Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Una nueva entrega. Pacifica sigue esperando que su condena se cumpla, mientras, desde los bosques de Oregón, una potencia se prepara a luchar contra los Noroeste. Pero no es la única, otros se preparaban para luchar por la felicidad de la joven rubia. Espero te guste este capítulo, y el próximo miércoles (31 de Enero de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
27. Capa.
El día que Jason Ritter salió del hospital, nada haría pensar que era un miércoles fuera de lo ordinario. De no ser porque, como una nube de niebla, la ausencia de la Señorita se sentía pesada en toda la casa. El señor Kimble lo fue a recoger al hospital, habían conseguido que le dieran la salida en la mañana. La historia oficial, que todos los que habían ido a visitarlo durante estadía en el hospital podían atestiguar, era que Ritter ya no soportaba más estar en ese lugar. En verdad era porque Kimble lo necesitaba con urgencia, para un asunto que no tenía que ver nada con la mansión y si mucho con sus dueños.
Al llegar a la habitación con una muda de ropa. La ropa que llevaba Ritter en el momento de su 'accidente', el sábado pasado. Había sido desechada luego de que las hábiles manos de los paramédicos la habían hecho jirones, para poder darle primeros auxilios. Precisamente una de estos, la señorita Cardellini, estaba ayudando a un mal encarado, pero aun así sumiso Ritter a desayunar. Desde que el inglés había conocido a la chica el sábado, en la noche del accidente de Ritter, se había vuelto casi que una presencia constante en la habitación, cosa que a su subalterno parecía no molestarle en lo absoluto. Kimble no presumía de tener las dotes intuitivas de la Señora Kristen, pero incluso él podía decir que había que ser ciego para no saber que esa actitud era más que celo profesional.
-"Buenos días Jason, Linda. Como esta nuestro paciente favorito hoy?" Saludo al entrar luego de tocar a la puerta, sin necesidad de decir quién era gracias a su acento y su flamante terno negro, uniforme clásico de los mayordomos.
-"Buenos días señor Kimble, aquí Johnny como siempre protestando por la comida de hospital." Dijo la chica con fingida molestia.
-"Alguna vez has probado esto, es como comer cartón de colores." Protesto Ritter. Kimble sabía que Ritter era un experto en supervivencia, que no le haría muchos ascos a comer gusanos y lombrices, pero dada la compañía entendió el fingido berrinche.
-"Anda Jason se buen niño y termina tus huevos batidos." O al menos eso le parecía que era lo que la Señorita Cardellini estaba tratando de hacer comer al joven. "De todas formas ya está todo listo en la mansión, así por la tarde podrás darte gusto comiendo. Claro dentro de los limites." Dijo malinterpretando la expresión de la paramédica.
-"Así que este niño mimado logro salirse con la suya, ha estado suplicándole a casi todos para que le den de alta." Dijo aun en son de broma la señorita. Lo cierto era que, afortunadamente según los mismos doctores el golpe, aunque fuerte solo había causado una leve contusión y un copioso sangrado del cuero cabelludo. Que dado el impacto habían temido en alguna lesión en las vertebras del cuello, pero aparte de una ligera astillasión en las vertebras cervicales, C4 y C5, no había nada que temer, aunque Jason tuvo que usar un cuello ortopédico dos días, solo para estar seguros.
Ya acompañados el Ritter y su amiga no pudieron seguir con el jueguito del niño malcriado, además la mera presencia del señor Kimble hacia que cualquiera sintiera la necesidad de estar haciendo algo de provecho. La señorita Cardellini se ofreció para buscar al doctor Foreman, quien llevaba el caso y preparar los documentos firmados de salida. Además debía de buscar los medicamentos e indicaciones para la convalecencia en casa del accidentado.
-"Muchas gracias la despidió el Señor Kimble." No bien se hubo cerrado la puerta se acerco para hablar un poco más en confianza con Ritter.
