estación, Takeru se bajó con velocidad, aquel viaje había demorado más de lo planeado, tenía tarea por hacer y su estómago reclamaba por comida.

La tercera vez que habló con el dibujante no fue una coincidencia. Se llamaba Takato, lo supo cuando lo llamó para devolverle el cuento que había dejado olvidado en el tren por descuido. No era de extrañarse el que hubiera dado con su localización, era compañero de su hermano aunque no podían considerarse amigos cercanos.

—Siento haber leído tu historia pero no pude evitarla —le dijo Takato con una sonrisa nerviosa —, lo confundí con uno de mis apuntes y cuando me di cuenta de mi error no pude dejar de leer, me pareció un cuento muy bueno.

—Gracias —le dijo Takeru —, por devolverme el manuscrito y por tus palabras. No te preocupes, no me molesta que lo leyeras.

—Desde que hablamos sobre los mangas me quedé pensando y me pareció una buena idea, quisiera poder convertirme en profesional —le dijo Takato algo nervioso —, y me preguntaba si quisieras ayudarme con la historia.

Aquellas palabras sorprendieron a Takeru. Cuando le habló a Takato de colaborar con otro autor no esperó que lo fuera a elegir a él para ser su compañero. Sería una mentira si dijera que no había llegado a convertirse en un escritor profesional, escribir era algo que adoraba, plasmar sus pensamientos en papel y crear nuevos mundos. El manga no era un problema, aunque no eran sus favoritos solía leerlos con cierta frecuencia. Aquella era una buena propuesta y sin embargo no lograba decidirse del todo.

—No tienes que responderme ahora, quisiera mejorar mis dibujos antes de entregar un manuscrito y un nombre en la Shonen Jump. Después de decir esas palabras Takato se retiró, se excusó diciendo que tenía clases y no deseaba llegar tarde a las misma. Él también lo imitó, se dirigió al salón de clases y no volvió a pensar en el tema, no tuvo tiempo para hacerlo, ese día la profesora fue especialmente estricta con ellos.

A la hora del almuerzo se reunió con sus amigos en la cafetería, para ellos era una tradición reunirse en ese punto todos los días, incluso Jou quien últimamente parecía tener menos tiempo libre y más deberes aunque ciertamente eso no era nada nuevo en él. Takeru apreciaba mucho esos momentos y más desde que Mimi había regresado, después de mucho tiempo finalmente el grupo estaba reunido.

Ese día era especial, Yamato partiría el día siguiente para su gira en Estados Unidos y ellos querían despedirlo apropiadamente. Hubieran preferido ir a las aguas termales después de clases pero el representante de Yamato les había dicho que no tenían tiempo y que debían partir cuanto antes.

—Eres malo, Yamato, primera vez que tienes un concierto en Estados Unidos y no estaré allí para verlo —se quejó Mimi mientras utilizaba la pajilla para revolver su batido de fresas —. Tendrás que compensármelo cuando forme parte de Appliyama 470 cantaras conmigo.

—Todavía no eres admitida —le dijo Yamato, a pesar de sus palabras no parecía molesto.

—Detalles —respondió Mimi restándole importancia con un gesto de mano —. Si algo te hace feliz y hará feliz a otras personas ¿por qué no intentarlo?

Esas palabras hicieron que Takeru recordara la propuesta que Takato lo había hecho. Escribir era algo que lo hacía feliz y, aunque no escribía buscando fama, el buen recibimiento que había recibido su cuento le había alegrado. Tenía mucho por mejorar, lo admitía, pero Takato también y juntos podían aprender en el proceso.

—No se extrañen cuando me convierta en seiyuu —agregó Mimi con expresión soñadora.

—¿Por qué seiyuu? —preguntó Taichi curioso.

—Me gusta el manga pero más el anime —fue la respuesta de Mimi y por su expresión parecía que no era necesario agregar algo más.

—Si consigo un anime te daré el papel de protagonista —agregó Takeru, esa era su forma de agradecerle por haberlo ayudado a poner en claro sus pensamientos.

Hasta ese momento sus inseguridades lo habían hecho sentir como si estuviera atascado en el tráfico pero Mimi y Takato lo habían ayudado a encontrar su destino y a trazar un sueño. No sería sencillo, lo sabía, pero también consideraba que las cosas que valían la pena no lo eran, había encontrado a un amigo y sabía que no era un caso desesperado. Vio a un pájaro con una hoja en la boca y no pudo evitar pensar en que era un hermoso día.