Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Una nueva entrega. Stanford volvió a su casa y a su mundo desde otra dimensión, que puede hacer un hombre luego de algo así. Tiene que evitar que la Puerta, la brecha dimensional que utilizaron para recuperarlo, se mantenga y reintegrase a una familia, la más peculiar de Gravity Falls. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (6 de Diciembre de 2017), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
21. Stanford.
Segunda parte.
Luego de encontrar lo que buscaban ambos subieron. Encontraron a Stan revisando los daños de la casa junto a Soos. Aparentemente Wendy, la otra empleada de la cabaña llegaría más tarde, pero ya estaba al tanto de la existencia de Ford y de que debía mantenla en secreto.
-"Estoy ansiosa por ver la cara que pone al conocerte tío Ford." Algo más triste agrego. "Estoy preocupada, las chicas aun no me han llamado y con lo de ayer…"
-"Llámalas y saluda a Cindy y a Glenda de mi parte también."
-"Candy y Grenda, tío Stan."
-"Como sea anda llámalas antes que arrepienta…"
-"Gracias." Dijo la niña.
-"Mabel… será mejor que mantengas a tu tío Ford en secreto por ahora, no queremos que le digan nada a sus pa… que se preocupen."
-"Okeey dokeey, tío Stan." Dijo al dirigirse al teléfono.
-"Creo que es mejor mantenerte oculto por un tiempo, hasta dejar todo en orden. No voy a decirte que te ocultes en el sótano, aunque conociéndote seguramente eso harás. Pero entre menos gente sepa que hay dos Stanford Pines mejor."
-"Tú eres el que sabe manejar esas cosas."
-"Entonces yo y los chicos nos quedaremos arreglando la cabaña y tú has lo que tengas que hacer en el sótano."
-"Por mi perfecto."
-"Pero me encantaría ayudarte tío Ford." Replico Dipper.
-"Disculpa Dipper, pero lo que quedo ahí abajo es demasiado peligroso para cualquiera, incluso para mí y eso que sé que es y cómo funciona. Así que lo mejor es que todos los demás se mantengan fuera del sótano por el momento." Quiso agregar en especial tú, pero se contuvo.
-"Además yo te necesito mas aquí, déjale el trabajo de nerd a los nerds." Agrego Stan levemente enojado.
Luego de eso Mabel llego con la noticia de que sus amigas estaban bien, pero a Candy la habían enviado fuera del valle. Wendy, quien no le había creído del todo a Soos, casi tiene un ataque de nervios al ver dos versiones de su jefe. Y así la familia Pines y colaboradores empezaron los trabajos de reparación de la cabaña y, en el caso de Stanford, la evaluación de daños. Stanford se empezaba a acostumbrar a la vida en familia, las pequeñas cosas que no había disfrutado desde que habían echado a Stanley de su casa. Comer con familia, hablar con sus sobrinos, poco a poco sentirse más a gusto con su hermano. Descubriendo también las peculiaridades de sus sobrinos. Conversando con ellos y los empleados de Stanley en la mesa.
Aparte de eso lo más memorable del domingo fue que por la noche por primera vez en el verano Dipper recibió una llamada telefónica. El padre de una chica, una de las amigas de Mabel, según comento luego Stan, aunque sin que se enterada Mabel. Porque, según dijo el chico, era sobre un amigo guapo. Tuvieron que explicarle a Stanford cómo reaccionaba su sobrina con un chico apuesto.
Ya más tarde en la noche aun algo extrañado por sentirse en familia, Ford estaba en su diván. Desafortunadamente el detector de anomalías gravitacionales, había dado positivo y una Puerta del tamaño de una molécula había quedado como efecto residual de la activación del portal, quiso enojarse con Stanley, pero no valía la pena. Además en cierta forma agradecía el cuidado que habita tenido con sus cosas por tanto tiempo. Había pasado toda la tarde improvisando un contenedor, con lo que había guardado su hermano. El contenedor estaba funcionando, aun como medida de emergencia con los recursos que tenía. Tendría mejorar el contenedor, pero no podía hacer mas en domingo, el día siguiente debía de conseguir materiales y componentes, o al menos intentarlo.
Le había extrañado la forma de hacer las cosas de Stan con los chicos, mientras que a Dipper lo trabajaba como los demás o incluso más dado que era el más pequeño, Mabel lo seguía anotando cosas que él decía o haciendo cálculos o 'dándole ideas,' como decía Stanley. A veces obligada a concentrarse y dejar de divagar por su tío. Parecía que su hermano nunca había oído del abuso laboral infantil. Y más aún sobre la liberación femenina, aunque A Strafford tampoco le habría gustado ver a Mabel trabajando con los demás. Aunque era claro que era más estricto con Dipper que con sus empleados, el chico no protestaba.