En ese momento, a solas, Kimble puso al corriente a Ritter de la situación verdadera de la Señorita. Para la mayoría de los empleados de la mansión la señorita 'solo' había sido enviada de vuelta al internado en Maine, donde pasaba casi todo el año y, como era normal, sería cosa de tiempo para volverla a tener presente en mansión. Aun sin saber toda la verdad, la mansión se sentía más deprimente de lo normal. Era como si luego de haber saboreado la luz de la Señorita la misma casa la echara en falta.
Kimble esperaba que el verdadero motivo por el los Noroeste habían sacado a su hija del valle pasara más tiempo en secreto, al menos lo suficiente para agotar toda posibilidad de traerla de vuelta. A él mismo no le gustaba nada la situación actual, aun con la opinión de Herr Bauman, de que todo el asunto del arreglo matrimonial era alguna clase de prueba o de lección para el nieto de la condesa von Hohehauser. Kimble pensaba que con alguien como Mechthild von Hohehauser, él no se podía dar ese lujo, la condesa era toda una leyenda en el mundo bursátil, y la unión entre los Hohehauser y los Noroeste no dejaba de ser demasiado atractiva. No le había dicho a nadie el secreto, supuestamente aparte de los señores, nadie en la mansión lo conocía. Él solo siguió su instinto, los rumores y las pistas lo hicieron dar con Herr Bauman, el Mayordomo de la casa Hohehauser, y confirmar, al menos en parte, sus sospechas. También había pensado como traer de vuelta a las Señorita, además del cariño que sentía por la Señorita, ella jugaba un papel primordial para el futuro del Clan Noroeste.
Hacía años, incluso antes de trabajar con los Noroeste. Kimble sabía que la generación actual, Preston y Prisilla Noroeste, estaban tan podridos que era un desperdicio tratar de hacerlos cambiar, y tanto para él, como para los demás miembros de La Escuela, tanto poder en ese tipo de personas era un tema delicado. Por eso había centrado sus esfuerzos en hacer a la siguiente generación noroeste, la Señorita Pacifica Noreste, digna del poder que ostentaba su clan. Con bastantes pocos resultados, pero todo había empezado a cambiar hacia pocos días. Gracias a la intervención el natural crecimiento de la Señorita y de un factor externo, Dipper Pines. El contacto e interés de la señorita con una persona como Pines, quien se había ganado el respeto de Kimble, habían hecho a la heredera darse cuenta, en parte, del papel que debía presentar como futura cabeza del clan Noroeste. Al fin se iban arreglando las cosas para el inglés, solo para enterarse que la Señorita seria apartada de su cuidado gracias a un arreglo matrimonial con el heredero Hohehauser.
Su idea era a amenazar anónimamente a ambas partes para evitar la unión de los grupos industriales y, como efecto secundario, evitar la boda. Todo pasaría como una jugada sucia de algún competidor. Así la señorita podría volver a la mansión, ya sin la sombra de los austriacos sobre ella, y él seguiría siendo el elegante mayordomo inglés, que no mataba ni una mosca a menos que se lo ordenaran sus patrones. Y podría seguir cultivando la nueva aptitud de la Señorita y, según parecía, velar por el joven Pines. Que se las había agenciado para llamar la atención de las personas con más peso en el mundo.
Ya sabía qué hacer y cómo hacerlo, ahora solo ocupaba ejecutarlo, desafortunadamente cuando él se había vuelto agente, se habían preocupado más en enseñarle la parte 'operativa,' manejo de armas cortas, explosivos y puntería de precisión; que la inteligencia informativa; sabotaje, investigación y manejo de sistemas informáticos. Que de todas formas en su momento no ocupo y ahora se sentía incapaz de aprender. Para eso tenía a Ritter. Como la mayoría de los muchachos americanos Ritter había crecido con un control de juegos en sus manos. Después con la instrucción adecuada, por parte de otro de esos personajes que daban clases para La Escuela, sin hacer muchas preguntas. Cambio el mando de la consola por un teclado y los juegos por verdaderos campos de obstáculos electrónicos. Y había aprendido a nivel de experto, aunque eso le quitaba mucho tiempo, pues debía estar al día con el campo de batalla electrónico.
