Capítulo 3: Sudor y dedicación


Canción: Lost Stars de Maroon 5

Propuesta por HikariCaelum.

Personajes: Mimi, Ruki.


Mimi tomó una botella y la tomó con una ansiedad poco propia de ella. Aquella había sido una mañana bastante ocupada. Esa fue su primera clase como seiyuu y su segundo día como integrante de Appliyama 470. Habían comenzado con ejercicios de respiración y terminado con una rutina de ejercicios que incluía desde lagartijas, abdominales hasta una maratón de 500 metros.

—Eso es solo el calentamiento —le dijo su entrenadora mientras le extendía una toalla —. Tendremos que aumentar la intensidad de tu entrenamiento si deseas alcanzar a tus compañeras.

Mimi no sabía que era lo que más le molestaba, si el hecho de estar cubierta en sudor o el saber que eso solo había sido un calentamiento. Quería ser una idol, ese era su gran sueño, quería ser una seiyuu, Takeru le había prometido un protagónico cuando consiguiera un anime y ella no quería defraudarlo pues confiaba plenamente en que Takeru cumpliría con lo que había prometido.

—Si quieres ser una seiyuu deberás tener una buena condición física, no basta con tener una linda voz o carisma para conquistar el corazón de la gente —agregó su entrenadora.

Su mente gritaba que se detuviera pero no quiso obedecerla. Estaba más que cansada y dudaba que pudiera continuar con todo aquello pero quería intentarlo. Si su entrenadora lo decía debía creerle. Ella era la nueva idol, no podía quedarse atrás si deseaba adquirir popularidad y cantar junto a Yamato.

—Descansa unos minutos y luego continuamos, otras idols se integraran al entrenamiento.

Mimi se dirigió a los vestuarios y comenzó a retocar su cabello. No estaba tan despeinado como había imaginado pero le fue imposible no horrorizarse ante su reflejo. Su rostro tenía un marcado color rojo y su respiración era irregular. Estaba cubierta de sudor y el delineador se había corrido. Tomó unas toallitas húmedas y retiró su maquillaje, no volvió a aplicarlo pues consideró que de nada le serviría. Respiró profundo, inhaló y exhaló de la forma en que Taichi le había enseñado. Si bien su amigo no estaba interesado en ser un idol era un deportista y estaba acostumbrado a intensivas sesiones de entrenamiento.

En las audiciones le habían dicho que convertirse en una idol no sería sencillo y que no bastaba con tener una hermosa voz o ser bonita para alcanzar el éxito pero ella creía que era una forma de asustar a las novatas. Si bien había visto a Yamato ocupado supuso que eso se debía a su forma de ser y al hecho de que solía tomarse todo en serio.

Aplicó un poco de crema humectante en su rostro y crema perfumada en el resto del cuerpo. Sabía que tendría que regresar con la entrenadora y que conocería a las otras idols, personalmente, por lo que quería asegurarse de que no tendría un mal olor. Mentalmente se propuso hacerle un largo interrogatorio a Yamato cuando estuviera de vuelta.

En cuanto regresó al gimnasio comprobó que las demás habían llegado. Dejó su bolso de lado y se dirigió hacia donde la entrenadora la llamaba. Mentalmente deseaba irse de ese lugar cuanto antes, tomar un baño y dirigirse a un centro comercial donde pudiera tomarse un batido y comprar un par de zapatos nuevos.

—Ellas serán tus compañeras en este entrenamiento —le dijo su entrenadora mientras le mostraba a las otras idols —. Preséntense.

—Soy el centro del universo, llámenme Eri-sama.

—Soy Nene.

—Yoshino, un gusto conocerte.

—Me hubiera gustado que pudieras conocer a los otros idols pero debes saber que Yamato está en una gira en Estados Unidos y…

La explicación de la entrenadora fue interrumpida por la puerta al ser abierta. Del otro lado se encontraba una joven que parecía tener su edad, a pesar de su retraso no parecía tener prisa ni incomodidad por haber interrumpido el entrenamiento. La entrenadora le dedicó una mirada severa pero no le regañó, solo le indicó con un gesto que se colocara al lado de sus compañeras.