Ese era otro problema de su sobrino, lo que en verdad le preocupaba era que, en algunos aspectos Dipper, era como él a su edad: algo retraído, pero muy inteligente. Aun con eso apenas y le daba crédito a las conversaciones de sobremesa, el chico tenía algo que él no descubrió hasta luego de ser succionado por el portal. A esa edad él era dependiente de su hermano, no solo sicológicamente. Su hermano debía salir en su defensa siempre, no podía negarlo él era un cobarde que huía de todo. Y lo siguió siendo hasta después de ser succionado por el portal, cuando su vida corrió peligro y sin tener como o a donde huir, se defendió. Y así fue su vida desde entonces, seguía siendo algo cobarde, pero eso no evitaba hacer lo correcto, aun si lo correcto le daba miedo. Al parecer su sobrino tenía esa misma actitud ante el peligro. Eso lo preocupaba aun más por la seguridad del chico. Pero tampoco podía hacer nada ahora, así angustiado fue como Stanford Pines se sumió en el sueño por segunda vez en casa.
Hasta que, igual que el domingo, algo lo despertó a las 4 de la madrugada. No tuvo que preguntarse esta vez que había sido, Dipper de nuevo madrugando para cortar leña. Subió un poco después y encontró la cabaña desierta, sin más ceremonia puso a hacer café y a calentar agua, estaba casi seguro que su hermano aparecería, minutos después la amargada cara de Stanley le dio la razón.
-"Buenos días Stanley." Dijo ofreciéndole una garra de café como le gustaba a su hermano un poco demasiado azucarado.
-"Hola Stanford". Respondió probando el café. "Gracias por recordar cómo me gusta, pero ya no lo tomo tan dulce sabes, cosas de la edad." Dijo en un tono casual, extrañamente no tan gruñón como hasta ese día. Simplemente diluyo la azúcar con más café y agua caliente. Se estaban poniendo al día, un poco más amables que la última vez. Dipper termino de cortar leña y paso dando los buenos días rumbo a su habitación.
-"Stanley, ayer no pude decir nada porque Mabel y Dipper estaban aquí, pero todo eso que contaron sobre Dipper es cierto?"
-"Extrañamente si." Dijo Stanley más serio. "El chico parece ser un imán para problemas, pero en cierta forma le debes el estar de nuevo en casa, si es que te importa." Dijo sirviéndose más café.
-"Como que se lo debo a él?"
-"Como te dije es un imán de problemas lo primero que hizo este verano fue encontrar tu tercer diario." Continúo con el mismo tono. "Tenía que hacerme el que no ve para tratar de alejarlos del peligro. Pero por más que lo intente nunca he logrado mantenerlo alejado de problemas, no sé si será un don o una maldición. Luego de esa primer experticia con los gnomos…" Stanley le dio un resumen de lo que sabía había hecho su sobrino hasta el momento. Como vivía angustiado por los peligros que ambos niños, pero en especial el chico, se veían expuestos.
-"O sea el consiguió el segundo diario de ese tal Gedeón. Y ya con los tres diarios lograste hacer funcionar el Portal?" Dijo Stanford aun impresionado por ambos. Stanley solo afirmaba con la cabeza, mientras terminada con su taza de café. Pero Stanford se dio cuenta que Stanley no conocía todo lo relacionado con su sobrino, por ejemplo no sabía cómo había conseguido el borrador de memoria.
-"Además también descubrió tu truquito de usar tinta invisible."
-"Aun no sé si agradecerle por eso o no." Dijo Stanford pensativo. "Aun así es impresionándote."
-"Mas de una vez estuve tentado a mandarlos de vuelta con sus padres pero… algo me hacia cambiar de opinión. Además…"
-"Si creo que te entiendo, solo dos días aquí y no veo como seria estar sin ellos cerca." Con el semblante mas abatido agrego. "Es por esas cosas por lo que más lamento de lo que paso. Me siento aislado tres décadas apartado del mundo." Dijo sorprendido por no culpar a su hermano.
-"Bien sobre eso…." Agrego Stanley. "Ven conmigo." Bajaron al sótano al cuarto que había convertido en almacén, estaba tan frio como el día anterior, pero a Stanley no le pareció importarle el frio. Buscando entre las cajas, acomodo varias. "Te tenia esto listo para cuando volvieras."