Lograron platicar todo esto mientras la amiga de Ritter se encargaba de los documentos de salida. Ya con eso listo el señor Kimble tuvo, inusitadamente, el tacto suficiente para encontrar una escusa ara dejarlos solos unos momentos. Después de lo cual ambos hombres, con ayuda de la señorita Cardellini, hicieron el trámite de egreso de Ritter y, un poco antes de las 10 am, lograron salir del hospital. Sabiendo que ocuparía y muy molesto con los Noroeste, Riiter, paso comprando unas cuantas cosas en el pueblo, la más voluminosa una computadora portátil, por medio de uno de sus 'amigos', lo que aseguraba que no pudieran relacionarla con ellos y varios módems y chips de conexión a internet por telefonía móvil.
Ya a las once Ritter estaba en su habitación, luego de ser recibido por el personal. Que por insistencia de Kimble lo dejaron para que 'descansara,' Debía darse prisa y como soldado debía estar al pie del cañón, Kimble conocía muy bien los negocios de los Noroeste, pero usar sus fuentes era demasiado peligroso, sería como ponerse un letrero de 'yo lo hice sobre' la cabeza. Ritter tendría que romper la seguridad de varios sitios en internet, para mantener las apariencias y mantener la coartada que había pensado Kimble. Así apenas quedo solo en su habitación tomo el primer modem y el primer chip y empezó a buscar la información sobre el negocio sucio que Kimble había decidido usar.
Jason Ritter era el primero en afirmar que no era un hacker del nivel que se requería para eso, si fuera circuncidas normales. Pero, a diferencia de un hacker normal, él tenía ayuda interna, el mismo Kimble le había dicho que buscar y donde. La cosa era aplicar sus conocimientos para irrumpir en esos sistemas y conseguir así mantener la identidad tanto de Kimble como de él mismo ocultas y seguras, con el aliciente que sería para beneficio de la Señorita. Ya con Ritter trabajando, dejando un rastro que apartada los ojos de él mismo, Ritter o La Escuela, el señor Kimble pensó que al menos lo que quedaba del miércoles seria, dentro de lo que cavia, un día tranquilo. Desafortunadamente estaba equivocado.
El secreto que todo mayordomo compartía para mantener su apariencia al nivel que deseaban sus patronos, era tener varios trajes exactamente iguales y cambiarse varias veces al día. Kimble solía cambiarse un mínimo de tres veces al día coincidiendo con las tres comidas principales, en casos excepcionales también se cambiaba para servir el té de la tarde. Ya con Ritter instalado en su habitación, con la portátil sin marcas y los módems y líneas anónimas de internet, usando su convalecencia como escusa para que se quedara solo, Kimble se fue a cambiar para servir el almuerzo a los señores.
Estaba anudándose el nudo de su corbata dejando su traje impecable, cuando alguien toco a la puerta.
-"Ya salgo, un momento por favor."
-"Abre Jonathan." Esa sencilla respuesta dejo frio a Kimble por varios motivos. El primero era que podía contar con la mano los que se atrevían a llamarle por su nombre en la mansión, incluso los señores Noroeste lo conocían como señor Kimble, estaba seguro que no sabían su primer nombre. El según do motivo fue el tono de voz, era más bien bajo, pero había tanto peso en ella que Kimble supo de inmediato que serian problemas. Y el tercero era quien le hablaba, River Kristen, la señora Kristen tenía la extraña habilidad de ponerlo ligeramente nervioso siempre.
-"Un momento por favor." Dijo mientras abría la puerta, pensando que podía ser lo que hiciera que la señora Kristen se comportara así. Solo se le ocurría una cosa y dadas las capacidades intuitivas de la mujer temió lo peor. "Señora Kristen, pasa algún problema con el almuerzo de los señores?" No tuvo tiempo de evitar que la mucama en jefe entrara a su habitación, de repente le parecía más incontrolable que un incendio forestal, y al menos para él, más peligrosa.
