Capítulo 12: El regreso de Yamato


Canción: 224. Volviendo a casa de Rata Blanca.

Propuesta por Ruedi

Personajes: Yamato


Un bostezo escapó de los labios de Yamato, el sonido del tren lo hacía sentirse adormilado. Se dijo que debía mantenerse despierto, sabía que faltaba poco para llegar pero no podía evitarlo. Los últimos días habían sido especialmente agotadores, los conciertos, los preparativos para los mismos y las entrevistas, estas últimas fueron las más agotadoras, preguntas incómodas a las que no quería responder y cientos de autógrafos que firmar, algo que hizo durante varias horas consecutivas.

Trabajar duro se había convertido en parte de su rutina. El mantener su trabajo y posición en Appli Yama 470 junto a sus calificaciones era agotador pero no un motivo por el que estuviera dispuesto a renunciar. Sabía que el mundo podría ser un lugar cruel, eso fue algo que aprendió de sus padres cuando estos decidieron tomar caminos separados, por culpa de esa decisión no pudo ver a su hermano durante varios años.

Anhelaba poder regresar a Odaiba. Recorrer sus caminos y comer un helado junto a su hermano, algo que no pudo hacer durante su gira. Estuvo en varios lugares, hermosos edificios y en un magnifico hotel pero no tuvo libertad, cuando no estaba en el interior de un edificio estaba en el interior de una limosina.

Se suponía que debía regresar en una limosina pero pidió un permiso especial para hacerlo el tren. Al principio su representante no estaba de acuerdo, insistió en que debía viajar con lujos pero después de que insistiera accedió. En otras circunstancias eso le habría parecido extraño, no era normal que su representante accediera tan fácilmente pero el saberse vencedor terminó por superarlo.

El sonido del tren lo despertó. El dolor en su cuello era la prueba de que había permanecido dormido durante un tiempo prolongado. Vio a la gente descender del tren y supo que habían llegado. Tomó sus pertenencias y se apresuró en bajar, mentalmente se felicitó por haber despertado en ese momento.

Una pancarta le hizo saber que no tendría la tranquilidad con la que había soñado. Era imposible ignorar a Mimi, incluso con todas esas personas la joven idol se había hecho resaltar con sus gritos y con su forma de mover las manos. No estaba sola, a su lado pudo reconocer a sus amigos, incluso a Jou quien por lo general se negaba a asistir a todas sus reuniones.

—¡Bienvenido, hermano! —le dijo Takeru.

—Espero que esto sea todo lo que planearan —les dijo Yamato, a pesar de sus palabras ni su rostro ni su voz indicaban enfado, solo cansancio.

—Pues esperas mal, teníamos que hacer algo para recibirte.

Antes de que Yamato siquiera pudiera tener la oportunidad de oponerse había sido arrastrado hasta su casa. Le resultó extraño el ver a su madre en la entrada pero no hizo ningún comentario al respecto, conocía a Mimi y sabía lo obstinada que podía ser cuando se proponía algo.

—Debes tener hambre —le dijo Sora, en su voz pudo reconocer un tono de disculpa.

Yamato aceptó la bandeja que su amiga le extendía. Las albóndigas tenían un buen aspecto, pudo comprobarlo en cuanto les dio un bocado. Agradeció a Sora por el detalle, la comida de su amiga era algo para lo que, dudaba, pudiera negarse por más cansado que estuviera. Tomó algunas adicionales sabiendo que en cuanto Taichi las viera intentaría comérselas todas

Ver a Jun no fue precisamente una sorpresa agradable. Intentó ocultarse pero al ver que ella solo le dio la bienvenida supo que se estaba perdiendo de algo. Jun era una de sus fans más intensas, el verla actuar calmada era… raro.

—Desde ahora me comportare solo como tu fan —le dijo provocando que su expresión de sorpresa se hiciera más marcada —. Lamento decepcionarte pero tengo novio.

Antes de que pudiera agregar algo, Yamato fue arrastrado por Jun. Tuvo las sospechas de que intentaría secuestrarlo como muchas de sus fans habían intentado pero no fue así. En cuanto llegaron a la mesa de comida Jun lo dejó en libertad.

—Debes comer para contarnos de tu viaje.

—No fue muy diferente a lo que hago aquí —comentó Yamato mientras se servía del tazón más cercano.

—¿Me permites a mi hermano? —le preguntó a Jun —, tenemos que hablar.

Jun le hizo saber que estaba de acuerdo con un gesto de mano. No opuso resistencia, se marchó con la promesa de regresar. Yamato estaba sorprendido, en el buen sentido, seguía siendo la Jun que conocía pero era menos intensa y no tan loca como la chica que lo había perseguido en tantas ocasiones.

—¿Has notado algo diferente? —le preguntó Takeru.

Yamato analizó el lugar con la mirada. De momento lo más extraño que había visto era Jun actuando normal pero dudaba que Takeru quisiera hablarle sobre como su fandom se volvía un poco más tranquilo. Mimi se encontraba bailando junto a Sora mientras que Hikari las veía, las ocasionales miradas que Hikari les dedicaba le dieron una idea.

—Estas saliendo con Hikari.

—No, prueba con ver mejor.

Aunque Takeru hubiera negado una relación con Hikari no podía descartar el que ella supiera lo que su hermano quería decirse. Su siguiente opción fue Taichi, no había hablado mucho con él desde que había regresado, ni siquiera discutieron y eso era extraño tratándose de su mejor amigo.

—¿Taichi quiere ser un idol?

—Cerca, aceptó entrenar a un equipo de futbol y no me extrañaría si quisiera dedicarse a ello profesionalmente pero no es eso de lo que quería hablarte, tienes que ver mejor.

Yamato continuó investigando pero aparte del cambio en Jun no encontró nada extraño. Sus padres se encontraban hablando al fondo, no parecía que estuvieran discutiendo. No era la primera vez que Yamato notaba a sus padres, ambos se mostraron felices con su regreso, especialmente su madre a quien no había visto en más de un año a pesar de que ella y Takeru se habían mudado a Odaiba tres años atrás.

—Si te refieres a lo de nuestros padres, ya lo sé.

—Y yo que quería darte la sorpresa. No sé cuándo volveremos a vivir juntos pero es bueno que se hayan dado una segunda oportunidad.

Yamato sabía que sus padres estaban tratando de resolver las cosas. El que se hubieran mudado a Odaiba había sido el primer paso para resolver sus diferencias, incluso que solían cenar en varias ocasiones a pesar de que siempre encontraba una excusa para faltar a esas reuniones pero no quiso creer que estuvieran trabajando en volver a ser la familia que fueron.

—¿Cómo te enteraste?

—Creí que hablabas acerca de que vinieron.