Capítulo 8: Creando una historia


Canción: "Hasta que llegues tú" de Anahi.

Propuesta por: Sthefynice.

Personajes: Hikari, Takeru.


Alrededor de Takeru había una gran cantidad de bolitas de papel, todas ellas con una historia incompleta en su interior. Hikari tomó una de esas hojas al azar movida por la curiosidad que le provocaba el trabajo de Takeru. Su amigo había estado escribiendo desde que llegó y se notaba la concentración con la que lo hacía. Cuando le preguntó por sus motivos le dijo que sentía que era lo correcto pues Takato se estaba esforzando por mejorar sus dibujos.

Lo que tenía en sus manos no era una historia completa, ni siquiera un capítulo, el papel en sus manos solo era una idea rechazada, palabras que fueron descartadas antes de que pudieran convertirse en una historia. Hikari pensó que no importaba si era un prólogo, un final o un capítulo intermedio, toda idea merecía una oportunidad. Conforme Hikari iba leyendo la historia más identificada se sentía, incluso llegó a pensar que ella era uno de los siete niños que protagonizaban la historia. Mentalmente se dijo que Takeru debía ser muy bueno escribiendo pues nunca había formado parte de un campamento. Tomó una bola de papel al azar y comenzó a leerla. A pesar de ser un fragmento más grande y del misterio que contenían sus diálogos no sintió la misma conexión que con la otra historia.

—Lamento el desorden —Takeru colocó el lapicero con el que escribía a un lado —, Takato y yo queremos participar en los premios File pero todavía no tenemos algo para presentar.

—Este me gusta —Hikari le extendió la primera hoja que leyó —, hay algo en ella que resulta… mágico.

—Takato también dijo lo mismo, cuando le mostré el nombre me enseñó varios dibujos que había hecho ¿puedes creer que habíamos pensado en algo similar?

—¿Por qué la descartaste? —preguntó Hikari, mitad curiosa, mitad confundida.

—No lo sé —respondió Takeru después de una larga pausa, dudaba pero sus palabras eran sinceras —, al final los dos decidimos que debíamos llevar otro nombre, a veces creo que es porque puse demasiado de mí mismo —Takeru le señaló el piso cubierto de bolas de papel.

—¿Cómo es un campamento?

—No sé, nunca he ido a uno, por lo general visitamos a los abuelos en vacaciones, mamá insiste en que es una época para pasar en familia.

Ambos callaron, un mismo pensamiento se encontraba en la mente de ambos pero lo descartaron con igual rapidez. No era la primera vez que Hikari tenía esa sensación pero sí que la sentía con tanta fuerza, era algo que no podía describir, una añoranza que no parecía tener motivo. Takeru se levantó de su asiento para buscar una nueva libreta y Hikari tomó los dibujos que estaban al lado de Takeru. Aunque algunos trazos eran flojos y la anatomía podía mejorarse, Hikari pensó que eran buenos diseños. La mayoría compartían varios rasgos con animales, el que más se repetía era una especie de dinosaurio rojo y el que más le gusto por lo adorable que se veía era una pequeña criatura blanca con grandes orejas y unos triángulos dibujados en la frente.

—Idea descartada —comentó Takeru de manera desinteresada —. Takato se inspiró en los juegos de cartas de monstruos.

—Ambos son muy creativos.

—Gracias.

Takeru arrancó la hoja en la que escribía y la hizo lanzada. A pesar de que estaba de espalda esta cayó sobre el bote de basura y se hubiera quedado en ese lugar de no ser por lo lleno que estaba el basurero. Takeru había formado parte del equipo de basquetbol durante un tiempo y rápidamente se convirtió en uno de los integrantes más destacados pero un día renunció sin dar motivos. Varias veces le habían pedido que regresara pero Hikari dudaba que lo hiciera, en especial cuando estaba tan emocionado con la idea de convertirse en mangaka.

—Podrías escribir sobre básquetbol —le sugirió Hikari —. Es algo de lo que conoces, incluso podrías agregar tus experiencias.

—Me gusta como piensas —comentó Takeru pensativo —, pero no sé si esté listo para escribir algo en lo que ponga una parte tan grande de mí mismo.

—No creo que sea algo malo, Taichi me ha contado muchas historias, dice que un equipo es como una segunda familia y que son agradables siempre que no anden cazando hermanas.

—Taichi suena como un protagonista, me gustaría escribir sobre él.

—Cierto —agregó Hikari divertida con la situación —. Hace poco aceptó convertirse en el entrenador de un equipo menor.

—Algo así escuché, te convertiste en su heroína.

—Es lo menos que podía hacer, era injusto que no pudieran participar, el héroe es Taichi.

—Tú también eres una protagonista, actuaste como una heroína.

Hikari vio a Takeru abrir la gaveta de su escritorio. Su amigo tomó una libreta y continuó escribiendo. Supo que pasaría otro rato viéndolo escribir pues su rostro denotaba una gran concentración. Tomó otro de los manuscritos de Takeru y continuó leyendo. Mentalmente se preguntó ¿cómo le iría a Taichi? Su hermano le había dicho que ese día comenzaría como entrenador.

"Si es igual de aplicado con el entrenamiento que con la búsqueda de un entrenador no creo que les vaya mal", se dijo Hikari a sí misma. Había visto a su hermano jugar y confiaba en que el equipo de futbol consiguió a un buen entrenador. "Al mejor", agregó mentalmente.

—Deberías ir a verlo —comentó Hikari —, no solo te distraerás un poco, te servirá como inspiración.

Pasaron varios minutos antes de que Takeru respondiera. Durante ese tiempo mantuvo la mirada sobre su manuscrito. Su amiga tenía razón al decir que necesitaba distraerse, él y Takato se estaban esforzando por convertirse en mangakas pero esa misma presión lo estaba haciendo sentir bloqueado, además la idea de hacer un manga de deportes se volvía más y más tentadora.

—Nos vemos el domingo a las tres de la tarde, no llegues tarde.