-"Desde cuando lo sabes Jonathan?" Dijo en ese mismo tono de voz que, junto con la forma de mirarlo, hizo que Kimble se estremeciera. Los ojos estaban vacios, más allá de la pena.
-"Desde el fin de semana tenía mis sospechas, pero no fue hasta ayer que lo confirme." Solo podía haber algo que pusiera a la señora Kristen en ese estado, Kimble pensó que más bien había tenido suerte en que no se hubiese dado cuenta antes. De alguna forma había descubierto los planes que tenían para la Señorita.
-"…" No tuvo que decir nada, River tenía ese extraño don que hacía que la gente detestara su silencio, por lo que Kimble empezó a hablar.
-"Ya sabias que uno de los objetivos de la gala era saber que tan bien congeniaban la Señorita y el joven barón. Ya habían empezado a considerar un arreglo matrimonial entre ambos, al parecer la conducta en la gala de la Señorita hizo que los señores tomaran una decisión y aceptan el arreglo con unos términos algo drásticos."
-"Algo drásticos?¨ Dijo la mujer dejando salir, al fin, alguna emoción en su voz. "Deja de actuar como ingles por una vez. Te conozco Jonathan, más de lo que nadie en esta mansión, incluso en algunas cosas se mas de ti que el mismo Ritter." Kimble no tuvo que darle la razón, era cierto la intuición de River Kristen había logrado romper muchas de las capas con que mantenía su verdadera personalidad apartada y a salvo. "Mandarla por seis años a un internado para que aprenda a ser la esposa de un noble es solo 'algo drástico'?" Al decir esto la mujer se desplomo en la cama y empezó a sollozar levemente. "Como pueden tratar así a su hija, que no ven lo maravillosa que es?"
-"Señora Kr…" Suspirando Kimble dejo caer su disfraz. "River, yo tampoco deseo apartarme de la Señorita, pero es su hija, si ellos deciden enviarla a Europa no podemos hacer nada."
-"Sabes el domingo." Dijo como si n lo escuchara y hablara consigo misma. "Cuando estábamos en el centro comercial me llamo mama… si sabía que solo era parte del disfraz. Pero… una niña como ella… quien no querría tenerla como hija." Kimble no pudo hacer más que dejarla llorar, ofreciéndole el hombro. Mientras sentía, no por primera vez, que algo que pensaba muerto dentro de él empezaba a agitarse. "Esa amiga suya Grenda llamo el otro día ella también espera que la Señorita vuelva… aun le está haciendo la falda…"
-"Tranquila River veras que todo se arreglara…" Era un secreto, pero también no soportaba sentir el sufrimiento de la mujer.
-"Como se arreglara Jonathan… tu mismo lo dijiste son sus padres… Si ellos deciden que se valla para cumplir ese estúpido arreglo matrimonial…" De repente dejo de sollozar, aun con los ojos inundados de lágrimas volvió a ver al inglés. "Es ese plan que tienes para el futuro del clan Noroeste… No está en tus planes el que aparten a la señorita de tu vista… Tú aun puedes hacer algo… Tu y esos amigos tuyos de los que nunca hablas." Dijo de repente acusadora. Mientras la mente de Kimble corría a más no poder.
-"…" Sabía que nunca podría engañar a River Kristen, por lo que prefirió guardar silencio.
-"Tienes algo pensado, por eso insististe en ir por Jason tu mismo y te las arreglaste para ir a recogerlo y luego que lo dejaran solo…" Agrego mirándolo de una forma que nunca lo había hecho, haciendo sentir incomodo a Kimble. La señora Kristen guardo un insoportable silencio.
-"El fin de semana." Empezó a decir Kimble incapaz de soportar esa mirada y ese silencio. "Según los rumores, el actual regente Fundshauser había cerrado el acuerdo matrimonial de su sobrino Marius, pero no sabía con certeza si involucraba a la Señorita. Hable con el mayordomo de los Hohehauser, que esta relacionados con los Fundshauser y él me confirmo que el regente había cerrado el acuerdo con los Noroeste. Solo esperan que la cabeza de los Hohehauser, la Condesa Mechthild, de su visto bueno, si lo hace… bien deberemos despedirnos de la Señorita."
