Capítulo 11: La mujer que vestía de negro


Canción: 27. Cielito de abril de Mon Laferte.

Propuesta por MissyFrester123.

Personajes: Alice, Jou, Jun.


Cuando Jou vio a Alice por primera vez pensó que se trataba de algo irreal. Ella se encontraba sentada en medio del parque, rodeada de muchas personas pero había algo en ella que la hacía destacar. No sabría decir si era su forma de vestir, su vestido negro lleno de encajes, su sombrero y calzado le daban un aspecto de muñeca gótica, o su mirada, tan distante, como si no perteneciera a ese mundo.

Continuó con su camino. En ese momento no creyó que esa mujer ocuparía un papel tan importante en su vida. Sus clases comenzarían en poco tiempo y él no podía permitirse llegar tarde y mucho menos faltar. Tenía otras prioridades, clases a las que asistir, tareas que entregar, exámenes que aprobar. A penas tenía tiempo para sí mismo, la última vez que había visto a sus amigos fue porque asistió al colegio para recoger unos papeles pendientes, nunca supo el motivo por el que le pidieron un comprobante de estudios pero lo agradecía porque de no ser así no hubiera podido ver a Mimi regresar. Con su novia solo había hablado por teléfono y eso era porque ella era quien lo buscaba. Si dependiera de Jou se olvidaría de todo incluso de comer.

A pesar de que corrió no pudo llegar a tiempo. Poco antes de llegar al salón de clases recordó que debió pasar por su casillero por unos libros. Varias veces estuvo a punto de tropezar con otros estudiantes que al igual que él se habían retrasado. Cuando llegó al casillero se tomó un tiempo para respirar, tenía prisa y preferiría no detenerse pero su cuerpo se negaba a continuar.

Cuando ingresó al aula las clases habían iniciado. No tuvo tiempo para quejarse, la profesora había completado una pizarra y estaba por terminar la segunda. Lo más frustrante para Jou no fue saber que de no haber olvidado sus libros pudo haber llegado antes de que las lecciones empezaran sino el hecho de que no había necesitado ningún libro.

El resto de sus clases transcurrió con normalidad. No entendió gran parte de los temas expuestos por lo que se propuso incrementar sus sesiones de estudio. Vio el regreso de Yamato y supo que no podía cancelar, de hacerlo se arriesgaba a ser asesinado por Mimi. Tenía varias llamadas de Jun por lo que decidió llamarla. Sabía que ella entendía lo importante que era para ella el que hablaran aunque fuera solo una vez.

Al final se terminó arrepintiendo. No supo cómo pero su novia terminó convenciéndolo de invitarla a la fiesta que harían en honor de su amigo. Solo esperaba que las cosas no salieran mal, sabía lo intensa que podía ser Jun, especialmente cuando estaba involucrado Yamato. Jou sabía que Jun se consideraba a sí misma la mayor fan de Yamato, no era algo que le molestara.

No pensó en la chica que parecía muñeca gótica hasta mucho tiempo después, cuando se encontraba en su departamento y el sueño lo venció. La chica del vestido negro parecía atrapada, bailando al compás de lo que parecía ser una caja de música rota. Sus movimientos estaban llenos de gracia y aunque Jou no sabía nada de ballet tenía la sospecha de que había algo mal, como si estuviera observando una cajita musical rota.

No fue algo que planeó pero terminó haciéndolo. Varias veces se descubrió a sí mismo observando fijamente el lugar por donde la había visto por primera vez, deseando poder encontrarla de nuevo. No tuvo resultado. Jou sabía que era improbable el reencontrarse con alguien a quien no conocía, que fue un encuentro fortuito y que no era correcto pero le era inevitable desear volver a verla.

Volvió a verla cuando estaba caminando con Jun. Mimi le había pedido que llevaran algo para comer y Jun le había pedido que la llevara. Él no pudo negarse, no era solo el hecho de que no deseaba hacerla enojar sino que quería acompañarla, había pasado mucho tiempo desde la última vez que se habían reunido.

—¿Sabes que no es correcto hacer esperar a una mujer tan hermosa? —le dijo Jun a modo de reclamo.

—No es que lo haga a propósito, la universidad me está consumiendo.

—Siempre es lo mismo —se quejó Jun —, tienes suerte de que te quiera mucho porque podría darle otra oportunidad a Yamato.

—Esperemos que eso no pase —respondió Jou con una sonrisa nerviosa.

—Lo sé, te rompería el corazón —comentó Jun de manera sobreactuada.

Sintió la mano de Jun tocar la suya y aunque se sorprendió no retiró la mano. Sabía lo efusiva que podía llegar a ser pero no era algo a lo que pudiera acostumbrarse. Podía sentir las miradas de todos los que caminaban cerca de él y aunque una voz en su interior le decía que no era lo correcto no quiso soltar la mano de su novia. Jun podía ser escandalosa y muchos podrían creer que estaba loca pero él había aprendido a conocerla y a quererla.

Ingresaron al centro comercial. Jou quería buscar algo fácil de preparar pero Jun no pensaba lo mismo. Ella había insistido en que debían preparar el platillo que la revista "Sakura" había dicho que era el favorito de Yamato. Varias veces lo había invitado a comer por lo que supuso que sus habilidades para cocinar eran buenas así que dejó de preocuparse.

La chica en la que no podía dejar de pensar apareció frente a él. Se encontraba en medio del parque bailando. Era imposible no verla, no solo por la gente que la rodeaba sino por la forma en que se movía. Se veía igual que en sus sueños.

—Es hermoso —comentó Jun —, me gustaría bailar así.

—Parece triste —Jou no fue consciente en el momento en que dijo esas palabras.

Los ojos de la joven vestida de gótica permanecían cerrados, a simple vista parecía concentrada pero Jou creía que había algo más. No había nada en su rostro que delatara sus pensamientos ni había dicho nada, las veces que la había visto parecía como si no tuviera recuerdos o un pasado. Cuando conoció a Jun tuvo el presentimiento de que la conocía pero con esa mujer no pasaba así, simplemente sentía curiosidad y algo de admiración. "Quizás sea el deseo de libertad", se dijo Jou, ver a la joven del vestido gótico le hacía olvidar todos los problemas por los que había pasado.

—¡Apúrate, tenemos mucho que hacer! —le dijo Jun de pronto. Jou no pudo evitar sobresaltarse.

—Es cierto, pronto será la fiesta de bienvenida de…

—Recuerda que es confidencial —le interrumpió Jun.

Jou sabía que nadie lo estaba observando. Toda la atención estaba colocada en Alice pero sabía de la reputación de Yamato. Solo un rumor y tendrían que lidiar con muchas personas, algo que a Yamato no le gustaría, incluso era probable que se molestara con la fiesta de bienvenida.