Las cajas tenían fechas como títulos. Cada una contenía almanaques, revistas y libros de resúmenes de noticias y eventos de cada año que su Ford había estado perdido. Algunas fotografías familiares, bautizos, bodas, funerales, reuniones. Recortes de periódico, Libros de historia, de artículos de sociología, política, en si todo lo que Stanley había imaginado que le serviría a ponerse al día. Stanford las miro asombrado.
-"Cuando me di cuenta que me llevaría más tiempo del que imagine el traerte de vuelta, empecé a guardar esto. Para que cuando volvieras fuera más fácil para ti el ponerte al día." Dijo con casi una sonrisa. "Con lo nerd que eres seguro podrás leerte todo esto en una semana." El hecho de la importancia suprema que tenía para su hermano el traerlo de vuelta y el que Stanley nunca había dudado en que lo haría, casi lograron penetrar la obstinada terquedad de Ford.
-"Pero Stanley…" Dijo al recordar el peligro en que había puesto a todos su hermano, endureciendo su expresión.
-"No digas nada…" Dijo Stanley enfadado. "Sé que no lo vas a agradecer." Dijo dejando a su hermano en el almacén. Para empezar un nuevo día.
Para Stanford, ese lunes fue una copia casi exacta del domingo, los chicos no solían pasar tanto tiempo en casa, pero luego del desastre del sábado no había muchos lugares a donde ir. Además tampoco con quien, según supo Dipper no era muy sociable y de las amigas de Mabel una estaba fuera del valle y la otra se encontraba indispuesta. Así que ambos se pasaron el día en la Cabaña ayudando a reconstruir junto con los demás. Pero pensándolo mejor Stanford se dijo si mismo que ver su casa llena de turistas y convertida en una especie de casa de la risa, no sería una experiencia buena para empezar a vivir de nuevo en la tierra. Así que agradeció cuando Stanley dijo que iban a cerrar hasta repararla.
Luego del desayuno Stan y Dipper practicaron de nuevo, mientras llamaba a sus antiguos suplidores de equipo para conseguir los compontes del contenedor. No tenía muchas esperanzas, había pasado demasiado tiempo y muchos ya no lo tenían entre sus clientes, otros no existían ya y para como algunos componentes se habían vuelto de uso restringido. Y, gracias a Stanley, el nombre Stanford Pines ya no tenía ni una fracción del peso que una vez había tenido en el mundo académico. Al mal tiempo buena cara, debía de poder encontrar algunas piezas en tiendas normales que pudiera modificar lo suficiente o incluso con partes del portal que ahora estaba desarmando.
Para sorpresa general de todos, incluida Mabel que termino por enterarse, Dipper recibió otra llamada, según Stanley de Australia. A Stanley no le importo, a Mabel la enojo, por cerca de 15 minutos para luego olvidar el tema, y a Stanford intrigo. Según lo que le habían dicho de Dipper no tenía amigos, pero tener uno de Australia era un poco contradictorio, así que decidió preguntarle,
-"Creo que tío Stan entendió mal, me llamaron de Austria, no de Australia." Notando la mirada de 'a quien conoces en Austria', Dipper le relato la gala de los Noroeste de la semana pasada, incluidos el fantasma y al aristócrata que había conocido.
-"Un fantasma que sobrepasa la categoría 10?"
-"Eso creo, lo tenía en un espejo de plata, al parecer compartía las características de las pinturas encantadas. Aun así de repente destrozo el espejo y escapo volando a cumplir la maldición de los Noroeste. Lo perseguí, pero cuando llegue a la mansión era tarde, había convertido a todos en madera, incluso a Mabel y sus amigas. Trate de atraparlo en una charola de plata lo suficientemente reflejante para ser un espejo, pero no pude. Termine convertido en madera, de no ser por Pacifica…" Dijo quedándose en silencio un instante. "… Pacifica, la hija de Preston Noroeste, rompió la maldición. Luego de eso nos quedamos todos en la fiesta y ahí conocí a Marius." Stanford se tuvo que aguantar la curiosidad sobre el fantasma de categoría superior a 10, aunque el chico tenía razón si había sido capaz de escapar de un espejo debía ser más fuerte de lo que podría suponer.
-"Bien sobre que le habría dado poder de repente como dices, seria interesante investigarlo, pero no tenemos tiempo ahora…"
-"… Tampoco creo que me reciban de buena gana en la mansión Noroeste. Creo que Preston Noroeste y yo quedamos en malos términos… muy malos términos."