-"Todo eso lo descubriste con esos amigos tuyos?"
-"…"
-"Y con esos amigos puedes encontrar una forma de hacer que la Señorita vuelva?" Dijo ya más tranquila la señora Kristen.
-"…"
-"Por eso ocupas a Jason en la casa, él debe de hacer algún trabajo 'especial' de esos que sueles darle y que se supone que nadie más sepa?" Dijo ya sonriendo. "No tienes que responderme. Siempre te comportas como el tipo duro y calculador, pero acaso crees que no note que le tenías celos al amigo de la Señorita, a Dipper Pines. Creo que ves a la Señorita como algo más que el futuro del clan Noroeste y que…" Se calló sonriendo por primera vez desde que había entrado, sin volver a su ánimo de hacia unos instantes, pero de nuevo intimidantemente seria agrego. "Me prometes que harás lo posible para que la señorita sea feliz?"
-"Si River te lo prometo…" Dijo Kimble sin percatarse al principio que lo decía de corazón. Sin darse cuenta que mucho de ese sentimiento era el deseo de mantener esa sonrisa. "No por esas extrañas ideas tuyas sobre planes a futuro para el clan Noroeste, sino por ella. La mansión, luego de que ella floreció este fin de semana, sería insoportable si no vuelve." No agrego que verla así de triste era algo que no quería repetir nunca. Sin darse cuenta el mismo, ahora no solo quería hacer volver a la Señorita por el futuro de los Noroeste, por la propia Señorita o incluso por su redención. No podía entenderlo conscientemente, pero no soportaría ver a River así otra vez.
De repente ambos se dieron cuenta que estaban solos en la habitación del señor Kimble, sentados en la cama y prácticamente abrazados. Fue como si por unos instantes el mundo se hubiera olvidado de girar, pero que ahora recordaba volver a moverse. Kimble casi salto para ponerse de pie frente al espejo. Simulando estirar su traje para hacer desaparecer unas inexistentes arrugas, mientras la señora Kristen, también poniéndose rápidamente de pie, se secaba los ojos con un pañuelo. Afortunadamente a la Señora Noroeste no la gustaba que la 'servidumbre' usara maquillaje.
-"Solo una cosa más Señora Kriten." Agrego el inglés de nuevo en su modo 'inglés.' "Como se entero de… los planes de los señores?"
-"Ayer la señora Prisilla ordeno empacar todas las cosas de la Señorita, lo que me pareció extraño." Empezó a explicar la señora Kristen, en el mismo tono casual que hablaría del precio de las verduras. "Además el señor mando a poner guardapolvos en los muebles de la habitación de la Señorita. Hoy me llego un memo, de una agencia de Transporte, preguntando sobre el equipaje de la Señorita para el viaje en avión a Austria, me hizo recordar algunas cosas y lo demás me lo confirmo usted." Kimble suspiro visiblemente aliviado. Había sido la casualidad y las dotes intuitivas de la señora Kristen los que habían logrado juntar las piezas del secreto.
-"Entonces supongo que no le ha contado a nadie?"
-"No estaba segura hasta que hable con usted, señor Kimble"
-"Podría guardar el secreto, señora Kristen?" Dijo expectante. "Por cómo se comportaron algunos miembros del personal con la partida de la señorita. Si se saben de los planes de los señores podría ser un caos."
-"No se preocupe señor Kimble, pero si no soluciona rápido ese… incidente no será secreto por mucho tiempo." Dijo encaminándose a la puerta.
-"Gracias Riv… Señora Kristen." Agrego el mayordomo. "Ya casi es hora de servir el almuerzo, la veré en el comedor."
