Capítulo 5: Lo que es
Canción: Ella que nunca fue ella de Gloria Trevi.
Propuesta por IzzieBlake.
Personajes: Jenrya, Ruki.
Jenrya creó una variable esperando que con eso los errores desaparecieran. Funcionó pero no de la manera en que esperaba. Lo revisó por décima vez buscando los errores que hacían fallar su programa pero no encontró nada. Decidió cerrar su computadora y dirigirse a la cafetería, necesitaba relajarse un poco, esperaba que eso lo ayudara a pensar con claridad. La fecha de entrega era hasta el próximo mes por lo que podía tomárselo con calma.
Técnicamente no era una cafetería pero los miembros del club de informática estaban acostumbrados a llamarla de ese modo. Un tanto apartada de las computadoras se encontraba una mesa con un mantel un tanto sencillo en el que colocaban refrigerios y algunos que bocadillos que pudieran tomar durante una de sus sesiones o mientras trabajaban, aunque esto era algo poco usual, ninguno de ellos quería manchar el teclado o dañar el equipo.
—El té de Oolong es mucho mejor, por su gran cantidad de beneficios es la mejor bebida para mejorar el desarrollo de la mente —comentó Koushiro mientras mostraba el té del que hablaba, su rostro mostraba una seriedad que solo tenía al defender un proyecto.
—Las bebidas energéticas Choo Choo no solo brindan la energía suficiente para trabajar durante horas sin descanso, también vienen en varios presentaciones y con mejor sabor —agregó Rei, al igual que Koushiro su rostro denotaba seriedad.
Aquel escenario no era nada nuevo para Jenrya. Rei y Koushiro habían demostrado tener grandes habilidades para la informática y juntos habían logrado desarrollar grandes proyectos pero cuando se trataba de sus alimentos favoritos difícilmente podían llegar a una misma conclusión. Tampoco lo era el que Miyako los detuviera. Koushiro era el presidente del grupo pero era Miyako la encargada de impartir disciplina.
La buscó con la mirada pero no la encontró. Ella, Yuri y Ren no se encontraban en el club, los dos últimos habían avisado que no podrían presentarse por lo que Jenrya sospechaba que Miyako se presentaría en cualquier momento. Y así fue, la puerta se abrió dejando ver a una mujer bastante agitada.
—Lamento el retraso, el profesor Nishijima nos ha dejado mucha tarea —se quejó Miyako —. ¡Tardé una eternidad solo en copiarla, no quiero imaginar lo que tardaré en hacerla!
—¡Ten té de oolong!
—Ten un Choo Choo Jelly.
Koushiro y Rei se apresuraron en ofrecer su producto favorito. Ambos esperaban que Miyako eligiera lo que ellos ofrecían y con ello ser el ganador de aquella discusión pero la mirada que obtuvieron como respuesta los hizo desistir de aquella ida. Aunque para ambos era importante el demostrar tener razón no deseaban hacer enojar a su compañera.
—Prefiero un pastel de fresas, necesitaré de muchas calorías.
Jenrya decidió tomar una gaseosa. Quizás no era tan saludable o energizante como lo que Rei y Koushiro proponían pero era lo que deseaba tomar. Mentalmente analizó su programa, quizás era un problema con los vectores, era un problema típico. Esperaba que fuera así, no tendría muchos problemas para resolverlo.
—Lo peor es que no si no termino la tarea antes del viernes o no podré ir al concierto de AppliYama 470 —se quejó Miyako, más que enojada se veía afligida.
Jenrya sabía de ese concierto, había visto montones de afiches pegados en la sección de anuncios y en la cafetería, principalmente en ese último lugar pero ese no era el motivo por el que se había enterado. Conocía a una de las idol, Ruki y deseaba poder acompañarla aunque no estaba seguro de si ella quisiera que estuviera allí.
No asistían a la misma escuela pero varias veces habían coincidido en los combates de cartas, actividad que ella practicaba en secreto. También sabía que, aunque disfrutaba cantar, ese no era su mayor deseo. En un momento de debilidad Ruki le había confesado sus motivos para unirse a Appliyama y desde entonces lo había evitado.
Ella había ingresado a AppliYama para poder acercarse, no se lo había dicho pero Jenrya sabía que esa era su forma de convertirse en la hija que su padre deseaba. No sabía si era feliz siendo una idol, si ella era realmente la Ruki que se mostraba en las presentaciones pero sí que en ninguna de esas ocasiones había demostrado la pasión que destilaba cuando se enfrentaban en un duelo de cartas.
Todo lo que sabía del padre de Ruki era que se trataba de una celebridad y lo descubrió por un descuido de la madre de Ruki cuando su amiga le había contado que había logrado pasar la audición para entrar en AppliYama 470. En esa ocasión no se veía tan feliz como se esperaba y se lo hizo saber pero lo único que obtuvo fue un "Estoy cansada".
Él no había hecho un intento por buscarla. Difícilmente coincidían y cuando lo hacía ella solía evitarlo. Él conocía el motivo, la había visto vulnerable y Ruki odiaba eso. Era una de las principales quejas que tenía de su madre, aunque ella nunca se había mostrado decepcionada la ilusión que tenía al verla como idol no hacía ninguna diferencia, su personalidad tan espontanea había hecho que tuvieran varios roces aunque sería más correcto decir que era Ruki la que se enojaba. La última vez que había visto a Ruki ella lo había sacado de su casa, molesta por la ropa que su madre le había elegido.
La había buscado, incluso se había presentado en las instalaciones de AppliYama 470 pero no obtuvo ningún resultado positivo. Cuando la encontraba ella lo ignoraba, luego llegaron las olimpiadas de informática y con ello sus oportunidades de recuperar el lazo que tenían se hicieron mínimas.
Takato era un caso diferente, su amigo también estaba enterado de lo ocurrido y no había dejado de buscarla en ningún momento a pesar de que últimamente se encontraba más ocupado de lo normal. Sabía que le gustaba dibujar pero nunca lo había visto hacerlo con tanta devoción.
—Te ayudo con la tarea —le dijo —. Takato y yo también pensamos ir.
Jenrya dudaba que pudiera hablar con ella, no sería el único que deseaba poder hablar con la idol pero esperaba dejarle un rojo. No flores como se acostumbraba, quería obsequiarle una carta muy rara que estaba muy seguro no tenía. La había conseguido en medio de un duelo de cartas, fue difícil pero sabía que valía la pena si con eso lograba hacerle saber a su amiga que no estaba sola y que no tenía por qué fingir ser quien no era.