-"Cuando conocí a ese Preston hace tiempo… debí suponer que sería el siguiente cabeza e familia. Tampoco me agrado mucho ni él, ni su padre."
-"En su mayoría son una familia que no se da a querer…" Dijo Dipper con un tono y una mirada que incluso a Stanford le parecieron extraños.
-"Y se nota que es rico ese chico austriaco llamarte solo para saludar."
-"No en verdad fue a causa de lo que te comente que le gusto Grenda. Y parece que su familia tiene otros planes, así que me llamo para pedirme consejo. Ocupaba el punto de vista de un chico normal." Por un momento Ford pensó si su sobrino cabría en la definición de chico 'normal.' "…Si tío Ford?" Agrego Dipper luego de la pausa repentina de su tío. Stanford se encontraba en un dilema, mientras no se asegurada de que la Puerta estaba contenida, o mejor aun destruida. Prefería no incitar la curiosidad de su sobrino de su sobrino. No quería imaginar lo que podría pasarle si caía en manos de… Él.
-"No es nada sobrino. Solo tuviste un error de principiantes en eso, lo importante de un espejo de plata, además de las propiedades tumatológicas… he… mágicas de la plata, no es que refleje, en verdad es, anqué suene raro, que sea un espejo. Que se hiciera para reflejar a la gente. Si por ejemplo esa charola la hubiesen usado de espejo por algún tiempo habrías podido atrapar al fantasma... o eso creo si dices que era más fuerte que un nivel 10 y ya había escapado de un espejo… Habrá dejado alguna resonancia, aun con su maldición cumplida?"
-"Una qué?" Dipper estaba seguro que ese fantasma no podría dejar nada bueno. De repente se dio cuenta que estaba preocupado por Pacifica.
-"Una resonancia." Respondió Ford al ver el tono preocupado de su sobrino. "Para ponerlo fácil sería lo que la sombra es a un cuerpo físico." Y notando que no le cambiaba la expresión agrego. "Digamos un fantasma de categoría uno o tal vez menos. No hay nada de qué preocuparse es muy difícil que, aun siendo así de fuerte, dejara alguna resonancia y, de todas formas, como dices el fantasma cumplió su maldición así que no le haría daño a nadie."
-"Me quitas un peso de encima." Dijo Dipper aliviado. "Si bien los Noroeste no son de mi agrado, Pacifica es una… buena chica. No me gustaría que estuviera en peligro."
-"No hay de qué preocuparse por tu amiga, ahora bien debo seguir con mi trabajo nos vemos en la cena Dipper."
-"En verdad no quieres que te ayude estoy seguro que el tío Stan…"
-"El tío Stan dice que no lo vas a ayudarlo, aunque me lo pidan ambos de rodillas." Dijo Stanford ligeramente enfadado detrás del niño.
-"Eso mismo te diría yo Dipper. Disculpa pero en lo que trabajo es muy peligroso. En unos días se solucionara todo y podremos hablar un poco más tranquilos." Dijo ganándose una enojada mirada de su hermano.
Ya otra vez en la noche, antes de de dormir en su sofá, Stanford seguía inquiero. Afortunadamente el contenedor soportaba y creía haber encontrado todo para armar uno más permanente, aunque le levaría, con suerte, unos días el tenerlo todo listo. El trabajo desarmado la maquina que creaba y mantenía las Puertas estables, El Portal, estaba casi acabado. Al menos eso le quitaba mucha ansiedad. Lo que lo preocupaba mas ahora era su sobrino Dipper, sabía que había leído su tercer Diario y parte del segundo, afortunadamente Stanley había tenido el primero. Pero que tanto había leído, y lo que más lo inquietaba que tanto había entendido. Su curiosidad seria como una vez fue la suya, y Él lo atraería. Podría un niño como Dipper soportar a Ese embustero? Esperaba nunca saber la respuesta. El había caído en sus engaños, había visto la verdad a tiempo para salvar al mundo, aun así había pagado una condena peor que en una cárcel las últimas décadas. Pero eso era el pasado gracias al gruñón de su hermano. Ya se había encariñado con los chicos, la niña era como Stanley de cuando tenía su edad, pero aun más animada y tierna, una fuente de dulzura y de alegría, y de creatividad sorprendente, según le habían dicho fue capaz de recrear al propio Stanley en cera o de escribir y montar un musical en una semana. El chico era serio, más parecido a él, aunque mucho mas sociable de lo que había sido él. Lo malo era que atraía problemas como un imán al hierro y además con el suficiente coraje de solucionar todos sus problemas, valiente y listo. Tal vez, solía pensar demasiado las cosas, pero brillante. Eso lo inquietaba más, lo convertía en una presa muy atractiva.