-"Nos vemos entonces, señor Kimble." Dijo a manera de despedida la mujer saliendo de la habitación. Ya en el pasillo y sola, logro relajarse aunque en su cara podía leerse con toda facilidad 'Que demonios fue eso?' Consciente de lo que había sentido hacia solo unos instantes. Repitiéndose una y otra vez que no podía haber nada, que no debía haber nada, entre un mayordomo y un miembro del personal, esa era una de las reglas no escritas que regían a las personas como Jonathan Kimble. Y se las arreglo para mantenerse a 'distancia segura' de Kimble por lo que restaba del día.
Mientras Kimble seguía mirando con cara de bobo la puerta cerrado pensando las mismas cosas que la señora Kristen. Pero al menos el tenia su entrenamiento y así pudo componer su imagen lo suficiente para actuar normalmente durante el resto de la tarde. Aunque las veces que paso a preguntar por el progreso de la investigación, hackeo, de los negocios Noroeste a Ritter, su subalterno logro captar que el Mayordomo jefe no se comportaba de la misma forma que de costumbre, estaba inusitadamente parlanchín. Aunque Ritter en verdad tenía algo que informar, había empezado la 'investigación' durante la mañana, pero en algún momento a media tarde empezó a ver extraños rastros, que al principio le parecieron casuales, en los servidores donde lograba entrar.
Pero, luego de unas horas, esos rastros casuales parecían un camino asfaltado en medio de una nevada, solo los podía encontrar si se los buscaba. Pero tan firmes como el concreto, al menos mientras la memoria temporal de los servidores retenía sus rastros. Alguien aparte de él estaba buscando información sobre los negocios de los Noroeste, de los negocios turbios y los ilegales. Con mas habilidad que cualquier otro hacker del que hubiese oído hablar, al punto de aparentar un mantenimiento de rutina de los equipos, pero era imposible que todos los equipos que visitaba estuvieran en mantenimiento al mismo tiempo o con minutos de diferencia. Como ninguna compañía aceptaría tener tal fallo de seguridad, era imposible que comunicaran la intrusión, lo que lo dejaba a él como único testigo. Alguien estaba haciendo lo mismo que él, pero con una maestría que lo dejaba impresionado.
-"Así que otra persona esta tras los Noroeste?" Dijo Kimble al oír a su subalterno.
-"Si, pero de una forma que es difícil de imaginar, de hecho si no fuera porque lo vi en varios servidores y casi a la vez no me habría percatado. Quien sea que lo hace no deja ningún rastro, ni de que entro, ni de su presencia, y solo por suerte supe que buscaba. Es muy inteligente, tuneliza varios protocolos, deja varios daemons activos copiando y enviando información por esos túneles a alguna parte, y se desconecta. Para que su presencia en el servidor sea solo de unos cuantos instantes." Al ver la cara de su jefe se dio cuenta que había hablado como hacker, algo entusiasmado al ver la pericia con que alguien estaba haciendo el hackeo.
-"Perdona Richard, creo que me emocione." Se disculpo.
-"No te preocupes, por lo que dices estás viendo a un maestro en el arte de romper códigos."
-"Si, pero no es lo más sorprendente, si debe ser la misma persona quien rompió los códigos de esos sistemas, pero eso lo podía haber tenido listo hacia tiempo." Dijo entusiasmándose de nuevo. "Lo increíble es que deja daemons, un tipo de programas, para que envíen la información que busca, pero estos daemons son diferentes a lo que había oído, debe usar algún sistema de inteligencia artificial para buscar la información que quiere y luego disfrazarla y sacarla del sistema, eso es lo que llaman tunelizar, deja ejecutando sus daemons y luego se desconecta. Supongo que así puede tomarse su tiempo para revisar toda la información que consiguieron sus daemons después, sin preocuparse de que algún supervisor logre descubrirlo por casualidad. Puede que parezca un desperdicio, como si se llevara todo un cargamento de arena para buscar una sola pepita de oro, pero lo importante es que se lleva la pepita y no deja el menor indicio que estuvo por ahí."
-"Pero si es así debe tener una carga enorme en la comunicación."
