Capítulo 4: Corazón de campeón


Canción: Jazz del Canon y Giga en D de Pachelbel.

Propuesta por Japiera.

Personajes: Daisuke, Hikari, Taichi.


A Daisuke le gustaba el futbol, era su deporte favorito, lo había practicado desde que era pequeño, participar el campeonato nacional de futbol le había causado mucha emoción. Se había esforzado mucho para poder conseguir un puesto en ese lugar, el enterarse de que a pesar de que clasificaron no podrían participar le resultaba más que decepcionante. Lo primero que hizo fue hablar con la nutricionista y consejera física, estaba convencido de que si había alguien que pudiera darle respuestas esa era ella.

—Me temo que es cierto—fue la respuesta de Hiromi —. A menos que encontremos a un entrenador antes de la inauguración no hay nada que podamos hacer.

—¡Pero solo falta una semana! —se quejó Daisuke —. ¡Es injusto!

—Intenté decirles eso pero no hay nada que hacer, el equipo necesita de un entrenador que los coordine y represente, agradece que conseguí algo de tiempo, inicialmente la fecha límite era mañana, cuando debíamos entregar el informe de los equipos.

—Y si nosotros proponemos a un entrenador —preguntó Daisuke.

—Podría ser incluso un estudiante pero debe saber de futbol ya que los ayudará con sus entrenamientos y los representara en el campeonato pero es difícil que alguien acepte esa responsabilidad.

Aquellas palabras no bastaron para convencer a Daisuke. Él se retiró pero no pudo dejar de pensar en las palabras de la nutricionista. Todos en el equipo se habían esforzado mucho para poder participar en ese campeonato, no le parecía justo que por culpa de un capricho de su antiguo entrenador todos sus esfuerzos fueran en vano.

Su primera opción fue Ken, lo había visto jugar en varias ocasiones y era muy bueno, de los mejores que conocía, muchos decían que era un prodigio en el deporte. No eran los menores amigos solo eran conocidos pero esperaba poder convencerlo de ayudarlo en esa situación. Tardó en encontrarlo, tuvo que preguntarle a varios estudiantes por su ubicación primero y cuando lo hizo tuvo que esperar a que terminara la reunión en la que se encontraba.

—No tengo tiempo —fue la respuesta de Ken antes de retirarse, ni siquiera quiso escuchar los motivos de Daisuke.

Aquella respuesta no convenció a Daisuke por lo que decidió buscar diferentes alternativas. No conocía a muchas personas que tuvieran la capacidad de tomar ese puesto por lo que no estaba dispuesto a aceptar una negativa por parte de Ken. Intentó seguirlo pero sus intentos fueron en vano pues una chica reclamó su presencia, se llamaba Noriko.

El siguiente plan de Daisuke fue mucho más elaborado y requirió de la participación de todo el equipo. Ninguno de ellos quería ser descalificado sin siquiera tener la oportunidad de participar. La reunión fue en la casa de Daisuke, no fue difícil decidir el diseño de los volantes, toda idea fue aceptada y eso dio por resultado a un diseño sobrecargado.

Para entregar los volantes decidieron separarse, convencidos de que de ese modo tendrían más oportunidades de encontrar a alguien con las habilidades necesarias para ser el entrenador del equipo antes de la fecha señalada.

Daisuke necesitó de toda su fuerza de voluntad para no distraerse con la cafetería que estaba cerca del lugar en el que le había tocado repartir volantes, cada cinco minutos su estómago le recordaba que tenía hambre. No fue el único problema que tuvo. La mayoría pasaban de lado y quienes lo tomaban no parecían interesados.

—Creo que puedo ayudarte con eso —le dijo Hikari mientras le mostraba uno de los volantes que había estado repartiendo.

—¿En serio? —preguntó Daisuke notablemente emocionado, era la primera buena noticia que recibía desde que se había propuesto hacer algo para participar en el campeonato nacional.

—Mi hermano juega futbol, creo que podría ayudarlos con su problema —respondió Hikari, en cuanto escuchó que los del equipo de futbol supo que podía y debía ayudar —. Es el capitán de su equipo y ha ganado varios títulos, no podrían encontrar a alguien mejor y no lo digo porque sea mi hermano mayor.

Después de clases Daisuke acompañó a Hikari al entrenamiento de su hermano. Lo primero en lo que pensó fue que había llegado tarde, solo dos estaban entrenando y esos dos que se encontraban corriendo en la plaza también eran los únicos que vestían unos googles. Los dos se encontraban en el suelo quejándose acerca de lo injusto y agotador que era el entrenamiento.

—Hermano —lo llamó Hikari.

Esa pequeña palabra provocó que el resto del equipo se pusiera de pie y comenzaran a hacer algún tipo de ejercicio. Algunos hacían lagartijas, otros sentadillas, ninguno se quedó acostado sin hacer nada, incluso parecían deseosos de entrenar por varias horas más. A Daisuke no le extrañó esa actitud, aunque su relación con Hikari no era tan cercana consideraba que ella era una de las chicas más bonitas de su clase.

Taichi les dedicó una mirada molesta, esta parecía prometer un entrenamiento mucho más exhaustivo del que habían tenido pero nadie parecía notarlo y si lo hicieron parecía que era un precio pequeño en comparación con la atención de Hikari.

—¿Qué te trae por aquí? —le preguntó Taichi, más que molesto parecía preocupado.

—Él es Daisuke —lo presentó Hikari —. Está buscando a un entrenador, tiene una semana para hacerlo porque de lo contrario no podrán participar en el campeonato nacional.

—Eso es horrible —comentó Taichi horrorizado por lo que consideraba una gran injusticia —. Pueden contar con mi ayuda.

—¡Hey, Taichi! —lo llamó el otro jugador con googles —. Aquí necesitan tu ayuda.

—Voy en un segundo, Takuya —le dijo Taichi para luego dirigirse a Daisuke —. Me avisas cuando tienen entrenamiento o si necesitan que los ayude con algo.

—¡Gracias, Taichi! —respondió Daisuke notablemente emocionado, nunca perdió las esperanzas de poder hacer algo que evitara la descalificación de su equipo pero el saber que lo había logrado le llenaba de alegría.

—Para Taichi el futbol es muy importante —comentó Hikari —, además no se negarñia a ayudar a quienes lo necesitan, lo que les hicieron fue una injusticia.

—¡Te invitó a un helado! —le dijo Daisuke de pronto y al notar la mirada confundida de Hikari se sintió un tanto avergonzado por su impulsividad —, es para agradecerte por lo que has hecho, todo el equipo de futbol está en deuda contigo.

—Supongo que un helado de fresa estaría bien —respondió Hikari con una sonrisa antes de salir corriendo.

Daisuke la siguió. Estaba feliz al saber que podría participar en el campeonato de fútbol pero eso no era lo único en lo que podía pensar. Hikari le había sonreído y en ese momento creyó que lo que había visto era a un ángel, uno que lo ayudó cuando más lo necesitaba.