Pero parecía que había evitado lo peor, si bien debía de tener cuidado de proteger a su sobrino de su propia curiosidad la vida estaba de nuevo sonriéndole y con un poco de suerte podría mantener todo a salvo, incluso ya había empezado a perdonar a su hermano, imaginaba lo importante que era la familia para él. Aunque las cosas seguían un poco tensas con Stanley, que cada uno tuviera trabajo importante que hacer les daba tiempo de acostumbrarse el uno al otro. Tal vez era cosa suya tal vez cosa de Stanley. Pero ninguno llegaba a perdonar al otro. A veces cuando estaba arriba en la cabaña y veía a sus sobrinos recordaba que en algún momento él y Stanley habían sido así alguna vez, mitades de un dúo perfecto. Volvió a dormirse, esa noche pensando en esos días en las playas de Nueva Jersey.
Y como se había hecho costumbre lo despertó Dipper al salir a cortar leña. Subió, y puso hacer café, mientras esperaba a Stanley.
-"Buenos días Stanley." Dijo sentado en la mesa con su tasa mientras otra humeaba en el asiento frente a él.
-"Hola Stanford". Dijo poniendo su expresión amargada. "Porque tienes cara de que quieres hablar?"
-"Stanley, crees que no me he dado cuenta de lo que haces con el chico?" Dijo sin perder la expresión afable.
-"Supuse que te darías cuenta, eso mismo intento hacer papa. Éramos los clásicos gemelos retraídos, papa pensó que sería bueno algo de box."
-"Como iba eso que siempre decía. 'Si la vida te golpea…"
-"… Debes golpearla de vuelta.'" Acabo la frase sonriendo. "El viejo era duro y testarudo, pero no era tonto."
-"Por el viejo dijo levantando la taza." Mientras su hermano lo mirada tristemente. "A disculpa olvide que terminaron… mal… esa noche."
-"No te preocupes. Las osas mejoraron entre él y yo cuando 'Stanley' murió. Fue duro ir a tu propio funeral, pero creo que papa y yo de alguna forma logramos arreglar las cosas…" Se quedo callado un memento y agrego. "Creo que él y mama lo supieron siempre, incluso cuando nos despedimos por última vez dijo que…" Era lo malo de ser viejo, la gente que quieres se iba para no volver.
-"Debió estar feliz entonces, a su modo." Intervino Ford. "Si no te mando a la cárcel por mi desaparición, entonces sabía que no era nada malo. Seguro pensaba que me hacías algún tipo de favor o algo así." Digo Stanford esforzándose para no caer en la melancolía. "Entonces por el viejo?" Sabía que su hermano la debió de pasar mal al fingirse muerto, pero aun no estaba listo para perdonarlo.
-"Por el viejo" dijeron mientras hacían un brindis con café. "Volviendo a los chicos, la cosa fue que el hijo de Shermy. Me llamo para pedirme ayuda con los gemelos." Luego dijo con un poco mas de humor. "Te imaginas que yo ayude con niños, bien recuerda que él piensa que soy tu."
-"Sinceramente no veo mucha diferencia en eso ambos sabemos lo mismo de niños…" Pero recordó como trataba Stanley a su empleado, ese tal Soos, que según sabia había trabajado con él desde hacia cerca de 10 años, desde niño hasta ser adulto, había tenido a Stanley. Debía pensar eso mejor y saber si en serio Stanley no sabía nada de niños.
-"Pero no era sobre niños, era sobre gemelos. Y alguien le comento al chico de Shermy que Dipper le recordaba a su tío Stanford."
-"Y todos piensan que tu eres yo…" Intervino casi sin intención Stanford.
-"Si lo que sea, según el padre de los chicos el psicólogo de su escuela dice que crearon una personalidad dividida."
-"No será identidad dividida?" Intervino Stanford.
-"Eso mismo nerd, que mientras Mabel tenía muy alto sus números en habilidad social y creatividad, Dipper los tenía muy bajos y en habilidades cognoscitivas y pensamiento abstracto es al revés, Dipper tomo todo el paquete y más. Y además Dipper es sicológicamente dependiente de Mabel."
-"No puedo decir que me sorprende, casi estaba seguro de eso."