-"Lo es, pero cada pequeño daemon que deja, está oculto y desactivado, cuando se activa empieza a enviar los datos a alguna parte, no me preguntes donde. Al estar tunelizado es imposible de seguir, además cada uno se conecta con un servidor BlackIvan para que sea más difícil de encontrar."
-"Pero aparte de dejarte sorprendido crees que sea peligroso?
-"Creo que es lo más peligroso que he visto en internet, hasta donde se es lo más peligroso que hay."
-"Perdón hice mal la pregunta, es peligroso para nosotros? Si ese otro hacker busca información de las empresas Noroeste, podría sacar a la luz el escándalo del falso desfalco?"
-"Pues no según he visto paso por alto se pequeño asunto va por peces más grandes." La manera coloquial de hablar de Ritter ya había dejado de sorprender a Kimble. "Busca casos donde el mismo Preston Noroeste se ensuciara las manos. Negligencia, chantaje, difamación, lo que busca son casos que enviarían al señor Preston una temporada a una institución federal." Eso también era preocupante si algunos de los negocios más sucios de los Noroeste salían a la luz ya no habría más clan Noroeste que mantuviera segura a la Señorita. "Parecería que es alguien que odia al señor Noroeste, sabes si en alguno de sus negocios hizo enfadar a alguien muy listo?"
-"A quien no ha hecho enfadar el señor Preston?" Era cierto, incluso no era necesario alguien muy listo, solo alguien que pudiera contratar a alguien muy listo. "Pero por lo que dices no puedes seguir a donde envían la información?" En ese momento era imperativo saber quién iba contra los Noroeste, esencialmente porque eso podía poner en peligro a la Señorita. Pero Kimble quedo pensando. "Alguien muy listo…"
-"Jason según te he entendido, si usa ese sistema de BlackIvan es imposible seguirlos?"
-"Si por eso es el más usado los servidores BlackIvan, además de estar codificados, aparecen y desaparecen es algo como un protocolo TOR…"
-"Perdona, Jason." Interrumpió Kimble. "Si me lo explicas, aun si te llego a entender, perdería el hilo de lo que estoy pensando. Puedes ver si alguien del valle está usando ese sistema Ivan?" Alguien muy listo y enojado con Preston Noroeste, le venían muchas personas a la mente, pero si era algo reciente le venía solo una cara a la mente, la mera idea era algo alocada, pero no tanto tomando en cuenta en quien estaba pensando.
-"Bien el sistema Ivan está diseñado para ocultar el trafico saliente." Empezó a pensar Ritter en voz alta. "Pero si sabes cuál es el nodo de entrada, sería posible hacer un escaneo de puertos y con un poco de suerte saber que tanto ancho de banda se consume por conexión… Perdón" Dijo al notar la cara de Kimble. "Resumiendo si sería posible, sabiendo algunos datos que puedes conseguir en el mismo sistema, aunque posiblemente el sistema de administración de los servidores BlackIvan los cierren una vez detecten la revisión. Podría atrasarnos un poco."
-"Creo que vale la pena el riesgo, así por lo menos podríamos descartar algo que se me ocurrió."
-"Lo que mandes Jonathan." Dijo Ritter mientras empezaba a preparar el sistema que revisaría las conexiones a los servidores BalckIvan más cercanos. "Listo de todas formas ya era hora de cenar, por estar en esto no almorcé. Así mientras ceno le daré tiempo a los servidores de Ivan para que vuelvan a estar en línea." Dijo mientras ponía en ejecución el sistema de revisión. Lo que conllevo a que los servidores más cercanos y útiles empezaran a desconectarse en una panonia informática automática. Antes de cerrarse los servidores del paranoico sistema de conexión anónimo, le dieron las tazas flujo de información que estaba siendo enviada al valle. "Pues no podría asegurarlo, pero si tienes a alguien en mente y que viva en el valle la cantidad de datos que está siendo transmita concuerda."
Kimble empezaba a acostumbrarse de que el chico Pines encontrara alguna manera para sorprenderlo. Ahora el problema sería evitar, de la forma más anónima posible, que usara lo que había conseguido contra Preston Noroeste.
Continuara.