—Ella es Mimi Tachikawa, es la idol que reemplazara a Aru Itsoshiki, estábamos presentándonos para que pudiera conocernos antes del entrenamiento.

—Soy Ruki.

Mimi recordaba haberla visto antes. Sabía que, después de ella y de Eri, era la idol con menos tiempo en Appliyama 470. La había visto en un concurso de cartas pero lo que más recordaba de ella era cuando la vio el día en que audicionó. Ese día Mimi creyó que llegaría tarde pues la cantidad de gente que había llegado la había hecho demorarse. Sabía que de haberse tardado menos en arreglar su cabello no hubiera tenido ese problema pero no se arrepentía, quería verse impecable.

La vio en uno de los camerinos, estaba llorando, o al menos esa fue la impresión que tuvo cuando la vio retocar el delineador de sus ojos. Mimi se consideraba una experta en maquillaje y estaba segura que por la forma en que se corrió su delineador era por haber estado llorando. Quiso preguntarle el motivo de su estado pero no pudo. Ruki no la había visto llegar y parecía tener prisa.

En cuanto cada una había dicho su nombre el entrenamiento comenzó y Mimi comprobó que la entrenadora decía la verdad cuando le advirtió que el entrenamiento aumentaría de intensidad. Tuvo que correr por una carrera de obstáculos bastante larga y los descansos fueron muy cortos.

Varias veces cayó. Las bolas que colgaban en la sección de equilibrio fueron las que más problemas le causaron, esas mismas fueron las responsables de que en más de cinco ocasiones terminara en el lago. Sus compañeras no parecían tener el mismo problema. Si bien ninguna logró terminar la carrera de obstáculos tampoco habían pasado la mayor parte del tiempo en el suelo o en el interior del lago.

En cuanto el entrenamiento terminó, Mimi quiso hablar con Ruki, si bien no podía decir que eran amigas quiso hablar con ella. Su sueño era ser una idol y las idols tenían la obligación de repartir alegrías y sembrar sonrisas en los corazones. Además había una voz en su interior que le decía que debía hacerlo. Cuando la vio llorar creyó haber escuchado su nombre pero sabía que eso era imposible.

Una llamada al teléfono interrumpió sus planes. Era su madre quién la llamaba para avisarle que debía presentarse en la oficina del director si deseaba obtener su permiso para trabajar. Mimi sabía lo mucho que necesitaba de ese permiso si deseaba poder audicionar para conseguir un personaje por lo que tuvo que retirarse con rapidez más algo la hizo detenerse, era un trozo de papel.

En cuanto lo vio comprobó que se trataba de un sobre. Sabía que era de mala educación leer algo que estaba dirigido a otra persona pero se dijo que necesitaba hacerlo para saber a quién debía entregárselo. Lo primero que encontró fueron las entradas para el concierto de Matrix, eso hizo crecer el sentimiento de que era su responsabilidad entregarlo. Continuó buscando y encontró una carta, cuando terminó de leerla entendió los motivos por los que Ruki había llorado.

La carta era del padre de Ruki, en ella se disculpaba por no poder visitarla y a modo de compensación le daba entradas para su próximo concierto. Mimi salió corriendo, determinada a encontrar a la dueña de esas entradas, consideraba que era lo menos que podía hacer después de haber leído su carta. Grande fue su alivio cuando la encontró en la salida del edificio de AppliYama 470.

—Esto es tuyo —le dijo Mimi mientras le entregaba el sobre, esperaba que no hubiera notado que lo leyó.

—Quédate con esto —le dijo Ruki mientras le entregó las entradas —. No las necesito y no le digas a nadie sobre esa carta.

—No la leí.

—No importa, no quiero esas entradas, tíralas o regálalas, me da igual, solo no digas nada.

Ruki se marchó y Mimi sacó su teléfono. Tenía una idea acerca del motivo por el que Ruki rechazó aquellas entradas y se propuso descubrirlo. Llamó a Sora y le pidió que la acompañara a ese concierto. Mentalmente se preguntó los motivos por los que su compañera actuara de ese modo, no era solo el rechazar entradas para un concierto tan esperado sino el hecho de que no pareciera feliz por el detalle de su padre.