-"Y como yo, o sea tu eres un genio, y yo me hago pasar por ti. Me pidieron ayuda. Y no supe como negarme. Cuando la otra solución que tenia era meter al chico en una academia militar. Y es muy buen chico, estuve ahí cuando nacieron. No tuve corazón para condenarlo a una vida de soldado y los invite a pasar el verano."
-"Así que estás haciendo lo que hizo papá con nosotros?"
-"Si no funciono muy bien con nosotros, pero al menos es mejor que te den un tiro en algún país de que ni has oído hablar." Dijo tristemente para sumirse en sus recuerdos.
-"De niños solo éramos buenos cuando estábamos juntos, eso es lo que les preocupa a sus padres, mira como nos fue al final." Dijo Stanford señalándose a sí mismo. "Que has hecho para ayudarlos?"
-"Con Dipper enseñarle a valerse por sí solo. Ya debes saber que potencial tiene, incluso a mi me sorprendió este verano. Y con Mabel, aprender a ser más sensata, también me sorprendió, creerás que la deje encargada de la Cabaña tres días y no le fue peor que a mí?" Dijo sonriendo orgullosamente.
-"No me extraña en ninguno." Dijo sonriendo ante la sonrisa de Stanley. "Pero…" Agrego un poco más serio. "A mí el que me preocupa Dipper, es que creo que es demasiado inteligente para su propio bien."
-"Lo sé, pero es más listo que yo o cualquiera que conozca… menos tú." Dijo mientras se le iluminaba el rostro.
-"Eso mismo pensé yo, creo que podre ayudarte con él, apenas deje el sótano libre de peligro para todos."
-"No sabes cómo te lo agradecería hermano, nosotros echamos a perder nuestras vidas y creo que lo justo es ayudarlos a ellos." Stanford solo acato a palmear el hombro de su hermano en forma de asentimiento, desde que se habían vuelto a ver nunca lo había llamado hermano."
Dipper termino con la leña como de costumbre saludo a sus tíos para subir y volver a dormir. Ya mas aliviados ambos se pusieron cada uno en lo suyo mientras empezaban en día.
Antes de que terminaran de desayunar sonó el teléfono. Stanford lo contesto por instinto, una voz ligeramente alterada y un ligero acento pregunto por Dipper.
-"Sobrino llamada internacional." Dijo. Antes de que se levantara de la mesa, Mabel ya se había imaginado de quien se trataba y su rosto estaba iluminado. Pero su hermano le hacía señas para que no lo interrumpiera, cosa que ignoro. Teniendo que interponerse entre ella y el teléfono.
-"Aló… Hola Marius ya arreglaste las cosas con tu familia?... Espera habla más despacio y tranquilízate. Si hablas rápido y con tanto acento no te entiendo..." Stanford estaba pasando junto a Dipper cuando, mientras hablaba con su amigo extranjero, cambio el tono de la voz del chico, un tono que le recordaba un planeta congelado. Sin alzar la voz solo dijo.
-"Que ellos le van a hacer que con Pacifica?" Stanford recordó cuando luego de ser tragado por el portal tuvo que aprender a manejar su ira. La ira nublaba la mente y tenía que concentrarse en su meta sin dejar que la ira lo controlara, o controlando su ira, la forma en que actuó su sobrino se lo recordó. La mirada de los ojos de Dipper no era de un niño, incluso había visto bestias con una mirada más tranquila, su mano se puso blanca apretando el teléfono. "No te preocupes Marius… no te culpo, en todo caso tienes tanto que ver con eso como ella… Si gracias por decirme, es muy inesperado… Puede que este algo en shock sinceramente nadie esperaría una noticia así… No te preocupes por mi estoy calmado… Si cualquier cosa te hablo… bien esperare tu llamada y gracias por decirme."
Mabel no dijo nada, ni siquiera pidió que saludaran a Marius de su parte, había dejado de hablar cuando vio la mirada de Dipper. Solo una vez lo había visto así, cuando Gedeón la había secuestrado. Stanford reconoció el estado en que estaba su sobrino, lo conocía muy bien, lo había mantenido vivo por treinta años. De Alguna forma ellos dos sabían que alguien había llevando a Dipper más allá de su límite.
Dipper ni los notó, solo colgó el teléfono, para quedarse quieto sin hacer nada. Tampoco se daba cuenta de ellos, había entrado en su estado de pensamiento profundo… y todo su intelecto estaba evocado a una sola cosa. Salvar a Pacifica Noroeste.
Continuara.
