Capítulo 9: Declaración de guerra


Canción: Demons de Imagine Dragons

Personajes: Ryo, Ruki, Neo, Jenrya, Takato.


Incluso antes de que Ruki colocara su última carta todos sabían que la victoria le pertenecía, algunos incluso lo habían sospechado desde antes que la batalla comenzara. Ruki junto a Neo Saiba y Ryo Akiyama formaban parte de lo que era conocido como la Divina Trinidad, sus batallas eran legendarias debido a lo impresionante de sus técnicas, siendo los dos primeros los más crueles y despiadados, razón por la que también eran apodados como demonios. Ninguno había perdido alguno de sus encuentros pero tampoco se habían enfrentado entre sí. Se habían hecho apuestas acerca de quién ganaría en caso de darse un combate y las opiniones eran diversas pero todas coincidían en algo, esos tres juntos eran capaces de desatar una guerra.

—Eso fue decepcionante —comentó Ruki, la mano con la que cubría su boca le daba un aspecto soñoliento —. Espero que el que sigue valga la pena.

Ruki se levantó de su asiento y se dirigió hasta el lugar en donde Takato y Jenrya la esperaban. Los dos parecían ocupados en medio de una batalla de cartas. Ruki no sabía si practicaban para su próximo combate o solo eran espectadores, ella se inclinaba por la segunda opción. Jenrya era un buen jugador, cuando se ponía serio era capaz de hacer que tuviera que esforzarse pero sentía desagrado por los combates y eso hacía que fuera difícil tomarlo en serio. Takato tampoco era malo pero no destaca especialmente, incluso solía distraerse con facilidad lo que lo había hecho perder en varias ocasiones. El único motivo por el que estaba cerca de ellos era porque eran sus mejores amigos.

Si a Ruki le preguntaran por qué permanecía junto a dos personas tan diferentes a ella no sabría dar una respuesta con exactitud. Sabía que habían sido amigos por mucho tiempo, quizás durante años pero había muchas cosas de esa amistad que no lograba recordar, el momento en que se conocieron era uno de ellos. En ocasiones discutían, su orgullo había hecho que se alejara en varias ocasiones pero siempre regresaba. Si había algo de lo que Ruki estaba segura era de que podía confiar ciegamente en Takato y Jenrya.

—¿Pasaron a la siguiente ronda?

—Sí —respondió Takato —, gané por una pequeña ventaja.

—No hace falte que te preguntemos, vimos cómo destruiste a tu contrincante.

—Era basura, dudo que hubiera tocado una baraja de monstruos antes de venir.

—No seas tan dura, hizo algunas buenas jugadas pero le faltó estrategia.

—Si lo comparamos con un niño de preescolar, puede que tengas razón y aun así tengo mis dudas. Nunca me aburrido tanto en una batalla de cartas.

La conversación se detuvo cuando anunciaron la siguiente batalla. La mayoría calló al saber que Neo formaría parte de la misma. El otro jugador no era tan conocido, ese probablemente era su primera vez, muchos incluso se lamentaban por su fortuna. Neo por el contrario parecía ofendido y deseoso de terminar con aquel enfrentamiento cuanto antes. Para nadie era un secreto lo mucho que él y Ruki deseaban derrotar al otro.

—Espero que Kenta lo haga bien —comentó Takato.

—Aunque me gustaría ver al estúpido de Neo vencido y más si es por un principiante, prefiero ser quien patee su arrogante trasero.


Aunque Kenta fue el primero en atacar desde el principio se supo que sería Neo el que tendría la victoria. No era solo lo buena de su baraja sino la forma en que usaba sus cartas. Cada uno de sus movimientos estaba acompañado de agresividad y una frialdad que lo hacían resultar peligroso.

—Deshazte de esa carta —le dijo Neo, la expresión de su rostro denotaba fastidio —, es un poder demasiado inútil y tu monstruo no se queda atrás.

—No podría hacerlo —agregó Kenta ligeramente incomodo —, es mi carta favorita.

—Eso explica todo. Un tamer mediocre solo puede tener una baraja igual de mediocre. Tírala, te estarás haciendo un favor.

La mirada de Neo se posó sobre el lugar, parecía analizar a quienes serían sus competidores. Se detuvo en Ruki y su mirada adquirió un matiz amenazante. Ruki, lejos de desviar la mirada le respondió con la misma intensidad. No hubo palabras ni amenazas pero para Takato y Jenrya era claro lo que estaba pasando. Tanto Neo como Ruki estaban ansiosos por enfrentarse al otro.

Por un instante todas las miradas estuvieron posadas sobre ellos, algunos esperando que uno de los dos lanzara el desafío y otros que esa batalla de miradas se convirtiera en algo más pero al final nada pasó. Ruki regresó con sus amigos y Neo acudió al llamado de su mejor amigo. Ambos estaban conscientes de que si no querían ser expulsados debían esperar hasta el momento en que les tocara enfrentarse.


Ryo suspiro con cansancio. Contrario a lo que muchos pensaban Ryo no estaba allí para ganar y no consideraba a Ruki o a Neo como sus enemigos. Si le preguntaran el motivo por el que estaba allí diría que era porque adoraba las batallas de monstruos pero una parte de él sabía que había algo más y que tenía que descubrirlo, era la sensación de que estaba olvidando algo importante.

A veces le resultaba divertida la rivalidad que Ruki y Neo le demostraban pero otras veces sentía que había algo más y que esas miradas desafiantes era el lugar donde sus demonios se escondían. Varios los llamaban demonios, en especial cuando eran derrotados por ellos, no era solo lo agresivo de sus jugadas sino lo crueles que podían ser con los adversarios a los que derrotaban. Oscuridad que notó durante la batalla de miradas entre Neo y Ruki.

Hirokazu y Kenta le habían dicho que ambos solían mirarlo con la misma intensidad y él sabía que era cierto, no desconocía la reputación que se había hecho en el mundo de las cartas aunque no era algo que realmente le importara, participar en los combates era de más importancia para él.

—Lo hiciste bien —le dijo a Kenta —, solo procura practicar tus movimientos.

Ryo ordenó sus cartas antes de dirigirse al lugar en donde tendría su próximo combate. Takato se llamaba, él sabía que no tendría que enfrentarse a Ruki o a Neo hasta las finales pues los organizadores lo preferían de ese modo.


Para sorpresa y decepción de muchos, Ryo Akiyama se marchó durante las semifinales, no espero a que la batalla contra Takato terminara, solo dijo que tenía algo importante que hacer. Quienes lo vieron retirarse estaban de acuerdo en algo, Ryo Akiyama parecía tener prisa y el motivo debía estar relacionado con lo que vio en la carta que planeaba usar.

Los rumores no tardaron en empezar, varios querían dar su propia versión acerca del motivo por el que Ryo Akiyama se había marchado estando tan cerca del final. Esos comentarios se detuvieron en el momento en que anunciaron el enfrentamiento entre Neo y Ruki, algo que habían estado esperando desde mucho tiempo atrás.

—Aquí es donde mis demonios se esconden —le dijo Neo mientras reforzaba el ataque de su monstruo principal —. ¿Segura de que quieres llegar hasta el final?

—Necesitaras más para asustarme, esta es la llegada a mi reino.

Aunque el enfrentamiento entre Neo y Ruki terminó en un empate nadie se sintió decepcionado. Fue una batalla bastante reñida, ambos jugadores mantuvieron la ventaja por un tiempo considerablemente corto. Ninguno de los dos mostró piedad, desde el principio sus jugadas fueron agresivas y mostraron por qué eran tan temidos y admirados.